poder adquisitivo Argentina

Argentina quedó entre los salarios mínimos más bajos de América Latina y se aleja del promedio regional

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El mapa salarial de América Latina vuelve a dejar una señal incómoda para la economía argentina. Pese a la desaceleración de la inflación y a la estabilidad cambiaria relativa que intenta consolidar el gobierno de Javier Milei, el Salario Mínimo Vital y Móvil quedó relegado a uno de los niveles más bajos de toda la región cuando se lo mide en dólares.

Distintos relevamientos privados y comparaciones regionales ubican hoy a Argentina apenas por encima de Cuba y Venezuela en términos de salario mínimo mensual.

El contraste regional es contundente. Costa Rica lidera el ranking latinoamericano con ingresos mínimos que oscilan entre US$750 y US$800 mensuales, seguido por Panamá, Uruguay y Chile, todos por encima de los US$590. México ya supera los US$530, mientras que Paraguay y Colombia rondan los US$470 a US$540 mensuales.

En cambio, Argentina aparece con un salario mínimo cercano a los US$260 mensuales según distintas conversiones de mercado, muy lejos del promedio regional estimado en torno a los US$400.

La situación refleja una combinación compleja: aunque el salario mínimo en pesos continúa ajustándose mediante aumentos escalonados definidos por el Gobierno nacional, la acelerada pérdida de poder adquisitivo acumulada en los últimos años y el atraso relativo frente a otros países de la región terminaron deteriorando su equivalencia en dólares.

Mapa salarial de América Latina

Salario mínimo mensual estimado en dólares. Argentina queda entre los niveles más bajos de la región.

Puesto País Salario mínimo mensual
1Costa RicaUS$ 751 – 800
2PanamáUS$ 637
3UruguayUS$ 613,76
4ChileUS$ 596,70
5MéxicoUS$ 551,30
6GuatemalaUS$ 521,33
7HondurasUS$ 510,77
8EcuadorUS$ 482
9BoliviaUS$ 478,18
10ParaguayUS$ 474,48
11ColombiaUS$ 470,58 – 537,53
12El SalvadorUS$ 408,80
13PerúUS$ 331,19
14BrasilUS$ 323,61
15NicaraguaUS$ 271,47
16ArgentinaUS$ 263,28
17CubaUS$ 87
18VenezuelaUS$ 0,25

Lectura Economis: Argentina aparece en el tramo inferior del ranking regional: queda por debajo de Brasil, Perú y Nicaragua, y solo supera a Cuba y Venezuela.

Actualmente, el esquema oficial prevé incrementos progresivos del SMVM durante 2026. En abril alcanzó los $357.800 mensuales y continuará subiendo hasta agosto, cuando llegará a $376.600.

Sin embargo, incluso con esas actualizaciones nominales, Argentina sigue perdiendo posiciones en el tablero regional. Mientras otros países latinoamericanos aplicaron fuertes recomposiciones salariales en moneda dura, el ingreso básico argentino quedó afectado por la depreciación acumulada del peso y por una recuperación salarial que todavía no logra compensar la inflación de los últimos años.

El fenómeno también deja expuesta otra discusión de fondo: el verdadero poder de compra de los salarios. Porque el ingreso medido en dólares es apenas una parte de la ecuación. El costo de vida, la inflación interna, los servicios, los alimentos y el acceso a vivienda terminan definiendo cuánto rinde realmente un salario mínimo en cada país.

Aun así, el deterioro relativo de Argentina se volvió evidente. Un país que históricamente supo ubicarse entre los salarios más altos de América Latina hoy aparece más cerca del fondo de la tabla que de las economías líderes de la región.

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Sueldos siguen en retroceso: Argentina queda entre los peores salarios mínimos de América Latina

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¿Saben al que peor le fue con esta economía en términos reales? A mi, que fui el único que no se subió el sueldo. De hecho, soy el presidente que menos gana en América”, argumentó Javier Milei en una disertación en la Fundación Libertad, en la que pidió a sus seguidores “no dejarse psicopatear” por los discursos de la oposición, a los que tildó de mentirosos. El libertario argumentó que es “mentira” que se pierdan empleos, aunque reconoció que el crecimiento se da exclusivamente en el sector informal (no registrado). Además, afirmó que los únicos salarios que caen en términos reales son los del sector público, utilizándose a sí mismo como ejemplo al decir que es el presidente que menos gana en América Latina.

Sin embargo, los datos oficiales muestran lo contrario. El deterioro del ingreso real de los trabajadores continúa profundizándose en la Argentina. Los últimos datos del Índice de Salarios del INDEC muestran que febrero volvió a cerrar con caídas reales en la mayoría de los segmentos laborales, mientras que la aceleración inflacionaria de marzo anticipa una nueva pérdida de poder adquisitivo.

El cuadro es especialmente severo en el sector público: los salarios reales del empleo público nacional acumulan una caída de 37,9% respecto del promedio de 2023, mientras que en el sector público provincial el retroceso llega al 15,2%. En el empleo privado registrado, si bien la contracción es menor en términos relativos, también persiste una pérdida significativa: el salario real se ubica 5,5% por debajo del promedio de 2023 y 4,1% por debajo de la comparación interanual.

La situación confirma que, pese a cierta desaceleración inflacionaria observada durante algunos meses, la recomposición salarial sigue lejos de consolidarse y los ingresos continúan corriendo por detrás de los precios.

Nuevas caídas en febrero y alerta por marzo

Durante febrero, el salario del sector público provincial permaneció sin variaciones reales, pero tanto el empleo privado registrado como el sector público nacional sufrieron nuevas bajas mensuales: -1,3% y -0,6%, respectivamente.

Este escenario adquiere mayor relevancia considerando que marzo mostró una “sorpresa inflacionaria” con una aceleración del Índice de Precios al Consumidor, lo que anticipa una profundización adicional del deterioro salarial.

Es decir, incluso los sectores que habían mostrado cierta recuperación parcial vuelven a quedar rezagados frente al avance de la inflación.

El salario privado también perdió una década

Aunque suele ser el segmento mejor remunerado del mercado laboral argentino, el salario privado registrado tampoco escapó al deterioro estructural.

Desde el piso de la crisis de 2002, el salario real de los trabajadores privados tuvo una recuperación sostenida que alcanzó su punto máximo en septiembre de 2015. Sin embargo, desde ese pico hasta marzo de 2026 perdió 17,2% de su poder de compra.

Actualmente, el nivel salarial del empleo privado registrado se encuentra prácticamente estancado en valores comparables a los de 2009, lo que implica más de quince años sin mejoras reales sostenidas.

Además, distintos análisis advierten que esa caída podría ser aún más profunda si el IPC se actualizara con una canasta de consumo más cercana a la Encuesta Permanente de Hogares 2017/2018, en lugar de continuar utilizando estructuras de consumo basadas en patrones de 2004.

Argentina, entre los salarios mínimos más bajos de la región

El deterioro también se refleja en la comparación regional. Según un ranking de salarios mínimos de América Latina elaborado con información oficial de cada país y compilado por Bloomberg con tipo de cambio al 30 de marzo de 2026, Argentina aparece en el puesto 17 de 19 países relevados.

Con un salario mínimo equivalente a apenas US$ 233 mensuales, Argentina queda por debajo de países como Paraguay (US$ 428), Brasil (US$ 295), Perú (US$ 335) e incluso Nicaragua (US$ 241).

El ranking es liderado por Costa Rica con US$ 751, seguido por Uruguay con US$ 648 y Panamá con US$ 636,8. Chile se ubica cuarto con US$ 597 y México quinto con US$ 533.

La distancia resulta significativa: el salario mínimo argentino representa apenas el 31% del costarricense y poco más de un tercio del uruguayo.

El problema no es sólo nominal

Más allá del valor nominal en dólares, el problema central sigue siendo la pérdida persistente del salario real dentro del mercado interno.

La combinación de inflación, atraso en las recomposiciones salariales y una fuerte licuación del ingreso público consolidó un escenario donde el ajuste recae directamente sobre el poder adquisitivo de trabajadores y jubilados.

La situación del empleo público nacional es la más crítica, con una pérdida cercana al 40% en apenas poco más de dos años, pero la señal de fondo es más amplia: incluso el empleo privado formal, históricamente más protegido, muestra un deterioro que ya acumula una década.

La discusión económica ya no gira únicamente sobre la desaceleración de la inflación, sino sobre cuánto tiempo demandará recuperar ingresos reales que hoy retrocedieron a niveles de hace más de quince años.

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Un prestigioso centro de estudios analizó las mediciones oficiales y sostuvo que el Indec exagera la baja de la pobreza

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La evolución reciente de la pobreza en Argentina quedó bajo revisión técnica. Un informe del CEDLAS (Universidad Nacional de La Plata) identificó tres mecanismos clave que alteran la medición oficial y que, en conjunto, tienden a sobrestimar la magnitud de la caída registrada entre 2023 y 2025.

El dato central es contundente: la baja de la pobreza es real, pero significativamente menor a la que reflejan las estadísticas del INDEC.

Según la serie oficial, la pobreza pasó de 41,7% en el segundo semestre de 2023 a un pico de 52,9% en el primer semestre de 2024, para luego descender hasta 31,6% en el primer semestre de 2025. Sin embargo, el CEDLAS advierte que variaciones de esa magnitud no encuentran correlato en cambios equivalentes en actividad, empleo o gasto social, lo que abre interrogantes sobre la consistencia del indicador.

Tres distorsiones que cambian la lectura

El informe identifica tres factores técnicos que inciden directamente en la medición:

1. Desfasaje entre ingresos y precios
Los ingresos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares corresponden al mes previo a la encuesta, mientras que la canasta se valoriza a precios actuales. En un contexto de alta inflación, esto genera una sobrestimación de la pobreza en períodos de aceleración inflacionaria, especialmente entre fines de 2023 y comienzos de 2024.

2. Subreporte y mejora en la captación de ingresos
La evolución de los ingresos relevados en la encuesta no coincide con registros administrativos. Parte de la caída de la pobreza se explica por una mejor captación estadística (transferencias, ingresos no laborales) y no necesariamente por una mejora real del poder adquisitivo.

3. Canasta desactualizada
La Canasta Básica Total aún utiliza patrones de consumo de 2004/05. Al actualizarla con datos más recientes (ENGHo 2017/18), donde los servicios tienen mayor peso, la pobreza resulta sistemáticamente más alta, con diferencias superiores a 5 puntos porcentuales.

Una caída mucho más moderada

Al corregir estos tres factores, el resultado cambia de manera sustancial:
entre el segundo semestre de 2023 y el primero de 2025, la pobreza no habría caído 10 puntos porcentuales, sino apenas alrededor de 2 puntos, ubicándose en torno al 41,5%.

Este contraste refleja una tensión creciente entre estadística y realidad económica. Como sintetizó Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA: “hay una paradoja entre la estadística de la pobreza y la capacidad de consumo”.

El freno estructural: inflación y salarios

Las perspectivas tampoco muestran una mejora sostenida. Distintos análisis coinciden en que la dinámica futura de la pobreza estará condicionada por tres variables:

  • Inflación persistente, especialmente en alimentos
  • Salarios que corren por debajo del IPC
  • Deterioro del mercado laboral, con mayor subocupación y demanda de empleo

En ese contexto, incluso con desaceleración inflacionaria, el poder adquisitivo de los sectores más vulnerables sigue bajo presión, lo que limita la posibilidad de una reducción sostenida de la pobreza.

El resultado es un escenario más complejo de lo que sugieren los números oficiales: menos pobreza que en el peor momento de la crisis, pero lejos de una recuperación sólida.

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Milei lidera la intención de voto, pero el 53% de los argentinos quiere un cambio

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En un escenario económico atravesado por la caída del consumo y la pérdida del poder adquisitivo, una nueva encuesta nacional marca tensiones claras entre la evaluación del Gobierno, la intención de voto y el clima social.

El relevamiento de CB Global Data, realizado entre el 22 y el 28 de marzo de 2026 sobre 2.015 casos en todo el país, muestra que el presidente Javier Milei se mantiene al frente en intención de voto, pero con un contexto de creciente malestar económico.

El estudio refleja una sociedad partida en dos: un 54,5% desaprueba la gestión nacional frente a un 43,9% que la aprueba, lo que evidencia un equilibrio inestable en la percepción pública.

La lectura es clara: el oficialismo conserva un núcleo duro relevante, pero enfrenta un rechazo mayoritario que condiciona su proyección política.

El dato más contundente del informe aparece en el capítulo de preocupaciones sociales. La caída del poder adquisitivo lidera ampliamente con el 46,6%, seguida por la falta de empleo (21%).

Muy por detrás aparecen la inseguridad (8,3%), la corrupción (5,7%) y la inflación (4,9%), lo que marca un cambio significativo en la agenda pública: el problema ya no es solo el aumento de precios, sino directamente la pérdida de ingresos reales.

En intención de voto, Javier Milei se ubica primero con 28,3%, seguido por Axel Kicillof con 24,2%. Más atrás aparecen Patricia Bullrich (7,8%) y Juan Grabois (6,7%).

El dato relevante es que, si bien el Presidente lidera, lo hace con una ventaja moderada y en un escenario fragmentado.

En un hipotético escenario de PASO, el oficialismo ampliado alcanzaría el 36,1%, mientras que el peronismo llegaría al 37%, mostrando un virtual empate técnico.

La mayoría quiere un cambio

Uno de los indicadores más sensibles es el clima electoral: el 53% de los encuestados afirma que prefiere un cambio de rumbo, frente a un 41,3% que optaría por la continuidad del actual gobierno.

Este dato introduce una tensión central: Milei lidera individualmente, pero el humor social parece inclinarse hacia una modificación del rumbo económico.

El informe también revela que los principales dirigentes presentan diferenciales de imagen negativos.

El propio Milei registra un diferencial de -14,1%, mientras que otros referentes como Axel Kicillof (-17,2%) y Patricia Bullrich (-5,8%) también muestran saldo negativo.

Casos más críticos aparecen en figuras como Manuel Adorni (-39,8%) o Miguel Ángel Pichetto (-57,7%), lo que refleja un desgaste generalizado de la dirigencia política.

El estudio confirma un escenario político fragmentado, con liderazgo relativo del oficialismo, pero sin hegemonía clara y con un fuerte condicionante económico.

El deterioro del poder adquisitivo y el empleo aparece como el principal eje de tensión, lo que anticipa que la economía -más que la política- será el factor decisivo en los próximos meses.

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Los salarios subieron 2,5% en julio, pero acumulan apenas 23,7% en 2025 según el INDEC

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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que en julio de 2025 el índice de salarios creció 2,5% respecto del mes anterior y 53,2% en la comparación interanual. Sin embargo, en lo que va del año acumula una suba de 23,7% frente a diciembre de 2024, lo que refleja un rezago frente a la inflación.

Desempeño por sectores: asalariados no registrados con el mayor incremento

El detalle sectorial muestra que el aumento mensual se explicó por una suba de 2,2% en el sector privado registrado, 2,3% en el sector público y un salto de 3,6% en el sector privado no registrado.

En términos interanuales, los salarios informales fueron los que mostraron el mayor dinamismo con un alza de 139,7%, frente al 39,8% del sector privado registrado y 41,3% del sector público.

No obstante, la elevada variación de los no registrados debe leerse con cautela: el propio informe técnico del INDEC aclara que se trata de una serie construida con rezagos y elevada volatilidad.

Diferencias dentro del sector público

El relevamiento distingue entre subsector nacional y provincial. En julio, los salarios del subsector público nacional aumentaron apenas 0,6% mensual, acumulando una mejora de 11,3% en el año y 24,5% interanual.

En contraste, el subsector provincial mostró un incremento mensual de 2,6%, con una suba acumulada de 22,1% desde diciembre y 47,3% interanual.

El informe técnico (Vol. 9, N° 238, septiembre de 2025) señala que el índice de salarios busca aislar variaciones derivadas de horas trabajadas o premios por productividad y se centra en la evolución de los ingresos.

La aceleración de la inflación en la primera parte del año tensiona la capacidad de recuperación del poder adquisitivo. Aun con la mejora interanual del 53,2%, los salarios muestran un rezago frente a los precios que afecta tanto a trabajadores formales como informales, con impacto directo en el consumo interno y en las negociaciones paritarias de fin de año.

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