PASTIZALES

Los pastizales entran en la agenda global de conservación

Compartí esta noticia !

Por primera vez en la historia, los pastizales y su manejo sostenible recibieron un reconocimiento explícito dentro de la política global de conservación. En octubre de 2025, durante el Congreso Mundial de la Naturaleza de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) celebrado en Abu Dabi, se aprobaron tres mociones decisivas que colocan a estos ecosistemas —vitales y a menudo olvidados— en el centro de la agenda internacional.

Ecosistemas esenciales y amenazados

Los pastizales cubren más de la mitad de la superficie terrestre, pero figuran entre los ecosistemas más amenazados y menos protegidos del planeta. Su degradación avanza por el avance agrícola, la sobreexplotación y la falta de políticas específicas.
En este contexto, el trabajo conjunto entre gobiernos, comunidades locales y organizaciones ambientales permitió impulsar tres resoluciones históricas que:

  • Declaran el apoyo al Año Internacional de los Pastizales y Pastores (2026), que promoverá campañas globales de sensibilización y acción.
  • Exhortan a los Estados y ONGs a proteger y restaurar los pastizales nativos, reforzando su rol en la mitigación del cambio climático y la seguridad alimentaria.
  • Reconocen el manejo sostenible de pastizales como un aliado clave en la conservación de la biodiversidad y en el sustento de millones de personas rurales.

Una nueva política global

Estas decisiones se integran oficialmente a la política de la UICN y servirán de guía para gobiernos, ONGs y comunidades indígenas. Además, orientarán la inclusión de los pastizales en los principales acuerdos internacionales sobre biodiversidad, clima y desarrollo sostenible, como el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

María Eugenia Periago, coordinadora de Estrategia e Impacto de Fundación Vida Silvestre Argentina, destacó la relevancia de este paso: “Los pastizales y sabanas han sido ignorados en las agendas de conservación y carecen de la protección y los recursos adecuados. Sin embargo, son vitales para el almacenamiento de carbono, los ciclos del agua y los medios de vida rurales. Frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad, debemos actuar ahora para proteger, gestionar y restaurar estos ecosistemas únicos e irremplazables. Celebramos las resoluciones aprobadas por el Congreso Mundial de la UICN 2025 en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos”.

Un hito regional

Este reconocimiento representa un hito para el proyecto “Salvaguardando ecosistemas subvalorados: Protección, manejo y restauración de pastizales y sabanas naturales en Argentina, Colombia y Paraguay”, que impulsa la protección de estos biomas en América del Sur.

La iniciativa cuenta con el apoyo de la Iniciativa Internacional para el Clima (IKI), a través del Ministerio Federal de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza, Seguridad Nuclear y Protección del Consumidor de Alemania (BMUV), y es implementada en colaboración con WWF Colombia, Fundación Vida Silvestre Argentina, WWF-Paraguay, agri benchmark, la UICN y el Centro Leibniz de Investigación de Paisajes Agrarios (ZALF).

Documentos aprobados

Las tres mociones pueden consultarse en los siguientes enlaces oficiales de la UICN:

Compartí esta noticia !

Día Mundial de lucha contra la Desertificación y la Sequía: el papel de los pastizales y sabanas naturales

Compartí esta noticia !

Los pastizales y las sabanas naturales son ecosistemas terrestres dominados por vegetación herbácea, especialmente gramíneas, y cumplen un rol vital en el equilibrio ecológico del planeta. Cubren cerca del 54% de la superficie terrestre y albergan el 33% de los puntos críticos (hotposts) de biodiversidad global. Sin embargo, a nivel mundial, solo el 8% de las sabanas y pastizales están protegidos y alrededor del 40% ya han sido transformados. 

