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La CONARE agiliza el reconocimiento de refugiados: delega nuevas funciones a su Secretaría Ejecutiva

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La Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE) aprobó la Resolución 491/2025, que otorga a su Secretaría Ejecutiva la facultad de determinar la viabilidad de las solicitudes de asilo y el tipo de procedimiento aplicable. La medida busca reducir demoras y garantizar mayor celeridad en los procesos de reconocimiento de la condición de refugiado.

La Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE), organismo dependiente de la Jefatura de Gabinete de Ministros, emitió la Resolución 491/2025, publicada el 16 de octubre en el Boletín Oficial, mediante la cual se delega en la Secretaría Ejecutiva de la Comisión la competencia para evaluar la viabilidad o improcedencia de las solicitudes de estatuto de refugiado.

La decisión se enmarca en el Decreto 646/2025, que aprobó la nueva Reglamentación de la Ley N° 26.165 de Reconocimiento y Protección al Refugiado, norma que regula los procedimientos de solicitud, evaluación y cesación de la condición de refugiado en Argentina.

El cambio normativo responde a la necesidad de “agilizar la tramitación de las solicitudes” y de evitar las demoras derivadas de la ausencia de procedimientos uniformes, tal como se expresa en los considerandos del decreto:

“La falta de procedimientos específicos ocasiona serias demoras en la obtención de respuestas expeditas e incertidumbre jurídica tanto para los solicitantes como para la propia Administración Pública Nacional.”

De acuerdo con la nueva estructura, la Secretaría Ejecutiva de la CONARE será la encargada de realizar la evaluación preliminar de cada solicitud, determinando si corresponde tramitarla por el procedimiento ordinario, sumario, excepcional por extradición o el rechazo “in limine” en caso de manifiesta improcedencia.

La CONARE, integrada por representantes del Estado nacional y organismos especializados, conservará la decisión final sobre los casos de rechazo, que deberán resolverse mediante resolución de firma conjunta.

Procedimientos y plazos bajo el nuevo régimen

La reglamentación aprobada por el Decreto 646/2025 establece cuatro modalidades de tramitación que la Secretaría Ejecutiva deberá aplicar conforme a los artículos 3° y 41 de la norma:

  1. Procedimiento ordinario, cuando la solicitud requiera una evaluación completa;
  2. Procedimiento sumario, para casos de tramitación simplificada;
  3. Procedimiento excepcional por extradición, aplicable a personas con procesos judiciales internacionales;
  4. Rechazo “in limine”, cuando la solicitud resulte manifiestamente improcedente.

La Secretaría Ejecutiva deberá pronunciarse sobre la viabilidad del pedido en un plazo máximo de diez (10) días desde que el solicitante manifieste su voluntad de ser reconocido como refugiado. Si se propone el rechazo “in limine”, la recomendación deberá elevarse a la CONARE mediante providencia fundada o medio electrónico.

En los casos en que el organismo requiera información adicional, los plazos se reiniciarán desde la celebración de una nueva entrevista personal o desde la presentación de un nuevo informe técnico.

Asimismo, la resolución dispone que la cesación de la condición de refugiado de alcance general deberá resolverse en un plazo no mayor a 60 días, una vez notificada la persona afectada y evaluadas las posibles razones de excepción previstas en la ley.

Participación institucional y alineamiento con estándares internacionales

Durante la redacción y aprobación de la medida, participaron representantes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y de la Fundación Comisión Católica Argentina de Migraciones, quienes integran habitualmente las sesiones de la CONARE como asesores técnicos y observadores internacionales.

La resolución reafirma el principio de obligatoriedad en el ejercicio de las competencias administrativas, conforme al artículo 3° de la Ley N° 19.549 de Procedimiento Administrativo, que prohíbe delegaciones no autorizadas. En este caso, la delegación fue expresamente conferida por la propia Comisión para dotar de mayor eficacia a la Secretaría Ejecutiva.

El nuevo esquema administrativo permitirá reducir los tiempos de instrucción de los expedientes y fortalecer la capacidad de respuesta del Estado argentino ante el aumento de solicitudes de refugio, en consonancia con los estándares internacionales de protección humanitaria y derecho de asilo.

Con esta reforma, la Argentina moderniza su política de refugio, garantizando un equilibrio entre celeridad procesal y control institucional, y reafirmando su compromiso con los principios del Derecho Internacional de los Refugiados.

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Argentina reglamenta la Ley de Refugiados: plazos más cortos y mayores garantías para solicitantes de asilo

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El Poder Ejecutivo Nacional, mediante el Decreto 646/2025 publicado en el Boletín Oficial, aprobó la Reglamentación de la Ley General de Reconocimiento y Protección al Refugiado Nº 26.165, una norma clave que actualiza y operacionaliza el marco jurídico argentino en materia de asilo y refugio. La medida apunta a garantizar procedimientos más ágiles, reforzar la seguridad jurídica y adecuar la actuación de la Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE) a estándares internacionales.

Con esta decisión, la Argentina busca consolidar su histórica tradición de asilo humanitario, agilizando los trámites y fortaleciendo los derechos de solicitantes y refugiados, en un contexto global de crecientes desplazamientos forzados.

Antecedentes y motivación de la medida

La Ley 26.165, sancionada en 2006, ya había alineado el sistema argentino con la Convención de Ginebra de 1951 y el Protocolo de Nueva York de 1967, ambos ratificados por el país. Sin embargo, la ausencia de una reglamentación integral provocaba demoras administrativas, falta de criterios uniformes y vacíos procedimentales que afectaban tanto a los solicitantes como a la administración pública.

El propio decreto destaca que la reglamentación era indispensable para garantizar el plazo razonable de resolución de solicitudes, asegurar la transparencia y cumplir con el principio de no devolución (non-refoulement), reconocido como pilar del derecho internacional.

La iniciativa también recoge doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que advirtió en el fallo Fallos: 344:3011 que la falta de reglamentación torna “ilusoria” la supremacía constitucional.

Principales disposiciones

El Anexo reglamentario aprobado establece una batería de procedimientos y derechos específicos:

  • Plazos estrictos para decisiones: la CONARE deberá pronunciarse sobre la viabilidad de una solicitud de refugio en un máximo de 10 días (72 horas si el pedido se presenta en frontera).
  • Unidad familiar: se reconoce por extensión el estatuto de refugiado a cónyuges, convivientes, ascendientes, descendientes, hermanos dependientes y menores o incapaces bajo cuidado del solicitante.
  • Principio de no devolución: se refuerza la prohibición de expulsar a personas hacia países donde puedan sufrir persecución, incluyendo el reconocimiento de estatutos de refugiado otorgados por terceros Estados.
  • Educación y títulos: refugiados estudiantes tendrán trato preferencial para el acceso al sistema educativo y la validación de títulos universitarios extranjeros, incluso sin acuerdos bilaterales previos.
  • Certificado provisorio de permanencia: quienes soliciten refugio recibirán un documento habilitante por 90 días, renovable automáticamente mientras dure el trámite, que permite trabajar, estudiar y acceder a salud y seguridad social.
  • Procedimiento sumario y ordinario: se crea un esquema doble para diferenciar solicitudes manifiestamente fundadas (resolución rápida) de aquellas que requieren mayor análisis.
  • Extradición y cancelación: la reglamentación fija protocolos específicos para pedidos internacionales de extradición y para la cancelación del estatus en caso de fraude o falsedad.

Actores institucionales y fundamentos

La implementación queda bajo la órbita de la CONARE, dependiente de la Vicejefatura de Gabinete del Interior, que actuará en coordinación con la Dirección Nacional de Migraciones, el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Capital Humano (educación y asistencia social).

El decreto lleva la firma del presidente Javier Milei, el ministro del Interior Guillermo Francos y el ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona, quienes remarcaron que la medida no implica gastos adicionales y busca dar “eficacia plena a los derechos reconocidos en la ley”.

