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En la era Milei, Argentina perdió 24.437 empresas y más de 205 mil empleos privados

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La destrucción del entramado empresario y del empleo privado registrado se convirtió en uno de los datos más sensibles de la economía real. Según el informe semanal del Instituto Argentina Grande, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 cerraron 24.437 empresas en el país, una caída equivalente al 4,8% del total. El ritmo promedio marca una pérdida de alrededor de 30 empresas por día, más de una por hora.

El deterioro no fue homogéneo, pero sí federal. La caída alcanzó a 23 de las 24 jurisdicciones. La provincia de Buenos Aires concentró el mayor impacto absoluto, con 5.374 empresas menos. Le siguieron Córdoba, con 4.159 firmas menos, y Santa Fe, con una pérdida cercana a las 2.774 empresas. En el otro extremo, Neuquén aparece como la única provincia con saldo positivo.

En términos relativos, la foto es todavía más dura para las economías provinciales de menor escala. La Rioja encabeza el ranking de deterioro empresario con una caída del 20,3%, seguida por Catamarca, con 15,5%, y Chaco, con 13,6%. También aparecen con retrocesos de dos dígitos Tierra del Fuego, Jujuy, Formosa y Misiones. En Misiones, el informe registra 1.034 empresas menos, una contracción relativa del 10,5%.

Ranking de destrucción de empresas
Noviembre 2023 – febrero 2026 | Variación absoluta
Puesto Provincia Empresas perdidas
1Buenos Aires-5.374
2Córdoba-4.159
3Santa Fe-2.774
4Ciudad Autónoma de Buenos Aires-2.082
5Mendoza-1.457
6Chaco-1.088
7Misiones-1.034
8Entre Ríos-935
9Corrientes-752
10Chubut-562
Total país: -24.437 empresas. Fuente: Instituto Argentina Grande en base a SRT.

El empleo privado registrado siguió la misma trayectoria. Desde noviembre de 2023 se perdieron 205.680 puestos formales en el sector privado, una baja nacional del 3,3%. La destrucción equivale a 254 empleos privados registrados por día. La provincia de Buenos Aires volvió a explicar el mayor volumen absoluto, con 73.370 empleos menos. Le siguieron Córdoba, con 15.460, Santa Fe, con 11.570, y Misiones, con 10.100 empleos destruidos.

Ranking de destrucción de empleo privado registrado
Noviembre 2023 – febrero 2026 | Variación absoluta
Puesto Provincia Empleos perdidos
1Buenos Aires-73.370
2Ciudad Autónoma de Buenos Aires-36.300
3Córdoba-15.460
4Santa Fe-11.570
5Misiones-10.100
6Santa Cruz-9.690
7Salta-7.620
8Chaco-6.970
9Chubut-6.180
10Tierra del Fuego-5.130
Total país: -205.680 empleos privados registrados. Fuente: Instituto Argentina Grande en base a SIPA.

La lectura relativa muestra otra dimensión del ajuste. Santa Cruz fue la provincia más golpeada en empleo formal, con una caída del 15,9%. Le siguieron Tierra del Fuego, con 13,2%, Formosa, con 11,5%, Misiones, con 9,3%, y Chaco, con 9,0%. Sólo Neuquén y Río Negro lograron crear empleo privado registrado en el período analizado.

El dato central es que la crisis no se limita a un sector ni a una región: combina cierre de empresas, destrucción de empleo formal, debilidad del mercado interno, caída de la construcción y deterioro de las pequeñas y medianas empresas. En ese mapa, Misiones aparece entre las jurisdicciones con mayor pérdida relativa de empresas y empleo, lo que expone la fragilidad de una economía provincial intensiva en comercio, servicios, agroindustria y pymes.

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Milei recortó casi $3 billones del Presupuesto 2026 y endurece el ajuste para sostener el superávit

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El Gobierno nacional oficializó una profunda modificación del Presupuesto 2026 mediante la Decisión Administrativa 20/2026, firmada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. La medida combina ampliaciones puntuales de gasto previsional con recortes por casi $3 billones en distintas partidas del Estado nacional para reforzar la meta de superávit fiscal comprometida por el presidente Javier Milei.

