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Sin Presupuesto

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Tras el rechazo de la Cámara de Diputados de la Nación al proyecto de Presupuesto 2022, el gobierno nacional decidió prorrogar el presupuesto actual para administrar los recursos y el gasto para el que año que viene. ¿Qué implica esto en términos generales y como impacta en Misiones?

En primer lugar, la prórroga del actual Presupuesto tiene pros y contras para el Gobierno nacional: el punto donde lo favorece es que gozará de mayores discrecionalidades para asignar partidas vía decreto. Todo incremento de recursos (que se dará de forma natural y obvio por efectos de la inflación) permite a la gestión actual hacer uso a discreción de esos excedentes recaudatorios. Es decir, el Gobierno tiene mayor margen de acción a criterio propio de los recursos.

Pero en esa misma línea, también tiene algunas limitaciones: la base recaudatoria no será la misma, ya que no podrían implementarse ciertas modificaciones pensadas en el proyecto que estaban vinculadas a los tributos.

La gran contra de lo que sucedió esta semana es de naturaleza política, no económica y, si bien las razones de fondo son distintas, será el segundo año donde Alberto Fernández deberá gobernar sin presupuesto propio (ya pasó en 2020).

¿Cómo impacto esto en Misiones? A simple vista, el rechazo del proyecto en el Congreso perjudica y mucho a la provincia, que había logrado importantes incorporaciones en el debate en comisión, y ahora eso queda en la nada.

Además, por segundo año consecutivo, la zona aduanera queda excluida, pese a haber estado en el texto final votado en Diputados.

Sin embargo, la provincia no puede quedarse de brazos cruzados. Tener Presupuesto no era garantía de concreción de obras para la provincia, así como no tenerlo no debería significar necesariamente una derrota definitiva. El texto del Presupuesto es

elemental, pero no es lo único necesario. Es la ejecución del mismo la que determina el impacto en el territorio.

Veamos en número que pasa con el presupuesto 2021 vigente. El crédito presupuestario inicial del gasto a ejecutar por el Gobierno nacional en la provincia, al inicio de año, era por un total de $114.182,5 millones (por todo concepto, es decir, erogaciones corrientes y de capital); a lo largo del año, el Presupuesto fue sufriendo diferentes modificaciones, que elevaron el crédito presupuestario para Misiones: el vigente es por $132.789,9: es decir, se incrementó en casi 19 mil millones de pesos. Hasta acá, bien.

Sin embargo, al 15 de diciembre, solo se ejecutó un 80,7% del crédito presupuestario vigente, por un total de $107.175,7. Por ende, notamos que el nivel de ejecución está todavía por debajo incluso del presupuesto inicial y todo indica que el año terminará para la provincia con una subejecución de las partidas.

En el NEA, de hecho, es la provincia que tiene la menor ejecución del presupuesto vigente. En el Chaco llega al 89%, en Corrientes al 82% y en Formosa al 84%. En todos estos casos, también hubo un incremento del crédito presupuestario en relación al inicial.

Volviendo a la cuestión de la ampliación presupuestaria que tuvo Misiones, a priori se trata de una buena noticia: son más recursos para los misioneros y para el desarrollo local. Pero no.

Al analizar las erogaciones por clasificación económica, notamos que el Gasto Corriente del Estado nacional en Misiones pasó de $105.831,4 millones (crédito inicial) a los $125.837,7 millones (crédito vigente): son veinte mil millones de pesos más que se fueron incorporando a las partidas en la provincia.

De esos veinte mil millones de pesos “nuevos” para la provincia por modificaciones y reasignaciones presupuestarias, el 30% estuvo destinado a prestaciones de seguridad social dado incrementos en jubilaciones y pensiones y bonos otorgados; otro 39% fue para Transferencias Corrientes, principalmente al sector privado y en menor nivel al público; y el 31% restante fue para Gastos de Consumo, como ser salarios de agentes públicos nacionales con asiento en las provincias.

Hasta acá, nada podría cuestionarse. Sin embargo, el punto clave de la modificación presupuestaria estuvo dado en el Gasto de Capital, que es el vinculado a la ejecución de obra pública y proyectos de desarrollo en el sentido más estricto de la palabra.

El presupuesto inicial para Misiones en este punto era por $8.351,1 millones; sin embargo, tras las modificaciones, este crédito cayó a $6.952,2 millones: hubo un recorte de casi $1.400 millones, empujado sobre todo por un recorte importante en las transferencias de capital.

La paradoja con esto, es que aún con esas modificaciones, el crédito vigente ya se sobreejecutó (130%), quedando algo por encima del vigente, pero por debajo del inicial.

Esto nos muestra que la aprobación del presupuesto es tan importante como la ejecución y el control del mismo por parte de autoridades misioneras y de los propios legisladores.

Uno de los logros que había alcanzado Misiones en el debate en comisiones era el incremento de recursos para obras, ya que, en el proyecto original, la provincia estaba muy perjudicada en el esquema de reparto, como se detalla en esta nota de Economis.

Suponiendo que el Presupuesto se aprobaba en el Congreso, ¿había garantía de que se ejecutarían esos recursos? La evidencia muestra que no.

Entonces, ¿el Presupuesto es en vano? Para nada. Por el contrario, es una herramienta indispensable, pero debe ser seguida durante todo el año y las discusiones políticas no se agotan en la aprobación, también en las modificaciones posibles.

¿Qué esperar ahora? El reparto vigente 2021 para Misiones, en materia de desarrollo y obras, no fue del todo positivo para la provincia y podría repetirse en el 2022 a partir del escenario actual. Pero, no hay que subestimar a la política. El nuevo bloque de Provincias Unidas tiene poco volumen de legisladores, pero alto volumen político, y puede posicionarse como el gran arbitro de las principales disputas parlamentarias.

Por ende, el rol de los legisladores de la Renovación, en conjunto con el trabajo de las autoridades provinciales, pueden generar modificaciones en el esquema actual que beneficie a la provincia.

La política, ahora, jugará un rol mucho más fuerte del que naturalmente tiene. El escenario es incierto, pero con mucho potencial para alcanzar logros.

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Nación declaró emergencia hídrica en las zonas inundadas

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La medida se extenderá por 180 días y contempla a aquellos sectores del territorio abarcado por las regiones del Noroeste Argentino (NOA) y el Litoral argentino.

A través del decreto 67/2019 el Gobierno declaró la emergencia hídrica en todas las zonas del país que sufren los efectos de las inundaciones para que la AFIP, los ministerios del Interior, de Desarrollo Social y de Producción promuevan mecanismos para aliviar la situación tanto de los pobladores como de los productores afectados.


“El Presidente está firmando hoy un decreto de emergencia hídrica”, había adelantado el martes el ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda Rogelio Frigerio, y destacó: “Para saber con claridad cuál es el impacto económico de las inundaciones muchas veces hay que esperar que el agua se vaya, porque en general lo peor se ve cuando el agua se va”.
En una rueda de prensa tras la habitual reunión de Gabinete, Frigerio sostuvo que la cartera de Producción está haciendo “un relevamiento en términos de la producción agropecuaria, pero todavía no tenemos un número preciso de lo que se ha perdido y tampoco sabemos cómo va a seguir el clima y el estado de los ríos”.
“Hay que ser muy prudentes, hay que esperar, hay que estar muy cerca de los damnificados, de la gente que perdió todo con las inundaciones, y hay que seguir con las obras”, afirmó el ministro.
La medida se extenderá por 180 días y contempla a aquellos sectores del territorio abarcado por las regiones del Noroeste Argentino (NOA) y el Litoral argentino.
Más de 6.000 personas siguen evacuadas en las cuatro provincias mencionadas, las más afectadas por los fuertes temporales y los desbordes de ríos y arroyos que se registran desde los primeros días del año.
En Entre Ríos, las tareas estuvieron abocadas a la asistencia de los vecinos que tuvieron que dejar sus viviendas y el racionamiento de alimentos en las ciudades costeras de Concepción del Uruguay y Concordia, castigadas por las persistentes lluvias y la crecida del río Uruguay.
En Santa Fe, las acciones de las Fuerzas Armadas se centran en las comunas Villa Minetti y Margarita, en el norte de la provincia, y en los parajes cercanos El Nochero, Gato Colorado, Pozo Borrado, San Bernardo, Cañada de Ombú, Tábanos, Golondrina, Intiyaco, Florencia y Los Amores.
En tanto, el trabajo de las fuerzas que están apostadas en Chaco se concentra en las localidades de General Pinedo y Las Breñas, en el sudoeste provincial, donde atienden y facilitan la distribución de suministros a las familias afectadas.
Fuente Ámbito Financiero

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