La Comisión Provincial del Té de Misiones (Coproté) acordó fijar en 16 pesos el kilo de la hoja verde de té en bruto, en el marco de una reunión realizada en la localidad de Campo Viera.
El nuevo valor, logrado tras las negociaciones con la industria, comenzará a aplicarse a partir del lunes próximo, informaron desde la Coproté.
“La medida tiene que salir en el Boletín Oficial, pero a partir del próximo lunes pasa a un valor de 16 pesos por kilo”, dijo Cristian Klingbeil, presidente de la Asociación de Productores Agrarios de Misiones (APAM).
“Habíamos empezado a pedir 28 pesos, bajamos hasta 17,50 pesos. No logramos sostener ese valor y se terminó acordando por 16 pesos”, agregó el representante de los productores.
Señaló que se acordó también con el Ministerio del Agro y la Producción “defender en Buenos Aires un dólar diferencial para el sector tealero”.
“No nos queda otra. Vamos a hacer el intento y vamos a pelear por tener esa diferenciación para poder exportar”, dijo el productor.
Se acordó además que dichos precios deberán volverse a discutir en caso de que se verifiquen cambios en algunas de las variables, como por ejemplo el tipo de cambio.
“El precio se puede actualizar las veces que sea necesario, siempre dependiendo de la desvalorización del peso”, señalaron desde la Coproté.
La zafra de té comenzó días pasados y se extendería hasta junio próximo.
“Esto dependerá de las condiciones del tiempo y de la calidad de la plantación. Veremos y analizaremos siempre buscando el bien de todos”, indicaron desde la entidad.
Han traído relativo alivio a nuestros numerosos pequeños productores yerbateros los nuevos precios fijados para el próximo semestre, tanto de hoja verde como canchada, ambas puestas en secadero.
La falta de lluvias ocasionada por el desastre ambiental que impulsa el agronegocio en la Mata Atlántica se tradujo en pérdidas muy significativas registradas en las últimas cosechas, añadiendo incluso la pérdida de notables fracciones de cuadros con mortandad de plantas, fruto tanto del estrés hídrico como de afectaciones directas por incendios.
Es sabido que en los últimos meses, si bien se registraron algunas precipitaciones, ninguna de ellas hasta el momento ha logrado restablecer por completo la humedad del suelo en estratos que superen, en el mejor de los casos los 20 centímetros de profundidad, haciendo que la crisis del sector esté aún muy lejos de ser cosa del pasado. Mucho más si le añadimos a la ecuación la escasez de fertilizantes, los precios estratosféricos de los insumos como el glifosato, la escasez de gasoil, la desertificación del suelo rojo profundo, y la inexistencia de mano de obra disponible.
Pero ¿Cómo llegamos a este punto?
Hagamos un poco de historia. No creo que genere controversias considerar que el actual modelo de producción de yerba mate puede perfectamente ingresar a los libros de historia como “Modelo Larangeira“. Matte Larangeira fue la empresa que, entre finales del siglo XIX y principios del XX monopolizó la extracción y comercialización de la yerba mate en un ciclo de expansión del capitalismo global sobre la región valiéndose del Estado para disciplinar la mano de obra, eliminar a sus competidores e imponer el control del poder privado sobre los espacios naturales. Modelo al que comúnmente se le asigna el epíteto “extractivista”.
Si vemos la evolución de esta producción a lo largo de la historia podremos notar que tal vez el salto más importante se produjo al ver que la creciente escasez de plantas silvestres pudo ser compensada con la domesticación del cultivo. Pero habiendo domesticado el cultivo, ¿concluyó el extractivismo? Si bien tanto historiadores como sociólogos y antropólogos concluyen unánimemente de que el modelo de extracción finaliza a partir de este momento, es importante observar que, a la luz de tanta evidencia empírica manifiesta nos encontramos frente a la necesidad de revisar y resignificar nuestras sentencias científicas vigentes.
Me animo a afirmar que el extractivismo o modelo Larangeira es el mismo que rige hasta hoy día, siendo que la domesticación del cultivo solamente logró darle un carácter más eficiente, al tercerizar la producción-elaboración y llevando el carácter monopólico a la comercialización a través de hipermercados y grandes cadenas de distribución de alimentos.
El extractivismo nunca terminó, porque debe este sistema ser visto no como la expoliación de los frutos del suelo, si no del suelo mismo.
Del siglo XIX al siglo XXI solo existe la evolución de un mismo modelo, y hoy, dadas las circunstancias que imperan fruto del cambio climático y la crisis energética, la situación tiene caracteres de terminal.
El descenso de la productividad bajo estas condiciones de producción es un fenómeno irreversible dado, como ya hemos visto, el proceso de desertificación del continente y el Peak Oil. Según estudios sobre muestras de suelo en 2022, remediar la falta de nutrientes en los yerbales de rojo profundo demanda una aplicación no inferior a las 5 toneladas de fertilizante químico por hectárea. Un disparate que solo puede ser tomado en consideración por tecnócratas y adictos a las planillas Excel.
No sólo no existe esa oferta comercial de insumos, no sólo se trataría de un costo imposible de sobrellevar, si no que fundamentalmente trasciende los límites físicos del mismo suelo. La planta alcanzaría a absorber menos del 1% de esa aplicación, mientras que la solubilización de todo lo demás pasaría a incrementar drásticamente la acidificación del suelo y una abrupta y criminal contaminación de nuestras cuencas.
El modelo extractivista se murió, junto con el modelo capitalista, adicto al petróleo y el crecimiento indefinido en un planeta con recursos finitos.
Entendamos que lo que todas las evidencias señalan no tiene que ver con la desaparición de este formidable cultivo, sino más bien nos habla de la encrucijada tan particular en la que nos encontramos como humanidad. No puede seguir estando en discusión la viabilidad de este modelo, al igual que tampoco puede seguir siendo materia de debate cuál es la alternativa. Innumerables ensayos experimentales a lo largo y ancho de Misiones vienen demostrando que llevar nativas a nuestros yerbales, propiciar las cubiertas verdes en vez de usar herbicidas y, en general, promover la restauración de nuestros suelos propiciando la biodiversidad dejan sentado con absoluta contundencia que sin agroecología, sin prácticas culturales regenerativas el cultivo de la yerba mate está condenado a su irremediable desaparición.
No es una novedosa alternativa productivista, sino más bien un natural discurrir en sistemas sustentables para la supervivencia tanto de los cultivos como de su consecuente permanencia del campesino en la chacra.
Aquellos que no estén hoy dando pasos decididos hacia la agroecología en sus yerbales, están condenados a desaparecer, mientras que quienes apuesten a una producción acompasada por las nuevas reglas impuestas fruto del cambio climático y la crisis energética serán los bendecidos por una demanda y un precio que seguirá en aumento.
En este mapa del tesoro, serán solo los resilientes quienes puedan usufructuar del tan mentado oro verde.
Un nuevo modelo en el que cientos de hectáreas de yerba ya no sea un desierto verde, si no una nueva selva para una nueva humanidad.
Regenerar para salvar El cultivo
Regenerar para sobrevivir a la crisis
Regenerar para permanecer en la chacra
Regenerar para frenar el cambio climático
Regenerar para revertir el tránsito hacia la sexta extinción masiva.
El mercado marca lo que Nación no quiso reconocer. La yerba mate hoy está cotizando 20 pesos por encima de lo que fijó el ministerio de Agricultura de la Nación, lo que equivale a más de 50 centavos de dólar y bastante cerca de los 60 que pretende el Gobierno de Misiones.
En la zona sur y centro, el kilo de hoja verde cotiza a 66 pesos.
En tanto, en la Cooperativa Yerbatera de Dos de Mayo, los asociados están recibiendo un promedio de 64 pesos.
En Andresito, una de las principales zonas productoras de Misiones, se está pagando entre 62 y 64 pesos. Al mismo tiempo, en la zona de San Vicente y Alto Uruguay, la yerba se paga entre 62 y 63 pesos.
El ministerio de Agricultura había fijado el precio en 46,89 pesos para el kilo de hoja verde, pero el mercado ya paga 20 pesos por encima de ese valor.
De todos modos, Misiones se apresta a aprobar un pedido a Nación para que aumente la tasa de inspección con el objetivo de generar un fondo de compensación para atender diferencias de precios y asistencia a productores más chicos.
Incentivados por la demanda de materia prima, los buenos precios y el pago al contado, los productores yerbateros mantienen a pleno la cosecha, tal como se pudo observar durante toda esta semana en la Cooperativa Yerbatera Dos de Mayo, ubicada en esa localidad de la Zona Centro de Misiones.
“Tenemos capacidad para procesar unos 300 mil kilos de hoja verde por día”, comentó el presidente del Consejo de Administración, Héctor Dingler, quien añadió que la entidad está conformada por 126 socios pero recibe materia prima de unos 800 productores de la zona. “El 90% son pequeños productores”, destacó.
La cooperativa paga $64 el kilo de hoja verde y los productores pueden elegir entre cobrar “todo junto y al contado”, o dejar algún saldo para más adelante. “El ingreso de hoja verde a la planchada de nuestro secadero es incesante y se puede apreciar que son pequeños productores porque traen las cargas en sus camiones y camionetas; hacen hasta dos o tres viajes por día”, finalizó Dingler.
Desde la Secretaría de Desarrollo Económico junto con el Instituto Provincial de Estadística y Censos de Misiones (IPEC) iniciarán el relevamiento de precios de los productos de Ferias Francas de esta ciudad.
El registro de estos índices se llevará adelante durante este fin de semana en los mercados de Villa Cabello, Itaembé Miní, Itaembé Guazú, Club Guaraní, Miguel Lanús, Santa Rita, Chacra 32-33, patio del PJ y el Club Racing. Estos monitoreos se realizarán de 6 a 12 hs.
Se trata de la segunda etapa de esta investigación transversal que tendrá como eje indagar sobre qué hortalizas, frutas y otros productos adquieren los compradores en estos espacios de comercialización y sus importes.
Vale aclarar que se trata de encuestas anónimas y que las mismas no son obligatorias. Por lo tanto, se solicita a la comunidad que colabore con este monitoreo estadístico. El objetivo de este trabajo es conocer el costo de producción, el costo de venta, y su inflación mensual, bimestral y anual.
Vale aclarar que la primera etapa de este monitoreo culminó antes del Censo 2022, en la cual se reconocieron la cantidad total de productores dentro de las Ferias Francas, sus rubros y los productos que se comercializan en las mismas.
El ministerio de Agricultura de la Nación fijó los nuevos valores de la yerba mate: el kilo de hoja verde costará un mínimo de 46,89 pesos, mientras que la tonelada de canchada puesta en secadero costará 178.180 pesos. El aumento de la materia prima implica un incremento de 27,31 por ciento, bastante lejos de las expectativas de los productores, pero de todos modos, mejor de lo que se esperaba en el sector, ya que la Nación suele tirar abajo los precios de la yerba en medio de la batalla perdida contra la inflación.
“Es un precio fuera de contexto, irrisorio. Sin duda la Nación miró y escuchó a la industria, porque era lo que ofrecía la industria cuando se estaba discutiendo el precio y es por esa oferta que se fue al laudo de la nación. el laudo está 89 centavos por arriba de lo que ofrecía la industria. nosotros pedíamos que se transparenten los 60 pesos que hoy paga el mercado”, aseguró el diputado y productor Julio Petterson.
“Con una inflación galopante, que te come la economía día a día, es tapar el sol con la mano. Esto afecta a 54 mil familias que viven de la actividad yerbatera porque Nación piensa que esto sujeta la inflación del país, cuando ellos no sujetan nada”, acusó.
Paradójicamente, las críticas también llegaron desde el sector industrial.
“Este laudo es solo un ancla para cuidar el plan “anti inflacionario” e incumpliendo plazos de la Ley”, definió un industrial.
De todos modos, el precio de mercado hoy está rondando los 60 pesos en la zona norte y algunos puntos de acopio de la zona sur.
El gobernador Oscar Herrera Ahuad ya anunció que con la puesta en marcha del secadero en Andresito, el precio de referencia que se pretende marcar para la compra de materia prima es de 60 centavos de dólar, lo que equivale a un poco más de 60 pesos.