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Gerente de Operaciones de Gigared: “La fusión Telecom-Cablevisión nos obliga a ser más eficientes”

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En una entrevista exclusiva con Economis, el gerente de Operaciones de Gigared para todo el país, Rafael Dobon, se refirió a la reciente fusión entre Cablevisión y Telecom y cómo podría impactar en el mercado de internet, cable y en el futuro en telefonía.

Dobón, ex gerente de Cablevisión y un profesional con más de 25 años en el sector, no cree que la fusión pueda ser objetada por los organismos reguladores (Comisión de Defensa de la Competencia y Enacom) y afirmó que la unión de las dos empresas “nos obligará a ser más eficientes”.

El experto opinó que la fusión no tendrá ningún tipo de trabas regulatorias “si ya se planteó de esta forma”. Y explicó que “aún hay que conocer cuáles serán los planes y las estrategias comerciales de ambas empresas”.

Como se sabe, entre Cablevisión y Telecom dominan en Posadas más del 80% del mercado de acceso a internet y provisión de tevé por cable. Además, el año que viene arranca el cuádruple-play con la posibilidad de las operadoras de cable como Cablevisión, de ofrecer telefonía celular.

Dobón explicó que en Posadas Gigared todavía tiene mucho espacio para crecer. “Estamos expandiéndonos en barrios donde aún no llegamos o donde todavía tenemos que completar la cobertura, como Itaembé Miní. El techo está lejos, ya tenemos más de 10.000 clientes (en todo el país tiene unos 70.000) en este mercado que crece año a año, y para nosotros es el que tiene mayor tasa de crecimiento de todo el país”, explicó.

Gigared nació en 2001, justo antes de la crisis. Fundada por un grupo de ex gerentes de otra importante operadora y otros socios que hoy no continúan en la sociedad. Si bien tienen licencia para operar en Capital Federal, operan en las cinco capitales del litoral. Esto es: Paraná, Corrientes, Posadas, Santa Fe y Resistencia.

Dobón está a cargo de la supervisión de todos esos mercados. Atendió a Economis en las oficinas locales de Gigared en Tambor de Tacuarí casi Corrientes. En el hall de atención al público había no menos de 20 personas haciendo gestiones como pagar la factura o solicitar servicios.

Creo que el usuario nos toma como una empresa local, mientras que otros jugadores son vistos más como una gran empresa”, señaló.

El ejecutivo se refirió también al “paquete fútbol” que ya empezó a ofrecer Gigared, “como el resto de las operadoras”. Señaló que el precio de 300 pesos es un acuerdo que hay entre las operadoras, si bien no hay una obligación de cumplirlo. “Hay un acuerdo, un consenso y si algún proveedor de cable cobra más, también lo va a compartir con los dueños de los derechos”, señaló.

Para Dobón solamente “un kamikaze” podría decidir dejar fuera de su oferta al fútbol, refiriéndose a los otros operadores de tevé por cable.

-¿Cómo es la operación en Posadas?

-Tenemos una operación que viene creciendo en forma exponencial, la que más creció de las operaciones de Gigared, arrancó en el 2013 con cero clientes, y es en la que más hemos construido. Posadas es la que más proyección tiene en el futuro inmediato, nos quedan por recorrer barrios donde no estamos.

-¿Cuáles?

-Itaembe Miní en el corto plazo, tenemos que completar, empezamos la construcción este año, en el segundo semestre. La idea también es completar Villa Cabello donde empezamos la construcción este año y toda la zona de adyacencia de Itaembe Mini. Nuestra expansión es mes a mes, está previsto llegar a Miguel Lanús.

-¿La expansión de qué depende?

-Es una cuestión de densidad de población, de qué servicios tienen los hogares en esas zonas. Un cable, en este caso, una fibra, se utiliza mucho mejor cuando la densidad es mayor. Es un negocio masivo, de servicios masivos, después esta la parte corporativa que es muy importante, damos servicio a bancos, locales, empresas, shoppings, etcétera.

-¿Qué me puede comentar de la fusión Cablevisión y Telecom? En Posadas dominan la mayoría del mercado. ¿Se puede esperar alguna objeción regulatoria?