La reglamentación tiene implicancias directas en tres niveles:

  1. Humanitario: acelera la protección a personas perseguidas por motivos políticos, religiosos, étnicos o de violencia generalizada.
  2. Jurídico-institucional: brinda mayor certeza a solicitantes, abogados defensores y organismos estatales al establecer plazos y procedimientos uniformes.
  3. Político-internacional: posiciona a la Argentina como un país con estándares elevados en materia de refugio, en línea con las recomendaciones de ACNUR.

A futuro, se prevé que la CONARE publique estadísticas anuales, diseñe planes de contingencia para flujos masivos de desplazados y articule programas de repatriación voluntaria y reasentamiento en cooperación con agencias internacionales.

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Alianzas para los refugiados

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Escribe Bruce Edwards en F&D – Filippo Grandi, de ACNUR, sostiene que las soluciones a largo plazo para los refugiados van más allá de la ayuda humanitaria

La estabilidad financiera no se trata solo de administrar la inflación, las tasas de empleo y el gasto; Se trata de comprender cómo esos factores afectan a las personas en diferentes lugares y circunstancias. En una entrevista con Bruce Edwards de F&D, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, analiza cómo las asociaciones estratégicas entre trabajadores humanitarios y economistas pueden apoyar a los millones de personas desplazadas por la fuerza y proporcionar una base más firme para la recuperación económica.

F&D: ¿Cuál es el estado de los refugiados globales y cómo explica el aumento que hemos visto especialmente en la última década?

FG: El aumento es muy notable. Hace diez años, la población mundial de personas desplazadas por la fuerza, incluidos los refugiados, era de unos 40 millones de personas. Ahora son 103 millones y sigue aumentando. Yo llamo a esto un fracaso de nuestro mundo contemporáneo para hacer la paz. La multiplicación de los conflictos es el principal impulsor del desplazamiento de la población. Por supuesto, esto debe verse en el contexto más amplio de otros factores: factores económicos, desigualdades, demografía y cambio climático. Todo esto conspira para hacer que los movimientos de población sean cada vez más complejos.

Mi organización, ACNUR, tiene el mandato específico de proteger y ayudar a encontrar soluciones para los refugiados, las personas que huyen de la violencia, la guerra o la persecución. Hemos estado ayudando cada vez más a los desplazados internos, aquellos que huyen dentro de su propio país, sin cruzar las fronteras.

F&D: ¿Cómo decide ACNUR dónde centrar su atención y sus recursos en un día determinado?

FG: Aportamos nuestra experiencia donde podemos ser más útiles, no solo en las situaciones típicas de refugiados, como Ucrania, y situaciones prolongadas, como las de los refugiados afganos y sirios, sino también donde la intersección de causas genera movimientos de población. Por ejemplo, los muchos lugares del mundo donde el cambio climático se cruza con los conflictos, exacerbando las tensiones existentes y provocando nuevos desplazamientos, como en el Cuerno de África o el Sahel, partes de América Central y Asia meridional.

No olvidemos que el desplazamiento en sí mismo puede tener un impacto negativo en la naturaleza. Piense en la deforestación o el agotamiento de los recursos hídricos cuando también tiene grandes movimientos de población. Aquí es donde nosotros y el FMI podemos ser útiles para ayudar a los gobiernos a desarrollar políticas para abordar el desplazamiento.

Nuestra organización trabaja en 137 países y cuenta con una plantilla de unas 20.000 personas. Trabajamos con muchos socios, incluidas ONG locales e internacionales, otras agencias de la ONU e instituciones financieras y de desarrollo. Hemos tenido un gasto anual de alrededor de $ 6 mil millones en los últimos años, casi totalmente financiado voluntariamente. Luchamos por encontrar esos fondos en un mundo donde la competencia por los recursos es muy alta. Nuestro deseo es abordar esta creciente demanda a través de otras asociaciones, no solo con aquellas que son estrictamente humanitarias, sino también con actores del desarrollo.

F&D: ¿Hasta qué punto colabora normalmente con las instituciones financieras?

FG: Es un campo de cooperación en crecimiento. En 2018, las Naciones Unidas establecieron dos pactos, uno sobre refugiados y otro sobre migración segura y ordenada. Estas son dos cuestiones distintas, aunque a menudo se cruzan, como he dicho. ACNUR es el custodio del pacto sobre refugiados, que sirve como una caja de herramientas para que los Estados, en particular, aborden el fenómeno de los refugiados. Propone que, en el futuro, especialmente en grandes situaciones de refugiados, las mejores respuestas no sean simplemente humanitarias. Siempre necesitará alimentos, medicinas, refugio y atención inmediata para las personas que huyen en grandes cantidades. Pero muy pronto tendrá que pensar en las necesidades a mediano y largo plazo, por ejemplo, educación, atención médica adecuada, medios de vida. La asistencia humanitaria no está especialmente diseñada para el largo plazo, por lo tanto, nuestro impulso para asociarnos con organizaciones de desarrollo.

Hemos dado pasos importantes con el Banco Mundial. Hace unos años, establecieron instrumentos financieros dentro de su plataforma de la Asociación Internacional de Fomento para países de bajos ingresos y, por separado, para países de ingresos medios para ayudarlos a acoger a un gran número de refugiados. El propósito es que trabajemos en paralelo con el Banco Mundial para abordar, por ejemplo, cuestiones de inclusión de los refugiados en los sistemas de educación y salud y la mejora de los medios de vida, las oportunidades económicas y el apoyo general a las comunidades que acogen a los refugiados.

También trabajamos con agencias bilaterales de desarrollo y otros bancos regionales. El FMI es diferente, por supuesto, debido a su naturaleza. Pero está creciendo como un interlocutor importante en este esfuerzo. Con este fin, contamos con un funcionario en préstamo para asesorar al FMI sobre cuestiones relacionadas con el desplazamiento forzado en su trabajo.

F&D: ¿Qué tan vulnerables son las operaciones del ACNUR a las tendencias económicas mundiales, como la alta inflación?

FG: Tres factores nos hacen vulnerables. Primero, la inflación significa costos más altos. Desde el punto de vista logístico de seguridad, realizamos operaciones muy costosas en lugares como Afganistán y el noroeste de Siria. El segundo factor es que, aunque la ayuda humanitaria ha estado creciendo a nivel mundial, no ha coincidido con el crecimiento de las necesidades.

El tercer y más importante factor es que, con mayores presiones y riesgos económicos, las poblaciones desplazadas, las personas para las que trabajamos, y las comunidades de acogida se vuelven más frágiles y necesitan más ayuda. En muchos países, el elevado número de refugiados tiene un impacto macroeconómico. Nos gustaría que el FMI tuviera esto en cuenta en su labor en los países de acogida de refugiados y que nos ayudara a argumentar que la integración de los refugiados aporta grandes beneficios económicos a sus economías y sociedades.

F&D: ¿Cómo trabajas en países donde el medio ambiente es extremadamente difícil?

FG: Asistimos a personas vulnerables, que a veces se encuentran en situaciones extremadamente frágiles. Por ejemplo, en países o territorios que están controlados por entidades no reconocidas por la comunidad internacional, como Afganistán, o en países que están bajo sanciones, lo que hace que nuestro trabajo sea más complejo.

Lo que queremos decir a nuestras partes interesadas y donantes es que debemos estar allí. No estamos allí para reconocer o respaldar a ningún gobierno o institución. Estamos allí para ayudar a la gente, y eso significa tratar con todas las entidades y gobiernos, independientemente de la política internacional. A veces es difícil incluso obtener recursos financieros sobre el terreno, pero hay arreglos que lo hacen posible. En el Afganistán, por ejemplo, las exenciones adecuadas a las sanciones nos permitieron recibir recursos suficientes para llevar a cabo operaciones humanitarias que son indispensables para la supervivencia de millones de personas.

F&D: Has trabajado en algunos de los lugares más difíciles del mundo. ¿Cómo llegaste a estar en esta posición?