Estos ecosistemas no solo son el hábitat de una enorme cantidad de especies nativas -muchas de ellas endémicas o amenazas de extinción-, sino que también brindan servicios ecosistémicos indispensables : almacenan carbono, regulan el ciclo del agua, previenen inundaciones, evitan la desertificación de los suelos, purifican el aire y tienen un papel preponderante en la seguridad alimentaria a través de la producción responsable de alimentos. Además, son claves para la conectividad y los flujos ecológicos entre ecosistemas, ofrecen medios de vida a comunidades rurales, contribuyen a mantener la identidad cultural y son fuente de recreación, conocimiento y turismo. 

Los pastizales y sabanas naturales, sanos y conservados, poseen una notable capacidad de adaptación a las variaciones climáticas, incluyendo las sequías , ya que han evolucionado durante milenios sometidos a estas fluctuaciones. Sin embargo, cuando estos ecosistemas son sobreutilizados, especialmente en años de pocas lluvias, o si su cobertura vegetal original ha sido reemplazada por cultivos, se acelera el proceso de degradación que puede derivar en desertificación. Este fenómeno ocurre incluso en zonas originalmente consideradas húmedas, demostrando la vulnerabilidad de estos ambientes ante un manejo insostenible, comprometiendo su valor ambiental y productivo. Lo mencionado es de especial atención entendiendo que gran parte de estos ambientes se encuentran en zonas productivas, en donde se evidencia la necesidad de armonizar sistemas de producción con estrategias de conservación.

Los pastizales y sabanas en Argentina 

En Argentina, los pastizales y sabanas naturales son el hogar de especies nativas emblemáticas como el venado de las pampas ( Ozotoceros bezoarticus ), el ñandú ( Rhea americana ), el cardenal amarillo ( Gubernatrix cristata ) y el puma ( Puma concolor ), entre otras. Sin embargo, siguiendo la tendencia mundial, la expansión agrícola, el sobrepastoreo y el cambio climático amenazan su equilibrio: se estima que entre 2000 y 2019 se perdieron más de 3 millones de hectáreas de pastizales naturales, siendo la ecorregión pampeana la más amenazada . 

Los cambios en el uso del suelo, principalmente para actividades agropecuarias no sustentables y expansión urbana, han reducido y alterado significativamente los ambientes de pastizales y sabanas de la Argentina, poniendo en riesgo su biodiversidad y afectando los servicios ecosistémicos que brindan a las poblaciones locales. Son los ecosistemas más transformados, y por ende los más escasos. 

“El estado de nuestros pastizales y sabanas tiene un impacto directo en nuestra capacidad de adaptarnos a la crisis climática” , afirma Sebastián Fermani, director de conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina . “Estos ecosistemas, que han sido históricamente subvalorados, son aliados naturales en la regulación hídrica y en la prevención de la desertificación, entre otros tantos servicios ecosistémicos. Protegerlos y restaurarlos es una estrategia indispensable para asegurar el bienestar de las comunidades y la biodiversidad que los habita.”  

Existen cuatro grandes ecorregiones argentinas que contienen ambientes de pastizales y sabanas y que han sido históricamente transformadas: 

Pampas: la ecorregión Pampeana cubre alrededor del 60% del área de pastizales de Argentina, siendo la más extensa y ocupando cerca del 15% del territorio terrestre continental del país. Posee una notable biodiversidad que incluye alrededor de un centenar de mamíferos terrestres, como el icónico venado de las pampas. Alrededor del 80% de los pastizales pampeanos ya han sido transformados para actividades agrícolas y ganaderas, y sólo el 2,6% se encuentra bajo áreas protegidas. Conocé más

Campos y Malezales: también llamada la Sabana Mesopotámica, esta ecorregión es una llanura ondulada cubierta con diferentes tipos de pastizales. La vegetación está formada en el norte por pajonales y pastizales, compuestos por diversas comunidades de herbáceas con especies típicas de las ecorregiones del Gran Chaco y del Bosque Atlántico. Poco más del 20% de los Campos y Malezales ya fueron convertidos, mientras que tan sólo el 1% se encuentra protegido. Esto amenaza la subsistencia de especies nativas en peligro, como el aguará guazú, el tordo amarillo, entre otras, que dependen de la existencia de pastos altos. 

