PIÑERA

Piñera espera “levantar pronto el estado de emergencia” por la pandemia en Chile

Compartí esta noticia !

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, aseguró hoy que “las cosa van por buen camino” y que espera poder “levantar pronto el estado de emergencia” que decretó en marzo del año pasado con la explosión de la pandemia de coronavirus, el mismo día que su Gobierno informó de un “leve aumento de los casos” de contagios.

Tras asistir al último Te Deum Ecuménico de su gestión, Piñera habló de la situación epidemiológica del país y se mostró optimista: “Hemos tenido 18 meses de Estado de Excepción, porque hemos vivido 18 meses de una pandemia, la mas grave de los últimos 100 años. Afortunadamente las cosas van por buen camino”.

El mandatario no se limitó solo a la cuestión sanitaria y destacó “una fuerte recuperación de la economía y una fuerte recuperación del empleo”.

“Esperamos que las condiciones nos permitan levantar el Estado de Excepción, pero eso no significa que debamos bajar la guardia, tenemos que seguir cuidándonos porque la pandemia va a seguir entre nosotros”, sostuvo, citado por el diario local La Tercera.

El estado de emergencia declarado por la pandemia vence el 30 de septiembre, pero aún no está claro que el mandatario se refiriera a esa fecha como posible día de finalización, ya que menos de dos meses después serán las elecciones presidenciales y el país ya atravesó varios comicios este año en medio de brotes.

Antes de entrar al mismo Te Deum del que participó Piñera, su ministro de Salud, Enrique Paris, también se refirió a la situación epidemiológica actual y fue un poco más cauto que el mandatario.

“Notamos un aumento leve de los casos”, aseguró y explicó que se registraron 610 casos nuevos en las últimas 24 horas, la cifra más alta desde finales de agosto.

“Nosotros hicimos una alerta que notamos un aumento leve de los casos, por lo tanto, tenemos que seguir cuidándonos. Creo que hay que mantener las normas sanitarias”, adelantó el ministro, también citado por La Tercera.

“La positividad sobrepasó el 1% y tenemos un alza de más o menos entre 7 y 11% de los casos, más bien en regiones del norte de Chile, pero estamos trabajando para controlar eso”, agregó el ministro y destacó un dato positivo: “No se ha notado un aumento en la tasa de hospitalizaciones, al revés de lo que ha ocurrido en otras oportunidades”.

Ante lo que venía siendo un descenso sostenido de los casos y muertes por Covid, Chile comenzó en los últimos días a flexibilizar el cierre de sus fronteras, inclusive para turistas vacunados a partir de octubre.

Además, la población recuperó parcialmente la normalidad y tiene más libertades que nunca desde el inicio de la pandemia. En las últimas semanas reabrieron los cines, teatros y centros deportivos y el toque de queda se atrasó hasta las 00.00 horas en todo el territorio.

La mejoría se produjo tras una de las campañas de vacunación más exitosas del mundo que alcanza a más de 13 millones de personas con el esquema completo (más del 86 % de la población susceptible a inmunizarse), la mayoría con Sinovac, pero también AstraZeneca, Cansino y Pfizer.

Chile también administró más de 1,8 millones de terceras dosis a los mayores de 55 años y a otros grupos que se vacunaron primero como los enfermos crónicos.

Compartí esta noticia !

A los golpes

Compartí esta noticia !

“Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: “Cierren los ojos y recen”. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”, describió con precisión Eduardo Galeano en Las Venas Abiertas de América Latina. La síntesis cobró vida en las últimas horas en Bolivia.

La columna publicada el sábado anterior enumeraba los conflictos de la América Latina convulsionada que hacen difícil pensar en recuperar la idea de una “patria grande” y de trabajo en conjunto entre los países del cono sur. 

El golpe de Estado en Bolivia, empeoró el escenario con reminiscencias de lo peor de décadas que parecían enterradas en la memoria: proclamas militares blandiendo la doctrina “occidental y cristiana”, represión y muerte de “subversivos”, que no son otros que los indios cocaleros que habían tenido un poco de dignidad después de 500 años.  

La grieta ya no es solo Argentina, sino que se agrandó hasta quienes justifican el golpe de Estado y dejaron salir un doloroso racismo contenido. Se “sorprendieron” por la casa de Evo Morales donde hallaron lujos como una cama y un baño con amenitties, como si esos privilegios solo pudieran ser ostentados por los otros. Se indignaron porque el presidente cocalero salió de un restaurante caro en México, donde está asilado. El propio restaurante aclaró que sólo ocupó una mesa para hablar con los medios que querían entrevistarlo y que apenas había consumido agua y café. 

Pero no indignan los muertos. Al menos 18 confirmados, en la feroz represión sobre los seguidores de Evo, ordenada por la presidenta de facto, Jeanine Añez Chavez, quien tiene el respaldo de las Fuerzas Armadas, la Organización de Estados Americanos, Jair Bolsonaro y Donald Trump. 

Ese contraste es quizás uno de los grandes triunfos de la batalla cultural que se dirime en estos momentos en todo el continente. Alimentar la grieta hasta el paroxismo. Rara paradoja: entre que quienes más justificaron el golpe en Bolivia -como el canciller Jorge Faurie y buena parte de Cambiemos-, están los que al mismo tiempo forzaron la idea de que si perdían las elecciones, la democracia se ponía en riesgo. 

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, llevó esa paradoja a otro nivel. Acusa de “tiranos” y “dictadores” a quienes lideran países poco alineados, pero no dijo ni una sola palabra de la sanguinaria cacería de bolivianos. Oh casualidad, de la revuelta popular en Chile, tampoco. 

Pero los presidentes de la región no estuvieron mejores. Bolsonaro celebró el gran día de la caída de Evo. El argentino, Mauricio Macri, eludió condenar el golpe, aunque no reconoció a la “presidenta” y el canciller Jorge Faurie hizo malabares para justificar la indiferencia, aunque en Cambiemos hubo posiciones encontradas. 

Ante la desaparición de organismos supranacionales, Alberto Fernández, sin el cargo formal, asumió un liderazgo diplomático que lo posiciona de cara al futuro, pero anticipa posiciones estratégicas, con una retórica enfrentada al rol de Estados Unidos, aunque al mismo tiempo se necesita de las buenas migas con Donald Trump para renegociar los vencimientos de deuda. 

Es que, más allá del escenario regional, Fernández debe ocuparse anticipadamente de la realidad económica argentina. La parálisis es inédita y la herencia será pesada. El gobierno de Macri se despide con el nivel más bajo de uso de la capacidad instalada en las industrias desde 2002, cuando el país salía del infierno tras el estallido de la Convertibilidad y la huida de Fernando De la Rúa. La inflación acumulará por segundo año consecutivo un promedio de 50 por ciento. Suponiendo un aumento de precios del tres por ciento en los últimos dos meses del año, la inflación será superior a la de 2018, que marcó 47,6 por ciento, por lo que 2019 marcará un récord apenas superado por 1991, en plena hiperinflación. El aumento del 5 por ciento de los combustibles echará más nafta al fuego y se anticipa otro incremento en diciembre, a pocos días de la partida presidencial. 

Las proyecciones hablan de una inflación de 3,6% en noviembre, acumulando 47,6% en los primeros once meses del 2019. ·  Ecolatina prevé que la inflación alcance 53% en 2019, siendo así la más alta desde 1991.

A eso, sumarle desempleo en alza y una pobreza que cerrará el año alcanzando al 40 por ciento de la población. 

Le vino bien al Gobierno de Macri la crisis regional. Se habló menos de la herencia y de la crisis económica y puede descansar y darse el lujo de ir a jugar al golf con amigos, mientras que convoca a una marcha de despedida con sus votantes. El Presidente en retirada parece haberle tomado el gusto a la política que tanto supo denostar. No quiere ceder el liderazgo de Cambiemos a manos de sus lugartenientes y planifica ser el líder de una oposición “constructiva”, según prometió el senador misionero Humberto Schiavoni. 

Entre las urgencias aparecen el hambre y Fernández diseñó un consejo para diseñar un plan, que incluye a variopintas personalidades, desde Estela de Carlotto a Marcelo Tinelli y la cocinera Narda Lepes. “Esta va a ser la epopeya de todos los argentinos”, definió Fernández. El plan tiene varias partes: una está vinculada a la canasta básica de alimentos y otra a los problemas de malnutrición. Allí Misiones tiene mucho para aportar. El plan Hambre Cero es un ejemplo de cómo se puede combatir la desnutrición, con una acción directa y focalizada del Estado. El Gobierno logró recuperar a unos diez mil chicos que estaban en la franja más vulnerable. En el sector privado también hay elementos que pueden ser utilizados. “Hace años que hablamos del hambre y propusimos soluciones. Tirar la comida es una tragedia ética”, aseguró Matías Sebely, creador de Comida por un Dólar, proyecto que fue ofrecido a la Nación y se desarrolla en Leandro N Alem. 

Misiones seguramente aportará mucho a la gestión del nuevo Presidente. Nombres para algunos cargos, como el de Sergio Lanziani que aparece en el listado de futuros integrantes del gabinete, y políticas directas de la mano de Oscar Herrera Ahuad, quien tiene un contacto permanente con Fernández. 

Herrera Ahuad también sabe que el escenario económico y social será complejo en los próximos meses, porque el deterioro no se revertirá mágicamente. El actual vice y el futuro vice, Carlos Arce, trabajan con un amplio equipo para fortalecer la Multilateral de Políticas Sociales, que depende la vicegobernación. La contención social, el acceso a los alimentos, la productividad de las chacras y las ferias francas, tienen un espacio relevante en el esquema de trabajo de Herrera Ahuad.

El futuro gobernador también tuvo un rol saliente en las negociaciones de las últimas horas para destrabar el conflicto tabacalero. Diálogo directo productores, directivas a funcionarios y llamadas a la Nación. Anunció que apenas asuma hará una revisión del sistema de reparto de los fondos tabacaleros para mejorar el flujo de dinero a los productores en momentos en que hay un declive de la recaudación por caída del consumo y, como contraste, la abundancia de marcas falsificadas. La inflación también hace lo suyo, con mayores costos y dinero que no rinde. 

En medio de negociaciones, con ánimos exacerbados por parte de algunos dirigentes desbordados, cayó muy mal una llamada de Marcelo Calçada, coordinador nacional del Fondo Especial del Tabaco, quien, al confirmar el giro de 640 millones de pesos -demorados-, disparó contra los funcionarios provinciales en medio de la protesta: “Si tanto se quejan los funcionarios provinciales, que hagan un esfuercito, que laburen toda la noche y que paguen a los productores mañana”. Sabe el funcionario que no es cuestión de laburo. Como Nación insiste en girar el dinero al Banco Nación y no a las cuentas del banco Macro, que es agente oficial de la Provincia, una vez que la plata ingresa a la cuenta nacional, recién se puede girar a la banca local, lo que demora, ineludiblemente, 48 horas por el clearing bancario. Una chicana que no se condice con los ingentes aportes a la gobernabilidad que hizo Misiones durante estos cuatro años. Sin esa gobernabilidad, también de otros mandatarios, la gestión nacional hubiera terminado mucho peor. Fue esa gobernabilidad la que permitió canalizar muchos conflictos latentes.  

A diferencia de lo que sucede en la Nación, Herrera Ahuad puede poner en marcha sus propias ideas porque conoce al dedillo el estado de situación. La transición no tiene nada de traumática y el gabinete trabaja en forma coordinada incluso en aquellos casos en los que probablemente no sigan después del 10 de diciembre.

Hasta ahora no hay certezas sobre el gabinete provincial y los nombres que se mencionan como puestos, no tienen confirmación. Solo se saben algunos nombres de los que se van -Educación, Agro-, pero no de quienes los reemplazan. Apenas uno o dos cargos recibieron ya la notificación de sus nuevos roles. Para los que quedan afuera, el mensaje es el mismo: “No importa el lugar, sino las políticas”.