El ajuste se produce en un contexto diferente al del inicio de gestión. Según los datos citados en el reporte, la caída de la inflación y el deterioro de la recaudación tributaria redujeron el margen que el Gobierno había utilizado en 2024 para licuar gasto público. La discusión fiscal ahora se traslada a un terreno más delicado: qué partidas sostener, cuáles reducir y cuánto impacto político puede absorber la administración nacional.

El Gobierno amplió pagos previsionales y financió retiros en ANSES

Uno de los cambios centrales del decreto presupuestario fue la ampliación de $500.000 millones para cancelar sentencias judiciales previsionales y acuerdos vinculados con jubilaciones. El nuevo techo autorizado asciende a: $712.288 millones

La ampliación responde a retroactivos derivados de ajustes sobre prestaciones del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), administrado por ANSES.

Al mismo tiempo, el Gobierno incorporó: $162.000 millones destinados al Plan de Retiros de Voluntad Recíproca dentro de ANSES.

El programa busca reducir estructura administrativa mediante retiros voluntarios y establece restricciones para quienes adhieran, incluyendo la imposibilidad de volver al sector público nacional durante el plazo fijado y la renuncia a tutela sindical en caso de cargos gremiales.

La mayor poda cayó sobre subsidios y programas de infraestructura

El ajuste más fuerte se concentró en partidas vinculadas a subsidios económicos y gasto de capital.

Entre los principales recortes aparecen:

  • $1,47 billones en “Otras Asistencias Financieras – Servicios Económicos”
  • $359.497 millones en programas de uso racional y eficiente de la energía
  • $320.671 millones en infraestructura para desarrollo deportivo
  • $97.104 millones para obras sobre la Ruta Nacional 38
  • $78.711 millones en compensación salarial docente
  • $63.021 millones en programas de cáncer
  • $55.465 millones en integración social y ciudadanía
  • $39.442 millones en integración socio-urbana

La Administración Central terminó con un recorte neto de: $2,5 billones

A eso se sumaron mayores ingresos por: $565.000 millones

Según lo informado, el resultado eleva la meta de superávit fiscal a: $3,2 billones

El ajuste entra en otra etapa: menos licuación y más administración fina

El trasfondo económico de la medida refleja un cambio importante en la dinámica fiscal del Gobierno.

Durante 2024, la alta inflación funcionó como mecanismo indirecto de reducción del gasto real. Esa herramienta perdió potencia en 2026 por dos factores mencionados en el reporte: desaceleración inflacionaria, y caída de la recaudación.

El economista Isidro Guardarucci, de FIEL, advirtió que el superávit ya no depende únicamente de grandes recortes lineales, sino de una “gestión fina” del gasto público.

Según los datos citados: la recaudación tributaria cayó 8% real en el primer trimestre, equivalente a unos $3 billones menos respecto de 2025, mientras el gasto retrocedió 5,1% real. El IVA aparece como uno de los tributos más afectados, con una caída cercana a: $0,9 billones

El escenario obliga al Ejecutivo a administrar tensiones más complejas que en el inicio de mandato: universidades en recomposición presupuestaria, subsidios que dejan de caer y provincias con menor margen financiero.

El Consejo de la Magistratura recibió refuerzos presupuestarios

La modificación también incluyó incrementos para el Consejo de la Magistratura.

Las partidas adicionadas contemplan: $115.194 millones para gastos de personal, y $22.000 millones para bienes de uso vinculados a la Justicia de Máxima Instancia.

Según el texto oficial, la reasignación busca garantizar el funcionamiento operativo del organismo judicial.

Menos obra pública y presión sobre las provincias

Aunque la decisión tiene alcance nacional, el ajuste sobre infraestructura, subsidios y transferencias repercute especialmente en provincias periféricas como Misiones.