-Y digamos que ambas son competidoras nuestras, hasta ahora estaban separadas. Esto les va a permitir una sinergia, posiblemente sea una ventaja. De todas formas a nuestro negocio en sí mismo no lo afecta. Gigared nació como competidor, donde fuimos estaba Cablevisión, Telecom o DirecTV, no sabemos todavía cuáles van a ser los planes de negocios que van a tener, seguramente nos va a obligar a ser más eficientes.

-¿Y cómo pueden competir con semejantes empresas?

-Todo se resume también en una relación que hay que ver desde el punto de vista del cliente, qué va a necesitar, un buen servicio de calidad y eficiencia. Lo que tenemos como principal distintivo nosotros contra una telefónica, pero también contra Cablevisión, es que somos como una operadora local. Nosotros tenemos un horario de atención completo, cobramos en nuestros locales, atendemos todo tipo de reclamos, tenemos un call center centralizado, en eso nos distinguimos. Cablevisión y Telecom tienen la imagen de empresa corporativa, nosotros somos locales, para el público es un hecho a favor.

-Usted vivió otras fusiones en su larga trayectoria en el sector. ¿No hay espacio para que Gigared u otras operadoras o gobiernos locales planteen objeciones ante los organismos reguladores que deben aprobar la fusión?

-La verdad no soy un experto en regulaciones, por la experiencia que tenemos, dudamos de algo que deliberadamente se hizo para que esto ocurra, como es esta fusión, ahora se frene. Es algo que si vemos cual es la tendencia mundial, en todos lados es así. Si ya Telefónica y Telecom se fusionaran con Cablevisión y DirectTV, ahí sí debería aparecer alguien que diga, “no muchachos”, porque habría una empresa más poderosa que cualquier Gobierno, y más cuando hablamos de telecomunicaciones.

-¿Qué planes tienen para el cuádruple play (tv x cable, internet, telefonía fija y móvil)?

-Tenemos licencias para ser operadores virtuales, estamos en gestiones (un operador virtual es el que opera con las redes de otras empresas). Ser un operador virtual implica tener una licencia para vender un chip, facturarle el chip pero sobre redes de terceros, con lo cual como operador virtual, vamos a tener que pagar a esa empresa el uso de sus redes. Está reglamentado el costo, ya.

-¿Gigared va a ofrecer telefonía celular?

-Es nuestra intención hacerlo, estamos trabajando para obtener la licencia, todo eso requiere hacer trámites.

-¿Cómo estuvo el mercado este año y el 2016 con la recesión?

-En Gigared bien, porque a pesar de que fue un año de crisis, que la mayoría de la industria tuvo repliegue, nosotros tuvimos un buen año, comparado con otros quizás no fue el mejor pero fue bueno en relación al contexto. Creo que seguimos creciendo porque también hemos sido flexibles a la demanda.

-El argentino no es de recortar internet o el cable en épocas de crisis. Antes hace otros recortes…

-Creo que medido en términos de costo-producto los servicios de telecomunicaciones tienen vital importancia para cualquier familia. Estar interconectado es casi como una necesidad básica, es lo último que se recorta.  Generalmente los clientes que nos abandonan, la mayoría lo hace mudando a otra empresa porque elige otra oferta. Yo diría hoy que internet es más que la televisión, con una cosa tengo la otra, aunque sea parcialmente. Hay muchos hogares que migran de la televisión a servicios online como Netflix, etcétera.

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“Triple Frontier” por fin parece haber despegado de la mano de Netflix

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Por fin el largamente gestado proyecto de “Triple Frontier”, thriller originalmente pensado por Kathryn Bigelow y su pareja Mark Boal hace casi una década, tiene fecha de rodaje para el mes próximo, gracias a la entrada de Netflix en la producción, y el elenco -por el que sobre el papel han pasado numerosas estrellas (pasado… de largo), el último Ben Affleck- se está conformando a toda prisa con la incorporación de Mark Wahlberg, Charlie Hunnam, Garrett Hedlund y el chileno afincado en Hollywood Pedro Pascal. Otra hispana, Adria Arjona, anunciada previamente, tendría su lugar ya asegurado.