Espinal: caracterizado por pastizales y bosques y denominado como la “pampa boscosa”, alberga muchas especies pampeanas que son afectadas por la caza y la transformación del hábitat. Gran parte del Espinal está ubicada en terrenos con un alto nivel de desarrollo agrícola y urbanístico, lo que llevó a que cerca del 50% fuera convertido. Sólo un 1,6% de su superficie se encuentra protegida. 

Chaco Húmedo: forma parte del Gran Chaco y se caracteriza por su gran cantidad de cursos fluviales y humedales. Alberga una particular flora y fauna, destacándose la cantidad de especies de reptiles, aves y mamíferos, muy distinta a las regiones más secas de la región chaqueña. Esta ecorregión sufrió la conversión del 15% de su superficie, y del territorio remanente sólo alrededor del 1% se encuentra bajo alguna categoría de protección. 

“Desde Fundación Vida Silvestre Argentina promovemos prácticas de manejo sustentable, como la ganadería compatible con la conservación acciones, que permiten producir y conservar. Además, trabajamos para promover la creación de áreas protegidas y conservadas, tanto públicas como privadas, y desarrollamos e implementamos de restauración en nuestras áreas prioritarias de pastizales y sabanas de Argentina” concluyó Fermani . 

Proteger nuestros pastizales y sabanas no es solo una cuestión ambiental, es una apuesta estratégica para el futuro. 

Compartí esta noticia !

Declararon al 2026 Año Internacional de los Pastizales y los Pastores

Compartí esta noticia !

Por Prof. Norberto Ovando* – Esta declaración es un paso importante para la conservación de los pastizales naturales y reconocer el pastoreo y la ganadería extensiva a nivel global, valorizando su contribución a la alimentación, la sostenibilidad y el futuro del planeta

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró recientemente al 2026 como el “Año Internacional de los Pastizales y los Pastores” cuya finalidad es dar a conocer y promover el valor de los pastizales sanos y el pastoreo sostenible, así como abogar por la necesidad de seguir fomentando la capacidad del sector de la ganadería de pastoreo y aumentar la inversión responsable en este sector. Ello incluye la adopción de prácticas de ordenación sostenible de la tierra, la mejora o restauración de ecosistemas, el acceso equitativo a los mercados, y la salud y la reproducción del ganado.

Los pastizales

Los científicos calculan actualmente que los pastizales cubren aproximadamente el 54% de la superficie terrestre del mundo y es por tanto nuestro mayor ecosistema, el más amenazado y el menos protegido.

Los pastizales respaldan los medios de vida y la seguridad alimentaria de millones de personas en el mundo y reportan muchos beneficios, no solo para los ganaderos, sino también para otras comunidades por medio de la conservación de la biodiversidad, la fijación del carbono y el suministro de agua dulce y limpia.

El pastoreo

Los pastores y pastoras se enfrentan al grave problema como la falta de reconocimiento al valor de sus productos, a los servicios ambientales que prestan y al cuidado del ambiente que realizan.

Tradicionalmente han sufrido incomprensión, marginación y exclusión del diálogo, además de servicios insuficientes de educación, sanidad y financiamiento, entre otros.

En todo el mundo, cerca de mil millones de animales son conducidos por los pastores que en los últimos 100 años han sufrido numerosas injusticias como el despojo de sus zonas tradicionales de pastoreo y el bloqueo de sus rutas migratorias. Sin embargo, estas comunidades siguen sobreviviendo y aplicando conocimientos y habilidades que los convierten en fuertes aliados del desarrollo sostenible frente a la creciente incertidumbre que todos experimentamos.

Mientras que la producción ganadera industrial, confinada e intensiva tiene una gran huella de carbono y de agua, se ha demostrado científicamente que la huella de los sistemas de pastoreo es casi nula. Los pastizales sostenidos por el pastoreo forman el mayor sumidero de carbono del planeta.

