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Proyecto Raíces: semillas que se construyen en el territorio

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Con la participación de 204 productores y representantes de organizaciones de agricultores, técnicos e instituciones de investigación de Argentina, Brasil, Bolivia y Colombia, finalizó en Puerto Iguazú el taller internacional del proyecto Raíces, un espacio orientado a la conservación, el rescate y el Mejoramiento Genético Participativo descentralizado de semillas criollas y nativas.

El encuentro reunió experiencias territoriales diversas, con presencia de agricultores y técnicos de Misiones y Jujuy, junto a delegaciones de Brasil y Bolivia, y la participación de Colombia como país invitado interesado en proyectar estas iniciativas en sus propios territorios. En total, participaron más de 25 organizaciones de agricultores y pueblos originarios de los tres países y otros productores guardianes de semilla que integran el proyecto, así como referentes de 10 instituciones académicas de Misiones.

El taller contó además con la participación de instituciones nacionales de investigación agropecuaria, técnicas de referencia en la región, como la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA) por Brasil, el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF) por Bolivia, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) por Argentina y la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (AGROSAVIA) por Colombia, consolidando un espacio de articulación entre ciencia, territorio y agricultores.

El proyecto Raíces es financiado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), a partir de fondos suplementarios de la Unión Europea, ejecutado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), y tiene como meta trabajar con 1.200 familias agricultoras en Argentina, de las cuales 600 corresponden a Misiones y 600 a Jujuy.

Intercambio regional con foco en los agricultores

Durante las jornadas desarrolladas en Iguazú, el foco estuvo puesto en compartir y profundizar estrategias de conservación, producción, circulación y uso de variedades de semillas adaptadas a distintos contextos ambientales.

Las actividades incluyeron exposiciones técnicas y capacitaciones a cargo de especialistas regionales, entre ellos el investigador de EMBRAPA, Altair Machado, referente en Mejoramiento Genético Participativo descentralizado, quien abordó metodologías para el desarrollo de variedades adaptadas a condiciones locales a partir de la agrobiodiversidad local.

Asimismo, se generaron espacios de intercambio entre organizaciones de los distintos países, donde se compartieron experiencias vinculadas a la conservación de semillas, su distribución y, en algunos casos, su comercialización, así como los desafíos que plantea la normativa vigente para su registro y circulación.

En este marco, la investigadora de INTA Cerro Azul y responsable del proyecto en Argentina, Silvina Fariza, destacó que “el enfoque es acompañar a los agricultores en sus chacras, usando sus semillas y respondiendo a sus necesidades, para que puedan mejorar, conservar y comercializar semillas criollas bajo la normativa vigente”.

En ese sentido, agregó que “el aporte concreto es brindar herramientas, conocimientos y equipamiento para que los productores mejoren la calidad y el resguardo de sus semillas, reconociendo que ellos son los principales mejoradores”.

Desde Colombia, la productora y guardiana de semillas María Belma Echavarría destacó el valor de resignificar el mejoramiento desde la práctica: “Para nosotros es algo nuevo hablar de mejoramiento, porque nos hicieron creer que eso se hace en laboratorio y por científicos. Sin embargo, vemos que lo que nuestros antepasados hicieron desde hace miles de años también es mejoramiento”.

El territorio como espacio de aprendizaje

Uno de los momentos centrales del encuentro se desarrolló el miércoles 29 de abril en el paraje Santa Cruz del Monte, donde todos los participantes del taller, junto a la comunidad local, formaron parte de una jornada de trabajo en territorio.

En este espacio se recorrió el primer corredor de la agrobiodiversidad demostrativo implementado en Argentina en el marco del proyecto Raíces, conformado por 12 familias agricultoras. Allí se desarrollan sistemas productivos diversificados, en los que el cultivo de maíz se realiza en consorcio con girasol, crotalaria juncea, poroto sable y maní, promoviendo la agrobiodiversidad, la fertilidad del suelo y el manejo integral de plagas para la sustentabilidad del sistema agrícola.

Durante la jornada se llevó adelante de manera colectiva la cosecha de espigas de maíz previamente seleccionadas, en el marco del proceso de Mejoramiento Genético Participativo. Bajo la dirección técnica del investigador de EMBRAPA, Altair Machado, se realizó la selección, en base a criterios específicos, de los materiales genéticos más adecuados para su conservación y reproducción.

