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Productores vuelven a la Justicia para declarar inconstitucional la desregulación del INYM

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La disputa estructural del mercado yerbatero sumará un nuevo capítulo judicial. Un conjunto de asociaciones de productores y cooperativas de Misiones formalizó una acción declarativa de inconstitucionalidad contra el Estado nacional con el objetivo de frenar los efectos del DNU 70/2023 sobre el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Asimismo, se plantea una medida cautelar que plantea la “inmediata suspensión de los efectos y de la aplicación” de varios artículos del DNU a “fin de evitar la profundización de los daños ya verificados sobre el sector productivo primario, la consolidación de un proceso de descapitalización económica y el deterioro de las capacidades del organismo yerbatero”.

La presentación apunta específicamente contra los artículos 164 al 168 del decreto, que modificaron el funcionamiento del organismo creado por la Ley 25.564. El planteo busca que la Justicia declare su nulidad absoluta e inaplicabilidad y restituya el esquema institucional previo.

Se pretende “reconstruir” un instrumento institucional capaz de ordenar el funcionamiento del mercado yerbatero, luego de la desarticulación de los mecanismos regulatorios previos, y de corregir las “distorsiones” derivadas de la “concentración económica” en la cadena de valor.

Los expedientes judiciales fueron asignados como “FPO 2764/2026 Skripczuk Jorge y otros c/ PEN – ENA s/ Acción meramente declarativa de inconstitucionalidad”, “2764/2026/1 Skripczuk Jorge y otros c/ PEN – ENA s/  Incidente de medida cautelar”, “2765/2026 Torres Salvador María y otro c/ PEN – ENA s/ Acción meramente declarativa de inconstitucionalidad”, y “2765/2026/1 Torres Salvador María y otro c/ PEN – ENA s/ Incidente de medida cautelar”.

El eje de la demanda recuerda que la génesis del INYM en el Congreso partió de un diagnóstico claro: la existencia de un mercado estructuralmente desequilibrado, en el cual miles de productores primarios se encontraban en una posición de debilidad, frente a un número reducido de “operadores” con capacidad de incidir en la formación de precios de la materia prima. Frente a esa realidad, se diseñó un esquema institucional orientado a equilibrar las relaciones económicas entre los distintos sectores y garantizar la sustentabilidad de la actividad en su conjunto.

Dentro de las “atribuciones” conferidas por

la ley, se encontraban (entre otras) facultades regulatorias esenciales para el cumplimiento de esa finalidad, tales como

la fijación de precios de referencia para la materia prima, la regulación de nuevas plantaciones y la adopción de medidas tendientes a preservar el equilibrio entre la oferta y la demanda.

De este modo, el INYM fue concebido por el

Congreso no como un mero “organismo administrativo”, sino como una herramienta institucional de regulación económica, destinada a corregir las asimetrías propias del mercado yerbatero y a garantizar condiciones mínimas de equidad y previsibilidad para todos los actores involucrados, algo que se rompió tras la nueva desregulación. 

El núcleo del conflicto es técnico, pero con consecuencias económicas directas. El DNU eliminó facultades clave del INYM, en particular la fijación de precios de la materia prima y la regulación de nuevas plantaciones. Según la demanda, esas herramientas eran esenciales para garantizar la sustentabilidad económica del sector y corregir las asimetrías entre productores e industria. La consecuencia, sostienen, es la desarticulación del sistema de concertación sectorial que durante más de dos décadas ordenó el mercado.

“Las normas cuestionadas, eliminaron “lisa y llanamente” las atribuciones vinculadas con la fijación del precio de la materia prima y con la regulación de nuevas plantaciones de yerba mate, alterando de manera sustancial el esquema institucional diseñado por el “Legislador”. Este punto es clave. El DNU avanza sobre atribuciones del legislador. 

La supresión de dichas facultades regulatorias importa una profunda transformación del régimen legal que rige la actividad yerbatera, cambiando de facto la

naturaleza jurídica del INYM. En los hechos, tales modificaciones dejan sin herramientas institucionales al organismo creado por el Congreso para intervenir en la actividad, debilitando significativamente su capacidad para cumplir las funciones para las cuales fue concebido”.

Detrás de este planteo hay un diagnóstico histórico que atraviesa toda la cadena yerbatera: un mercado estructuralmente desequilibrado, con miles de pequeños productores primarios dispersos frente a un número reducido de actores industriales con capacidad de incidir en la formación de precios. Ese fue, precisamente, el fundamento de la creación del INYM en 2002: constituirse en una herramienta de regulación económica capaz de equilibrar la cadena y evitar abusos de posición dominante. Durante más de 20 años, ese esquema combinó precios de referencia, regulación de la oferta, control de comercialización y políticas activas de promoción y desarrollo.

