RESERVAS BANCO CENTRAL

Caputo anuncia acuerdo con el FMI y asegura acceso a USD 1.000 millones para sostener el programa económico

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El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que Argentina alcanzó un Staff-Level Agreement con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el marco de la segunda revisión del programa de Facilidades Extendidas (EFF). El entendimiento, sujeto a aprobación del Directorio del organismo, habilitaría un desembolso cercano a los USD 1.000 millones.

El anuncio se produjo tras negociaciones entre el equipo económico argentino y técnicos del organismo en Washington. Según lo informado, el acuerdo forma parte del seguimiento del programa vigente y apunta a consolidar el proceso de estabilización macroeconómica iniciado por el Gobierno.

Revisión del programa y señales al mercado

El entendimiento técnico se inscribe dentro del acuerdo de 48 meses firmado con el FMI. La segunda revisión evalúa el cumplimiento de metas fiscales, monetarias y externas, así como el avance de reformas estructurales.

De acuerdo al organismo, el proceso se dio en un contexto de fortalecimiento del “momentum reformista”, con la aprobación del Presupuesto 2026 y otras iniciativas legislativas vinculadas a formalización de activos, flexibilización laboral, acuerdos comerciales e incentivos a la inversión, particularmente en sectores estratégicos.

Además, el FMI destacó mejoras en el esquema monetario y cambiario, con compras de divisas por parte del Banco Central que superan los USD 5.500 millones en lo que va del año, lo que contribuye a reforzar las reservas.

Metas fiscales, reservas y política monetaria

El nuevo entendimiento incluye un paquete de políticas orientado a sostener la desinflación, fortalecer la estabilidad externa y recuperar el crecimiento.

En el frente fiscal, el programa mantiene el equilibrio como ancla central, con un superávit primario proyectado de 1,4% del PBI. Este objetivo se apoya en el control del gasto público, aunque contempla márgenes para asistencia social focalizada.

En materia monetaria, se prevé continuar con una política contractiva, con medidas para reducir la volatilidad de tasas y mejorar la transmisión del crédito. También se profundiza el esquema cambiario con bandas más amplias y mayor transparencia en los objetivos del programa.

En el plano externo, el compromiso oficial apunta a incrementar las reservas internacionales netas en al menos USD 8.000 millones durante 2026, a partir de compras sostenidas de divisas y financiamiento en moneda extranjera.

El esquema de financiamiento incluye emisiones de deuda en dólares bajo legislación local, utilización de activos estatales, operaciones del Banco Central y préstamos externos.

Respaldo internacional y disciplina interna

El acuerdo refuerza la posición del Gobierno en dos niveles. Hacia el exterior, consolida el vínculo con el FMI y envía una señal de continuidad del programa económico ante los mercados. Hacia el plano interno, ratifica el rumbo basado en ajuste fiscal, desregulación y apertura.

El respaldo técnico del organismo también se apoya en avances legislativos recientes, lo que sugiere un alineamiento entre el Poder Ejecutivo y el Congreso en aspectos clave del programa.

Al mismo tiempo, el esquema establece condicionamientos claros: el cumplimiento de metas y la implementación de reformas estructurales siguen siendo requisitos para sostener el financiamiento y avanzar hacia el acceso a mercados internacionales.

Reservas, crédito y acceso a financiamiento

El desembolso potencial de USD 1.000 millones se suma a una estrategia más amplia de fortalecimiento de reservas, un punto crítico para la estabilidad cambiaria.

Según el FMI, la mejora en los buffers externos y la recomposición del marco macroeconómico buscan facilitar el retorno a los mercados internacionales de crédito en condiciones más favorables.

En paralelo, la continuidad de una política monetaria restrictiva y el orden fiscal apuntan a sostener el proceso de desinflación, aunque con impacto en la dinámica del crédito y la actividad económica.

Efectos indirectos en economías del NEA

Para regiones como el NEA y Misiones, el acuerdo no tiene medidas específicas, pero su impacto puede sentirse de forma indirecta.

La estabilidad macroeconómica, el acceso a financiamiento y la evolución del tipo de cambio inciden en variables clave para las economías regionales, como el costo del crédito, la inversión productiva y la competitividad exportadora.

En particular, sectores vinculados a la forestoindustria, la agroindustria y la energía podrían verse condicionados por la disponibilidad de financiamiento y el ritmo de apertura económica.

Aprobación pendiente y cumplimiento de metas

El acuerdo aún debe ser aprobado por el Directorio del FMI, paso necesario para habilitar el desembolso. Además, el cumplimiento de las metas fiscales, monetarias y de reservas será determinante para las próximas revisiones.

En el corto plazo, el foco estará en la evolución de las reservas, la dinámica inflacionaria y la capacidad del Gobierno para sostener el programa sin desvíos.

El entendimiento técnico marca un nuevo capítulo en la relación con el organismo, pero deja abierto el interrogante central: si el esquema actual logrará traducirse en estabilidad sostenida y recuperación económica.

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El agro va por una cosecha récord pero no suma dólares, el Gobierno enfrenta el límite externo de su estrategia

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El campo argentino se encamina a una campaña 2025/26 récord en volumen, pero sin impacto equivalente en el ingreso de dólares. La proyección de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) anticipa una producción de 160 millones de toneladas y exportaciones por 113 millones, el mayor registro histórico. Sin embargo, el flujo de divisas apenas alcanzaría los US$34.530 millones en el Mercado Libre de Cambios, prácticamente el mismo nivel que en 2025. El dato introduce una tensión central para el Gobierno: más producción no implica más dólares en una economía que necesita divisas para sostener su esquema macroeconómico.

Récord productivo, techo externo

El salto en la producción tiene fundamentos concretos. Tras varios ciclos afectados por restricciones climáticas, el agro muestra una recuperación generalizada. La cosecha fina marcó máximos en trigo (29,5 Mt) y cebada (5,6 Mt). La gruesa también proyecta cifras récord: maíz con 62 Mt y girasol con 6,6 Mt, su nivel más alto del siglo.

La soja, con 48 Mt, queda por debajo de otros ciclos en volumen total, aunque con mejores rindes. El recorte responde a una menor superficie sembrada, no a un deterioro productivo.

Este escenario empuja las exportaciones a un nivel sin precedentes: 113 millones de toneladas, casi 10 Mt por encima del récord previo de 2018/19. En términos físicos, el agro ofrece una señal de fortaleza. En términos de divisas, la historia es distinta.

Precios, retenciones y un efecto arrastre

La estabilidad en el ingreso de dólares responde a dos factores que operan en simultáneo. Por un lado, la mejora en los precios de las oleaginosas se compensa con menores cotizaciones en los cereales. Por otro, las decisiones de política económica introducen efectos intertemporales.

La eliminación transitoria de derechos de exportación en septiembre de 2025 generó un adelantamiento de liquidaciones. Ese movimiento impactó en la base de comparación: parte de los dólares que podrían haber ingresado en 2026 ya se contabilizaron el año anterior.

El resultado es un flujo que no crece, incluso en un contexto de mayor volumen exportable. En 2025, el sector aportó US$34.600 millones en el mercado oficial, según el Banco Central. Si se suma el esquema de “dólar blend” vigente durante los primeros meses de ese año, el total asciende a US$36.160 millones. La proyección actual queda por debajo de ese nivel ampliado.

Recaudación sin expansión

La dinámica también se replica en los ingresos fiscales. La BCR proyecta que los derechos de exportación de los seis principales complejos (soja, maíz, trigo, sorgo, cebada y girasol) generarán US$4.650 millones en 2026, sin variaciones significativas respecto al año previo.

El dato refleja otro equilibrio: la reducción reciente de alícuotas compensa el efecto de las ventas anticipadas sin retenciones registradas en 2025. En términos políticos, el Gobierno mantiene su señal hacia el sector agroexportador —con menor presión tributaria— pero resigna margen de recaudación en un contexto de ajuste fiscal.

El detalle por complejo muestra cambios internos: la soja aportaría US$3.420 millones (-6% interanual), mientras que el maíz crecería a US$720 millones (+30%), el trigo a US$300 millones (+21%) y el girasol a US$115 millones (+60%). Hay redistribución dentro del agro, pero no expansión del total.

Impacto en la estrategia económica

El dato central no pasa por la cosecha récord, sino por su efecto limitado en el frente externo. El Gobierno necesita dólares para sostener el equilibrio cambiario y fortalecer reservas. El agro sigue siendo la principal fuente, pero su capacidad de aportar divisas muestra un techo condicionado por precios internacionales y decisiones de política local.

La expectativa oficial de que una mayor producción traccione el ingreso de dólares encuentra aquí un límite. El volumen crece, pero el valor no acompaña en la misma magnitud.

