En el año 1.994, un grupo de pequeños productores yerbateros de Dos de Mayo, que no lograban comercializar sus cosechas, deciden asociarse para conformar una yerbatera que se encargue de toda la cadena productiva y comercial de sus productos. De esta manera surge la Cooperativa Indumar, que este año ya cumplió 28 años desde su conformación.
El actual presidente de la cooperativa, Héctor Dingler, comentó, en una entrevista en el programa “La Chacra en Progreso”, como fueron esos primeros pasos en el mundo del cooperativismo. “Teníamos algo de yerba en la chacra y teníamos dificultad para vender en el mercado, que habían pocos secaderos, venían acopiadores de otra zona y por ahí compraban o llevaban el producto y se olvidaban de venir a pagar a los productores”, explicó.
De esta manera, un 26 de septiembre de 1.994 se conformó formalmente la cooperativa con productores que tuvieron que afrontar todos los desafíos que implicaba lograr los objetivos propuestos, en el que el prioritario era la construcción de un propio secadero de yerba mate, para evitar los inconveniente que sufrieron en el pasado.
Luego de casi 30 años de mucho camino recorrido, Dingler no deja de sorprenderse por los logros conseguidos. “Hemos comenzado con un secadero de yerba mate tipo rotativo privado, ese secadero ya no existe más, porque lo reemplazamos por otro a cinta, después hicimos otro más a cinta, porque al estar la cooperativa que le daba a la salida a la yerba de los productores, estos fueron incrementando la producción de las chacras”, recordó.
En la actualidad se encuentran en la construcción de un tercer secadero de alta producción de yerba mate. También, desde el 2.011 cuentan con un secadero de té de tres líneas, al que incorporaron una cuarta línea, este año.
“Tenemos un secadero de cuatro líneas de secado y en el 2017 comenzamos con la construcción de un molino de yerba mate que hoy están pleno funcionamiento, un molino de última generación con envasadora también de alta producción”, especificó Dingler.
Este crecimiento estructural va de la mano del aumento de producción de hoja verde y el rinde por héctarea de los socios que conforman la cooperativa. “En la zafra anterior recibimos 21 millones de kilos de hoja verde en el secadero; transformado a canchada son como 8 millones de kilogramos de yerba”, advirtió y agregó que el 70% de la producción todavía lo venden como yerba canchada y un 30% se deja estacionar.
Gran parte de esta producción de yerba canchada es vendida a otra cooperativa de Colonia Liebig, Corrientes, a pesar de que cuentan con una envasadora y una marca propia, del mismo nombre de la cooperativa, Indumar.
Por último, adelantaron que trabajan con muy buen nivel de producción el té, por lo que cuentan con un sommelier de este producto, dentro de la cooperativa, para mejorar la calidad de sus infusiones.
Desde la dirección de Agroecología se entregaron 10.000 plantines de caña de azúcar provenientes de la Biofábrica de Misiones, a productores agroecológicos de la provincia inscriptos en el Sistema Único de Certificación Participativa, en el marco de la Ley VIII N° 68 de Fomento a la Producción Agroecológica. Las entregas se realizaron en los municipios de Oberá, General Alvear, Guaraní, Santa Ana, Loreto, Puerto Rico, Capioví, Aristóbulo del Valle, Salto Encantado, El Soberbio y San Pedro.
El objetivo de estas entregas de plantines libres de enfermedades y plagas, es multiplicarlos y cederlos o dar parte de la primera cosecha a otros productores para seguir produciendo y a su vez, armar una red de semilleros agroecológicos. Aprovechando el múltiple propósito o finalidad de estos ejemplares en la producción de azúcar, como también para ser utilizado como cortina, rompevientos y consumo animal.
Yuliana Rajido, directora general de Agroecología del Ministerio de Agricultura Familiar, explicó que se trata de plantines provenientes de la Biofábrica, por lo que “garantiza una variedad saneada, libre de enfermedades para que se puedan ampliar las producciones el año que viene”. La inclusión de nuevas variedades mejorará la productividad con un material certificado y sano.
