NAFTA

¿Conviene hacer Uber en Posadas? La respuesta depende de cuánto vale tu tiempo

Compartí esta noticia !

Hay cientos de posadeños que manejan Uber todos los días. Algunos lo hacen como único ingreso. Otros, como segundo empleo. Unos pocos hacen las cuentas en serio. Esta es la historia de cuatro conductores distintos y de lo que los números realmente dicen sobre si conviene o no.

En la capital de Misiones se estima que Uber le quitó el 30% de los pasajeros al sistema de colectivos de la ciudad. No el 10%, no el 20%. El 30%. Guillermo Leumann, empresario de transporte urbano, lo dijo públicamente hace seis meses y nadie lo refutó. No hay antecedente de algo así en ninguna otra ciudad de la región. 

Eso significa que Posadas tiene cientos, probablemente miles, de personas manejando Uber. Algunos lo hacen como único ingreso. Otros como rebusque del fin de semana. Unos pocos lo hacen con un cálculo claro en la cabeza. La mayoría, con una intuición que nunca terminó de convertirse en número.

Hicimos los números.

El contexto en julio de 2026: la nafta súper cuesta $2.190 por litro en Posadas, más de $100 por encima del precio en CABA y entre los más altos del país. Desde diciembre de 2023, acumula un aumento del 181%. La tarifa del colectivo subió a $1.800 sin SUBE, lo que empuja pasajeros hacia Uber. Y el salario mínimo ronda los $720.000 mensuales, menos de 700 dólares al tipo de cambio oficial.

Antes de los testimonios, los parámetros que usamos para calcular. Uber cobra al pasajero y le transfiere al conductor el 75% del monto. El resto es la comisión de la plataforma. Un viaje promedio en Posadas recorre entre 4 y 6 kilómetros y demora entre 10 y 15 minutos. El precio típico de un viaje corto en Posadas oscila hoy entre $2.500 y $4.500, dependiendo de la hora y la demanda.

El costo operativo por kilómetro de un auto nafta de gama media en Argentina (considerando combustible, desgaste de neumáticos, aceite, frenos y amortiguadores) se estima entre $800 y $1.200. Sin contar el seguro ni la depreciación del vehículo.

Con eso en mente, cuatro historias de las tantas similares que deben circular: la uberización de la economía es el signo de los tiempos. En Posadas, los últimos datos oficiales de empleo marcan que subió de manera significativa la proporción de asalariados que trabajan en la informalidad: pasó del 34% al 46%.  En contraste, Uber no para de crecer y hace algunas horas anunció la compra de la alemana Delivery Hero, dueña de PedidosYa, en una operación valuada en US$ 14.800 millones que redefine el mapa mundial del negocio del delivery. Con esta adquisición, la compañía estadounidense busca convertirse en el mayor operador de reparto de comida fuera de China y fortalecer su posición frente a competidores como DoorDash y Just Eat.

La operación permitirá a Uber ampliar significativamente su alcance internacional. La empresa pasará de operar en 50 a 99 mercados, incorporando una red que suma alrededor de 60 millones de usuarios activos mensuales y un volumen de reservas brutas cercano a US$ 42.000 millones durante 2025.


RODRIGO · 34 AÑOS · UBER COMO SEGUNDO EMPLEO · AUTO PROPIO COMPRADO EN 2021

“Los viernes y sábados a la noche salgo cuatro horas. Hago entre 12 y 15 viajes. Me quedo con unos $35.000 limpios después del combustible. Al principio me parecía mucho. Después empecé a pensar en el desgaste del auto y ya no sé si es tanto.”

El cálculo de Rodrigo: 13 viajes promedio × $3.200 promedio = $41.600 bruto · 75% al conductor = $31.200 · Combustible (aprox. 60 km a 12 km/l = 5 litros × $2.190) = $10.950 · Ingreso neto estimado: $20.250 por noche · Desgaste estimado (60 km × $400 de amortización): $24.000 mensuales si sale 3 veces por semana. Lo que no suma: el auto se desgasta todos los viernes aunque Rodrigo no lo vea.


MARIELA · 41 AÑOS · UBER COMO INGRESO PRINCIPAL · AUTO FINANCIADO EN 2023

“Manejo ocho horas por día, de lunes a sábado. Hay días buenos y días que no sale nada. El problema es que el auto ya necesita service y no tengo plata para pararlo. Si lo paro una semana, no como.”

El cálculo de Mariela: 8 horas × 6 días = 48 horas semanales · Estimado de 25 viajes diarios × $3.000 = $75.000 bruto diario · 75% = $56.250 · Combustible diario (180 km ÷ 12 km/l = 15 litros × $2.190) = $32.850 · Ingreso neto diario antes de otros costos: $23.400 · Mensual: ~$561.600 · Seguro básico: $60.000/mes · Servicio de 5.000 km cada 2 meses: $80.000/mes promedio · Desgaste de cubiertas y frenos: $40.000/mes estimado. Ingreso real mensual estimado: $381.600. Por debajo del salario mínimo si se descuenta todo.


TOMÁS · 28 AÑOS · UBER EN MOTO · SIN CUOTAS NI GASTOS DE AUTO

“Yo hago con moto y es completamente distinto. El combustible es la mitad, el desgaste es menor, y en Posadas con el tráfico la moto llega antes a todos lados. Hago 20 viajes en el mismo tiempo que un auto hace 12.”

El cálculo de Tomás: Moto 150cc · Consumo: 30 km/litro · Costo combustible por km: $73 (vs $182 del auto) · 20 viajes diarios × $1.800 promedio (moto Uber más barato) = $36.000 bruto · 75% = $27.000 · Combustible (80 km ÷ 30 = 2,7 litros × $2.190) = $5.913 · Ingreso neto diario estimado: $21.000 con mucho menos desgaste y menor inversión inicial. La moto gana en economía operativa. Pierde en seguridad y en capacidad de pasajeros.


SANDRA · 62 AÑOS · JUBILADA QUE HACE UBER LOS MEDIODÍAS

“Mi jubilación no alcanza para nada. Salgo tres horas por día, de 11 a 14. Hago 6 o 7 viajes. Me alcanza para las verduras y un poco más. Pero me preocupa qué pasa cuando el auto falle. No tengo para arreglarlo.”

El cálculo de Sandra: 6 viajes × $3.000 promedio = $18.000 bruto · 75% = $13.500 · Combustible (25 km × $182/km) = $4.550 · Ingreso neto: ~$8.950 por sesión · $188.000 mensual si sale 21 días · Suma importante como complemento de jubilación. Pero el auto tiene 8 años y el próximo service podría costar más de lo que gana en un mes entero. Sandra no tiene fondo de emergencia mecánica. Ese es su mayor riesgo.


Los cuatro casos ilustran algo que la mayoría de los conductores de Uber en Posadas intuye pero no termina de calcular: la plataforma paga por el tiempo activo. Lo que no paga, y lo que nadie descuenta del ingreso bruto, es el tiempo muerto esperando viajes, el desgaste diferencial del vehículo, el costo del seguro adicional que requiere el uso comercial, la imposibilidad de aportar a una jubilación y la depreciación del auto como activo.

El número más revelador de la tabla es el de Mariela: quien más trabaja, quien pone más horas, quién más se expone, termina con el ingreso neto más bajo en términos relativos. Eso no es una paradoja: es la consecuencia lógica de que el costo fijo del auto (seguro, service, depreciación) no escala con los viajes. Crece con el tiempo, independientemente de cuánto se trabaje.

Lo que ningún conductor descuenta pero debería: un auto de $8.000.000 que se usa para Uber durante tres años pierde entre el 40% y el 60% de su valor, más rápido que un auto de uso particular, porque los kilómetros se acumulan al triple de velocidad. Esa depreciación, distribuida en los meses de uso, puede representar entre $150.000 y $250.000 mensuales de costo invisible. Si se suma ese ítem al cálculo de Mariela, su trabajo de 8 horas diarias la deja con un ingreso real inferior al salario mínimo.

¿Conviene entonces hacer Uber en Posadas?

Depende de con qué se compare y desde dónde se entre. Como complemento de otro ingreso, con un auto ya pago y saliendo pocas horas en horarios de alta demanda (noches, fines de semana, eventos) los números cierran razonablemente. Como ingreso principal, con un auto financiado y jornadas completas, los números dan mucho menos margen del que parece a primera vista.

Y hay algo que los números no capturan del todo: el costo del tiempo. Manejar ocho horas por día en Posadas, con el calor del verano misionero, el tráfico de ciertas avenidas en hora pico y la incertidumbre de cuántos viajes va a haber, tiene un precio en energía y en salud que no aparece en ninguna planilla.

