obra pública

El Gobierno amplía el régimen para cancelar deuda de Vialidad e incorpora compras de bienes y materiales

Compartí esta noticia !

El Gobierno nacional amplió el alcance del Régimen Simplificado de Extinción de Obligaciones de Contratos de Obra Pública para incorporar deudas de la Dirección Nacional de Vialidad vinculadas no solo a servicios, sino también a la adquisición de bienes y materiales destinados al mantenimiento y conservación de la Red Vial Nacional.

La medida fue establecida por la Resolución 4/2026 de la Secretaría de Coordinación de Infraestructura del Ministerio de Economía, publicada este jueves en el Boletín Oficial, y modifica el alcance que había fijado la Resolución 3/2026. El cambio busca corregir una omisión en la descripción original de las obligaciones relevadas por Vialidad y ampliar el universo de acreedores que pueden acceder al mecanismo de cancelación.

El régimen contempla obligaciones pendientes originadas en contrataciones realizadas bajo los decretos 1023/2001 y 1030/2016, siempre que hayan sido celebradas por la Dirección Nacional de Vialidad y correspondan al período comprendido entre el 1 de enero de 2022 y el 31 de diciembre de 2025. A partir de la nueva resolución, quedan expresamente comprendidas las contrataciones destinadas a la adquisición de bienes, materiales y la provisión de servicios vinculados con el mantenimiento por administración, la conservación, operación y control de la Red Vial Nacional.

El punto central de la modificación es operativo: la incorporación de las compras de bienes permite que el régimen abarque el conjunto de obligaciones que Vialidad había identificado originalmente como parte de su deuda pendiente. Según los fundamentos de la resolución, la exclusión de esos contratos se produjo porque en el pedido inicial del organismo se mencionaron los materiales y servicios, pero no se hizo referencia de manera expresa a las contrataciones para adquirir bienes con los mismos fines.

La Secretaría de Coordinación de Infraestructura sostiene que la corrección permitirá optimizar la administración de las disponibilidades presupuestarias y financieras y mejorar la programación de los recursos destinados a cancelar las obligaciones. En términos concretos, el objetivo es ofrecer una vía de regularización para proveedores y contratistas que mantienen créditos pendientes con el organismo vial.

El mecanismo no implica un pago convencional en pesos en las condiciones habituales de cancelación de deuda pública. El Régimen Simplificado de Extinción de Obligaciones de Contratos de Obra Pública fue diseñado para atender obligaciones mediante la entrega de títulos públicos determinados en su normativa de creación. La resolución publicada ahora amplía el universo de acreencias que pueden quedar alcanzadas por ese esquema.

La medida también modifica los plazos para los contratistas. El Gobierno estableció una nueva ventana de adhesión hasta el 18 de agosto de 2026 inclusive, para quienes estén comprendidos por el régimen con las modificaciones introducidas por las resoluciones anteriores y por esta nueva norma.

La extensión del plazo adquiere relevancia para los proveedores de Vialidad alcanzados por la ampliación, ya que la incorporación expresa de bienes y materiales modifica las condiciones bajo las cuales determinadas obligaciones pueden ingresar al régimen. La adhesión deberá realizarse en los términos establecidos originalmente por la Resolución 1/2026.

Desde una perspectiva de gestión pública, la decisión apunta a resolver un problema doble: por un lado, ordenar obligaciones acumuladas de la administración vial; por otro, ofrecer una herramienta de previsibilidad financiera para empresas que prestaron servicios o suministraron bienes destinados al funcionamiento y mantenimiento de la infraestructura vial nacional.

La resolución aclara, sin embargo, que la ampliación tiene un alcance específico: solo podrán incorporarse las obligaciones derivadas de contrataciones celebradas por la Dirección Nacional de Vialidad. De este modo, la norma no extiende de manera general el régimen a cualquier deuda vinculada con infraestructura, sino que delimita su aplicación al universo de obligaciones identificado por el organismo vial y correspondiente al período 2022-2025.

La decisión se inscribe así en una estrategia de saneamiento y administración de pasivos de obra pública que busca utilizar un mecanismo simplificado para canalizar obligaciones pendientes, al tiempo que procura reducir las restricciones presupuestarias que dificultan la cancelación inmediata de esas acreencias. Para los proveedores, la principal novedad es la ampliación del universo de deudas elegibles y la reapertura del plazo para optar por el régimen.

Compartí esta noticia !

Nación amplía el régimen para cancelar deudas de Vialidad y da cinco días más a los contratistas

Compartí esta noticia !

El Gobierno nacional amplió el alcance del Régimen Simplificado de Extinción de Obligaciones de Contratos de Obra Pública para incorporar deudas pendientes de cancelación de la Dirección Nacional de Vialidad y extendió hasta el 12 de agosto el plazo para que los contratistas puedan adherirse. La medida busca ordenar un stock de obligaciones acumuladas y mejorar la programación de los recursos destinados a la Red Vial Nacional.

La decisión fue formalizada mediante la Resolución 3/2026 de la Secretaría de Coordinación de Infraestructura, publicada este viernes en el Boletín Oficial. El nuevo esquema incorpora al régimen las obligaciones originadas en contrataciones realizadas por Vialidad Nacional bajo los decretos 1023/2001 y 1030/2016, siempre que estén vinculadas con la adquisición de materiales y la provisión de servicios destinados al mantenimiento, conservación, operación y control de la Red Vial Nacional.

El período alcanzado se extiende desde el 1 de enero de 2022 hasta el 31 de diciembre de 2025. La incorporación queda restringida a las obligaciones derivadas de contrataciones celebradas específicamente por la Dirección Nacional de Vialidad, lo que delimita el universo de acreencias que podrán acceder a este mecanismo.

La medida modifica el régimen que la Secretaría de Coordinación de Infraestructura había establecido el 1 de julio pasado para atender de manera simplificada obligaciones vinculadas con contratos de obra pública. Ese esquema había contemplado inicialmente deudas por certificados de obra, acopio de materiales y redeterminaciones de precios, además de obligaciones pendientes derivadas de contratos de obra pública extinguidos a partir de 2024.

El Gobierno había habilitado la utilización de títulos públicos como mecanismo para extinguir las obligaciones comprendidas en el régimen. Con la ampliación dispuesta ahora, se incorpora un conjunto adicional de compromisos que Vialidad Nacional identificó como pendientes de cancelación y que están relacionados con gastos de capital destinados al sostenimiento de la infraestructura vial bajo administración directa.

El argumento oficial es financiero y operativo. Vialidad Nacional planteó la necesidad de incorporar estas obligaciones para optimizar la administración de sus disponibilidades presupuestarias y financieras y mejorar la programación de los recursos destinados a atender las deudas acumuladas. En términos concretos, la herramienta busca transformar un stock de obligaciones pendientes en un mecanismo de cancelación previamente reglamentado, con el objetivo de darle mayor previsibilidad al vínculo entre el Estado y sus proveedores.

La resolución también introduce una precisión relevante sobre la renuncia que deben efectuar los contratistas que adhieran al régimen. La normativa original establecía que, al suscribir el acuerdo de adhesión, el contratista debía renunciar a créditos y reclamos relacionados directa o indirectamente con el contrato, incluida una eventual modificación de la ecuación económica y financiera derivada de la modalidad de cancelación.

Ahora, la Secretaría de Coordinación de Infraestructura aclara que esa renuncia quedará circunscripta a los créditos y reclamos correspondientes al período comprendido entre el 1 de enero de 2022 y el 31 de diciembre de 2025, además de las obligaciones pendientes derivadas de contratos de obra pública extinguidos desde 2024.

