“La Renovación mantiene la praxis del peronismo: resolver los problemas reales de la gente”
Juan Martín Cáceres, reivindica su origen peronista pero sostiene que hoy la verdadera continuidad de esa tradición está en la Renovación. Con 38 años y una militancia que se inició en las agrupaciones universitarias de la Facultad de Ingeniería, Cáceres asegura que el justicialismo perdió su rumbo cuando se encerró en la sobreideologización, dejando de escuchar las demandas reales de la sociedad.
“Todavía soy delegado al Congreso Nacional del Partido Justicialista porque nunca me notificaron lo contrario. Pero mi lugar está en la Renovación, porque allí se mantiene lo esencial del peronismo: la praxis política, el pragmatismo para resolver los problemas cotidianos a la gente”, explica el candidato a diputado nacional suplente por el Frente Renovador de la Concordia.
Para Cáceres, el peronismo nacional entró en decadencia a partir de 2013, cuando el cierre de listas marginó al movimiento sindical. Esa decisión, sostiene, derivó en una ruptura en 2015 y en el encierro de un discurso puramente ideológico.
“El peronismo se olvidó de su filosofía práctica y popular. Empezó a hablarle a un sujeto que ya no existe: un trabajador en relación de dependencia que hoy es cada vez más minoritario. Mientras tanto, se perdió la cercanía con la gente y se dejaron de lado las nuevas dinámicas laborales que generan las startups o la economía del conocimiento, que en Misiones sí han sido atendidas por la Renovación”, señala Cáceres, que es un pequeño empresario del comercio minorista.
En contraste, destaca que la Renovación se mantuvo fiel a un programa de gestión con ejes claros: educación pública gratuita y de calidad, salud accesible con excelentes profesionales, acceso a la cultura y la tecnología, y generación de empleo en nuevas áreas de desarrollo. “Ese es el corazón del peronismo, sacado del corset ideológico. La Renovación nunca salió de ese eje”, enfatiza.

Su mirada sobre el presente nacional es crítica. Afirma que el presidente Javier Milei está repitiendo el mismo error que llevó al justicialismo a la pérdida de representatividad: el encierro en una narrativa ideologizada. “Quieren tapar el desastre económico con un discurso. Es lo mismo que pasó con el kirchnerismo. Milei plantea que no hay alternativa, que la única opción es la motosierra. Es como si un médico te dijera: ‘te tengo que amputar la pierna’. Pero sí hay otra alternativa: podés usar una muleta, una prótesis, buscar una solución menos traumática. Y esa alternativa la tenemos que mostrar desde la Renovación”, compara.
El dirigente insiste en que el desafío político no pasa solo por ganar elecciones, sino por recuperar la práctica del contacto directo y la construcción comunitaria. “El peronismo nunca fue una doctrina estatista: fue la organización de la comunidad. Hoy la política se redujo demasiado a la gestión estatal. Hay que volver a los barrios, a los lazos de solidaridad, a esa cercanía que la gente reclama”, apunta.
El resultado electoral del 8 de julio también ocupa parte de su análisis. Cáceres entiende que hubo un voto de castigo a la Renovación, en especial de sectores vinculados al empleo público, pero advierte que esos votantes no se fueron con Milei ni con la Libertad Avanza. “Ese 50% está ahí y tenemos que recuperarlo. La presencia de Oscar Herrera Ahuad en la lista le da a la Renovación otro aire, con un discurso centrado en que nadie se salva solo, en la defensa de la salud, de la educación y del pequeño productor. Ese es el camino para reconectar”, subraya.
Con un discurso crítico hacia la dirigencia nacional, Cáceres concluye que la política debe superar las internas y los cálculos de poroteo. “Mientras a nivel nacional discuten cuántos diputados pone cada uno, la gente está esperando soluciones. La Renovación tiene que ser la alternativa a ese vacío: una fuerza que hable menos de ideología y más de cómo garantizar que los misioneros vivan bien”, afirma.