La reducción de partidas vinculadas a: integración socio-urbana, obras públicas, energía, y transferencias puede impactar sobre la capacidad de financiamiento de proyectos locales y sobre la actividad económica vinculada a construcción y servicios.

El informe también menciona que las transferencias corrientes a provincias cayeron: 27% real

Para distritos del NEA, donde el peso de la coparticipación y los recursos nacionales tiene mayor incidencia relativa, el endurecimiento fiscal agrega presión sobre presupuestos provinciales y municipales.

El Gobierno busca sostener el superávit mientras cae la recaudación

La modificación presupuestaria expone la prioridad política de la administración Milei: preservar el equilibrio fiscal incluso en un escenario económico menos favorable.

El desafío ahora es distinto al de 2024. El margen para recortar gasto sin afectar áreas sensibles parece reducirse mientras la actividad económica y el consumo muestran señales de desaceleración.

El mercado seguirá de cerca tres variables: evolución de la recaudación, capacidad del Gobierno para sostener el ajuste, y reacción de provincias, universidades y sectores alcanzados por los recortes.

La discusión fiscal dejó de girar únicamente sobre cuánto recortar. El eje empieza a desplazarse hacia dónde ajustar y cuánto costo político puede absorber el esquema de superávit permanente.

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Ingresos: hay argentinos que viven con sólo 8 dólares por día

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Mientras en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires una persona dispone en promedio de 25 dólares por día, en provincias del norte argentino como La Rioja, Chaco o Formosa ese ingreso no llega a los 9 dólares diarios. La diferencia, superior a tres veces, refleja con crudeza la desigualdad territorial que persiste en el país y cómo el promedio nacional suele esconder realidades profundamente distintas.

Un informe de la consultora Focus Market reveló que el ingreso individual promedio en Argentina asciende a 671,08 dólares medido al tipo de cambio oficial. Esa cifra ubica al país por encima de Bolivia (607,81 dólares), Paraguay (598,40 dólares) y Brasil (620 dólares), aunque todavía lejos de Uruguay (1.273 dólares) y Chile (1.518 dólares). Sin embargo, el verdadero problema aparece cuando se observa cómo se distribuyen esos ingresos dentro del territorio argentino.

“El ingreso total individual refleja la totalidad de los recursos económicos que percibe una persona, independientemente de su origen. Sueldos, jubilaciones, rentas, transferencias sociales y otras percepciones monetarias conforman este indicador”, explicó Damián Di Pace, director de la consultora.

Según el relevamiento, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires encabeza el ranking con un ingreso per cápita familiar de 762,34 dólares mensuales, seguida por Tierra del Fuego con 635,52 dólares y Neuquén con 610,75 dólares. En el otro extremo aparecen La Rioja con 247,20 dólares, Chaco con 255,74 dólares y Formosa con 266,65 dólares. Esto implica que una persona en CABA percibe más del doble que alguien que vive en La Rioja.

Traducido a la vida cotidiana, la diferencia resulta todavía más evidente. En CABA, un día de trabajo permite comprar un kilo y tres cuartos de bifes, un kilo y medio de helado o catorce empanadas. En cambio, en La Rioja apenas alcanza para medio kilo de bifes, medio kilo de helado o cinco empanadas. En Chaco y Formosa el panorama es similar.

El informe también pone el foco en la brecha entre trabajadores formales e informales. En provincias como Santa Cruz, Chaco y San Luis, un trabajador informal percibe menos de la mitad de lo que gana uno formal. Santa Cruz presenta la mayor brecha del país con 67,3%, seguida por Chaco con 63,9% y San Luis con 62,7%. En contraste, Tierra del Fuego exhibe la menor diferencia con 31,6%, seguida por La Rioja con 42,5% y CABA con 42,6%.

Para Di Pace, estas desigualdades no son inevitables. “Reducir la informalidad laboral es una de las palancas más poderosas disponibles. Un trabajador que accede al sistema formal no solo mejora sus ingresos inmediatos, sino que construye derechos, previsibilidad y acceso al crédito”, sostuvo.