La demanda, sin embargo, no se limita a cuestionar los efectos económicos de la desregulación. El eje central es institucional. Los productores, representados por el abogado Federico Padolsky, sostienen que el Poder Ejecutivo utilizó un Decreto de Necesidad y Urgencia para modificar una ley del Congreso sin que existieran circunstancias excepcionales que lo justificaran. En ese sentido, plantean que el DNU fue utilizado como un atajo legislativo, en contradicción con el principio de división de poderes.

Uno de los puntos más sensibles del planteo de 128 páginas es la ausencia de sustento técnico específico en el decreto. Según la presentación, el DNU no incorpora ningún diagnóstico sectorial detallado, limitándose a argumentos generales sobre la desregulación. Más aún, los actores remarcan que, al momento de su dictado, la actividad yerbatera no atravesaba una crisis. Por el contrario, mostraba crecimiento del consumo, expansión de exportaciones, estabilidad en el mercado interno y mejoras en el valor agregado.

Esos datos surgen del Plan Estratégico Yerbatero 2022, elaborado con participación de organismos públicos, universidades e instituciones técnicas. La lectura que subyace en la demanda es contundente: el Gobierno modificó el régimen sin discutir ni refutar el único diagnóstico técnico disponible dentro del propio Estado.

Hoy, en cambio, el único eslabón que exhibe datos positivos es el exportador, que cerró el 2025 con récord. Pero el mercado interno se mantiene casi sin cambios, después de un 2024 de fuerte caída y el sector productivo atraviesa una profunda crisis, mucho más acelerada que la de la década del 90. Según un minucioso trabajo técnico del diputado Cristian Castro, el costo de producción estimado para un yerbal de alto volumen de producción -unas diez toneladas por hectárea- asciende a 391,2 pesos, lo que, al cargar una rentabilidad mínima del 30 por ciento, daría un precio de 508,56 pesos. La industria hoy ofrece 265 pesos y en plazos de pago de hasta 120 días. 

Más allá del plano jurídico, la presentación se inscribe en un momento especialmente delicado para el sector. Con la desregulación, desapareció la referencia institucional de precios y el mercado comenzó a mostrar una fuerte dispersión en los valores pagados por la hoja verde. La negociación directa entre productores e industria volvió a ser el mecanismo dominante, con resultados dispares según la zona y el poder de cada actor.

Ese cambio ya se traduce en tensiones concretas: conflictos por precios, demoras en el inicio de la cosecha, dificultades para planificar inversiones y una creciente incertidumbre en toda la cadena. El mercado pasó, en pocos meses, de un esquema regulado a uno de libre negociación, donde las asimetrías estructurales vuelven a ocupar el centro de la escena.

En términos estructurales, lo que está en discusión es el modelo. El régimen anterior, basado en la Ley 25.564, se apoyaba en la regulación institucional, la concertación sectorial y la intervención del INYM. El esquema actual, en cambio, se orienta hacia la desregulación, la formación de precios por mercado y una menor capacidad de intervención estatal. Para los productores, esto implica mayor exposición a la volatilidad, pérdida de previsibilidad y un debilitamiento de su posición negociadora.

La decisión de avanzar con esta acción judicial también tiene un trasfondo procesal. Existía una cautelar previa que había suspendido el capítulo yerbatero del DNU, pero esa vía fue declarada inadmisible, la causa terminó archivada y la medida perdió vigencia. Esta nueva presentación busca reencauzar el reclamo por la vía adecuada y obtener un pronunciamiento de fondo sobre la constitucionalidad del esquema.

A partir de ahora, el escenario queda abierto. Un fallo favorable a los productores podría restablecer el rol regulador del INYM y reintroducir mecanismos de referencia para los precios. Un fallo adverso consolidaría el modelo desregulado y profundizaría el esquema actual. Entre ambos extremos, no se descarta un escenario intermedio con medidas cautelares que vuelvan a intervenir parcialmente en el mercado.

Lo que está en juego, en definitiva, excede a la yerba mate. El caso se proyecta como un test sobre los límites de la desregulación en economías regionales con fuertes asimetrías, el alcance de los decretos de necesidad y urgencia y el rol del Estado en la organización de mercados complejos. La resolución judicial no sólo impactará en el precio de la hoja verde, sino también en la arquitectura institucional de una de las principales economías del nordeste argentino.