Tras la reciente marcha de Ben Affleck, ‘Triple Frontier’ necesitaba buenas noticias desesperadamente, y las ha tenido. Después de muchos pasos en falso, tras muchos actores que se bajan del barco y mucha frustración, el thriller de Netflix podría empezar a ser una realidad. Los últimos actores en incorporarse al proyecto, y los que parecen haberlo revigorizado, son Mark Wahlberg, Charlie Hunnam, Garret Hedlund y Pedro Pascal.

“Triple Frontier”, cuya acción se desarrolla en la triple frontera entre Paraguay, Argentina y Brasil, junto a las cataratas de Iguazú, considerada por Estados Unidos un lugar de contrabando y retaguardia de movimientos terroristas, algo con lo que no están del todo de acuerdo las autoridades de los países implicados, que no vieron con simpatía el proyecto en sus inicios.

Del guión que originalmente escribió Boal para su pareja, no trascendió casi nada. Ahora parece que JC Chandor ha introducido importantes cambios. Estos pudieron estar en el origen de la salida del proyecto de Paramount, que lo estaba desarrollando hasta hace unos meses, cuando las diferencias creativas con Chandor y algunos de los actores con los que se negoció  hicieron que el estudio tirara la toalla. Netflix la recogió y asumió su costo final, que puede estar por encima de los 70 millones de dólares. 

Aún no se ha confirmado dónde se filmará la película, aunque NOTICINE.com ha podido saber que hubo una convocatoria para figurantes en Hawai, según la cual el emplazamiento del rodaje seria Oahu, cerca de Honolulu y bastante lejos de América del Sur.

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La AFIP aseguró que Netflix comenzará a pagar impuestos a nivel nacional

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El titular de la Agencia Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad, salió a imponerle condiciones a varias de las plataformas de servicios digitales más popular del planeta, entre las que se destaca Netflix, al confirmar que comenzarán a cobrarles impuestos a nivel nacional.

Vamos a gravar a Netflix. Lo haremos a través de los plásticos con que se paga el abono; las tarjetas serán agentes de retención”, según le comentó Alberto Abad al diario La Nación en un evento realizado ayer en el predio de La Rural, en el barrio de Palermo.

 Con la irrupción de los servicios digitales, como los casos de Netflix, Uber, Spotify o Airbnb, Abad dejó en claro su postura frente a la imposición de este nuevo gravamen. “Desaparece la intermediación, y el que junta a las dos puntas hace un gran negocio. El canal de cable que compite con este servicio paga impuestos, ¿por qué no una plataforma?”

“Airbnb no posee inmuebles, pero alquila millones de inmuebles en todos los centros de veraneo; Facebook no crea contenidos, Netflix no usa cables, UBER no posee vehículos, Alibabá no posee inventarios y Whatsapp no es una telefónica. Es la desmaterialización total de la economía, y esto trae problemas para los esquemas normativos”, argumentó Abad.

Lo que resta por definir es de qué manera comenzará a implementarse este nuevo impuesto y si las empresas que proveen contenidos audiovisuales en streaming absorberá ese costo o se lo trasladarán a sus clientes.

Sin demasiadas precisiones, se estima que la AFIP establecerá que las tarjetas de crédito deberán recibir de Netflix “un adelanto a cuenta de obligaciones tributarias por la venta de servicios”.

Esta medida tiene un antecedente inmediato, que se remonta a fines de 2014, cuando el gobierno de la ciudad de Buenos Aires logró que la Justicia fallara a su favor y le impusiera a Netflix, Spotify y otras empresas que prestan servicios en Argentina, pero no pagan impuestos por estar radicadas en el exterior, un gravamen del 3% sobre el valor de compra de sus productos, como anticipo del pago de Ingresos Brutos.

Otros casos a nivel nacional, como la Provincia de Santa Fe, cobra una alícuota del 3,6% de Ingresos Brutos a las compañías que comercialicen en forma electrónica entretenimientos audiovisuales, entre ellas Netflix.

Desde la firma respondieron que “Netflix recauda y paga impuestos en todo lugar en que tenga la obligación legal de hacerlo”, indicaron.