El especialista advirtió que mientras persistan diferencias de tres a uno en los ingresos diarios entre provincias y brechas superiores al 60% entre trabajadores formales e informales, cualquier discurso sobre recuperación económica seguirá siendo parcial. “Estabilidad, inversión y formalización son las tres condiciones necesarias para que el crecimiento se traduzca en mejoras reales y sostenidas para el conjunto de la población”, concluyó.

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Transferencias en caída: por el ajuste nacional Misiones perdió 164 millones de dólares de Coparticipación

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El recorte de transferencias del Gobierno nacional a provincias acumuló una caída equivalente a US$18.000 millones en los últimos 26 meses, según un informe que analiza el período entre enero de 2024 y febrero de 2026. El dato no es solo fiscal: revela una redefinición del vínculo entre Nación y jurisdicciones subnacionales en un contexto de ajuste sostenido. La pregunta que sobrevuela es si este movimiento consolida un nuevo equilibrio de poder o si abre un frente de tensión política con impacto en el Congreso y las finanzas provinciales.

En el caso de Misiones el informe muestra que en 26 meses la provincia dejó de percibir 164 millones de dólares de Transferencias Automáticas (Coparticipación). Además, el IARAF estima que si sumamos las transferencias no automáticas la perdida crece a 500 millones de dólares.

Un ajuste con doble vía: discrecional y automático

El informe distingue dos canales clave: las transferencias no automáticas —definidas por decisión del Gobierno— y las automáticas, atadas a la recaudación de impuestos coparticipables.

En el primer caso, la caída acumulada para el conjunto de las 23 provincias alcanzó $20,5 billones a valores constantes de febrero de 2026, mientras que en el segundo se sumaron $15,6 billones adicionales de pérdida. La combinación arroja un recorte total de $36 billones, donde el 57% responde a decisiones discrecionales y el 43% a la dinámica de ingresos tributarios.

Ese desdoblamiento no es menor. Mientras el ajuste en transferencias no automáticas refleja una estrategia directa del Ejecutivo para reducir gasto, la contracción en las automáticas responde a cambios en la recaudación, atravesados por modificaciones tributarias y decisiones de administración fiscal, como la restitución de certificados de exclusión del IVA en 2025 o reducciones impositivas en Ganancias y Bienes Personales.

En paralelo, aparece una excepción que altera el mapa: CABA registró un incremento acumulado de $550.000 millones, impulsado por una medida cautelar de la Corte Suprema que elevó su coeficiente de coparticipación del 1,4% al 2,95%. Esa asimetría introduce un componente institucional que reconfigura la distribución.

Pérdidas generalizadas y brechas por habitante

El ajuste no fue homogéneo. En términos absolutos, Buenos Aires encabezó la pérdida con $14.117.000 millones, seguida por Santa Fe ($2.531.000 millones) y Córdoba ($2.115.000 millones). En el extremo opuesto, Chubut, Tierra del Fuego y La Pampa registraron caídas menores en volumen total.

Pero la foto cambia cuando se mide por habitante. Allí, el impacto se vuelve más profundo en provincias de menor escala: La Rioja lidera con una caída de $3.086.000 por habitante, seguida por Tierra del Fuego ($1.980.000) y Formosa ($1.776.000). En contraste, Córdoba ($533.000), Mendoza ($485.000) y Chubut ($463.000) muestran menores descensos relativos.

El dato per cápita revela una tensión estructural: el ajuste golpea con más fuerza a economías provinciales más chicas, donde el peso de las transferencias nacionales es mayor en la estructura de ingresos.

Menos discrecionalidad, más presión

El recorte en transferencias no automáticas reduce uno de los principales instrumentos históricos de negociación política entre Nación y provincias. Menos recursos discrecionales implican menor margen para acuerdos puntuales, pero también mayor presión sobre los gobernadores para sostener sus cuentas.

