PIPORÉ

Piporé, la única yerba argentina que llega a las Islas Malvinas

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Mientras el Gobierno nacional anuncia mayores sanciones contra las empresas que operan en las Islas Malvinas y promete utilizar todas las herramientas del Estado para defender la soberanía argentina, una marca profundamente misionera mantiene una presencia singular en el archipiélago: la yerba Piporé, de Santo Pipó.

La revelación la hizo Raúl Karaben, socio de la cooperativa yerbatera, durante el encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas que se realiza en Puerto Iguazú. Allí aseguró que Piporé es la única yerba mate que se comercializa en las islas, aunque no llega directamente desde la Argentina continental.

“Piporé se vende en las Islas Malvinas. Nosotros abastecemos a los chilenos, vendemos muy bien en Chile y Punta Arenas”, explicó Karaben. Desde ese extremo austral, la yerba cruza hacia el archipiélago y encuentra consumidores en un territorio atravesado nuevamente por la tensión diplomática.

El dato apareció en medio de una exposición destinada a explicar el negocio yerbatero, pero adquirió una dimensión política inevitable. En el auditorio estaba Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado y uno de los principales impulsores de los cambios que quitaron al Instituto Nacional de la Yerba Mate sus facultades para ordenar el mercado y establecer precios de referencia.

Pero Karaben no se refugió únicamente en el costado exitoso del negocio exportador. Cuando describió la situación interna, eligió una definición brutal: “El precio está para el tujes”. Según el empresario, el productor percibe apenas un tercio de lo que cobraba cuatro años atrás y esos ingresos “no le alcanzan para lo más mínimo”.

Karaben evitó atribuir el derrumbe exclusivamente a las decisiones del Gobierno nacional. “¿Es producto del Gobierno? No. La yerba tiene ciclos”, sostuvo. Explicó que el mercado pasó de una etapa de escasez a otra de sobreoferta: la producción aumentó de unos 800 millones a aproximadamente 980 millones de kilos y, con más materia prima disponible, el precio se desmoronó.

El ajuste, advirtió, recae primero sobre el eslabón más débil. “Pierde el más chiquito”. Son cerca de 12.000 productores y son ellos, especialmente los de menor escala, quienes atraviesan el momento más crítico. Pero el impacto alcanza finalmente a toda la cadena. “Estamos mal porque la yerba está mal. El mal precio es para todos”, resumió.

Su mirada también chocó con la propuesta del Gobierno de Misiones de recuperar un valor obligatorio para la materia prima. “Poner un precio mínimo es una pavada”, lanzó. Argumentó que los precios fijados administrativamente pueden terminar eludiéndose mediante acuerdos informales o notas de crédito posteriores. Desde esa perspectiva, establecer un valor de referencia no resuelve el desequilibrio de fondo ni responde la pregunta central: quién pagará efectivamente el precio mínimo que reclama la Provincia.

Karaben cuestionó, además, el cruce de responsabilidades entre Posadas y Buenos Aires. Consideró que la Provincia “le tira la pelota a la Nación”, aunque el problema no haya sido originado exclusivamente por el Gobierno nacional. Recordó que la yerba atravesó una etapa de precios muy favorables que impulsó nuevas plantaciones y amplió la oferta hasta superar la capacidad de absorción del mercado.

“¿La responsabilidad la tiene el Gobierno? No, pero sí, porque no hace nada para atender la problemática”, planteó. La frase condensó su diagnóstico: el Estado no creó por sí solo la crisis, pero tampoco puede desentenderse de sus consecuencias sobre miles de familias productoras.

La crítica más dura quedó dirigida hacia la política productiva provincial. “Misiones no tiene política agraria”, sentenció Karaben. Para el dirigente cooperativista, la crisis de la yerba mate es apenas la manifestación más visible de una debilidad estructural: la falta de diversificación. “No se puede vivir de un monoproducto”, advirtió.

La escena concentró varias de las contradicciones que rodean a la actividad. Piporé habló de exportaciones y expansión internacional frente al funcionario que condujo la apertura del mercado interno, mientras los productores misioneros denuncian una fuerte caída del precio de la hoja verde y reclaman nuevas herramientas de regulación.

Karaben describió una actividad con características difíciles de encontrar en otros sectores productivos. La yerba mate no ofrece resultados inmediatos: es un árbol que requiere alrededor de cinco años antes de entregar su primera cosecha comercial, pero luego puede mantenerse productivo durante cuatro décadas.

Esa espera inicial condiciona las decisiones de inversión y limita la capacidad de reaccionar rápidamente ante los movimientos del mercado. Cuando los precios caen, el productor no puede sustituir de inmediato el cultivo. Cuando la demanda aumenta, tampoco es posible multiplicar la oferta de una temporada a otra.

La producción se concentra prácticamente en tres países: la Argentina, Brasil y Paraguay. Dentro del mercado argentino, aproximadamente el 85 por ciento de la yerba mate se cultiva en Misiones.

Brasil, que durante años tuvo un peso mayor dentro del mapa regional, redujo parte de su superficie yerbatera ante el avance de la soja. De ese modo, el grueso de la producción quedó concentrado en la Argentina y, especialmente, en suelo misionero.

Karaben también describió un proceso de concentración productiva. Los primeros ocho establecimientos representan alrededor del 75 por ciento de la producción, mientras que los quince principales reúnen cerca del 90 por ciento.

La yerba mate, además, se mueve dentro de un mercado interno relativamente inelástico. El consumo argentino presenta pocas variaciones estructurales y deja escaso margen para crecer únicamente dentro del país.

“Si alguien sube, le ganó a otro”, resumió Karaben. En otras palabras, cuando una marca aumenta su participación, generalmente lo hace desplazando a un competidor, no porque se haya ampliado considerablemente el consumo total.

Por esa razón, la exportación se convirtió en una pieza estratégica.

El largo viaje hacia el mundo árabe

Piporé construyó una presencia especialmente fuerte en los países árabes. La relación tiene raíces históricas y comenzó a consolidarse después de la Segunda Guerra Mundial, cuando numerosos inmigrantes sirios y libaneses que habían vivido en la Argentina regresaron a sus lugares de origen llevando consigo el hábito de tomar mate.

Ese consumo, nacido de la experiencia migratoria, se transmitió entre generaciones y atravesó fronteras. En la actualidad, la yerba llega a más de 25 países del mundo árabe.

La guerra en Siria produjo nuevos desplazamientos poblacionales y contribuyó a expandir el consumo hacia otros destinos. El mate acompañó a esas comunidades como una marca de identidad, del mismo modo que sucede con los argentinos que viven en el exterior.

Karaben identificó así dos grandes perfiles entre los consumidores internacionales: el argentino nostálgico que busca sostener sus costumbres y el consumidor árabe que incorporó la yerba como parte de su propia tradición familiar.

La cooperativa también exporta a mercados alejados del consumo histórico sudamericano, entre ellos Alemania, Bulgaria, Dinamarca, Noruega y Canadá. Chile ocupa un lugar central dentro de esa estrategia, especialmente el sur del país.

Desde allí se produce la conexión más inesperada: Punta Arenas funciona como puerta de entrada de Piporé hacia las Islas Malvinas.

La presencia de Piporé en las islas aparece justo cuando la cuestión Malvinas volvió al centro de la agenda nacional. El presidente Javier Milei anunció el endurecimiento de las sanciones contra compañías que desarrollen actividades sin autorización argentina y anticipó mayores recursos para avanzar con una base naval en Tierra del Fuego.

En ese contexto, la ruta comercial de la yerba expone una paradoja. Una cooperativa nacida en Misiones, propiedad de productores argentinos y estrechamente ligada a una de las economías regionales más representativas del país, llega al territorio a través del circuito comercial chileno.

No se trata de una operación directa con origen argentino hacia las islas, sino de la expansión regional de una marca que logró instalarse con fuerza en el mercado austral. Desde Punta Arenas, el producto continúa un recorrido que termina colocando yerba misionera en las góndolas malvinenses.

Piporé, próxima a cumplir 96 años de historia, se convirtió así en una inesperada avanzada argentina. No lleva discursos ni documentos diplomáticos. Lleva yerba mate.

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La batalla por los kilos: Playadito conserva la punta, Las Marías acelera y Misiones mueve el tablero yerbatero

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El mercado yerbatero argentino disputa una batalla silenciosa, librada paquete por paquete y góndola por góndola. No hay estridencias, pero sí millones de kilos en juego, cambios de velocidad y una pulseada por el liderazgo que comienza a apretarse en la parte más alta del ranking.

La Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig, propietaria de Playadito, conserva el primer lugar en salida de molino con 34.578.731 kilos. Sin embargo, la distancia con Las Marías se redujo a apenas 1.802.873 kilos.

La compañía asentada en Gobernador Virasoro, responsable de marcas como Taragüi, Unión y Mañanita, acumuló 32.775.858 kilos durante los primeros siete meses. El dato relevante no es solamente la diferencia: también importa la velocidad con la que cada jugador llegó a julio.

En el último mes relevado, Las Marías desplazó a Playadito del primer puesto mensual. Registró salidas por 5.303.129 kilos, contra 4.842.153 kilos de la cooperativa correntina. La ventaja mensual fue de casi 461 mil kilos.

Entre mayo y julio, la distancia entre los dos líderes se redujo de 2,33 millones a 1,80 millones de kilos. En términos relativos, Playadito aventajaba a Las Marías por algo más de 10% al cierre de mayo; dos meses después, esa diferencia bajó a apenas 5,5%. Playadito conserva la punta por el colchón acumulado durante los primeros cinco meses, pero Las Marías llega a la segunda mitad del año con mejor ritmo.

La estructura comercial de ambos competidores revela una fuerte dependencia de los dos formatos tradicionales. Playadito acumuló 17 millones de kilos en paquetes de un kilo con palo y otros 16,1 millones en paquetes de medio kilo. Entre ambas presentaciones explica prácticamente todo su volumen.

Las Marías también concentra su despliegue en esos formatos: contabilizó 11,21 millones de kilos en envases de un kilo con palo y 10,59 millones en paquetes de medio kilo. La diferencia es que la empresa distribuye su producción entre un portafolio más amplio de marcas, segmentos y canales.

Por eso, el duelo no es completamente simétrico. De un lado aparece Playadito como una marca insignia de enorme penetración nacional; del otro, una compañía que reúne distintas etiquetas bajo una misma razón social. Aun con esa salvedad, la comparación permite medir quién pone más kilos en circulación.

Julio dejó otra señal. Las Marías vendió aproximadamente un 16% más que su promedio mensual de enero a junio, mientras que Playadito quedó cerca de un 2% por debajo de su promedio anterior. Si esa diferencia de velocidad se mantuviera, la pelea por el primer puesto podría cerrarse antes de terminar el año.

No se trata todavía de un sorpasso, pero la bombilla ya está cerca.

Aunque el liderazgo acumulado queda en manos de dos establecimientos correntinos, Misiones exhibe una presencia industrial extensa y diversificada. En el ranking aparecen empresas, cooperativas y marcas asentadas a lo largo de toda la geografía productiva provincial.

El tercer escalón quedó en manos de Establecimiento Santa Ana, elaboradora de CBSé, con 13,69 millones de kilos acumulados entre enero y julio y otros 2,11 millones despachados solamente en julio. Su fortaleza está en el paquete de medio kilo, formato que explicó 10,84 millones de kilos en siete meses y 1,63 millones durante julio. Lejos todavía de la pulseada entre Playadito y Las Marías, CBSé encabeza con amplitud el segundo pelotón y sostiene su lugar con una receta propia: diversificación, yerbas compuestas y saborizadas para ampliar el consumo más allá del mate tradicional.

La Cachuera, elaboradora de Amanda, ocupa el cuarto puesto con 12,41 millones de kilos acumulados. En julio despachó 1,94 millones, un volumen aproximadamente 11% superior a su promedio de los seis meses anteriores.

También se destaca Cordeiro y Compañía, elaboradora de Verdeflor, que ocupa el quinto puesto con 8.914.338 kilos acumulados entre enero y julio. En el último mes despachó 1.377.912 kilos, sostenida especialmente por el paquete de medio kilo, que explicó 1,15 millones. Con una propuesta fuerte en yerbas tradicionales y compuestas, Verdeflor se instala inmediatamente detrás de Amanda y consolida su lugar en el núcleo de marcas que, sin participar todavía de la pulseada por la punta, disputan cada centímetro de la góndola nacional. 

Verdeflor, pasó del sexto al quinto puesto, al crecer desde 6,27 millones de kilos en mayo hasta 8,91 millones en julio. Con 1,26 millones despachados en junio y 1,38 millones en julio, desplazó a Hreñuk -Rosamonte- por una diferencia mínima, cercana a 45 mil kilos. Es una pelea casi paquete a paquete entre dos compañías que quedaron separadas por apenas medio punto porcentual sobre sus respectivos volúmenes. 

Hreñuk, propietaria de Rosamonte, se ubica sexta con 8.875.696 kilos. Su movimiento de julio fue todavía más dinámico: alcanzó 1,21 millones.

La Cooperativa Agrícola Mixta de Montecarlo, vinculada con Aguantadora, aparece séptima con 5,64 millones de kilos acumulados y casi 900 mil kilos en julio. También mostró una aceleración respecto de su ritmo previo.

Más atrás se encuentran Yerbatera Misiones, de la familia Puerta, con 5,41 millones de kilos; la Cooperativa Yerbatera Andresito, con 4,92 millones; Piporé, con 3,76 millones; Gerula, con 2,93 millones; Establecimiento Imhof, con 2,76 millones, y Establecimiento Yerbatero Bonafé, con 2,31 millones.

La fortaleza misionera no está concentrada en una única etiqueta capaz de desafiar por ahora a Playadito o Las Marías, sino en la densidad de su entramado industrial. La provincia aporta una constelación de molinos, cooperativas y marcas que ocupa buena parte de la tabla y compite en distintos precios, formatos y regiones.

Allí aparece uno de los rasgos centrales del mercado: Corrientes concentra los dos mayores volúmenes empresariales, mientras Misiones multiplica los jugadores.

La batalla por los kilos se desarrolla en un escenario de consumo exigente, márgenes estrechos y fuerte competencia comercial en un mercado deprimido: la salida de molinos alcanzó en julio los 161.585.495 kilos, contra 161.892.164 kilos en enero-julio de 2025. Son 306.669 kilos menos, equivalentes a una disminución de 0,19%.

Ganar volumen requiere presencia nacional, logística, financiamiento, acuerdos con supermercados, promociones y capacidad para sostener precios en una economía donde las familias revisan cada compra.

En el negocio yerbatero, el liderazgo no se define por una cebada aislada. Se construye mate tras mate, paquete tras paquete y, como muestran estas cifras, kilo tras kilo.

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Piporé obtiene el Gran Oro con Sublime en el Mundial de la Yerba Mate

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La yerba mate misionera volvió a destacarse a nivel internacional. En el marco del primer Mundial de la Yerba Mate, realizado en Buenos Aires, Piporé fue reconocida con dos importantes distinciones por la calidad de sus productos.
La variedad Piporé Sublime recibió la máxima calificación del certamen: GRAN ORO, mientras que Piporé Despalada obtuvo la medalla de PLATA, consolidando una vez más el compromiso de la cooperativa con la excelencia y la innovación en cada uno de sus procesos.

El evento reunió a más de 300 productos de distintos países y contó con un sistema de evaluación técnica realizado por jurados especializados internacionales y paneles de consumidores. Las muestras fueron catadas a ciegas y analizadas dentro de categorías específicas según características como tipo de molienda, presencia de polvo, perfil de producto y escala productiva.

En este contexto, Piporé Sublime participó dentro de la categoría tradicional – molienda gruesa – sin polvo – grandes productores, obteniendo una puntuación superior a los 94 puntos, distinción correspondiente al GRAN ORO, la máxima valoración otorgada por el certamen. Por su parte, Piporé Despalada alcanzó una destacada calificación de 87 puntos que le permitió recibir la medalla de plata.

Más allá de una competencia entre marcas, el Mundial de la Yerba Mate se planteó como una evaluación de calidad basada en estándares sensoriales y técnicos, donde cada producto fue valorado por sus atributos propios.

Estos reconocimientos representan un nuevo orgullo para Piporé y para toda la producción yerbatera misionera, reafirmando el trabajo sostenido de productores, cooperativistas y equipos técnicos que día a día llevan la calidad de la yerba mate argentina al mundo.

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Yerba mate Piporé presentó su comercial de Navidad con producción propia e inteligencia artificial, una apuesta 100% misionera

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Yerba Mate Piporé lanzó su nuevo comercial de Navidad 2025, una pieza audiovisual desarrollada íntegramente en Misiones, con producción propia y el uso creativo de inteligencia artificial. La campaña fue realizada con la agencia misionera Señaletik y combina emoción, memoria y tecnología, reafirmando el compromiso de la marca con el talento local.

Con mano de obra 100% misionera, Piporé vuelve a apostar por la creatividad regional para comunicar a escala nacional e internacional. El comercial propone un relato sensible y cercano, que invita a reconectar con los recuerdos que construyen la Navidad y acompañan los momentos compartidos alrededor del mate.

El mensaje central de la campaña se resume en su claim, Papá Noel nos deja miles de recuerdos hermosos en este 2025; cada vez que volvemos a pensar en ellos, somos más felices. “Desde hace más de 90 años somos parte de tus momentos cotidianos, de los que se vuelven especiales y alimentan tradiciones.” El comercial propone un recorrido visual y emotivo que invita a celebrar los recuerdos compartidos con el mate como hilo conductor.

La producción estuvo a cargo de un equipo multidisciplinario integrado por la directora de la agencia, ejecutiva de cuentas, copywriter, diseñadores gráficos, equipo de diseño audiovisual, filmmaker especializado en inteligencia artificial, fotógrafa, analista de marketing de Piporé, coordinación y administración, bajo la dirección creativa general de Señaletik. El resultado es un film publicitario de nivel regional, que conjuga sensibilidad narrativa, estética contemporánea y herramientas tecnológicas de última generación.

“Esta posibilidad de integrar inteligencia artificial nos da un enfoque nuevo a la agencia, ya que nos permite generar un mensaje significativo, a la mitad del costo” – expresó su directora Lic. Silvia Gastelaars, quien remarcó que: “la combinación de inteligencia y creatividad humanas con herramientas de tecnología nos permite lograr piezas de comunicación antes impensadas. Sólo con IA se logran producciones impactantes, pero sin alma. Al mezclar tomas reales con recuerdos generados por IA, conseguimos esa combinación perfecta entre emoción, verdad y vanguardia.”

Tradición e innovación con raíz misionera

Fundada en Santo Pipó Misiones, Yerba Mate Piporé pertenece a la Cooperativa de Productores de Yerba Mate de Santo Pipó SCL, con más de 90 años de trayectoria. La marca se posiciona entre las principales yerbateras del país y exporta a más de 30 mercados internacionales, llevando el mate argentino al mundo sin perder su identidad cooperativa y territorial.

Con esta campaña navideña, Piporé refuerza su visión de marca: combinar tradición, calidad e innovación, apostando al desarrollo productivo, cultural y creativo de Misiones.

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Panorama empresario: cautela y entusiasmo por fin del cepo y su impacto en Misiones

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Tras más de una década de restricciones cambiarias, el Gobierno nacional decidió levantar el cepo al dólar. La medida se complementa con un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional -cuyos tramos y disponibilidad aún no están claros- y la instauración de una banda de flotación que ubica al dólar entre 1.000 y 1.400 pesos. El anuncio agitó al mercado, generó reacciones dispares y dejó entrever un escenario de transición. En Misiones, los principales empresarios del agro, la industria, el comercio, el transporte, la construcción, las finanzas y el rubro inmobiliario ofrecieron un diagnóstico diverso pero unánime en un punto: el cambio era inevitable.

“Medio complicado decirte algo ahora. Creo que hay que esperar unas semanas para ver en qué niveles se acomoda el precio del dólar… pero en algún momento tenía que suceder. Aparentemente están dadas las circunstancias, teniendo en cuenta que lo hacen antes de las elecciones”, dijo con cautela José Hreñuk, referente del sector yerbatero y de la agroalimentaria Rosamonte. Su mirada resume una sensación compartida: era necesario, pero el contexto sigue siendo incierto.

Raúl Karaben, presidente de Piporé, fue más contundente: “Era absolutamente necesario salir del cepo. Tardó mucho. El desastre económico que nos dejó la gestión anterior era insostenible”. Para él, el problema de fondo eran las deudas que el Estado había acumulado con empresas privadas que giraron dólares para importaciones y nunca los recuperaron. “Ahora se van a cubrir con el bono BOPEAL. Es patear para adelante, pero al menos se reconoce la deuda. Con un dólar a 1.300 pesos, hay un 20 por ciento más de ingreso para exportadores. Es una gran noticia, no solo para la yerba, sino también para la madera”.

El empresario tealero Crispín Beitía, titular de la tealera El Vasco, opinó con mesura sobre el anuncio del levantamiento del cepo cambiario y la implementación de un nuevo esquema con banda de flotación para el dólar. “Es un poco apresurado opinar porque todavía no se puso en marcha. Deberíamos esperar al día lunes para ver los detalles de los anuncios”, señaló en diálogo con Economis.

No obstante, Beitía destacó el cambio de rumbo como un paso en la dirección correcta: “En principio, me parece muy buena decisión en general. Creo que los mercados lo van a aceptar. Pero estamos en Argentina”, cerró con una sonrisa, como reflejo de la cautela que aún persiste pese al giro anunciado.

También moderado, el ministro de Industria de Misiones, Federico Fachinello, consideró que la unificación cambiaria no será por sí sola lo que reactive las exportaciones. “En la yerba, el tipo de cambio no está entre los tres factores principales. Lo que importa es la apertura de nuevos mercados y el cambio de granel a envasado, que se fue dando con el tiempo. Eso sí genera impacto”. Para el té, en cambio, se abren oportunidades con los nuevos aranceles aplicados a China, “siempre y cuando nosotros quedemos en diez y otros países en treinta o cien”.

El presidente de la Confederación Económica de Misiones (CEM), Guillermo Fachinello, destacó el levantamiento del cepo cambiario como una medida central para devolver previsibilidad a la economía y generar condiciones para mejorar la competitividad del sector exportador. En diálogo con Economis, remarcó que el empresariado recibe la medida con cautela, pero con expectativas positivas si se consolida un nuevo esquema de estabilidad.

“Estas medidas, junto con las del Fondo Monetario, aportan un poco de previsibilidad para mejorar el financiamiento a mediano plazo”, señaló Fachinello.

El titular de la CEM subrayó que, si el dólar logra estabilizarse en torno a los 1300 pesos, el país podría recuperar su competitividad en los mercados internacionales. “Si llegan a estabilizar, y con un dólar que quedaría más o menos en 1300 –si es así, hay que esperar al lunes– volveríamos a ser competitivos. Siempre y cuando sigan sin aranceles de Estados Unidos, que nos deje exportar, sería un buen momento para aprovechar”, expresó.

No obstante, Fachinello recordó que el empresariado misionero mantiene una postura prudente ante los cambios. “El empresariado siempre es cauto, porque ya vivimos algunos cambios en el sistema cambiario -valga la redundancia- y por ahí somos cautos en las opiniones”, afirmó.

Por último, advirtió que la brecha cambiaria que aún se observa puede afectar el rendimiento exportador. “Esta fluctuación de 1000 a 1400 es grande. La brecha en un número tan finito como el de exportación es significativa. Pero es cierto que nos da previsibilidad, y eso es lo que creemos que el mercado estaba esperando”, concluyó.

Alejandro Haene fue crítico: “Esta salida del cepo se da en el peor contexto posible, con tormenta perfecta incluida”. El economista y directivo de la Confederación Económica de Misiones (CEM) afirmó que la salida del cepo cambiario era una medida largamente esperada por todos los sectores, pero lamentó que se haya concretado en un escenario adverso, con múltiples frentes de tensión abiertos en el plano local e internacional. 

“Sin lugar a dudas, todos estábamos esperando la salida del cepo cambiario. Pero esta medida debió haberse tomado cuando el gap entre el dólar oficial y el paralelo era mínimo y, a la par, el BCRA tenía la suficiente capacidad de fuego para frenar cualquier corrida que se pudiera dar ante la posibilidad de que los compradores quieran hacerse de los billetes”, analizó Haene en diálogo con Economis.

Para el economista, el actual panorama configura “la tormenta perfecta”: “El riesgo país pasó de 600 a 1.000 puntos básicos, Trump yendo y viniendo con medidas que afectan directamente a Argentina —y particularmente, por ejemplo, al sector tealero—, el Senado rechazando los nombramientos por decreto de Lijo y García Mansilla, las importaciones creciendo a ritmo galopante y cada vez con mayores volúmenes, jugando en contra de una industria nacional súper golpeada”.

A estos factores, Haene sumó la caída persistente del consumo, especialmente en alimentos, como una señal clara del deterioro del poder adquisitivo: “Es un dato no menor, porque significa que la población no tiene la capacidad de compra para hacer frente a esa necesidad básica”.

Desde el lado de la construcción, Silvana Ratti, titular de la firma homónima, advirtió que el impacto será gradual y que el mercado necesita tiempo para procesarlo. “No solo se trata de los desarrolladores, sino de todo el sector inmobiliario. Todavía hay incertidumbre. Por eso es clave acompañar con información, claridad y visión estratégica a cada cliente o inversor. Los ciclos de cambio generan ruido, pero también oportunidades para quienes están atentos”.

Omar Closs, de Petrovalle, expresó sus dudas ante la salida del cepo cambiario y advirtió que, si bien la medida es un paso hacia la normalización económica, su impacto sobre las provincias de frontera como Misiones podría ser negativo. Se mostró escéptico con el modelo económico vigente y señaló que los sectores productivos y laborales locales atraviesan un momento crítico.

“No estoy de acuerdo con este plan. A una provincia fronteriza como la nuestra no le va a caer nada bien. Tipo de cambio a favor de Brasil y Paraguay, yerba y madera complicadas, ingresos de empleados públicos bajos, turismo mal y sin obra pública. Esperemos que la emboquen, pero no es un modelo que me entusiasme. Al contrario, me asusta”.

Una visión similar, aunque con foco en el momento elegido, fue la de Diego Sartori, empresario y dueño de Sartori SA. “Salir del cepo era necesario, pero fue una medida apresurada. Cerraron con el Fondo y salieron corriendo a liberar el dólar. Somos especialistas en convertir medidas de crecimiento en medidas especulativas. En Misiones, el puente hoy está para el otro lado. Esperemos que estas medidas vuelvan competitiva a la provincia”.

El mercado inmobiliario, uno de los más afectados por las restricciones, recibió el anuncio con entusiasmo. Aarón Ortas, CEO de Fénix Inmobiliaria, consideró que “facilita el acceso al dólar, permite transferencias para operaciones y devuelve confianza. Además, podría reactivar el crédito hipotecario. Es una excelente noticia para el sector”. 

En la misma línea, Maximiliano Haene, de Haene Castuariense, sostuvo que “la unificación del tipo de cambio y la liberación del dólar eran esperadas. No sabíamos que iba a ser ahora, pero está buenísimo. Simplifica las operaciones, reduce incertidumbre y podría generar mayor oferta de créditos”.

Daniella Cortés, de Solari Inmobiliaria, opinó que “después de años de restricciones, vuelve un poco de claridad. Vamos a tener que reacomodar precios y adaptarnos, como siempre en este país. Pero se abre un nuevo capítulo”. La clave, para la empresaria, es que el sinceramiento del tipo de cambio ordene el mercado y abra el camino a nuevas herramientas financieras.

En el comercio también se sintió el impacto. Javier Lorenzo, de Supermercado Cinco Hermanos, destacó las dos caras de la medida: “Más libertad y confianza, posible aumento de inversión extranjera, pero también riesgo de devaluación y pérdida de control sobre divisas. Sería prudente observar cómo reaccionan los proveedores y la frontera. Esta mañana ya se notó una aceleración en el consumo, incluso siendo mitad de mes”.

Lucrecia Ducret, del Hipermercado del Pollo, valoró que se haya logrado la medida, pero puso reparos sobre su implementación: “Me preocupa lo que pueda suceder con un dólar fluctuando entre 1.000 y 1.400. Esa amplitud genera incertidumbre”.

El economista jefe de la Fundación Mediterránea en la región NEA, Gerardo Alonso Schwarz, consideró que el acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario Internacional y la decisión de levantar el cepo cambiario representan señales positivas para la economía argentina, pero advirtió que su efectividad dependerá de la consistencia fiscal del Gobierno. En diálogo con Economis, remarcó que el tipo de cambio más competitivo puede beneficiar a las economías regionales y a los sectores exportadores, aunque llamó a la cautela en las expectativas de corto plazo.

Además, subrayó que el escenario internacional también suma presión. “El contexto mundial claramente en las últimas dos semanas se enrareció bastante. Las medidas de Trump generaron un vuelo hacia activos de calidad por parte de los inversores, lo que hizo subir el riesgo país de Argentina hasta los 1000 puntos. Esta medida y este acuerdo con el Fondo despejan un poco las nubes y dan mayor previsibilidad, por lo menos por los próximos meses, a la economía argentina.”

Respecto al levantamiento del cepo, evaluó que “la primera reacción es: finalmente empezamos a salir de esto, más allá de que había sido una promesa de campaña del actual presidente. La verdad es que se estaba demorando. Este cepo comenzó en sus primeras versiones allá por 2011, cuando las personas tenían que empezar a pedir autorización a la AFIP”

“Es una buena noticia porque comienza a normalizarse también la economía argentina. Aunque si la pregunta es si esto significa que el lunes a las 9 de la mañana, cuando estén todos los mercados abiertos, vamos a estar en Suiza… claramente no. Pero sí es un paso hacia esa normalización y hacia la solución de algunos de los problemas que veníamos acumulando ya por casi 15 años.”

Consultado por el efecto en las economías del NEA, Alonso Schwarz fue claro: “El dólar, la modificación del tipo de cambio, hace más competitiva a todas las economías que están integradas con competidores extranjeros. Y esto no solo es válido para el sector forestal o el tealero que exporta a Estados Unidos o Asia, sino también para el comercio de Posadas, de Iguazú, de Bernardo de Irigoyen, que compite con Encarnación, Foz de Iguazú o Dionisio Cerqueira”.

Desde el mundo financiero, Diego Hartfield ofreció una interpretación centrada en la señal política que implica la salida del cepo. “El Gobierno está diciendo: ‘confío en mi plan, el que quiera comprar dólares que lo haga’. Eso puede hacer que el mercado también decida confiar. La apuesta es clara: no hay más emisión, hay escasez de pesos, y eso tiene que bajar la inflación. A mediano plazo, el peso debería fortalecerse. Esto es básicamente cómo funciona el resto del mundo: con libertad”.

El ministro de Hacienda de Misiones, Adolfo Safrán, cerró el análisis con una evaluación realista: “No es la salida ideal, pero es mejor que lo que veníamos. El programa económico se había vuelto muy recesivo. Para sostener el dólar, se sacaban pesos de circulación y eso resentía toda la economía. Posiblemente ahora el puente se incline un poco hacia nosotros. El sector exportador tendrá mejores perspectivas y el turismo extranjero puede levantar. Algo irá a precios, pero no creo que tanto”.

Así, entre el alivio técnico y la preocupación territorial, el fin del cepo se instala como el inicio de una nueva etapa. No hay euforia, pero sí expectativas. Y en una provincia atravesada por la frontera, la informalidad, la caída del consumo y la falta de obra pública, cada movimiento del dólar se amplifica. Como dijo Ratti: “La constante readaptación es parte de nuestra historia”. En Misiones, el mercado ya empezó a reacomodarse.

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