La transición tampoco es problemática en Posadas, donde Joaquín Losada ya se reunió varias veces con Leonardo Stelatto para coordinar el traspaso. El actual alcalde asegura que dejará en caja 180 millones de pesos, suficientes para dos medios aguinaldos y reveló que la masa salarial bajó en proporción al presupuesto. “El peso de la masa salarial cuando asumí era del 98%, hoy es del 74% de los recursos municipales, pese a los aumentos, esto lo logramos con una buena administración”, explicó el intendente con destino incierto por estas horas. Losada cree poder despedirse con el pago de algunas deudas y presentar su balance entre el 6 y 7 de diciembre.

El gobernador Hugo Passalacqua también entró en terreno de despedida de la gestión. Reunió a todos los intendentes en San Ignacio y les agradeció el trabajo en equipo para llevar adelante políticas “cerca de la gente”. “Hubiera sido imposible gobernar estos años sin estos 76 compañeros de trabajo”, definió el mandatario antes de la puesta en marcha de la Emergencia Alimentaria -signo de la crisis de estos últimos años-

“Si pensamos a la provincia como una embarcación a remos, puedo decir que todos estos años tuvimos 76 remeros espectaculares”, afirmó Passalacqua, visiblemente emocionado.


Compartí esta noticia !

Chile, de nuevo en las calles: tras 11 días de estallido social, miles se manifiestan frente a la presidencia

Compartí esta noticia !

El gobierno de Piñera contabiliza hasta ahora 20 muertos y más de 9.000 detenidos desde el comienzo de las protestas el 18 de octubre

A través de una nueva convocatoria a través de redes sociales, este martes se está realizando una gran marcha no autorizada ante la sede de la presidencia de Chile, en el centro de Santiago, para exigir demandas sociales después de que el lunes se registrara otra jornada de violencia.

Tras 11 días de un estallido social sin precedentes en los 29 años de democracia, ninguna medida del gobierno de Sebastián Piñera ha logrado bajar la tensión en las calles, donde conviven un gran movimiento sin líder ni color político que reclama un país menos desigual, y otro numéricamente inferior, con un discurso antisistema, más radical, que ha originado destrozos millonarios en infraestructuras.

En esta vorágine de movilizaciones que se han replicado en el puerto de Valparaíso, donde se encuentra la sede del Congreso, y en Concepción, en el sur del país, entre otras regiones, el gobierno contabiliza hasta ahora 20 muertos y más de 9.000 detenidos desde el comienzo de las protestas el 18 de octubre.

El subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, dijo este martes que desde el Gobierno perciben “un incremento” de esa ola más radical desde el lunes, tras un cambio de gabinete pedido a gritos en protestas y redes sociales, cuando pasaron de 21 a 89 “los eventos graves distribuidos de lo largo y ancho del país”, según dijo en referencia a incendios, saqueos y destrucción de edificios.

Karla Rubilar, la nueva ministra vocera, designada el mismo lunes en que nuevos enfrentamientos violentos dejaron el centro de Santiago entre escombros y cenizas, señaló el contraste entre esos actos y la manifestación del viernes pasado que concentró a 1,2 millones de personas en la céntrica plaza Italia, en un ambiente festivo y familiar.

“Lo que estamos viendo hoy día en el centro de Santiago no es la gente que quiere justicia social, no es la gente que quiere un Chile mejor, es gente que quiere destrucción y caos”, dijo Rubilar.

Cambios con gusto a poco

La incertidumbre prima estos días en la cotidianidad del chileno, acostumbrado en casi 30 años a la estabilidad política tras la dictadura de Augusto Pinochet (1973-90) y al buen estado de su economía de mercado, con una inflación que fluctúa entre el 2 y el 3% anual, un dólar estable, un bajo desempleo (del 7% en promedio) y altas tasas de crecimiento.

Pero la amplia clase media que emergió en el país coincide en las calles en expresar su frustración con un sistema de flexibilidad laboral, bajas pensiones, salud y educación privadas, y percibe al actual gobierno como un grupo de empresarios desconectados de la realidad.

El presidente Piñera no logra aplacar las protestas y ha hecho algunas concesiones impensables hasta hace algunas pocas semanas.

“Satisfacer las aspiraciones de las nuevas generaciones, creo que eso es lo que tiene que suceder y, si no es este gabinete actual, tendrá que ser otro o sino tendrá que ser otro presidente”, opinó este martes Fernando Rencoret, un jubilado de 73 años, de acuerdo con el trasfondo de las manifestaciones.

Estos hechos, que han sorprendido a muchos, “corresponden con lo que está pasando en el mundo y muestra que, bajo la apariencia de normalidad, se acumula la frustración por la desigualdad social y la corrupción e incompetencia de muchos políticos”, opinó el sociólogo español Manuel Castells, académico del MIT, entrevistado por el diario La Tercera.

Castells no se sorprende de las escenas de caos en Chile. “Cuando no hay respuestas a los problemas de la gente durante mucho tiempo y la política se convierte en un juego cínico de una casta política para favorecer a los de siempre, hay un momento en que una chispa enciende la pradera reseca de resentimientos”, dijo.

Compartí esta noticia !

La sorpresa de la crisis chilena

Compartí esta noticia !

De algún modo todos nos vimos sorprendidos con las noticias de los disturbios y manifestaciones sociales en Chile. Nadie se imaginaba que el ejemplo a seguir en América Latina cayera en una crisis social tan profunda. Pero… ¿Por qué? ¿Qué pasó?

La economía chilena

A diferencia de Argentina, Ecuador o Bolivia, los problemas de Chile no tienen su origen en una crisis macroeconómica. A decir verdad, el país trasandino viene creciendo ininterrumpidamente desde hace décadas, con gran control de las variables macroeconómicas y cuentas fiscales muy ordenadas. Si se considera el crecimiento promedio de PIB que ha tenido Chile desde 1990 hasta 2015, la tasa de crecimiento promedio anual es del 5%. Aunque a partir del 2019 ese crecimiento se desaceleró, la economía sigue creciendo y se prevé que en 2023 Chile pueda pasar a pertenecer al grupo de países desarrollados. El modelo chileno también ha sido muy exitoso en bajar la pobreza, siendo el segundo país de América Latina (después de Uruguay) con menos pobres.

Sin embargo, a pesar del éxito del modelo económico chileno, tiene un gran problema puertas adentro que tiene que ver con la desigualdad en la distribución de los ingresos. Para demostrarlo, les presentaré un indicador conocido como coeficiente de Gini.

Coeficiente de Gini

El coeficiente o índice de Gini mide hasta qué punto la distribución del ingreso entre las personas u hogares, dentro de una economía, se aleja de una distribución perfectamente equitativa. Por lo tanto, un índice de Gini de 0 representa una equidad perfecta (todos ganan lo mismo), mientras que un índice de 100 representa una inequidad perfecta (una persona se queda con todos los ingresos y los demás no reciben nada).

Si analizamos los datos del Gini para el año 2018, Chile no es solamente el país de sudamérica más desigual de la OCDE, sino que se encuentra en el puesto número 13 como el país más desigual del mundo. Si lo comparamos con Argentina, en esto estamos mucho mejor, ya que ocupamos el puesto 46 del ranking.

Ranking de los países más desigualesPaísGINI año 2018
1Sudáfrica57,7
2Namibia55
3Sri Lanka51,4
4China51
5Zambia49,5
6Lesotho49,3
7Colombia48,9
8Honduras48,3
9India47,9
10Filipinas47,9
11Egipto47
12Panamá46,1
13Chile45,9
14México 45,9
15Costa Rica 45,7
46Argentina38,6

Según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas de Chile, el ingreso medio mensual de los trabajadores en Chile es de U$s795 mensuales (aproximadamente  unos $47.750 pesos argentinos), lo cual está bastante bien si lo analizamos desde nuestro punto de vista. Sin embargo, existe una gran brecha entre los ingresos de los más pobres (el 70% de los trabajadores tuvieron ingresos iguales o menores al ingreso medio) y también una gran brecha de género, ya que en promedio las mujeres chilenas ganan 17% menos que los hombres.

Estas diferencias salariales se acentúan aún más si las analizamos en base al nivel de educación, ya que en promedio, los trabajadores con educación universitaria ganan 2,4 veces más que los trabajadores con educación secundaria. El problema con ello es que acceder a la educación universitaria en Chile es sumamente costoso, porque su sistema educativo es esencialmente privado (sólo el 24,1% de los trabajadores chilenos cuentan con educación universitaria). 

Hay numerosas universidades pagas cuyo nivel académico va de la mano con la restricción al acceso por examen de ingreso y recursos del estudiante. A su vez, las universidades que mantienen un financiamiento público con examen de ingreso, reciben mayormente estudiantes de colegios privados. 

En 2011, durante el gobierno de Michelle Bachelet y luego de las protestas estudiantiles, se impulsaron algunas reformas importantes del sistema educativo que permitió el acceso de jóvenes de menores ingresos.

Sin embargo, el actual presidente Sebastián Piñera, intentó dar marcha atrás con muchas de estas medidas, ya que ve en la educación una industria con base en criterios “meritocráticos” y productivos.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Nacional de Estadísticas de Chile

También existen fuertes desigualdades en el sistema de salud y el sistema previsional, lo que restringe mucho las oportunidades de las personas que menos tienen en Chile.

Conclusión

El verdadero reclamo del pueblo chileno va mucho más allá de lo que pueden reflejar los indicadores macroeconómicos. Están pidiendo mayor igualdad de oportunidades. Es decir, están buscando que sus posibilidades no dependan tanto de la región del país en la que hayan nacido, de la familia que les tocó o de su género, sino que dependan de sus valores y esfuerzos, pero donde el Estado asegure puntos de partidas similares en la gran carrera de la vida. Si lo pensamos así, claramente el pueblo chileno está reclamando un verdadero desarrollo económico, más que un mero crecimiento de los ingresos. Pueden solucionarlo… Tienen los recursos para hacerlo sin comprometer su crecimiento. Quizás también es un llamado de atención para Paraguay que viene mostrando los resultados de un crecimiento sostenido con baja inflación: el derrame no se hace solo y como no es justo tener que repartir toda la torta con el que no hizo nada; tampoco es justo que el que le ponga la cereza se quede con todo.

Compartí esta noticia !

¿La revuelta de Chile puede ser la chispa de América Latina?

Compartí esta noticia !

El 2019 está culminando con un clima de inestabilidad en América Latina. Protestas en Ecuador, Bolivia y Chile; inestabilidad política en Perú y una fuerte crisis económica en Argentina, agravada por la incertidumbre que generan las elecciones presidenciales. 

Sin dudas, hay grandes diferencias entre estos países, tanto en su economía como en las estructuras sociales, cultura, recursos naturales y territorio. Sin embargo, es posible encontrar ciertos paralelismos en cada una de las circunstancias por las que atraviesan. 

Muchos podrían pensar que estos episodios de protestas y descontento popular podrían deberse a algún tipo de conspiración o que se encuentran impulsadas a partir de grupos con diferentes ideologías políticas. 

Sin embargo, las crisis tienen su nacimiento razones más profundas; en esos problemas estructurales que se definieron a partir de la historia y que a pesar del paso de los años no se han podido solucionar

  1. La desigualdad social

La desigualdad es una característica histórica y estructural de las sociedades latinoamericanas. Aunque en los últimos años hubo muchos avances para corregir estas desigualdades a través de un gasto social que permite la redistribución de los ingresos, América Latina sigue siendo la región más desigual del mundo.

Tal vez usted se pregunte: si la desigualdad es un problema que existió siempre ¿por qué es un factor determinante en las crisis actuales? La respuesta tiene que ver con el panorama económico actual: desde el año 2015, debido a un enfriamiento de la economía global y la baja en los precios de los productos primarios (granos, minerales y todos aquellos productos que tengan que ver con extracción de recursos naturales) en los mercados internacionales, las economías de los países latinoamericanos están creciendo menos. Al crecer menos, comienza a subir el desempleo y la pobreza. A su vez, los países tienen déficit fiscales elevados casi inmanejables, que no les permiten incrementar el gasto para hacer frente a las demandas sociales.

En el siguiente gráfico se puede apreciar cómo comenzaron a aumentar la pobreza y la pobreza extrema en la región a partir de 2015, lo cual da cuenta del complejo panorama social.

  1. Economías basadas en la Producción Primaria

Este, tal vez, podría ser el origen de muchos otros problemas económicos de los países de Latinoamérica; y también es estructural y prácticamente determinado por la historia. Los países latinoamericanos nacen como colonias de las potencias europeas y con la función de proveer materias primas y alimentos a las grandes metrópolis. 

A pesar de la independencia política, la base de la economía latinoamericana nunca cambió: seguimos siendo lo productores de materias primas y dependemos fuertemente de las exportaciones de las mismas. Pero el mercado de estos productos tiene ciertas características que hacen a las economías muy frágiles:

  1. Los países no pueden incrementar mucho la oferta de productos porque el factor principal son los recursos naturales y son fijos;
  2. Los productores de materias primas tampoco controlan el precio de sus productos, ya que tienen poco valor agregado que los diferencie y el precio se fija en los mercados internacionales. Si los precios son altos, entra más dinero a la economía y esta crece; si bajan los precios, la economía comienza a tener problemas. La mayor dificultad es que no se puede prever cuándo los precios estarán altos y cuando caerán.

¿Cómo se soluciona este problema? Desarrollando la industria, invirtiendo en actividades productivas con mayor valor agregado

Pero… no es tan fácil como parece: para desarrollar la industria necesitamos los dólares de las exportaciones de los productos primarios (y con esto volvemos al problema inicial). 

  1. Instituciones débiles y gobiernos personalistas

Los países latinoamericanos se caracterizan por tener una situación política y económica peligrosamente inestable: democracias jóvenes (algunos países aún hoy tienen dictaduras), corrupción, desequilibrio de poderes y sistemas de gobiernos muy personalistas.

Si bien este punto no se puede clasificar como económico, es seguro que si no tenemos instituciones fuertes, la economía no va a funcionar bien. Si observamos a los países desarrollados, vamos a notar un profundo respeto por las leyes e instituciones de un país, así como también consecuencias serias para aquellos que no las respetan.

Sin embargo América Latina tiene muchos problemas en este punto. Una de las características más notorias son los gobiernos fuertemente presidencialistas, donde pareciera que el poder legislativo y judicial cumplen un rol secundario. Además de ello, son sistemas muy personalistas: la mayoría de las sociedades ven la solución a los problemas políticos en la persona de algún funcionario, más que en la democracia y en el sistema de gobierno en su conjunto. Tal vez esta visión de las cosas tenga una fuerte raíz cultural, pero pensar que una persona (ya sea un presidente o candidato) tiene todas las soluciones para los problemas de un país es un poco iluso (o se sobrestima la capacidad de una persona o se subestiman los problemas).

Más allá de ello, la importancia de la división de poderes justamente radica en el equilibrio y en el control del poder que se les da a nuestros representantes. El hombre tiende a ser egoísta y ambicioso por naturaleza y el poder puede ser un arma de doble filo. Por más buenas intenciones que tenga un candidato, el poder lo puede corromper. Por lo tanto, es imperiosa la necesidad de cambiar la visión que, como pueblo, tenemos de nuestros sistemas de gobierno y exigir que se respeten las leyes e instituciones.

Tal vez, sea el último punto de análisis de este artículo, pero debería ser el primero por donde comenzar a cambiar las cosas.


Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin