peronismo 2027

“La gente no se equivocó”: el peronismo federal aterrizó en Misiones con autocrítica, internas y la mira puesta en 2027

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“La gente no se equivocó en 2023. Los equivocados fuimos nosotros”.

La frase, pronunciada por Juan Manuel Olmos durante el encuentro del peronismo federal en Posadas, condensa probablemente el dato político más relevante de la jornada. No fue una defensa de la derrota ni una explicación retrospectiva sobre por qué Javier Milei llegó a la Casa Rosada. Fue algo más incómodo: una admisión de responsabilidad.

El peronismo que desembarcó en Misiones decidió no hablarle a la sociedad desde el lugar de quien espera que el gobierno de Milei fracase para recuperar el poder. El planteo fue otro: si quieren volver a gobernar en 2027, primero tienen que entender por qué perdieron en 2023.

Y ahí aparece la autocrítica.

Olmos, presidente del PJ porteño, fue directo. Admitió que las peleas internas, las diferencias al momento de gobernar y la incapacidad para resolver esas discusiones contribuyeron a que el oficialismo de entonces perdiera la posibilidad de continuar. “Si nosotros pensamos que la gente se equivocó, los equivocados somos nosotros”, insistió.

Para el dirigente, el peronismo cometió un error político elemental: confundió la representación de su propia estructura con la representación de la sociedad. El resultado fue un espacio que conservaba militancia, dirigentes y aparato, pero que había perdido capacidad para explicar hacia dónde quería llevar al país.

Ese diagnóstico tiene una consecuencia inmediata: no alcanza con esperar el desgaste de Milei.

Guillermo Michel, diputado nacional y uno de los dirigentes que busca darle forma a una construcción peronista federal, lo puso en otros términos. “El peronismo todavía es visto como oposición, no como alternativa”. Y mientras permanezca en ese lugar, puede acumular críticas pero no necesariamente votos.

La salida que propone es bastante menos épica y mucho más difícil: volver a hablar con la gente.

No con los propios. No con las estructuras. No con las internas. Con la gente.

Michel planteó que los problemas que atraviesan a las familias son bastante más concretos que las discusiones partidarias: tarifas, combustible, empleo, caída del consumo, importaciones y pérdida del poder adquisitivo. El desafío consiste en demostrar que el peronismo tiene respuestas para esos problemas y no solamente argumentos para cuestionar al Gobierno nacional.

La diferencia entre oposición y alternativa empieza exactamente ahí.

Porque decir que Milei está equivocado puede ser políticamente sencillo. Explicar qué haría el peronismo en su lugar es bastante más complejo.

Olmos planteó, en ese sentido, una secuencia que puede convertirse en la hoja de ruta del espacio: primero discutir un programa, después construir propuestas concretas y finalmente definir quién está en mejores condiciones de representarlas. Incluso defendió la utilización de una primaria abierta como mecanismo para seleccionar candidaturas y otorgar legitimidad.

La idea es casi una impugnación a la vieja política de acuerdos cerrados. El dirigente reconoció que las PASO muchas veces no fueron utilizadas porque las estructuras partidarias prefirieron resolver candidaturas mediante acuerdos internos. El problema, según su lectura, es que esa metodología puede garantizar unidad entre dirigentes, pero no necesariamente legitimidad frente a la sociedad.

En otras palabras: primero el programa, después el candidato.

Y recién después, el voto.

Misiones, en el radar

La elección de Posadas para esta escala del peronismo federal tampoco es un detalle menor.

La delegación estuvo integrada por Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel, Juan Manuel Olmos, Federico Achával y Emir Félix, y mantuvo reuniones tanto con el gobernador Hugo Passalacqua como con la nueva conducción del PJ Misiones, encabezada por Christian Humada.

No hubo anuncio de una alianza electoral. Tampoco podía esperarse eso en esta etapa.

Pero hubo algo políticamente más interesante: reconocimiento mutuo y apertura de canales.

Para el peronismo nacional, Misiones tiene una particularidad que la diferencia del resto del mapa: un oficialismo provincial con identidad propia, una estructura política consolidada y una histórica capacidad para negociar con Buenos Aires sin quedar subordinado completamente a los grandes espacios nacionales.

Para el PJ misionero, en tanto, la visita sirve para reposicionarse dentro de la conversación nacional y mostrar que su reorganización no ocurre aislada de lo que sucede en el resto del país.

Christian Humada lo dejó claro: el objetivo es recuperar territorio, completar la estructura partidaria y preparar al PJ para 2027. Según explicó, ya hay más de 50 consejos municipales conformados y el partido trabaja para completar los restantes.

Pero además dejó una puerta abierta que será observada con atención en la política provincial: “el peronismo misionero mantiene su vocación frentista” y no descarta construir una alianza electoral amplia.

Ahí aparece una de las preguntas que inevitablemente sobrevoló la jornada: ¿puede haber un acercamiento entre el PJ y el gobierno de Passalacqua?

La respuesta oficial fue prudente. No hubo conversaciones formales, aunque Humada admitió que eventualmente habrá que sentarse a hablar con todos los actores.

La política misionera, como suele suceder, parece transitar por carriles propios.

De la rosca al problema concreto

Tolosa Paz buscó correr la discusión del terreno estrictamente electoral y puso el acento en la reconstrucción partidaria. Su diagnóstico fue que el PJ perdió participación interna, afiliados y capacidad de debate.

La apuesta consiste en volver a abrir el partido, incorporar militantes, formar cuadros y recuperar una estructura que no aparezca únicamente cuando hay elecciones.

También defendió la construcción de una agenda federal y destacó iniciativas que involucran directamente a Misiones.

Entre ellas aparece el proyecto para reducir el IVA sobre la mandioca y sus derivados, impulsado por el diputado misionero Oscar Herrera Ahuad. Los legisladores del espacio anticiparon su acompañamiento, convirtiendo una demanda productiva provincial en un ejemplo concreto de la agenda que pretenden llevar al Congreso.

El gesto tiene una lectura política evidente: para que el federalismo no quede reducido a una consigna, tiene que traducirse en proyectos que impacten sobre la economía real de las provincias.

Y en Misiones, la agenda económica tiene una palabra inevitable: energía.

Humada planteó que el costo energético constituye uno de los principales obstáculos para la producción y la radicación industrial, especialmente porque la provincia no está conectada a la red nacional de gas.

La discusión sobre tarifas, energía y competitividad puede convertirse así en uno de los puntos donde una eventual agenda federal encuentre terreno común.

Achával y el problema de fondo: trabajar y seguir siendo pobre

Federico Achával llevó la discusión hacia otro terreno: el trabajo.

El intendente de Pilar planteó una contradicción que atraviesa buena parte de la discusión económica actual. Si una persona trabaja 15, 16 o 18 horas y aun así no consigue llegar a fin de mes, el problema deja de ser únicamente cuánto gana: se rompe la idea misma del trabajo como mecanismo de movilidad social.

Para el dirigente, esa ruptura también afecta la transmisión de valores hacia las nuevas generaciones.

La reconstrucción peronista, sostuvo, debería volver a colocar en el centro el trabajo y la educación, pero no como consignas históricas sino como instrumentos concretos para reconstruir movilidad social.

Es allí donde el peronismo intenta encontrar una nueva narrativa: no regresar al pasado, sino explicar qué quiere hacer con el futuro.

El dirigente del Centro de Empleados de Comercio, Benigno Gómez, aportó desde el sindicalismo una lectura todavía más cruda del cambio social. Señaló que la situación económica ya no puede analizarse solamente desde indicadores macroeconómicos y advirtió sobre el impacto del endeudamiento de las familias, la pérdida de capacidad de consumo y las dificultades para afrontar gastos cotidianos.

Ese cambio en la percepción social también explica por qué la nueva estrategia peronista busca recuperar la militancia territorial. Michel lo resumió al señalar que para ganar elecciones no alcanza con la discusión partidaria: hay que volver a caminar las calles y escuchar a los vecinos. La prioridad, sostuvo, debe ser hablar de los problemas de la gente.

La verdadera autocrítica

El dato político de la visita a Posadas no es que dirigentes peronistas hayan criticado a Milei. Eso era previsible.

Tampoco es que hayan comenzado a preparar 2027. Eso también era inevitable.

Lo que cambia el tono es otra cosa.

Por primera vez con una claridad poco habitual, parte del peronismo empieza a decir que el problema de 2023 no estuvo exclusivamente en el adversario, en los medios, en la economía o en el votante. Estuvo también dentro del propio peronismo.

La sociedad no estaba obligada a votar al peronismo.

Y mucho menos a hacerlo para evitar que ganara Milei.

Ese reconocimiento puede ser políticamente más potente que cualquier encuesta.

Porque si la derrota fue responsabilidad de otros, no hay nada que corregir. Pero si los errores fueron propios, entonces hay trabajo por delante.

Y ese trabajo empieza por dejar de hablarle al peronismo para empezar a hablarle nuevamente a la sociedad.

Michel lo sintetizó con otra definición: el espacio debe salir de la “rosca partidaria” y volver a caminar las calles. Olmos agregó la otra parte de la ecuación: discutir un programa, construir soluciones y elegir al candidato mediante un mecanismo que tenga legitimidad.

Es una apuesta ambiciosa.

También es una apuesta obligada.

Porque el peronismo puede aprovechar el desgaste de Milei y aun así perder 2027 si la sociedad no lo considera una alternativa confiable.

En Posadas, entonces, no solamente se discutió la reconstrucción de un partido.

Se discutió algo bastante más incómodo: cómo hacer para que quienes votaron contra el peronismo en 2023 vuelvan a considerar que el peronismo puede gobernar.

Y para eso, el primer paso parece ser admitir que aquellos votantes no se equivocaron.

Los que tienen que cambiar son ellos.

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La Corriente Nacional de la Militancia marca el rumbo del peronismo: unidad, federalismo y dura ofensiva contra Milei

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Con la mirada puesta en las elecciones de 2027 y en un escenario político que consideran de “cambio de época”, La Corriente Nacional de la Militancia presentó un documento de trabajo de 14 páginas que pretende convertirse en un insumo para el debate interno del peronismo y del campo nacional y popular.

El texto, titulado “Dónde estamos y hacia dónde queremos ir”, combina diagnóstico político, análisis geopolítico, economía, federalismo y una batería de propuestas para un eventual regreso del peronismo al poder. Pero, más allá de su contenido programático, el documento también representa un movimiento político: busca reposicionar a la organización como un actor con vocación de incidencia en la reconstrucción del espacio opositor y en la discusión estratégica del peronismo post-derrota.

La Corriente reivindica su historia dentro del kirchnerismo, recuerda su acompañamiento a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, su oposición a Mauricio Macri y su participación en la conformación del Frente de Todos en 2019. Desde esa identidad plantea que el desafío ya no pasa únicamente por resistir al gobierno libertario, sino por construir una alternativa de poder capaz de interpretar un escenario internacional y nacional profundamente distinto al de una década atrás.

Milei como antagonista absoluto

El documento no deja zonas grises respecto del Gobierno nacional. Define a Javier Milei como el responsable de un proceso de “destrucción” del aparato productivo, de transferencia de ingresos hacia los sectores concentrados y de pérdida de soberanía.

La crítica atraviesa prácticamente todos los capítulos. Acusa al oficialismo de favorecer la reprimarización de la economía, desfinanciar la ciencia, debilitar las universidades, promover la apertura irrestricta de importaciones y consolidar un modelo pensado para los sectores de mayores ingresos. También sostiene que el crecimiento exhibido por algunos indicadores macroeconómicos convive con una caída del salario real, destrucción de empleo y cierre de miles de pequeñas y medianas empresas.

En términos discursivos, la organización intenta desplazar el eje de la discusión desde la inflación hacia el impacto social del ajuste. La tesis es que el problema ya no es únicamente económico sino también político: sostiene que la expectativa social depositada inicialmente en Milei comenzó a agotarse y que una mayoría percibe que el esfuerzo exigido no se traduce en mejoras concretas para la vida cotidiana.

Un mensaje hacia adentro del peronismo

Si la crítica a Milei ocupa la mitad del documento, la otra mitad está dirigida hacia el propio peronismo.

La Corriente sostiene que la principal tarea es reconstruir una mayoría política amplia y advierte que la división interna podría dejar allanado el camino para la reelección libertaria.

“No alcanza con la unidad de dirigentes”, plantea el texto. Propone construir una coalición más amplia que el Partido Justicialista y recuperar capacidad de representar a sectores sociales que hoy se sienten decepcionados tanto con el oficialismo como con la oposición tradicional.

El documento insiste en que la unidad no debe ser únicamente electoral sino también programática, con una agenda centrada en el trabajo, la producción, el desarrollo tecnológico, la justicia social y el federalismo.

Federalismo como eje político

Uno de los capítulos con mayor contenido político está dedicado a la relación entre Nación y provincias.

La Corriente sostiene que el ajuste fiscal impulsado por el Gobierno nacional implicó un recorte histórico de recursos para los gobiernos provinciales y municipales, afectando la obra pública, el transporte, la salud y la educación.

Según el documento, esa estrategia constituye además un mecanismo de disciplinamiento político hacia los gobernadores, al condicionar la distribución de recursos según el grado de alineamiento con la Casa Rosada. Esa dinámica, advierte, debilita el federalismo y deteriora la calidad institucional.

Es un planteo que dialoga con uno de los debates centrales del último año: la creciente tensión entre las provincias y el Gobierno nacional por la distribución de fondos y la paralización de obras públicas.

Cristina, pieza central

El documento también fija una posición explícita sobre la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner.

La organización sostiene que su condena constituye un caso de persecución política y afirma que su liberación debe formar parte de los objetivos de un futuro gobierno nacional y popular.

El planteo busca mantener vigente uno de los ejes históricos del kirchnerismo duro, aunque inserto dentro de una estrategia política más amplia orientada hacia la construcción de una nueva mayoría electoral.

El texto concluye aclarando que se trata de un documento abierto y sujeto a modificaciones, más orientado a promover la discusión que a establecer un programa cerrado de gobierno. Esa definición revela también su objetivo político: instalar una conversación dentro del peronismo sobre cómo reconstruir una identidad competitiva frente al oficialismo libertario.

En un contexto en el que buena parte de la oposición todavía busca reorganizarse, La Corriente Nacional de la Militancia intenta ocupar un lugar en esa discusión con una premisa clara: la derrota de 2023 no puede resolverse únicamente con un cambio de nombres, sino con una redefinición del proyecto político, del vínculo con la sociedad y de la agenda programática para la Argentina que emerja después de Milei.

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