La inflación de abril fue de 2,6%, según el INDEC
El INDEC dio a conocer el IPC del cuarto mes del año; hubo una baja de 0,8 puntos porcentuales respecto a marzo.
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El índice mensual perforó el 3% por primera vez en cinco meses y acumuló una suba interanual de 32,4%. El dato fortalece la estrategia económica de Javier Milei y Luis Caputo, aunque persisten tensiones por precios regulados y consumo debilitado.
La inflación de abril fue de 2,6%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), marcando la variación mensual más baja en cinco meses y llevando el acumulado anual a 12,3%. En términos interanuales, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un incremento de 32,4%.
El dato llegó en un momento políticamente sensible para el Gobierno nacional. Con una economía atravesada por caída del consumo, desaceleración de la actividad y tensiones sectoriales, la administración de Javier Milei necesitaba mostrar una señal concreta de estabilización nominal para sostener el núcleo de su programa económico: equilibrio fiscal, control monetario y desaceleración inflacionaria.
El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que se trató de “la inflación más baja en cinco meses” y remarcó que el IPC núcleo —que excluye precios regulados y estacionales— se ubicó en 2,3%, el menor nivel desde octubre del año pasado.

Bajar inflación sin expandir gasto
De acuerdo con los datos oficiales, el IPC de abril se explicó por tres comportamientos distintos dentro de la estructura de precios: IPC Núcleo: 2,3%. Regulados: 4,7%. Estacionales: 0%
La diferencia entre los componentes expone uno de los principales desafíos del programa económico. Mientras el Gobierno logró moderar parte de la inflación vinculada a bienes y servicios corrientes, los precios regulados —tarifas y otros componentes administrados— continúan presionando sobre el índice general.
Aun así, el Ejecutivo interpreta el resultado como una validación de su estrategia fiscal y monetaria. Caputo subrayó además que, excluyendo el período excepcional de pandemia en 2020, se trató del abril con menor inflación desde el inicio de la serie estadística en 2017.
La desaceleración también se reflejó en los indicadores sociales más sensibles. La Canasta Básica Alimentaria (CBA), utilizada para medir la línea de indigencia, aumentó 1,1% mensual, mientras que la Canasta Básica Total (CBT), referencia para pobreza, subió 2,5%.

La inflación baja, pero la economía todavía no muestra recuperación homogénea
El dato inflacionario aparece en simultáneo con señales mixtas en la economía real. La desaceleración de precios convive con indicadores de consumo todavía debilitados y una actividad que no termina de consolidar recuperación en todos los sectores.
En términos políticos, el Gobierno apuesta a que la baja de inflación funcione como principal activo de gestión de cara al segundo semestre. La estrategia oficial consiste en sostener el equilibrio fiscal incluso en un contexto de desaceleración económica, evitando medidas expansivas que puedan comprometer la desinflación.
Ese esquema también condiciona futuras discusiones salariales, actualización de tarifas y reclamos de sectores productivos que vienen advirtiendo sobre caída de rentabilidad y menor demanda interna.
El Gobierno ahora enfrenta una etapa más compleja: consolidar la baja inflacionaria sin profundizar la caída del consumo ni tensionar el frente social.
La dinámica de precios regulados, el comportamiento del dólar, las negociaciones salariales y la evolución de la actividad económica serán variables clave hacia el segundo semestre. También influirá el margen político que conserve el Ejecutivo para sostener el ajuste fiscal como eje ordenador de la economía.
Por ahora, abril dejó un dato que fortalece discursivamente al oficialismo. La discusión pasa a ser si la desaceleración puede transformarse en estabilidad sostenida y cuánto tarda esa mejora nominal en impactar sobre la economía cotidiana.
