RESTAURANTE

Abre El Bodegón, una cita con los sabores

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Comida simple, sabores honestos y un fuego que promete no apagarse. Con esa premisa, el reconocido chef misionero Gunther Moros lidera el nuevo emprendimiento gastronómico que este domingo abrirá sus puertas en la ciudad de Posadas. El proyecto, concebido por tres amigos, es mucho más que un restaurante: es un homenaje a la tradición culinaria argentina, pensado para volver a conectar con los sabores que forman parte de la memoria afectiva.

Con una fuerte inversión, de los cuales 70 millones fueron gestionados a través de créditos provinciales para la compra de equipamiento de cocina y mobiliario, el restaurante se alza como una muestra concreta de cómo la articulación entre iniciativa privada y apoyo estatal puede dar lugar a espacios de valor cultural y económico. Con tarjetas del Banco Macro habrá descuentos exclusivos. 

Ubicado a mitad de cuadra sobre Félix de Azara, entre La Rioja y Entre Ríos, el local se aleja de las esquinas tradicionales para abrir una puerta inesperada a mitad del trayecto, como esos secretos bien guardados que sólo algunos conocen. Tiene capacidad para 90 comensales y propone una experiencia cálida, auténtica, sin estridencias, donde la calidad es la estrella y la sencillez, el lenguaje común.

“Queríamos volver a las bases. A la milanesa bien hecha, al locro de domingo, a la empanada jugosa y al flan con dulce de leche que no falla nunca”, afirma Moros en diálogo con Economis, durante una recorrida exclusiva. El chef cuida cada detalle de la cocina, en tándem con el equipo y deja en claro que cada decisión tiene un porqué.

Un rincón porteño con espíritu misionero

Con ambientación cuidada y atmósfera de bodegón contemporáneo, el espacio sorprende con su mezcla de estética tradicional y guiños modernos: vajilla esmaltada, luces cálidas, sillas de madera bien puestas. El menú es una celebración de la cocina argentina: empanadas de carne cortada a cuchillo, locro espeso con maíz blanco, bifes jugosos con papas fritas, pastas frescas, y postres como arroz con leche, budín de pan o flan casero.

El fuego, presente tanto en los hornos como en el alma del proyecto, lo guía todo. El objetivo no es reinventar la gastronomía, sino rescatar lo esencial y hacerlo con excelencia.

Este domingo el bodegón abrirá sus puertas con una velada íntima para invitados especiales, colegas, familiares y amigos cercanos. Una especie de primer fuego compartido, con platos que emocionan y un servicio cálido y profesional.

A partir del martes el local abrirá sus puertas con reserva previa, para asegurar una experiencia cuidada y personalizada. Porque aquí no se trata de mesas apuradas: se trata de quedarse, disfrutar, y volver.

“Este lugar no es sólo un restaurante. Es un espacio para reencontrarse con la memoria, con el sabor de casa, con lo que alguna vez nos hizo felices y puede volver a hacerlo”, dice Moros. Y lo demuestra en cada detalle.

En un contexto económico desafiante, este emprendimiento no sólo genera empleo local y dinamiza la cadena productiva, sino que también reafirma una visión: la gastronomía como motor cultural, social y económico. “Con compromiso, identidad y trabajo se pueden hacer grandes cosas, incluso en tiempos difíciles”, resume Moros.

🔔 Los sabores de El Bodegón

Empanadas, locro, bife con papas, flan casero. Los sabores que extrañabas, hechos como se debe.
📍 Félix de Azara entre La Rioja y Entre Ríos, Posadas.
🪑 90 lugares.
📆 Domingos apertura especial. Martes, con reserva.

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De la hamburguesa al sushi sin escalas: Margò, el nuevo menú de Posadas

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Un nuevo espacio gastronómico llegó a la ciudad. Se trata de Margò, un gastrobar que propone una experiencia distinta: alta cocina servida en un ambiente relajado y descontracturado. Margo abre sus puertas con una carta versátil que va desde hamburguesas hasta sushi y pescados de río. Todo con una presentación cuidada, instagrameable, y un diseño de local que combina lo moderno con lo cálido. 

“Queremos romper con esa idea de que para comer sushi tenés que ir a un lugar caro y vestirte de gala. Acá podés venir directo del gimnasio, pedir una birra, y disfrutar de la misma calidad sin etiquetas”, explican sus dueños. 