La misma fuente aseguró que aún no se sabe si el impuesto impactará en el precio del abono mensual que pagan los usuarios o si la empresa asumirá el gasto.

 
 
 
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Claire Underwood toma el control mientras ‘House of Cards’ lidia con la realidad

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New York Times. Ha vuelto el hombre tenebroso que nos hace reír, el mandatario ficticio que comparte los secretos del gobierno mirando fijamente a la cámara y demostrándonos que todo vale en los juegos del poder. Frank Underwood y su corte de secuaces vuelven a Netflix este 30 de mayo para mostrar lo que pasa cuando el miedo se apodera de una nación.

Beau Willimon, creador de la serie, tuvo el formidable reto de continuar la saga de los Underwood mientras la realidad política estadounidense superaba los escándalos de cualquier ficción. Desde las últimas elecciones, esta es la primera vez en que Donald Trump y Frank Underwood conviven en el mismo espacio temporal como presidentes de Estados Unidos.

Luego de ver la quinta temporada, Underwood luce más confiado, asertivo y presidenciable, aunque de un modo macabro. Mientras los cuestionamientos, las equivocaciones y los contratiempos del verdadero mandatario estadounidense parecen no tener fin; en la versión alternativa de Netflix el presidente ficticio crea las crisis que le darán la oportunidad de activar sus conjuras para mantenerse en el poder.

Otras diferencias radican en que Underwood no usa Twitter, desconfía de los rusos, no se queja del exceso de trabajo ni se va a Mar-a-Lago cada fin de semana porque necesita descansar del poder. Al contrario: el personaje de Kevin Spacey ama lo que hace porque es un político nato, no se trata de un multimillonario que probó suerte y ganó unas presidenciales. Además, tiene a Claire, un arma formidable.

 

Ahora bien, una de las preguntas que todos se hacen es si el equipo de House of Cards logró mantener a salvo su historia, a pesar de la permanente tensión de la actual presidencia de Estados Unidos, que no cesa de asombrar al mundo con sus controversias y escándalos. ¿Cómo competir con eso?

Hay dos formas de responder a esta inquietud. La primera es que sí se logra una consecución lógica del rumbo siniestro de los protagonistas de House of Cards, que buscan destruir al sistema solo por mantenerse en el poder y no vacilan en utilizar una mezcla tóxica de negociaciones y el uso del miedo al terrorismo como pilares de sus planes. Pero hay otra lectura que, francamente, resulta un tanto triste. En esta temporada sí notamos, de forma reiterada, que estamos ante una serie de televisión. Ese aire de verosimilitud que hacía tan atractiva a la serie, esa posibilidad de que realmente viéramos cómo se manejan ciertos hilos del poder, se desvanece muy pronto. El sólido pacto entre creadores y espectadores queda tocado en esta entrega.

Willimon apostó por Maquiavelo y con eso sacrificó uno de los vértices más importantes de House of Cards. Sin ánimo de adelantar la trama, podemos advertir que gran parte de las maquinaciones de esta temporada residen en un suceso casi anecdótico que va cobrando importancia capítulo a capítulo, ubicando a Frank como una suerte de genio manipulador —analista de múltiples escenarios de conflicto y crisis sucesivas con planes infinitos— que desluce al personaje, llevándolo a un terreno más irreal.

Ubicar a Estados Unidos en una distopía que juega con los mecanismos institucionales y las posibilidades de desmontar el sistema era una cosa, pero lo que vemos en esta temporada es el comienzo de un reino autoritario con visajes democráticos. Lo cual nos lleva al gran personaje de esta temporada: Claire Underwood. De forma lenta e inexorable, los guionistas han apostado por desarrollar la personalidad de esta mujer que pasa de ser la compañera de Frank a descubrir sus propios apetitos políticos y revelarse como una maestra de la intriga.

Resulta injusto, cuanto menos, que Claire asuma el control de procesos vitales justo cuando la serie se torna más fantasiosa. Como todos sabemos, en el universo de House of Cards deben realizarse más elecciones y se hacen, pero la resolución misma de esa votación es una estratagema que le resultará increíble al espectador veterano. Recordemos que, en la ficción, ese evento electoral también se realizó el año pasado por lo que no debe sorprendernos que los comicios sean largos y llenos de trucos y tecnicismos.

