política económica Argentina

Herrera Ahuad reclamó una discusión fiscal más profunda y defendió el rol de las provincias

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En su primera intervención como secretario de la Comisión de Economía de la Cámara baja, el diputado nacional Oscar Herrera Ahuad planteó una postura firme en torno al debate fiscal en la Argentina, con un eje claro: la necesidad de avanzar en medidas estructurales que contemplen la realidad de las provincias y, en particular, de las economías regionales.

Durante su exposición, el legislador misionero reclamó la implementación efectiva del artículo 10 de la ley Pyme, al tiempo que reiteró el pedido histórico de Misiones para contar con un régimen especial que le permita competir en igualdad de condiciones con países vecinos como Brasil y Paraguay. “Las herramientas están”, insistió, en referencia a normativas vigentes que, según sostuvo, no han sido plenamente aplicadas.

Uno de los puntos centrales de su discurso fue la crítica a lo que definió como una mirada simplificada del esquema tributario. Herrera Ahuad cuestionó que el debate sobre la reducción de impuestos se concentre casi exclusivamente en las provincias, sin considerar el peso de los tributos nacionales.

“Es muy fácil pedir que las provincias bajen impuestos”, remarcó, y enumeró las responsabilidades que hoy asumen los estados subnacionales: financiamiento total del sistema sanitario, la educación, la obra pública y el gasto corriente.

En ese sentido, planteó la necesidad de revisar impuestos nacionales clave, como el tributo a los combustibles líquidos y el impuesto al dióxido de carbono. “Vamos a bajar los impuestos, bajemos entonces el impuesto de los combustibles líquidos. ¿A dónde va ese dinero?”, cuestionó, al tiempo que puso en duda el destino efectivo de esos recursos, originalmente concebidos para financiar infraestructura vial.

Competitividad y costo del combustible

El legislador advirtió que el costo del combustible es un factor determinante en la pérdida de competitividad de las economías regionales, especialmente en una provincia de frontera como Misiones.

“Con un 20% más barato el combustible en mi provincia, que ya paga un 10% más que en cualquier otro lugar de la Argentina, voy a poder ser competitivo con muchas industrias”, sostuvo.

Este punto se vincula directamente con el reclamo de un régimen fiscal diferencial para Misiones, una demanda sostenida por distintos actores políticos y económicos, basada en las asimetrías con los mercados de Brasil y Paraguay.

En otro tramo de su intervención, Herrera Ahuad defendió con énfasis el rol del Estado provincial en la prestación de servicios esenciales. Frente a los planteos de reducción de impuestos locales, advirtió sobre las consecuencias directas en áreas sensibles.

“Cuando un trabajador se lesiona o se enferma, lo va a buscar una ambulancia pública, de un hospital público, le salva la vida, lo cura y lo devuelve a la sociedad”, expresó, en defensa del sistema sanitario.

En ese marco, llamó a “ser más coherentes” en el debate fiscal y a evitar decisiones que puedan comprometer la sostenibilidad de servicios básicos como la salud, la educación y la obra pública.

Finalmente, el diputado puso el foco en las dificultades estructurales que enfrentan las economías regionales, atravesadas por altos costos logísticos, presión fiscal y pérdida de competitividad.

Su intervención dejó planteada una agenda que excede la coyuntura tributaria y apunta a una discusión más amplia sobre el federalismo fiscal, la distribución de recursos y el diseño de políticas que permitan equilibrar las condiciones productivas en el país.

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Artemis, Atenea y las paradojas de Argentina

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A más de 40.000 kilómetros de la Tierra, lejos de la estrechez de la coyuntura, un pequeño artefacto argentino acaba de abrir una frontera silenciosa pero decisiva. Acoplado a Artemis, el cohete de la Nasa que vuelve a orbitar la luna después de más de medio siglo, el satélite Atenea -un CubeSat 12U desarrollado por la CONAE junto a universidades públicas y organismos científicos- ya envía datos desde el espacio profundo. Alcanzará los 70.000 kilómetros de altura, una marca inédita para la ingeniería nacional, mientras mide radiación, valida comunicaciones de largo alcance y somete componentes tecnológicos a condiciones extremas. Es ciencia aplicada, es desarrollo, es Estado articulando conocimiento con universidades como la UBA, la UNLP y la UNSAM para posicionar a Argentina en una misión internacional de primer nivel. La ciencia argentina se codea con la Nasa y el satélite está a la altura de otros países como Alemania, Arabia Saudita y Corea del Sur.

Pero ese mismo Estado que hoy celebra -con razón- un hito tecnológico que no sería posible sin décadas de inversión sostenida en educación superior, es el que al mismo tiempo desoye una orden judicial para cumplir con la ley de financiamiento universitario. Es decir: el mismo sistema que hace posible que un satélite argentino dialogue con el espacio profundo, es el que enfrenta un inédito ajuste que compromete su propia supervivencia.