Agustina Navarro y su pareja Eduardo Perichon, productores beneficiados con la entrega, viven desde hace seis años en la chacra “Agua Escondida” en General Alvear. Expresaron su enorme alegría de recibir estos plantines, dijeron “estamos muy contentos con estos plantines de caña de azúcar, porque va a cubrir varias necesidades, como cortinas divisorias o rompe vientos, para alimentación de las vacas y como materia prima para la elaboración de melaza, que se utiliza para el consumo humano y para la producción de abonos y fertilizantes orgánicos”.
Además, comentaron que se dedican a la producción agroecológica. Producen yerba mate, hortalizas, productos elaborados como dulces, escabeches y miel de abeja. Crían gallinas para producción de huevos y conejos para producción de carne. Las ventas las realizan de manera directa a sus amigos, familiares y ocasionalmente participan en ferias de manera grupal, e intercambian sus productos por otros insumos.
“Hace cuatro años conformamos un grupo -Oberá Agroecológica- para entrar al Sistema Único de Certificación Participativa, a partir del cual cambió la dinámica de trabajo en nuestra chacra, ya que, gracias al vínculo con el Ministerio de Agricultura Familiar y la articulación con otros organismos, pudimos acceder a diferentes recursos y capacitaciones para encaminar nuestros emprendimientos agroecológicos. También afianzamos lazos entre productores/as para trabajar de manera colaborativa en eventos turísticos y culturales en los que promovemos la agroecología y la educación ambiental a través de la gastronomía”, expresaron.
En cuanto al manejo de su chacra, comentaron que es completamente agroecológica, recientemente tuvieron la primera inspección para recibir la certificación. Si bien el manejo se basa en las normas de producción agroecológica y la producción principal es la yerba, van implementando y mejorando con el tiempo los diseños de diferentes sectores donde en función de sistemas agroforestales diversifican los cultivos y transforman el modelo productivo.
Para finalizar, dijo Agustina, “mi sueño personal es transformar este lugar en un espacio integral, que, a la vez de ser productivo apunte a lo cultural, con el fin de compartir lo bueno de la vida y aportar a la construcción social y colectiva. Con mi compañero deseamos tener un restaurante de campo para poder ofrecer y promover el valor de los alimentos sanos y diversos, también pensándolo como un espacio interactivo que apunte al turismo educativo y cultural. Un lugar que reciba niñas/os, jóvenes y personas mayores para compartir y aprender todo tipo de producciones que contemplen el arte, la agricultura, la comida, la educación y donde se pueda compartir el trabajo con más personas”.
La sequía del verano pasado provocó una pérdida estimada en el 30 por ciento de las plantaciones jóvenes de yerba mate y provocó daños en otras plantaciones. Nadie se anima a aventurar que haya sido el peor verano. Las cerealeras estiman una pérdida de 34,8 por ciento en los volúmenes de producción del trigo por efecto del calor, las sequías y las heladas del invierno. El cambio climático llegó para quedarse y hay que prepararse para enfrentarlo. En eso está la empresa Pindó SA, que comenzó a diseñar de plantines resistentes a condiciones adversas, principalmente los relacionados al clima. Para llegar a los objetivos propuestos, los profesionales de la empresa seleccionaron plantas de diferentes puntos de la cuenca yerbatera que cumplen altos estándares de rendimiento y calidad de producto. La ciencia al servicio de la producción.
“En el vivero de Pindó nos hemos propuesto trabajar, dentro de nuestro programa de mejoramiento genético en yerba mate, en seleccionar dentro de nuestros materiales, las plantas que resulten tener más resistencia a condiciones adversas, principalmente del clima”, explicó a Economisel responsable del vivero de la empresa, el ingeniero Luis Bóveda.
Esta propuesta surge, en parte, en respuesta a la problemática de sequías que sufre el sector yerbatero durante los veranos de la región. Es por esto que, esta selección de individuos resistente a la sequía, pasó por una última revisión durante el período estival correspondiente al 2021/21. “La selección se hizo dentro de nuestros materiales selectos y también en plantaciones comerciales, observando principalmente cuales eran las plantas que no perdían hojas y que no mostraban síntomas de deficiencia hídrica”, indicó el ingeniero.
“Consideramos que este comportamiento podría estar relacionado con una posible resistencia al estrés por sequía”, agregó y señaló que estas plantas serán evaluadas en rendimiento durante los próximos años, algo que les permitirá determinar otros comportamientos ante situaciones climáticas desfavorables.
