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El Aeropuerto de Formosa finalizó su primera etapa de reformas

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Con una terminal de 2.500m2 completamente nueva, el Aeropuerto “El Pucú” de Formosa pone en funcionamiento las obras finalizadas en esta primera etapa de reforma integral.

La nueva terminal reemplaza a la anterior, de 1.060 m2, que fue completamente demolida para la construcción del edificio que hoy se pone en marcha. Junto con esta obra, también entran en funcionamiento edificios operativos, oficinas y espacios de soporte, para un total de 2.800 m2 finalizados en esta primera etapa, que insumió una inversión de U$S 23.1 millones.

Con una inversión total de U$S 34.2 millones, Aeropuertos Argentina, junto con el Gobierno Nacional a través del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA) y la Secretaría de Transporte de la Nación, fortalecen su compromiso con el turismo y el desarrollo local y nacional, impulsando una red aérea más integrada para todos los argentinos.

Inversiones en tecnología

Entre otras funcionalidades incorporadas, se habilitó un nuevo sector de check-in, espacios gastronómicos, locales comerciales, áreas para rentadoras de vehículos, un nuevo PIR (punto de control), junto con una nueva área de preembarque, que cuenta con 550 m2.

Adicionalmente, el diseño del edificio incorporó elementos de accesibilidad, como ascensores, escaleras mecánicas, solados podotáctiles y baños adaptados, entre otros elementos que permiten a todos los usuarios disfrutar de las nuevas instalaciones sin barreras de acceso.

En paralelo, se continúa avanzando en el desarrollo de la segunda etapa, que requerirá una inversión adicional de U$S 11,1 millones para completar los 4.540 m2 totales de obra, incluyendo una nueva área de arribos, reformas adicionales en el preembarque, oficinas para uso de los organismos aeroportuarios y adaptaciones operativas que permitirá, a este aeropuerto, incorporar vuelos internacionales y gestionar hasta dos operaciones en simultáneo.

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El FMI elogió la acumulación de reservas y confirmó que la revisión del programa será en febrero

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) valoró públicamente el desempeño reciente del Banco Central en materia de acumulación de reservas y aseguró que el ritmo de compras de divisas se ubica por encima de lo previsto en el programa vigente. El organismo confirmó además que la primera revisión formal del acuerdo se realizará en febrero, un hito clave para la evaluación del cumplimiento de las metas económicas acordadas con la Argentina.

El reconocimiento llega en un contexto de alta sensibilidad macroeconómica, donde la dinámica de las reservas internacionales es uno de los principales indicadores de estabilidad financiera, credibilidad del programa y capacidad de sostener la política cambiaria.

Reservas en alza: el respaldo técnico del FMI

Durante una conferencia de prensa en Washington, la portavoz del FMI, Julie Kozack, destacó el desempeño del Banco Central en el mercado cambiario. “La acumulación de reservas comenzó a un ritmo acelerado, lo cual es muy bueno”, afirmó la vocera, al tiempo que subrayó que las compras oficiales de divisas “excedieron el 5% del volumen cambiario la mayoría de los días”.

Los datos respaldan esa evaluación. Desde el lunes 4 de enero y a lo largo de ocho ruedas cambiarias, el Banco Central compró US$ 515 millones, una cifra que refuerza el sendero de recomposición de reservas previsto en el acuerdo con el organismo multilateral.

El énfasis del FMI en el ritmo —y no solo en el monto— de la acumulación resulta relevante, ya que sugiere que el desempeño observado no solo cumple, sino que supera los parámetros esperados para esta etapa del programa.

La revisión del programa, un hito clave en febrero

En paralelo, Kozack confirmó que la misión técnica para la primera revisión del programa en curso se llevará a cabo en febrero, aunque aclaró que aún no hay una fecha específica definida. Esa instancia será determinante para evaluar el cumplimiento de las metas comprometidas, en particular las vinculadas a reservas, disciplina fiscal y consistencia monetaria.

La revisión funciona como un punto de control central dentro del esquema acordado, ya que de su resultado dependen tanto la validación del rumbo económico como la continuidad operativa del programa. En ese marco, el desempeño del Banco Central en el mercado cambiario aparece como uno de los principales activos que el Gobierno podrá exhibir ante el organismo.

Agenda internacional y señales políticas

Consultada sobre la agenda de la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, Kozack señaló que todavía no está cerrado el programa de actividades en el Foro Mundial de Davos, por lo que no pudo confirmar si habrá un encuentro con el presidente Javier Milei.