Al mismo tiempo, la caída en las transferencias automáticas —ligadas a la recaudación— limita la posibilidad de compensar ese ajuste por la vía institucional tradicional de la coparticipación. El resultado es un doble condicionamiento: menor asistencia directa y menor flujo estructural.

En ese esquema, la situación diferencial de CABA introduce un factor adicional. El cumplimiento de la cautelar de la Corte no solo mejora su posición relativa, sino que también puede convertirse en un antecedente de disputa para otras jurisdicciones que busquen revisar su participación.

Un nuevo equilibrio en construcción

El movimiento no parece aislado. La reducción sostenida del gasto nacional en transferencias redefine el federalismo fiscal en los hechos, aun sin cambios formales en la ley de coparticipación.

Queda por ver cómo se procesa este reordenamiento en el plano político. ¿Se traducirá en mayores demandas de las provincias en el Congreso? ¿Acelerará reclamos judiciales o negociaciones por nuevos esquemas de financiamiento? ¿O consolidará un modelo con menor dependencia de la Nación?

Por ahora, los números muestran una tendencia clara. Pero el impacto político todavía está en desarrollo.

Caída de Transferencias Nacionales en Las 23 Provincias by CristianMilciades

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Crisis del transporte en las provincias: cae la cantidad de pasajeros y se agrava la presión sobre el precio del boleto

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El transporte público de pasajeros en el interior del país enfrenta una crisis estructural que combina caída de usuarios, retiro del apoyo nacional y crecientes tensiones entre empresas y gobiernos provinciales. La decisión del Gobierno de eliminar el sistema de subsidios para las provincias dejó a los sistemas urbanos bajo una presión inédita: menos pasajeros, tarifas más altas y empresas que comienzan a abandonar servicios.

La situación quedó expuesta en las últimas semanas con dos episodios que sintetizan el escenario. En Rosario de la Frontera, en Salta, la empresa Aponte SRL anunció la suspensión definitiva del servicio tras una fuerte caída en el corte de boletos. En paralelo, en Chaco, la firma ERSA Urbano comunicó que dejará de operar el Sistema Integrado de Transporte del Área Metropolitana (SITAM) a partir del 30 de abril.

El dato central no es solo la salida de empresas. Es el contexto en el que ocurre: el número de pasajeros transportados se reduce mes a mes, mientras los costos del sistema continúan subiendo. Esa combinación genera una ecuación que hoy parece difícil de sostener en buena parte del interior del país.

Empresas, provincias y el vacío que dejó la Nación

La crisis del transporte provincial se explica por una cadena de decisiones que comenzó con la retirada del Estado nacional del esquema de subsidios al interior. Mientras el Área Metropolitana de Buenos Aires mantiene asistencia estatal, las provincias deben sostener el sistema con recursos propios o trasladar los costos al boleto.

El conflicto de Chaco expone esa tensión. La empresa ERSA Urbano, que opera líneas como la 101, 107, 2, 9, 106, 204 y 205 entre Resistencia, Barranqueras, Fontana y Puerto Vilelas, anunció su retiro argumentando falta de rentabilidad y abrió un proceso preventivo de crisis.

El gobierno provincial rechazó esa justificación y anticipó sanciones contractuales, ejecución de garantías e incluso acciones judiciales para impedir la salida del operador. Según la administración provincial, entre julio de 2025 y marzo de 2026 se transfirieron más de $463 millones en asistencia financiera a la empresa. A ese monto se suman otros aportes: $500 millones en julio de 2025, $400 millones en noviembre de 2025 y $400 millones en febrero de 2026 mediante el programa “Chaco Subsidia”.

Las autoridades también recordaron que las unidades del sistema fueron adquiridas mediante créditos del Nuevo Banco del Chaco cuyas cuotas paga el propio Estado provincial.

El conflicto refleja una paradoja política: las provincias intentan sostener el servicio con recursos propios mientras las empresas reclaman condiciones de rentabilidad en un mercado que pierde pasajeros.