Los pastizales y el pastoreo están vinculados con los diversos ecosistemas, cultivos, identidades, conocimientos tradicionales y experiencia histórica que coexisten en la naturaleza. Los pastores sacan el máximo provecho de la variabilidad del entorno mediante la movilidad estratégica estacional.

No obstante, las sequías, las inundaciones, la degradación de los ecosistemas, las enfermedades animales, la presión sobre la tierra y el clima cada vez más extremo están poniendo en peligro la productividad económica de los pastizales y el pastoreo, lo que puede agravar la pobreza rural como consecuencia de la pérdida de los activos productivos de los pastores.

Para hacer frente a las enfermedades animales, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), promueve la prevención, el control y la erradicación de la peste de los pequeños rumiantes, también conocida como peste ovina y peste caprina, con la finalidad de erradicar esta enfermedad sumamente contagiosa.

Entre los “beneficios multifuncionales” de la actividad pastoril pueden mencionarse la medicina tradicional basada en plantas, el turismo rural comunitario y de naturaleza, y la protección del suelo contra la erosión. Además ayudan a prevenir los incendios forestales, ya que sus animales consumen gran parte de la vegetación del suelo que podría proporcionar el combustible para arder.

Los pastizales productivos y el pastoreo tienen un gran potencial para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Latinoamérica

El pastoreo en América Latina tiene como característica más distintiva la cría de camélidos como llamas, alpacas, vicuñas y guanacos, aunque también se crían ovejas, cabras y ganado vacuno. El pastoreo de montaña se limita en gran medida a las regiones semiáridas de los Andes en un hábitat conocido como la «puna» o el «altiplano». Gran parte de la actividad de pastoreo en América Latina se concentra en esa región y en cuatro países, Argentina, Bolivia, Chile y Perú.

En pleno siglo XXI la ganadería trashumante en Argentina es desarrollada por pequeños productores rurales, autodenominados crianceros (pastores), que se mueven por los caminos en columnas ondulantes compuestas de hombres, mujeres, niños y niñas, caballos, chivos, ovejas, vacas, mulares y perros.

La palabra trashumancia proviene del prefijo latino tras: «de un lado a otro» y la raíz del vocablo latino humus: «tierra».

La Doctora en Historia María Mercedes González Coll, profesora de la Universidad Nacional del Sur así lo describía, “…El paisaje natural del norte neuquino se ve alterado por el tránsito de diversos grupos de curtidos hombres con sus “piños” de cabras y manadas de ovejas (con algunos yeguarizos y bovinos) que viajan desde los fértiles pastos cordilleranos a resistir el invierno en las estepas, son los autodenominados “paisanos crianceros trashumantes…”

Para muchas personas (sobre todo desde una mirada de ciudad) este oficio suena como algo lejano, de otras latitudes, de otro tiempo, pero solamente en Argentina esta actividad involucra a más de 30.000 familias con animales que se mueven para acceder a forrajes y agua, según Pablo Frere veterinario y Secretario Ejecutivo de Redes Chaco.

Abriendo el link, se puede escuchar el relato de Manuel Tillería, criancero del Norte Neuquino, oriundo de Tricao Malal, Neuquén. Manuel contó que de 900 chivas madre nacieron solo 100 chivitos. Por la flaqueza y desnutrición del ganado. Los crianceros estamos mal y cada día es peor, estamos condenados a desaparecer”, afirmó resignado.

Conclusión

Mantener los pastizales gestionados con prácticas de pastoreo sostenibles es esencial para mitigar el cambio climático. Debemos reivindicar el papel del pastoreo como herramienta de gestión ambiental alternativa para un mundo rural vivo y para mantener la cultura milenaria de la trashumancia.

El objetivo final es hacer que los pastos, y los pastores y pastoras ocupen un lugar destacado en los debates políticos, desde la lucha contra la crisis climática hasta la reducción de la pobreza, pasando por la gestión de las amenazas a la biodiversidad y el desarrollo de sistemas alimentarios sostenibles, como así también a la contribución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Desde la Asociación Amigos de los Parques Nacionales, apoyamos la trashumancia, ya que es vital para la supervivencia de los ecosistemas donde se desarrolla. Le solicitamos al Gobierno nacional y provinciales, dada la importancia que la ganadería extensiva y el pastoreo tiene en nuestra economía, nuestra cultura,
nuestro patrimonio y nuestro paisaje, que apoye formalmente esta declaración y se comprometa con las acciones necesarias para su desarrollo.

Prof. Norberto Ovando* – Presidente / Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN) Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y, Educación y Comunicación (CEC) Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)

Compartí esta noticia !

Pastizales del futuro: ganadería con servicios ambientales

Compartí esta noticia !

Los pastizales naturales son áreas que sustentan una vegetación nativa, que es utilizada como fuente de forraje para animales domésticos o silvestres, y representan el 29 % de la superficie terrestre. El 5 % de la población mundial habita en pastizales naturales y depende de los servicios ambientales que los mismos brindan.

Estos ecosistemas son fuente de forraje para el ganado (aportan el 75 % del forraje para animales domésticos y el 99 % para animales silvestres), intervienen en la protección de cuencas hídricas y la conservación de los suelos, son hábitat para la fauna silvestre, son una fuente de combustible y madera, constituyen una reserva de material genético y son un recurso recreativo y cultural para el ser humano.

El sector ganadero se enfrenta a mercados exigentes, que plantean una responsable gestión ambiental de las producciones. Se trata de un verdadero cambio de paradigma, alentado por consumidores informados.

En este sentido, en el marco del Programa “Forrajes, Pasturas y Pastizales”, el INTA organizó un webinario que contó con exposiciones de investigadores del organismo, con el objetivo de promover el debate sobre la multifuncionalidad de los pastizales, compatibilizar la producción ganadera con la provisión de servicios ecosistémicos y analizar las tecnologías de pastoreo vinculadas al manejo sustentable de los pastizales naturales.

El sector ganadero se enfrenta a mercados exigentes, que plantean una responsable gestión ambiental de las producciones.

Pastizales naturales bajo uso ganadero: ¿secuestran carbono?

En el último tiempo, la capacidad de los pastizales naturales para secuestrar Carbono cobró relevancia a escala global y a nivel científico. Hay una demanda cada vez mayor por parte de la sociedad respecto de cómo se producen los alimentos y qué impacto generan en el ambiente, y la pandemia también vino a poner en cuestión cómo nos relacionamos con el ambiente.

“El trabajo del INTA es poder empezar a brindar datos sólidos que den respuestas a estas demandas”, sostuvo Juan Gaitán, investigador del Instituto de Suelos del INTA Castelar y explicó que en la Argentina “un aumento de un 1% anual del carbono almacenado en las tierras de pastoreo compensaría el 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero del país”.

Sin embargo, el panorama es complejo porque la mayoría de los pastizales naturales argentinos se encuentran en tierras secas donde las precipitaciones que favorecen el almacenamiento de carbono son escasas, mientras que “la aridez y el sobrepastoreo tienen un efecto convergente negativo sobre la funcionalidad del suelo”, señaló el especialista.

En este sentido, “evidencias locales muestran que los pastizales pampeanos y patagónicos tienen stocks estables de carbono en el suelo, es decir que por el momento no secuestran carbono adicional”, indicó Gaitán y agregó: “En los pastizales áridos de la Patagonia se observa variabilidad en los stocks de carbono en suelo asociados a la variabilidad del clima”.

Para Gaitán, que también es coordinador del Proyecto de Monitoreo de la Degradación de Tierras del INTA, “el manejo del pastoreo debería permitir mantener e incrementar la cobertura de pastos palatables y la riqueza de las especies, lo que contribuirá a mitigar los impactos negativos del cambio climático”.

“Es necesario desarrollar una red nacional de monitoreo para poder realizar un seguimiento del estado de salud de nuestros ecosistemas”, puntualizó el investigador, quien además aseguró que el INTA trabaja en un proyecto con el objetivo de “desarrollar una red de monitoreo, no solo de pastizales, sino también de bosques y tierras agropecuarias, donde periódicamente y a largo plazo, podamos medir indicadores relacionados al estado de salud de los ecosistemas con protocolos estandarizados”.

Gaitán: “El manejo del pastoreo debería permitir mantener e incrementar la cobertura de pastos palatables y la riqueza de las especies, lo que contribuirá a mitigar los impactos negativos del cambio climático”.

Gestión del pastoreo: oportunidades y desafíos

A partir de una experiencia situada en el campo natural de biomas Pampa y Espinal, el Centro Regional Entre Ríos del INTA, realizó importantes aportes a la gestión del pastoreo. “Encontramos sistemas productivos ganaderos de cría bovina o mixta, con bajos índices productivos, bosques degradados, una baja adopción de tecnología, baja capacidad de carga y baja receptividad”, explicó Lucrecia Lezana, investigadora del INTA EEA Paraná.

El recurso forrajero del Espinal sustenta el 50% del stock ganadero de Entre Ríos y allí se pudo observar que “la degradación del ecosistema respondía, en primer lugar, a un proceso de cambio de uso de la tierra para uso agrícola, y en segunda instancia, a un proceso de sobrepastoreo que genera una pérdida continua de la receptividad”, señaló la especialista.

“Cuando indagamos desde el punto de vista de los predios y los productores, observamos que existía una baja adopción de tecnologías de mejora de los sistemas ganaderos y un bajo control del subsistema de producción”, indicó Lezana y agregó: “Esto es importante porque tenemos ciclos ganaderos largos que dificultan la visualización del impacto de las prácticas y las tecnologías que podrían implementarse, y además falta información acerca de la superficie accesible de pastoreo”.

Estos problemas afectan al sistema de gestión y de producción porque “los productores suelen asignar cargas de manera errónea, es decir que trabajan con cargas muy superiores a las que el ecosistema puede soportar”, aseguró la especialista, quien además sostuvo que, en este contexto, “existe una mayor vulnerabilidad ante factores que no podemos controlar, como el clima”.

La propuesta del INTA es “dejar de pensar que en estos sistemas sólo se produce carne y un ingreso económico para empezar a poner en valor los otros servicios ecosistémicos”, consideró Lezana, porque en un escenario de degradación, además de producir poca carne, aparecen otros efectos no deseados: “Si en estos ecosistemas hablamos de aves como un componente importante de biodiversidad, las poblaciones se ven reducidas; la productividad forestal y apícola disminuyen; el bienestar animal se ve afectado porque estos ambientes tienen menor capacidad para regular la temperatura; y un suelo con poca cobertura no permite aprovechar eficientemente las precipitaciones”.

En 2016, el INTA comenzó a trabajar en una Plataforma Interdisciplinaria de Innovación para la Sustentabilidad de Sistemas Ganaderos Familiares en Uruguay y Argentina. La hipótesis era que la baja productividad de los sistemas ganaderos venía de la mano de una baja oferta forrajera (intensidad de pastoreo muy alta), pero también producía efectos ambientales adversos.

Sobre este trabajo, Lezana explicó que “más del 80% de los predios ganaderos evaluados tenían una carga superior a la receptividad estimada en función de la productividad forrajera” y que “la mayoría de los predios mostraban un consumo forrajero de la vaca de cría inferior al que necesitan, lo que se traduce en la baja productividad ganadera”.