La aclaración deja abierta la expectativa sobre eventuales gestos políticos o señales de respaldo institucional en el ámbito internacional, aunque por el momento el FMI se limitó a remarcar los aspectos técnicos del desempeño económico reciente.

Lectura económica y proyección

El reconocimiento explícito del FMI al ritmo de acumulación de reservas introduce una señal positiva para los mercados y para la evaluación externa del programa económico. En términos prácticos, fortalece la posición negociadora del Gobierno de cara a la revisión de febrero y reduce tensiones en uno de los frentes más sensibles de la macroeconomía.

Al mismo tiempo, el énfasis del organismo en datos concretos —volumen de compras, participación sobre el mercado cambiario y continuidad del proceso— sugiere que la sostenibilidad de esta dinámica será observada con atención en las próximas semanas, especialmente en un escenario donde las reservas siguen siendo un factor central para la estabilidad económica.

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Con inflación en alza, el régimen de bandas empuja el techo del dólar por encima de los $1.600

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La aceleración de la inflación de diciembre reconfiguró la dinámica del régimen de bandas cambiarias y llevará al techo del dólar oficial por encima de los $1.600 hacia fines de febrero. El dato del IPC, informado por el INDEC, impacta de manera directa en la indexación automática que aplica el Banco Central desde 2026 y reabre el debate sobre atraso cambiario, intervención oficial y costos macroeconómicos, en un contexto de tasas extremadamente volátiles y un delicado equilibrio entre acumulación de reservas y absorción de pesos.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre marcó un incremento del 2,8% mensual, por encima de las expectativas del mercado (2,3%), y se convirtió en una variable clave para la evolución del tipo de cambio. Desde enero de 2026, el Banco Central (BCRA) abandonó el esquema de crawl del 1% mensual y pasó a indexar las bandas cambiarias al último dato de inflación disponible, lo que acelera el desplazamiento de los límites sin que necesariamente el dólar acompañe ese ritmo.

Bandas indexadas, inflación en alza y un techo que se aleja

El mecanismo de ajuste establece que las bandas se actualizan a comienzos de cada mes tomando como referencia la inflación de dos meses previos, dado que es el último dato oficial disponible. Por este motivo, al cierre de enero el techo de la banda se incrementará 2,5%, en línea con el IPC de noviembre.

Con ese ajuste, el 31 de enero el precio máximo alcanzará los $1.564,30. Luego, al incorporarse el dato de inflación de diciembre, el límite superior se corregirá otro 2,8% y llegará a $1.608,10 al 28 de febrero.

En contraste, el dólar oficial mayorista se ubica actualmente en $1.457, lo que implica que debería subir 10,3% en el próximo mes y medio para acercarse al techo de la banda. Ese escenario es el que el Gobierno busca evitar, incluso recurriendo a herramientas de intervención directa, con el objetivo de contener las presiones cambiarias y evitar un traslado a precios.

La brecha entre el tipo de cambio efectivo y el límite superior vuelve a instalar el debate sobre el atraso cambiario, un fenómeno que parecía haber quedado atrás, pero que reaparece a medida que la inflación acelera y el dólar oficial se mueve con extrema parsimonia.

Inflación, dólar contenido e intervención oficial

El informe del INDEC mostró que la inflación de diciembre estuvo impulsada principalmente por carnes y precios regulados, como combustibles y transporte. Si bien se trata de un mes estacionalmente más alto, el IPC acumuló su séptima aceleración consecutiva.

Mientras tanto, el tipo de cambio oficial apenas se deslizó 1% en el último mes, profundizando la desconexión entre precios y dólar. Esta dinámica alimenta expectativas de corrección futura, sobre todo cuando el techo de la banda se mueve de forma automática al ritmo de la inflación.

Sin embargo, el comportamiento del mercado en enero mostró otra cara. El dólar oficial registró su mayor baja diaria del año, alejándose del techo de la banda. En el Banco Nación, la cotización cayó $5 hasta $1.485, mientras que en el segmento mayorista retrocedió $10,50 hasta $1.457, quedando a 5,8% del límite superior, ubicado en $1.542. Se trata de la mayor distancia con el techo en casi dos meses.

En paralelo, el BCRA compró u$s55 millones y encadenó su séptima rueda consecutiva con saldo positivo. En lo que va de enero, acumula u$s338 millones, con un promedio diario de u$s41 millones. No obstante, las reservas brutas cayeron u$s88 millones, hasta los u$s44.680 millones, por la baja en la valuación de activos del balance.

Desde Balanz Research señalaron que la inflación de diciembre “sorprendió al alza”, impulsada por los precios regulados (+3,3%), aunque sin modificar el escenario base de desaceleración para los próximos meses. Con este dato, la inflación cerró 2025 en 31,5% interanual, muy por debajo del 117,8% de 2024.

Tasas al límite y un Gobierno que prioriza el dólar

El control del tipo de cambio tuvo costos evidentes en el mercado de pesos. Las tasas cortas volvieron a niveles extremos, con la caución a un día tocando picos del 150% TNA, en un contexto de fuerte demanda de pesos y escasez de liquidez.

Según 1816, el BCRA “sigue retirando más pesos vía ventas de Lelink que los que inyecta con sus compras en el mercado de cambios”, mientras que Cohen Aliados Financieros informó que la caución promedió 35,2% TNA y la tasa Repo 33,1% TNA.

Desde Econviews sintetizaron la estrategia oficial con claridad: “Entre que no hay una tasa de política monetaria y que ni el BCRA ni el Tesoro hicieron mucho para suavizar la suba de tasas, quedó confirmado que, por ahora, el que manda es el dólar”. El mensaje implícito es que el Gobierno prefiere tolerar tasas altas y volatilidad financiera antes que una corrección cambiaria.

La tensión se profundizó por las necesidades del Tesoro. Si bien logró reunir los dólares para afrontar vencimientos por u$s4.400 millones, el BCRA debió tomar un REPO por u$s3.000 millones con bancos internacionales, complementando los u$s2.200 millones disponibles. Esa operatoria implicó una fuerte absorción de pesos del sistema, que luego debió ser parcialmente compensada con intervenciones del Central en el mercado secundario.

Mercado financiero, riesgo país y expectativas

En este contexto, los activos argentinos reflejaron la combinación de factores locales y globales. El riesgo país se ubicó en torno a los 581 puntos básicos, su nivel más alto desde el 15 de diciembre de 2025, mientras que el S&P Merval en dólares perforó los 2.000 puntos, al cerrar en 1.994,52.

Las acciones líderes mostraron caídas generalizadas y los ADRs retrocedieron hasta 3,5%, en un escenario de mayor volatilidad global. Aun así, algunos analistas destacan que, con un dólar contenido y tasas elevadas, se abre una ventana táctica para instrumentos en pesos, siempre que la inflación retome una senda descendente en el primer trimestre.

Una definición clave hacia febrero

Con un techo de la banda que superará los $1.600, una inflación que mostró señales de aceleración y un mercado de tasas bajo estrés, el Gobierno enfrenta una definición central: seguir dejando que el límite superior se aleje del dólar efectivo o permitir una corrección gradual del tipo de cambio, incluso vía compras de reservas.

La decisión no es menor. De ella dependerá no solo la estabilidad cambiaria de corto plazo, sino también la credibilidad del esquema de bandas, el comportamiento de las expectativas y el delicado equilibrio entre desinflación, actividad y financiamiento del Tesoro.

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Deuda: el Gobierno pagó USD 4.300 millones con fondos propios y un REPO internacional

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El Gobierno nacional canceló vencimientos de deuda por unos USD 4.300 millones correspondientes a bonos en manos de privados y del sector público, en una operación descontada por los mercados y ejecutada con fondos del Tesoro, un crédito REPO aportado por bancos internacionales y recursos provenientes de la privatización de represas del sur. El pago reduce la incertidumbre de corto plazo, ordena el perfil de vencimientos y se articula con el programa de acumulación de divisas que ya suma unos USD 200 millones.

Radiografía del pago: composición, origen de fondos y efecto neto

Del total abonado —USD 4.218 millones—, USD 692 millones corresponden a tenencias del sector público, por lo que no implican una salida neta de dólares, al tratarse de pagos intra-sector público y potencialmente refinanciables. El neto a privados ascendió a USD 3.526 millones.

Para cubrir ese tramo, el Tesoro utilizó USD 2.300 millones provenientes de ingresos por la privatización de represas del Comahue, mientras que el remanente —entre USD 1.200 y USD 1.300 millones— se financió con un REPO. La combinación permitió cumplir en tiempo y forma sin tensiones adicionales sobre el mercado cambiario.

La operatoria fue leída como una señal de previsibilidad financiera, en tanto el pago estaba plenamente incorporado en los precios y no generó sobresaltos en la curva de bonos.