La paradoja no es menor. Atenea es, en esencia, una síntesis del ecosistema científico argentino: investigadores formados en universidades públicas, infraestructura estatal, articulación institucional y una visión de largo plazo. Sin ese entramado, no hay satélites, no hay innovación, no hay soberanía tecnológica. Sin embargo, en el plano doméstico, la política económica parece avanzar en sentido inverso, tensionando el financiamiento de esas mismas universidades que son el corazón del sistema. Los salarios universitarios acumulan una caída del 32% en su poder adquisitivo desde diciembre de 2023, las transferencias a las universidades se desplomaron 45,6% en términos reales entre 2023 y 2026 y, según el Consejo Interuniversitario Nacional, cada docente perdió el equivalente a siete salarios mensuales en ese período.

En esa contradicción se juega algo más que una discusión presupuestaria. Se define si la Argentina que puede medir radiación en el espacio profundo será también capaz de sostener las condiciones básicas para producir conocimiento en la Tierra. Ningún satélite despega de un país que decide, al mismo tiempo, desfinanciar su inteligencia colectiva.

Esa contradicción no es aislada. En lugar de capitalizar el fallo que desestimó la demanda en contra de YPF y evitó que Argentina sea obligada a pagar entre 16 y 18 mil millones de dólares, el presidente Javier Milei eligió confrontar con el ex ministro de Economía y actual gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien fue el diseñador de la recuperación de la mayoría de las acciones en la petrolera. El fallo en la justicia de Estados Unidos no hizo más que ratificar la posición que expuso Kicillof cuando se recuperó el control de la empresa, respaldado por una amplia mayoría en el Congreso, la Constitución y la ley de expropiación que ahora el Gobierno quiere reducir a su mínima expresión para atraer “inversiones privadas”. 

Gracias a la estrategia de Kicillof, la Argentina tiene hoy un motor económico en marcha. Los otros fueron sacrificados en el altar del déficit cero. 

La andanada presidencial contra Kicillof no logró el efecto esperado. Por el contrario, el gobernador bonaerense por primera vez aparece primero en las encuestas con proyección a las presidenciales de 2027. La consultora brasileña Atlas Intel -que pronosticó el triunfo de Milei-, junto a Bloomberg, presentó un dato inédito: Kicillof aparece por encima de Milei y de Patricia Bullrich en intención de voto, rozando el 40%. 

El informe deja otra señal preocupante para el Gobierno: desde diciembre, la desaprobación presidencial creció 10 puntos hasta un 62 por ciento de imagen negativa. Un 65% de los encuestados califica la situación económica como “mala” y un 57% tiene expectativas negativas hacia el futuro. La imagen presidencial se derrumba por escándalos propios, como $Libra o Andis, pero en las últimas horas, particularmente por el Adorni Gate, que tiene como protagonista a Manuel Adorni, el ex vocero, hoy jefe de Gabinete, a quien se le descubrieron incongruentes inversiones y gastos, poco compatibles con su vida previa y con el sueldo de funcionario. Solo entre departamentos, viajes VIP a Punta del Este, Nueva York y Aruba, además de generosos créditos hipotecarios, en dos años lleva invertidos 269.600 dólares

Otro sondeo, de Zuban & Córdoba, expone una fotografía contundente: el ex panelista tiene 66% de imagen negativa contra apenas 21,5% de positiva. El 70,4% considera que Adorni debería renunciar

En su defensa, Adorni podrá aducir que no es el único con problemas para explicar el crecimiento de su patrimonio. Al menos nueve funcionarios y legisladores vinculados al oficialismo accedieron a créditos del BNA por montos que, en conjunto, superan los $2.500 millones.

Entre ellos figuran Felipe Núñez, director del Banco de Inversión y Comercio Exterior y asesor del ministro de Economía Luis Caputo, con una deuda inicial de $ 373.000.000 (unos US$ 315.000) desde febrero de 2025; y Federico Furiase, ex director del BCRA y actual secretario de Finanzas, con una deuda de $ 367.059.000 (US$ 280.787) desde agosto de 2025. 

Para acceder a un monto semejante, según el simulador del propio Banco Nación, por 30 años hay que pagar cuotas de 3.085.838 pesos y tener ingresos mínimos, entre el titular y codeudores, de 12.343.351. Calificar es una odisea para cualquiera no alineado. 

En el listado de beneficiarios también aparecen Juan Pablo Carreira (“Juan Doe” en X), director nacional de Comunicación Digital, que tiene un crédito por $ 112.948.000 (US$ 76.417); y Emiliano Mongilardi, director de YPF, por $ 309.507.000 (US$ 207.766). Por su parte, los diputados de LLA Alejandro Bongiovanni, Mariano Campero y Lorena Villaverde mantienen deudas que oscilan entre los $ 230 millones y los $ 279 millones, según los distintos períodos relevados. 

El Gobierno como ante cada escándalo, prefiere mirar para otro lado. En tiempos de posverdad, si no me acuerdo no pasó. 

El Presidente atiende y responde sobre lo que quiere en la realidad virtual donde el algoritmo lo protege de cuestionamientos directos. Hace unas horas posteó una imagen suya con la leyenda “Basta de bajar la pobreza”, con un hombre desolado ataviado con una remera con la imagen de la hoz, símbolo comunista y una urna vacía y transparente. Dice que si sigue bajando la pobreza, no habrá votantes para el comunista

Alude a la baja de la pobreza que informó el Indec. En el segundo semestre de 2025 la pobreza alcanzó al 28,2% de las personas, mientras que la incidencia de la indigencia se ubicó en el 6,9%. Estos datos muestran una disminución de 9,9 puntos porcentuales (p.p.) en la pobreza y de 1,9 p.p. en la indigencia en comparación con el segundo semestre de 2024. Es decir, en apenas un año y medio, la pobreza pasó del 52,9% al 28,2%.

En términos de personas, esto implica que se pasó de 15,7 millones de personas pobres en el primer semestre de 2024 a 8,5 millones en el segundo semestre de 2025: una reducción cercana al 46%. Es decir, se redujo a la mitad la población pobre en el país.

Los números son los números. Pero nadie cree realmente en que esa disminución sea real, si al mismo tiempo creció el desempleo -datos oficiales del Indec-, hay 300 mil empleos privados menos y las tarifas de los servicios públicos, como la energía y el gas, no paran de aumentar, lo mismo que el combustible, que sólo en marzo aumentó 20 por ciento en promedio y acumula subas de 340 por ciento en la era Milei. 

La narrativa oficial sobre la baja de la pobreza se desarma cuando se contrastan los datos duros y las inconsistencias metodológicas: la Canasta Básica Total se ubica en torno a 1.400.000 pesos, pero sin ponderar gastos hoy ineludibles como internet, telefonía móvil y tarifas de servicios públicos, lo que la eleva a cerca de 2.000.000 pesos reales. 

A esto se suma una señal aún más contundente: según la EPH, los salarios del sector público habrían crecido entre 2023 y 2025, cuando todas las demás fuentes que miden lo mismo -el índice de salarios del INDEC, los datos del SIPA de empleo público o el propio gasto estatal en sueldos- muestran una caída pronunciada, de la cual incluso el propio Gobierno se jacta; la misma inconsistencia aparece en las jubilaciones.

En paralelo, el cuadro macroeconómico es consistente con un deterioro social: el gobierno asumió con 41% de pobreza y, tras el shock devaluatorio y el ajuste del 12 de diciembre de 2023, la llevó al 52%, en medio de una inflación que saltó 25% en enero de 2024 y 20% en febrero; el desempleo trepó de 5,6% a 7,5%, la recaudación acumula ocho meses de caída, crece la morosidad en tarjetas y créditos, el consumo se desploma y desaparecieron cerca de 22.000 Pymes en dos años, mientras el salario real cae de manera generalizada.

En ese contexto, el único componente que muestra mejora es el de las transferencias sociales -AUH y Tarjeta Alimentar-, lo que refuerza la sospecha de que la baja de la pobreza es más un efecto estadístico que una recuperación genuina: no querer ver el problema de fondo en la captación de ingresos de la EPH exige algo más que ingenuidad, exige fanatismo ideológico.

Existen, al menos, tres reparos metodológicos que obligan a leer con cautela la evolución reciente de la pobreza. En primer lugar, la mejora en la captación de ingresos no laborales introducida por el INDEC en la Encuesta Permanente de Hogares desde fines de 2023 -que incorpora con mayor precisión transferencias como la Tarjeta Alimentar, pensiones no contributivas y Progresar- eleva los ingresos declarados sin que necesariamente haya un cambio equivalente en el bienestar real.

En segundo término, se observa una inconsistencia en los ingresos de los trabajadores no registrados: el quiebre en su correlación histórica con el Salario Mínimo, Vital y Móvil a partir de 2024, junto con un aumento real del 25,5% entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025 en un contexto de mercado laboral contractivo, sugiere que parte de esa mejora responde más a ajustes en la medición que a una recuperación efectiva.

Finalmente, la subestimación de la Canasta Básica Total introduce un sesgo adicional. La metodología vigente, basada en el coeficiente de Engel, no logra capturar adecuadamente el peso creciente de los servicios y el transporte en el gasto de los hogares, rubros que han mostrado incrementos muy por encima de los alimentos. El resultado es una línea de pobreza artificialmente baja, que empuja estadísticamente a más hogares por encima del umbral sin que medie una mejora sustantiva en sus ingresos reales. En conjunto, estos factores configuran una paradoja: indicadores que sugieren alivio, pero construidos sobre bases que, en parte, distorsionan la verdadera dinámica social. 

Para los desconfiados, no están mal los datos. El problema es celebrarlos de forma sobredimensionada. La realidad indica que la foto del fin del semestre pasado no es la que se vive en la actualidad. Basta leer la propia publicación del Presidente para entender que el humor social no está para celebraciones. 

El mate, amargo

En el sector yerbatero hubo muchos votantes de Milei. Sin embargo, ahora reina la desazón por la caída de los precios en el sector productivo y una rentabilidad acotada en la industria. Las quejas de los pequeños productores llegaron hasta Axel Kicillof. “Está en juego si la yerba seguirá siendo territorial y distributiva, o será un commodity, estandarizado y concentrado”, señala el documento entregado al gobernador. 

Sostienen que la desregulación llegó para romper el equilibrio en una cadena -no exenta de problemas- y dejó desprotegidos a miles de productores, muchos de los cuáles hicieron campaña para el Presidente y hoy piden auxilio al Gobierno –al Estado– provincial para conseguir un precio más justo por la hoja verde. 

En esa búsqueda presentarán en las próximas horas una nueva demanda ante la Justicia federal con la tésis de que la desregulación en la práctica significó una regulación que benefició a un sector de la cadena, el industrial, en un proceso mucho más acelerado que en los 90 y dejó al resto sobreviviendo con precios de miseria. 

El Instituto Nacional de la Yerba Mate rechazó sugerir un precio de referencia para la hoja verde con un argumento -aunque suene a paradoja- que fortalece la posición de los productores: el dictamen de la mayoría de los directores admite que tras el DNU 70/2023, el organismo dejó de tener como objetivo la “sustentabilidad de la cadena” y pasó a enfocarse en “proteger el carácter competitivo de la industria”, eliminando además la facultad de acordar precios entre los distintos sectores. Con esa premisa, dictar normas o establecer intervenciones que provoquen “distorsiones en los precios de mercado o interfieran en la libre interacción entre oferta y demanda”, incluso un precio “indicativo” podría funcionar como señal de mercado equivalente a “concertar directa o indirectamente el precio de venta o compra”. 

La línea que intentará torcer el rumbo yerbatero señala que el DNU de Milei transformó la naturaleza jurídica del INYM y lo convirtió en un “apéndice de la industria”, para garantizar su rentabilidad. “Queda de lado la competitividad del sector productivo y se enfocan solo en la industria. Es una desviación de poder. No había ni necesidad ni urgencia para el DNU, todos los datos del sector eran positivos”, explica el abogado Federico Padolsky, quien diseñó la nueva estrategia que se presentará en las próximas horas.

El documento de 128 páginas promete varios puntos demoledores en contra de la desregulación.  Los productores argumentan que hasta entonces, el mercado funcionaba, con márgenes de rentabilidad para cada eslabón y un precio que permitía sostener la actividad. Eso desapareció para el productor, pero incluso la industria reconoce que con los costos que se dispararon en paralelo, sus propios márgenes quedaron más estrechos. La exportación récord, que sobredimensiona el Gobierno nacional, no alcanza a toda la cadena y unas pocas marcas son las que explican la mayoría de los envíos al exterior.

Hasta las cooperativas, que bregan por el bienestar de sus socios, reconocen que lo que pagan no cubre los costos –Piporé ofrece 450, Las Tunas 380, Cooperativa El Colono de Campo Ramón 400-. Pero el costo está en 391 pesos, lo que, con un margen de rentabilidad mínimo, elevaría el precio de la hoja a 508 pesos.

Ese piso está apenas por encima de lo que el gobernador Hugo Passalacqua reclamaba el año pasado -505 pesos-, como él mismo le recordó a un productor que fue a pedirle ayuda en un acto en Campo Grande. “Mi compromiso es total”, aseguró Passalacqua después de recibir a productores y la Federación de Cooperativas y confirmar el respaldo de la Provincia a un nuevo capítulo jurídico para tratar de anular los efectos del DNU presidencial. 

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Sturzenegger aseguró que se crearon 400.000 empleos informales o independientes pese a la caída del trabajo formal

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En medio del debate sobre el impacto social del programa económico, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, salió a defender el balance laboral de la gestión de Javier Milei y sostuvo que la economía generó unos 400.000 nuevos puestos de trabajo en los dos primeros años de gobierno.

El dato, difundido por el funcionario al analizar estadísticas oficiales, apunta a responder una de las críticas más persistentes hacia el rumbo económico: la idea de que la actividad puede recuperarse sin una mejora real en el empleo. Para Sturzenegger, ese diagnóstico no se sostiene frente a los números de crecimiento y a la evolución del mercado laboral.