Uber en Posadas es real, es masivo y claramente cubre una necesidad de transporte que el sistema formal no estaba cubriendo. También es, para muchos de quienes lo manejan, el ejemplo más cotidiano de algo que ya describimos en esta serie: el sistema que no paga suficiente, que te ofrece la plataforma como solución y te deja a vos la responsabilidad de hacer que cierre.

El auto se desgasta igual, llueva o no haya viajes. La plataforma cobra su 25% igual, ganes o pierdas.

Y el service del mes que viene llega igual, hayas o no hecho los números.

Compartí esta noticia !

Combustibles en rojo: con una caída de 12,1%, Misiones tuvo la peor caída en 17 meses

Compartí esta noticia !

Según la Secretaría de Energía de la Nación, en mayo la venta de combustibles al público en Misiones alcanzó los 33.772 metros cúbicos, con una baja en la comparación interanual del 12,1%, la octava caída consecutiva y la más fuerte desde diciembre de 2024. A su vez, contra el mes anterior, las ventas cayeron 1,7%. 

En mayo, el 57% de las ventas misioneras correspondió a naftas, que presentaron una  merma del 11,9% interanual explicada por bajas tanto de la súper (-11,2%) como en la premium (-15,6%). 

El gasoil, por su parte, concentró el 43% de las ventas y registró una baja del 12,7% interanual, traccionada por el descenso en el gasoil común (-13,5%) y del premium (-10,5%). 

En el plano regional, si bien Misiones sigue exhibiendo el mayor volumen de consumo del  NEA, tuvo una importante baja en sus niveles (del 35% del total regional en abril al 32% en mayo). En ese marco, la provincia tuvo el peor resultado relativo de la región: Chaco creció 12,1%; Formosa cayó -2,3% y Corrientes -3,6%, por lo que la caída misionera fue la más abrupta en la región, pero también del país. 

En el plano nacional, el total país presentó una baja del 0,2% interanual en mayo. En ese marco, sólo ocho provincias mostraron un incremento, encabezadas por Chaco (12,1%) al tiempo que, como se dijo, Misiones exhibió la caída más fuerte del país. 

A nivel acumulado, Misiones muestra en los primeros cinco meses del año una caída del  8,4% en las ventas de combustibles, siendo la segunda más fuerte del país solo por encima de Corrientes (-10,2%). El total país, por su lado, también mostró una merma de -1,0%.

Compartí esta noticia !

Combustibles: ventas en Misiones moderaron su caída pero igual bajaron 3,2% interanual

Compartí esta noticia !

Según la Secretaría de Energía de la Nación, en abril la venta de combustibles al público en Misiones totalizó 34.368 metros cúbicos, registrando una baja en la comparación interanual del 3,2%, la séptima caída consecutiva. Sin embargo, se destaca una fuerte moderación de la caída, ya que en los dos  meses anteriores la baja había sido de doble dígito. 

En abril, el 58% de las ventas misioneras correspondió a naftas, que presentaron una  merma del 2,1% interanual explicado por bajas tanto de la súper (-1,8%) como en la premium (-3,8%). 

El gasoil, por su parte, concentró el 42% de las ventas y registró una baja del 4,8% interanual, traccionada por un descenso en el gasoil común (-7,0%) mientras que el premium tuvo un alza menor (0,5%). 

En el plano regional y pese a la caída observada, Misiones sigue exhibiendo el mayor volumen de consumo del NEA (35,1% del total regional) y en el marco de caídas en las cuatro provincias de la región, la misionera fue la más leve, ya que tanto  Chaco (-5,3%), Formosa (-9,8%) y Corrientes (-10,0%) tuvieron peores resultados relativos. 

En el plano nacional, el total país presentó una baja del 2,4% interanual en abril. Sólo cuatro provincias mostraron un incremento, encabezadas por San Juan (4,1%)  al tiempo que Corrientes exhibió la caída más fuerte del país (-10,0%). 

A nivel acumulado, Misiones cerró el primer cuatrimestre con una caída del 7,5%  en las ventas de combustibles, la segunda más fuerte del país solo por encima de Corrientes (-11,6%); el total país, por su lado, mostró una merma de 1,2%.

Compartí esta noticia !

YPF congela el precio del combustible por 45 días y busca contener el impacto del petróleo en plena volatilidad global

Compartí esta noticia !

Una decisión con impacto político y económico inmediato. Desde este miércoles 1° de abril, YPF puso en marcha una estrategia que trasciende lo comercial: decidió no trasladar al surtidor las variaciones del precio internacional del petróleo durante un plazo de hasta 45 días. El anuncio, realizado por su CEO Horacio Marín, introduce un “buffer” de precios que apunta a sostener cierta estabilidad en los combustibles en un escenario global marcado por la volatilidad del Brent.

El dato es concreto y sensible: en un país donde el precio de la nafta funciona como referencia para toda la estructura de costos, la decisión abre una pregunta de fondo. ¿Es un movimiento táctico para sostener la demanda o una señal más amplia sobre el rol de la principal petrolera en un mercado que se define como libre?

El mecanismo: absorber el shock externo sin alterar el surtidor

La medida se limita a una variable clave: el precio internacional del crudo. Durante los próximos 45 días, YPF absorberá ese componente sin trasladarlo al consumidor, en un intento por amortiguar el impacto de la suba del Brent, influida por el conflicto en Medio Oriente.

La empresa dejó en claro los límites de la decisión. El congelamiento no alcanza a otras variables que componen el precio final, como impuestos o tipo de cambio, que podrían eventualmente generar ajustes. Es decir, el “buffer” no es un congelamiento total, sino una contención parcial del componente más volátil.

El contexto en el que se inscribe la medida también es relevante. Desde la compañía señalaron que la demanda muestra signos de debilidad, especialmente en el interior del país, lo que refuerza la necesidad de evitar nuevos aumentos que profundicen la caída del consumo.

Señales hacia adentro y hacia afuera

La decisión de YPF se ubica en una zona híbrida. Por un lado, la empresa ratifica que opera en una economía de libre mercado, donde las decisiones responden a oferta y demanda. Por otro, introduce un criterio de estabilidad que tiene impacto directo en la dinámica inflacionaria y en el humor social.

En términos de correlación de fuerzas, el movimiento posiciona a la petrolera como un actor que puede moderar, al menos temporalmente, las tensiones de precios en un insumo clave. Esto no es menor en un contexto donde los combustibles inciden en transporte, logística y precios finales.

Al mismo tiempo, la medida marca un contraste implícito con el resto de las variables que no controla la empresa. Al dejar abierta la posibilidad de ajustes por impuestos o tipo de cambio, YPF delimita responsabilidades dentro del esquema económico más amplio.

Que dijo Marín

El CEO de YPF, Horacio Marín indicó en sus redes sociales “desde YPF hemos decidido realizar un buffer de precios de combustibles por hasta 45 días, comenzando a partir del día de hoy. Esto nos permitirá mantener aproximadamente estables los precios en el surtidor. Durante este periodo, desde YPF no trasladaremos a los consumidores el impacto de las nuevas variaciones del Brent, quedando liberadas el resto de las variables que componen el precio”.

Explicó que “desde el comienzo de esta guerra en Medio Oriente, no buscamos especular con la alta volatilidad del precio internacional del petróleo, siendo nuestro objetivo generar valor en el largo plazo para nuestra compañía. Mediante este acuerdo buscamos renovar el compromiso honesto y moral con nuestros consumidores cuidando la demanda en un contexto de incertidumbre global. Operamos en una economía de libre mercado: las empresas observamos la oferta y la demanda y definimos las mejores estrategias comerciales para acompañar a nuestros clientes”.

Sostenibilidad y efecto rebote

El “buffer” tiene fecha de vencimiento: 45 días. Ese plazo funciona como ventana de contención, pero también como límite operativo. La incógnita es qué ocurrirá cuando el mecanismo se agote, especialmente si las condiciones internacionales no se estabilizan.

En el corto plazo, la decisión podría sostener el consumo y evitar un traslado inmediato a precios. En el mediano, la acumulación de tensiones podría reconfigurar el escenario.

Lo que queda en juego es más que una política comercial. Es la capacidad de una empresa clave de intervenir —aunque sea parcialmente— en un mercado sensible, sin desdibujar su lógica de funcionamiento. Esa tensión, por ahora, sigue abierta.

Compartí esta noticia !

El Gobierno vuelve a postergar el impuesto a los combustibles

Compartí esta noticia !

El Gobierno nacional resolvió postergar nuevamente la actualización de los impuestos a los combustibles y trasladó al 1° de mayo de 2026 la aplicación de incrementos que debían regir desde abril. La medida quedó formalizada el 31 de marzo mediante el Decreto 217/2026, que modifica el esquema vigente y extiende el diferimiento de los tributos sobre naftas y gasoil.

El dato central no es solo la prórroga —que ya suma varias instancias desde 2024— sino su timing: el Ejecutivo opta por evitar un ajuste en precios en el corto plazo, aun cuando se trata de impuestos que se actualizan automáticamente por inflación. La pregunta que se abre es si esta decisión refuerza la estrategia de desaceleración inflacionaria o si acumula presión fiscal hacia adelante.

Un esquema legal que se aplica, pero no se ejecuta

El marco normativo es claro desde hace años. La Ley 23.966 establece montos fijos para los impuestos sobre los combustibles líquidos y el dióxido de carbono, con actualizaciones trimestrales atadas al Índice de Precios al Consumidor (IPC) que mide el INDEC. A su vez, el Decreto 501/2018 reglamentó el mecanismo y fijó el calendario de ajustes en enero, abril, julio y octubre.

Sin embargo, la práctica se fue apartando de la regla. Distintos decretos —incluido el 617/2025 y sus sucesivas modificaciones— vienen difiriendo la aplicación efectiva de esos incrementos. El resultado es un esquema donde la actualización existe en términos técnicos, pero su traslado a precios se administra políticamente.

El nuevo decreto profundiza esa lógica. Sustituye el período originalmente previsto entre el 1° y el 31 de marzo de 2026 y lo extiende hasta el 30 de abril. Además, desplaza la entrada en vigencia de los aumentos remanentes —correspondientes a las actualizaciones de 2024 y 2025— al 1° de mayo.

En términos concretos, el Estado sigue acumulando ajustes impositivos pendientes mientras decide cuándo trasladarlos al surtidor.

Equilibrio delicado entre recaudación y precios

La decisión tiene implicancias directas en dos frentes sensibles: la recaudación y la inflación. Por un lado, el diferimiento implica resignar ingresos inmediatos derivados de tributos que, por diseño, deberían ajustarse automáticamente. Por otro, evita un impacto directo en los precios de los combustibles, con efecto indirecto sobre toda la estructura de costos de la economía.

En ese equilibrio se mueve la estrategia oficial. El decreto menciona explícitamente la necesidad de “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”, una formulación que traduce una tensión clásica: sostener la actividad sin desanclar las cuentas públicas.

Desde la perspectiva política, la medida otorga margen al Ejecutivo para administrar uno de los precios más sensibles del sistema económico. El combustible no solo afecta al consumidor final; también incide en transporte, logística y producción. Postergar el impuesto es, en los hechos, intervenir sobre esa variable.

Pero la contracara es clara: los incrementos no desaparecen, se acumulan. Y cuanto más se difieren, mayor es el ajuste potencial futuro.

Una secuencia de prórrogas que se vuelve política de Estado

El Decreto 217/2026 no es un hecho aislado. Se inscribe en una secuencia de decisiones que incluyen múltiples prórrogas desde 2025. La reiteración convierte lo excepcional en regla: el mecanismo automático de actualización queda subordinado a la discrecionalidad del Poder Ejecutivo.

Ese patrón redefine el rol del instrumento impositivo. Deja de ser un componente técnico de la estructura fiscal para transformarse en una herramienta de gestión macroeconómica de corto plazo.

En términos de correlación de fuerzas, el movimiento no abre un conflicto inmediato con otros actores institucionales —no requiere intervención legislativa—, pero sí condiciona la dinámica fiscal futura. Cada diferimiento reduce presión en el presente y la traslada hacia adelante.

Acumulación y decisiones pendientes

El nuevo plazo fija una referencia clara: el 1° de mayo. Allí deberían converger los incrementos postergados, salvo que una nueva decisión vuelva a reprogramarlos. Esa es la variable a observar en las próximas semanas.

También será clave seguir cómo evoluciona la brecha entre los valores impositivos teóricos —actualizados por IPC— y los efectivamente aplicados. Esa distancia define el volumen del ajuste pendiente.

El Gobierno eligió, una vez más, ganar tiempo. La incógnita es cuánto margen queda para seguir difiriendo sin que el costo se traslade, tarde o temprano, a precios o a las cuentas públicas.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin