OBERÁ

De la medicina al mundo emprendedor: Poketo y Ketolandia apuestan por una nueva alimentación en Oberá

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La médica ginecóloga Silvana Gamarra convirtió una experiencia personal vinculada con la alimentación en dos emprendimientos que hoy generan empleo y suman una nueva propuesta gastronómica a Oberá. Ketolandia nació como panadería saludable y Poketo amplió el concepto hacia la cafetería y los bowls. Ahora, el proyecto familiar comienza a estudiar un próximo paso: desarrollar un modelo de franquicias.

Oberá atraviesa un momento particularmente dinámico en materia comercial. En una ciudad que viene recibiendo nuevas inversiones, ampliaciones y propuestas gastronómicas, también empiezan a ganar terreno emprendimientos que no compiten solamente por precio o ubicación, sino que intentan construir un concepto propio.

En ese escenario nacieron Ketolandia y Poketo, dos proyectos de una misma familia y forjados a partir de una misma idea: ofrecer alternativas para quienes buscan reducir el consumo de harina de trigo, azúcares refinados y productos ultraprocesados.

Detrás de ambos está Silvana Carolina Gamarra, médica ginecóloga desde 2006, formada además en medicina ortomolecular y nutrigenómica. Su ingreso al mundo empresarial no significó abandonar la medicina. En cierta forma, ocurrió exactamente al revés: fue desde su experiencia profesional, sus estudios y, especialmente, su historia personal que comenzó a imaginar el negocio.

“Si yo puedo mejorar, pueden mejorar otras personas”, resume Gamarra al explicar el razonamiento que terminó convirtiéndose en un proyecto comercial.

El primer paso fue Ketolandia, que abrió sus puertas en noviembre de 2024. La propuesta fue desarrollar una panadería diferente de la tradicional. Allí no se utiliza harina de trigo y las recetas incorporan alternativas como harina de almendras, coco o garbanzos. Tampoco trabajan con azúcar de mesa, sino que recurren, según cada producto, a stevia, eritritol o frutas.

La premisa es sencilla pero ambiciosa: conservar una costumbre profundamente argentina -comer pan, medialunas, tortas y otros productos de bollería- modificando los ingredientes con los cuales se elaboran.

El catálogo fue creciendo. Hoy incluye panes de molde y de campo, ciabattas, medialunas, productos de repostería y otras variedades. También desarrollaron alfajores con diferentes rellenos y una línea propia de helados en palito denominada Sin Cero, elaborada bajo el mismo concepto de reducción de azúcares.

Las mermeladas, el dulce de batata y el membrillo son elaborados en la propia panadería. Según explica Gamarra, tampoco utilizan conservantes ni colorantes y privilegian materias grasas como el aceite de oliva, aceite de coco y, dependiendo de las recetas, manteca.

Pero Ketolandia no nació de un estudio de mercado convencional. Nació de una historia.

Gamarra cuenta que durante buena parte de su vida convivió con distintos malestares y que, con el tiempo, identificó una intolerancia al gluten, aunque aclara que no es celíaca.

A partir de allí comenzó a modificar su alimentación, investigó alternativas y realizó distintas formaciones, incluso en España, relacionadas con dieta cetogénica y nutrición.

Esa búsqueda personal fue transformándose paulatinamente en otra cosa. “Se me abrió un panorama y un nuevo estilo de vida”, recuerda.

La experiencia también estuvo atravesada por la historia de su padre, quien padecía diabetes e hipertensión y sufrió un accidente cerebrovascular antes de fallecer. Aquello terminó convirtiéndose en uno de los motores emocionales del proyecto.

Gamarra comenzó a preguntarse por qué una persona que debía restringir determinados alimentos encontraba tan pocas alternativas cuando quería comprar algo tan cotidiano como una medialuna, un panificado o una torta.

De esa pregunta surgió una oportunidad. No se trataba de decirle al consumidor qué debía comer, sino de darle la posibilidad de elegir.

“Por lo menos que exista la opción que en su momento yo me planteaba que mi papá no tenía”, explica.

Esa combinación entre experiencia personal, formación profesional y demanda insatisfecha fue la semilla de Ketolandia.

La recepción del mercado terminó empujando el segundo paso. Ketolandia comenzó a recibir clientes de Oberá y de localidades cercanas, entre ellos personas con diferentes restricciones alimentarias o consumidores que simplemente habían decidido modificar algunos hábitos.

A partir de esa demanda, la familia detectó que había espacio para ampliar el concepto. Así nació Poketo, que abrió sus puertas en julio de 2026. Esta vez la apuesta fue más allá de una panadería.

Poketo incorpora una cafetería saludable. El cliente puede armar su propio bowl seleccionando carnes, vegetales, semillas y toppings, con la intención de resolver una comida completa dentro de una rutina cotidiana marcada por el trabajo, la escuela, los horarios y la falta de tiempo.

El concepto apunta precisamente a una de las transformaciones del consumo urbano: existe un público que quiere comer de determinada manera, pero que no siempre dispone del tiempo necesario para preparar esos alimentos.

Poketo intenta ocupar ese espacio. La cafetería mantiene la filosofía que dio origen a Ketolandia. Utiliza cacao 100%, distintas bebidas elaboradas a partir de ingredientes como remolacha y zanahoria y alternativas que buscan evitar azúcares refinados.

Dos conceptos, una misma dirección

Los dos emprendimientos funcionan uno junto al otro, en Jujuy 394, Oberá. Ketolandia ocupa el local A y Poketo el local B. Sin embargo, cada espacio fue diseñado con una identidad diferente.

En la panadería, los productos están exhibidos en canastas sobre una mesa central. El cliente elige personalmente las piezas que quiere comprar, se pesan y finalmente se determina el precio. La inspiración surgió de una panadería que Gamarra conoció durante uno de sus viajes. 

Poketo, en cambio, fue pensado también como un lugar de permanencia. Cuenta con sillones, mesas para grupos pequeños y una mesa de mayor tamaño destinada a reuniones familiares. Además, incorporaron un pequeño sector literario con libros para adultos y niños.

La intención es que el espacio permita hacer algo que muchas veces parece haber desaparecido de la experiencia gastronómica: quedarse.

Tomar un café, conversar, leer, escuchar música o simplemente reducir por un rato la velocidad de la rutina y el protagonismo del teléfono celular.

Los emprendimientos son también una empresa familiar. Gamarra trabaja junto a su marido, Marcelo, abogado de profesión. Ambos participan activamente de la operación cotidiana y cuentan con empleados tanto en la panadería como en la cafetería.

De ese modo, dos profesionales provenientes de actividades completamente diferentes terminaron construyendo una nueva unidad económica y generando puestos de trabajo alrededor de una idea que inicialmente había surgido dentro de su propia casa.

La familia, de hecho, fue el primer laboratorio del proyecto. Gamarra recuerda que uno de sus objetivos era que su hijo, hoy de 12 años, pudiera incorporar determinados hábitos no como una imposición sino entendiendo las razones detrás de cada elección.

El cambio comenzó en la mesa familiar y después saltó al mercado. “Mi esposo es abogado, yo soy médica”, señala al describir un recorrido empresarial que no había comenzado originalmente en el mundo gastronómico.

La historia de Poketo y Ketolandia se inserta además en un proceso más amplio.

Oberá viene mostrando en los últimos años una creciente dinámica de inversiones comerciales y gastronómicas. Nuevas marcas, ampliaciones, emprendimientos locales y conceptos diferentes están modificando gradualmente la oferta de la ciudad y reforzando su condición de centro económico de la zona Centro de Misiones.

En ese mapa, los emprendimientos de Gamarra aportan una característica particular: la especialización.

Esa diferenciación puede ser, precisamente, una de las claves para competir en mercados urbanos donde la oferta gastronómica es cada vez mayor. Y el proyecto ya empieza a mirar más allá de Oberá. El crecimiento despertó consultas para replicar el modelo en otras localidades.

Gamarra confirma que ya recibieron pedidos para desarrollar franquicias y que la familia está trabajando sobre esa posibilidad. El desafío no es menor.

Una de las fortalezas del producto -la ausencia de conservantes- también representa una dificultad logística. Algunos panificados tienen una ventana de entre 24 y 48 horas antes de necesitar congelación, lo que obliga a diseñar cuidadosamente cualquier eventual esquema de producción, almacenamiento y distribución. “Es una logística bastante compleja, pero no imposible”, reconoce.

Por eso, antes de expandirse, buscan terminar de ajustar los procesos. El objetivo, sin embargo, está definido.

El propósito a largo plazo sí es una franquicia”, asegura Gamarra. Si ese salto finalmente se concreta, Ketolandia habrá recorrido en pocos años un camino significativo: de una necesidad personal a una panadería; de la panadería a una cafetería; de un emprendimiento familiar a una marca con potencial para replicarse fuera de Oberá.

Es también una pequeña postal de la transformación empresarial que atraviesa la ciudad. Silvana Gamarra resume la filosofía detrás de su apuesta con una frase que, además de explicar su relación con la alimentación, permite entender la lógica con la que decidió emprender: “La salud y la alimentación son una inversión y no un gasto”.

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La Ruta de los Inmigrantes busca transformar la fiesta de Oberá en una puerta de entrada al turismo de la zona Centro

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La Fiesta Nacional del Inmigrante moviliza cada año a miles de visitantes hacia Oberá, pero el desafío turístico de Misiones es convertir ese flujo concentrado en pocos días en una oportunidad para que el visitante conozca y consuma una oferta mucho más amplia de la zona Centro. Con ese objetivo, el Ministerio de Turismo presentó La Ruta de los Inmigrantes, un producto que conecta patrimonio, cultura, gastronomía y producción con las historias de las comunidades que se asentaron en la provincia.

La propuesta parte de una lógica concreta: no crear necesariamente nuevos atractivos, sino articular los que ya existen bajo un relato común y facilitar el acceso del turista a esa oferta. El punto de referencia será el Parque de las Naciones de Oberá y desde allí se desplegarán recorridos hacia distintos municipios de la región, con alternativas que pueden adaptarse a los tiempos, intereses y medios de movilidad de cada visitante.

El subsecretario de Capacitación y Control de Calidad, Carlos Antonio “Tony” Lindstrom, explicó que la iniciativa surgió también de una demanda identificada entre quienes llegan a Oberá durante la Fiesta Nacional del Inmigrante y consultan qué actividades pueden realizar en los alrededores. “Queremos hacer propicia la oportunidad para visibilizar y poner en valor productos que hacen a nuestros pioneros inmigrantes y sus tradiciones, su cultura, su historia, agregando valor”, señaló.

La clave está en ampliar el concepto de temporada. El Parque de las Naciones no quedará asociado exclusivamente a los once días de la fiesta: la propuesta contempla aprovechar también actividades como Navidad en el Parque, Semana Santa y otras iniciativas de la Federación de Colectividades para sostener la circulación turística durante distintos momentos del año.

Un mapa turístico que conecta cultura y producción

La Ruta de los Inmigrantes propone recorridos por distintos puntos de la zona Centro. Hacia el corredor de la Ruta Nacional 14 se incorporan alternativas que llegan hasta Salto Encantado y Aristóbulo del Valle, mientras que otros circuitos avanzan por la Ruta Provincial 5 hacia Colonia Chapá y Colonia Guaraní, entre otros destinos.

El valor diferencial está en la diversidad de experiencias que se pueden combinar. La propuesta incorpora museos, espacios religiosos, chacras, emprendimientos gastronómicos, establecimientos productivos y senderos interpretativos, de modo que la historia de las colectividades no quede limitada a una exposición o a una celebración puntual, sino que pueda recorrerse territorialmente.

Entre los espacios incluidos figuran el Museo Histórico de Oberá, Museo Abolengo, Museo Faryluk, Museo Histórico Temático de Leandro N. Alem, Museo Rural Nasha Jata y Museo de los Pioneros, además del Cerro Mbororé y el Sendero Interpretativo Eco-cultural Ivytú-Porá.

La dimensión religiosa también forma parte del recorrido, con la Catedral San Antonio, la Parroquia Greco Católica Ucraniana, la Iglesia Ortodoxa Rusa y la Parroquia Luterana Olaus Petri. La intención es mostrar cómo las comunidades inmigrantes dejaron una huella que atraviesa arquitectura, religión, gastronomía, producción y formas de organización social.

El circuito incorpora además emprendimientos vinculados con la producción y la gastronomía, como La Ruta del Té, Té Kuhnlein, Nuestra Chacra, Finca Victoria, Siberia Restaurante & Bar, La Farigola y Confitería Alemana. El té aparece como uno de los ejemplos más claros de cómo una tradición introducida por inmigrantes terminó convirtiéndose en una actividad productiva con identidad propia y proyección internacional para Misiones.

La solución está también en darle autonomía al turista

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es que no depende exclusivamente de la contratación de un paquete turístico cerrado. El Ministerio desarrolló un mapa digital con los recorridos, emprendimientos e información de cada propuesta, al que se accederá mediante códigos QR.

La herramienta permite que las agencias de viajes armen circuitos según el perfil de sus pasajeros, pero también que el visitante pueda organizar el recorrido por su cuenta. “El turista también va a contar con la información necesaria para armar su recorrido de manera independiente”, explicó Lindstrom.

Ese esquema apunta a resolver uno de los problemas habituales de los destinos turísticos fragmentados: la existencia de atractivos no garantiza por sí misma que el visitante los encuentre, los conecte y los incorpore a su itinerario. La digitalización funciona en este caso como una herramienta de intermediación entre la oferta dispersa y la decisión concreta del turista.

La propuesta también permite pensar estadías de uno o más días, según las distancias y los intereses de cada visitante. Para los municipios y prestadores de la zona Centro, eso abre una posibilidad económica relevante: capturar una parte mayor del gasto turístico que actualmente puede concentrarse en Oberá durante la Fiesta Nacional del Inmigrante.

El desafío, por lo tanto, no es solamente aumentar la cantidad de visitantes. Es lograr que el flujo existente se distribuya territorialmente, permanezca más tiempo y consuma más servicios locales.

De una fiesta a un producto turístico durante todo el año

La Ruta de los Inmigrantes plantea una transformación en la manera de aprovechar uno de los principales eventos turísticos de Misiones. La Fiesta Nacional del Inmigrante funciona como puerta de entrada, pero la estrategia busca que el visitante pueda encontrar detrás de ella una red de experiencias que continúe mucho más allá del calendario de septiembre.

Lindstrom adelantó que el circuito presentado no se considera cerrado: la información disponible mediante el QR continuará incorporando nuevas propuestas y ampliándose hacia otras zonas de la provincia. Esa característica permite que el producto evolucione junto con los prestadores y atractivos que se incorporen.

Para Misiones, la oportunidad está en convertir identidad cultural en actividad económica distribuida. La gastronomía, los museos, las chacras productivas, las iglesias y los emprendimientos no funcionan solamente como atractivos aislados: integrados en una ruta pueden generar nuevas razones para viajar, extender permanencias y abrir oportunidades para pequeños prestadores.

La medida también pone en valor un activo que la provincia ya posee y que resulta difícil de replicar: la diversidad cultural construida a partir de sus corrientes inmigratorias. La solución turística no pasa entonces por inventar un nuevo producto desde cero, sino por ordenar, conectar y hacer visible una oferta que ya existe.

El próximo paso será medir cuánto de ese relato logra convertirse efectivamente en circulación, pernoctaciones y consumo en los municipios. Allí estará la verdadera prueba de la Ruta de los Inmigrantes: que la gran fiesta de Oberá deje de ser solamente un destino final y se convierta en el punto de partida para descubrir, durante todo el año, la economía cultural y productiva de la zona Centro de Misiones.

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Oberá se prepara para vivir diez días de cultura, turismo y tradición

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El lanzamiento oficial de la celebración se realizó en la Casa de Gobierno de Misiones. Desde el Gobierno de la Ciudad de Oberá se trabaja junto a las distintas áreas y al sector turístico, comercial y hotelero para recibir a visitantes durante los diez días de fiesta.

La 46ª Fiesta Nacional del Inmigrante tuvo su lanzamiento oficial en la Casa de Gobierno de la Provincia de Misiones, con la participación del intendente de Oberá, Pablo Hassan. El Municipio acompaña la organización y trabaja en la preparación de la ciudad de cara a una de las celebraciones más importantes del calendario turístico provincial.

En Oberá ya comenzó el movimiento previo a la fiesta. Las distintas áreas municipales trabajan en la preparación de la ciudad y mantienen contacto con comerciantes, hoteleros y prestadores turísticos para acompañar la llegada de visitantes.

“Nosotros, del Gobierno de la ciudad de Oberá, estamos realmente muy felices y orgullosos de estar lanzando la edición número 46”, expresó Hassan durante la presentación.

La fiesta también se vive fuera del predio. Hoteles, comercios, restaurantes y otros servicios reciben parte del movimiento que generan los visitantes, mientras que Oberá muestra durante esos días una parte central de su identidad: la convivencia de distintas culturas y tradiciones. 

El acompañamiento municipal se extiende durante todo el año. La fiesta forma parte de la identidad de Oberá y representa una oportunidad para mostrar su diversidad cultural, su gastronomía y su capacidad para recibir visitantes.

La 46ª edición se desarrollará del 3 al 13 de septiembre, diez días en los que Oberá volverá a convertirse en punto de encuentro para las colectividades y para miles de visitantes.

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Las marcas del nuevo tiempo

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Son horas cruciales para la política argentina. Cuando el telón del Mundial baje definitivamente, volverá al centro de la escena, con un humor que dependerá mucho de lo que hagan Messi y la selección en el campo de juego. Si hay triunfo, se aliviarán tensiones. Si no, recrudecerán. “Estamos orgullosos y felices de poder regalarle esta alegría a la gente. Sabemos que los mundiales para nosotros son especiales y nos olvidamos de todo lo malo que nos toca pasar, que hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la vive peleando”, declaró Leonel Messi apenas terminó la semifinal contra Inglaterra, una reedición del mítico 2 a 1 con Maradona y una revancha deportiva por Malvinas. 

No llegar a fin de mes y Malvinas, tópicos que interpelan a Javier Milei, responsable directo de la situación económica y siempre proclive a despreciar los sentimientos patrióticos por las islas arrebatadas.

La realidad es que la baja de la inflación no alcanza para atenuar los efectos del modelo económico ni mitigar el impacto de los despidos y de un costo de vida que hace tiempo dejó atrás la evolución de los salarios. 

Entre noviembre de 2023 y abril de 2026 28.262 empresas, a razón de 30 cierres por día. En el mismo período, la cantidad de trabajadores registrados se redujo un 3,46%, lo que representa una pérdida de 341.396 puestos de trabajo, lo que equivale a 385 trabajadores menos por día desde la asunción de Milei. En abril se cumplieron doce meses de caída ininterrumpida. 

Esta caída refleja una combinación de factores, como la eliminación de subsidios, la flexibilización laboral, la menor inversión en sectores tradicionales y un traslado de trabajadores al empleo informal. Más allá de la cantidad, también implica un deterioro en la calidad del empleo, afectando salarios, beneficios y la estabilidad laboral de amplios sectores de la población. 

El sector más afectado en términos de pérdida de puestos de trabajo fue el de Industria manufacturera con una reducción de 82.173 trabajadores entre noviembre de 2023 y abril de 2026. 

Dass es un ejemplo fresco. El viernes la planta de Eldorado cerró definitivamente y dejó 150 operarios sin empleo. Empezó con poco más de 30 en 2007, llegó a un pico de 1.500 hasta 2015 y desde entonces, con la apertura de importaciones de Mauricio Macri entró en un declive que fue definitivo con los aumentos de costos de la era Milei. Una parábola del ciclo económico de la Argentina, que se explica también por un detalle: la firma de capitales brasileños decidió no llevarse las máquinas y dejó abierta la posibilidad de regresar si en el futuro cambian las condiciones macroeconómicas y las políticas vinculadas a la producción nacional.

Pero Dass es apenas el último dato. El último dato oficial del empleo, marca que en abril Misiones registró unos 96.815 trabajadores en el sector privado formal, presentando una baja del 0,7% contra el mes anterior, lo que equivale a la pérdida de 698 empleos. Ya hay menos empleos que en plena pandemia y la provincia muestra el menor volumen de empleo privado formal desde octubre de 2012; es decir, de los últimos casi catorce años. Contra abril de 2025, Misiones muestra un retroceso del 6,1% (-6.430 empleos), y desde que asumió Milei, Misiones acumula una pérdida de 12.043 empleos (-11,1% vs. noviembre de  2023).

Aunque el Gobierno nacional prefiera obviar las señales de la realidad, lo cierto es que no hay políticas ni incentivos que alienten una esperanza de mediano plazo. Todo en pos de un equilibrio fiscal que a pesar de los esfuerzos acumulados, luce frágil y tambaleante. 

Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, en junio los ingresos totales del Sector Público Nacional cayeron 8,5% real interanual -con los tributarios retrocediendo 8,8%- mientras el gasto primario subió 3,1%. El resultado fue una reversión contundente: el superávit primario de $1.055.739 millones de junio de 2025 se transformó en un déficit de $696.843 millones, y el superávit financiero de $736.161 millones mutó en un rojo de $1.024.891 millones. Un mes no hace tendencia, pero el semestre agrega una señal más inquietante sobre la naturaleza del resultado.

El ajuste recae sobre las provincias que tienen que hacer malabares. Misiones gestiona recursos para cubrir las demandas insatisfechas en los últimos dos años. Para hacer rutas, para energía y ahora también, con el Fonplata, para culminar viviendas y otras obras de infraestructura, con unos 40 millones de dólares.

El fin del Mundial marcará también en Misiones el inicio formal de una nueva etapa de la política. El gobernador Hugo Passalacqua presentará el presupuesto 2027 y las proyecciones no serán lo más relevante, sino las señales políticas. Habrá reducción de ministerios y cambios de nombres sensibles. Antes incluso habrá incorporaciones a la primera línea para fortalecer el nuevo rumbo liderado por el gobernador. El intendente de Montecarlo, Julio Barreto asumirá en la empresa Energía de Misiones, en reemplazo de Virginia Kukla. El ex intendente de Dos de Mayo y ex ministro del Agro, José Luis Garay, ocupará un rol clave en el directorio de la misma empresa.

También habrá cambios en el Ministerio de Acción Cooperativa, donde Liliana Rodríguez dejará el cargo y será reemplazada por el actual intendente de San Javier, Matías Vilchez. Al mismo tiempo, Sergio Bresiski dejará su puesto al frente de Arquitectura.

El objetivo es fortalecer la gestión con funcionarios que conozcan el territorio y tengan vínculos directos con los municipios, en una avanzada que comenzó con la incorporación de Carlos Sartori, ex intendente de Campo Viera y ahora Jefe de Gabinete. Hubo otros alcaldes tentados, pero prefirieron priorizar los municipios, atentos a focos de conflicto locales que pudieran desentonar con la línea de gestión que marca Passalacqua. Sin embargo, por estas horas, los intendentes están todos alineados con el Gobernador. Incluso habrá cumbre con Leonardo Stelatto en las próximas horas.

En la Agencia Tributaria será reemplazada Belén Gregori, cuyo poder ya había sido recortado con el decreto del Gobernador que le dio más facultades al subdirector, Gabriel Petta, un funcionario que trabajó en el detalle de las reformas fiscales que ya se pusieron en marcha y otras que se avecinan. 

No será apenas maquillaje, sino que Passalacqua está decidido a dar un giro en la política, con anclaje territorial y experiencia en gestión. El primer dato es que no habrá más alineamiento automático con la Nación. Respeto institucional sí, pero cuando haya que discrepar, se hará notar. En Tres Capones, al celebrar el aniversario del municipio, lo dejó claro: “Estamos olvidados por el Gobierno de la Nación, no tiene una visión federal, solidaria ni una visión cristiana pensando en este día tan especial para los vecinos de Tres Capones”, sostuvo y aseguró que frente a este escenario es clave seguir trabajando unidos. 

“Son tiempos difíciles, gente y si no estamos juntitos vamos a estar complicados. Nadie llega a ningún lado sólo, esta vida es para estar acompañado, nadie sale adelante sólo”, aseguró.  “Veo en todo Misiones la voluntad misionerista de estar juntos, ese es el camino para salir adelante”, aseguró. 

Hasta ahora la Renovación, de la mano de Carlos Rovira, ejercía un “oficialismo nacional”, para acompañar leyes y posiciones del Gobierno votado en Nación. Pasó con los Kirchner, Mauricio Macri y ahora Milei. Pero la actual política nacional no ha hecho más que menguar los recursos provinciales y afectar el funcionamiento de las provincias, con una herida profunda en Misiones, como la desregulación de la yerba mate, un símbolo que Federico Sturzenegger goza exhibir cada vez que puede.  

La primera muestra de este cambio de actitud se dio en el debate de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, eufemismo que significa en la práctica mayor flexibilidad para “atraer inversiones”, incluso en áreas críticas como las zonas de frontera o con acceso a recursos naturales. La voz de alarma llegó de la mano de la Red de Mujeres en Movimiento, que encabeza Viviana Rovira, que difundió un duro pronunciamiento en el que reclama a los representantes misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut y Martín Göerling que voten en contra de la iniciativa.

El documento, titulado “Ante el Senado de la Nación en defensa del patrimonio territorial de Misiones”, sostiene que la propuesta legislativa de Nación “no es una ley de propiedad, sino una ley de entrega”, al considerar que elimina las principales restricciones establecidas por la Ley 26.737 sobre la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros.

Según el texto, el proyecto deroga el límite del 15% de tierras rurales en manos extranjeras, elimina las restricciones por nacionalidad y flexibiliza los controles sobre inmuebles ubicados junto a cuerpos de agua. Además, cuestiona la incorporación del denominado “silencio administrativo positivo“, mecanismo por el cual, si el Estado no responde en un plazo de 180 días, determinadas operaciones quedarían automáticamente autorizadas.

La soberanía territorial no puede depender de un expediente que nadie contestó“, sostiene el pronunciamiento.

La Red de Mujeres remarca que Misiones presenta condiciones particulares por su ubicación geográfica y sus recursos naturales. En ese sentido, recuerda que la provincia posee cerca del 90% de sus límites sobre frontera internacional, alberga parte del Acuífero Guaraní y conserva la mayor superficie continua de selva del país.

Por esa razón, advierten que una desregulación del mercado de tierras tendría consecuencias especialmente sensibles para la provincia.

Para Misiones, la desregulación de la tierra no es una abstracción económica. Es una amenaza territorial concreta“, señala el documento. El pronunciamiento concluye con una definición que sintetiza la posición del Movimiento por lo que viene: “La tierra misionera no está en venta. Y no se vota a ciegas”. 

Los senadores no tuvieron necesidad de expresar su voto, porque la Libertad Avanza fracasó en el tratamiento de la ley en el Senado en medio de su propia interna -expresada por Victoria Villarruel y Patricia Bullrich- y pateó la discusión para el 6 de agosto. Sin embargo, los misioneros fueron clave para que el oficialismo consiga el quórum para iniciar la sesión. 

“Entendemos que se pueden lograr acuerdos sin resignar principios. Nuestra prioridad es defender la soberanía nacional y el federalismo argentino, resguardando los intereses estratégicos de Misiones y de todas las provincias. Las provincias estamos impulsando modificaciones que optimizan significativamente el régimen vigente, en el marco del debate sobre el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Nuestra posición es clara y es algo que siempre se tendrá que cumplir: más federalismo, más control y una soberanía que no se limita a la retórica, sino que se traduce en fortalecer las oportunidades de desarrollo para todos los habitantes que quieren trabajar y construir el crecimiento de la nación. Trabajamos con responsabilidad para llevar tranquilidad a la ciudadanía, con la firme convicción de que no vamos a acompañar ninguna norma que debilite la capacidad de las provincias para proteger su territorio ni que reduzca las herramientas del Estado para defender los intereses estratégicos de nuestra Nación”, argumentó Rojas Decut.

Si sale, la ley tendrá fuertes cambios, impuestos por las provincias. El silencio administrativo desaparece y las provincias tendrán potestad última para autorizar la venta de tierras. La posición del Gobierno provincial es que los senadores misioneros deben votar en contra y esa posición se hará explícita el miércoles en una nueva cumbre de intendentes en San Ignacio, donde los alcaldes firmarán un documento conjunto de rechazo absoluto a la Extranjerización de Tierras.

La clave política estará ahí. En el pulso de los intendentes, que le darán músculo a la gestión. El contraste es evidente. Atrás quedó el ninguneo a “lo viejo” que venía a ser desplazado por lo neo. Ahora se abraza la experiencia y el saber horizontal. Esa será la marca registrada del nuevo tiempo.

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Del mate al café: Pájaro Azul apuesta a diversificar la producción misionera

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Con una inversión para montar la primera fábrica industrial de café de Misiones, Pájaro Azul busca abrir un nuevo capítulo en la historia agroindustrial de la provincia. Mientras la yerba mate atraviesa un escenario de sobreoferta y consumo retraído, Paul Mousquere apuesta por diversificar, agregar valor y explorar un cultivo que podría encontrar oportunidades en el nuevo contexto climático y productivo.

Durante más de seis décadas, Pájaro Azul construyó su identidad alrededor de la yerba mate, el té y la producción agroindustrial en Oberá. Hoy, sin embargo, la empresa está embarcada en un desafío diferente: convertirse en uno de los protagonistas del desarrollo de la industria cafetera en Misiones.

La iniciativa coincide con el renovado interés provincial por el café, impulsado por la reciente ley que promueve el cultivo experimental y comercial de esta especie en territorio misionero. Pero Mousquere va un paso más allá. Mientras otros analizan posibilidades, él ya está invirtiendo en infraestructura, equipamiento y desarrollo industrial.

“Estamos armando la industria del café acá en Oberá. Ya compramos máquinas en el exterior, estamos construyendo los galpones y calculamos que en unos meses comenzarán a llegar los primeros equipos”, explica el presidente de la empresa.

La apuesta no es menor. El empresario reconoce que el contexto económico actual no es el más favorable para invertir: el consumo está retraído, la yerba mate atraviesa dificultades y los márgenes son cada vez más ajustados. Sin embargo, considera que justamente en estos momentos es cuando hay que pensar en el futuro.

“Hay que innovar. Hay que asumir riesgos. Si seguimos haciendo siempre lo mismo, vamos a seguir teniendo los mismos problemas”, resume.

De la yerba al café

La historia de Pájaro Azul está íntimamente ligada a la historia productiva de Misiones. La marca tiene más de un siglo de existencia y forma parte del grupo de etiquetas tradicionales de la yerba mate argentina. La compañía es una empresa familiar que comenzó con Don Alfredo Mousquere haciendo el primer secadero de yerba mate en Oberá. Luego de unos años el mismo fue trasladado a la localidad de General Alvear, departamento de Oberá, donde posteriormente continuaron sus hijos Amauri y Miguel Ángel Mousquere. Ya en los años 80 se construyó el molino de yerba mate, comenzando con su marca Ivoty Ca´a; y más tarde le dio continuidad al negocio familiar Paul Andre Mousquere, actual presidente de la compañía.

En la actualidad también se incorporó uno de sus hijos, Alfredo Andre Mousquere, quien se desempeña como gerente comercial y está a cargo del desarrollo a sus marcas Pájaro Azul y Adelga Mate, las cuales fueron adquiridas por la empresa en el año 2010. Mousquere recuerda que la empresa adquirió la marca en 2010 y desde entonces la desarrolló dentro de un esquema productivo integrado que incluye secaderos, molienda y envasado. Ahora el objetivo es replicar ese modelo en el negocio cafetero.

Por el momento, Café Pájaro Azul se envasa en Brasil y ya comenzó a comercializarse a través de la red de distribución nacional de la empresa. Pero el objetivo es trasladar todo el proceso industrial a Misiones.

“La idea es comenzar de a poco, conocer el mercado, medir los volúmenes de venta y desarrollar nuestra propia fábrica. Hoy estamos comprando equipos de tostado, clasificación y molienda. Más adelante también queremos producir café en saquitos y eventualmente cápsulas”, detalla.

La iniciativa tiene una característica singular: de concretarse plenamente, sería la primera planta industrial de café de gran escala instalada en Misiones.

“Hoy existen algunas tostadoras pequeñas orientadas al café de especialidad, pero una industria pensada para abastecer al consumo masivo todavía no existe”, señala.

El proyecto industrial avanza mientras la provincia comienza a debatir otro desafío: producir café localmente. Mousquere observa el fenómeno con interés, aunque también con cautela.

“El café necesita calor, lluvia y determinadas condiciones climáticas. Lo más complicado son los días de frío intenso. La planta no tolera temperaturas inferiores a diez grados”, explica.

Según detalla, algunas experiencias en el norte argentino buscan resolver ese problema mediante sistemas de cobertura forestal que protejan los cultivos. “Hay que probar. Hay plantaciones en Tucumán, algunas experiencias en Jujuy y también algo se está haciendo en Misiones. Pero todavía hay muchas preguntas por responder sobre rendimientos, variedades y adaptación”, sostiene.

Aun así, considera que el cambio climático podría abrir nuevas oportunidades productivas para regiones que históricamente no fueron cafeteras.

Aunque el café ocupa hoy gran parte de su atención, Mousquere sigue observando con preocupación la situación del principal producto de la economía misionera.

A su entender, el mercado atraviesa una combinación compleja: aumento de la producción y caída del consumo.

“El consumo de yerba cayó alrededor de un 20 por ciento y al mismo tiempo aumentó la oferta. Eso genera sobrestock y obliga a todos a trabajar con márgenes más bajos”, afirma.

Sin embargo, rechaza la idea de que la caída responda exclusivamente a una pérdida de poder adquisitivo.

“Hoy la yerba no es un producto caro. Lo que cambió es el comportamiento del consumidor. Antes la gente compraba de más porque sabía que los precios iban a aumentar. Ahora compra lo que necesita para el día a día”, analiza.

Según su visión, la estabilidad de precios modificó hábitos de consumo que durante años estuvieron condicionados por la inflación.

Más allá del café, Mousquere cree que Misiones necesita ampliar su matriz productiva. “Yerba, té, tabaco y madera son sectores muy desarrollados. Tenemos muchísima oferta. Lo que necesitamos son nuevos productos y nuevas industrias”, plantea.

En esa búsqueda menciona oportunidades vinculadas a alimentos elaborados, proteínas animales, productos para mascotas, jengibre y otras actividades con valor agregado.

“Hay que dejar de pelear entre nosotros por vender cada vez más barato lo mismo. Tenemos que encontrar otras cosas para hacer”, sostiene.

La reflexión conecta directamente con la apuesta cafetera. Para Mousquere, el verdadero valor del proyecto no está solamente en vender café, sino en demostrar que Misiones puede construir nuevas cadenas industriales a partir de productos que hasta ahora no formaban parte de su ADN productivo.

“Hace diez años no había cafeterías de especialidad en Oberá. Hoy hay varias y todas tienen su público. Los mercados cambian. Hay que estar atentos a esas oportunidades”, concluye.

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