“Es fundamental el trabajo con los productores para mejorar la comprensión del sistema y adoptar las tecnologías de manejo de pastoreo adecuadas”, aseguró la especialista, quien consideró que en el INTA muchas veces se tiene incorporado “hablar de transferencia de conocimiento como si el proceso se hiciera por osmosis”. “Debemos generar herramientas que promuevan el empoderamiento de los productores que son los que toman las decisiones, y promover la formación por sobre la información”, puntualizó.

Por último, Lezana indicó que “el diseño de sistemas ganaderos multifuncionales brinda oportunidades al reducir la vulnerabilidad económica y ambiental de los productores, favorecer la implementación de políticas públicas y permitir el acceso a incentivos de mercados, asociados a estándares ambientales”.

La propuesta del INTA es “dejar de pensar que en estos sistemas sólo se produce carne y un ingreso económico para empezar a poner en valor los otros servicios ecosistémicos”.

Pastoreo holístico y continuo

Los pastizales patagónicos se manejan hace más de 100 años con pastoreo continuo y en parte, este manejo genera la degradación de estos ecosistemas. En este marco, desde la década del 90, el INTA trabaja en propuestas de metodologías para mitigar la degradación.

En el último tiempo, se empezó a hablar de sistemas holísticos, un tipo de manejo que, desde el punto de vista animal, genera pulsos concentrados y los animales rotan entre potreros. Esto genera periodos largos de descanso en el pastizal natural que podrían favorecer la recuperación de la productividad mediante el aumento de cobertura vegetal.

En la estepa magallánica seca, las precipitaciones anuales son de 250 mm y los coirones dominan la vegetación, por lo que la degradación de estos pastizales está conducida por una pérdida de cobertura en coirones.

En la estancia santacruceña Los Pozos, el INTA documentó una experiencia de pastoreo holístico. El campo contaba con un registro de datos productivos desde 1930 y se pudieron evidenciar las consecuencias de los cambios de manejo a lo largo de su historia productiva.

“Desde 1990, la estancia realizó un manejo adaptativo (con cargas ajustadas y variables), con el que se logró estabilizar los índices productivos, se frenó la degradación de los pastizales, pero no se consiguió aumentar la oferta de forraje”, explicó Daniela Ferrante, Coordinadora de Investigación del INTA EEA Santa Cruz.

A partir de 2012, la estancia decidió convertir la mitad de su superficie a un manejo holístico y mantener la otra mitad bajo pastoreo continuo, con un esquema de cargas flexibles y variables en función de la oferta de forraje. “Después de tres años se llegó a la conclusión de que en ambos manejos la cobertura vegetal aumentó, al igual que los pastos cortos (estrato forrajero), aunque la cobertura de coirones solo se recuperó en el pastoreo continuo”, señaló la investigadora.

A su vez, “ambos manejos mantuvieron la diversidad y la riqueza de los pastizales y la oferta forrajera se vio afectada negativamente por las condiciones secas del periodo 2012-2016 en los dos casos, aunque los efectos de la sequía fueron más severos sobre los animales en rotación que en los que permanecieron en pastoreo continuo”, aseguró Ferrante.

Cabe destacar que “los animales en rotación tuvieron menor peso y condición corporal que aquellos que permanecieron en continuo”, puntualizó la especialista, pero precisó que “es necesario analizar las causas de la pérdida de producción individual, que no se relacionaron a la oferta forrajera sino a otros efectos que la rotación produce sobre los animales”.

En definitiva, el estudio muestra que en estos pastizales el proceso de recuperación es lento, persistente y de largo plazo, pero es posible de lograrse con ambos tipos de manejo, aunque “para que el manejo holístico sea aplicable hay que reducir los efectos negativos observados en producción animal”, señaló Ferrante.

“Todos estos estudios muestran que es imperioso hacer una buena gestión de los pastizales naturales con un adecuado manejo ganadero para asegurar la provisión y mantenimientos de estos servicios ambientales y lograr producciones sustentables y capaces de adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado y del ambiente”, finalizó.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin