NI UNA MENOS

Ni una Menos: la pandemia del COVID-19 expone aún más la situación de violencia contra las mujeres

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Movidas por la indignación e injusticia ante las diversas formas de manifestación de la violencia machista, hace cinco años, cientos de miles de personas dieron inicio a la histórica movilización bajo la consigna #NiUnaMenos. 

Para miles de mujeres y niñas, la pandemia del COVID-19 y el aislamiento social preventivo y obligatorio pese a ser una medida para reducir los riesgos de contagio, ha profundizado muchas de las problemáticas preexistentes como el aumento de la desigualdad económica, la violencia de género, las barreras en el acceso a los derechos sexuales y reproductivos, y la sobrecarga en las tareas de cuidado, que son consecuencia de la desigualdad de género y la discriminación estructural.

En una situación de tal emergencia sanitaria, la cuarentena es necesaria para evitar muertes y salvar vidas. Sin embargo, son fundamentales políticas públicas efectivas para proteger a las mujeres y niñas que se ven expuestas ante un problema de derechos humanos que requiere una proactiva y urgente intervención del Estado”, señaló Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina

Diversas formas de manifestación de la violencia 

Violencia de género
•   El 70% de los femicidios son cometidos por parejas o ex parejas y sucede en las propias casas de las mujeres. 
• Según el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, aumentó un 39% el pedido de ayuda por violencia de género durante el COVID-19.• A esto se suma que la posibilidad de pedir ayuda o denunciar, ya era difícil por múltiples motivos en condiciones normales, y ahora esos riesgos se potencian, ya que las mujeres cuentan con menos herramientas para denunciar.
Violencia online•   La violencia y el abuso en Internet puede desanimar la participación online de mujeres defensoras de los derechos humanos, entre ellas periodistas, activistas, artistas y otras figuras públicas y personas privadas, y censurar sus voces en el debate. 
•   En las últimas semanas hubo numerosos ataques concertados contra influencers, deportistas y mujeres defensoras de derechos sexuales y reproductivos en las plataformas digitales. 

Tareas de cuidado•   En casa: las mujeres se ven afectadas de manera desproporcionada por el cierre de los servicios, ya que en muchos casos la carga del cuidado no remunerado se traslada a ellas, lo que incluye el acompañamiento escolar de los niños, el aumento de las tareas domésticas y el cuidado de otros familiares.  
• Fuera de casa: las mujeres constituyen el 70% de las trabajadoras del sector sanitario y social a nivel mundial y están en la primera línea de respuesta a la pandemia: mientras que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el sector de la atención sanitaria se enfrentan a una brecha salarial entre los géneros de alrededor del 11%. 
Aborto Legal
–   Amnistía Internacional ha relevado testimonios de mujeres y jóvenes que han visto interrumpidos sus tratamientos anticonceptivos debido a las restricciones de circulación, que son más severas en algunas jurisdicciones que otras. 
– A ello que se suma el temor de acudir a los servicios de salud.  – El misoprostol se distribuye de forma irregular y organizaciones de la sociedad civil han denunciado faltante de ese medicamento en algunas provincias durante la pandemia.
“Este nuevo aniversario del #NiUnaMenos nos encuentra más unidas que nunca. El contexto actual, lejos de demorar, acelera la necesidad de promover medidas para proteger los derechos de las mujeres. Con la apertura de sesiones del Congreso, el debate por el aborto se impone como una de las agendas pendientes para este 2020”, agregó Mariela Belski. 
Tanto en el ámbito privado como público mujeres y niñas continúan expuestas a  sufrir las consecuencias de las desigualdades históricas y estructurales. Amnistía Internacional se suma a las manifestaciones virtuales para exigir #NiUnaMenos

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Resistencia a la igualdad de género, liderazgo femenino y fútbol

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En el discurso social hubo reacciones opuestas al movimiento que busca ampliar derechos, visibilizar la desigualdad y sobre todo, erradicar la violencia contra las mujeres por su condición de género. Por ejemplo: 

“A los varones también los matan”. 

“Las mujeres deberían…”. 

“Los puestos se ganan por el mérito, no por el género”. 

“Vamos a tener que pedir paridad para nosotros”.

Natalia Gimenez, concejal de Posadas, fue una de las que logró instalar la agenda de la equidad de género en el ámbito político-institucional de Posadas. Desde el rol político, le preguntamos como analiza este discurso que apareció como reacción.

“Se podría dar una respuesta bien conceptual, ligada a lo antropológico, sobre cómo se distribuye el poder, podríamos hacer eso, pero no sería  ejemplificador. Pensemos por qué tuvo que crearse en nuestro sistema penal una carátula que sea femicidio. El Estado argentino tuvo que crear esa carátula porque los números eran escalofriantes. Cuando uno analiza los últimos datos de femicidios en Argentina, la violencia existe en todos los niveles de la sociedad, porque las relaciones de poder generan violencia en la forma en que nuestra sociedad se organiza, el problema es cuando esa violencia es ejercida de un género hacia otro, los varones no mueren porque los matan las mujeres por el sólo hecho de ser varones.  Terminamos teniendo datos de jóvenes que mueren con 20 años porque ingresaron al delito y ¿quién los mató?, los mató otro varón. Pero los datos de la violencia hacia las mujeres existen, son concretos y son reales por eso se creó la carátula de femicidio. Las matan porque hay un sistema que discrimina, es decir, que cuando en la desigualdad la mujer tiene menos derechos o la mujer es cosificada; entonces por eso el varón considera que es propiedad, como una cosa, como este lápiz, este portalápiz. Es mío sino se queda acá yo me enojo y si insiste en salir de acá yo me enojo más hasta que lo tiro, lo rompo y no lo uso más porque es mío, es de mi propiedad, es una cosa’. No tiene valor de persona, así interpreta nuestro sistema la desigualdad entre mujeres y varones. Hubo que crear una carátula porque el análisis de los datos era escalofriante. Y qué pasa, cuando estos temas surgen en la sociedad, el sistema reacciona.

Cuando un paradigma entra en crisis, inicia sus resistencias automáticamente. El hecho de que del 2015 a esta parte, haya aumentado el número de femicidios tiene que ver con el sistema que está en crisis ¿Por qué el sistema entra en crisis? Porque la chica del B° A4 que empieza a sentir esta agenda, (no la que está en los medios, sino la que se empieza a sentir en la sociedad, porque cuando un paradigma entra en quiebre se empieza a sentir en todos los lados). Cuando la chica de la A4 empieza a decir “por qué yo no puedo salir con mis amigas un jueves si él sale todos los viernes con sus amigos y se le ocurre decir: che, yo voy a salir el jueves con mis amigas”, de primeras es no, de segunda es cachetazo, de tercera es golpes y así empieza. Entonces cuando ella no sólo es quiere salir con sus amigas sino que decide terminar con esa relación, ahí es donde empieza la violencia real y concreta, y termina con un femicidio, porque ella es de su propiedad, ella va a hacer lo que él defina. Los femicidas en general actúan porque sienten que es la mujer es propiedad de él: “es mía o de nadie”. Hay reacciones más sutiles, “che, ahora vamos a tener que pedir paridad para nosotros”, esos comentarios “jocosos”, si querés, son el sistema reaccionando a estos cambios. Es la resistencia de un sistema, este sistema es el patriarcal, es milenario. De cómo se organizó la sociedad. Desde que el hombre designó a la mujer en la casa. ¿Por qué?, porque reproduce. Puede reproducir y cuidar, nada más. El hombre produce, es productor. Sale de la casa, el ámbito de lo público es del hombre. Ese esquema genera esterotipos: la mujer cuida, niños, ancianos, enfermos, el varón sale y produce.  Entonces cuando vos rompes con esa estructura, que además es aprehendida, se producen reacciones. 

HACIA UN CAMBIO CULTURAL: EL LIDERAZGO FEMENINO 

R: Decías que el máximo desafío es un cambio cultural. ¿Desde la política cómo se puede impulsar ese cambio cultural?

NG: Bueno, la política siempre es quien da respuestas más inmediatas, a estas cuestiones y un ejemplo es la Ley de Paridad de Género. En la política es uno de los campos donde los cambios se dan con mayor rapidez que en otros. Hay sectores como el empresarial, el deportivo, el sindical en donde todavía falta mucho por avanzar. Tenemos que trabajar políticas públicas para que las mujeres, las niñas/los niños y los adolescentes puedan proyectarse hacia el futuro en una sociedad distinta y más igualitaria. Para eso debemos fomentar los liderazgos femeninos,  en diferentes sectores, no solamente en la política, en el deporte, en el empresariado, en el sindicalismo, porque las trayectorias en que se piensan las niñas y niños tiene que ver con qué le mostramos. Yo siempre marco el fútbol porque es uno de los deportes más populares en la Argentina y donde más ídolos surgen, las niñas deberían poder tener una mujer en quién verse visualizadas. Los varones, seguro encuentran a Messi cuando hablan de fútbol y siempre proyectan ser Messi, bueno las mujeres deberíamos tener la posibilidad, creo que tenemos en la Argentina jugadoras de fútbol que nos permiten soñar, como Maca Sánchez. En Misiones, Posadas tenemos dos jugadoras importantes: Yamila Rodríguez y Milagros Otazú que están en la Selección Nacional; bueno, esos liderazgos femeninos son los que tenemos que trabajar como políticas públicas, pero también como sociedad para que las proyecciones que hagan niños y niñas de sus futuros sean diferentes a las que tenemos hoy. Romper con los estereotipos. Y el fútbol es una herramienta para romper los estereotipos en el sentido que no hay deportes para mujeres y deportes para varones. Los deportes están para ser practicados y quien guste del fútbol pueda jugarlo y esta es también una manera de ir desandando las naturalizaciones que nuestro sistema nos impone diariamente. 

COMISIÓN DE GÉNERO Y EL DIGESTO DE GÉNERO

Cuando asumiste eras la única mujer concejal y viniste además con una agenda de género ¿cómo fue ese proceso?

NG: En el 2015 cuando asumo, de 14 concejales, era la única mujer. Sentí que ese era un dato para analizar y volcarlo a la gestión de concejal. También hay que marcar que, en la Argentina, en Misiones, en Posadas surgía en esos tiempos, en el 2015, uno de los movimientos sociales más importantes y el movimiento de feminista de “Ni una menos”, que llevó masividad a las calles y que un poco puso la agenda y lo expuso públicamente. Tanto los medios de comunicación como los organismos de Estado, los poderes legislativos empezaron a atender esta demanda, que era social, para trasladarla a la normativa, a las leyes. Pasó en el Congreso de la Nación, en la Cámara de Diputados de nuestra provincia y también en el Concejo Deliberante de Posadas, así que un poco este feedback entre representado y representante. 

Lo que hicimos en el Concejo Deliberante fue plantearnos una agenda de género, creo que, unas de las cuestiones que marcan casi una línea de quiebre es la creación de la Comisión Permanente de Equidad de Género en el Concejo Deliberante que es una herramienta institucional. La comisión es permanente y permite una agenda institucional. 

-¿Hubo  resistencia a la creación de esa comisión?

NG: Bueno, fundamentalmente es la comprensión de esta agenda. Creo que quienes estamos en el tema y analizamos que las cuestiones ligadas a las desigualdades entre varones y mujeres son culturales y por lo tanto naturalizadas por todos nosotros y nosotras, entonces, lo difícil suele ser la compresión de qué hablamos cuando hablamos de la agenda de género. Pero no porque no se quiera comprender, sino porque la agenda implicaba entender cuestiones de concepto, por supuesto que esos son los obstáculos más importantes y después los obstáculos también políticos que tienen todos los temas del concejo. Las mismas discusiones enriquecen también.  

 La creación de la Comisión de Equidad de Género también trajo consigo la creación del Parlamento Municipal de la Mujer y ese es un espacio de diálogo entre las ciudadanas posadeñas, y en ese diálogo es donde también el Concejo Deliberante saca mucho de bueno porque nos permite de nuevo reforzar la democracia participativa. Es decir, tener constante relación con quiénes representamos; eso fortaleció el trabajo en el Concejo. 

-También en la comisión de género se está trabajando un proyecto de ciudad segura 

NG: Es un proyecto que presenté, pero surge del Parlamento de la Mujer. Lo trajo al Concejo una parlamentaria, que es Ilaria Cappellari. Está ahora en el circuito legislativo. 

Hay algunas cuestiones que no son tan visibles para los ciudadanos, pero generamos un digesto de género que es una herramienta en la cual están incluidas todas las normativas internacionales, nacionales, provinciales, municipales sobre las normativas relacionadas a los derechos de las mujeres. También el Concejo tiene una rama específica, que es la rama de género. Cuando uno busca en el digesto las normativas se dividen por ramas: tránsito, obra pública, bueno, hay una que es género también. Es decir, el de la ciudad de Posadas, es uno de los Concejo vanguardia en la provincia de Misiones y me atrevo a decir en la Argentina. Hay muchos temas que pueden debatirse y tratarse con la ciudadanía porque existe una comisión de género. Los últimos hechos de violencia que sufrieron las estudiantes en el barrio El Palomar, bueno, todo ese tema nosotros los estamos trabajando en la Comisión de Equidad con organizaciones políticas, feministas, con estudiantiles. Además de tratar los temas urgentes, las políticas públicas tienen que formularse para trabajar el cambio social, porque vamos a cortar brechas de desigualdad entre varones y mujeres o la violencia, si trabajamos en el cambio social y cultural.

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Femicidio de Lucía Maidana: “Seis años sin justicia mientras nos siguen matando”

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Patricia López Espínola). El 6 de abril se cumplieron seis años del femicidio de la estudiante de Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), Lucía Maidana, ocurrido en una pensión en el barrio El Palomar, sin que hasta el momento haya un responsable del asesinato.
Este lunes, una numerosa columna de estudiantes, docentes, amigues, y ciudadanos en general, marchó desde el edificio anexo de Humanidades hasta el Juzgado de Instrucción 3, a cargo del juez Fernando Verón,  donde “duerme” la causa, con una parada previa en la plaza 9 de Julio, frente a la Casa de Gobierno, con algunas oradoras, y toda la plaza reclamando justicia.
“Nos movilizamos porque no olvidamos a las compañeras muertas en manos de hijos sanos del patriarcado. Hoy y desde hace seis años  exigimos justicia por Lucía”, relataron les estudiantes que convocaron a la marcha desde el CEPA, el Movimiento Universitario Evita (MUE), Muro, FFUMID y el Movimiento de Participación Estudiantil (MPE).
En toda la provincia, el Colectivo de Mujeres Contra la Violencia de Géneros exige: Justicia, Emergencia Pública y Social por Violencia de Género -como lo pide un Proyecto de Ley del PAyS- y que se implemente la efectiva responsabilidad de los medios de comunicación locales a la hora de comunicar, ya que causó un rechazo generalizado la publicación de relato del femicida (Cristian Vargas) de Antonela Bernhardt, revictimizándola, invadiendo su intimidad con datos que no aportan nada y apelan al morbo  provocando más dolor a la familia de la joven obereña, la tercera víctima de femicidio en Misiones lo que va del año.

 
La información es un bien social imprescindible
En ese sentido, las docentes Marina Casales y María de Rosario Millán leyeron un documento en nombre de sus colegas, investigadores, extensionistas que integran el plantel del Departamento de Comunicación Social de la Facultad de Humanidades de la UNaM, manifestando su compromiso con la formación integral de periodistas y comunicadores sociales, que aporten y refuercen la concepción de que la información es un bien social, necesario e imprescindible en pos de una sociedad más democrática, igualitaria, equitativa y plural.
En esa línea, expresaron su preocupación sobre las coberturas periodísticas realizadas por el caso del femicidio de Antonela Bernhardt (27), el pasado  5 de abril. Sobre este tema, “la ciudadanía en general -y los públicos en particular- accedieron a este hecho a partir de las noticias que produjeron los medios de comunicación locales y de las publicaciones viralizadas en redes sociales.
Se trató en general -siempre hay excepciones- de narrativas informativas que decidieron -y seleccionaron- imágenes cruentas seguidas por aspectos de la vida íntima de la víctima en boca de su femicida. Lo dicho y expuesto en éste y en tantos casos más, no aportan a la comprensión integral de problemáticas como la violencia de género, que son del orden de lo social-estructural, y mucho menos si el único modo que proponemos para visibilizar es a través del orden de lo personal, lo anecdótico y de la casuística”, destacaron Millán y Casales.

“Demandamos información con perspectiva de género”  

Las docentes hicieron hincapié que con “mucho dolor”, pero también compromiso y convicción, “nos ponemos a disposición de los medios de comunicación social de la provincia para pensar juntos, estrategias de formación y abordaje sobre estas problemáticas destinados/as a los y las periodistas, propietarios, propietarias, productores, productoras y gestores y gestoras, en favor de medios que respeten derechos.
Demandamos a los medios periodísticos locales, la producción de información con perspectiva de género porque su rol es fundamental. Queremos abordajes periodísticos que cumplan los protocolos vigentes y disponibles sobre violencia de género (Red Par, Defensoría del Público, etcétera).
Solicitamos que se atengan a estándares de derechos y calidad en materia de contrastación de fuentes. No priorizar una y menos aquellas que reiteradamente incumplen con cuestiones mínimas de respeto hacia las víctimas de femicidios.
Exigimos también a las instituciones judiciales y policiales que cumplan con el rol asignado por la sociedad, actuar conforme a derecho en la relación con los medios periodísticos, aportando información útil, transparentando sus acciones y no promoviendo la difusión de contenido inapropiado”.Basta de justificar y reforzar desigualdades
Desde la UNaM ratificaron la importancia de los medios de comunicación para la vida en democracia. “Abogamos por medios de comunicación periodísticos que promuevan un mundo donde todos y todas estemos incluidos e incluidas, y no que refuercen y justifiquen  las desigualdades estructurales imperantes.
Las redacciones de los medios de comunicación social pueden ser, si así lo deciden, de gran ayuda en este reclamo de transformación social, ético y político.
Debemos redoblar nuestros esfuerzos como Universidad Pública formadora de periodistas y comunicadores sociales en materia de teoría, reflexión y acción pero claramente esto no alcanza. Consideramos entonces que es necesario que los Medios de Comunicación Social, el Poder Judicial y sus operadores, y la sociedad tomen conciencia de qué se trata este horror. Es preciso que nos comprometamos más que nunca con el #Ni Una Menos, #Vivas Nos Queremos.
Es indispensable que el Estado en todos sus niveles asuma la responsabilidad de implementar políticas públicas tendientes a combatir el sexismo, la violencia contra las mujeres, la desprotección socio-sanitaria y jurídica, y a defender los derechos de las mujeres para construir una cultura otra donde todas y todos quepamos porque acá no sobra nadie”, finalizaron.
Mujeres Valientes denuncia a un violento
La dirigente de la Agrupación Mujeres Valientes del Partido Agrario y Social, Paula Ávalos, denunció en la plaza 9 de Julio, en el marco del acto exigiendo justicia por Lucía Maidana, que en el momento de la marcha, “una compañera nuestra del barrio Prosol, madre de tres hijos, totalmente golpeada por su concubino, está realizando la denuncia en la Comisaría. Vamos a seguir trabajando contra la violencia por todas nuestras compañeras, como Sole, que se salvó de morir en manos de un violento porque su hijo de 10 años corrió pidiendo auxilio a los vecinos”, relató.
Agregó que “es muy doloroso vivir estas situaciones cuando hay un violento cerca que empiezan con la violencia psicológica y después con los golpes. Esperamos que la Justicia actúe con este hombre que ya fue detenido, e impida que se acerque a nuestra compañera. Reclamamos justicia porque ¡No nos callamos más!”, resaltó Paula.
“El machismo busca que nuestras voces se callen”
Por otro lado, la militante de la Corriente Clasista y Combativa, Yaqueline Vera sostuvo que el machismo busca que las voces de todas las mujeres sean calladas. 

“Y así nos van matando. Por eso vamos a seguir luchando por las ya no están, las de ayer, las del año pasado. Por todas las que son revictimizadas, las que sufren violencia en los lugares de trabajo, en las calles, que cuando van a hacer una denuncia, algunas agentes de policía preguntan: ‘¿Estás segura que querés denunciar?’. El femicida ataca, las mujeres se mueren y el Estado no hace nada. La bronca e impotencia que sentimos es porque todos los días muere una de nosotras, y el Estado es responsable, también por no declarar la Ley de Emergencia Social por Violencia de Género, y de esa manera los hombres cuentan con impunidad para seguir violentando en las calles, y acosando en la Universidad a nuestras compañeras porque ahí tampoco están seguras”.
Enfatizó que no importa la edad, “importa que somos mujeres, que el Estado no garantiza lugares de contención, porque está ausente, porque la policía no toma las denuncias inmediatamente, porque cuando una mujer se muere la acusan a ella, y no al femicida y la víctima no se puede defender de las barbaridades que declara el violento en un Juzgado, como ocurre con Cristian Vargas, que sí tiene derecho a hablar, la que se quedó sin derechos es Antonela y la siguen revictimizando. Basta de violencia contra las mujeres, y si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras!”, interpeló la joven militante de la CCC.
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Femhacktivistas vs. machitrolls en las redes

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Nuestras Voces. Todo comenzó cuando un ex posteó fotos de ella desnuda en la web luego de una separación, lo que se conoce como “revenge porn”. En la calle hombres anónimos la acosaban y ella decidió hacer algo. Por ella y por las miles de mujeres que sufren el acoso digital, que muchas veces se convierte en presencial. La abogada platense Marina Paula Benítez Demtschenko hoy preside la Fundación Activismo Feminista Digital, que enfrenta al machismo en las redes. “La violencia en Internet debemos combatirla las usuarias”.
 

Foto: Mariano Campetella

La abogada platense Marina Paula Benítez Demtschenko comenzó a percibir cierto día un trato extraño de los hombres que se cruzaban con ella en la vía pública. De esas personas recibía, o una mirada libidinosa o, incluso, una agresión física. “Un señor me tomó por atrás y pasó su lengua por mi cara”, rememora Demtschenko. Fue, finalmente, su tío quien le develó el origen del hostigamiento. Su ex pareja había tramado un ataque artero para arremeter contra una separación que no toleraba: compartía en sus redes sociales fotos desnudas de Marina, tomadas entre ellos cuando eran novios. “Era raro, la violencia no la ejercía mi ex pareja, si no que personas anónimas me embatían en la calle. Nadie me daba una respuesta sobre qué hacer. Entonces, mientras me aísle en casa para escapar al acoso callejero comencé a estudiar legislación comparada sobre la divulgación de material fotográfico íntimo, lo que en ese momento se conocía como revenge porn”, detalla Benítez Demtchenko.
Marina Paula Benítez Demtschenko espera a Nuestras Voces en el primer piso de un bar cercano al Congreso. Es un mediodía de verano y los pocos clientes están en planta baja. La ausencia de gente resalta aún más las imágenes de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman que decoran el lugar. Demtschenko – “tengo sangre alemana, ucraniana y polaca, una mezcla difícil”- va a narrar su cruzada militante siglo XXI, donde logra revertir su desventura transformándose en femhacktivista, en un café envuelto con la estética de un ícono cultural del siglo XX. Porque la historia de Marina y la del colectivo que preside, la Fundación Activismo Feminista Digital, tiene los condimentos de un thriller 2.0.
Demtschetsko y sus compañeras se arropan con el pañuelo verde feminista en la tierra de nadie de Internet y se escudan juntas contra, como dice Marina, los machitrolls y la ausencia de políticas públicas contra una violencia particular y novedosa hacia las mujeres. “No hace falta tener un moretón en la cara para demostrar acoso. Buscan doblegarnos en todos lados, también en las redes sociales. No es casual que la franja etárea más atacada en la web vaya de los 22 a los 35 años. Es la edad en que las minas comenzamos, con suerte, a ser más independientes en lo económico. Internet no es sólo un lugar de ocio, ahí nos vinculamos sexoafectivamente, hacemos gala de nuestro saber. Lo machitrolls detestan eso”, puntúa Demtschetsko y, ahora sí, llega por una escalera larga de madera un mozo etiquetado todo de blanco. En sus manos lleva una bandeja circular. Cuando Marina le hace señas; tras él, se ve un retrato en zepia de Bogart.
-¿Cuáles son los casos más típicos de acoso digital hacia las mujeres?
-La violencia digital tiene manifestaciones disímiles porque las tecnologías de la información están en un permanente cambio, actualizándose. Seis años atrás, el principal problema que teníamos pasaba por la divulgación en las redes de material íntimo. En ese momento, el tema cobró trascendencia por los casos de Florencia Peña o Fátima Flórez. Ahora, si bien continúa ese hostigamiento, se han sumado otros acosos en las redes porque, como decía, la violencia digital muta todo el tiempo. Por ejemplo, hay usuarios que comparten filmaciones de abusos sexuales en Internet.
Después, está la violencia ejercida por aquellas personas que, en la jerga, bautizamos como machitrolls. Ellos buscan humillar y avergonzar a sus blancos ejerciendo un ataque sistemático en las redes sociales. ¿Qué hacen dichas cuentas, que pueden ser anónimas o no? Buscan inhibir o censurar la libertad de expresión de la mujer que buscan doblegar. Y lo hacen de forma sistemática. Un usuario ataca a una chica y, tras él, prosigue una oleada de mensajes tóxicos contra esa chica. Es decir, actúan como los trolls políticos pero, acá, el eje es la violencia de género. En concreto, el trollmachista tiene la capacidad de inhibir tanto a la usuaria, que logra autocensurar a la víctima.
-Ustedes vienen recibiendo denuncias y, a partir de esos testimonios, están elaborando estadísticas sobre violencia digital, un campo donde el Estado no tiene estudios propios.
-No sólo hay cero estadísticas en Argentina, también en la región sucede lo mismo. Acuñar el término de violencia digital hacia las mujeres es algo muy nuevito. El tema se ninguneaba, son cosas que pasan en Internet, tierra de nadie, se justifican desde los gobiernos. Pero, repito, los estudios revelan que las mujeres somos focos de ataque preferentes en la web.
El año pasado nos convocaron desde la ONU para colaborar en la Relatoría Especial de Violencia hacia la Mujer. Nos pidieron que, junto a otra organización local, la Asociación para los Derechos Civiles, elaboremos el primer informe de violencia digital en Argentina. Ahí sí pudimos sintetizar los números. En ese sentido, surge que, en principio, la franja etárea que recibe más ataques iba de los 22 a los 35 años. Eso no es gratuito, es el momento de la vida donde las mujeres comenzamos, con suerte, a tener más independencia laboral. Somos más sólidas en lo económico.
En cambio, los últimos relevamientos dibujan otro patrón. El sector más vulnerable, ahora, está compuesto por una banda que va de los 30 a los 48 años, y esto tampoco es casual. Las mujeres más chicas están atravesadas por la marea feminista, conocen mejor sus derechos, no tienen vergüenza para elaborar una denuncia temprana sobre acoso en las redes, son más proactivas.
-¿Las corporaciones de Internet, donde se vehiculizan los acosos mencionados, tienen una actitud colaborativa?
-Dos cuestiones a mencionar. Amnistía  (Internacional) emitió hace poco un documento llamado “Toxic Twitter”, donde revelaba cómo operaba el persistente ataque de los trolls machistas en Inglaterra, y cuya conclusión central era: la libertad de expresión no puede justificar ningún tipo de violencia o acoso. Porque algunos sectores pretenden minimizar el hostigamiento en las redes porque, aducen, no hay violencia física de por medio. Y no es así, no hay que mostrar un moretón en la cara para demostrar que hay afectación de derechos.
Volviendo a la pregunta, la violencia en Internet debemos combatirla las usuarias, no tanto las plataformas porque las redes, de por sí, poseen un régimen de regulación interno para recibir denuncias y filtrar situaciones de violencia. En ese sentido, podemos decir que las plataformas son bastante proactivas. Ahora, en el plano judicial, las compañías se consideran, totalmente, fuera de asumir responsabilidades jurídicas de los contenidos que puedan subir terceros. Y la jurisprudencia argentina va por ese camino.
-¿Qué pasa, como mencionábamos, cuando figuras del espectáculo son afectadas?
-En general, las demandas por divulgación íntima se tramitan en el ámbito civil con la figura de daños y perjuicios, que supone la reparación económica frente a la constatación de un daño resarcible. Igualmente, en esos casos de mayor relevancia pública, las empresas tampoco se hacen cargo por lo sucedido. Sólo asumen responsabilidad si fueron notificadas, previamente, para suprimir ciertos contenidos, y no lo hicieron. Eso dice la Justicia concretamente: la víctima debe notificar vía judicial a la plataforma sobre el hecho sucedido. Eso ya supone otra brecha porque las mujeres tenemos menos acceso a la justicia; más dificultad, económica y de escucha, en el Poder Judicial.
-Han presentado proyectos de ley para, precisamente, fortalecer los derechos de la mujer en el vacío legal actual. ¿En qué consisten y cuál es su estado parlamentario?
-El primer proyecto lo presentamos en el 2017 durante el debate sobre la modificación del Código Penal. Lo elaboramos durante cuatro años porque, como decía, buscamos estar en línea con una problemática que se renueva todo el tiempo. Proponemos penalizar la difusión no consentida de material íntimo, el acoso digital y el hackeo de redes sociales.
La segunda iniciativa parlamentaria fue iniciada el año pasado en pos de incidir en la Ley de Protección Integral hacia las mujeres. Ahí buscamos consagrar la identidad digital femenina y, en consecuencia, proponemos que se combata la violencia digital y la violencia telemática.
-¿Tuvieron receptividad legislativa?
-Con el primer proyecto encontramos mucha resistencia entre los diputados. Trabajamos con la Comisión de Legislación Penal. La diputada presentante fue la legisladora Marcela Passo (Frente Renovador) y la presidenta de la comisión es María Gabriela Burgos (Unión Cívica Radical). Ellas estuvieron en contacto entre sí, le dieron lugar en sus agendas pero encontraron poco interés por parte de otros bloques. En general, los diputados y diputados de la Cámara entienden que la problemática está más vinculada a una falta de educación y, por lo tanto, no pretenden legislar en la materia porque ven en peligro el derecho de expresión. Por eso, el estado parlamentario pende de un hilo.
-¿Hay una lectura diferente por parte del Congreso, o pesa cierto lobby?
-No lo sé; quizás, haya cierto respeto a grandes empresas que son parte de los grupos de poder. Igualmente, el discurso genérico es que está en riesgo la libertad de expresión. Lo que vemos nosotras es que hay mucho resquemor de incorporar al Código Penal figuras que penalicen la violencia contra la mujer, eso es lo central.
A su vez, con el Ejecutivo también tuvimos poca recepción. Intentamos entablar un diálogo con el programa Justicia 2020 del ministerio de Justicia con el objetivo de que nuestras demandas se incorporen a los tipos penales novedosos que, precisamente, la gestión de (Germán) Garavano busca incorporar al Código. Al principio, se mostraron muy preocupados pero, luego, sus respuestas hacia nosotras fueron muy ambiguas. En síntesis, no se muestran interesados desde el ministerio de Justicia.
-¿Y con el segundo proyecto, cómo van?
-Ahí la cosa es distinta porque nos enfocamos en hacer un trabajo regional del tema. Entramos en contacto con organizaciones feministas de otros países sudamericanos, y con el aval de la legisladora María Luisa Storani (Cambiemos) logramos incorporarlo a la agenda del Parlatino. En conclusión, pudimos ver que México, Paraguay y España, por ejemplo, tienen una agenda de políticas públicas más intensas y comprometidas contra la violencia digital.
-Más allá de los ataques individuales, ¿observan una ofensiva de los trolls contra los derechos de la mujer? Es decir, ¿registraron una narrativa agresiva cuando se discutió el derecho al aborto?
-Sí, lo que vemos es que las activistas por los derechos de las mujeres somos un blanco directo de agresión en las redes sociales. Obviamente, lo que se ataca es la posibilidad de expandir nuestra voz. Siempre buscan deslegitimar desde lo personal. El troll machista, en este caso, no te apunta como “gorda lesbiana”, si no que atacan a familiares cercanos, o buscan hackear nuestros teléfonos. Buscan generar un halo de amenaza muy vasto. En la jerga de Internet se conoce como “doxing”, lo que supone la puesta a disposición de terceros de datos personales.
-Los agresores, ¿atacan de forma individual o responden a un colectivo?
-Creo que Internet facilita agrupaciones momentáneas de gente que comparten un objetivo común. Por lo tanto, no necesariamente hay un núcleo articulando al patriarcado. La web tiene esa dinámica tóxica, alguien golpea y, atrás, viene una manada más o menos conectada con ese emisor para profundizar el ataque. En definitiva, los machitrolls se bancan la parada mutuamente.
Ahora bien, ya podemos reconocerlos. Desde la organización pudimos clasificar a los diferentes tipos de trolls. Está el troll facho y macho, que le pega a todo lo que tenga que ver con adquisición de derechos. Después está el exponente cavernícola, que porta mensajes muy agresivos, siempre con elevada connotación sexual. También tenemos la categoría del feministo, que es la persona que ataca y deslegitima desde un supuesto apoyo a nuestra causa. En definitiva, hay varios subgrupos, pero todos buscan lo mismo, pretender clausurar nuestra palabra.
-Por último, ¿Se puede hacer una pedagogía digital inclusiva? Y, en otro aspecto, ¿piensan construir algún tipo de protocolo de acción común para caminar juntas las redes?
-Sí, es parte de nuestras metas. En general, vemos que no hay una comprensión de que el mundo virtual es parte de nuestras vidas, porque Internte no es sólo un espacio de ocio o entretenimiento. En las redes buscamos trabajo, nos vinculamos sexoafectivamente, o nos autorealizamos. Por lo tanto, el espacio digital es parte de nuestras vidas. Y, por eso, también aconsejamos a las compañeras que tengan cuidado con el tono del material que comparten. Porque hay un campo minado en las redes, debemos estar alertas. Y, por eso, también decimos que tenemos que tomar las redes, para proteger nuestros derechos digitales y para incidir e ir hacia un ecosistema digital más sano.
Sobre lo pedagógico, sí, hace falta una alfabetización digital. Primero, para perder el miedo a las tecnologías y ser más autosuficientes con nuestros equipos. Ser más precavidas si llevamos a reparar el teléfono celular, porque estamos entregando nuestros datos a unas manos anónimas. Y también hace falta una alfabetización para tomar conciencia sobre la privacidad digital o la identidad digital. Si desde que nos levantamos hasta que nos acostamos estamos viendo o interactuando con el celular; entonces, seamos más activas en ese territorio, no lo regalemos, tomemos las redes.

