La historia del fútbol mundial sumó este domingo un nuevo capítulo inesperado. Brasil, cinco veces campeón del mundo y una de las grandes favoritas al título, quedó eliminada del Mundial 2026 en los octavos de final al perder 2-1 frente a Noruega, que construyó una de las mayores sorpresas del torneo de la mano de un Erling Haaland imparable, autor de un doblete que dejó sin reacción a la Canarinha.
En el estadio de Nueva Jersey, el equipo dirigido por Carlo Ancelotti dominó largos pasajes del encuentro, generó las mejores oportunidades y hasta desperdició un penal en el primer tiempo. Sin embargo, volvió a exhibir una de las falencias que marcaron su campaña: la falta de contundencia en los momentos decisivos.
La primera gran ocasión llegó a los 13 minutos de la etapa inicial, cuando Bruno Guimarães tuvo la posibilidad de abrir el marcador desde los doce pasos. Pero el arquero Ørjan Nyland adivinó la ejecución y mantuvo el empate, una intervención que terminaría siendo determinante para el desarrollo del partido.
Noruega también avisó desde el inicio con un gol anulado por posición adelantada y, con el correr de los minutos, fue creciendo en confianza. En el complemento comenzó a encontrar espacios frente a una defensa brasileña cada vez más expuesta.
La resistencia sudamericana se quebró a los 35 minutos del segundo tiempo. Haaland apareció con un cabezazo demoledor para abrir el marcador y, apenas diez minutos más tarde, volvió a castigar con un potente remate que sentenció prácticamente la clasificación del conjunto nórdico.
Ya en tiempo de descuento, Neymar descontó de penal para Brasil, pero el gol apenas sirvió para decorar un resultado que ya estaba definido.
El fin de una racha que parecía eterna
Más allá del impacto deportivo, la eliminación tiene un enorme peso histórico. Es la primera vez desde Italia 1990 que Brasil queda eliminado en los octavos de final de una Copa del Mundo.
Desde aquella derrota por 1-0 frente a Argentina —resuelta por la inolvidable asistencia de Diego Maradona y la definición de Claudio Caniggia— la selección brasileña había alcanzado como mínimo los cuartos de final en todas las Copas del Mundo disputadas.
Durante ese período construyó una de las etapas más exitosas de su historia: conquistó los títulos de Estados Unidos 1994 y Corea-Japón 2002, fue subcampeón en Francia 1998, alcanzó las semifinales en Brasil 2014 y también se mantuvo entre los ocho mejores equipos del mundo en Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Rusia 2018 y Catar 2022.
Esa regularidad, que atravesó generaciones enteras de futbolistas y entrenadores, quedó interrumpida por una Noruega que encontró en Haaland al líder de una campaña histórica.
Haaland, el hombre que cambió la historia
El delantero del conjunto escandinavo volvió a demostrar por qué es considerado uno de los mejores goleadores del planeta. Potente, preciso y decisivo, apareció cuando el partido ingresaba en su tramo final para marcar dos goles que ya forman parte de la historia del fútbol noruego.
Gracias a su actuación, Noruega avanzó por primera vez a los cuartos de final de un Mundial moderno y ahora espera al ganador del cruce entre México e Inglaterra para seguir alimentando el sueño de una campaña inolvidable.
Para Brasil, en cambio, comienza inevitablemente el tiempo de las preguntas. La llegada de Carlo Ancelotti había despertado enormes expectativas y el plantel reunía talento suficiente para aspirar al título. Sin embargo, la falta de eficacia ofensiva, los errores defensivos y la contundencia de un rival que aprovechó cada oportunidad terminaron escribiendo uno de los golpes más duros de la historia reciente de la Canarinha.
Treinta y seis años después de aquella eliminación frente a Argentina en Italia 1990, Brasil vuelve a despedirse de un Mundial antes de los cuartos de final. Y esta vez fue Erling Haaland quien firmó el acta de una caída que ya ocupa un lugar entre las grandes sorpresas de la Copa del Mundo.
El destacado delantero brasileño Neymar se perdería el debut de su Selección en el Mundial 2026 al encontrarse fuera de forma física luego de atravesar una lesión en el gemelo.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el atacante de 34 años, que no pudo encadenar tres partidos seguidos en todo el Brasileirao 2026 por distintas lesiones, acumula 25 días sin realizar entrenamientos con normalidad.
En este contexto, el futbolista del Santos no sería tenido en cuenta por el entrenador italiano Carlo Ancelotti para su debut mundialista como DT de selecciones, que ocurrirá este sábado 13 de junio ante Marruecos a las 19:00 (horario argentino), e incluso es duda para el resto de la fase de grupos.
La convocatoria de Neymar al Mundial 2026 estuvo en duda hasta el último momento y generó una gran celebración entre los hinchas cuando fue confirmada por Ancelotti en conferencia de prensa, aunque queda claro que el atacante no pudo llegar al 100% desde lo físico.
El delantero, que con el tiempo ha pasado a jugar también como enganche, tuvo grandes problemas para mantenerse a punto durante lo que va del año, con las lesiones como las principales complicaciones a lo largo de toda su carrera.
Luego de regresar desde el fútbol árabe al club en el que se formó como juvenil a mediados del año pasado, el exjugador del Barcelona sufrió lesiones en el muslo, meniscos y el gemelo, además de una operación de rodilla a principios de año, que no le permitieron agarrar el rodaje necesario ni hacer una pretemporada satisfactoria.
De todas formas, sus buenos rendimientos cada vez que el físico le permitió estar en el campo de juego, con seis goles y cuatro asistencias en los 15 partidos que pudo disputar en el año, le aseguraron la convocatoria a su cuarto Mundial.
Luego de confirmarse la citación, el atacante volvió a ver los partidos de su equipo desde el palco y se perdió las últimas cuatro fechas por una lesión en el gemelo, que también lo incapacitó de jugar los dos últimos amistosos con la Selección brasileña. Aunque ya pudo recuperarse de la misma, ahora debe volver a ponerse en forma tras pasar 25 días sin entrenar con normalidad.
Así, Ancelotti pierde a una gran opción para armar el once titular o ingresar desde el banco de suplentes, ya que Marruecos es un equipo de gran despliegue físico que podría darle ventajas en la segunda mitad del partido.
Neymar se encuentra ante el inicio de su cuarto Mundial con el combinado brasileño. Su mejor actuación fue en 2014, cuando la “Verdeamarela” fue local y el atacante que entonces tenía 22 años encadenaba grandes actuaciones, hasta sufrir una fractura lumbar en el partido de cuartos de final, luego de que el colombiano Camilo Zúñiga le propine un rodillazo. Sin el alma del equipo, Brasil jugó las semifinales y sufrió una humillante e inolvidable derrota por 7-1 ante Alemania.
En los dos Mundiales siguientes, con Neymar de titular, el combinado brasileño cayó en cuartos de final, ante Bélgica y Croacia respectivamente, por lo que llega a la cita mundialista norteamericana con una racha de 24 años sin ser campeón mundial.
Mientras Brasil consolida una industria millonaria y relativamente previsible que domina la escena continental, Argentina resiste desde una “economía de emergencia”, transformando la inestabilidad crónica en un motor de creatividad, pertenencia y formación de talentos. Más que definir ganadores y perdedores, el contraste entre ambos países ayuda a entender cómo dos modelos opuestos conviven, compiten y pueden llegar a complementarse.
El fútbol es un espejo de la economía. En Argentina, la inflación descontrolada, las devaluaciones y la caída del consumo hacen que los clubes vivan en permanente urgencia. Los salarios suelen pactarse en dólares paralelos, los contratos se renegocian con frecuencia y la venta temprana de jóvenes promesas se vuelve imprescindible para cubrir nóminas.
Esta fragilidad se ve también en los premios locales: campeonatos que pagan montos relativamente bajos, copas nacionales con gratificaciones modestas y un peso creciente de torneos alternativos que ofrecen mejores recompensas en dólares que las competiciones oficiales. Como resultado, muchos clubes priorizan los torneos internacionales organizados por CONMEBOL (o incluso torneos “no profesionales” como la Copa Potrero), que pagan en moneda fuerte, por encima de las ligas locales.
Las enormes diferencias de pagos entre países hacen que la brecha no pare de crecer. Fuentes: AFA, CBF y sitio oficial de la Copa Potrero.
En Brasil, la mayor estabilidad macroeconómica permitió a los clubes planificar a medio y largo plazo. Los contratos televisivos, el mercado publicitario y el avance de las casas de apuestas como principales patrocinadores impulsaron un salto de escala. Los valores de los acuerdos comerciales y de las plantillas de los grandes equipos brasileños superan ampliamente a los de sus pares argentinos, lo que refuerza una brecha que se expande año tras año.
En este artículo, casasdeapuestas.bet propone un recorrido por los factores que explican estas trayectorias divergentes, explorando las dinámicas económicas, culturales y de gestión que influyen en el presente y en el futuro del fútbol en ambos países. Sin emitir juicios ni establecer jerarquías, el objetivo es comprender cómo dos caminos distintos pueden coexistir, interactuar y, eventualmente, complementarse.
Patrocinios, fichajes y desequilibrios
Las casas de apuestas se convirtieron en el actor dominante del patrocinio en ambos países, pero las cifras que pagan reflejan realidades muy distintas. Los contratos de los grandes clubes brasileños multiplican por varias veces lo que reciben los gigantes argentinos, aun cuando estos conservan enorme peso histórico y una audiencia global significativa.
Los ingresos por patrocinios, dominados por las casas de apuestas, marcan grandes diferencias entre países. Fuentes: Cuentas económicas oficiales de los clubes.
Algo similar ocurre en el mercado de fichajes. En los últimos años, los clubes argentinos han ingresado grandes sumas por la venta de jugadores, pero gastan mucho menos que los brasileños a la hora de reforzar sus plantillas.
Todo lo anterior lleva a un balance de gasto y ventas superior en Brasil. Fuente: Transfermarkt
Brasil, con un volumen de inversión y de ventas aún mayor, logra retener por más tiempo a ciertos futbolistas y, sobre todo, atraer a jugadores más caros, lo que se traduce en planteles con mayor valor de mercado y profundidad competitiva.
Las plantillas de los clubes brasileños son ampliamente más “caras”. Fuente: Transfermarkt
El resultado es un balance económico y deportivo en el que Brasil opera con presupuestos muy superiores, sin que eso signifique que esté exento de problemas: los altos costos, la concentración de ingresos en unos pocos clubes y las deudas históricas siguen siendo una amenaza.
Talento, pertenencia y un fútbol que resiste
En medio de la crisis permanente, el fútbol argentino mantiene una notable capacidad de producir talento, llenar estadios y sostener un fuerte vínculo social. La asistencia media a los partidos sigue siendo elevada, incluso comparable o superior a la de Brasil, a pesar del deterioro del poder adquisitivo de los aficionados.
Pese a todas las dificultades, los estadios argentinos mantienen un nivel de asistencia ligeramente superior a los brasileños. Fuente: Estudio de World Football
Los clubes argentinos son mucho más que empresas deportivas: funcionan como espacios comunitarios, lugares de encuentro familiar e identitario. Esta dimensión social alimenta la pasión, sostiene la competitividad y explica por qué, incluso en contextos de asfixia económica, los equipos argentinos continúan compitiendo a nivel continental y exportando futbolistas de élite.
El modelo asociativo, sin embargo, también tiene sombras. La lógica de “club de los socios” convive con estructuras políticas poco transparentes, dirigentes con poder concentrado y prácticas que facilitan la corrupción y la acumulación de deudas. La falta de controles efectivos y de sanciones claras dificulta cualquier reforma profunda.
Profesionalización, SAF y dominio continental de Brasil
En Brasil, los últimos quince años trajeron un proceso de profesionalización que, aunque desigual, transformó la élite del fútbol. La creación de las Sociedades Anónimas del Fútbol (SAF) abrió la puerta a la inversión privada y a nuevos modelos de gestión, pero incluso clubes que se mantuvieron en el formato asociativo, como Flamengo y Palmeiras, mostraron que es posible modernizar la administración, sanear deudas y convertir ingresos crecientes en títulos.
El impacto se ve en el ámbito continental: desde 2019, todas las ediciones de la Copa Libertadores han sido ganadas por equipos brasileños, con participaciones recurrentes de los mismos grandes clubes y presencia argentina cada vez más intermitente en las finales. La Copa Sudamericana ha mostrado algo más de equilibrio, con títulos repartidos entre instituciones de ambos países, pero la sensación general es de dominio brasileño en la cúspide competitiva.
Aun así, el modelo brasileño está lejos de ser perfecto. La brecha entre los gigantes y los clubes medianos o pequeños crece, la presión de las hinchadas sigue condicionando decisiones deportivas y la profesionalización de federaciones y confederaciones avanza con ritmos desiguales. El riesgo es construir una liga internamente muy desigual que reproduzca, en escala local, las asimetrías del fútbol global.
Dos modelos, aprendizajes cruzados
Más que copiarse, Brasil y Argentina tienen la oportunidad de aprender uno del otro. Para Argentina, algunas lecciones brasileñas (y europeas) pasan por:
📊 Shock de transparencia: No basta con decir, hay que mostrar. Publicación obligatoria de balances, auditorías externas reales y controles internos estrictos.
📅 Fin de la improvisación: Cambiar la urgencia por estrategia. Elaborar presupuestos plurianuales y dejar de usar la venta de joyas de la cantera para tapar agujeros operativos.
💸 La máquina de generar: El fútbol ya no son solo 90 minutos. Hay que explotar el marketing digital, el streaming propio y las licencias internacionales para no depender de la TV.
🤝 Capital inteligente: Ni privatización total ni amateurismo caótico. Buscar modelos híbridos donde entre inversión y profesionalismo, pero sin perder el control social de los socios.
Brasil, por su parte, puede mirar hacia el sur para no perder de vista aquello que no se compra con dinero:
🧠 Inteligencia táctica: El dinero compra piernas, pero no ideas. La “gestión racional” argentina, basada en el protagonismo de los técnicos y la lectura colectiva del juego, sigue siendo el manual de referencia.
💎 La artesanía del talento: Hacer más con menos. Mientras otros industrializan, Argentina mantiene una formación “artesanal” que enseña lectura táctica precoz, forjando jugadores completos incluso con presupuestos de crisis.
❤️ El escudo no se negocia: Entender el club como familia, no solo como empresa. Preservar el rol social y el sentido de pertenencia es lo que mantiene el estadio lleno cuando los resultados (o la economía) no acompañan.
Un desafío compartido
Más allá de sus diferencias, Brasil y Argentina enfrentan la misma pregunta de fondo: ¿cómo ser sostenibles en un mercado global en el que Europa concentra la mayor parte de los ingresos, el talento y la visibilidad?
Los dos países continúan gastando mucho, a menudo por encima de lo que recaudan, y casos de gestión responsable conviven con situaciones críticas de endeudamiento extremo. En este contexto, una agenda común —con reglas regionales de juego limpio financiero, mayor integración en la CONMEBOL y estrategias conjuntas para valorizar los torneos locales— podría ser una salida más inteligente que la mera competencia bilateral.
El contraste entre estabilidad y resistencia no define vencedores ni vencidos, sino dos respuestas posibles a un mismo escenario. Si logran combinar organización con identidad, eficiencia con pertenencia y planificación con creatividad, Argentina y Brasil pueden fortalecer no solo sus ligas, sino también el lugar del fútbol sudamericano en el mundo.
El seleccionado de fútbol de Brasil empezó a perfilar hoy la formación que mostrará este viernes ante su par de Bolivia, en el debut de ambos por la eliminatoria mundialista rumbo a Estados Unidos-México-Canadá 2026
En el entrenamiento que el DT Fernando Diniz supervisó en el estadio Mangueirao, en horario vespertino, existió un primer indicio de la alineación que saltaría a la cancha el viernes, a las 21.45, en la ciudad de Belem.
De esta manera, una probable composición del elenco ‘verde-amarelho’ incluirá a Alisson; Vanderson, Ibáñez, Nino y Renán Lodi; Bruno Guimaraes, Joelinton y Neymar; Raphinha, Rodrygo y Richarlison.
Ese equipo se midió en ejercicios táctico-técnicos con otro integrado por Ederson; Danilo, Marquinhos, Gabriel Magalhaes y Caio Henrique; Casemiro, André y Raphael Veiga; Gabriel Jesús, Gabriel Martinelli y Matheus Cunha.
El plantel practicará mañana a puertas abiertas para el público, en el mismo estadio Olímpico de Pará, en turno vespertino.
El representativo brasileño volverá a pisar la ciudad de Belem en forma oficial, luego de casi 12 años. En su último encuentro jugado en este escenario y por el denominado Superclásico de las Américas, el equipo que dirigía en ese entonces el entrenador Mano Menezes se impuso por 2-0 a la Argentina del fallecido Alejandro Sabella, con los tantos de Lucas Moura y Neymar.
Antonio Torres del Cerro. París (EFE).- ¿Tenía razón Kylian Mbappé al enfadarse porque el París Saint Germain (PSG) le usase casi como único reclamo para un reciente vídeo de captación de socios?
Expertos en derechos de imagen y márketing deportivo aportan las claves para entender la cruzada del jugador, con prolongaciones también a la selección francesa.
“En el plano teórico el jugador tiene algo de razón, en el sentido de que puede considerar que ese uso ha afectado a sus derechos morales, es decir, al derecho para decidir qué imagen suya se proyecta y qué se hace con ella”, explica a EFE la abogada especialista en la materia Mandy Goyos.
En el minuto y 16 segundos del controvertido clip, Mbappé es la figura predominante, la única que habla. Están ausentes las otras dos estrellas del PSG, el flamante campeón del mundo Leo Messi y Neymar, el futbolista más caro de la historia.
El jugador de Bondy lamentó esa explotación, a su parecer excesiva, en un mensaje difundido en su cuenta de Instagram, en la que suma unos 100 millones de seguidores.
El jugador del Paris Saint Germain Kylian Mbappe celebra con su trofeo de Máximo Goleador tras anotar su gol 201 con el PSG durante un partido de fútbol de la Ligue 1. EFE/Archivo/Yoan Valat
“El PSG es un gran club y una gran familia, pero no es el Kylian Saint-Germain”, se quejaba en ese mensaje. Para muchos, una reacción paradójica, teniendo en cuenta que él mismo había exigido en su última y estratosférica renovación durante el verano 2022 ser la proa del proyecto catarí.
Los críticos con la actitud de Mbappé, entre los que se encuentra L’Equipe -que acostumbra a adular al jugador-, le achacan haberse saltado la jerarquía entre una empresa y su empleado. Lo que plantean es que lo normal tal vez habría sido que el PSG le hubiese impuesto una sanción por mala conducta al hacer público un asunto que se podría haber arreglado internamente.
Aunque en la mayoría de los casos la explotación de los derechos de imagen de los futbolistas de élite corresponde a los clubes, hay que prestar atención a la letra pequeña, alerta Goyos.
“No hay una regulación en sí, pero sí una jurisprudencia bastante asentada sobre la cesión a terceros de la explotación económica de los derechos de imagen. Las condiciones y límites de la cesión -subraya- deben especificarse con el mayor detalle posible, y también su finalidad, que contribuye a la interpretación de cuándo se rebasan los límites de la cesión”.
Para la experta del gabinete Cadarso & Goyos Ball, la airada respuesta de Mbappé y la rápida reacción del club, que le pidió disculpas y llegó a retirar el vídeo momentáneamente, dan a entender que hubo algún tipo de extralimitación.
“En el vídeo (de captación de socios) no estaban todas las estrellas del equipo. Al final se identifica al club exclusivamente con Mbappé, y esa es la clave del posible traspaso del límite de la cesión de sus derechos de imagen. El vídeo transmite la sensación de que el jugador es el propio club. Habría que ver si la finalidad de la cesión amparaba o no esta modalidad de explotación”, sostiene.
Un combate antiguo
La peculiar pugna de Mbappé tiene antecedentes. Asesorado por la abogada especialista en los derechos de imagen de deportistas Delphine Verheyden y por sus padres, Wilfried y Fayza, el delantero ha hecho de los derechos de imagen un caballo de batalla.
En 2022, se negó a participar en una acción publicitaria de la selección para presionar a la Federación Francesa de Fútbol (FFF) para que renegociase un nuevo acuerdo que diese más margen de decisión a los jugadores.
Mbappé no quería que su imagen se asociase a marcas relacionadas con las casas de apuestas deportivas o con la comida rápida, que eran patrocinadoras de la selección campeona del mundo de 1998 y 2018.
Kylian Mbappe, del Paris Saint Germain, celebra un gol. EFE/Archivo/Yoan Valat
Aquel pulso lo ganó el futbolista del PSG, después de haber convencido a otros pesos pesados del vestuario, como el entonces capitán Hugo Lloris. La FFF aceptó sentarse a negociar otro acuerdo.
Según el experto de marketing deportivo Vincent Chaudel, la estrategia de Mbappé supone un riesgo para la propia FFF, cuyo presupuesto se nutre en buena parte de los patrocinios.
“Si los patrocinadores no tienen a estrellas como Mbappé, pagarán menos. Y si pagan menos, la FFF tendrá menos dinero para invertir en el fútbol no profesional”, advierte en declaraciones a EFE.
Imperio Mbappé
La cruzada de Mbappé no es contra las marcas en sí, matiza Chaudel, quien recuerda que la estrella francesa presta su imagen a varias de ellas, como Nike (que lo patrocina desde que tenía 15 años), el vídeojuego FIFA de EA Sports, el fabricante de gafas Oakley o el de relojes Hublot.
El imperio Mbappé tiene numerosas ramificaciones. Creó su propia asociación, “Inspired by KM”, con la meta de empoderar a los jóvenes de los barrios más desfavorecidos, como donde creció él mismo, que se crió en la ciudad de Bondy, en la periferia parisina. Y publicó una novela gráfica, “Je m’appelle Kylian” (“Me llamo Kylian”), en su propia editora (“KM Éditions”).
La diversificación de su negocio alcanza incluso el sector audiovisual. A mediados de 2022, puso en pie la productora Zebra Valley, que firmó un acuerdo con la NBA, de la que Mbappé es fan, para crear contenidos socialmente relevantes dirigidos a los seguidores del fútbol y del baloncesto.
Las nuevas tecnologías tampoco se quedan fuera de su radar. Siguiendo la estela de su compañero Leo Messi, se convirtió en inversor (y embajador) de la empresa francesa Sorare, valorada en 4.000 millones de euros y cuya principal actividad es la venta de cromos digitales a través de internet.