El REPO: bancos participantes, tasa y demanda superior a la prevista

El Banco Central había informado el miércoles previo el cierre de un REPO por USD 3.000 millones con plazo de poco más de un año y tasa anual del 7,4%, diseñado para sumar liquidez de manera transitoria. Las entidades participantes fueron BBVA, JP Morgan, Deutsche Bank, Goldman Sachs, Bank of China y Santander.

La licitación recibió ofertas por USD 4.400 millones, cerca de 50% por encima del monto buscado, lo que reflejó apetito por el instrumento y capacidad de fondeo en un contexto de normalización operativa. La tasa del 7,4% anual funcionó como ancla de referencia para el costo financiero de corto plazo.

Contexto macro y repercusiones: reservas, expectativas y mercado

En paralelo al pago, el BCRA avanza con el programa de acumulación de divisas y ya sumó alrededor de USD 200 millones, reforzando el frente de reservas. La secuencia —pago de vencimientos, uso acotado de financiamiento puente y acumulación de dólares— ordena el flujo financiero del inicio de año y reduce riesgos de rollover inmediato.

Para los tenedores privados, el cobro efectivo abre interrogantes sobre la reinversión de los fondos, mientras que para el mercado el mensaje central fue la capacidad de ejecución y la coordinación entre Tesoro y BCRA. A nivel institucional, la operación consolida una estrategia de cumplimiento con instrumentos de mercado y financiamiento transitorio, sin agregar presiones cambiarias adicionales.

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Tras el pago de bonos, la clave es si los dólares vuelven al sistema financiero

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Argentina enfrenta este viernes un pago de US$ 4.300 millones en capital e intereses de bonos de la deuda pública, un movimiento clave para la dinámica financiera de corto plazo. La atención del mercado no está puesta en el cumplimiento —ya descontado— sino en qué harán los inversores con esos fondos, especialmente los privados que concentran la mayor parte del cobro, en un contexto de Riesgo País aún elevado y con fuertes vencimientos por delante en 2026.

Cómo se distribuyen los US$ 4.300 millones y por qué importa

Del total que se paga hoy, unos US$ 700 millones están en manos de organismos públicos, por lo que el mercado descuenta que esos dólares permanecerán dentro del sistema financiero, incluso sin impacto directo sobre las reservas.

La verdadera incógnita está en el destino de los US$ 3.700 millones restantes, que corresponden a tenedores privados de bonos. Allí se concentra la expectativa sobre si habrá reinversión en activos argentinos, ya sea en bonos soberanos, instrumentos financieros locales o, en menor medida, otros activos vinculados al mercado doméstico.

Este punto es central porque, más allá del cumplimiento de los compromisos, la sostenibilidad financiera no depende solo de pagar, sino también de lograr que los dólares que salen vuelvan a circular dentro del sistema, reduciendo tensiones cambiarias y financieras.

Efecto técnico sobre los bonos y señales del mercado

Desde el mercado financiero advirtieron que en la jornada de este viernes podría registrarse una caída en el precio de los bonos argentinos, aunque aclararon que se trata de un efecto estrictamente técnico, vinculado a la modalidad del pago de capital e intereses.

Según explican operadores, este movimiento no debe interpretarse como una salida de capitales ni como un cambio en la percepción de los inversores, sino como un ajuste habitual posterior a los pagos de deuda.

Sin embargo, el contexto general sigue siendo delicado. A pesar de haber cumplido con todos los vencimientos recientes, el Riesgo País se mantiene en torno a los 580 puntos, un nivel que impide el regreso de Argentina a los mercados voluntarios de deuda y limita la capacidad de financiamiento externo en condiciones normales.

El desafío de fondo: vencimientos 2026 y riesgo soberano

La preocupación estructural del Gobierno continúa siendo el alto nivel del riesgo soberano, que no cede incluso luego de los pagos realizados. Este indicador refleja que el mercado aún percibe incertidumbre sobre la capacidad de financiamiento futuro, más allá del cumplimiento inmediato.

El dato que sobrevuela todas las decisiones es el calendario próximo: durante 2026, Argentina deberá afrontar vencimientos en moneda extranjera por más de US$ 16.300 millones. En ese marco, la reacción de los inversores privados ante el pago de hoy funciona como un termómetro clave para evaluar el grado de confianza y la posibilidad de estabilizar el frente financiero sin recurrir a nuevas fuentes extraordinarias de financiamiento.

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