Al inicio del segundo capítulo, Frank juega con un software que combina su retrato con el de Claire, mostrando cuánto se parecen y cuál es el camino que han escogido. Solo esa escena, casi sin diálogo, funciona como un fiel reflejo de lo que va a pasar.

Thomas Yates, el escritor que es pareja de Claire, funciona como un catalizador para mostrar el lado más frío de una mujer que toma decisiones importantes. Si alguien quiere conocer mejor al personaje encarnado por Robin Wright deberá estar muy atento a esta relación y a los diálogos entre ambos. Es una dinámica en la que el acercamiento y el improbable desenlace demuestran la desesperación del equipo creativo de House of Cards.

Leann Harvey y Doug Stamper continúan siendo aliados ocasionales y duros competidores en medio de unas intrigas palaciegas que a veces se antojan aburridas. El peligro los circunda pero, en muchas ocasiones, el espectador no entiende exactamente qué pasa hasta que un tercero lo explica, cosa que eleva el nivel de complejidad de la temporada. En una escena, Leann le dice a Doug que quiere ser su amiga y él se limita a responderle: “Yo no tengo amigos”. No hay amistad ni alianza duradera en torno a los Underwood.

Tom Hammerschmidt emerge como un retrato del reportero investigador que husmea hasta que consigue a su presa pero, paradójicamente, encarna una de las grandes críticas de la serie, al mostrar las enormes dificultades que tiene la prensa para sumergirse en las entrañas del sistema e intentar propulsar algunos cambios.

En los nuevos capítulos, la fotografía de las secuencias se centra en el uso del beige, con muchos tonos amarillos y oscuros. En la serie el poder no es resplandeciente, hay muy poco brillo. La soledad de los cargos se resalta con tomas amplias en las que los protagonistas se ven alejados de los demás, rodeados por símbolos como banderas y estandartes.

A diferencia del presidente real, Frank sigue siendo un orador convincente y eficaz. Sus discursos abundan en imágenes retóricas y consignas, como cuando se dirige a los gobernadores y les advierte: “No nos engañemos. Estamos comprometidos en la gran batalla de nuestro tiempo. Qué es lo que significa ser estadounidense, la verdadera esencia del americanismo, y cómo elegimos vivir nuestras vidas”. El miedo, dice, “no es estadounidense”.

En general, Frank nos hace sus cómplices, se muestra cínico y hasta divertido cuando nos habla. Como si siempre supiera lo que viene, mientras repite que él “nunca pierde”. Esta entrega de House of Cards abandona el glamur, se regodea en la grisura y nos muestra que el poder son infinitas decisiones que se deshacen en vastos planes.

Una buena metáfora del espíritu de toda la temporada reside en una sola escena. Frank y Claire están recostados de espaldas al escritorio del Salón Oval y ambos tienen la mirada perdida hasta que ella le dice: “Es difícil confiar en alguien en estos días”. Y ambos se miran intensamente, sospechando eternamente el uno del otro.

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No todo es Netflix: conoce a la competencia

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Escribe Glenn Kenny, New York Times. Hay una razón por la que suele usarse la frase “ven a casa y veamos Netflix” en vez de “veamos Amazon Video, Mubi o Vudu”.

Netflix no se convirtió en la opción predeterminada de entretenimiento en casa por ser un oasis para los cinéfilos, sino porque atiende a una audiencia que pasa de las películas a las series originales sin darle mucha importancia.

Aunque le faltan filmes clásicos, sí tienen otros como Capitán America: Civil War y, gracias a un acuerdo de derechos con Disney, también estará pronto Rogue One, incluso antes de que el DVD y Blu-ray estén a la venta.

En cambio Amazon Prime Video es inmenso y genuinamente ecléctico, aunque ofrece una experiencia laberíntica que puede ser abrumadora para algunos usuarios. También existen razones prácticas para cambiar de Netflix a otra plataforma.