Detrás de Margo están Emmanuel Mielniczuk, Natalia Godoy, Federico Zapata y Valeria Godoy. El nombre no fue elegido al azar. “Margò” significa “margen” o “borde”, y el local está ubicado en el borde de la Bajada Vieja. Pero más allá de eso, es un nombre que tiene mucho valor emocional para sus dueños. Es un proyecto familiar que lleva el nombre de la abuela de Nati y Vale: Margò, inmigrante alemana, fundadora de BolsaPlast y muy querida por su labor social en Leandro N. Alem, donde abrió el merendero Gartner. 

Con una inversión y un trabajo de refacción que llevó siete meses, el espacio cuenta con dos salones: uno con una gran barra central, y otro destinado a eventos privados con ingreso, cocina y barra independiente. En el futuro el plan es apostar a acústicos y shows interactivos. Todo pensado para que en un mismo lugar puedan suceder varias experiencias. 

Además de cuidar cada detalle del ambiente y la propuesta gastronómica, los dueños de Margò también seleccionaron minuciosamente al equipo de trabajo. En total son 15 personas, y aunque la experiencia fue un plus a la hora de elegir, lo que más valoraron fueron las ganas de aprender. Por eso también tomaron a jóvenes sin experiencia previa, que hoy se están formando y creciendo día a día dentro del proyecto. 

Por ahora, Margò funciona con una carta de lanzamiento, pero en las próximas semanas se viene un nuevo menú más amplio, con platos que prometen seguir sorprendiendo sin perder ese aire fresco, chic y relajado que define al lugar.

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St. Regis restaurant presenta su nueva propuesta gastronómica

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Park Tower, a Luxury Collection Hotel, Buenos Aires anuncia el cambio de carta de su restaurante y presenta su nuevo menú otoño-invierno.

¿Es posible comer sano y rico? ¿Se puede sostener una dieta balanceada evitando esos típicos y aburridos platos? Este fue el desafío que se plantearon los chefs. Caracterizado por el balance óptimo de alimentos y con una impronta marcada por el uso de productos saludables, St. Regis Restaurant ofrece una experiencia culinaria especial. 

El objetivo es que los comensales disfruten del ritual de la comida mientras cuidan de su salud y del planeta. De esta manera, se incorporaron variedades de superalimentos como espirulina, cúrcuma y aceite de coco, y se cocinaron con materia prima argentina de una calidad excepcional. La nueva carta incorpora una fuerte propuesta de opciones vegetarianas y veganas, sin TACC (aptos veganos) que evitan el lugar común y explotan de sabor en el paladar. Además, incluye opciones de proteínas acompañadas por guarniciones vegetales condimentadas y cocinadas que retienen todo el sabor. Una cocina de descubrimiento: simple y con métodos de cocción perfectos. 

Una de nuestras metas es generar conciencia alrededor de la alimentación, no solo para conseguir un plato delicioso y con una gran presentación, sino también para contribuir a la salud y calidad de vida de nuestros comensales” explicó Sebastián Persec, Chef de St. Regis Restaurant

La carta cuenta con entradas, principales y postres en los que cada detalle está contemplado. Así, resaltan entradas como sopa de maíz, buñuelos de garbanzo o pesca blanca laqueada con aceto; principales como el risotto de arroz integral, portobellos y ajo negro, el pastel de no carne (hecho con soja texturizada, boniato y crema de fresca palta) o las gírgolas crocantes con cremoso de kabutia ahumada y su pesto de rúcula con nueces pecán; y postres como el Semifreddo frutal con coco o el lingote húmedo de cacao y crema de avellanas

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La yerba mate, con lugar privilegiado en Molusca, el nuevo restaurante top de Buenos Aires del ex chef de Macri

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La comida de mar se vuelve extremadamente popular en la temporada de verano, por lo que no es raro que el nuevo restaurante top de Buenos Aires sea uno con un menú centrado en este tipo de plato.

Se trata de Molusca, el nuevo local del popular chef Dante Liporace (ex chef de Mauricio Macri cuando fue presidente y encargado de Maskana, Las Margas, Uptown y Mercado de Liniers entre otros) ubicado en Salguero 3350, Palermo.

El mismo destaca por contar con un menú variado, especializado en fauna marina y frutos del mar, con productos de primera calidad (al punto de contar con su propio acuario donde guardan las ostras).

¿Cuánto sale comer en Molusca?

El promedio que puede gastar una persona en este local varía entre los $ 3500 y los $ 4000, pero eso depende de qué es lo que se pida. Por ejemplo, los platos de ostras salen $ 1800 cada uno, mientras que las tablas de sushi están disponibles por $ 3200 (12 piezas) y $ 4000 (20 piezas).