En esta instancia se trabajó sobre una variedad criolla conocida como “100 días”, que se cultiva desde hace más de 40 años en la zona por el productor y referente comunitario Valdir de Paula. Se trata de un material que presenta buen rendimiento, alta adaptación a condiciones climáticas variables —como sequías y tormentas— y una destacada resistencia a plagas y enfermedades.

En relación con este proceso, Valdir destacó el carácter intergeneracional y colectivo del trabajo con semillas: “Desde niño aprendí la selección de semillas y hoy veo a jóvenes interesados en continuar. En este corredor, lo importante es sumar otras semillas y trabajar juntos para seguir aprendiendo”.

La jornada también incluyó espacios de intercambio de conocimientos entre los participantes de los distintos países, donde se pudieron discutir en territorio muchos de los conceptos trabajados durante los días previos del taller.

Desde Brasil (Bahía), la productora y guardiana de semillas Cintia Reis, destacó que “este proceso necesita cada vez más la participación de mujeres y jóvenes. La idea de los corredores es algo muy importante para avanzar en nuestros territorios con las semillas y fortalecer la soberanía alimentaria”.

Desde Bolivia (Beni), Esmeralda Copareare, productora y guardiana de semillas, resaltó los aprendizajes técnicos generados en el intercambio: “Hay muchas diferencias con lo que tenemos en Beni, pero con este proyecto hemos aprendido mucho sobre estas técnicas. Me llamó especialmente la atención cómo marcan las mejores mazorcas en el campo”.

Además, se destacó el rol de las Casas de Semillas —existen más de 20 en Misiones—como espacios comunitarios destinado a la conservación, clasificación e intercambio de variedades locales, poniendo en valor el trabajo organizativo y técnico que llevan adelante los agricultores para resguardar este patrimonio.

El encuentro tuvo también un momento cultural, con la participación del coro de niños de la escuela del paraje, que aportó una dimensión comunitaria y simbólica a la jornada.

Desarrollo rural, inclusión y resiliencia

Desde el enfoque institucional, la oficial técnica del FIDA y responsable del proyecto Raíces, Doina Popusoi, subrayó que “estamos trabajando en el desarrollo rural y, a través de los proyectos, buscamos construir en el ámbito rural la autonomía del productor”.

En esa línea, explicó que “el enfoque es construir sistemas alimentarios fortalecidos y resilientes, que permitan avanzar en la sustentabilidad y enfrentar los desafíos climáticos”, al tiempo que remarcó que “también se busca promover la nutrición y inclusión social, especialmente de mujeres, jóvenes y pueblos originarios y tradicionales en los sistemas alimentarios, tanto en la producción como en la comercialización”.

Por su parte, Caio Lourenço, supervisor de proyectos del IICA Brasil, puso en valor el carácter colaborativo del proyecto: “Trabajamos junto a técnicos y productores, articulando el conocimiento científico con las prácticas locales. Estos espacios permiten intercambiar aprendizajes, generar resultados relevantes y difundirlos a nivel regional”.

Asimismo, destacó que el mejoramiento participativo impulsa procesos de innovación desde los territorios, fortaleciendo la resiliencia frente al clima y las plagas.

Saberes ancestrales y cierre del encuentro

El jueves, como parte de las actividades finales, el grupo visitó una aldea guaraní en la zona de Puerto Iguazú, donde se generaron espacios de intercambio en torno a los saberes tradicionales vinculados al uso, conservación y diversidad de semillas.

Estas instancias permitieron integrar una mirada cultural al abordaje técnico del taller, reconociendo el rol histórico de las comunidades en la preservación de la agrobiodiversidad agrícola.

De esta manera, el encuentro llegó a su cierre consolidando un espacio de cooperación regional y dejando como resultado el fortalecimiento de redes entre organizaciones, instituciones y países, en un proceso que marca un hito en el rescate, conservación y proyección de las semillas criollas y nativas en la región.

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Comienza en Misiones y Jujuy el proyecto Raíces que integra ciencia y saberes locales para la agricultura regenerativa

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Raíces, el proyecto trinacional que inicia acciones en Misiones y Jujuy para fortalecer sistemas alimentarios resilientes. El programa apunta a conservar semillas criollas, apoyar a guardianes de semillas y desarrollar metodologías de mejoramiento participativo para fortalecer la resiliencia alimentaria ante el cambio climático.