Una es que la identidad de Netflix se ha mantenido bastante estática mientras se ha vuelto la plataforma establecida para muchos. Hulu aún está desarrollándose. En mi casa, antes de que fuera un servicio de suscripción, solo usábamos ese sitio para ver episodios de Saturday Night Live, que en ese entonces no estaban disponibles en YouTube casi inmediatamente después de que se transmitían. Durante algún tiempo, los cinéfilos creyeron que Hulu era atractivo porque era el servicio donde Criterion Collection albergaba algunos de sus títulos. Pero Criterion decidió mudarse a FilmStruck, un servicio más cohesivo pues está dirigido exclusivamente a fanáticos del cine clásico. La nueva versión de Hulu está dirigida a los consumidores que querían deshacerse de la televisión por cable pero aún deseaban tener acceso a los programas populares.

En este momento, en cuanto a películas, Hulu es una colección de filmes insípidos. Una vez que te suscribes, al igual que Netflix, te ayuda a crear un perfil, basado en su propia interpretación del concepto de género; ¿te gusta la “animación atrevida”, “las caricaturas creativas” o ambas? Cuando el perfil está listo, el sitio es muy fácil de navegar, aunque es rígido en su diseño de página. Una de las películas “exclusivas” de Hulu es The Beatles: Eight Days a Week, un agradable documental dirigido por Ron Howard acerca de la época en la que el grupo inglés se la pasó de gira. Está tan dirigido al sector de los estadounidenses nacidos en los cincuenta que todo lo demás del servicio cobra sentido si se tiene eso en mente.

Aunque también es cierto que, conforme a su énfasis inicial enfocado en la televisión, el sitio no ofrece una experiencia cinemática particularmente distinguida. La película más inusual que encontré después de buscar un buen rato fue Amélie que, además de estar en francés con subtítulos en inglés, no es nada inusual. Después de usarlo un poco, decidí revivir una de las experiencias más anodinas de mis primeros años como crítico de cine, Novia a la fuga (1999) de Garry Marshall, que reunió a Richard Gere con Julia Roberts casi 10 años después de que Marshall hiciera historia en el cine con los mismos protagonistas en Mujer bonita. La experiencia siguió siendo anodina, pero esta vez ni siquiera tenía sonido envolvente (por otro lado, el sitio me permitió adentrarme al documental con una duración de ocho horas y ganador del Oscar, O.J.: Made in America, que ya quería ver).

Por otro lado, la misión de Vudu parece muy orientada al cine, con un énfasis especial en ofrecer elegantes presentaciones de sus títulos. Cuando te suscribes por primera vez, el sitio analiza el dispositivo que utilizas (en mi caso, un PlayStation 4) y prueba tu velocidad de internet para ver si se puede transmitir. Después se configura el control parental. Puedes rentar o comprar películas en definición estándar o, en muchos casos, en el formato exclusivo HDX, con el que los filmes tienen una calidad cercana a la de un disco Blu-ray. Todavía no estoy equipado para el 4K, o la ultra alta definición, pero Vudu también tiene esa opción.

Buscando una experiencia de alta definición con la que pudiera probar el HDX, me decidí por una película que no había visto todavía, Cincuenta sombras de Grey. Ya sé que las generaciones que se perdieron de la llamada revolución sexual necesitan algo que las haga sentir incluidas, pero no creo que este tipo de filmes sean la opción. En cualquier caso, sí tiene una producción muy buena, y la versión HDX la transmitió muy bien. La pieza de Bach en los canales traseros de audio ciertamente transmitió el dolor refinado que implica ser un joven multimillonario con problemas emocionales. La experiencia no fue totalmente homogénea, pero eso no es culpa de Vudu.

El catálogo de menú está tan enfocado en películas de grandes estudios que quienes buscan un contenido más desafiante podrían aburrirse rápidamente. Servicios como Mubi, FilmStruck y Fandor tienen ofertas mucho mejores, pero Vudu tiene algunas cosas… solo que no están tan visibles.

Distribuidores exclusivos como Oscilloscope, Kino Lorber y Magnolia tienen películas en este sitio. Pude encontrar Ma, por ejemplo, un filme de danza muy inusual dirigido y protagonizado por Celia Rowlson-Hall; lo logré con el teclado, cuando estaba buscando algo más y puse las letras “m” y “a”. Eso fue suerte.

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