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Productor atribuyó a la desregulación yerbatera el éxodo laboral de Misiones hacia Brasil

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La profunda crisis que atraviesa la cadena productiva de la yerba mate en Misiones ya tiene consecuencias visibles en la frontera. Miles de trabajadores rurales y familias enteras están migrando hacia Brasil en busca de mejores ingresos, impulsados por la caída de la actividad y la fuerte diferencia salarial entre ambos países.

El productor yerbatero Ygor Sobol hizo mención al informe del diario Folha do Sao Paulo que reveló que más de 40.000 trabajadores argentinos tramitaron documentación brasileña en 2025 para acceder a empleo en el vecino país, una cifra muy superior al promedio histórico de 8.000 trámites anuales.

Según Sobol, el fenómeno responde al deterioro del sector: la actividad yerbatera se redujo cerca de un 90%, lo que dejó sin trabajo a miles de tareferos y trabajadores golondrina que cada año participaban de la cosecha.

La crisis productiva detrás del éxodo

En diálogo con los periodistas Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería, Sobol describió el escenario que se vive en las zonas productoras de Misiones.

Hace 20 años que no veo algo así. Tuvimos altibajos, pero esto es feo”, señaló. Según explicó, muchos secaderos que hasta hace pocos años trabajaban a pleno hoy permanecen prácticamente paralizados.

“Son una o dos empresas las que están recibiendo hoja verde ahora”, afirmó el productor.

La consecuencia directa es la falta de empleo rural. Muchos trabajadores que tradicionalmente se desplazaban durante la zafra quedaron sin actividad, lo que aceleró el flujo migratorio hacia Brasil.

Uno de los factores determinantes del éxodo es la diferencia salarial.

Sobol explicó que en Brasil los trabajadores de la cosecha pueden ganar entre un millón y 1,2 millones de pesos mensuales, mientras que en Argentina un peón rural percibe alrededor de 385 mil pesos.

“El éxodo está claramente explicado por números. En Misiones no tienen chance”, resumió el periodista Matías Barbería durante la entrevista.

Para Sobol, la decisión de emigrar es comprensible: “Está totalmente justificado”.

La desregulación del INYM, en el centro del debate

Consultado sobre las causas de la crisis, Sobol apuntó a la desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), que históricamente fijaba precios mínimos para la materia prima.

“Las tasas que cobra el Instituto se siguen pagando, pero no así el precio de la hoja verde”, explicó.

Según detalló, los costos de producción superan hoy los 400 o 500 pesos por kilo, mientras que el mercado está pagando entre 120 y 250 pesos.

“En el bolsillo del productor eso termina siendo 40 o 50 pesos por kilo. No alcanza ni para mantener la chacra”, advirtió.

El sistema anterior permitía fijar un precio mínimo mediante laudo de la Secretaría de Agricultura cuando no había acuerdo en el directorio del INYM. Ese mecanismo hoy ya no funciona.

Una cadena productiva en riesgo

La estructura productiva de la yerba mate en Misiones agrava el impacto de la crisis.

La provincia cuenta con entre 12.000 y 15.000 pequeños productores, muchos de ellos minifundistas, lo que diferencia a la actividad de otras regiones con explotaciones de mayor escala.

“Somos muchísimos productores pequeños, no grandes industrias”, explicó Sobol.

Familias que abandonan sus chacras

El impacto social ya se siente en las localidades cercanas al río Uruguay. Según relató el productor, cada vez es más frecuente ver a familias cruzando la frontera.

“Hay familias que se están yendo a vivir a Brasil con todo su grupo familiar”, afirmó.

El traslado muchas veces se realiza a través de las tradicionales balsas que conectan ambas orillas.

En su caso personal, Sobol explicó que la caída de la actividad también impactó directamente en su producción.

“Hace tres años tenía cuatro o cinco trabajadores fijos y alrededor de veinte temporarios. Hoy estoy en cero”, señaló.

La crisis no solo afecta a los productores, sino también a toda la cadena que incluye tareferos, contratistas de cosecha, secaderos, transportistas y molinos.

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El mate no va a faltar: se reactivan exportaciones a Siria y vuelve a moverse la cadena yerbatera

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La cadena yerbatera de Misiones comenzó a mostrar señales de alivio en medio de la fuerte incertidumbre generada por la escalada del conflicto en Medio Oriente. Luego de días de tensión logística y financiera provocadas por la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel sobre Irán -aliado estratégico del gobierno sirio-, varias empresas exportadoras retomaron las cargas de yerba mate con destino a Siria, el principal mercado externo del producto argentino.

Entre las firmas que ya reiniciaron envíos se encuentran Kabour -de Andresito, principal empresa exportadora-, La Cachuera y Las Marías, de Corrientes, tres actores centrales del negocio yerbatero internacional. El reinicio de los embarques no sólo restablece el flujo comercial hacia el mercado sirio, sino que también trae alivio a miles de productores de Misiones y Corrientes que dependen de ese destino para colocar su producción.

En ese contexto, la firma Kabour confirmó que el 1 de abril comenzará formalmente el acopio de hoja verde, una señal clave para la cadena productiva, ya que anticipa movimiento en secaderos, cooperativas y establecimientos yerbateros en plena antesala de la zafra.

Siria, el mercado clave para la yerba 

Siria es, desde hace décadas, el principal comprador de yerba mate argentina en el mundo. El consumo está profundamente arraigado en la cultura del país árabe, especialmente entre comunidades de origen sirio-libanés que adoptaron la infusión durante procesos migratorios históricos con América del Sur.

En los últimos años, las exportaciones argentinas al mercado sirio han representado entre el 60% y el 70% de las ventas externas totales de yerba mate, lo que convierte a ese destino en un eslabón crítico para la estabilidad del sector.

Por eso, cualquier alteración geopolítica en la región tiene un impacto directo sobre la economía yerbatera del nordeste argentino.

La ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán generó en las últimas semanas un escenario de alta tensión regional que afectó rutas comerciales, sistemas financieros y logística marítima.

Entre los principales efectos para el comercio de yerba mate se registraron:

  • demoras en operaciones de pago internacionales,
  • incertidumbre sobre rutas marítimas en Medio Oriente,
  • mayores costos logísticos y de seguros,
  • reprogramación de cargas ya previstas.

Algunas empresas exportadoras optaron por posponer embarques hasta tener mayor claridad sobre el escenario regional, especialmente ante el riesgo de interrupciones en el tránsito marítimo en zonas estratégicas como el Golfo Pérsico y el Mediterráneo oriental.

En las últimas horas comenzaron a aparecer señales de reactivación comercial.

Siria, en números clave

  • 2023: Siria recibió el 71,2% de las exportaciones argentinas de yerba mate. Sobre 36.513 toneladas totales exportadas, equivale a aproximadamente 25.997 toneladas.
  • 2024: Siria importó 31.912 toneladas por US$ 64,84 millones. Representó el 68% del volumen y el 74% del valor exportado por la Argentina.
  • 2025: El sector exportó 60.011 toneladas por US$ 116,34 millones. Con estimaciones del mercado que ubican a Siria cerca del 80% del total, el volumen destinado a ese país podría rondar las 48.000 toneladas (dato estimado, aún sin desagregación oficial).
  • Empresas clave: Kabour fue el principal exportador argentino en 2025 con casi 20.000 toneladas. Le siguieron La Cachuera y Piporé.
  • Riesgo geopolítico: la guerra en Medio Oriente elevó los costos logísticos y frenó reservas marítimas hacia la región, con recargos de hasta US$ 3.000 por contenedor.

Las empresas exportadoras retomaron operaciones y los primeros embarques volvieron a salir hacia Siria desde el puerto de Buenos Aires, lo que indica que los operadores consideran que el flujo comercial puede sostenerse pese al contexto geopolítico.

La decisión de Kabour de iniciar el acopio a partir del 1 de abril es interpretada en el sector como un indicador de normalización del circuito comercial.

El acopio anticipa movimiento en toda la cadena de productores de hoja verde, secaderos, cooperativas, molinos y logística de exportación.

La noticia llega en un momento particularmente delicado para el sector yerbatero.

Los productores vienen atravesando meses de fuerte incertidumbre debido a la desregulación del mercado tras los cambios en el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), la presión de costos en dólares y un consumo interno que no termina de despegar, aunque se recompuso después de un 2024 en retroceso. 

En ese escenario, la continuidad del mercado sirio es clave para sostener el equilibrio de la cadena productiva.

Cada contenedor que sale hacia Medio Oriente significa volumen de molienda, actividad industrial y movimiento económico en la región yerbatera.

El factor geopolítico que mira Misiones

La guerra en Medio Oriente volvió a poner en evidencia la dependencia estructural que tiene la yerba mate argentina de ese mercado.

Aunque en los últimos años se avanzó en la apertura de nuevos destinos -como Chile, Europa y algunos países del Golfo-, Siria sigue siendo el corazón del negocio exportador.

Por eso, el reinicio de los embarques representa más que un dato comercial: es una señal de estabilidad para miles de familias productoras del nordeste argentino.

En medio de la incertidumbre internacional, una certeza se mantiene firme: en Siria, el mate no va a faltar.

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“El INYM no regula, ordena el mercado y garantiza la calidad de la yerba mate”

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Productores de Misiones defienden al INYM, advierten que el Instituto se autofinancia y ordena el mercado sin costo para la Nación.

En un contexto de creciente tensión en el sector yerbatero, productores de Misiones realizaron un “abrazo simbólico” en defensa del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Matías Pellizzer, productor de Dos Arroyos, alertó que la pérdida del organismo afectaría a pequeños y medianos productores, degradaría la calidad del producto y pondría en riesgo la continuidad de generaciones en la actividad.

“El instituto no pone precios, ordena el mercado. Y hoy, sin controles, la gente está tomando cualquier cosa”, advirtió.

El rol del INYM y la crisis del sector

El reclamo se enmarca en más de dos años de protestas por parte de los productores yerbateros en busca de un precio justo para la hoja verde. Según Pellizzer, existe un malentendido a nivel nacional respecto a la función del INYM: “Está mal visto porque creen que regula el mercado, pero el instituto lo único que hace es ordenar. El precio siempre surge de acuerdo entre varias partes”.

El dirigente remarcó que la situación actual se agrava con el ingreso de yerba importada sin controles de calidad. “Hoy viene yerba de afuera y nadie sabe qué es lo que viene. La gente está tomando cualquier cosa, se perdió mucho la calidad”, señaló.

En este escenario, el riesgo de abandono de la producción es creciente, sobre todo entre los productores medianos, quienes concentran buena parte de la inversión en tecnología y fertilización. “El pequeño productor puede sostenerse con otras actividades como el tabaco o el té, pero el productor mediano es el que más invierte y hoy no lo puede hacer”, explicó.

El impacto sobre medianos productores y la continuidad generacional

Uno de los puntos críticos es la situación de los productores medianos, que cumplen un rol central en la cadena yerbatera y sostienen la transmisión generacional de la actividad. Pellizzer destacó: “El mediano productor manda a estudiar a los hijos, invierte en fertilizantes, en tecnología, en mejorar la chacra. Hoy eso no lo puede hacer. Nos cuentan que no saben cómo sostener a un hijo en la facultad los años que le faltan para recibirse, y es una pena”.

La pérdida de este eslabón significaría no solo menor inversión en innovación y calidad, sino también un quiebre en la continuidad de las familias productoras. “El hijo del mediano productor es el que vuelve al campo, a seguir lo que empezaron el abuelo o el padre. Sin condiciones económicas, ese ciclo se rompe”, lamentó.

Matías Nicolás Pellizzer en su chacra en Dos Arroyos

Autofinanciamiento del INYM y el debate con Nación

Los productores también rechazaron el argumento oficial de que el INYM representa un costo fiscal. Pellizzer aseguró que se trata de un organismo autárquico: “Desde una oficina en Buenos Aires un diputado me dijo que el instituto le cuesta a la Nación. No tiene ningún costo. Se financia solo, el gobierno nacional no invierte ni un centavo”.

Para los productores, el desconocimiento del funcionamiento financiero del organismo alimenta decisiones políticas que terminan debilitando la cadena productiva. En este sentido, subrayaron que la continuidad del INYM no solo es una cuestión económica, sino institucional, ya que garantiza la representatividad y el equilibrio entre productores, industria y trabajadores en la definición de políticas sectoriales.

Riesgo de retroceso estructural

De prosperar el debilitamiento del INYM, advierten los productores, las consecuencias serían múltiples: caída de precios de la hoja verde, deterioro de la calidad del producto, pérdida de competitividad internacional y desinversión en tecnología. A nivel social, la falta de rentabilidad expulsaría a productores medianos, debilitando la economía regional y afectando la continuidad de generaciones vinculadas a la yerba mate.

“El instituto ordena, no regula. Si desaparece, lo que se pone en riesgo no es solo el ingreso de los productores, sino la identidad de la yerba como producto emblemático de Misiones y de la Argentina”, concluyó Pellizzer.

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Productores yerbateros reclamaron en Posadas la restitución plena de las facultades del INYM

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El 24 de septiembre, productores yerbateros de Misiones realizaron un abrazo simbólico al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) en Posadas, exigiendo al Gobierno nacional que restituya las funciones de regulación y fijación de precios. Denuncian que la desregulación “beneficia a los industriales y no a los productores” y que la medida agrava la crisis económica del sector primario.

La manifestación tuvo el acompañamiento de Intendentes de varias comunas que se acercaron porque “la producción yerbatera nos impacta directamente en nuestros municipios”, describió Carlos Sartori, intendente de Campo Grande. Otro de los intendentes presentes fue Hugo Humeniuk, de Concepción de la Sierra quien primero acompañaba las medidas desregulatorias, pero como terminó afectado por ser productor yerbatero ahora se suma al reclamo a Nación.

Llamó la atención la aparición de los dirigentes y candidatos del radicalismo misionero, que acompañaban todas las medidas de La Libertad Avanza, hasta que fueron excluidos del armado del oficialismo nacional, por lo que ahora se hacen eco de los reclamos sociales y se hicieron presentes en la manifestación.

Reclamo por el rol del INYM y unidad provincial

La movilización reunió a asociaciones agrarias, cooperativas, tareferos y productores independientes de distintas zonas de Misiones, quienes expresaron que el instituto fue “vaciamiento institucional” tras la quita de facultades de regulación y fijación de precios.

Jorge Skripczuk, referente del grupo Impulso Yerbatero, sostuvo que la desregulación beneficia a los industriales y no a los productores y recalcó que el INYM se financia con recursos propios. “Durante más de 20 años se sostuvo de manera autónoma y hoy se evidencia la importancia de su rol”, enfatizó.

En la misma línea, el productor apostoleño Luis Andrusyszyn advirtió que el debilitamiento del instituto responde a intereses de sectores extra provinciales que buscan “hacer grandes negocios y dejar fuera a los pequeños y medianos productores”. Llamó a la unidad del sector: Esta problemática es de todos los misioneros, no de un partido político. El fanatismo divide, la unidad es la única salida.

Avance judicial y denuncia por incumplimiento

En paralelo al acto, los productores acompañados por el abogado Federico Padolsky presentaron una medida cautelar ante la Justicia Federal. El escrito solicita al juez que intime al Poder Ejecutivo Nacional a designar de inmediato un presidente del INYM, dado que el capítulo yerbatero del Decreto 70/2023 se encuentra suspendido por decisión de la jueza Fiore de Posadas, fallo ratificado por la Cámara Federal.

Padolsky explicó: “Estamos frente a un incumplimiento de deberes de funcionario público y desobediencia judicial. Además, entendemos que la desregulación favorece al oligopolio yerbatero sin necesidad ni urgencia que justifique el decreto”. Según el escrito, la transferencia de ingresos desde los productores primarios hacia la industria en 2024 superó los $140.000 millones, fondos que no ingresaron a la economía misionera.

Impacto económico y llamados de atención

Los testimonios de los productores coincidieron en señalar la pérdida de rentabilidad y el desfinanciamiento de las familias rurales. Hugo Sand, dirigente histórico del sector, calculó que el primer año de desregulación implicó una pérdida de $200.000 millones para los productores, sobre una producción de casi mil millones de kilos de hoja verde.

Por su parte, Matías Pellizzer, productor de Dos Arroyos, advirtió que la eliminación de controles afecta también a la calidad de la yerba: Hoy viene yerba de afuera, sin trazabilidad ni sanidad, mientras el precio de góndola sube y el de la hoja verde no.

Desde San Pedro, Waldemar Schwider, de la asociación civil Casa Yerbatera, agregó que el objetivo inmediato es lograr la designación de autoridades, pero que la reconstrucción del INYM exigirá un instituto sano, con credibilidad y que defienda a pequeños y medianos productores.

La protesta en Posadas mostró que el conflicto yerbatero se ha consolidado como un tema central de la agenda económica y social de Misiones. El pedido de restitución de las facultades regulatorias del INYM se articula con reclamos judiciales y políticos que ponen en cuestión el Decreto 70/2023, considerado inconstitucional por sectores productivos.

Mientras el Gobierno nacional mantiene silencio sobre la designación de autoridades, los productores advierten que la continuidad de la desregulación profundizará la pérdida de ingresos, afectará al comercio local y podría derivar en un escenario de conflictividad social similar al de la crisis del 2001.

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