La selección genética de los materiales se realizó en cinco puntos de toda la cuenca yerbatera, seleccionando un número de hectáreas determinado y una selección de una determinada cantidad de plantas en cada uno de los sitios. “La características que los mejoradores observaron en cada una de las regiones eran calidad y rendimiento en kilos de hoja de verde de estas plantas selectas”.
Los mejoradores contaban con una grilla donde registraron el número de ramificaciones, cantidad de brotación por ramificaciones, el diámetro y el largo de los brotes dominantes, la cantidad de brotaciones por brote dominante, además de una serie de características que consideraban que apuntaban a altos rendimientos en kilo. También se observó las características de las hojas, tomaban muestras y hacían el pesaje de las mismas, para tener otros parámetros que apunten principalmente, que es el objetivo principal, al rendimiento en kilos de hoja verde.
“Al haber seleccionado materiales en diferentes zonas de la cuenca yerbatera, es decir, al norte de la Provincia, en el centro, en el sur y al norte de Corrientes, tenemos diferentes morfotipos de plantas en nuestros materiales. Hay plantas que tienen hojas más grandes, con buen peso, hay otras que tienen menor tamaño de hojas, pero mayor cantidad de hojas. Pero uno de los principales puntos que se observaron, fue la cantidad de brotación que generaban estos materiales”.
El trabajo de ensayo sobre los materiales duró unos 15 años, donde se evaluaron año a año, observando el rendimiento de cada planta. A su vez esto permitió también evaluar resistencia a diferentes condiciones agroecológicas y de manejo de plagas, enfermedades, exceso de lluvias, sequías. Entonces, se fueron eliminando y quedaron los mejores materiales que han resistido a todas estas situaciones y que permiten hoy tener, después de quince años, los mejores materiales dentro del programa de mejoramiento genético en yerba mate.
“Durante los quince años de ensayos que nos hemos propuesto seguir a cada uno de nuestros materiales, evaluando la cantidad de kilos de rendimiento por planta, hemos llegado a un valor anual de siete kilos y medio por planta”, detalló Bóveda y agregó además que, durante estas observaciones identificaron materiales que están por encima de este valor, por lo que tomaron la decisión de avanzar en una segunda etapa del programa de mejoramiento con el armado de un huerto semillero. “Con esto, en el mediano o largo plazo, podremos tener materiales superiores a los que obtuvimos en esta primera etapa del programa”.
Los productos mejorados, obtenidos a través del trabajo realizado en los últimos años, tendrían como destino a todos los productores de la cuenca yerbatera que se abastecen de los viveros de Pindo SA. Es por esto, que el programa no se limita en el mejoramiento del crecimiento de la planta, sino que también en la detección del comportamiento de las plantas a diferentes métodos de cosechas.
“Lo que observamos en nuestros materiales bajo estos dos métodos (manual y mecanizado), es cómo responden después de la cosecha a la brotación y qué volumen de follaje generan luego, qué forma toma la copa. Es decir, en la cosecha mecanizada buscar que la copa tome una forma más ancha y así identificar estos morfotipos que mejor se adapten a los diferentes tipos de cosecha que se usan en nuestros yerbales y así cubrir las necesidades o los objetivos de cada uno de los clientes”.
Al haber hecho quince años de seguimiento en estos materiales seleccionados fue posible observar muchos comportamientos, no sólo rendimientos, sino cómo pasaron a diferentes condiciones durante varios años, a diferencia de cultivos anuales que normalmente los procesos suelen ser muchos más cortos, o sea que su tiempo de producción es mucho más corto.
Pasado este tiempo, se seleccionaron de los cinco puntos de toda la cuenca yerbatera, una cantidad de 443 plantas que conformaron la población inicial seleccionada. De esta población base, realizaron diferentes selecciones de las mejores familias, donde fueron elegidas las 39 mejores, para llevar adelante los ensayos instalados en tres lugares diferentes de la cuenca yerbatera y que estuvieron bajo seguimiento durante quince años, observando principalmente el rendimiento en kilo de hoja verde por planta, por año.
“En este tiempo que determinamos nuestro ensayo de progenie se midió el rendimiento de cada individuo y obtuvimos el resultado de 7,5 kilos de hoja verde por planta, por año en promedio”, reiteró Bóveda.
El vivero de Pindó SA trabaja, actualmente, en una segunda etapa del programa, donde tienen como base a los resultados obtenidos durante estos años. “Se seleccionaron 159 genotipos que rindieron en promedio diez kilos de hoja verde por año, con estos ejemplares seleccionados, se conformó un área productora de semillas, para lograr la obtención de plantines para ofrecer al mercado en un futuro, plantines con un potencial genético mucho mayor que el programa anterior”, finalizó Bóveda.
Según el Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) elaborado por el sector de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en septiembre los precios de los productos agropecuarios se incrementaron 3,4 veces desde que salieron del campo (origen) hasta que llegaron a la góndola (destino). Es decir, los consumidores pagaron $3,4 por cada $1 que recibieron los productores de los 24 agroalimentos que componen la canasta IPOD.
En promedio, el productor explicó el 26,7% de los precios de venta final. La mayor participación la obtuvieron los productores de papa (56,7%), mientras que la más baja la consiguieron los de zapallito (5,7%).
La brecha en los productos frutihortícolas y en los ganaderos
IPOD frutihortícola: Del campo a la góndola, los precios de las 19 frutas y hortalizas que integran la canasta IPOD se multiplicaron por 4,9 veces en septiembre.Es decir, el consumidor pagó cerca de $5 —un peso menos que en agosto— por cada $1 que recibió el productor frutihortícola, visualizándose un mayor equilibrio en la oferta de gran parte de los agroalimentos.
IPOD ganadero: Por los cinco productos y subproductos ganaderos que componen la canasta IPOD, el consumidor abonó 2,9 veces más de lo que recibió el productor.
Mayores y menores brechas del IPOD de septiembre
1. Productos con mayores brechas IPOD
Los cinco agroalimentos que presentaron mayor diferencia de precios entre origen y destino integran la canasta frutihortícola: zapallito (17,6 veces), limón (12,4), zanahoria (10,2), manzana roja (9,6) y naranja (7,4).
Por tercer mes consecutivo, el zapallito se ubicó entre los productos con mayor brecha, pero en este caso fue el que más se incrementó del campo a la góndola. Mientras que en origen no registró aumento, en destino —específicamente en los hipermercados— tuvo una suba mensual del 18%.
Con respecto a los cítricos, el limón fue el producto con mayor brecha entre origen y destino, multiplicando 12,4 veces su precio de un punto a otro de la cadena de valor como resultado de los bajos precios que percibe el productor, quien trabaja a pérdida. La naranja, por su parte, aumentó 2,6% en origen y mostró comportamientos disímiles en góndola: mientras que en los hipermercados aumentó un 4%, en los comercios minoristas bajó un 4%.
La manzana roja y la zanahoria, por su parte, no registraron variaciones significativas y mantuvieron la gran diferencia de precios del productor al consumidor que vienen presentando en los últimos meses.
2. Productos con menores brechas IPOD
Entre los productos que presentaron menor diferencia entre el precio que recibió el productor y el que pagó el consumidor se encuentran dos de origen animal y tres frutihortícolas: pollo (2,4 veces), huevos, pimiento y calabaza (2,1), y papa (1,7).
Con una brecha de 1,7 veces, la papa no sólo es el producto con la brecha de precios más baja del mes, sino también es el que más aumentó su precio en origen con respecto al mes anterior, pasando de $29,4 a $87 (+196%). Esto se debe al reacomodamiento de precios al productor, quienes estaban produciendo por debajo de los costos, y a la merma de abastecimiento para las industrias, que tuvieron que salir a comprar al mercado doméstico y provocó una disminución de la oferta en los mercados concentradores.
En relación al pimiento y a la calabaza, ambos productos presentaron la misma brecha entre origen y destino y, además, sus productores se ubicaron entre los que mayores aumentos de precios obtuvieron en el mes —al igual que los de papa—: el precio pagado por el pimiento tuvo una mejora del 57% como consecuencia de una disminución en la producción por el difícil acceso a los insumos esenciales, mientras que por la calabaza el productor recibió un 30,5% más que en agosto, por una oferta reducida ocasionada por las sequías registradas en Santiago del Estero.
El pimiento, además, fue el tercer producto que más aumentó en góndola en relación al mes anterior (+29,7%), luego del tomate (+33,6%) y el ajo (+30,1%).
Por último, que el pollo y los huevos —productos y subproductos ganaderos— se encuentren entre los agroalimentos con menor diferencia entre origen y destino, se explica porque, por lo general, tienen sistemas de producción integrados, lo que significa que todos los actores de sus respectivas cadenas de valor son parte del riesgo del negocio.
El análisis demuestra que el productor primario no es formador de precios, por lo que tampoco es responsable de su escalada. En general, las diferencias entre origen y destino se deben a un conjunto de comportamientos como, por ejemplo, los especulativos, adoptados por diferentes actores de la cadena de valor que abusan de su posición dominante en el mercado –básicamente, los hipermercados, los galpones de empaque y las cámaras de frío–.
Así lo afirmó YPF en el marco de las audiencias por la exportación y perforación de bloques a 300 kilómetros de la costa de Mar del Plata.
Tanto la petrolera noruega Equinor, como la argentina YPF, destacaron que la producción de petróleo en el país podría subir un 40% con el desarrollo de los recursos offshore a 300 kilómetros de la costa de Mar del Plata, en la provincia de Buenos Aires. Además, compraron el potencial estratégico de este tipo de producción con lo que fue Vaca Muerta en 2012.
Estas declaraciones fueron en el marco de las audiencias públicas exigidas en la justicia que se desarrollan en la órbita del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, sobre los detalles del proyecto de exploración y perforación del pozo Argerich-1 en el bloque CAN100. Esta presentación también tuvo críticas sobre el impacto ambiental de este tipo de exploración y perforación.
Pablo Luliano, CEO de YPF, sostuvo “este proyecto aporta al desarrollo económico y social del país poniendo en valor los recursos de Argentina y contribuye a la descarbonización de la matriz energética nacional y de otros países”. Enfatizó además que “este es un proyecto estratégico para Argentina como lo fue en 2012 Vaca Muerta”.
Gustavo Astié, Gerente de Negocio ANC (Activos No Convencionales) de YPF, dijo “que el pozo (Argerich-1) que estamos proponiendo va a buscar un yacimiento convencional que podría producir 200000 barriles/día de petróleo, en caso de ser exitoso”. Con respecto al volumen de producción sostuvo “es casi el equivalente a lo que produce hoy YPF”.
Los 200000 barriles/día equivalen a casi un 40% del petróleo que hoy produce Argentina.
Nidia Álvarez Crogh, country manager de Equinor en Argentina señaló: “Seguimos contribuyendo con el desarrollo de los recursos energéticos que le permitan a la Argentina no sólo lograr su seguridad energética, sino también posicionarse como un proveedor confiable de energía a todo el mundo”.
Impacto ambiental
Greenpace, presente en las audiencias como una de las principales organizaciones ambientales que se opuso a este proyecto. La misma sostuvo que la producción en estas áreas de ultramar provocará muerte y daño a especies animales y organismos, residuos tóxicos arrojados al mar y daños permanentes en el ecosistema marino. La ONG rechazó el proyecto y advirtió que el barco de Equinoe que realiza las exploraciones sísmicas ya está en camino a la Argentina.
Por su parte la consultora Ecolatina, dirigida por Danien Dreizzen, Milagros Piaggio y Paula Gosis, realizaron un informe en el cual señalan que en un promedio anual durante los años 2025/2052 (mínimo), si se avanza en diez descubrimientos en la Cuenca Argentina Norte el aporte al PBI sería del 1,88%. Sumado al 1,62% proyectado para la Cuenca Malvinas Occidental, llegarían al 3,5% del PBI, con una suma por recaudación tributaria de U$S 3603 millones y U$S 3106 millones respectivamente. Cifra no menor para el país.
Con un descubrimiento en esta cuenca, según el informe, se alcanzarían los 80000 barriles diarios (15% de la producción total del país). Mientras que cinco descubrimientos se alcanzarían los 400 barriles diarios (73% de la producción actual total del país).