PANADERÍA

Medio año sin aumentos: el precio del pan sigue congelado en Misiones

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El Gobierno de Misiones confirmó la continuidad del programa Ahora Pan sin modificaciones en su precio de referencia, que seguirá fijado en hasta $2.400 por kilo de pan francés tipo 1 hasta el próximo 15 de septiembre. Se trata de la sexta renovación mensual consecutiva sin aumentos, lo que refuerza el compromiso del Estado provincial y del sector panadero con la estabilidad de precios en un contexto nacional marcado por la inflación.

Desde febrero de este año, cuando se estableció el valor actual, el programa no ha registrado variaciones. La decisión fue tomada tras un nuevo acuerdo entre el Gobierno provincial y las cámaras del sector, especialmente el Centro de Industriales Panaderos de Misiones, con quienes se mantiene un diálogo permanente para sostener esta herramienta clave de política económica.

Un alivio para el bolsillo de las familias

Ahora Pan representa una estrategia concreta para proteger el poder adquisitivo de los hogares misioneros, garantizando el acceso a un producto básico de la canasta alimentaria como es el pan. Gracias a este acuerdo, Misiones se mantiene entre las provincias con los precios más bajos del país en este rubro, lo que resulta especialmente significativo en un contexto de persistente presión sobre los alimentos.

Desde el Ejecutivo destacan que el programa no solo favorece al consumidor, sino que también da previsibilidad al sector productivo, al consolidar un esquema de referencia que facilita la planificación y evita aumentos desmedidos.

El sostenimiento del programa es posible por la articulación entre el Estado provincial y los actores privados, en un esquema de consenso que permite revisar mensualmente las condiciones y tomar decisiones que equilibren los intereses del mercado y las necesidades sociales.

La continuidad del Ahora Pan se enmarca en el conjunto de herramientas de la Red de Programas Ahora, que Misiones sostiene desde hace años para promover el consumo interno, sostener el empleo y moderar el impacto de la inflación en sectores sensibles.

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El Día del Panadero: descubre reconocidas panaderías de Buenos Aires y lo que las hace especiales

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Cada 4 de agosto se celebra el Día Nacional del Panadero, en conmemoración a la creación de la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos en 1877: el primer sindicato del país, que reunió a los trabajadores del rubro para luchar por mejores condiciones laborales.

Hoy en día, la panadería ocupa un lugar especial en la identidad argentina. No se trata solo del amor por los panificados, sino de un oficio profundamente ligado a la cultura, a las luchas sociales y a los cambios de época.

El próximo miércoles 6 de agosto, elGourmet estrena una nueva serie de la mano del reconocido panadero y pastelero Juan Manuel Herrera. Un homenaje al noble oficio tan querido, visitando panaderías emblemáticas y conociendo a los grandes maestros panaderos que mantienen viva esta tradición. En esta nota, repasamos cinco de las panaderías que forman parte del recorrido y qué las hace especiales.

  1- Las Flores Porteñas  

Ubicada a pocas cuadras de la estación Once, en el barrio de Almagro, se trata de la panadería más antigua de la Ciudad de Buenos Aires, donde las tradiciones se mantienen vivas mientras la ciudad duerme. Un verdadero ícono porteño, ya que su historia representa tradición pura y conecta con generaciones de vecinos.

 2- Panadería San Cayetano

En el noroeste de la provincia, en la ciudad de Junín, funciona una panadería que cada madrugada enciende su horno a leña. En tiempos donde lo industrial domina, ellos eligen seguir trabajando como antes, manteniendo viva la tradición y rindiendo homenaje, cada mañana, al oficio panadero.

 3- Panadería La Moderna

En un mundo donde lo masivo y viral suele acaparar la atención, elGourmet elige poner el foco en esos lugares que, sin ser tendencia, cumplen un rol esencial en sus comunidades. Es el caso de La Moderna, una panadería que abastece a un pueblo de apenas 500 habitantes con sus clásicas galletas de campo. Un verdadero pilar local, con un profundo valor social y cultural.

 4- Anchoíta

En contraste con La Moderna, aparece Anchoíta, uno de los espacios gourmet más reconocidos de la Ciudad de Buenos Aires. Su nivel técnico, la calidad de sus productos y la búsqueda constante de perfección lo ubican en la cima del panorama gastronómico actual.