La resolución establece, al mismo tiempo, una salvaguarda para acreencias que todavía no estén formalmente determinadas. Quedan fuera del alcance de la renuncia aquellos créditos que puedan surgir de certificados, redeterminaciones o actos administrativos que, al momento de firmarse el acuerdo, todavía se encuentren pendientes de emisión, aprobación o dictado.

Este punto busca reducir el riesgo de que la adhesión al régimen implique cerrar anticipadamente reclamos que todavía no hayan completado su circuito administrativo. La solución planteada separa así las obligaciones ya determinadas de aquellas que permanecen en proceso de reconocimiento formal.

La extensión del régimen llega después de que la Secretaría de Coordinación de Infraestructura prorrogara inicialmente hasta el 23 de julio el plazo de adhesión. Ahora, a partir de la ampliación del universo de obligaciones y de las precisiones sobre la renuncia de reclamos, se habilita una nueva ventana de adhesión hasta el 12 de agosto de 2026 inclusive.

Para el sector de la construcción y los proveedores de Vialidad, el cambio puede representar una nueva oportunidad para ingresar al mecanismo de cancelación si sus acreencias quedaron fuera de la primera versión del régimen. Para el Estado, el objetivo declarado es ordenar obligaciones pendientes sin modificar el marco presupuestario, financiero y contractual que rige las obras y servicios de la Red Vial Nacional.

La resolución no supone, según el texto oficial, una nueva contratación ni la generación de una obligación adicional: amplía el universo de pasivos que pueden ser canalizados mediante un mecanismo de extinción ya vigente. La clave ahora estará en la adhesión de los contratistas y en la determinación de los montos que efectivamente queden comprendidos en cada acuerdo.

El dato de fondo es que la administración de las deudas acumuladas de la obra pública comienza a adquirir un tratamiento específico por segmentos. En este caso, el Gobierno eligió ampliar el mecanismo hacia obligaciones de Vialidad Nacional vinculadas con el mantenimiento de la red, mientras establece un límite temporal preciso y preserva los créditos que todavía no cuentan con certificación o aprobación definitiva.

Compartí esta noticia !

Vialidad Nacional gastó menos de lo que le llegó asignado por el Impuesto a los Combustibles

Compartí esta noticia !

La red vial nacional atraviesa uno de sus momentos más críticos en años. El deterioro de las rutas se profundiza al mismo tiempo que el Estado nacional incrementó significativamente la carga impositiva sobre los combustibles, un tributo que justamente tiene como destino específico el financiamiento de la infraestructura vial.

Los números muestran una contradicción difícil de explicar. Desde el cambio de gestión, la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) ejecutó menos recursos —considerando todas sus fuentes de financiamiento— de los que ingresaron únicamente por la porción del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) que le corresponde por ley.

De acuerdo con los datos disponibles, la DNV utilizó apenas un tercio de los fondos provenientes del impuesto que tiene asignación específica para infraestructura vial. En términos acumulados, la diferencia entre lo efectivamente recaudado y lo ejecutado asciende a 1,35 billones de pesos.

Ese monto no requería mayores transferencias del Tesoro Nacional ni un aumento adicional del gasto público. Eran recursos generados por un impuesto ya pagado por los consumidores cada vez que cargan combustible.

Más impuestos, menos inversión

El cambio también se observa en el surtidor. En noviembre de 2023, el Impuesto a los Combustibles representaba el 8,9% del precio de la nafta súper. Para julio de 2026, esa participación prácticamente se duplicó hasta alcanzar el 18,6%.

Es decir, los automovilistas, transportistas y productores pagan hoy una carga tributaria considerablemente mayor sobre cada litro de combustible. Sin embargo, esa mayor recaudación no se traduce en una mejora equivalente de la infraestructura vial.

Por el contrario, numerosos corredores nacionales presentan un creciente deterioro, con baches, deformaciones del pavimento y falta de mantenimiento preventivo.

Qué podría haberse hecho

Las estimaciones indican que, si Vialidad Nacional hubiera ejecutado la totalidad de los recursos provenientes del ICL que le corresponden, habría contado con 534.000 millones de pesos adicionales por año.

En términos acumulados, esos 1,35 billones de pesos habrían permitido financiar el mantenimiento anual de aproximadamente 9.148 kilómetros de rutas nacionales, cerca de una cuarta parte de toda la red vial federal.

La dimensión del número también puede medirse de otra manera: representa una distancia superior a dos veces el recorrido entre Ushuaia y La Quiaca, el extremo sur y norte del país.

Mientras disminuye la ejecución de recursos públicos destinados al mantenimiento, el Gobierno nacional avanza con un profundo proceso de reorganización del sistema vial.

En una primera etapa adjudicó aproximadamente 2.500 kilómetros de rutas nacionales, mientras que posteriormente incorporó otros 3.900 kilómetros dentro del esquema de concesiones.

El objetivo oficial es alcanzar cerca de 9.000 kilómetros de corredores administrados por operadores privados, modificando de manera sustancial el modelo de gestión de la red vial federal.

La discusión de fondo

El debate trasciende el nivel de gasto público. El Impuesto a los Combustibles fue concebido como un tributo de afectación específica, es decir, con un destino determinado para financiar infraestructura vial.

La principal crítica es que los usuarios continúan pagando un impuesto cuya carga sobre el precio final prácticamente se duplicó en menos de tres años, mientras el estado de las rutas nacionales sigue empeorando y la ejecución de los recursos destinados a su mantenimiento permanece muy por debajo de la recaudación disponible.

Para especialistas en infraestructura y finanzas públicas, la brecha entre lo que recauda el Estado por este concepto y lo que efectivamente invierte en conservación vial constituye una de las principales explicaciones del acelerado deterioro que hoy exhibe gran parte de la red nacional.

Compartí esta noticia !

Presupuesto 2027: Misiones proyecta un gasto de $5,2 billones y blinda la inversión social

Compartí esta noticia !

El gobernador Hugo Passalacqua remitió este viernes a la Cámara de Representantes el proyecto de Presupuesto General de la Administración Pública Provincial 2027, que asciende a $5.206.134.722.000, consolidando una estrategia que prioriza el gasto social y busca sostener la inversión pública en un contexto de fuerte retracción de los recursos nacionales.

La iniciativa representa un incremento nominal del 28,7% respecto del presupuesto vigente para 2026, que fue fijado en $4.045.600.921.000. En términos absolutos, la Provincia proyecta administrar $1,16 billones adicionales durante el próximo ejercicio.

El proyecto mantiene como eje central la inversión social. Según anunció Passalacqua, el 63% del presupuesto estará destinado a educación, salud y políticas de contención social, mientras que el 14% se orientará al desarrollo económico, con especial énfasis en la reactivación de obras de infraestructura.

“Cumpliendo con el mandato del artículo 116 inciso 4) de nuestra Constitución Provincial he presentado a la Legislatura Provincial el proyecto de Presupuesto 2027, por un monto de $5.206.134.722.000. Para seguir cuidando la educación, la salud y la contención social de los misioneros destina el 63% a la inversión social, y 14% para el desarrollo de la economía motivado en la reactivación de obras”, expresó el mandatario.

Un presupuesto atravesado por el ajuste nacional

En la nota elevada a la Legislatura, el Gobernador deja en claro que el presupuesto fue elaborado en un escenario marcado por el retiro del Estado nacional del financiamiento de programas y obras, situación que obligó a la Provincia a reorganizar prioridades y absorber con recursos propios funciones que antes eran compartidas.

El mensaje recuerda que durante 2024 comenzaron los recortes de partidas y fondos nacionales y que esa política se profundizó durante 2025 y 2026. Entre los principales impactos menciona la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID); el desfinanciamiento del programa Remediar; la reducción del transporte subsidiado; el abandono del mantenimiento de la red vial nacional; la disminución de los envíos a las cajas previsionales provinciales; y una menor asistencia de organismos nacionales.

Según el texto oficial, esta situación obligó a la Provincia a sostener con recursos propios servicios esenciales para la población.

PRESUPUESTO 2027

Misiones proyecta administrar
$5,2 billones

El gasto provincial crecerá 28,7% respecto del presupuesto vigente de 2026.

Presupuesto 2026 $4,046 billones
Proyecto 2027 $5,206 billones
Aumento nominal +28,7%
Incremento absoluto +$1,16 billones

Destino de los recursos

Inversión social 63%
Educación, salud y políticas de contención social.
Desarrollo económico 14%
Reactivación de obras e impulso a la actividad económica.
Dato clave: casi dos de cada tres pesos del Presupuesto 2027 estarán destinados a la inversión social. Fuente: Gobierno de Misiones | Elaboración: Economis

Prioridad: educación, salud y contención social

Al igual que en los últimos ejercicios, el proyecto ratifica la decisión política de mantener a la inversión social como el principal destino de los recursos públicos.

El 63% del presupuesto estará concentrado en áreas sociales, consolidando la política provincial de preservar el funcionamiento del sistema educativo, la salud pública y los programas de asistencia, aun en un escenario de menores transferencias nacionales.

En paralelo, el Gobierno provincial reserva el 14% para el desarrollo económico, porcentaje vinculado principalmente a la reactivación de la obra pública, uno de los sectores más golpeados por la paralización de las inversiones nacionales.

Crecimiento moderado frente a una economía en rojo

El aumento del 28,7% respecto del presupuesto 2026 refleja una pauta de crecimiento nominal prudente, consistente con un escenario de desaceleración inflacionaria, aunque todavía atravesado por fuertes incertidumbres macroeconómicas.

En su mensaje, Passalacqua advierte además sobre los efectos de la apertura comercial, la desregulación de mercados y la caída de la demanda, factores que impactan especialmente sobre las economías regionales y las provincias fronterizas como Misiones.

El documento sostiene que ese contexto afecta la actividad económica, el empleo y la recaudación provincial, razón por la cual el Gobierno apuesta a un Estado “eficiente” que continúe trabajando junto al sector privado para amortiguar los efectos de esas asimetrías.

Con este proyecto, Misiones vuelve a poner el acento en la protección del gasto social y en el sostenimiento de la inversión pública, mientras busca compensar con recursos provinciales el repliegue financiero de la Nación. La discusión parlamentaria comenzará en las próximas semanas y definirá el esquema de funcionamiento del Estado provincial durante 2027.

Compartí esta noticia !

El Gobierno adjudicó cuatro corredores viales por 20 años: el mileismo le abre la puerta Cristóbal López en el negocio de los peajes

Compartí esta noticia !

El Gobierno nacional dio un nuevo paso en su plan de reorganización de la infraestructura vial al adjudicar cuatro corredores viales correspondientes a la Etapa II-B de la Red Federal de Concesiones. La medida, formalizada mediante la Resolución 1186 del Ministerio de Economía, entrega la operación de más de 2.500 kilómetros de rutas nacionales por un plazo de veinte años y redefine el mapa de los concesionarios privados, con el desembarco de nuevos jugadores y el regreso de empresarios que ya habían participado del sistema de peajes.

La licitación forma parte de la estrategia oficial para transferir al sector privado la operación, el mantenimiento y las futuras inversiones sobre corredores estratégicos, bajo un esquema en el que las empresas podrán comenzar a percibir peajes una vez cumplidas las obras mínimas exigidas en los contratos. Los valores presentados durante el proceso licitatorio fueron calculados a precios de julio de 2025, por lo que deberán ser actualizados antes de su aplicación efectiva.

Uno de los principales ganadores fue el Grupo Corven, cuyo brazo financiero, Creditech, obtuvo dos de los cuatro corredores licitados. La compañía, históricamente vinculada a la fabricación de motocicletas y al sector financiero, ingresará por primera vez al negocio de las concesiones viales, convirtiéndose en uno de los operadores con mayor presencia dentro del nuevo esquema.

El consorcio integrado por Creditech y Plantel se adjudicó el corredor Mediterráneo, de 672 kilómetros sobre las rutas nacionales 7 y 35, que atraviesan Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, con una tarifa propuesta de $1.989,67 más IVA cada 100 kilómetros. El mismo grupo también obtuvo el corredor Portuario Sur, integrado por 636,75 kilómetros sobre las rutas nacionales 9 y 188, en Buenos Aires y La Pampa, donde ofertó un peaje de $1.256 más IVA cada 100 kilómetros.

Otro de los corredores adjudicados fue el denominado Puntano, que quedó en manos de la unión transitoria conformada por Basaa y Cecosa. La propuesta contempla la administración de 720 kilómetros distribuidos sobre las rutas nacionales 8, 36, 193 y la circunvalación de Río Cuarto, con una tarifa de $1.440,08 más IVA cada 100 kilómetros. Basaa, sucesora de Britos, mantiene una trayectoria vinculada a la obra pública en Córdoba y fue una de las constructoras con mayor participación durante las gestiones provinciales de José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti.

Sin embargo, el aspecto que concentra mayor atención política y empresarial es la adjudicación del corredor Portuario Norte a CPC, la constructora perteneciente al empresario Cristóbal López. El tramo comprende 528 kilómetros sobre las rutas nacionales 9, 33 y la avenida A-008 e incorpora futuras estaciones de peaje en localidades como Venado Tuerto, Rufino, Casilda, General Villegas y Trenque Lauquen. La empresa presentó una oferta con una tarifa de $1.856 cada 100 kilómetros.

La adjudicación marca el regreso de López al negocio de las concesiones viales luego de casi una década. Durante el gobierno de Mauricio Macri, la entonces concesionaria de las autopistas Riccheri y Ezeiza-Cañuelas perdió el contrato por incumplimientos en los planes de inversión y por la retención de fondos provenientes de los peajes que debían ser transferidos al Estado. Posteriormente, la empresa atravesó un concurso preventivo del que logró salir recién en 2025.

El regreso del empresario también reaviva el debate sobre los criterios de evaluación utilizados en las licitaciones públicas. López enfrenta actualmente procesos judiciales vinculados a las causas Cuadernos y Los Sauces-Hotesur, mientras que en el expediente Oil Combustibles obtuvo una absolución por parte de la Cámara de Casación Penal, aunque esa decisión permanece bajo revisión de la Corte Suprema tras la apelación del Ministerio Público Fiscal.

A ello se suman antecedentes contractuales de CPC como constructora. Entre ellos figura la rescisión de obras sobre la Ruta Nacional 3 durante 2018 y la paralización de la duplicación de la Ruta Nacional 5 entre Mercedes y Suipacha, un proyecto adjudicado en 2022 que no llegó a completarse y cuya continuidad deberá redefinirse dentro del nuevo esquema concesionado.

La decisión del Gobierno refleja el avance de la política de privatización de la infraestructura vial impulsada por el Ministerio de Economía. No obstante, la composición de los adjudicatarios vuelve a instalar interrogantes sobre los mecanismos de selección, la ponderación de antecedentes empresariales y los sistemas de control que deberán garantizar el cumplimiento de las inversiones comprometidas durante los próximos veinte años.

Para las provincias y los usuarios del sistema vial, el desafío excede el cambio de operadores. La eficiencia de las nuevas concesiones será medida por la capacidad de mejorar el estado de las rutas, reducir los costos logísticos y garantizar niveles adecuados de seguridad vial. En ese contexto, la transparencia en la ejecución de las obras y el monitoreo del cumplimiento contractual serán factores determinantes para evaluar si el nuevo modelo logra traducirse en mejores servicios para el transporte de personas y mercancías.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin