Paraguay dice presente en Chile con dos proyectos que representan la vitalidad y diversidad de su nueva escena musical. Ciudad Mansa y Sandía, artistas invitados del VAM – en Valparaíso, llegarán a la ciudad puerto para compartir su música en showcases abiertos al público, reafirmando el intercambio cultural y creativo entre ambos países. Además de sus presentaciones en Valparaíso, ambas propuestas se encuentran confirmando nuevas fechas en otras ciudades de Chile, ampliando así su recorrido por el país y su vínculo con distintos territorios y públicos.
Ciudad Mansa, banda con base en Asunción, emerge en 2021 como parte del nuevo rock paraguayo, logrando una rápida y sólida conexión con el público. Su primer álbum de estudio, Se Hizo De Noche (2022), consolidó un sonido enérgico que transita entre el pop y el indie rock, con letras directas y ritmos que invitan al movimiento. Este trabajo les permitió presentarse en algunos de los escenarios más importantes de Paraguay, como Asuncionico (2022 y 2024), Killkfest (2022) y Reciclarte (2025).
Durante 2025, la banda lanzó los singles Que Me Juzgue Dios y Ajenos, ambos acompañados de videoclips que, en conjunto, construyen un relato audiovisual y funcionan como antesala de su segundo disco, programado para 2026. Un nuevo adelanto, la canción Enero, será estrenado el 9 de enero de 2026, fecha que coincide con su showcase en Valparaíso, marcando un nuevo hito en su proyección internacional y su llegada al público chileno.
Por su parte, Sandía es el dúo conformado por Belén Pinto y Wilson Santos, músicos con amplia trayectoria en la escena paraguaya. Desde el lanzamiento de sus primeros sencillos a comienzos de 2025, el proyecto ha destacado por su propuesta electroacústica innovadora, donde pop, electrónica, folk y reggaetón conviven sin fronteras, creando atmósferas cargadas de emoción y textura sonora. Durante el último año, Sandía abrió los conciertos de Miranda! y ClubZ en Paraguay, consolidándose como una de las propuestas emergentes más prometedoras del país.
Su primer trabajo discográfico, el EP TREGUA, está compuesto por cinco canciones que invitan a la introspección y a la búsqueda de paz interior. El proyecto se inspira en la idea de un “jardín interno”: un espacio íntimo que necesita cuidado, atención y amor para florecer nuevamente. El lanzamiento del EP incluye un material audiovisual, el videolyric de Sabor Sandía, que retrata este universo como un recorrido por recuerdos, emociones y rincones profundos de la identidad personal.
Como parte de su paso por Chile, Diego, músico de Ciudad Mansa, realizará además un workshop de producción musical en Valparaíso, instancia formativa orientada a compartir procesos creativos, herramientas de producción y experiencias de trabajo dentro del circuito independiente latinoamericano, fortaleciendo el vínculo entre artistas y la comunidad musical local.
La visita de Ciudad Mansa y Sandía se enmarca en el espíritu del VAM, generando instancias de encuentro entre artistas, industria y públicos, y fortaleciendo los lazos musicales entre Chile y Paraguay.
Santi Carneri, El País. En Paraguay, cuna de la yerba mate, encontrarla silvestre se ha vuelto casi imposible. Entre monocultivos de soja, estancias ganaderas y la pérdida acelerada del bosque nativo, una comunidad guaraní lucha por preservar el ka’aite —la yerba auténtica, en guaraní— que desde hace siglos es parte esencial de su identidad.
La mejor yerba mate del mundo nació, sin proponérselo, de una historia de amor: el amor de un hombre hacia su esposa, de un pueblo hacia sus tradiciones y de una comunidad hacia un bosque cada vez más pequeño, cercado por enormes campos de soja y pastizales para el ganado. Para los guaraníes, el ka’a, es la planta madre. Sagrada. Hoy, consumirla es, a la vez, un placer y un acto de resistencia.
Victoria, esposa de Ernesto Vera.Mayeli Villalba
Son casi las cuatro de la madrugada cuando Ernesto Vera, un anciano de la aldea Tekoha Y’apy —Territorio del Manantial— sale de su casa en una fresca mañana de octubre. El aire huele a lluvia y a hojas de menta y salvia. Su silueta pequeña, envuelta en un abrigo demasiado grande, se mueve en silencio sobre tierra roja y ramas tan húmedas que no crujen bajo sus sandalias. Ernesto es el tamoi, el guía espiritual de la comunidad. Entra a la cabaña de madera anexa a la casa de ladrillo comunal, una estructura amplia con techo de chapa, enciende un fuego y calienta agua en una vieja cazuela. Coloca la yerba molida verde y oscura en una calabaza esculpida, agrega el agua y sorbe el mate con una tacuara, un fino junco de madera. Ningún día comienza sin mate. Cuando le ofrece la bebida a Victoria, su esposa, son casi las seis de la mañana y el cielo ya se está aclarando. A su alrededor, hijas, nietos y pájaros les acompañan.
El Ogaguasu es el espacio donde se realizan las ceremonias espirituales, en el patio de la casa de Ernesto Vera.Mayeli Villalba
Desde hace un milenio, los guaraníes realizan ceremonias similares en estas tierras tropicales. Aunque el mundo conozca la yerba gracias al exilio sudamericano de las dictaduras de los años 70, o más recientemente, por las figuras como Messi o el papa Francisco, proviene de los pueblos guaraníes que habitaron y habitan la selva paranaense, cuyos vestigios están hoy repartidos entre Argentina, Paraguay y Brasil. Es parte del mito fundacional de su cultura, donde todas las plantas son sagradas. Y la yerba mate ocupa un lugar especial: purifica, fortalece, conecta con la tierra. Su uso más antiguo consistía simplemente en masticar las hojas y beber agua del río, con eso basta para sentir sus propiedades medicinales y estimulantes.
Pero hace unos veinte años, en la misma casa comunal, Victoria decidió dejar de tomar mate. Decía que sufría acidez cada vez que lo consumía. Ernesto se sorprendió: la yerba mate siempre había sido parte fundamental de sus vidas. Pero sus palabras le hicieron recordar algo: hacía décadas que ya no consumían el ka’aite, la yerba auténtica, silvestre, sino yerba industrial comprada en paquetes de la tienda. La auténtica planta del bosque había desaparecido detrás de los monocultivos y del avance de las estancias ganaderas. La vida diaria y la pobreza habían empujado a su comunidad a aceptar las versiones comerciales, producidas por empresas que controlan tierras, precios y procesos con agroquímicos y maquinaria.
Preocupado, Ernesto pasó horas rezando a Tupã, la mayor deidad de los guaraníes, y meditando junto al fuego. Y entonces surgió una idea tan simple como arriesgada: cruzaría las estancias, los alambres de pinchos y los campos de soja para buscar la yerba mate original. Le traería a Victoria hojas tiernas, como las que tomaban antes de que llegaran los blancos.
Una gran extensión del territorio Y’apy está dispuesto como reserva natural.Mayeli Villalba
Tekoha Y’apy da cobijo y buena vida a 1.800 agricultores que preservan unas 850 hectáreas de bosque nativo, de donde extraen sus medicinas y algo de caza menor. Sin embargo, a su alrededor, unas pocas familias controlan cientos de miles de hectáreas casi completamente deforestadas. Apenas uno o dos árboles se alzan tímidos en medio de las explanadas sin fin de soja verde o pastos y vacas donde alguna vez hubo hasta yaguaretés (jaguares).
Paraguay es uno de los países más desiguales en la distribución de la tierra. Aproximadamente un 2% de la población es dueña del 85% de la superficie cultivable, según la FAO. Y ocho de cada diez hectáreas de bosque están dentro de propiedades privadas. La mayoría de ellas pertenecen a terratenientes que operan como señores feudales modernos.
En busca del mate verdadero
Ernesto recordaba bien lo que su abuelo le había enseñado: cómo encontrar el ka’aite bajo los lapachos de flores rosadas y los árboles cubiertos de musgo y helechos gigantes. En su infancia bastaba caminar una hora para llegar al yerbal silvestre. Pero ahora, su comunidad era una isla verde rodeada por el rugido de excavadoras, motos, vacas y alambradas interminables.
El mate es parte intrínseca de la identidad de Paraguay como lo es de Argentina, Uruguay y el sur de Brasil. Es un gesto cotidiano que une a millones de sudamericanos de toda clase, bandera y condición. La senadora antes de su discurso y la agricultora antes del amanecer, el enfermero durante su guardia y la camionera mientras conduce sola por la Panamericana, el profesor que se quema los labios ante sus estudiantes, todos sorben mate, propio o ajeno, en su casa o en la calle.
Mariano Vera hace el primer tueste de la yerba mate, rama por rama, con las hojas aún verdes.Mayeli Villalba
Y esta herencia ancestral es gracias a los pueblos guaraníes que descubrieron su uso. Es círculo de palabra, compañía, ceremonia y, a veces, refugio. También viajó con migrantes árabes, y por eso hoy Siria y Líbano lo consumen cotidianamente. Mientras tanto, cómo no, en Europa y Estados Unidos se vende como bebida energética procesada, alejada de la tradición. En latas de refresco con gas o mezcladas con otros 20 ingredientes y montones de azúcar.
El mundo demanda cada vez más yerba, y, paradójicamente, los guardianes originarios de la planta luchan por acceder a ella.
A partir de los 2000, además del ganado, a Paraguay llegó la soja. Millones de hectáreas de monocultivo rodearon las últimas selvas. A Ernesto, la búsqueda se le complicó todavía más. El tamoi comenzó a explorar otras comunidades, a preguntar dónde habría una isla de bosque en la que creciera la yerba mate. En sus caminatas había una palabra que se repetía: permiso.
Tenía que pedir permiso a un estanciero, permiso a alguna de las familias o grandes empresas adueñadas de la tierra. Permiso para abrir la puerta de la estancia sin que le disparen, permiso para caminar entre las vacas, permiso para tomar en la mano algunas hojas y ramas. Permiso para cruzar los grandes campos de soja donde una sola persona subida a un tractor con pantalla táctil y aire acondicionado puede cosechar cientos de hectáreas en una tarde o fumigar agrotóxicos alrededor de su comunidad.
Fernando, de la comunidad Y’apy debe conseguir permiso de acceder a los terrenos cerrados.Mayeli Villalba
Aquella situación le recordaba demasiado a lo que sus antepasados habían sufrido durante cientos de años. Los colonizadores españoles observaron el primer consumo de yerba mate en el siglo XVI en lo que hoy es Paraguay y entonces era el Virreinato del Perú. Tan pronto como lo vieron lo prohibieron. En 1610, la Inquisición prohibió usar la planta y en Asunción se impusieron penas de 100 latigazos para los indígenas y 100 pesos de multa para los españoles que consumieran o traficaran yerba, según cuenta el argentino Jerónimo Lagier en el libro La aventura de la yerba mate.
El renacer del ka’aite
Solo 20 años después, los españoles la legalizarían y la convertirían en la base de su expansión económica y territorial en la región, dando lugar a la Provincia Paraquaria, una especie de Estado jesuita que llegó a abarcar parte de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay cuando aún España y Portugal se repartían el territorio americano en tratados. Esta rama de la Iglesia Católica, junto a franciscanos y dominicos, gestionó las relaciones diplomáticas, bélicas y religiosas con casi todos los pueblos guaraníes. Por unos dos siglos impusieron su religión y costumbres a los nativos mientras absorbían sus saberes, su fuerza de trabajo y, no solo su yerba mate, sino su territorio. Sus bosques. Fueron los primeros europeos en hacer monocultivos para exportación desde América del Sur.
Ernesto caminó durante días por estancias privadas, esquivando cercos y guardias armados, hasta que finalmente halló un árbol de mate; sí, un árbol, y no esos arbustitos que se ven en las plantaciones industriales desde tiempos de la Colonización. Estaba cerca de un arroyo, como siempre. Trepó casi dos metros sin dudar, abrazado al tronco, arrancó unas ramas, guardó las hojas en los bolsillos y volvió con el tesoro a casa. Cuando Victoria probó la yerba silvestre, la acidez desapareció. Habían recuperado el sabor verdadero: dulce, amargo, ahumado. Vivo.
Este árbol, que puede llegar a medir hasta 20 metros de alto, es sagrado.Mayeli Villalba
Cansado de pedir permiso, Ernesto tomó una decisión revolucionaria: si el bosque ya no ofrecía ka’aite, entonces la yerba debía volver a crecer dentro de la comunidad.
Comenzó a plantar junto a otras familias. Así nació un proyecto colectivo: recuperar la yerba mate auténtica a través del cultivo comunitario, sin químicos, respetando los tiempos naturales.
Hace diez años, durante un Mitã Karaí, la ceremonia para otorgar nombres espirituales, Ernesto y Victoria conocieron a Norma Ávila, artista y cantante de Asunción con dos décadas de experiencia trabajando para ONGs que apoyan a las comunidades indígenas. Ella quedó fascinada por la música y por el vínculo entre la comunidad y la yerba mate. Al ver la producción acumulada por TekohaY’apy y comunidades vecinas, Victoria propuso ofrecerle que se convirtiera en su puente hacia el mundo exterior. Así nació la marca SEA.
El Tatuape (“Caparazón de armadillo”), hecho de forma artesanal, con componentes naturales del bosque, lo usan para hacer el segundo tueste de la yerba mate.Mayeli Villalba
El proceso de producción es artesanal de principio a fin: sapecado al fuego, secado en el tatuape —un horno gigante construido sin un solo clavo—, tostado lento durante días y molienda manual. La yerba se estaciona un año antes de ser envasada. SEA fue incorporada al Arca del Gusto de la Fundación Slow Food, que reconoce alimentos que deben preservarse por su valor cultural y ambiental. Hoy, Norma viaja presentando la yerba, narrando su historia, explicando quién es el tamoi Ernesto y guiando ceremonias del mate que mezclan canto, memoria y naturaleza.
Mientras SEA viaja por el mundo, en TekohaY’apy cada día comienza igual que siempre: Ernesto enciende el fuego antes del amanecer y toma los primeros sorbos de mate. Victoria revisa la huerta. Otros vigilan el tatuape, donde las ramas de yerba se tuestan lentamente. En uno de los pocos rincones de Paraguay donde aún hace fresco algunas mañanas aunque no sea invierno, el mate conserva su espíritu original: un acto de amor, resistencia y memoria viva.
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, promulgó el Presupuesto General de la Nación (PGN) para el ejercicio fiscal 2026, una ley clave que define el rumbo económico y social del país para el próximo año. El plan de gastos e ingresos asciende a 149,6 billones de guaraníes, equivalentes a unos 19.000 millones de dólares, y representa un incremento del 12,3% respecto al presupuesto 2025, con un fuerte énfasis en inversión social, salud, educación y seguridad, pero manteniendo el déficit fiscal dentro del tope del 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB).
La norma, sancionada previamente por el Congreso y promulgada en el último día de 2025, marca el inicio del proceso de reglamentación y ejecución presupuestaria para 2026. Desde el Poder Ejecutivo destacaron que se trata de un presupuesto consensuado con el Poder Legislativo y alineado con el objetivo de priorizar a los sectores más vulnerables sin desordenar las cuentas públicas.
Un presupuesto expansivo con fuerte eje en políticas sociales
El Presupuesto 2026 destina partidas significativas a programas sociales emblemáticos. Entre ellos se destaca el programa de alimentación escolar “Hambre Cero”, que contará con 370 millones de dólares, con el objetivo de alcanzar a un millón de estudiantes en todo el país. A esto se suma una asignación de 412 millones de dólares para el programa de adultos mayores, que permitirá incorporar 30.000 nuevos beneficiarios al sistema.
El esquema de gastos también refuerza áreas sensibles como Seguridad, Defensa, Salud y Educación, consolidando un perfil de presupuesto orientado a la inversión social y a la provisión de servicios públicos esenciales. En el área sanitaria, las modificaciones introducidas por el Congreso incluyeron un aumento cercano a 47.000 millones de guaraníes, destinados a obras e inversiones específicas como la ampliación del Hospital de Caaguazú (20.000 millones), la adquisición de mamógrafos (10.000 millones), equipamiento para el futuro hospital de Curuguaty y la reposición de recursos para el Centro de Tratamiento de Adicciones.
Cambios legislativos y reasignaciones estratégicas
Durante el debate parlamentario, ambas cámaras introdujeron ajustes relevantes al proyecto original del Ejecutivo. Uno de los cambios más significativos fue la reasignación de fondos originalmente previstos para el Ministerio de Obras Públicas, que se redireccionaron para fortalecer el presupuesto de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y del Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat, con el objetivo de dinamizar la construcción de viviendas sociales en 2026.
