Osvaldo Jaldo

Osvaldo Jaldo: “La macroeconomía mejoró, pero no llegó a la gente ni a la microeconomía”

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El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, dejó una de las definiciones económicas y políticas más fuertes de la 24ª Asamblea de Gobernadores del Norte Grande realizada en Posadas. Reivindicó el diálogo institucional con el Gobierno nacional, reclamó acelerar las obras necesarias para garantizar gas y energía al Norte y advirtió que la mejora de algunos indicadores macroeconómicos todavía no se tradujo en una recuperación de los ingresos, el empleo y la actividad cotidiana.

Hoy la Argentina no está bien. Lo único que se hizo fue mejorar algunas variables macroeconómicas, pero ese mejoramiento no llegó abajo, no llegó a la gente, no llegó a la microeconomía”, afirmó Jaldo al finalizar la cumbre que reunió a los diez gobernadores del NEA y NOA y que tuvo como anfitrión al mandatario misionero Hugo Passalacqua.

La energía ocupó buena parte de su análisis. Jaldo sostuvo que, aunque la política energética es una atribución del Gobierno nacional, los gobernadores tienen la obligación de involucrarse porque la disponibilidad y el precio del gas y la electricidad impactan directamente sobre los hogares, la producción, las exportaciones y el empleo.

Es una facultad exclusiva del Gobierno nacional, pero los gobernadores nos tenemos que involucrar porque no hay duda de que la energía eléctrica la necesitamos para nuestra gente a nivel domiciliario, pero también la necesitamos para nuestra industria”, explicó.

Del primer lugar al último: el nuevo mapa del gas golpea al Norte

Jaldo describió cómo cambió la situación energética del Norte argentino a partir del reemplazo del gas boliviano por la producción proveniente de Vaca Muerta.

Durante años, recordó, el gas importado ingresaba al país desde Bolivia y las primeras provincias abastecidas eran precisamente las del NOA.

Antes éramos las primeras en recibir el gas cuando se lo compraba a Bolivia: entraba por Jujuy, Salta, Tucumán y así desde el norte hacia el sur. Hoy hemos quedado al último porque el gas que se provee viene del sur del país, de Vaca Muerta”, señaló.

Ese cambio de dirección convirtió a la infraestructura de transporte en un asunto estratégico. Por eso, uno de los planteos realizados al jefe de Gabinete, Diego Santilli, fue acelerar las obras que permitan completar la reversión del sistema y utilizar plenamente el Gasoducto Norte.

Le hemos planteado la necesidad de agilizar algunas obras de infraestructura, que es la planta de reversión. Vamos a aprovechar el Gasoducto Norte para que desde Vaca Muerta llegue en la cantidad suficiente para nuestros vecinos de cada una de las provincias que estamos hoy acá presentes, como así también para nuestra industria”, sostuvo.

El costo de quedarse sin energía: 100.000 empleos en juego

Para dimensionar el problema, Jaldo llevó la discusión energética directamente al terreno productivo.

Tucumán tiene dos complejos económicos particularmente sensibles al abastecimiento: la industria citrícola y la cadena sucroalcoholera. Entre ambas, señaló el gobernador, están vinculadas a cerca de 100.000 fuentes de trabajo.

Hemos tenido graves problemas por la falta de gas porque tenemos industrias como la citrícola que se mueve exclusivamente en base a gas y también tenemos la actividad sucroalcoholera, que es la de la caña de azúcar”, explicó.

En el caso de los ingenios existen fuentes alternativas durante parte del proceso, ya que pueden utilizar el bagazo de la propia caña para alimentar sus calderas. Sin embargo, el gas sigue siendo necesario para poner en marcha la producción.

Jaldo planteó entonces el escenario más extremo para explicar por qué considera que la energía debe formar parte de la agenda política de los gobernadores.

Nuestras dos actividades principales son más de 100.000 puestos de trabajo en Tucumán. Ustedes se imaginan, por no andar un ingenio, por no andar una citrícola por falta de energía, que haya 100.000 desocupados en Tucumán”, advirtió.

Energía cara también significa perder mercados

El problema no termina con la disponibilidad. Jaldo introdujo otra variable determinante: el precio del gas.

Según explicó, durante los episodios de restricciones energéticas la oferta terminó apareciendo, pero a costos que golpearon directamente la competitividad industrial.