FG: He estado haciendo este trabajo durante casi 40 años. Era muy joven cuando empecé como voluntaria en Tailandia. Todavía era la Guerra Fría, y Tailandia era una frontera de la Guerra Fría, por lo que había refugiados de países indochinos. Trabajé como voluntaria para una ONG, y ese fue el comienzo de todo. No diría que por casualidad. Siempre tuve el deseo de hacer trabajo internacional y hacer algo útil para la gente; Algo de intención y algo de suerte unieron esos dos caminos personales.

Esta entrevista, basada en un podcast del 23 de marzo de 2023, ha sido editada por su longitud y claridad.

La estabilidad financiera no se trata solo de administrar la inflación, las tasas de empleo y el gasto, se trata de comprender cómo esos factores afectan a las personas en diferentes lugares y en todo tipo de circunstancias.

BRUCE EDWARDS forma parte del personal de Finanzas y Desarrollo del FMI

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La terrible vida en Myanmar

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Hay imágenes que parecen películas de terror, ver menores en casos de extrema crisis que lejos d estar disfrutando de su infancia sólo la están padeciendo cruelmente, es lo que más desarma al ver las imágenes de la realidad que atraviesan los niños y adultos de Myanmar en Asia.

La Organización de las Naciones Unidas condenó que en ese país existe una expulsión sistemática de minorías musulmanas.

Un reporte oficial de la oficina de Derechos Humanos de la ONU denunció que en Myanmar, un país de Asia, existe una expulsión sistemática de minorías musulmanas a través de ataques organizados, que por supuesto, no mide a quienes daña. Las imágenes de niños padeciendo esta realidad son estremecedoras.
El reporte es el primero en el que la Oficina de Derechos Humanos de la ONU analiza ampliamente la crisis en el estado birmano de Rakhine, tras entrevistar a decenas de personas sobre el terreno.
Unos 515.000 rohingyas cruzaron al vecino REFU en el último mes y medio, después de que el ejército de Myanmar lanzase una supuesta operación contra insurgentes de esa minoría religiosa en la región. La mayoría vive ahora en campos de refugiados o a la intemperie, lo que provocó reiterados pedidos de fondos de la ONU a la comunidad internacional para asistirlos.

Los refugiados rohingyas que huyeron de Myanmar esperan en el campo de arroz para ser dejados pasar después de cruzar la frontera en Palang Khali, Bangladesh

Los refugiados rohingyas que huyeron de Myanmar esperan en el campo de arroz para ser dejados pasar después de cruzar la frontera en Palang Khali, Bangladesh

Una anciana refugiada rohingya que huyó de Myanmar

Los cuerpos de refugiados rohingya, que murieron cuando su barco se volcó mientras huían de Myanmar

Una anciana refugiada Rohingya tratando de escapar del terrible escenario

Los refugiados rohingya se reúnen en un lugar de agua en u n campamento para los que huyeron recientemente de Myanmar

Fotos Reuters

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Argentina entregará 1.000 becas a refugiados sirios para estudiar en universidades

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Argentina entregará 1.000 becas a refugiados sirios para que puedan estudiar en universidades del país, anunció el ministro de Educación, Esteban Bullrich, durante la reunión del Foro Económico Mundial que termina hoy en Buenos Aires.

La entrega de las becas se realizará en forma conjunta con la ONG Blue Rose Compass (BRC) y los ciudadanos sirios recibirán además una visa humanitaria en el marco del Programa Especial de Visado Humanitario para Extranjeros afectados por el conflicto de la República Árabe de Siria, informó el Ministerio de Educación.

Dicho programa, también llamado ”Programa Siria”, comenzó en octubre de 2014 en respuesta a la grave crisis humanitaria que castiga a ese país y a la situación de emergencia y las necesidades de protección de la población civil.

Las becas de estudio consistirán en una suma de dinero mensual, un seguro médico y acceso a la educación de grado en universidades públicas nacionales.

El financiamiento provendrá del Estado Nacional, fuentes de cooperación internacional y del aporte de actores del sector privado.
El programa de becas se implementará de manera gradual y empezará con 20 becarios en 2017 para luego recibir a 196 por año durante un lustro.

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