También se incrementó el presupuesto del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) en 10.000 millones de guaraníes, y el del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) en 17.000 millones de guaraníes, destinados en gran parte al proyecto “Letrina Cero”, que prevé la construcción de baños adecuados en 347 escuelas, con una asignación específica de 15.000 millones, mientras que el resto se orientará a tareas de supervisión regional.
En términos globales, el PGN aprobado asciende a 149,1 billones de guaraníes (unos 18.928 millones de dólares), una cifra muy cercana a la propuesta original del Ejecutivo y consistente con la estrategia fiscal del Gobierno.
Orden fiscal y señal política al mercado
Uno de los aspectos más destacados del Presupuesto 2026 es el cumplimiento del tope de déficit fiscal del 1,5% del PIB, un límite que no se respetaba desde 2018. Al conocerse la sanción legislativa, el presidente Peña celebró este punto y subrayó su relevancia institucional y económica: “Esto marca un hito: es la primera vez desde 2018 que se aprueba un presupuesto dentro de este límite, lo que demuestra nuestro compromiso absoluto con el orden administrativo”.
Desde una mirada macroeconómica, el PGN 2026 busca combinar expansión del gasto social con disciplina fiscal, un equilibrio que será observado de cerca tanto por los actores políticos internos como por analistas económicos y organismos internacionales. La ejecución efectiva del presupuesto y el cumplimiento de las metas fiscales serán determinantes para sostener la credibilidad del programa económico del Gobierno en un año clave para la gestión.
Para los comerciantes de la frontera con la Argentina, la Navidad 2025 estuvo lejos de cumplir las expectativas habituales. Aunque se registró un importante movimiento de personas en los pasos internacionales, el flujo de compras de turistas argentinos -históricamente uno de los principales motores del consumo en esta época- resultó mucho más débil que en años anteriores.
Desde el sector comercial de Encarnación confirmaron que el freno en las ventas estuvo directamente vinculado a la pérdida de poder adquisitivo de los visitantes argentinos. “Ya no tienen tanto para gastar como antes”, coinciden los comerciantes, que atribuyen el fenómeno a la crisis económica y a la fuerte caída del circulante del otro lado del río.
Según datos de la Dirección Nacional de Migraciones, cerca de 100.000 personas cruzaron la frontera en los días previos a la Navidad. Aproximadamente la mitad fueron argentinos que viajaron atraídos por los precios, principalmente tras el cobro del aguinaldo, mientras que el resto correspondió a paraguayos que optaron por pasar las fiestas en distintas localidades del país.
El mayor flujo se concentró en el Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz, que une Encarnación con Posadas. Entre el sábado 20 y el mediodía del miércoles 24 de diciembre se contabilizaron unos 94.000 cruces, con un pico el sábado 20, cuando alrededor de 31.000 personas atravesaron la frontera. El movimiento estuvo impulsado por el pago del aguinaldo a los trabajadores estatales misioneros y por quienes viajaron para reunirse con sus familias.
Sin embargo, ese intenso tránsito no se tradujo en un boom de consumo. Las compras navideñas quedaron muy por debajo de las temporadas anteriores y, según los comerciantes, tampoco hay grandes expectativas para el cierre de fin de año. La razón central es la quita de subsidios en Argentina, que en otros períodos funcionaban como un refuerzo indirecto del poder de compra.
“No están teniendo tanta plata como antes. Antes el subsidio ayudaba a comprar en mayor cantidad, pero ahora ya no. Gastan solo lo que tienen del aguinaldo y nada más, no les alcanza. Los clientes de siempre compran lo justo y necesario”, explicó Daniel Ferreira, presidente del Circuito de Comerciantes de Encarnación.
A este escenario se suma la competencia de la zona franca en Misiones, que se extiende a lo largo de la frontera. No obstante, los comerciantes encarnacenos consideran que ese esquema no representa una amenaza real para ellos, debido a la marcada diferencia impositiva entre ambos países. Mientras un comerciante argentino paga cerca del 63% de impuestos para poner un producto en góndola, en Paraguay la carga tributaria ronda el 10%.