El gas en algún momento empezó a llegar, pero a valores muy elevados, con lo cual el costo de producción de nuestra industria se elevó tanto que por ahí nos sacó de competencia”, señaló.

El riesgo, agregó, es particularmente elevado para una economía regional fuertemente exportadora.

Tucumán tiene casi 150 productos en 160 países y cuando uno sale de competitividad, mercado que se pierde luego cuesta recuperarlo en esta economía globalizada”, advirtió.

La frase expone uno de los argumentos centrales del Norte Grande: la energía no puede analizarse únicamente como una cuestión tarifaria o domiciliaria, porque constituye uno de los principales componentes de competitividad de las economías regionales.

El respaldo a Misiones y Corrientes por el gas natural

Consultado específicamente por la situación de Misiones, una de las provincias argentinas que todavía no cuenta con gas natural por redes troncales, Jaldo aseguró que el reclamo tiene el respaldo de los gobernadores del bloque.

Todos apoyamos a Misiones como apoyamos también a Corrientes, a aquellas provincias que no solo les falta el gas, sino que no lo tienen”, afirmó.

Y vinculó ese respaldo con la propia razón de ser del bloque regional.

Para eso existe esta Asamblea del Norte Grande, para eso existen estas reuniones con los diez gobernadores: tratamos los temas regionales, pero nos solidarizamos con los problemas específicos de cada una de las provincias”, explicó.

“Hay que terminar con las grietas”

El gobernador tucumano también dejó una definición política frente a las críticas que reciben los mandatarios que mantienen una relación institucional con el presidente Javier Milei.

Jaldo no esquivó su identificación como gobernador “dialoguista” y defendió abiertamente esa posición.

Muchas veces hay gobernadores, como quien habla —hablo por mí—, que somos criticados porque somos gobernadores dialoguistas. Todos sabemos que el Presidente no es de mi espacio político ni yo tampoco soy del de él”, expresó.

Pero inmediatamente marcó la diferencia entre la competencia partidaria y la responsabilidad de gobierno.

Eso no quiere decir que no tengamos que conversar con el Presidente, no quiere decir que su jefe de Gabinete pueda venir a esta asamblea con diez gobernadores porque es de un partido político diferente”, sostuvo.

Y agregó una de sus definiciones más contundentes: “Acá hay que terminar con las grietas, acá hay que terminar con las diferencias que tanto mal le hicieron a nuestra querida patria argentina”.

Para Jaldo, la legitimidad democrática obliga tanto al Presidente como a los gobernadores a encontrar mecanismos de convivencia institucional.

Los gobernadores representamos al 100% de los que viven en nuestra provincia. El Presidente representa a todos los argentinos y ha sido elegido en democracia por la voluntad popular. Quienes tenemos responsabilidad institucional debemos estar a la altura de las circunstancias”, afirmó.

“El que tiene empleo no llega a fin de mes”

La defensa del diálogo, sin embargo, no implicó un respaldo sin matices al rumbo económico nacional. Allí Jaldo trazó una línea clara.

Reconoció avances macroeconómicos, pero sostuvo que esos resultados todavía no modificaron la realidad cotidiana de buena parte de los argentinos.

Hoy la Argentina no está bien. Hoy lo único que se hizo fue mejorar algunas variables macroeconómicas, pero ese mejoramiento no llegó abajo, no llegó a la gente, no llegó a la microeconomía”, insistió.

Y avanzó sobre uno de los puntos más sensibles de la coyuntura: los ingresos familiares.

Hoy los sueldos, aquel que tiene la posibilidad de tener un empleo, no llega a fin de mes. Y también el que tiene un empleo tiene un nivel de endeudamiento importante”, sostuvo.

Para el gobernador tucumano, el deterioro se explica por una combinación de salarios insuficientes, falta de recomposición de los ingresos y problemas laborales.

Por los salarios bajos, por la falta de incrementos salariales y ni qué hablar de los niveles de desocupación que tiene hoy la Argentina, hay problemas muy importantes por solucionar”, afirmó.

Del diálogo a las soluciones

Consultado sobre la afirmación de Santilli de que el 90% de los pedidos realizados por los gobernadores ya se encuentran resueltos, Jaldo evitó entrar en una discusión porcentual.

Reconoció que existen cuestiones encaminadas, aunque recordó que durante este mismo año las provincias sufrieron problemas concretos de abastecimiento energético.

Hay muchos problemas que van en vías de solución, pero tampoco podemos negar que este año hemos tenido problemas con la provisión de energía, fundamentalmente del gas en nuestras provincias”, señaló.

Para Jaldo, ese equilibrio entre diálogo y reclamo define el papel que pretende asumir el Norte Grande frente a la administración nacional.

La Asamblea realizada en Posadas fue la número 24 desde la conformación del espacio y, según el mandatario tucumano, esa continuidad ya permitió obtener resultados.

Desde esta asamblea, que es la número 24 que llevamos los gobernadores del Norte, humildemente vamos haciendo nuestros planteos, vamos planteando nuestras necesidades y muchos problemas hemos solucionado en el ámbito de este tipo de asambleas”, concluyó.

La síntesis que dejó Jaldo en Posadas combinó así dos mensajes dirigidos a la Casa Rosada: los gobernadores del Norte están dispuestos a sostener el diálogo institucional, pero esperan que la estabilización macroeconómica se transforme en energía disponible, producción, salarios, empleo y recuperación de la economía real.

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El Norte Grande le pasó la factura a Nación: sin gas, rutas rotas y energía impagable

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La Odisea esta vez no fue la protagonista del IMAX del Centro del Conocimiento, sino hacerle entender al Jefe de Gabinete de la Nación, Diego Santilli, los reclamos unificados de las diez provincias del Norte Grande. El funcionario nacional llegó con una premisa muy elevada: “El 90 por ciento de los planteos de los gobernadores está resuelto”, dijo antes de la cumbre. “El dato que tengo es que la yerba está exportando mucho”, evadió ante la consulta por la crisis de la producción yerbatera, que lleva 27 meses en rojo, según el semáforo de Coninagro. 

Claramente, los mandatarios que iban entrando al hall del cine donde se realizó la cumbre, no pensaban lo mismo que el ex PRO. 

La coincidencia en el planteo fue la energía y la necesidad de que la Nación vuelva a invertir en las rutas, fundamentales para la seguridad vial y bajar costos a la producción, además de exigir respaldo de la Nación para enfrentar las consecuencias del fenómeno El Niño, que amenaza las poblaciones costeras y la producción de toda la zona. 

Aunque el gas natural es una problemática común -Osvaldo Jaldo, gobernador de Tucumán se quejó por el encarecimiento de las tarifas y el flujo más lento desde que dejó de ingresar gas de Bolivia-, el más enfático en el reclamo fue el anfitrión Hugo Passalacqua, quien pidió solucionar esa “deuda histórica” con Chaco, norte de Corriente y Misiones: “Misiones ni siquiera tiene acceso. Estamos como en el siglo XIX, quemando leña para poder producir”, cuestionó. 

El planteo de Passalacqua terminó siendo uno de los ejes de la cumbre. No sólo la falta de gas, sino que la electricidad que consumen las industrias misioneras, del norte correntino y muchas de El Chaco, se ha vuelto impagable para muchas industrias de la región, que quedan fuera de competencia con constante alza de los costos. 

La semana próxima -el 18- habrá una nueva reunión, esta vez en Buenos Aires, con representantes de Nación y ministros de Energía de las provincias para delinear un mecanismo de compensación energética diseñado especialmente para atender las demandas de la industria, además de los usuarios residenciales. 

Nación necesita los votos para aprobar la disminución de los subsidios para las zonas frías y el ministro de Economía, Luis Caputo, había prometido atender la situación del norte, algo que nunca concretó. La posición de los gobernadores es hoy de un peso específico distinto, después de haber frenado la reforma de la ley de Tierras y la del Manejo del Fuego, por eso Santilli no tuvo más remedio que aceptar el reclamo. 

El régimen de Zona Fría había sido creado en 2002 para subvencionar a usuarios residenciales emplazados en regiones donde la severidad climática es indiscutible, como la Patagonia, Malargüe y la Puna.

Sin embargo, en 2021 el esquema se amplió de manera significativa mediante la Ley 27.637, impulsada por Máximo Kirchner, incorporando grandes centros urbanos y regiones cuya pertinencia dentro del régimen siempre fue mucho más discutida desde el punto de vista técnico y fiscal, como gran parte de Buenos Aires, centro y sur de Córdoba, sur de Santa Fe, Mendoza y casi la totalidad de San Luis. Algunas de esas zonas se caracterizan por sus climas templados, importantes niveles de actividad económica y una media/alta densidad poblacional.