En cuanto a los platos más caros, un pulpo con papas y alioli cuesta $ 5900 y una milanesa de ojo de bife madurado al vacío con puré de papas está $ 4300. Pero los dos platos más caros son postres, ya que el Don Peter sale $ 12.000 y el Don Hibiki cuesta $ 40.000.

CUÁNTO SALE ALMORZAR EN MOLUSCA

El almuerzo es más accesible en este lugar gracias a que cuentan con un menú específico del mediodía. El mismo ofrece una variedad de platos y postres a $ 2500, mientras que todos vienen con gaseosa incluida.

Entre los más llamativos está la ensalada de langostinos y huevo, la ensalada caesar con tartare de salmón y la pesca con brotes (sacados de su huerta). En cuanto a los postres, solo se ofrecen dos opciones: Creme Brulee con infusión de frutas y torta de chocolate con pistachos y salsa de yerba mate.

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Toda la carne al asador

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Mendieta no es un restaurante común. Se convirtió en una marca registrada de la gastronomía misionera y dio un salto de calidad en la atención con la apertura de un nuevo local que tiene un confort y elegancia desacostumbrados para una parrilla.
Mendieta, ese entrañable perro compañero de reflexiones de Inodoro Pereyra, el personaje creado por Fontanarrosa, es la imagen del restaurante creado por Andrés Pérez, quien, como el dibujante, es rosarino y en esa ciudad encontró la inspiración.
Pérez llegó a mediados de los 90 a Misiones, como empleado de una empresa de servicios que aprovechó el boom de las privatizaciones. Se quedó, tentado por ofertas laborales y de a poco se fue asentando. Después vinieron esposa e hijos misioneros, pero antes hubo empleos varios –fue kiosquero, fue fletero-. La crisis de 2001 trastocó todos los planes y se convirtió en ayudante de una parrilla en la que terminó como gerente: fue el primer contacto con el asado como negocio.
Sin embargo, el primer emprendimiento que lo tuvo al frente fue Pan y Manteca, uno de los pocos boliches “sobrevivientes” en la noche posadeña, con casi quince años de vigencia. Empezó como un bar intimista y se transformó en un complejo nocturno con vigencia a prueba de juventudes. Como toda Pyme, tuvo momentos buenos y malos, pero fue la experiencia piloto que le permitió dar el salto hacia el restaurante que ya cumplió siete años, aunque ahora haya cambiado de dirección. El nuevo local tiene mucho más espacio para los comensales, salón VIP, espacio kids y próximamente un salón de fiestas para 200 invitados. No hay muchos restaurantes pensados con un concepto tan amplio. El Mendieta original ocupó el espacio dejado por Llao Llao, la parrilla original en la intersección de las avenidas Corrientes y Centenario. Pero de aquel solo conserva el nombre. El restaurante es ahora un complejo de varias salas y hasta estacionamiento propio en la avenida López y Planes, paradójicamente lejos del centro.

Pérez se define como “un empleado de su propia empresa”. De familia humilde, asegura que aprendió a trabajar “con lo que hay”. De cada trabajo sacó sus enseñanzas y por eso sigue al frente de todos los detalles del restaurante, desde las compras, la elección de los proveedores hasta la atención personalizada de los clientes.
“Era bueno manejando al personal, no en la cocina y nada de eso, el paso por el restaurante era de gerencia, era el encargado. La primera idea de ser dueño de algo como esto fue ahí. En ese momento en la ciudad había un hueco, de los que eran clientes del lugar y no tenían donde ir a comer, y ahí me metí, alquilé esa esquina para poner el Mendieta original”.
¿Te quedaste con el personal original o contrataste nuevos?
La primera parte que armé fue la cocina, era con gente que era ex de otros restaurantes, que estaban sin trabajo. Yo por costumbre no tomo gente que está trabajando en otro lado. Por más que me pidan, hasta que no estás afuera yo no te tomo, me parece desleal llamar a alguien que está trabajando en otro negocio, porque es como que desarticulas la competencia. La gente que se tomó, era toda gente que estaba sin empleo, uno trabajaba en una casa de celulares, otro había trabajado conmigo en Pan y Manteca, otro cobraba planes de ahorro con una motito, todos eran excelentes en la parrilla, pero estaban sin trabajo. Armé un grupo, las piezas que después se consiguieron fue la cocina y por último los mozos. Pero la parrilla que era el eje de este restaurant eran los que sabían, por eso se llamaba “asadores con historia”. Los que asaban tenían una historia atrás. No sabíamos que expectativa íbamos a tener, el día que inauguramos eran las 10 de la noche y no había nadie, después a las 10:30 de la noche estaba lleno y así fue durante todo este ciclo. El 25 de julio cumplimos siete años.

¿Cómo se te ocurrió ampliar el local?
Nos quedó chico el local anterior. Se puso en juego decir ¿ahora qué hacemos? Yo tenía un compromiso con la dueña del lugar, que era sacar la chimenea del asador, pero ya era un local que estaba armado en esa esquina. Venían, porque todos conocían. Ya teníamos una marca armada en la esquina. Entonces empezamos a buscar lugares donde trasladarnos. Empezamos a buscar ideas, porque si buscaba una inversión, buscaba algo mejor, para más cantidad de personas, mejor cocina, mejor todo. Empezamos a averiguar y los alquileres eran muy caros y hablamos de galpones, en las afueras, nada había que nos convenciera. Además había una inversión que hacer, para poner en números de dos millones de pesos, invertir para dejarlo más o menos como un restaurante, así que dije: “Eso lo ponemos en mi propiedad”, que era este terreno. Empezó como algo chiquitito, lo agrandamos un poquito más y terminó en lo que hoy es Mendieta, creo que exageramos un poco, pero quedó una cosa muy buena, que está teniendo una aceptación buenísima, tenemos hasta cochera porque la gente lo pide muchísimo.
¿Lo diseñaste así originalmente? 
No, fue una situación de progreso diario, empezamos con un proyecto. Yo hablé con unos amigos míos, un arquitecto y un maestro mayor de obras. Eran chicos que trabajaron conmigo en Pan y Manteca. Uno estaba recibido, el otro era amigo. Empezamos diciendo “qué es lo que yo necesitaba”, una cocina más grande, etc. y con qué plata nos manejábamos. Empezamos a ver una obra y un día yo empiezo a caminar acá adentro y me doy cuenta que no me servía para nada, y digo vamos a estirarle para atrás. Arriba siempre se pensó en un salón de fiestas, así que en eso se iba a transformar. Y eso nos fue llevando. Llegamos atrás, la loza tiene una estructura de hierro que es para un boliche bailable, entonces ocupar esa loza que salió una tonelada de plata, para poner una freidora y un horno, no daba. Entonces seguimos más para atrás, hicimos una loza más alivianada e hicimos dos módulos que son cocina y la parrilla. Ya estábamos atrás, e hicimos una, dos pasarelas y comunicamos una terraza más, abajo se creó el salón Vip. Así que ahí llegamos al fondo del terreno. Toda obra se genera de atrás para adelante, nosotros hicimos todo lo contrario.
¿Cuál es la clave para que una noche a mitad de semana esté lleno?
Más de una vez nos preguntamos eso. Yo creo que los negocios se evalúan en dos, o tres puntos: la calidad, la estructura del negocio y la suerte. Vos podés tener un muy buen producto, un buen edificio y no funciona, alguno sabrá porqué y otros no. Hoy somos unos agradecidos, porque nos fuimos de una esquina que era tres veces más chico, pero hoy los domingos no tenemos capacidad, los sábados estamos trabajando casi con reserva, triplicamos en capacidad y seguimos llenos. Así que consideramos que la marca es buena, el producto que desarrollamos es bueno, la ciudad aceptó que hacía falta, para el turista que viene a visitar la ciudad a comer, somos una opción importante.
¿Qué opinas de la plaza Posadas?
Es una ciudad de tránsito. Tenemos turismo, pero de tránsito. La gente pasa por acá, esta una noche, consume restaurantes, consume Costanera, y se va, no usa para vacacionar la ciudad de Posadas. No tenemos una ciudad turística para ofrecer. Tenemos una playa, tenemos hoteles, pero la gente lo usa de paso, se van a Brasil. Tenemos turismo, pero de una noche y creo que lo que más consumen es gastronomía. Consumen en la Costanera, hotel, pero una noche. La gente que está de paso no se va a ir al cine, a la playa si se van a Brasil al otro día. Son muy pocos los que están dos o tres días. Ahora estamos teniendo turismo brasileño, vienen a hacer shopping. Vienen, hacen 2 o 3 días de hotel, consumen, compran lo que quieren, se van a Paraguay y vuelven a sus casas. Pero la ciudad no tiene tantas opciones para decir “me voy de vacaciones a Posadas”. Pasas sí, para un día tenés muchas opciones, pero de paso.
¿Cuál es la clave? Porque hay locales en la Costanera que mencionás, y están semivacíos…
Tuve una charla privada con el dueño de un local de acá, que también decidió modificar su local y le está yendo muy bien. Porque el cambió la estructura. Lo mismo acá. El que entra acá se sorprende, si le hubiera cambiado el nombre hubiera pasado lo mismo. La ciudad necesita el cambio. Para que sea un lugar turístico, necesitamos un cambio, está a la vista, dos comerciantes invirtieron e hicieron un cambio y a los dos nos va bien. Hoy hay gente que ha quedado en el pasado. Hay que entender que hay una situación económica complicada y a veces no te da para decir voy a hacer un corte y voy a modificar. Nosotros lo necesitábamos y la gente respondió muy bien. Lo que todos necesitan es un cambio de mente, la Costanera necesita un ajuste, no puede ser que yo que estoy a 20 cuadras de otros negocios y este lleno y allá hay locales que están trabajando a media máquina. Nosotros tenemos un buen producto, tuvimos miedo al desarraigo de irnos lejos, porque en vez de irnos más cerca de la Costanera, nos fuimos más lejos, pero modifiqué, mejoré y me está dando buenos resultados.
La clave tiene que ser lo que uno ofrece.
Si vos te parás en la vereda y ves que tu negocio no está funcionando y el de al lado está que revienta de gente, algo estás haciendo mal. En la escuela funciona así, vos te sacas un 8 y el de al lado un 10, ¿qué decís? El que sacó un 10 estudió y yo estudié más o menos, entonces algo tenés que hacer para mejorar. Yo no me considero un 10 en la ciudad, me considero una buena opción, hay locales que son hermosos, pero nosotros somos nuevos, eso nos dio un toque de suerte con la marca que ya estaba armada. Pero no tenía esta cantidad de gente en el otro, trabajábamos bien, pero no imaginábamos lo que pasa acá, que un sábado esté todo reservado, que vos vengas con tu mujer, una pareja, pidas una mesita para cuatro y te digamos que no hay más lugar.

El restaurante es el primer lugar que se resiente con la crisis y acá no está pasando…
Por eso nosotros necesitábamos un cambio, nos avivamos un poco antes de esto, en la otra esquina con Mendieta estábamos entrando en la crisis. Así que pusimos las cartas sobre la mesa, necesitábamos mejores cosas, esto lo analizamos. Esto tiene capacidad para 300 personas, no hay en la ciudad en pleno centro, otro salón con la capacidad, con la vista, con estacionamiento, con terraza, con un servicio como este.
¿Qué opinás del momento del país?
En la parte comercial, veo que todos los rubros están muy golpeados. Estamos hablando de un caso puntual como el mío que nos está yendo bien en este momento. Pero nosotros en la otra esquina, no veníamos tan bien como acá. Hay gente del mismo rubro que la está pasando muy mal, por las cargas sociales y un montón de cosas que se dan todos los días. Está muy complicada la parte gastronómica, la parte textil, los talleres, los lugares de venta de autos. El país está pasando, según mi punto de vista, por una situación económica muy complicada. Todos necesitamos que esto mejore, que esto cambie, no hay banderas políticas, no me gusta la oposición de decir, “que a este le vaya mal para que venga otro”. Hoy esto es lo que hay,  yo necesito que a este le vaya bien, no que venga otro, para que sea mejor. Si esta persona no sirve, no sé, yo no soy quien para decir que no saben hacer las cosas, pero sí necesito que la cosa cambie, no podemos estar con un dólar tan alto, con una crisis económica generalizada. Lo mío nunca fue la política, no sé ni los nombres. Pero si voy a mi bolsillo y la cosa está complicada. Sacando la palabra Mendieta, viendo como están las cosas en todos lados del país, está complicado.
¿Y a Misiones como lo ves este escenario?
Misiones es como que son varias ciudades, están las que trabajan muy bien y tienen más posibilidades. Y las ciudades más chicas, pareciera que son las más golpeadas por las crisis. A mí lo que me gusta de la provincia es la seguridad. Yo viví mucho tiempo en Rosario, tenés estacionado el auto en el hotel, cuando volves no está el auto. Acá todavía no tenemos eso. Es una ciudad que el que tiene ganas de trabajar, todavía se puede rebuscar. Está mal, hay crisis, pero es una provincia que podría estar mucho peor. Si en crisis no estamos tan mal, en tiempos mejores tendríamos una ciudad, que se plantea como de las primeras a nivel nacional.
Es miércoles a la noche y el restaurante está, literalmente, lleno. No es casual. Por semana un promedio de quince reses se sirven a un público con buen apetito.

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