 5- Panadería Suevia

Con varias sucursales distribuidas en distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires, convirtiéndose en una referencia cotidiana para quienes buscan productos tradicionales como la cremona, las figacitas de manteca o la clásica tortilla al paso. Su historia y presencia constante la vuelven parte del paisaje urbano y del sabor familiar de cada día.

Maestros del pan te invita a sumergirte en un viaje en el tiempo lleno de sabores e historias, a partir del miércoles 6 de agosto a las 21 H ARG/ 21 H MEX / 22 H COL en elGourmet.

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Panaderos aseguran que “el fideicomiso ya es una realidad y habrá harina” a menores precios

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El presidente del Centro de Panaderos de Avellaneda 27 de Abril, Gastón Mora, destacó el resultado positivo que tuvo el encuentro mantenido ayer con el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, y aseguró que la creación del fideicomiso de trigo garantizará una baja en la bolsa de harina industrial para elaboración comercial.

“Lo vimos muy predispuesto (a Feletti). Y la creación del fideicomiso ya es una realidad y en 15 días, vamos a estar teniendo harina de $ 1.150 más IVA en las panaderías”, afirmó Mora a Télam Radio.

En ese sentido, aseguró que el Secretario de Comercio Interior les pidió que exista “un esfuerzo recíproco” entre el Estado y los panaderos.

“Así como el Estado hizo un esfuerzo enorme y tomó la decisión política de enfrentar a un sector que sabemos que poco le importa la mesa de los argentinos, nos pidió a nosotros también que tengamos el mismo compromiso y que podamos lanzar el pan de $ 220 a $ 270 el kilogramo, para que les sea más beneficioso para el bolsillo de la gente, entendiendo la situación económica que muchos vienen atravesando”, destacó Mora.

Puntualizó que el objetivo es que “aquellas familias que quizás la están pasando mal, y es el almuerzo o la cena en muchos hogares, puedan acceder a un kilo de pan”.

En tanto, refirió que desde el Centro de Panaderos de Avellaneda transmitieron en el encuentro “la inquietud sobre los demás productos que también están en alza”, y comentó que piensan “trabajar de acá a 10 días para ver si se puede armar un estilo de rosca económica, entendiendo lo que generan las Pascuas en las familias argentinas y que es un momento muy sensible para compartir”.

Al respecto indicó que “se va a convocar a las empresas de margarina, de azúcar, de levadura, de huevos a ver el porqué de los aumentos, para que se justifique lo que están haciendo”, y subrayó que “de no tener justificativo, se les va a pedir que retrotraigan los precios o se implementarán sanciones por aumentar sin ningún motivo”.

“Así que vamos camino a la reestructuración, a combatir la inflación, somos conscientes de que el salario no alcanza y que tenemos que dar batalla para aliviar el bolsillo de los argentinos”, concluyó Mora.

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Tahona estrena sucursal: “En cada crisis inauguramos una, nos da oxigeno para seguir adelante”, destacó su dueño

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La empresa posadeña Tahona abrió su quinto local en la ciudad, allí conjuga todos los servicios que brinda, desde los mejores panificados a una cafetería y un sector de comidas rápidas para degustar en el lugar o llevar.

El nuevo local está ubicado en la esquina de las calles Tucumán y Junín. Durante la inauguración realizada en la noche del jueves (27/02), Omar Acosta destacó que “este era un sueño que teníamos desde hace muchos años, de tener algo así agradable y lindo en la ciudad”.

El empresario llegó hace más de 30 años con su esposa Gladis Falcón para encarar el sueño del negocio propio. Acosta recordó que cuando llegaron estaban solos en el emprendimiento de la panadería, hoy emplea a 70 personas.

En el nuevo local “trabajarán 10 personas, esperamos a ver la reacción de la gente para ver si hay mayor demanda de atención”, comentó el propietario. Detalló que 6 de los trabajadores son recientes incorporaciones a la firma.

El nuevo local trabajará en horario corrido hasta la medianoche, ofrecerán comidas rápidas, frías, calientes y menús ejecutivos. En el entrepiso funcionará una cafetería.

Sobre la idea de abrir un nuevo local en el actual contexto, Acosta explicó que “nosotros en cada crisis inauguramos un lugar nuevo para poder tomar oxígeno en cuanto a la parte económica y en estos momentos hacía falta”.

“Estamos por cumplir 31 años y estamos muy felices de poder cumplir este sueño”, dijo el empresario tras la bendición de un religioso que hizo la apertura oficial del local.

De la inauguración participaron el intendente de Posadas, Leonardo Stelatto; el presidente de la Confederación Económica de Misiones (CEM), Alejandro Haene; el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas (CCIP), Carlos María Beigbeder; además de empresarios amigos y familiares.

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Petri, la panadería de los más de mil curriculums

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Sergio cuenta que recibió el llamado apenas asomaba el sol. “Vení porque es impresionante la cantidad de gente esperando”, decía la voz del otro lado del teléfono. Un par de horas después, toda la provincia estaba enterada de la extensa fila que se había formado frente a su panadería, en el acceso a Garupá, para conseguir uno de los quince puestos de trabajo que ofrecía. En total, cuenta, fueron 1182 curriculums los recibidos en esa mañana que sorprendió a todos y que fue una postal de la extensa recesión que agobia a la Argentina desde hace casi dos años. 

Hoy, sentado en el cómodo entrepiso de la cafetería del flamante local, Sergio Petri cuenta que a muchos de sus colegas les pareció “una locura” animarse a invertir en un momento tan crítico. Y admite, a veces pienso que “estoy un poco loco”. Pero en realidad, no hay locura, sino una forma muy racional de encarar el negocio. “Creo que si en momentos de crisis no salimos al ataque va a ser peor, creo que no fue solo mío el problema, entonces abrir algo me parece una manera de contribuir. No sé si es momento, si es la manera, pero tenemos que salir al ataque”, desarrolla el joven empresario de 38 años.

¿Es una filosofía esa?

Es una filosofía de negocios, estar siempre al frente, innovando productos, intentando dar un paso al frente, no especulando nada. Nosotros capacitamos a nuestro personal constantemente, probamos productos que por ahí no funcionan, pero estamos en la búsqueda. La semana pasada tres chicos viajaron a Buenos Aires -en avión-, a una capacitación, yo creo que eso es un motor, porque donde uno se queda, no funciona. Que es lo que vemos por ahí en negocios que no avanzan, se quedan esperando para invertir, se estancan, esperando que la situación mejore, y está verde que la situación mejore. Ojo salir al ataque no me da la seguridad de que funcione, pero al menos la posibilidad de probar, yo me la quiero dar.

¿Qué pensaste el día de la cola frente a la panadería?

No entendía nada, se me aceleró el corazón. Cuando llegué y vi a todas las personas, lo primero que hice fue pedir disculpas a todos. Llamé a mi esposa, a mi encargada, para que nos ayuden con los curriculums.

La flamante sucursal, en la intersección de las avenidas Quaranta y 213 de Posadas, es un enorme salón con un entrepiso destinado a la cafetería. Todo luce impecable y la mezcla de negro y grises le dan un tono moderno a las paredes y techos. Hay comida fresca, de la cocina propia, panes, exquisitas tortas, sandwiches y vinos de las mejores marcas en las vitrinas. Es un centro gastronómico, un concepto superior a la panadería tradicional. Todo bajo el lema “Il pane nostro di ogni giorno”, un homenaje a las raíces italianas del apellido Petri. Las jóvenes que están en el mostrador son varias de las que formaron parte de la extensa fila que asombró a Misiones. “Llegué a las 7 y ya había cola. Casi me fui”, confiesa una con una enorme sonrisa. 

¿Cómo nace la panadería?