Esa ampliación elevó el alcance del régimen hasta abarcar a más de 4 millones de usuarios y convirtió al esquema en uno de los componentes más relevantes dentro de la masa de subsidios energéticos que financia el Estado nacional.

En la Cumbre del Norte Grande en Posadas, la infraestructura vial y logística ocuparon también un lugar central en la mesa. Misiones y Corrientes comparten una agenda marcada por el deterioro de las rutas nacionales y la necesidad de mejorar las condiciones de competitividad de una región alejada de los principales centros de consumo y de los puertos de exportación.

Uno de los reclamos apunta al estado de las rutas nacionales 12 y 14, dos corredores estratégicos para el transporte de cargas, el comercio y el turismo del NEA. Entre los mandatarios del Norte también comenzó a tomar fuerza la posibilidad de reclamar que parte de los recursos provenientes del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) llegue de manera automática a las provincias, con un mecanismo similar al de la coparticipación, para garantizar financiamiento destinado a infraestructura vial.

La otra demanda compartida por Misiones y Corrientes tiene como eje a la Hidrovía Paraná-Paraguay. Ambas provincias buscan que el corredor navegable incorpore formalmente el tramo del río Paraná comprendido entre Confluencia y Posadas, actualmente fuera del esquema central de la Hidrovía.

El planteo adquiere especial relevancia a partir de la reactivación de la infraestructura portuaria del NEA. Los puertos de Corrientes, Ituzaingó y Posadas comienzan a configurar un nuevo corredor logístico para la región, con particular importancia para el complejo foresto-industrial, que necesita reducir los costos de traslado de grandes volúmenes de carga hacia los puertos de Rosario y Buenos Aires y, desde allí, acceder a los mercados internacionales.

Por eso, el reclamo no se limita a una modificación administrativa del trazado. Misiones y Corrientes buscarán impulsar obras de dragado y mejoras de navegabilidad en el Paraná, particularmente en el tramo comprendido entre Yacyretá y Confluencia, para consolidar una salida fluvial competitiva para la producción regional.

El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, puso el foco en una de las principales coincidencias entre Corrientes y Misiones: el déficit de infraestructura que condiciona la competitividad del NEA. El mandatario sostuvo que el Norte necesita las mismas oportunidades de desarrollo que el centro y el sur del país y señaló especialmente la ausencia de una red de gas natural con capacidad para abastecer a la industria. “Acá en Misiones no tenemos problema de gas porque claramente no tenemos gas”, recordó que planteó Hugo Passalacqua durante la cumbre. Valdés advirtió que buena parte de la producción regional depende todavía de biomasa y leña para generar energía, una desventaja que impacta sobre los costos y puede convertirse incluso en una barrera para acceder a determinados mercados como el de Europa, tras el acuerdo con el Mercosur. Mencionó el caso del arroz correntino y extendió el problema a la cadena yerbatera que comparten Corrientes y Misiones. A ese déficit sumó la falta de infraestructura energética y el deterioro de las rutas nacionales como parte de una misma brecha estructural que el Norte Grande busca colocar en la agenda de la Nación.

Otro punto de fuerte coincidencia entre ambas provincias fue la Hidrovía Paraná-Paraguay. Valdés planteó la necesidad de mejorar la profundidad del canal navegable aguas arriba para reducir las limitaciones que hoy enfrentan los puertos del NEA. El objetivo, explicó, es alcanzar al menos entre 12 y 14 pies de calado, una profundidad que permitiría operar con otro tipo de embarcaciones, aumentar la capacidad de carga y ganar competitividad logística, aunque todavía se encuentre lejos de los 34 pies disponibles en otros sectores del sistema troncal. Corrientes viene trabajando esta agenda junto con Misiones y Chaco, en momentos en que las provincias buscan potenciar sus puertos y aprovechar el Paraná como alternativa al costoso transporte terrestre. Para Valdés, la discusión vuelve siempre al mismo punto: que las inversiones nacionales en infraestructura también lleguen al Norte y permitan achicar las asimetrías históricas con las regiones más desarrolladas del país.

La discusión de fondo atraviesa buena parte de la agenda del Norte Grande: cómo reducir el costo de la distancia. Para las provincias del NEA, mejores rutas y una Hidrovía plenamente operativa no son solamente obras de infraestructura, sino herramientas para bajar costos logísticos, atraer inversiones y darle competitividad a una producción que debe recorrer cientos -y en muchos casos más de mil- kilómetros antes de llegar a los principales mercados y puertos del país.

El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, destacó que la cumbre dejó avances concretos en tres ejes de la agenda regional. Por un lado, señaló que el Consejo Federal de Inversiones trabaja en el proyecto final de una nueva ley de cabotaje –que reserva el transporte de cargas y pasajeros entre puertos nacionales exclusivamente para barcos con bandera argentina, para incluir barcos de bandera extranjera, una iniciativa que, según sostuvo, permitiría mejorar la eficiencia de distintos sectores de la economía y que ya se encuentra bajo análisis del Gobierno nacional. A esto sumó el impulso de la marca Norte Grande como herramienta para posicionar a las diez provincias en mercados externos: el planteo será trabajado con Cancillería y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, se comprometió a coordinar las gestiones con el área de relaciones exteriores.

Menos contemplativo fue el tucumano Osvaldo Jaldo, quien, aunque valoró la presencia de Santilli en la cumbre, reclamó más respuestas de Nación. Jaldo puso el foco en la distancia que todavía existe entre los indicadores macroeconómicos y la realidad cotidiana de los hogares. “Hoy la Argentina no está bien. Hoy lo único que se hizo es mejorar algunas variables macroeconómicas, pero ese mejoramiento no llegó abajo, no llegó a la gente, no llegó a la microeconomía”, advirtió. 

Para el mandatario tucumano, el deterioro se refleja especialmente en los ingresos y en el creciente peso de las deudas familiares: “Hoy los sueldos, si bien aquel que tiene la posibilidad de tener un empleo, no llega a fin de mes; y también el que tiene un empleo tiene un nivel de endeudamiento importante”

En ese escenario, señaló como problemas centrales “los salarios bajos, las faltas de incrementos salariales y, ni qué hablar, los niveles de desocupación que tiene hoy la Argentina”.

Jaldo sostuvo que ese escenario obliga a mantener una agenda federal de reclamos y reivindicó al Norte Grande como herramienta de negociación colectiva con la Nación. “Hay problemas muy importantes por solucionar”, afirmó, antes de destacar la continuidad institucional alcanzada por el bloque: “Desde esta asamblea, que es la número 24 que llevamos los gobernadores del Norte, humildemente vamos haciendo nuestros planteos, vamos planteando nuestras necesidades”. El gobernador tucumano defendió además los resultados obtenidos a partir de esa estrategia conjunta: “Muchos problemas hemos solucionado en el ámbito de este tipo de asambleas”, aseguró, al remarcar el valor de sostener una voz común de las provincias del Norte frente al Gobierno nacional.

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Gobernadores se abroquelan: Jaldo se suma a Misiones y rechaza el “relato” del anticipo de coparticipación

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El debate por los adelantos de coparticipación dejó de ser técnico para convertirse en un frente político abierto entre la Nación y las provincias. En ese escenario, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, se alineó con la postura que ya había fijado Misiones y cuestionó de manera directa el encuadre oficial de estos fondos como “asistencia”.

No es ayuda, es plata nuestra adelantada que después hay que devolver”, sintetizó el mandatario tucumano al referirse al esquema por el cual el Gobierno nacional habilitó hasta $400.000 millones para doce provincias.

La definición no es menor: implica desarmar el principal argumento de la Casa Rosada y ubicar el mecanismo dentro de una lógica de financiamiento encubierto, donde las provincias toman deuda sobre recursos que ya les corresponden por ley.

Jaldo fue más allá y puso números al deterioro fiscal. Según detalló, Tucumán perdió en los últimos dos años ingresos equivalentes a una planilla y media de sueldos, en gran parte por la reducción de impuestos nacionales como el IVA, que impactan directamente en la masa coparticipable.

El gobernador también sumó otro eje crítico: la paralización de la obra pública nacional. Esa decisión obligó a la provincia a financiar infraestructura con recursos propios, profundizando la presión sobre las cuentas.

El planteo de Tucumán no es aislado. Se inscribe en una línea que ya había marcado Misiones, aunque con una estrategia más sofisticada desde el punto de vista financiero.

La provincia gobernada por Hugo Passalacqua aceptó solo una parte del adelanto ofrecido, pero con una condición central: no lo reconoce como crédito, sino como pago a cuenta de deudas históricas de la Nación.

El ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, fue explícito: “Estos fondos no son financiamiento, son un reconocimiento parcial de obligaciones pendientes”.

La diferencia no es semántica. Mientras algunas provincias utilizan estos recursos para cubrir déficits de caja, Misiones busca evitar una nueva dependencia financiera y, al mismo tiempo, sostener un reclamo estructural por fondos adeudados.

Un contexto que explica el conflicto

El endurecimiento de los gobernadores se explica por un dato de fondo: el deterioro sostenido de las transferencias nacionales.

En el primer trimestre de 2026, las provincias y la Ciudad de Buenos Aires registraron una caída real del 8,3% en las transferencias totales, lo que equivale a una pérdida de $1,56 billones a precios de marzo.

El ajuste se dio por doble vía:

  • Las transferencias automáticas (coparticipación) cayeron 6,4% real
  • Las no automáticas se desplomaron 59,1%

El impacto es directo sobre las finanzas provinciales. En Misiones, por ejemplo, la caída muestra una tendencia sin rebote: -6,98% interanual en el primer trimestre y -12,46% frente a 2023, con marzo marcando el peor registro en la comparación de mediano plazo.

Detrás de estos números aparece un problema estructural: la debilidad de los principales impuestos que alimentan la coparticipación. El IVA, Ganancias y los aportes a la seguridad social crecen por debajo de la inflación, lo que implica una contracción real de la masa distribuida.

En este escenario, el anticipo de coparticipación deja de ser una herramienta técnica y pasa a ser un punto de fricción política.

Para el Gobierno nacional, es un mecanismo habitual que evita que las provincias se endeuden en el mercado a tasas del 30% al 45%, ofreciendo financiamiento en torno al 15%.

Para un número creciente de gobernadores, en cambio, se trata de otra cosa: un puente financiero que esconde un problema más profundo: la caída estructural de los recursos y el traslado del ajuste a las provincias.

Con Jaldo sumándose a esa lectura, el mapa empieza a mostrar un patrón claro: no hay rechazo al instrumento, pero sí al relato.

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Jaldo cruzó a Nación por los $400.000 millones girados a las provincias: “Nos dan por un lado y nos quitan por el otro”

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El gobernador tucumano cuestionó la presentación de los adelantos de coparticipación como asistencia y denunció que la provincia perdió el equivalente a una planilla y media de sueldos en los últimos dos años.

El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, salió al cruce del relato oficial sobre los fondos que el Gobierno nacional habilitó a 12 provincias por un total de $400.000 millones. En conferencia de prensa realizada este lunes en el marco del comité de emergencia por el temporal que castiga al distrito —con al menos tres víctimas fatales—, el mandatario fue tajante al rechazar que esos recursos representen algún tipo de gesto solidario de la Casa Rosada.

Según explicó Jaldo, se trata de adelantos sobre la coparticipación federal, es decir, dinero que por ley les corresponde a los distritos y que luego deberán devolver. En esa línea, apuntó que la mecánica genera una falsa imagen de generosidad cuando en la práctica se trata de un préstamo sobre fondos propios de cada provincia.

Las 12 jurisdicciones incluidas en el giro son Catamarca, Chaco, Chubut, Corrientes, La Rioja, Mendoza, Misiones, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán.

El mandatario norteño también puso cifras al impacto fiscal que sufre la provincia. Según detalló, en los últimos dos años Tucumán resignó ingresos equivalentes a casi una planilla y media de sueldos como consecuencia de la reducción de impuestos como el IVA.

A ese cuadro financiero, Jaldo le sumó otro reclamo: la paralización total de la obra pública nacional. Esa decisión del gobierno de Javier Milei obligó a Tucumán a hacerse cargo de proyectos de infraestructura con financiamiento propio, lo que agravó aún más la presión sobre las cuentas provinciales.

Emergencia por el temporal

La conferencia de prensa se dio en un contexto crítico para Tucumán. El temporal que azota a la provincia ya dejó al menos tres muertos y miles de familias afectadas por las inundaciones. Jaldo encabezó la reunión del comité de emergencia y aseguró que los equipos provinciales asisten a los damnificados desde el primer momento.

Según indicó, algunos vecinos ya sufrieron anegamientos por segunda y tercera vez. El gobernador destacó además el trabajo conjunto con intendentes y comisionados comunales, quienes colaboraron en la asistencia durante todo el domingo.

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