“Una zona franca es imposible por la diferencia de impuestos. Podría pensarse en un sistema de paso, como el de Iquique, donde se pagan impuestos solo por las mercaderías estacionadas, pero a nosotros no nos conviene por los bajos impuestos que ya tenemos”, agregó Ferreira. En ese contexto, la preocupación central no es la competencia fiscal, sino el bajo nivel de gasto de los argentinos que llegan a la ciudad.
Con una Navidad floja, las expectativas del sector ahora están puestas en el arranque de la temporada de vacaciones. Los comerciantes esperan que el turismo de enero permita recuperar al menos una parte de los ingresos que no se materializaron desde junio, cuando se aguardaba un repunte que finalmente nunca llegó.
Desde la asunción del presidente Santiago Peña Palacios y el ministro del Interior Enrique Riera Escudero y del Comandante de la Policía Nacional de Paraguay el Comisario general, Comandante Carlos Humberto Benítez González, se intensificó la seguridad en todo el territorio nacional y en particular en la denominada Triple Frontera integrada además por Argentina y Brasil.
Acuerdos con EEUU e Israel
Desde la asunción del presidente Peña Palacios, el 15 de agosto de 2023, Paraguay suscribió convenios de trabajos en conjunto con Estados Unidos e Israel, entre otros países. De hecho, efectivos de seguridad de Paraguay realizaron cursos intensivos en Israel.
En octubre pasado el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, y el canciller de Paraguay, Rubén Ramírez Lezcano, firmaron en Washington un Acuerdo sobre el Estatuto de Fuerzas (SOFA) que regula la presencia y actividades del personal militar estadounidense en el país sudamericano con el objetivo de reforzar la cooperación en seguridad regional y combatir grupos “que operan como organizaciones terroristas”.
La seguridad paraguaya en la Triple Frontera es intensa y coordinada ante el crimen organizado, especialmente en operaciones contra el Comando brasileño Vermelho con refuerzos de efectivos, operativos conjuntos como “Escudo Guaraní”. No se descarta que el grupo terrorista brasileño tenga relaciones muy estrellas con células del Hezbola que operan en la Triple Frontera.
También hay un trabajo de lucha constante contra el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), una guerrilla marxista que opera en el norte de Paraguay desde 2008, vinculada al Partido Patria Libre, que busca una revolución agraria y lucha contra el Estado y los estancieros, cometiendo secuestros y extorsiones, y ha sido enfrentada por las Fuerzas de Tarea Conjunta (FTC) de Paraguay. Esta guerrilla tiene estrecha relación con el Comando Vermelho.
Seguridad: Nivel 1
Si bien no todos los efectivos policiales recibidos hace unos días de la Academia Nacional de la Policía reforzarán la frontera, esta cantidad que se suman a los que están en pleno trabajo permitirán seguir intensificando la seguridad en todo el territorio paraguayo.
Hoy, este país es considerado uno de los más seguros de la región. Está clasificado por EE.UU. en el Nivel 1 (precauciones habituales) para viajeros, destacado por su estabilidad y baja criminalidad en zonas turísticas, aunque se recomienda precaución en departamentos fronterizos como Alto Paraná, Amambay y Canindeyú por la presencia de crimen organizado, según informes de 2025
El Comandante de la Policía Nacional de Paraguay es el Comisario general comandante Carlos Humberto Benítez González mantuvo una entrevista exclusiva con Economis.com.ar en la que, principalmente se refirió al cambio de imagen positiva y el avance en la prevención de delitos que tiene la Policía Nacional desde la asunción del presidente Santiago Peña Palacios.
“Estamos ganando la batalla”
¿Qué significa que hayan egresado 5000 nuevos efectivos de la Academia de Policía de Paraguay?
Hablemos desde dos puntos de vista. El primero el fortalecimiento institucional, porque desde que yo recuerde de los 37 años que estoy en la policía son situaciones que se han dado de manera inédita e histórica. La camada 2025 es la segunda porque la primera de 5.000 policías fue hace un año. Por eso que para nosotros como policías nos eriza la piel entrar en un escenario deportivo como es el Estadio de Defensores del Chaco porque el Defensores del Chaco amén de ser un escenario donde la selección paraguaya y los clubes importantes llevan adelante sus encuentros deportivos es todo un símbolo por lo que fue la lucha de la identidad nacional, porque el Estadio de Los Defensores del Chaco cuando fue la guerra contra Bolivia también ha sido utilizado para grandes formaciones de los soldados que iban a luchar en el frente, entonces es un símbolo de identidad nacional, es por ello que para nosotros fue todo un orgullo y un honor formar parte también de esa rica historia desde el punto de vista policial. El primer punto es el fortalecimiento institucional porque venimos de una necesidad imperiosa de contar con más efectivos policiales porque nosotros de acuerdo a los requerimientos y estándares internacionales Paraguay, debería contar con 3,3 policías por cada 1.000 habitantes y solamente contábamos con casi 1,5 cada 1.000 ciudadanos, esto hacía como se dice futbolísticamente que ya estemos perdiendo desde los vestuarios contra los delincuentes y el crimen organizado
¿Cuál es la línea del gobierno nacional para fortalecer la seguridad?
La nueva línea de gobierno al asumir el presidente Santiago Peña Palacios es fortalecer la seguridad. El Presidente planteó que en sus cinco años de gobierno debemos contar con 25.000 nuevos policías, 5.000 por año y cinco años de gobierno equivalen 25.000 efectivos. Con esta cantidad de nuevos policías nos convertimos en una herramienta válida para dar más tranquilidad, más seguridad y llevar las garantías a toda la ciudadanía.
¿Cómo es la formación policial?
Los que egresaron tienen una formación de tecnicatura. Tienen un examen de admisión; anualmente se presentan entre 16.000 o 17.000 candidatos para 5.000 plazas. Un buen porcentaje es para mujeres, otro para varones y un porcentaje también está reservado para los pueblos originarios. Hay un examen de admisión para todos quienes desean ser suboficiales de policía y eso lo lleva adelante la Universidad Nacional de Asunción a través del Centro Nacional de Cómputos que se encarga íntegramente de todo el proceso de admisión. Nosotros como Policía Nacional ya recibimos el producto que nos envía esa Alta Casa de Estudios en cuanto a la selección. Ellos se encargan de la selección y nosotros recibimos el producto con los resultados. La Policía Nacional se encarga de hacer los exámenes psicotécnico, psicológico, médico y físico.
Ante la falta de efectivos policiales la respuesta a la comunidad era difícil…
Reconozco que sí; por eso cuando la gente llamaba al 911 o a la comisaría jurisdiccional la respuesta no llegaba nunca, porque no teníamos más policías; eso se sumaba a la carencia logística, y la falta de patrullas. Por eso respetamos muchísimo la gestión del Presidente qué en muy poco tiempo, ha llevado adelante proyectos que los convirtió en realidades en muy poco tiempo. En décadas no se ha visto el crecimiento que tuvo en estos primeros dos años de gobierno de Santiago Peña Palacios. Hay una línea de gobierno que se planteó para que la policía realmente sea un elemento válido para dar garantías a la ciudadanía. Entonces, por estos cinco años de gobierno, la tecnicatura de dos años de formación para el suboficial bajó a un año, pero con la salvedad de que se mantuvo el diseño curricular, la carga horaria porque hacemos doble escolaridad, y el diseño curricular sigue intacto. El estudiante recibe la misma formación, pero con un doble esfuerzo. A eso le sumamos que cuando egresan van a las comisarías a realizar la práctica policial. Entonces, se da esa formación integral de tal manera que el ciudadano pueda recibir un servicio de nivel profesional y acorde a las exigencias.
Carlos Humberto Benítez González, Comisario general comandante
¿Y la formación de oficiales?
Los oficiales de policía tienen los mismos requerimientos, hacen el mismo examen de ingreso tomado por la Universidad con el control del Centro Nacional de Cómputos. Hay una absoluta transparencia en todo el proceso que nos permite saber que están ingresando los mejores calificados. La diferencia es que la Academia Nacional de Policía es una formación para oficiales; en tanto que el Colegio es para suboficiales, la fuerza operacional y la Academia Nacional de Policía son para futuros gerentes y líderes de la Policía Nacional, por ello llevan una formación de cuatro años de internado dentro de la Academia Nacional de Policía egresando como Licenciados en Seguridad. Hay un control estricto en cuanto a lo que es la formación del oficial de policía. La Academia de Policía tiene un cupo de 150 alumnos al año, para los oficiales de policía el límite de edad para ingreso es de 23 años. No así para los suboficiales cuyo el límite es de 26 años
Es mucha responsabilidad llevar un arma. ¿Cómo se lo instruye en este sentido?
El efectivo policial tiene la responsabilidad que el arma se usa únicamente ante un requerimiento delictivo y si es necesario. Como institución hemos evolucionado en forma significativa. Reconozco que hemos tenido historias de gatillo fácil y entonces hemos tenido episodios lamentables en el pasado por la falta de formación, pero con la modernización de la policía hemos establecido un protocolo que es muy importante y que el personal tanto el oficial como el suboficial lo manejan al dedillo
¿Cómo logró la Policía Nacional de Paraguay recomponer la amistad con el ciudadano?
Ha sido un proceso bastante largo, como dije, hace 37 años estoy en la policía, no recuerdo en qué momento se perdió; pero ha sido el resultado de un proceso bastante arduo porque reconozco como oficial de la policía que en décadas no hemos gozado de la confianza de la ciudadanía y por sobre todas las cosas no ha sido muy común interactuar con la ciudadanía. Hemos tenido muchos años de rechazo hacia el personal policial, hacia la institución, pero ha sido un proceso donde hemos estado inmersos en diferentes actividades de interacción con la ciudadanía buscando llegar a esa confianza de lo que es la relación ciudadanía y policía. Lo que hemos hecho en estos últimos años es insistir en la creación de comisiones de seguridad ciudadana. Hemos invertido mucho tiempo en estas comisiones y puedo decir que en gran parte hemos restablecido las relaciones entre la ciudadanía y la policía.
¿Pueden enseñar cómo se organiza la seguridad de finales de fútbol de la Copa sudamericana con presencia de hinchadas que en la Argentina fueron muy problemáticas y en Paraguay fueron muy bien controladas?
Hay que poner mucha importancia y énfasis en la cooperación, por ejemplo, que tuvimos del gobierno argentino. Hablo de una cooperación que se ha venido sumando mucho antes de un encuentro. Cuando ya sabemos quiénes son los que van a venir empezamos a hacer reuniones a nivel interinstitucional. Por ejemplo trabajamos muy bien con la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich y con la Policía Federal Argentina, las agencias de inteligencia, las unidades especializadas en la Argentina y también incluyo a la Gendarmería a la Prefectura, a la Policía Aeroportuaria y también con la Policía Penitenciaria porque es un cúmulo de instituciones que hacen a la seguridad de la República Argentina y también la cooperación de la AFA con el entrecruzamiento datos de los simpatizantes de diferentes clubes que tienen restricciones de ingreso a los estadios de fútbol. Entonces, desde el vamos hemos tenido una muy buena respuesta y por sobre todas las cosas evitamos el ingreso de personas que potencialmente podrían poner en riesgo o ser una amenaza para el normal desarrollo del espectáculo. Pero a esto le sumamos la vasta experiencia de oficiales de policía y de unidades especializadas que tienen a su cargo llevar adelante este tipo de eventos de gran envergadura a nivel internacional. Esto nos permitió que familias puedan disfrutar de las finales de la Copa Sudamericana.
En lo personal, ¿qué lo llevó a elegir la carrera policial?
Mi padre fue policía, trabajó mucho tiempo en la ciudad de Encarnación, frontera con Posadas, Misiones. Dicho sea de paso, tengo un aprecio muy especial por los misioneros porque hay una cultura, que se fusiona más o menos. También trabajó en varias localidades del territorio nacional. Como teníamos una fuente de inspiración propia en nuestra casa mis hermanos y yo seguimos la carrera policial. Mi hermano mayor pasó a retiro hace 4 años. Lo sigo yo, que llevo 37 años en la policía, me sigue un hermano que ya lleva 33 años en la policía y otro hermano que tiene unos 30 años en la Policía. Ser policía es una vocación de servicio. Uno tiene que estar dispuesto 24 horas, 7 días a la semana, 365 días al año. Aquí no cuenta, por ejemplo, decir al superior, ´no, no podré ir a trabajar porque es mi cumpleaños o es el cumpleaños de mi papá o es Navidad´. Tengo un solo hijo que acaba de recibirse de médico. Mi esposa también tiene una vocación de servicio porque es docente. Da la casualidad de que mi padre era policía y mi madre docente.