Javier Bareiro: un nacido en Iguazú que piensa en la ciudad del futuro
Hay quienes llegan a la política empujados por una vocación que no se puede esconder. Javier Bareiro es de esos. Habla con naturalidad, con tono firme pero cercano, de quien lleva años caminando las calles de su ciudad, saludando con nombre y apellido, escuchando más que hablando. Y es que su historia está atada a Puerto Iguazú desde mucho antes: su bisabuela ya vivía en la ciudad cuando su abuela tenía apenas dos años. “Soy de acá, de toda la vida“, dice con orgullo el hijo de Iguazú que sueña con que “la ciudad pueda crecer con desarrollo”.
Hoy, a pocos días del inicio de la campaña, Bareiro busca renovar su lugar en el Concejo Deliberante que preside, con una lista que él mismo define como “trabajadora, sin casta y con los pies en la tierra”. Detrás del lema que eligió –El cambio es ahora– hay una historia de más de una década de militancia silenciosa.
Un bombero con vocación política
Todo comenzó en 2012, no en una agrupación partidaria sino en el cuartel de los Bomberos Voluntarios. “Ahí entendí que la política más hermosa es la que se brinda al otro sin esperar nada a cambio”, recuerda. Bareiro ayudó a transformar una institución olvidada en un emblema comunitario. Y esa experiencia lo marcó.
En 2019 se animó a dar el salto: fue candidato a intendente y terminó en segundo lugar. Ese mismo año integró una lista nacional de la Renovación. En 2021, ya con un equipo consolidado, entró al Concejo Deliberante, donde desde hace dos años preside un cuerpo que, admite, muchas veces lidia con tensiones internas pero nunca pierde el rumbo.
“Sí, somos renovadores, pero no de la línea del intendente -aclara sin rodeos-. Y eso, lejos de debilitarnos, nos afirma. Porque lo que hacemos es proponer, construir, discutir ideas. No obedecer.”
Cuando se le pregunta por el nuevo lema, su respuesta es concreta: “En 2023 dijimos Sumate al cambio. Hoy decimos El cambio es ahora porque no es promesa, es presente. Lo estamos haciendo. Lo vemos en cada ordenanza, en cada vecino que recupera un derecho, en cada calle que se ilumina después de años de oscuridad”.
Bareiro habla de los próximos años como un puente, no como un punto final. “Queremos consolidar este proyecto político. No para ganar elecciones, sino para dar respuestas. Y eso requiere tiempo, equipos y decisión”, dice.
“No alcanza con hablar del presente. Tenemos que pensar en un Iguazú 2030, 2035. Porque esta ciudad tiene un potencial enorme. Pero ese potencial sin desarrollo es solo una promesa vacía. Necesitamos un crecimiento con orden, con infraestructura, con inversión. Con proyectos que miren más allá de una elección. Desde nuestro espacio venimos trabajando con el sector privado, con cámaras, con asociaciones, con gente que quiere invertir. Hay muchas ideas: mejorar la conectividad urbana, asfaltos, espacios públicos, plazas sustentables, y sobre todo, un modelo de ciudad pensado para el turismo y para quienes vivimos acá. El desarrollo tiene que ser integral”
En un tiempo donde la palabra casta se volvió símbolo de rechazo, Bareiro reivindica lo contrario. “No venimos de la política tradicional. Yo vengo del trabajo privado, del turismo, del comercio. Y así es nuestro equipo”, subraya.
Lo acompañan Maiu Paredes, una joven militante con años de experiencia en lo social que viene de dar un portazo en el radicalismo; Gaby, (Gabriel González) emprendedor gastronómico y productor de chipa artesanal; Marcela Romero, docente con trayectoria en las escuelas locales; Darío Chamorro, periodista y camarógrafo de calle; y Chabelli Duarte, referente del turismo comunitario mbya, premiada recientemente en San Pablo por su gestión en la asociación Raíces Sostenibles. “Son personas que ya trabajan por Iguazú desde antes de estar en una lista. Y eso es lo que vale”.

Las deudas pendientes
Bareiro sabe que la ciudad arrastra problemas estructurales. “Primero, poner en orden la casa, terminar la casa, hay que terminar la Municipalidad para poder recibir a inversores y vecinos. Eso tenemos que solucionar urgente”. “Crecimos sin planificación. Hoy Iguazú tiene demandas que superan cualquier promedio nacional: agua, energía, recolección de residuos. Y te lo digo no como concejal, sino como vecino: yo también padezco esas falencias. Y el parque vial, que debería ser el corazón de la gestión, está en ruinas. Es, sin vueltas, un certificado de pobreza”.
“Todos los días hablamos de energía, de agua, de basura. Y no es casual. La gente lo sufre. Yo también lo sufro como vecino. Es real. Y si no se atienden estas cosas con seriedad, se transforma en un obstáculo para el desarrollo”, puntualiza.
“Con la basura pasa lo mismo. Hoy vemos minibasurales en el centro. Afea la ciudad, espanta al turista. Pero también nos afecta a nosotros, los iguazuenses. Desde el Concejo Deliberante aprobamos el presupuesto municipal porque entendemos que es una herramienta clave para poder resolver estas cosas. Si no lo aprobamos, el municipio tendría menos fondos para invertir en soluciones. Ahora, la responsabilidad de ejecutar y resolver es del Ejecutivo. Y ahí es donde tiene que haber más compromiso”.
“En cuanto a la energía, se han hecho inversiones importantes con apoyo de la Provincia. Se duplicó la capacidad de energía que llega a la ciudad, se tendieron nuevas redes, por ejemplo en las 2.000 hectáreas. Eso hay que decirlo. Pero también es verdad que sigue sin alcanzar. Tenemos que seguir gestionando con la provincia y exigiendo respuestas”, remarcó.
Para él, la solución está en una gestión planificada, moderna, que piense Iguazú como lo que ya es: una metrópolis regional. “Estamos a 50 kilómetros de tres aeropuertos internacionales. Vivimos en una de las zonas con mayor proyección del continente. ¿Cómo no vamos a planificar el futuro?”.
Bareiro no duda: “Iguazú puede ser una de las ciudades más importantes del país. Tenemos naturaleza, tenemos historia, tenemos gente con empuje. Pero tenemos que ordenarnos. Hay que pensar en una ciudad verde, con servicios básicos garantizados, conectividad, urbanismo, planificación turística. Y eso no lo logra una persona sola: se logra con un proyecto colectivo.”
También destaca la necesidad de fortalecer los vínculos con Foz y Ciudad del Este. “Hoy se trabaja muy bien desde lo privado, pero falta que el Estado se involucre, sobre todo en la sustentabilidad del destino. Hay premios internacionales por acciones privadas, pero el Estado todavía no está a la altura. Nosotros somos parte de un eje trinacional que concentra más de un millón de personas en cien kilómetros a la redonda. Es hora de actuar como tal”.A poco más de un mes de la elección, Bareiro tiene claro qué quiere decirle al votante. “Nosotros no aparecimos ayer. Venimos trabajando desde 2012, en silencio, resolviendo lo que podíamos desde el lugar que nos tocaba. Hoy queremos renovar esa confianza, seguir legislando, seguir construyendo. Porque el cambio no se promete: se hace”.