Según su planteo, la economía registró una expansión del 6,6% en el primer año de gestión y del 3,5% en el segundo, mientras que el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) proyecta un crecimiento trimestral cercano al 1% hacia adelante. En ese marco, el ministro afirmó que el país podría alcanzar un aumento acumulado del producto cercano al 20% al final del mandato presidencial.

“Es implausible que con tanto crecimiento tengamos un problema de empleo”, planteó.

La intervención del funcionario no fue casual: busca instalar la lectura oficial de que el mercado laboral está atravesando una reconfiguración estructural más que una crisis de destrucción de empleo.

Un mercado laboral en transición: más trabajo independiente y menos empleo formal

El análisis del Gobierno se apoya principalmente en los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec. Según esa medición, la tasa de actividad —que mide la proporción de personas que trabajan o buscan empleo— subió del 48,2% en el tercer trimestre de 2023 al 48,6% en el mismo período de 2025.

Ese aumento implicó una expansión de la población económicamente activa: pasó de 14.210.000 a 14.554.000 personas.

Dentro de ese universo, el número de ocupados creció de 13.396.000 a 13.606.000, lo que el ministro interpreta como una señal de dinamismo laboral durante el actual gobierno.

Sin embargo, el cambio más relevante aparece al observar la composición del empleo. De acuerdo con la Cuenta de Generación del Ingreso, que permite estimar el total nacional, el país pasó de 22.260.000 puestos de trabajo en el tercer trimestre de 2023 a 22.668.000 en igual período de 2025.

La diferencia equivale a unos 408.000 empleos adicionales, pero con una característica central: el crecimiento se explica mayormente por modalidades informales o independientes.

Según el detalle presentado por Sturzenegger, en ese período se registró: +630.000 empleos informales o independientes, –222.000 puestos de trabajo formales

El ministro describió ese movimiento como un cambio en la estructura del mercado laboral vinculado a formas de trabajo más flexibles, donde el monotributo y las tareas independientes adquieren mayor peso.

La Ley Bases y la apuesta oficial por la flexibilización laboral

Dentro de la explicación oficial, el Gobierno vincula esa transformación con las reformas económicas impulsadas durante la gestión. En particular, Sturzenegger mencionó el impacto de la Ley Bases, que según su interpretación facilitó la expansión del monotributo al reducir cargas impositivas.

Para el ministro, la discusión sobre la calidad del empleo requiere mirar no solo la formalidad del vínculo laboral, sino también el nivel de ingresos.

En ese sentido, señaló que en 2025 el ingreso promedio de un trabajador independiente alcanzó los $1.460.000 mensuales, mientras que el salario promedio de un trabajador asalariado se ubicó en $1.300.000.

“No hay una relación directa entre trabajo independiente y trabajo de mala calidad”, sostuvo.

La comparación busca reforzar el argumento de que el crecimiento del empleo autónomo no necesariamente implica precarización, sino que puede reflejar una reorganización del mercado laboral hacia esquemas menos dependientes del empleo asalariado tradicional.

Sectores en expansión y la construcción como foco de la caída

El análisis sectorial también muestra un panorama heterogéneo. De acuerdo con los datos citados por el ministro, el empleo creció en la mayoría de los 17 sectores productivos relevados, aunque con algunas excepciones.

Las caídas se concentraron en: Construcción, Pesca, Minería, Intermediación financiera, y Servicio doméstico

El caso más significativo es el de la construcción, que explicó alrededor del 80% de las bajas laborales registradas en el período analizado.

El dato resulta relevante porque ese sector fue uno de los más afectados por el ajuste fiscal y la paralización de la obra pública durante la primera etapa del programa económico.

En contraste, el ministro destacó que la industria manufacturera sumó 40.000 nuevos puestos de trabajo en los dos años analizados, un dato que el oficialismo utiliza para responder a las críticas sobre un eventual deterioro del empleo industrial.

El debate por la caída del empleo registrado

Uno de los puntos más sensibles del diagnóstico laboral es la caída del empleo formal registrada por el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).

Según esos registros, la cantidad de trabajadores registrados pasó de 13.287.000 a 12.852.000 en un año.

Sturzenegger sostuvo que esa disminución responde casi por completo a un factor específico: la reducción del monotributo social.

De acuerdo con su explicación, ese régimen había sido ampliado en el pasado al eliminarse el costo de la prestación, lo que llevó a una inscripción masiva. Cuando el Gobierno restableció el pago parcial del sistema de salud, la cantidad de inscriptos cayó con fuerza.

El número pasó de 653.400 a 248.900, lo que el ministro considera suficiente para explicar prácticamente la totalidad de la baja en los trabajadores registrados.

La disputa política por la narrativa del empleo

Más allá de los datos, el mensaje del ministro tiene una dimensión política clara. El Gobierno busca instalar la idea de que la recuperación económica ya se refleja en el mercado laboral, aunque con nuevas modalidades de inserción laboral.

Ese enfoque choca con otra interpretación presente en el debate público, que señala la pérdida de empleo formal y la expansión del trabajo independiente como señales de precarización.

En ese cruce de diagnósticos se juega parte de la discusión sobre la agenda laboral futura, especialmente en torno a la modernización de las regulaciones laborales que el Ejecutivo impulsa como parte de su programa de reformas.

Un mercado laboral que todavía redefine su equilibrio

Los datos expuestos por el ministro muestran un mercado laboral que crece en cantidad de puestos pero cambia en su estructura.

El interrogante político y económico es si esa transformación se consolidará como una nueva normalidad laboral, basada en mayor autonomía y flexibilidad, o si representa una etapa transitoria dentro de un proceso de reacomodamiento más amplio de la economía argentina.

Las próximas mediciones de actividad, empleo formal y evolución salarial serán claves para determinar si el crecimiento económico proyectado logra traducirse en un sistema laboral más estable o si el debate sobre la calidad del empleo seguirá siendo uno de los ejes centrales de la discusión política.

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El Gobierno capta $10,42 billones en la última licitación del Tesoro

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El Gobierno nacional logró colocar $10,42 billones en la licitación de instrumentos del Tesoro realizada este 12 de marzo, en una operación que volvió a mostrar el peso creciente del financiamiento en moneda local dentro de la estrategia fiscal. La Secretaría de Finanzas informó que recibió ofertas por $12,90 billones, de las cuales adjudicó poco más de diez billones entre instrumentos en pesos, títulos ajustados por inflación, bonos atados a tasas bancarias y deuda vinculada al dólar.

El dato central de la jornada no es solo el volumen colocado, sino la señal política que busca enviar el equipo económico: sostener el financiamiento del Tesoro en el mercado doméstico sin recurrir a emisión monetaria directa. En un escenario donde cada licitación funciona como test del apetito de los inversores, la capacidad de renovar y ampliar deuda se volvió un termómetro de confianza sobre la política económica.

Una licitación dominada por instrumentos en pesos

La mayor parte de la operación se concentró en instrumentos denominados en pesos y dólar linked, donde el Tesoro recibió 7.546 ofertas y adjudicó $10,17 billones de valor efectivo.

Dentro de ese universo, los títulos ajustados por inflación (CER) volvieron a captar una porción significativa de la demanda.

Entre ellos se destacaron:

  • La Letras del Tesoro ajustada por CER con vencimiento el 15 de mayo de 2026 (X15Y6), que adjudicó $2,736 billones de valor efectivo.
  • La nueva letra CER con vencimiento el 30 de septiembre de 2026, con $1,088 billones adjudicados.
  • El bono cero cupón ajustado por CER con vencimiento el 31 de marzo de 2027 (TZXM7), que colocó $854.554 millones.
  • El bono CER con vencimiento en junio de 2028 (TZX28), con $1,865 billones adjudicados.

El menú también incluyó instrumentos a tasa fija y a tasa variable.

Entre los títulos a tasa fija, el Tesoro adjudicó $2,209 billones en la letra capitalizable con vencimiento el 15 de mayo de 2026, con una tasa efectiva mensual de corte de 2,60% y una TIREA de 36,07%. También colocó $407.370 millones en una letra con vencimiento el 30 de septiembre de 2026, con una TEM de 2,53% y TIREA de 34,96%.

Por su parte, los instrumentos atados a la tasa TAMAR —referenciada en tasas mayoristas bancarias— también encontraron demanda. La letra con vencimiento el 31 de agosto de 2026 adjudicó $593.373 millones, mientras que el bono con vencimiento el 26 de febrero de 2027 colocó $418.481 millones, con TIREA de 39,83% y 42,16% respectivamente.

Cobertura cambiaria y demanda por dólar linked

La licitación incluyó además títulos vinculados al dólar oficial, una herramienta que el Tesoro utiliza para captar inversores que buscan cobertura frente a eventuales movimientos del tipo de cambio.

En este segmento se adjudicaron: $81.980 millones en la letra dólar linked con vencimiento el 30 de abril de 2026, con una TIREA de 6,35%. $162.533 millones en una nueva letra dólar linked con vencimiento el 30 de septiembre de 2026, con TIREA de 5,13%.

El uso de estos instrumentos refleja la necesidad del Tesoro de ofrecer alternativas de cobertura cambiaria sin emitir deuda directamente en moneda extranjera.

Bonar 2027: colocación parcial y segunda vuelta

En paralelo, el Gobierno licitó el BONAR 2027 (AO27), un bono denominado y pagadero exclusivamente en dólares estadounidenses.

En este caso, se recibieron ofertas por USD 440,07 millones, aunque finalmente se adjudicaron USD 151,80 millones de valor efectivo.

El precio de corte se fijó en USD 1.011,98 por cada valor nominal de USD 1.000, con una TIREA de 5,59% y una tasa nominal anual de 5,45%.

Debido al volumen de ofertas, el Tesoro aplicó un prorrateo de 71,8150469387755% sobre las propuestas recibidas al precio de corte.

Además, el Gobierno habilitó una segunda vuelta para el 13 de marzo, entre las 11:00 y las 13:00, destinada a inversores interesados en suscribir el bono al mismo precio de corte. En esta etapa se podrán colocar hasta USD 100 millones adicionales de valor nominal.

Financiamiento en pesos y señales al mercado

Más allá del detalle técnico, la licitación forma parte de la dinámica central de la política económica actual: financiar al Estado a través del mercado local.

Cada operación cumple al menos tres funciones simultáneas: Renovar vencimientos de deuda existentes. Obtener financiamiento adicional para el Tesoro. Enviar señales de estabilidad financiera al mercado.

    El volumen de ofertas —$12,90 billones— indica que los instrumentos del Tesoro continúan encontrando demanda en el sistema financiero y entre inversores institucionales.

    Al mismo tiempo, la diversidad de instrumentos ofrecidos refleja una estrategia de diversificación: tasa fija, ajuste por inflación, tasa bancaria y cobertura cambiaria.

    Lo que el mercado observará en las próximas licitaciones

    La lectura política y económica de estas operaciones no se agota en una sola jornada.

    Las licitaciones del Tesoro funcionan como una secuencia continua donde cada resultado influye en el siguiente. El nivel de rollover, las tasas convalidadas y la composición de los instrumentos adjudicados permiten inferir expectativas del mercado sobre inflación, tipo de cambio y tasas de interés.

    La segunda vuelta del BONAR 2027 será uno de los próximos indicadores a observar, porque permitirá medir si la demanda por deuda en dólares se mantiene o si los inversores privilegian instrumentos en moneda local.

    En paralelo, la dinámica del financiamiento en pesos seguirá siendo un componente central de la gobernabilidad económica. Mientras el Tesoro logre sostener la colocación de deuda en el mercado doméstico, el Gobierno podrá administrar vencimientos sin recurrir a mecanismos más disruptivos.

    El verdadero test, sin embargo, siempre aparece en la siguiente licitación.

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    El Gobierno reordena el Ministerio de Economía y concentra funciones estratégicas en producción, energía y análisis económico

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    El presidente Javier Milei dispuso una nueva reestructuración del Ministerio de Economía mediante el Decreto 146/2026, firmado el 11 de marzo de 2026 y publicado en el Boletín Oficial. La norma modifica el organigrama aprobado originalmente por el Decreto 50/2019 y redefine la arquitectura interna de la cartera que concentra buena parte del poder económico del Gobierno.

    El movimiento no es menor: elimina varias subsecretarías, crea nuevas áreas técnicas y reorganiza las competencias dentro de secretarías estratégicas como Política Económica, Energía, Industria y Comercio y Obras Públicas.

    La decisión llega en un momento en el que el Ejecutivo busca consolidar la conducción económica desde una estructura más compacta y con mayor capacidad de coordinación sectorial. La pregunta que sobrevuela la reforma es política: ¿se trata de una simplificación administrativa o de un intento por reforzar el control estratégico del Ministerio de Economía sobre áreas productivas y regulatorias clave?

    Un nuevo mapa del Ministerio de Economía

    El decreto sustituye completamente el apartado correspondiente al Ministerio de Economía dentro del organigrama de la Administración Pública Nacional. La cartera mantiene su estructura de secretarías pero introduce modificaciones relevantes en sus dependencias internas.

    Entre los cambios más visibles aparece la creación de la Subsecretaría de Análisis y Modelación Económica, dentro de la Secretaría de Política Económica, que pasa a concentrar la elaboración de diagnósticos y herramientas analíticas para el diseño de políticas macroeconómicas.

    Al mismo tiempo, el decreto elimina los objetivos de dos áreas tradicionales del análisis económico estatal: Subsecretaría de Programación Macroeconómica y Subsecretaría de Programación Microeconómica

    La supresión de ambas funciones y su reemplazo por una nueva unidad analítica sugiere un intento de reconfigurar el esquema técnico de producción de información económica dentro del Gobierno.

    La estructura central del ministerio queda organizada alrededor de varios polos de decisión:

    • Secretaría de Política Económica
    • Secretaría de Hacienda
    • Secretaría de Finanzas
    • Secretaría de Energía
    • Secretaría de Minería
    • Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa
    • Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca
    • Secretaría de Obras Públicas
    • Secretaría de Transporte
    • Secretaría de Asuntos Nucleares

    En paralelo, se mantienen áreas de coordinación política como la Unidad Gabinete de Asesores y la Secretaría Legal y Administrativa.

    Producción y pymes: concentración de áreas y redefinición de competencias

    Otro de los movimientos institucionales más relevantes aparece en el área productiva. El decreto elimina la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa, Emprendedores y Economía del Conocimiento y la Secretaría de Industria y Comercio, junto con varias subsecretarías dependientes.

    En su lugar, el Gobierno consolida una nueva estructura bajo la Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa, que pasa a concentrar: la política industrial, el desarrollo de pymes, el comercio exterior, y la defensa del consumidor

    Dentro de esta reorganización se crean nuevas dependencias como la Subsecretaría de Industria y Economía del Conocimiento y se redefinen los objetivos de la Subsecretaría de la Pequeña y Mediana Empresa.

    La Secretaría de Coordinación de Producción, por su parte, recibe un rol más explícito: deberá articular la planificación y el seguimiento de planes estratégicos de Industria y Agricultura, lo que sugiere una mayor integración entre política productiva y sector agropecuario.

    Energía: simplificación de la estructura regulatoria

    El área energética también sufre un rediseño. El decreto elimina los objetivos de tres subsecretarías existentes: Subsecretaría de Combustibles Líquidos, Subsecretaría de Combustibles Gaseosos, y Subsecretaría de Transición y Planeamiento Energético

    En su reemplazo, la estructura se reorganiza en torno a tres ejes: Subsecretaría de Energía Eléctrica, Subsecretaría de Hidrocarburos, y Subsecretaría de Eficiencia e Información Energética

    La lógica detrás del cambio parece apuntar a un esquema más concentrado de regulación energética, con foco en hidrocarburos, electricidad y gestión de información sectorial.

    Infraestructura y barrios populares: una función que cambia de ubicación

    El decreto también reubica funciones vinculadas a políticas urbanas. Las tareas relacionadas con la integración socio-urbana pasan a la órbita de la Subsecretaría de Obras y Servicios, dependiente de la Secretaría de Obras Públicas.

    Entre los nuevos objetivos asignados aparecen: diseño de políticas de integración urbana, transformación de barrios populares, desarrollo territorial, y gestión del Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP)

    El movimiento institucional es relevante porque incorpora formalmente estas políticas dentro de la estructura operativa de Obras Públicas, vinculándolas directamente con programas de infraestructura y desarrollo urbano.

    Defensa del consumidor y competencia

    La reorganización también redefine funciones regulatorias. La Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial amplía formalmente su marco de intervención.

    Entre otras funciones, deberá asistir a la secretaría correspondiente en la aplicación de normas como: Ley de Defensa del Consumidor, Ley de Tarjetas de Crédito, Ley de Lealtad Comercial, Sistema Métrico Legal Argentino, y Sistema de Identificación de Talles

    Además, el área tendrá un rol explícito en el control tutelar de la Autoridad Nacional de la Competencia, lo que refuerza su peso dentro del esquema regulatorio del ministerio.

    Reacomodamiento administrativo y transición interna

    El decreto establece que la reestructuración entra en vigencia el mismo día de su dictado, aunque aclara que las aperturas estructurales de niveles inferiores a subsecretaría continuarán funcionando de forma transitoria.

    Esto implica que: las áreas existentes seguirán operando, el personal mantendrá sus cargos y funciones, y la reorganización completa se implementará progresivamente

    El gasto derivado de la medida será cubierto con los créditos presupuestarios ya asignados al Ministerio de Economía, lo que indica que el rediseño no prevé ampliaciones presupuestarias inmediatas.

    Un movimiento técnico con lectura política

    Las reformas administrativas suelen aparecer en el Boletín Oficial como ajustes técnicos, pero en la práctica definen cómo circula el poder dentro del Estado.

    La reorganización del Ministerio de Economía apunta a tres movimientos simultáneos: Centralizar el análisis económico en una nueva unidad técnica. Concentrar la política productiva bajo una estructura más integrada. Y simplificar la regulación energética eliminando áreas intermedias.

      En términos políticos, el rediseño sugiere un intento de alinear la estructura administrativa con las prioridades estratégicas del Gobierno, especialmente en sectores productivos, energéticos y de infraestructura.

      Lo que habrá que observar

      La verdadera dimensión del cambio no se medirá en el organigrama sino en la dinámica del poder dentro del ministerio.

      En las próximas semanas será clave observar: cómo se implementa la transición entre subsecretarías eliminadas y nuevas áreas, qué rol adquiere la Subsecretaría de Análisis y Modelación Económica en el diseño de políticas, cómo se reorganizan las políticas para pymes, industria y economía del conocimiento, y qué capacidad de coordinación real tendrá la Secretaría de Coordinación de Producción

      Las reformas administrativas rara vez generan titulares inmediatos. Pero en la política económica argentina, la forma del organigrama suele anticipar la forma de las decisiones. Y este rediseño deja claro que el Gobierno está dispuesto a seguir ajustando la maquinaria estatal para ordenar su centro de gravedad económico.

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