Menos pasajeros y más costos: la ecuación que presiona al sistema

Detrás de la crisis aparece una variable que atraviesa a casi todas las jurisdicciones: la caída sostenida de la demanda.

En Salta, los viajes pagos descendieron de 9,2 millones en enero de 2025 a 7,8 millones en enero de 2026. La reducción representa 1,6 millones de viajes menos en apenas doce meses, equivalente a una contracción del 16%.

El fenómeno también se observa en el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde la baja oscila entre el 8% y el 22%, según datos del sector empresario.

Sin embargo, el impacto es muy distinto entre el AMBA y el interior. Mientras el sistema metropolitano mantiene subsidios nacionales, en las provincias el boleto mínimo supera los $1.500 en ciudades como Bariloche, Córdoba o Rosario.

En Tucumán, empresarios del sector estiman que la caída de pasajeros ronda el 32% respecto de 2025. Allí el gobierno provincial destina cada mes $4.900 millones para sostener el sistema, a lo que se suman $900 millones del municipio de San Miguel de Tucumán.

Ese esfuerzo financiero permite mantener políticas como el Boleto Estudiantil Gratuito y descuentos de hasta el 50% para docentes. Pero la presión sobre los costos sigue creciendo.

En el último mes, el litro de gasoil pasó de $1.500 a $1.795. Al mismo tiempo, el costo laboral acumulado desde enero alcanza el 18% tras la última paritaria con el gremio de choferes UTA. En el esquema de costos del sector, los salarios ya representan cerca del 60%.

El impacto social y la desigualdad territorial del ajuste

La crisis del transporte público no solo expone un problema económico. También revela una tensión política vinculada a la distribución territorial del ajuste fiscal.

En ciudades pequeñas o medianas, el transporte urbano cumple una función esencial para el acceso al trabajo, la educación y los servicios públicos. Cuando el sistema se debilita, el impacto se traslada directamente a la vida cotidiana.

En San Salvador de Jujuy, por ejemplo, el boleto más caro alcanza los $2.035. Para un trabajador que utiliza el colectivo diariamente, el gasto representa una proporción significativa del salario mínimo.

Las consecuencias ya se sienten en el mercado laboral del sector. En Chaco, la salida de ERSA pone en riesgo a más de 230 trabajadores y genera incertidumbre sobre la continuidad de los servicios que utilizan miles de usuarios.

La línea 904, que conecta Resistencia con Corrientes a través del puente General Belgrano, también podría verse afectada, aunque su operación depende de jurisdicción nacional.

El avance de nuevas formas de movilidad

Otro factor que explica la caída de pasajeros es el crecimiento de aplicaciones de movilidad, especialmente servicios de moto que compiten con precios flexibles.

En varias ciudades del norte del país estas plataformas capturan una parte creciente de los viajes que antes realizaban los colectivos. La tendencia se combina con cambios estructurales en los hábitos de movilidad, como el teletrabajo y la reducción de desplazamientos cotidianos.

La suma de variables configura lo que algunos actores del sector describen como una “multicausalidad”: crisis económica, nuevas formas de transporte, menor demanda y retiro del financiamiento nacional.

Un sistema en transición

La crisis actual plantea un interrogante de fondo sobre el futuro del transporte público en el interior del país.

Si las provincias deben sostener el sistema sin subsidios nacionales, el margen fiscal será cada vez más estrecho. Si las tarifas continúan aumentando para cubrir costos, la demanda podría seguir cayendo.

En varias jurisdicciones ya se analizan alternativas para evitar el colapso de los servicios, desde nuevas licitaciones hasta esquemas de subsidios provinciales más agresivos.

Pero el problema central permanece abierto: el transporte público funciona como un servicio esencial, aunque cada vez se lo somete más a la lógica del mercado.

El desenlace de esa tensión —entre servicio público y rentabilidad privada— comenzará a definirse en los próximos meses, cuando los gobiernos provinciales deban decidir cuánto están dispuestos a financiar para evitar que el sistema termine de vaciarse.

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