Entre el 25 y el 28 de noviembre en Misiones y del 1 al 5 de diciembre en Jujuy, comienza la implementación en territorio del proyecto trinacional “Raíces – Mejoramiento participativo de los recursos genéticos y sistemas de semillas para la agricultura regenerativa”, una iniciativa financiada por la Unión Europea a través del FIDA, implementada por el IICA y con liderazgo técnico de Embrapa, que en Argentina coordina el INTA mediante la Fundación ArgenINTA.

Cooperación trinacional y enfoque territorial para la seguridad alimentaria

El proyecto Raíces forma parte del Programa Global para Pequeños Productores Agrícolas y Transformación Sostenible de los Sistemas Alimentarios (GP-SAEP) y se ejecuta simultáneamente en Argentina, Bolivia y Brasil. Su objetivo central es consolidar bancos comunitarios de semillas, promover la autonomía de agricultoras y agricultores, y fortalecer las capacidades locales mediante metodologías de Mejoramiento Genético Participativo (MGP) y Fitomejoramiento Evolutivo (EPB).

La iniciativa beneficiará a 5.000 agricultores, de los cuales la mitad son mujeres, incluyendo comunidades indígenas, grupos tradicionales y jóvenes rurales. El enfoque se apoya en integrar ciencia y saberes locales para acompañar la adaptación de variedades a las condiciones específicas de cada territorio.

La agenda contempla actividades teóricas y prácticas destinadas a equipos técnicos, organizaciones productivas y comunidades rurales. Con el fin de impulsar una transición hacia sistemas alimentarios más saludables, resilientes y sostenibles.

La estrategia articulada entre FIDA, IICA, INTA, Embrapa y organizaciones territoriales representa un avance regional en modelos de cooperación científica y productiva orientados a enfrentar los desafíos de la inseguridad alimentaria, la pérdida de agrobiodiversidad y el cambio climático.

Misiones: apertura oficial y primeras capacitaciones con énfasis en agrobiodiversidad

La apertura del programa tendrá lugar el martes 25 de noviembre en Puerto Iguazú, en el Salón de Eventos del Hotel Tourbillón. Con participación de referentes del FIDA, IICA, INTA, Embrapa, autoridades locales y del Movimiento de Semillas Campesinas.

La jornada inaugural abordará el rol estratégico de la agrobiodiversidad en el desarrollo rural sostenible. Y presentará experiencias de la Red de Casas de Semillas, junto con estrategias de mejoramiento participativo descentralizado. Estas capacitaciones estarán a cargo del investigador Altair Toledo Machado (Embrapa Cerrados).

En los días siguientes, las actividades se trasladarán al territorio mediante visitas técnicas a comunidades y cooperativas. Entre ellas la Cooperativa CCTA en Pozo Azul y la comunidad de Santa Cruz del Monte. Allí se realizarán talleres de selección de materiales, siembra regenerativa y prácticas de adaptación varietal. El objetivo es fortalecer saberes locales, fomentar la innovación y profundizar la articulación entre instituciones científicas y productores.

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Se presentó el Programa Raíces Federal en el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología

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Se llevó a cabo, en el día de ayer, en el Polo Científico Tecnológico, la 3ª Asamblea General del año del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECyT). Fue encabezada por el Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación y Presidente del Consejo, Daniel Filmus y su gabinete. Contó con la participación de la Subsecretaria de Federalización de la Ciencia, Tecnología e Innovación, Luz Lardone; el Vicepresidente del Consejo y representante por Misiones, Nicolás Daviña, y las y los representantes de las 24 jurisdicciones que integran el COFECyT.

Durante el encuentro, el ministro Filmus y la Coordinadora General del Programa RAÍCES, Carolina Mera, presentaron el Programa Nacional RAICES FEDERAL que tiene por objetivos promover la federalización del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación; fortalecer y distribuir de manera equitativa las capacidades humanas científicas y tecnológicas del Sistema en el territorio nacional, en áreas vinculadas a procesos de desarrollo social, cultural, económico, productivo y ambiental, según el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030. Concretamente, se promueve y facilita que científicos y científicas se radiquen en las provincias. 

Estuvieron presentes, también, el Presidente de la Agencia I+D+i, Fernando Peirano; el Secretario de Articulación Científico Tecnológica, Juan Pablo Paz; el Subsecretario de Estudios y Prospectiva, Eduardo Mallo; la Subsecretaria de Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación, María Cecilia Sleiman, y la Coordinadora General del Programa RAÍCES, Carolina Mera. 

En el comienzo de la jornada, el ministro Filmus hizo un repaso de la experiencia de la reunión del Consejo Interinstitucional de Ciencia y Tecnología (CICyT) en la Base Marambio en la Antártida y de la inversión de 1.000 millones de pesos que el MINCyT está realizando allí en infraestructura científico-tecnológica, y de la firma del contrato entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la empresa VENG, en Centro Espacial Teófilo Tabanera (CETT) en Falda del Cañete, provincia de Córdoba, para avanzar en el desarrollo del lanzador argentino de satélites Tronador II, que implica una inversión de 9.730 millones de pesos destinados al desarrollo de un prototipo y de la infraestructura auxiliar prioritaria.

Seguidamente, Filmus dio detalles de la Función Ciencia y Técnica del Presupuesto 2023 y de los fondos de la Ley de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación para la federalización y afirmó “el compromiso del Gobierno Nacional y del Ministerio de Ciencia en cumplir con la ley de financiamiento para continuar el camino de incremento presupuestario en Ciencia y Tecnología”. 

Por último, Filmus invitó a los presentes a tres próximos eventos de los que Argentina será sede y que se desarrollarán en el marco de la Semana Internacional de la Ciencia y la Tecnología: la reunión de ministras, ministros y altas autoridades en Ciencia, Tecnología e Innovación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe (CELAC) el miércoles 19/10; el Foro Iberoamericano de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) el jueves 20/10 y el período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) del 24 al 26 de octubre.

Por su parte, Peirano señaló: “La promoción no puede ser solo financiar, tiene que cumplir también otros roles para que los proyectos se conviertan en resultados con impacto. Tiene que cumplir el rol de la articulación y generar el escenario para que las ideas surjan y se proyecten. Estamos convencidos de que necesitamos un sistema de ciencia y tecnología mucho más grande, pero también más fuerte. En esa doble condición es que la Agencia asume una tarea renovada. Hay una etapa consolidada, luego de pasar en estos tres años de tres a cuarenta acciones de promoción y hoy queremos mirar hacia adelante. Para eso tenemos que caminar sobre lo estratégico y sobre el músculo de la gestión. Hemos formalizado la idea de federalismo concertado para hacer de la Argentina un país más federal. Lo hacemos en diálogo estratégico con cada provincia”. 

El Presidente de la Agencia I+D+i agregó: “Estamos trabajando en tres ejes: co-inversión para convocatorias específicas en el territorio, procesos compartidos y asistidos y, por último, un trabajo silencioso, pero muy trascendente de compartir datos y el know how de la Agencia con sus 25 años de experiencia. En total hay 17 provincias que están en este esquema, 98 colegas formándose en distintos temas en el programa de formación de agentes provinciales y acciones orientadas en todas las regiones”. Para finalizar, comentó las nuevas líneas del organismo para promover la innovación en empresas públicas.

A su turno, Eduardo Mallo presentó detalles de una metodología para el monitoreo y seguimiento de las Agendas Territoriales por parte del COFECyT.

Luego de la Asamblea, el ministro junto con su gabinete y los miembros del COFECyT partieron a Tecnópolis donde participaron del Encuentro de Ciencia, Tecnología e Innovación para la Soberanía Nacional.

Sobre el Programa RAICES Federal

El Programa Nacional RAICES Federal se suma a un conjunto de leyes que apuntan a fortalecer el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación como eje de los procesos de desarrollo regionales del país. La nueva iniciativa aporta a la gestión de las capacidades humanas tecnológicas y científicas necesarias para avanzar en las Agendas Territoriales Integradoras (ATI) que establece el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030.

Sus objetivos particulares se centran en la creación de formas institucionales que den respuesta a las necesidades de los gobiernos provinciales, recurriendo a las capacidades de los organismos de Ciencia y Tecnología nacionales y provinciales para:

•             Formar tecnólogos/as e investigadores/as según necesidades de los gobiernos locales,

•             Estimular la radicación de investigadores e investigadoras repatriados/as mediante el Programa RAÍCES en zonas de menor desarrollo relativo en Ciencia y Tecnología del país

•             Promover la relocalización y mudanza de grupos de investigación ya consolidados hacia zonas de menor desarrollo relativo en Ciencia y Tecnología.

Se trata de una iniciativa federal basada en una articulación institucional compleja, en la cual colaborarán diferentes áreas del MINCyT, el CONICET, la Agencia I+D+i, las Universidades Nacionales y el COFECyT.

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