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Raúl Timerman: “Milei está para perder, pero no tiene contra quién”

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La paradoja que atraviesa al escenario político argentino puede resumirse en una frase: Javier Milei está en condiciones de perder una elección, pero todavía no aparece un adversario capaz de derrotarlo.

Así lo planteó Raúl Timerman, analista político y consultor de opinión pública, durante una entrevista con Open 101.7. Su diagnóstico combina dos dimensiones que avanzan en paralelo: por un lado, una sociedad golpeada por la crisis económica, el endeudamiento y la pérdida de expectativas; por otro, una oposición fragmentada que aún no consigue transformar ese malestar en una propuesta política común.

“El Gobierno está para perder, pero no tiene contra quién”, sintetizó Timerman. La definición no supone que Milei conserve la fortaleza electoral de otros momentos, sino que la debilidad presidencial todavía no encuentra enfrente una construcción política capaz de capitalizarla.

Una sociedad dividida por la capacidad de llegar a fin de mes

Para Timerman, cualquier descripción del humor social debe comenzar por reconocer que la Argentina está profundamente segmentada.

Una parte de la población logra llegar a fin de mes e incluso conservar alguna capacidad de ahorro. Otro grupo consigue cubrir sus gastos, pero después de haber realizado ajustes en su economía familiar y sin margen para ahorrar. En conjunto, ambos sectores representan algo menos de la mitad de la sociedad.

Del otro lado aparece una mayoría que necesita utilizar ahorros o recurrir al endeudamiento para sostener sus gastos cotidianos.

“Alrededor del 36% de los argentinos se endeuda para llegar a fin de mes. Hoy ya están endeudados, la mayoría son morosos y no saben si van a poder pagar sus deudas”, describió.

A esa situación se suma que más del 70% considera que el país atraviesa una crisis económica. Dentro de ese universo, la mayoría cree que lo peor todavía no pasó.

“La situación anímica de la sociedad argentina es de depresión y desesperanza, a pesar de que existe un sector que vive bien”, señaló.

El consultor apeló a una imagen para graficar la magnitud de las diferencias. En la Argentina conviven quienes nunca viajan en avión, quienes pueden hacerlo ocasionalmente, quienes utilizan habitualmente vuelos comerciales y una minoría que se desplaza únicamente en aviones privados.

“No podés describir la sociedad si no la particionás”, explicó. Esa fragmentación económica también tiene consecuencias políticas: un sector que inicialmente había depositado expectativas en el Gobierno comenzó a perderlas, aunque todavía no encuentra una representación alternativa.

Un Gobierno que conoce el deterioro, pero no logra corregirlo

Timerman rechazó la idea de que el Gobierno desconozca el deterioro social. Según explicó, algunos sectores de la administración nacional monitorean permanentemente la opinión pública y cuentan con información precisa sobre el impacto económico del programa oficial.

El problema, advirtió, no sería la falta de diagnóstico, sino la imposibilidad de modificar el rumbo.

“El Gobierno conoce muy a fondo esta situación, porque evalúa la opinión pública de manera permanente”, sostuvo. Sin embargo, describió una gestión condicionada por el aislamiento presidencial, la rigidez del modelo y la escasa capacidad de los funcionarios para manifestar diferencias.

“Hay muchos ministros y secretarios de Estado que se dan cuenta del estado en el que está el Presidente, de su aislamiento, de su obsecuencia con un modelo y de la poca posibilidad que tienen de presentar disconformidades”, afirmó.

Ese esquema, según su análisis, deja al Gobierno “paralizado” frente a la necesidad de introducir correcciones. La dificultad no surge solamente del contenido del programa económico, sino del “empecinamiento” de Milei en sostenerlo incluso cuando aumentan las señales de deterioro social y político.

El peronismo permanece junto, pero no unido

La oposición percibió esa debilidad, pero tampoco resolvió sus propias contradicciones. Timerman ubicó dentro del espacio panperonista a Cristina Fernández de Kirchner, Máximo Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa.

Todos ellos, explicó, reconocen que el desgaste del Gobierno abre una oportunidad para regresar al poder. Esa expectativa es, por ahora, el principal factor que los mantiene dentro de un mismo espacio.

“Es lo único que los mantiene juntos. No diría unidos, pero sí juntos”, diferenció.

Las tensiones internas podrían profundizarse al momento de definir las candidaturas presidenciales de 2027. Timerman consideró probable que Kicillof busque competir y señaló que Massa también podría presentarse. En ese escenario, Cristina Kirchner deberá decidir cómo intervenir en la interna.

“No creo que apoye a Axel Kicillof. Eventualmente puede llegar a apoyar a Sergio Massa, aunque tampoco es ideológicamente cercana”, evaluó.

La incertidumbre opositora, por lo tanto, no se limita a la selección de nombres. También involucra la falta de una síntesis política, programática y generacional que permita ampliar su representación más allá de los límites tradicionales del peronismo.

Tres bloques y el crecimiento del “ningunismo”

Timerman describió una sociedad electoral dividida en grandes franjas. Cerca del 30% permanece próximo al Gobierno; otro porcentaje similar se identifica con el espacio que representó Fuerza Patria; y alrededor de un tercio no se siente cercano a ninguno de los dos polos. A ellos se suman la izquierda y otras fuerzas minoritarias.

Ese tercer bloque alimenta lo que comienza a definirse como “ningunismo”: ciudadanos que rechazan tanto al oficialismo como a la principal oposición, pero que todavía no confluyen detrás de una misma candidatura.

La existencia de ese espacio no garantiza, por sí sola, el surgimiento de una tercera fuerza competitiva. Para Timerman, todo dependerá de la aparición de un liderazgo capaz de reunir demandas muy diferentes.

El consultor ilustró esa dificultad con una medición construida a partir de tres afirmaciones.

Un 29% responde que está de acuerdo con el Gobierno de Javier Milei. Ese porcentaje constituye el núcleo duro oficialista.

Otro 12% sostiene que no está de acuerdo con el Gobierno, pero que no encuentra una alternativa. La suma de ambos grupos alcanza el 41%, una cifra equivalente al desempeño electoral obtenido por La Libertad Avanza en las elecciones legislativas.

Finalmente, un 56% afirma que no está de acuerdo con el Gobierno y considera que existe otra alternativa.

El problema aparece al analizar la composición de ese último grupo.

“No para todos la otra alternativa es la misma. Ven alternativas diferentes”, explicó Timerman. El desafío será determinar si algún candidato puede reunir dentro de ese 56% el respaldo suficiente para llegar a la Presidencia.

La avenida del medio que nunca terminó de consolidarse

La dificultad para construir una tercera alternativa no es nueva. Timerman recordó experiencias electorales como las de Roberto Lavagna y Juan Schiaretti, que buscaron representar una opción intermedia, pero terminaron obteniendo entre seis y siete puntos.

Para describir los límites de ese espacio, citó una definición del analista Luis Tonelli sobre la denominada “ancha avenida del medio”: “Rodríguez Larreta la llenó de Metrobús”.

La ironía apunta a una conclusión concreta: existe un electorado que rechaza la polarización, pero eso no significa que esté políticamente vacío, disponible o dispuesto a acompañar cualquier candidatura presentada como moderada.

Ese electorado reúne posiciones económicas, sociales e ideológicas diferentes. La sola promesa de ocupar el centro no alcanza para transformarlo en una fuerza electoral.

¿Una nueva polarización o una figura inesperada?

De cara a las presidenciales de 2027, Timerman evitó anticipar si la Argentina volverá a una competencia entre dos grandes bloques o si aparecerá una tercera candidatura capaz de romper esa dinámica.

“Es difícil saberlo ahora. Va a depender mucho de si surge o no una figura política”, indicó.

El antecedente más inmediato es el propio Milei. Antes de su irrupción, la política argentina parecía encaminada a repetir la polarización entre el peronismo y el PRO. Sin embargo, el economista libertario apareció por fuera de esa disputa, desplazó a Juntos por el Cambio y llegó a la Presidencia.

“Entre la polarización del peronismo y el PRO surgió Javier Milei. La polarización no era con Milei, era con el PRO. Puede surgir alguien, puede irrumpir alguien”, remarcó.

La posibilidad existe, pero todavía no tiene nombre. Mientras tanto, Milei conserva una ventaja paradójica: el deterioro económico y la pérdida de expectativas lo colocan en una situación de vulnerabilidad, pero la fragmentación opositora le impide al descontento convertirse en una amenaza electoral definida.

El Gobierno perdió parte de la esperanza que lo llevó al poder. El peronismo continúa atrapado en su disputa interna. El radicalismo carece de centralidad y el PRO busca evitar su disolución política. Entre esos espacios crece una sociedad que quiere otra alternativa, aunque todavía no sabe cuál.

Ese vacío es, al mismo tiempo, la principal debilidad de Milei y su mayor fortaleza.

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La confianza en el Gobierno volvió a caer en julio, aunque Milei mantiene mejores niveles que Alberto Fernández

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La confianza de la sociedad en el Gobierno nacional volvió a deteriorarse durante julio, en un contexto donde la estabilización macroeconómica aún no logra traducirse en una recuperación sostenida de las expectativas ciudadanas. El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), elaborado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella sobre la base de encuestas nacionales realizadas entre el 1 y el 16 de julio, se ubicó en 1,94 puntos sobre un máximo de cinco, lo que representa una caída mensual de 6,5%. Con este resultado, el indicador retoma la trayectoria descendente que caracterizó a casi todo 2026, interrumpida únicamente por el leve repunte observado en junio.

El dato adquiere relevancia porque el ICG es uno de los principales termómetros de legitimidad política en Argentina. Más allá de las variables económicas, el índice mide percepciones vinculadas con la capacidad del Gobierno para resolver problemas, la honestidad de sus funcionarios, la eficiencia en la administración pública, la preocupación por el interés general y la evaluación global de la gestión.

A 31 meses del inicio del mandato de Javier Milei, la comparación histórica muestra un escenario de claroscuros. El nivel de confianza actual es 3,9% inferior al que exhibía Mauricio Macri en el mismo momento de su presidencia, cuando el ICG alcanzaba 2,01 puntos. Sin embargo, supera ampliamente el registro de Alberto Fernández, cuyo índice era de apenas 1,12 puntos, una diferencia positiva del 73,3%. También se mantiene por encima de los niveles que mostraban las dos presidencias de Cristina Fernández de Kirchner en igual etapa de gestión, aunque continúa por debajo de los valores registrados por Néstor Kirchner, quien conserva el mayor promedio histórico del indicador.

La baja de julio no fue homogénea. Cuatro de los cinco componentes del índice retrocedieron respecto de junio. El mayor deterioro correspondió a la percepción sobre la eficiencia en la administración del gasto público, que cayó 15,4%, seguida por la evaluación de la capacidad para resolver los problemas del país (-7,3%) y la percepción sobre la preocupación del Gobierno por el interés general (-6,9%). La única dimensión que prácticamente se mantuvo estable fue la vinculada con la honestidad de los funcionarios, que descendió apenas 0,4%.

El informe también permite identificar cambios relevantes en la composición del respaldo social. La mayor caída mensual se produjo entre los jóvenes de 18 a 29 años, donde la confianza se redujo 23%, mientras que entre los mayores de 50 años continúa registrándose el nivel de apoyo más elevado. En paralelo, la brecha entre hombres y mujeres se redujo debido a un fuerte descenso de la confianza masculina, mientras que entre las mujeres incluso se observó una leve recuperación respecto del mes anterior.

Desde una perspectiva territorial, el interior del país continúa siendo la región donde el Gobierno conserva mayor nivel de confianza, con 2,09 puntos, por encima de la Ciudad de Buenos Aires y, especialmente, del Gran Buenos Aires, donde el índice volvió a registrar el menor nivel nacional con 1,63 puntos.

El estudio también confirma que las expectativas económicas siguen siendo el principal determinante de la confianza política. Entre quienes creen que la economía mejorará durante el próximo año, el ICG alcanza 4,15 puntos, más del doble del promedio nacional. En contraste, quienes esperan un deterioro económico apenas otorgan 0,33 puntos al Gobierno. La diferencia evidencia que la percepción sobre el futuro económico continúa siendo el factor que mejor explica el respaldo social a la administración nacional.

Otro dato significativo es que la confianza resulta considerablemente menor entre quienes fueron víctimas de delitos durante los últimos doce meses. En ese segmento el índice cayó 25,9% en julio, reforzando la incidencia que las preocupaciones vinculadas a la seguridad mantienen sobre la valoración de la gestión pública.

En términos estructurales, el retroceso del ICG no implica necesariamente un cambio abrupto en el escenario político, pero sí marca una advertencia para el Gobierno. La estabilidad macroeconómica comienza a consolidarse en algunos indicadores económicos, aunque todavía enfrenta el desafío de transformarse en una mejora perceptible para amplios sectores de la sociedad. La experiencia histórica del propio índice muestra que la sostenibilidad de la confianza depende menos de las expectativas iniciales que de la capacidad de convertir los avances económicos en resultados concretos sobre el ingreso, el empleo, la seguridad y la calidad de vida. En ese sentido, el ICG continúa reflejando que la legitimidad política sigue siendo un activo relevante para la administración de Javier Milei, aunque con señales de desgaste que obligan a observar con atención la evolución de los próximos meses.

Índice de Confianza en el Gobierno_DiTella_Julio2026 by CristianMilciades

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Passalacqua consolida su imagen en Posadas mientras Milei profundiza su desgaste, según una encuesta de MRVT

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En momentos en los que el bolsillo marca las preocupaciones de los argentinos, la política provincial parece encontrar un camino distinto al del escenario nacional. Un informe de MRVT Consultora realizado en la ciudad de Posadas refleja una marcada diferenciación entre la evaluación de la gestión del gobernador Hugo Passalacqua y la del presidente Javier Milei, en un escenario donde los ciudadanos privilegian cada vez más la capacidad de gestión y las respuestas concretas frente a la confrontación política.

El estudio, elaborado mediante un panel longitudinal de 220 casos mensuales en la capital misionera, sostiene que el humor social está atravesado principalmente por las dificultades económicas y que esa realidad redefine las expectativas sobre los dirigentes. En ese marco, el relevamiento registra un 62% de imagen positiva para Passalacqua, frente a un 33% de valoración negativa, con apenas un 5% de indecisos.

Según el análisis de la consultora, ese nivel de respaldo encuentra explicación en una serie de medidas económicas adoptadas durante las últimas semanas, entre ellas la eliminación del pago a cuenta de Ingresos Brutos en los puestos de control fiscal en rutas, la continuidad de las exenciones para operaciones con billeteras virtuales y la prórroga de los Programas Ahora junto con nuevas herramientas de refinanciación de deudas. La interpretación es que esas decisiones fortalecieron una agenda de alivio económico con impacto directo sobre comerciantes, transportistas, trabajadores y consumidores.

El informe también observa que el perfil moderado del mandatario provincial contribuye a mantener esa valoración positiva, al quedar relativamente desacoplado de la fuerte polarización que domina la política nacional.

La ciudadanía prioriza gestión y decisión

Más allá de las imágenes de los dirigentes, la encuesta indaga sobre qué espera hoy la sociedad de la política.

La principal crítica hacia la dirigencia es la desconexión con los problemas reales de la gente, mencionada por el 32,3% de los consultados. Le siguen la superficialidad e inmadurez política (23,7%) y la falta de propuestas concretas (17,2%). La corrupción y la falta de transparencia aparecen bastante más atrás, con el 10,8%, un dato que la consultora interpreta como un desplazamiento de las prioridades ciudadanas hacia la resolución práctica de los problemas cotidianos.

En la otra cara del relevamiento, las cualidades más valoradas en un liderazgo político son la firmeza para tomar decisiones (29%) y la capacidad de gestión con experiencia comprobada (26,9%). La cercanía con la ciudadanía aparece en tercer lugar, con el 17,2%.

El bolsillo sigue ordenando el humor social

El estudio confirma que la economía continúa siendo el eje central de las preocupaciones de los posadeños.

Ante la consulta sobre dónde está puesta hoy la atención cotidiana, el 59% respondió que en la situación económica, el costo de vida y las tarifas. Apenas un 11% señaló como prioridad la discusión política, mientras que el 21% manifestó prestar atención a ambos aspectos por igual.

Para la consultora, esto demuestra que el humor social continúa determinado por las condiciones materiales de vida y que las disputas políticas adquieren relevancia únicamente cuando impactan directamente sobre la economía familiar.

Milei registra su peor nivel en la serie

El contraste más marcado del informe aparece al analizar la evolución de la imagen presidencial.

De acuerdo con la serie elaborada por MRVT entre agosto de 2025 y junio de 2026, Javier Milei atraviesa en Posadas un proceso que la consultora define como el “fin de la neutralidad”: el grupo de indecisos se redujo al mínimo histórico y la valoración negativa pasó a predominar ampliamente.

Actualmente, el Presidente registra 32% de imagen positiva frente a 64% de imagen negativa, luego de perder 24 puntos de respaldo desde el inicio de la medición. El diferencial neto pasó de +22 puntos a -32, configurando la peor relación entre apoyos y rechazos de toda la serie.

La consultora vincula ese deterioro con el impacto acumulado del ajuste económico y del aumento de tarifas durante el primer semestre, factores que habrían acelerado la polarización del electorado posadeño y reducido el espacio de quienes mantenían una posición expectante frente al Gobierno nacional.

La principal conclusión del informe es que, mientras el escenario nacional continúa condicionado por los efectos del ajuste económico y una creciente polarización, la política provincial consigue construir una dinámica distinta cuando logra ofrecer respuestas concretas sobre cuestiones que afectan directamente al ingreso y al consumo de los hogares.

Según MRVT, el humor social muestra que la demanda ciudadana se orienta cada vez menos hacia los discursos y cada vez más hacia la eficacia de la gestión, una tendencia que explica la diferencia entre la evaluación de la administración provincial y la del Gobierno nacional en la capital misionera.

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UNISUD apuesta a profesionalizar la comunicación política: Barbieri llamó a recuperar el método frente a la polarización y la inmediatez

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En un contexto donde la política enfrenta niveles crecientes de desconfianza ciudadana y las campañas electorales parecen cada vez más condicionadas por la lógica de las redes sociales, la Universidad de la Integración Sudamericana (UNISUD) abrió un espacio para discutir una pregunta de fondo: ¿cómo se construye hoy una estrategia política eficaz?

La respuesta comenzó a delinearse durante la Cátedra Abierta “Detrás del voto: Opinión Pública y Estrategia Política”, organizada en el marco de la Diplomatura en Comunicación Política e Investigación en Opinión Pública, que reunió en Posadas a la socióloga y consultora política Daniela Barbieri, una de las especialistas argentinas con mayor trayectoria en investigación electoral y opinión pública.

Con más de una década de experiencia asesorando campañas en Argentina y América Latina, directora de la agencia BARDA y del Observatorio Pulsar.UBA, Barbieri propuso una mirada que desafía varios de los lugares comunes que dominan el debate sobre las campañas electorales. Su principal tesis fue que las estrategias exitosas no nacen de la intuición, ni del algoritmo, ni de la creatividad publicitaria, sino de un diagnóstico riguroso de la realidad social.

“La investigación representa cerca del 60% de todo el proceso estratégico”, afirmó durante su exposición. Desde esa perspectiva sostuvo que el primer trabajo de cualquier equipo de campaña consiste en comprender el clima de opinión, identificar las preocupaciones dominantes del electorado y detectar cuáles son las verdaderas motivaciones que movilizan el voto.

La investigación antes que la propaganda

Uno de los conceptos centrales desarrollados por Barbieri fue la necesidad de recuperar el método científico dentro de la comunicación política.

Según explicó, las encuestas suelen reducirse al debate sobre quién ganará una elección, cuando en realidad constituyen herramientas mucho más complejas para construir diagnósticos, segmentar electorados, testear mensajes y definir objetivos realistas.

“No todas las campañas tienen como objetivo ganar una elección”, explicó. Algunas buscan instalar dirigentes, consolidar liderazgos o construir posicionamientos para procesos políticos de mediano plazo. Por eso insistió en que la estrategia debe surgir del análisis previo y no de expectativas construidas únicamente desde el entusiasmo político.

En esa lógica cuestionó también la figura del consultor como “hacedor de presidentes”. A su juicio, primero existen los procesos sociales, luego los liderazgos políticos y recién después aparecen los equipos de comunicación como instrumentos para potenciar fortalezas y reducir debilidades.

Polarización, emociones y los nuevos motores del voto

Durante la conferencia y el posterior intercambio con los asistentes, Barbieri analizó uno de los fenómenos que atraviesa las democracias contemporáneas: la polarización.

Sostuvo que buena parte de los liderazgos actuales logran legitimarse más por el rechazo hacia el adversario que por la adhesión a propuestas concretas.

“Muchas veces el votante termina identificándose por la negatividad hacia el otro más que por un programa político”, explicó.

En ese escenario, advirtió que las redes sociales, las fake news y la dinámica algorítmica tienden a reforzar sesgos previos, alimentando emociones como el enojo o la indignación antes que la deliberación racional.

Frente a esa realidad planteó uno de los mayores desafíos para la comunicación política contemporánea: construir “mensajes puente”, capaces de atravesar las burbujas ideológicas y dialogar con sectores que no integran el núcleo duro de cada fuerza política.

La segmentación reemplaza al mensaje universal

Otra de las ideas desarrolladas por la especialista fue que las campañas dejaron de dirigirse a “toda la sociedad”.

Para Barbieri, el electorado se encuentra cada vez más fragmentado, lo que obliga a identificar segmentos específicos y construir mensajes diferenciados para cada uno de ellos.

“La peor estrategia es intentar hablarle a todo el mundo”, resumió.

En ese sentido explicó que los recursos económicos, humanos y comunicacionales deben concentrarse sobre aquellos sectores donde realmente existe capacidad de persuasión, mientras que los votantes consolidados y los electores claramente adversos requieren estrategias completamente distintas.

Sobre el fenómeno político que representa Javier Milei, Barbieri reconoció que el uso intensivo de las redes sociales modificó buena parte de las reglas tradicionales de la comunicación electoral. Sin embargo, aclaró que no existe una fórmula replicable.

“No hay un commodity de campaña”, sostuvo, al advertir que copiar formatos o estilos comunicacionales no garantiza resultados si detrás no existe una lectura correcta del contexto político y social.

A su entender, el éxito electoral de Milei respondió a la capacidad de interpretar un clima de hartazgo frente al sistema político tradicional y transformar ese diagnóstico en una narrativa capaz de interpelar a un amplio sector del electorado.

Uno de los ejes finales de la conferencia estuvo dedicado a la construcción de credibilidad.

En tiempos dominados por la viralización permanente y la sobreproducción de contenidos, Barbieri sostuvo que la política enfrenta el desafío de construir posicionamientos consistentes y sostenidos en el tiempo.

“La inmediatez muchas veces termina siendo una trampa”, afirmó.

Para la especialista, la confianza no se construye con impactos aislados sino mediante un proceso gradual de coherencia entre discurso y acción, especialmente en una sociedad donde la desconfianza hacia la dirigencia alcanza niveles elevados.

Una apuesta académica con mirada regional

La apertura de la diplomatura también sirvió para presentar uno de los proyectos institucionales que impulsa la UNISUD: la consolidación de un Observatorio de Opinión Pública que articule investigación académica, trabajo territorial y formación profesional.

El rector José Cabral explicó que la iniciativa busca transformar la investigación aplicada en una herramienta permanente para comprender las transformaciones sociales de Misiones y la región.

El observatorio trabajará inicialmente sobre cuatro grandes ejes: juventudes, educación, problemáticas docentes y demandas del sector productivo, incorporando metodologías cuantitativas y cualitativas desarrolladas desde la carrera de Ciencia Política.

Cabral señaló que el objetivo es que la producción de conocimiento trascienda el ámbito universitario y contribuya tanto a la gestión institucional como al diseño de políticas públicas y proyectos vinculados con las necesidades concretas de la provincia.

Con esta iniciativa, la universidad busca consolidarse como un actor de referencia en investigación social aplicada, al tiempo que proyecta la creación de futuros posgrados especializados en comunicación política, opinión pública y análisis electoral, áreas donde identifica una creciente demanda de formación profesional en el nordeste argentino.

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Encuesta marca que la imagen negativa de Milei alcanzó en mayo su nivel más alto en Posadas

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El último monitoreo mensual de la consultora misionera MRVT revela el fin de la neutralidad en la capital provincial. El derrumbe de los indecisos migró de manera lineal hacia el rechazo de la gestión, dejando un saldo político crítico: la imagen negativa ya duplica a la positiva y abre una brecha neta de -31 puntos para el Presidente.

Como dato destacado, un módulo especial de la encuesta muestra que el factor económico, bajo distintas modalidades, alcanza al 90% de los posadeños.

De acuerdo con el desglose estratégico de los indicadores de mayo, la imagen negativa de Javier Milei rompió su techo y alcanzó un nuevo récord del 63%, consolidando el fuerte malestar que ya se había detectado en abril, cuando había llegado al 60%.

Este comportamiento coincide con un marcado descontento en el segmento de entre 35 y 55 años —considerado motor de la economía local— y entre los adultos mayores.

Por su parte, la imagen positiva quedó congelada en su núcleo duro, con un 32%, frente al 56% que registraba al inicio de la serie. Esto confirma una pérdida de confianza transversal que dejó la brecha neta de capital político en un piso histórico de -31 puntos, diferencia que surge de contrastar el 32% de apoyo con el 63% de rechazo.

La principal clave analítica del período radica en el indicador de NS/NC (indecisión), que cayó hasta un mínimo histórico del 5%. Desde la consultora explicaron que la interpretación es contundente: el panel se definió por completo, la postura neutral desapareció y quienes antes respondían que “no sabían” se volcaron en su totalidad hacia la imagen negativa.

El correlato cronológico real (agosto de 2025 – junio de 2026)

Etapa 1: La expectativa sufriente y la incertidumbre

Meses: agosto, septiembre y octubre de 2025.

El panel comenzó en pleno invierno y primavera del año pasado. Predominaba una combinación de esperanza e incertidumbre. El porcentaje de indecisos o respuestas neutrales era el más alto de toda la serie porque los ciudadanos de Posadas evaluaban el impacto inicial de las grandes reformas y preferían esperar resultados antes de emitir un juicio definitivo.

Etapa 2: El esfuerzo de fin de año y las fiestas

Meses: noviembre y diciembre de 2025, y enero de 2026.

El cierre del año y las vacaciones sostuvieron una tensa calma. La inflación y el costo de vida ya comenzaban a golpear, pero operaban factores estacionales como las fiestas y el optimismo asociado al cambio de año. El crédito social se mantenía bajo la lógica del “esfuerzo necesario”, aunque la tensión empezaba a hacerse evidente.

Etapa 3: El quiebre de la rutina y la alarma doméstica

Meses: febrero, marzo y abril de 2026.

Fue el momento del golpe de realidad. El inicio de las clases, el fin de las vacaciones y, especialmente, la llegada de facturas de servicios públicos con fuertes incrementos marcaron el paso de la esperanza a la decepción. La preocupación dejó de ser una expectativa futura y pasó a convertirse en una crisis cotidiana dentro de los hogares.

Etapa 4: La consolidación y el escenario de definición forzada

Meses: mayo y junio de 2026.

Tras casi un año completo de seguimiento, el panel terminó de procesar el ciclo económico. La abrupta reducción de los indecisos constituye el cierre de ese proceso de diez meses. Según la interpretación de la consultora, los ciudadanos ya no esperan para ver qué ocurre: la presión sobre el bolsillo los obligó a tomar una posición definida, eliminando las zonas grises.

Módulo especial: el humor social y las prioridades del día a día

Como aporte adicional al monitoreo de este mes, MRVT Consultora incorporó una medición específica sobre las preocupaciones cotidianas de los trabajadores bajo la consigna: “Con el día a día como está, ¿dónde tenés puesta tu cabeza hoy?”.

Los resultados son contundentes y reflejan con claridad la realidad percibida por la población.

Al consolidar las variables relevadas, la centralidad de la economía alcanza un impacto global del 90% en los hogares posadeños. Este amplio consenso social se compone de un 57% que manifiesta tener su atención puesta exclusivamente en la situación económica —precios, tarifas de servicios y capacidad de compra del ingreso— y un 33% que afirma repartir su interés entre economía y política por igual.

En ambos casos, la economía aparece como el denominador común de las preocupaciones.

En el extremo opuesto, la denominada “rosca política” tradicional —los debates partidarios, las internas y los posicionamientos de dirigentes considerados de manera aislada— concentra apenas un 3% de interés exclusivo.

Finalmente, un 7% declaró encontrarse completamente desconectado de la agenda pública.

Los datos consolidados muestran que el humor social en Posadas abandonó las posiciones intermedias y que la ciudadanía evalúa la gestión pública bajo una estricta mirada microeconómica. El respaldo o el rechazo al actual escenario político ya no se define en discusiones partidarias abstractas, sino en la capacidad de respuesta concreta frente a los problemas cotidianos del bolsillo.

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