Aun así, el informe anticipa un cambio en la dinámica mensual. Tras un último trimestre de 2025 con ingresos mínimos desde 2005, se espera que desde marzo —con la entrada de la cosecha gruesa— las liquidaciones superen el promedio de los últimos cinco años. No es un salto estructural, pero sí una mejora en el flujo.

Correlación de fuerzas y señales al sector

El escenario deja al Gobierno en una posición ambivalente frente al agro. Por un lado, consolida un vínculo basado en menores retenciones y reglas más previsibles. Por otro, enfrenta el desafío de sostener el ingreso de divisas sin herramientas adicionales.

El sector productivo aparece fortalecido en términos de volumen y perspectivas. Sin embargo, la variable clave —el precio internacional— queda fuera del control doméstico. Esa dependencia limita la capacidad de la política económica para intervenir en el resultado final.

En paralelo, la estabilidad en la recaudación por retenciones reduce el margen fiscal para ampliar otras políticas. El equilibrio entre incentivo productivo y necesidad de ingresos públicos se vuelve más estrecho.

Un récord que no alcanza

La campaña 2025/26 se perfila como una “revancha” productiva para el agro. Pero el dato político relevante es otro: incluso en su mejor escenario, el sector no garantiza un salto en el ingreso de divisas.

El Gobierno logra sostener su esquema de incentivos y consolidar volumen exportador. Pero la restricción externa —histórica en la economía argentina— no desaparece. Solo cambia de forma.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en la velocidad de liquidación de la cosecha gruesa y en la evolución de los precios internacionales. Son variables que definirán si el flujo de dólares acompaña la estrategia oficial o si vuelve a marcar sus límites.

Por ahora, el récord está en los silos. No necesariamente en las reservas.

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Estabilidad cambiaria: el Tesoro usó reservas en el BCRA y contuvo la presión sobre el dólar

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El mercado cambiario tuvo este miércoles una jornada de relativa calma luego de la fuerte baja del martes, cuando el dólar mayorista retrocedió $11 en un solo día. La intervención oficial, mediante la decisión del Tesoro de vender divisas disponibles en sus cuentas del Banco Central, permitió contener la presión compradora y evitar una caída más profunda de la cotización.

El dólar mayorista, referencia clave para el comercio exterior y las operaciones financieras, cerró en $1.361,50, apenas 50 centavos por encima del martes. En tanto, el volumen operado fue de u$s344,1 millones en el segmento contado y u$s1.415 millones en futuros, según datos del mercado.

En el promedio de entidades financieras que publica el Banco Central, el dólar oficial se ubicó en $1.334,74 para la compra y $1.377,10 para la venta, mientras que en el Banco Nación cerró en $1.335 y $1.375, respectivamente.

Fondos disponibles y límites de la intervención

El anuncio del Tesoro se produce en un contexto de mayor presión sobre la demanda de dólares, aunque sin una corrida como en otros episodios recientes. Según explicó Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS:

“El Tesoro tiene en el BCRA aproximadamente u$s1.680 millones con los que podría intervenir, aunque no se especificó ni el plazo ni el monto de las operaciones”.

Desde Max Capital calcularon que el saldo disponible en las cuentas del Tesoro podría rondar hoy los u$s1.500 millones, lo que permitiría sostener ventas por alrededor de u$s100 millones diarios durante algunas semanas.

“En la práctica, el Gobierno busca mantener la cotización del oficial por debajo de $1.400, utilizando los dólares limitados del Tesoro”, señalaron desde la consultora, al tiempo que vincularon la estrategia con las expectativas políticas: una elección reñida en la Provincia de Buenos Aires podría atenuar la incertidumbre y reducir la necesidad de intervención.

Brecha acotada y comportamiento de los paralelos

Las cotizaciones alternativas tuvieron movimientos mixtos durante la jornada. El dólar blue cerró en $1.370, mientras que el MEP se ubicó en $1.371,81 y el Contado con Liquidación (CCL) en $1.375,46. De esta forma, la brecha con el mayorista quedó en apenas 0,7% para el MEP y 1% para el CCL, un nivel inusualmente bajo en comparación con períodos de alta volatilidad.

En paralelo, el dólar tarjeta o turista, junto al dólar ahorro (oficial más 30% deducible de Ganancias), alcanzó los $1.787,50. El dólar cripto, por su parte, cotizó en torno a $1.345,84 según la plataforma Bitso.

El desafío del Gobierno radica en administrar un nivel de reservas limitado para sostener la estabilidad cambiaria en las próximas semanas, en un marco de incertidumbre política y electoral. La posibilidad de que el Tesoro reduzca de manera acelerada su disponibilidad de dólares plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la estrategia.

Los analistas advierten que el margen de maniobra es acotado: si bien las ventas oficiales logran contener momentáneamente la presión cambiaria, el mercado observa con atención el desenlace electoral y el impacto sobre las expectativas de devaluación.

De confirmarse un escenario de estrecho resultado electoral en Buenos Aires, como sugieren algunas consultoras, podría generarse un “puente de confianza” hasta después de los comicios. En caso contrario, las intervenciones podrían intensificarse, acelerando la pérdida de divisas del Tesoro y reabriendo la discusión sobre un ajuste más brusco del tipo de cambio.

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Cómo evolucionó el dólar en la última semana

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Según el Monitor cambiario semanal de la consultora Ecolatina “El crawling peg no acelera respecto de abril”

Dólar oficial: corre a la misma velocidad que en abril

El tipo de cambio oficial avanzó un 0,92% en la semana (vs 0,95% la semana anterior) y muestra una TEM en los últimos 5 días de 4,3% al cierre de la semana, la mayor desde el 22 de abril. En el mes corre, en promedio, a un ritmo del 4% efectivo mensual (TEM YTM). Esto se encuentra mínimamente por debajo de nuestro Escenario Base, donde esperamos una depreciación punta a punta ligeramente mayor a la de abril. De momento, el mayorista –con sus vaivenes– corre prácticamente al mismo ritmo que en el mes anterior.

Tipo de cambio real: con una inflación superior al 6%, no hay crawling que alcance

Desde abril, el tipo de cambio real interrumpió un trimestre de relativa calma (tan solo se apreció 1 p.p. en el Q1). Jugaron factores locales y externos. En el plano local, la inflación se aceleró considerablemente: mientras que el mayorista corre en torno al 4% mensual, la inflación (según nuestra estimación de mayo) promediaría casi un 6% entre el mes pasado y el actual. Estos fenómenos, sumado a las depreciaciones del Real, Yuan y del Euro, empujaron nuevamente al tipo de cambio real a una pérdida de competitividad: solo entre abril y mayo relega más de 6,5 p.p. de competitividad (7,3 p.p. desde que comenzó el año).

Dólares libres: otra semana sin grandes sobresaltos

Los dólares bursátiles y el paralelo culminan otra semana sin grandes sobresaltos. El blue avanza 1 peso mientras que los financieros retroceden -2,4 y -1,2 pesos respecto del viernes pasado (MEP y CCL, respectivamente). En particular, el contado con liqui todavía se encuentra 23 pesos por debajo del máximo anual del 27/1 alcanzado en la previa del entendimiento con el FMI (-10%). La brecha del MEP y CCL rozan el 77% contra el dólar mayorista, 69% versus el minorista (BNA venta). En perspectiva, la brecha promedio que exhibió el CCL en mayo es 9 p.p. superior a la brecha promedio de mayo del 2021.

Poco apetito dólar linked post-electoral

La licitación de Finanzas de ayer dejó en claro el escaso apetito por instrumentos de cobertura cambiaria (bonos dollar linked) con vencimiento post-electoral. El mercado hoy descuenta con mayor probabilidad una devaluación hacia fines del 2022 que post-elecciones. Esta lectura del mercado sumado al hecho puntual de que el TV24 se ofreció con una TIR menor a la negociada en el mercado secundario explica la baja adhesión de este (menor al 80% a pesar del muy pequeño monto que buscó Finanzas, poco más de USD 100 M).

Reservas: semáforo amarillo

El Banco Central culmina la semana con tímidas compras netas de divisas en el mercado de cambios (+210 M según datos preliminares). Mientras que en mayo del 2021 compraba a un ritmo promedio diario de USD 110 M, en lo que va del mes lo hace a un ritmo de USD 53 M, a pesar de que las liquidaciones del agro son un 16% superiores en términos nominales.

El panorama de reservas netas se torna cada vez más acuciante (los datos del Intercambio Comercial Argentino de Abril dejaron entrever una mayor presión importadora impulsada principalmente por cantidades); y el cumplimiento de la meta de reservas acordada con el FMI se torna cada vez más desafiante. Al respecto, en nuestro próximo Monitor Cambiario Semanal analizaremos el estado de situación de las metas cambiarias (tipo de cambio real) y de reservas.

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