La historia en sí es larguísima, yo cuando arranco en panadería cuando tenía 16 años, en Buenos Aires. Yo soy de San Vicente, de una zona rural y cuando crecíamos teníamos que salir e irnos a donde sea a buscar algo. A mí me tocó ir a Buenos Aires, tenía un hermano que ya estaba allá trabajando en una panadería, yo me puse al lado de él, así fue como empezó la historia. Terminó yo haciendo pan después. No duró mucho mi pasar en Buenos Aires, porque era feo, estaba lejos de mi familia. Volví, fui a San Vicente, donde trabajé diez años con Ceferino Rodríguez en el sector de panadería. Con ellos aprendí muchísimo, desde cómo amasar, hasta cómo manejar el negocio. Después de diez años apareció una pareja amiga con ganas de invertir, me propusieron la posibilidad de hacer algo juntos, como propietario, lo charlamos y decidimos venir a Posadas y hace once años que estamos acá.

¿Cómo se transforma el emprendimiento en una de las principales panaderías de la ciudad?

Siempre le metimos para adelante, intentando con los productos, dando buena calidad, dando lo mejor, tratando de innovar, yo creo que el cliente hoy busca calidad, por sobre todo. Me pasa a mí, yo como muy poco asado, pero cuando como asado, quiero que sea el mejor. Yo creo que pasa igual con el pan, con la torta, con las especialidades. Intentamos siempre por ese lado, gracias a Dios eso nos tiene acá, no sé si bien o mal, pero nos tiene acá.

La panadería y la sociedad empezaron en el cruce de las avenidas Santa Catalina e Ituzaingó. Después de nueve años se mudaron a Garupá, aunque la sociedad se diluyó en buenos términos. En Garupá se realiza la producción de lo que se vende en todos los locales. En la nueva sede se termina el horneado de algunos productos, como las chipitas, que siempre salen frescas. En total, emplea a más de 45 personas. “La panadería requiere mucha mano de obra, para vender un kilo de pan, hay un gran proceso atrás, lo mismo las facturas, por eso se necesita mucha mano de obra. Más si uno lo quiere hacer bien. Se genera mucho trabajo, pero las ganancias, no son las mejores, porque hoy tener un empleado en blanco cuesta un montón. Siempre hablamos con mis colegas panaderos de lo mismo, sería interesante en algún momento bajar los costos laborales. Las cargas sociales, no los sueldos, yo creo que el trabajador tiene que ganar más, pero las cargas sociales son costosas”, analiza Sergio.

¿Te sumaste al “Ahora pan”?

Sí, nos ayudó bastante porque hoy nos dan beneficios, en este local no porque no lo presenté todavía, pero tenemos un descuento de la luz del 50%.

¿Cómo fue el desarrollo de este local tan moderno?

El equipo que me rodea es maravilloso, desde el panadero, el chico que barre, el carpintero, el electricista. Tengo una relación muy fluida con la gente que trabajo, ya sea de forma directa o indirecta. La idea inicial sí fue mía, pero después el que me hizo las sillas puso lo suyo, el que me puso la luz, es decir, vamos charlando, diseñando sobre la marcha, pero buscábamos algo innovador, salir de lo clásico, romper de lo tradicional.

¿Por qué elegiste acá, que no es el centro de la ciudad?

Creo que es un punto estratégico. Para mí, que esto es el centro, porque acá se distribuye a donde quiero, a Itaembé Guazú, a San Isidro. Donde quieras ir, tenes salida rápida a cualquier punto de la ciudad. Lo otro que nos motivó fue el estacionamiento, que para una panadería hoy parece una exageración, pero creo que a la larga va a faltar, pero es algo que vale oro, porque uno se quiere estacionar enfrente.

Sergio cuenta que cuando puede, se pega una escapada a San Vicente, donde todavía está su familia, orgullosa del presente. Sus padres lo acompañaron en la inauguración . “Tuve la suerte de irme de mi casa a los 16 años por la puerta grande, no tuve que pelearme con nadie y cada vez que vuelvo soy bien recibido”, relata. Y ese sentido de pertenencia familiar, lo transmite con su familia, con Ester y sus tres hijos. “Tengo una familia espectacular, me acompañan muchísimo en el trabajo, se bancan, porque a veces me pongo horas y horas a trabajar, ellos no me ponen trabas de ningún tipo. Siempre pongo a Dios en primer lugar, a mi familia, a mis compañeros de trabajo, porque no son solo empleados, sino son compañeros de trabajo, me pongo a hablar de ellos y se me eriza la piel”, se emociona.

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