La demanda de profesionales especializados en conservación ambiental continúa consolidándose como un componente estratégico para la gestión de áreas protegidas en Misiones. En ese contexto, el Refugio de Vida Silvestre Rubichana lanzó una convocatoria laboral para incorporar un guardaparque que se desempeñe en el norte de la provincia, una región que concentra algunos de los remanentes más importantes de la Selva Paranaense y donde la protección de la biodiversidad requiere recursos humanos altamente capacitados.
La búsqueda establece como requisito principal contar con título de guardaparque y experiencia previa en voluntariados o trabajos vinculados a la conservación. Además, se valorará experiencia en reservas privadas, un ámbito que en los últimos años adquirió un rol creciente dentro de la estrategia provincial de preservación de corredores biológicos y ecosistemas de alto valor ambiental.
El perfil solicitado también contempla habilidades operativas específicas. Los postulantes deberán poseer licencia de conducir, saber nadar y demostrar capacidad para desplazarse de manera autónoma en kayak, condiciones que evidencian que el puesto implica tareas de monitoreo y patrullaje en ambientes ribereños o de difícil acceso, habituales en el norte misionero.
Asimismo, la convocatoria destaca la necesidad de contar con aptitudes para desarrollar trabajos en ambientes agrestes y aislados, una característica propia de muchas reservas naturales donde las tareas de control, seguimiento de fauna y flora, mantenimiento de infraestructura y prevención de actividades ilegales demandan autonomía y preparación física.
La incorporación de personal especializado responde a una tendencia creciente dentro de las organizaciones dedicadas a la conservación, que buscan fortalecer la gestión territorial mediante equipos técnicos capaces de combinar conocimientos ambientales con habilidades operativas en campo. En una provincia donde el turismo de naturaleza y la preservación de la biodiversidad constituyen activos estratégicos para el desarrollo, este tipo de perfiles adquiere una relevancia cada vez mayor.
Los interesados en postularse deberán enviar su currículum vitae al correo electrónico rubichanareserva@gmail.com.
La reserva Rojaijú Yvórasá, ubicada estratégicamente frente al Parque Piñalito Sur, busca financiamiento internacional para instalar la segunda estación biológica más importante de la provincia. Un proyecto que combina capital privado, ciencia y el soporte institucional del Ministerio de Ecología.
Misiones sumó un nuevo actor clave en su red de conservación privada, pero con una vuelta de tuerca científica. Camila Miravalles Stasta, bióloga y doctoranda, lidera junto a su socio un proyecto de 350 hectáreas en Piñalito Sur (San Pedro) que no solo busca proteger el monte, sino transformar la zona en un hub de investigación y un paso crítico para la fauna regional.
El proyecto apunta a fortalecer la conexión entre áreas clave de conservación. “Nuestros esfuerzos van a ir más que nada para poder conectar la reserva de biosfera de Yabotí con el área la reserva del Urugua-í, ya que estamos en un lugar bastante estratégico para el corredor verde que se podría generar entre ambas áreas”, sostuvo Miravalles Stasta en dialogo con Economis.
Un enclave estratégico entre dos gigantes
La ubicación de Rojaijú Yvórasá no es azarosa. Se encuentra frente a la Ruta Nacional 14, justo en el punto donde el Parque Piñalito Sur (vinculado a la reserva de biosfera de Yabotí) se encuentra con el área de la reserva del Urugua-í.
El Corredor Verde: La reserva funciona como el eslabón perdido para generar un corredor entre ambos bloques boscosos.
Infraestructura vial y fauna: El proyecto contempla, en una primera etapa, la creación de un paso de fauna aéreo (de menor costo y rápida ejecución) para evolucionar hacia un ecoducto a largo plazo, que mitigue la fragmentación del hábitat causada por la traza vial.
El proyecto cobra especial relevancia ante los riesgos que implica la circulación vehicular en áreas de alta biodiversidad. En ese sentido, Miravalles Stasta recordó un hecho reciente “hace poco hubo el atropellamiento de un mono carayá rojo, que es uno de los últimos individuos que queda en Argentina y es un monumento natural para Misiones”.
Los tres pilares del modelo de gestión
El proyecto se diferencia por una visión de mediano plazo estructurada en tres unidades de impacto:
Conectividad Biológica: Restauración y mantenimiento del flujo de especies entre parques provinciales.
Investigación de Nicho: La ambición es crear una estación biológica en un sistema de Araucarias. Actualmente, el único centro de peso está en Iguazú; este nuevo nodo permitiría estudiar especies únicas del sistema de altura de San Pedro.
Educación Ambiental con enfoque productivo: El trabajo con las cuatro escuelas rurales de la zona busca cambiar la narrativa local: que el niño vea el monte no solo como una unidad de producción extractiva, sino como un activo de valor recreativo y ecosistémico.
Financiamiento y seguridad jurídica
La creación de la reserva también tiene una historia personal detrás. “Soy bióloga, mi pareja también es biólogo, y siempre fue un sueño tener una reserva para conservar la selva y los animales”, relató. La oportunidad surgió cuando su padre decidió radicarse en Misiones y le ofreció las tierras para concretar ese objetivo.
El proceso no fue inmediato. Según detalló, la adquisición se realizó en 2021 y demandó varios años de gestiones y adecuaciones hasta lograr la firma del convenio que formaliza la reserva privada. “Fueron muchos esfuerzos hasta poder firmar este convenio que finalmente nos permite ser una reserva privada”, expresó.
Actualmente, el proyecto se sostiene con el “pulmón” de sus fundadores mediante becas de doctorado, lo que subraya el desafío del autofinanciamiento en la conservación privada.
“La idea es mandar proyectos al exterior y traer financiamiento. Recientemente aplicamos a fondos en Australia”, explica Miravalles Stasta, marcando una hoja de ruta clara: exportar servicios ambientales e investigación para captar divisas.
La formalización como reserva privada otorgó al proyecto un marco de seguridad jurídica frente a la tala y la caza furtiva. Según la bióloga, el respaldo del Ministerio de Ecología es fundamental: “Los vecinos, cuando escuchan Ministerio de Ecología, tienen más respeto; ya no es ‘entro, cazo y tiro árboles’”, destaca respecto a la disuasión del delito ambiental.
Lo que hay que seguir de cerca
El éxito de Rojaijú Yvórasá será un termómetro para ver si Misiones puede atraer más inversión de “capital intelectual” (científicos que compran tierras para investigar). La clave reside en la captación de fondos globales y en la ejecución de la infraestructura vial para fauna, un activo que fortalecerá la marca “Misiones” como líder en servicios ecosistémicos.
El 1º de mayo, frente a la Asamblea Legislativa de Misiones, el gobernador Hugo Passalacqua pronunció un discurso que puso énfasis en un modelo ambiental que crece en silencio y con resultados medibles: la conservación activa de la selva paranaense. Con 114 áreas naturales protegidas -ocho de ellas creadas en el último año-, Misiones lidera en el país un esquema de gestión que articula actores estatales y privados, suma herramientas fiscales y ahora busca proyectarse con certificación internacional. Los bosques nativos cubren 1.612.558 hectáreas de las casi tres millones que componen todo el territorio.
“Firmamos la anexión de una nueva área protegida en Almafuerte, de la familia Rivera, lo que lleva a 114 las reservas naturales bajo resguardo. De ellas, 56 son de gestión privada. Esto habla de una sociedad que ha hecho propia la causa ambiental”, expresó Passalacqua desde el recinto. Las 56 reservas privadas ocupan el seis por ciento de las áreas naturales protegidas y el 81 por ciento están dentro del Corredor Verde, con 25.257 hectáreas. Fuera del Corredor Verde hay otras 5.810 hectáreas custodiadas.
La Reserva de la Biósfera de Yabotí es la extensión más grande de monte protegido, con 236.313 hectáreas. El Parque Nacional Iguazú tiene 54.380, al que se le suman 12.620 de la reserva nacional Iguazú.
Una red que se expande con lógica misionera
El dato es elocuente: más de 550.000 hectáreas de la selva misionera están bajo alguna figura de protección ambiental. La superficie incluye parques provinciales, reservas municipales y un creciente número de predios privados que se incorporan de forma voluntaria al sistema, en base a lo establecido por la Ley Provincial XVI N°29.
“Las reservas privadas no implican renunciar a producir, sino que promueven un desarrollo que equilibre conservación con actividad sustentable”, explica el guardaparque Esteban Arzamendia. Estas áreas pueden recibir beneficios fiscales, créditos verdes y prioridad en la asignación de fondos de la Ley de Bosques, además de participar en programas de bonos de carbono, un incentivo creciente a escala internacional.
Durante el último año y medio -desde diciembre de 2023 hasta mayo de 2025- se crearon ocho nuevas reservas privadas en el sur de Misiones, sumando un total de 967,67 hectáreas. Entre ellas se destacan:
Reserva Privada “San Juan” (750 ha, Fracrán)
Reserva Privada “El Lapacho” (76,94 ha, Colonia Gisela – San Ignacio)
Reserva Regenerativa “La Espiral” (50 ha, Cerro Corá)
Reserva Privada “Moiru” (25,25 ha, Profundidad)
Reserva Privada “GES” (27,62 ha, Almafuerte-Alem)
Con estas incorporaciones, la superficie total de reservas privadas de Misiones alcanza las 31.040,21 hectáreas.
Corredores biológicos: claves para la vida
Las reservas privadas son fundamentales para la conformación de Corredores Biológicos, ya que se distribuyen de forma capilar en todo el territorio provincial. En conjunto con las demás ANP del sistema, ayudan a conformar bloques continuos de monte nativo -la Selva Paranaense- que hoy representa uno de los últimos ecosistemas de este tipo en el mundo.
Estos corredores cumplen funciones ecosistémicas críticas: protegen cursos de agua y humedales, favorecen la conectividad de especies, y aportan a la mitigación del cambio climático mediante la fijación de dióxido de carbono y la producción de oxígeno. En palabras simples: garantizan una mejor calidad de vida para las generaciones actuales y futuras.
Articulación estratégica: Estado y sector privado
La creación de nuevas reservas privadas se vuelve aún más estratégica ante la casi nula disponibilidad de tierras fiscales para áreas protegidas públicas. En ese contexto, la interacción entre el Ministerio de Ecología y el sector privado aparece como una alianza indispensable para sostener la política ambiental de la provincia.
Este trabajo conjunto se formaliza mediante resoluciones ministeriales, decretos o convenios que incorporan las propiedades al sistema provincial. Luego, cada reserva debe contar con un plan de manejo y puede acceder a beneficios impositivos, apoyo técnico, y programas vinculados al financiamiento ambiental.
Plantar para restaurar
Uno de los anuncios más destacados del gobernador fue el plan de reforestación con especies nativas. “Este año vamos a plantar 100.000 árboles nativos en zonas estratégicas. Ya se inició con los primeros 12.000 en el norte provincial, en torno al corredor verde de la Ruta 17”, dijo Passalacqua. La iniciativa involucra a organismos públicos, ONGs como Vida Silvestre y Aves Argentinas, escuelas técnicas y comunidades locales.
Otra novedad: este año se impulsará la certificación de los bosques incluidos en el sistema con estándares internacionales como FSC o PEFC. “Esto pone en valor lo que venimos cuidando hace años y abre puertas a los mercados de carbono y responsabilidad empresarial”, explican desde el equipo técnico de Ecología. Desde el sector privado celebran esta posibilidad.
El ministro de Ecología y de Recursos Naturales Renovables de Misiones, Mario Vialey presidió hoy la firma de un convenio por el que se suman 177 hectáreas al Sistema de Áreas Naturales Protegidas de la provincia, llegando a un total de 26.979 hectáreas.
La medida forma parte de las estrategias de preservación que ejecuta la provincia de Misiones en materia de cuidado de los Corredores Biológicos y de la biodiversidad misionera, en articulación netamente proactiva con el sector privado, es decir propietarios de reservas naturales, señalaron desde la cartera ecológica.
La incorporación de estas tierras, ubicadas en la reserva Curindy, ubicada en el municipio de Garuhapé, 150 kilómetros al noreste de Posadas, “potenciará la conservación y sustentabilidad ambiental porque le permitirá a los propietarios tener una actividad amigable con el ambiente”, señaló Vialey.
“Hay que reconocer el trabajo que vienen haciendo los privados para poder sostener las reservas, el capital que ellos tienen debe ser sustentable, no solo ambientalmente sino también económica y socialmente; si no conseguimos eso no lo podemos mantener en el tiempo”, aseguró el ministro de Ecología.
La creación de reservas privadas se realiza a través de un convenio entre ambas partes (Estado y propietarios) por un plazo minino de 20 años, donde el propietario se compromete a conservar el espacio. Como contraparte, la cartera ecológica se compromete a brindar apoyo técnico y asistir a la reserva con su cuerpo de guardaparques, que recorrerán la reserva en forma periódica para vigilar y colaborar en el cumplimiento de las leyes ambientales vigentes.
Por otra parte cabe destacar que el propietario de las tierras continúa manteniendo el dominio total de sus tierras.
Además, un gran número de las reservas realizan una variada cantidad de actividades económicas referidas al cultivo, ganadería, turismo, actividad forestal entre otras.
Por otra parte, desde el Ministerio destacaron la generación de conciencia de ambos sectores en lo referido al cuidado y protección del ambiente misionero y a la sinergia entre los sectores público-privado; que van dando resultados deseados, con proyecciones a corto y mediano plazo.