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El Pays insiste con la declaración de Emergencia Pública y Social por Violencia de Género

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 Mientras las estadísticas alarmantes de este año que recién empieza, indican que cada 28 horas muere una mujer a causa de la violencia machista, en Misiones desde el 2016 duerme en la Cámara de Representantes, el Proyecto de Ley a través del que se pide que se Declare la Emergencia Pública en Materia Social por Violencia de Género, en el ámbito de la Provincia, por el término de dos  años, a partir de la sanción de la presente norma.
“Desde el Bloque Parlamentario del Partido Agrario y Social venimos instando, desde hace más de dos años, a que el resto de los bloques legislativos traten el proyecto que presentamos en el 2016, y que ponemos a disposición de los diferentes colectivos y organizaciones que luchan contra la violencia de género y su cara más cruel que constituye el femicidio, para la optimización que crean necesaria de la norma; con el objetivo de que se sancione y se ponga en práctica”, señaló el diputado Martín Sereno, autor de la iniciativa.
El Instituto Provincial de Estadísticas y Censos de Misiones (IPEC) presentó el Registro Provincial de Violencia Doméstica, que da cuenta de que en la provincia se consignaron 3876 denuncias durante el año 2017. 
El promedio mensual es de 323. El mes que concentra mayor cantidad de denuncias fue en diciembre, con 489, representando el 12,6% respecto al total. Y el mes en que baja el número de denuncias es mayo, con 147, representando el 3,8% respecto al total.
Optimizar los recursos necesarios para su puesta en marcha
El Proyecto de Ley del PAyS, solicita que se declare la Emergencia Pública y Social por Violencia de Género,y se implemente el efectivo cumplimiento de la Ley Nacional 26.485 de “Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los Ámbitos en que Desarrollen sus Relaciones Interpersonales”, a la que adhirió la provincia.
Que se optimicen todos los recursos provinciales necesarios para la puesta en funcionamiento de un Programa Provincial de Atención a Mujeres Víctimas de Violencia, que será diseñado y ejecutado desde las políticas y acciones, tendientes a garantizar la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres.
Que se preserve y resguarde la identidad de la víctima, en todos los casos y aún en los registros que las autoridades públicas provinciales y municipales puedan implementar, a fin de evitar con esta exposición la reproducción de la problemática social.
Que se articulen los recursos y programas necesarios para la concreción de los objetivos propuestos por las Ley XVI Nº 64405 (Antes Ley 3325).

 
Mesa Institucional por Emergencia en Violencia de Género
Además, la Ley señala la necesidad de crear una Mesa Institucional por la Emergencia Social en Violencia de Género, en el ámbito de Misiones, y que se convoque a un representante del Poder Ejecutivo Provincial, uno del Poder Judicial; una del Consejo Provincial de la Mujer y representantes de las organizaciones sociales y barriales comprometidas con la temática, quienes previamente se inscribirán en el ámbito de la Cámara de Diputados, con el fin de conformar la Mesa Institucional por la Emergencia social en Violencia de Género. 
La Mesa dictará su propio reglamento interno, y decidirá la forma en que serán incorporadas las propuestas y su planificación para la ejecución con los organismos pertinentes, y tendrá como misión estudiar y proponer las políticas tendientes a cubrir las necesidades de gestión de las soluciones. Su función se realizará Ad Honorem.
Se facultará al Poder Ejecutivo Provincial a disponer y reasignar las partidas presupuestarias necesarias para afrontar la Emergencia que se declara por la presente, la que tendrán como finalidad la prevención y tratamiento de la violencia de género.
 
Creación de un Observatorio de Género  
La norma contempla la creación de un Observatorio de Género que  tendrá la misión de abordar de manera integral las problemáticas de género, para ello se contrataran consultores técnicos y realizaran estadísticas y  mapas de situación.
Además, a los fines de contener a la población víctima de violencia de género, se crearán refugios o albergues temporales para la mujer y en el caso que fuera necesario para sus hijos.
 
Cupo de viviendas 
Se tendrá en cuenta un cupo especial de viviendas dentro del Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (Iprodha), para mujeres víctimas de violencia de género y madres solteras. Así como un subsidio especial y temporal a los fines del sostén de la familia y de la mujer víctima de violencia, durante su inclusión dentro del mercado laboral.
También está previsto en la Ley, la capacitación de manera integral y progresiva a todo el personal administrativo, de seguridad, judicial u otro que se considere pertinente.
Se invita a los Municipios de toda la provincia, a adherir a la Ley de Emergencia Pública y Social por Violencia de Género.
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