RIGI

Pampa Energía obtuvo la aprobación del RIGI para invertir USD 4.521 millones en Vaca Muerta

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El Gobierno nacional aprobó el ingreso del Proyecto Rincón de Aranda, de Pampa Energía, al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), en una decisión que representa uno de los desembolsos privados más importantes desde la creación del régimen. La iniciativa contempla una inversión total de USD 4.521 millones para desarrollar un nuevo polo de producción de petróleo no convencional en Vaca Muerta, con un fuerte perfil exportador y un horizonte operativo que se extenderá hasta 2041.

La medida fue oficializada mediante la Resolución 1025/2026 del Ministerio de Economía, que otorgó al proyecto la categoría de Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo (PEELP), una figura reservada para inversiones de gran escala con capacidad de ampliar la inserción internacional de la Argentina en mercados donde su participación aún es reducida.

El desarrollo se emplazará en el área Rincón de Aranda, en el departamento neuquino de Añelo, uno de los epicentros de Vaca Muerta. El plan contempla la perforación de 259 pozos horizontales, junto con la construcción de infraestructura crítica para el procesamiento, almacenamiento y transporte de petróleo, gas y agua, incluyendo plantas de tratamiento, oleoductos y gasoductos.

La aprobación confirma que el Gobierno considera que el proyecto cumple con los objetivos estratégicos del RIGI: incrementar las exportaciones, atraer inversiones de largo plazo, fortalecer la competitividad energética y generar nuevas oportunidades de empleo e integración de proveedores nacionales.

El cronograma de inversiones prevé tres etapas. La primera, entre 2024 y 2028, demandará USD 1.159 millones, destinados principalmente a infraestructura y la perforación de 50 pozos. La segunda fase, entre 2028 y 2031, incorporará otros USD 1.107 millones para desarrollar 70 nuevos pozos, mientras que la tercera etapa, prevista hasta 2041, sumará USD 2.255 millones para completar el desarrollo integral del yacimiento con los 139 pozos restantes.

En apenas los dos primeros años desde la aprobación oficial, la empresa deberá acreditar inversiones por USD 1.099 millones, superando ampliamente el umbral mínimo exigido por el régimen para este tipo de proyectos estratégicos.

Uno de los elementos centrales de la evaluación técnica fue la capacidad del proyecto para consolidar a la Argentina como proveedor internacional de petróleo. La iniciativa fue presentada como Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo debido a que el país mantiene una participación inferior al 1% en la producción mundial de crudo, muy por debajo del límite del 10% establecido por la normativa para acceder a esta categoría.

La producción estará orientada tanto al abastecimiento interno como a la exportación de petróleo y derivados, aprovechando el crecimiento de la infraestructura de evacuación de Vaca Muerta y la creciente demanda internacional por hidrocarburos.

Beneficios del RIGI para la inversión

Con la aprobación oficial, Pampa Energía accederá al conjunto de incentivos previstos por el RIGI, entre ellos beneficios tributarios, aduaneros y cambiarios diseñados para brindar previsibilidad a inversiones de largo plazo.

La resolución también autoriza la importación de bienes de capital bajo el régimen especial previsto por la Ley Bases, dispone la inscripción del proyecto en el Registro de Proyectos de Exportación Estratégica y encomienda a la Secretaría de Energía el seguimiento y fiscalización del cumplimiento de todas las obligaciones asumidas por la compañía.

Asimismo, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) deberá generar una CUIT específica para el Vehículo de Proyecto Único (VPU), mientras que el Banco Central aplicará los beneficios cambiarios contemplados para las inversiones adheridas al régimen.

La aprobación del proyecto Rincón de Aranda refuerza el papel de Vaca Muerta como principal destino de las grandes inversiones energéticas en Argentina. El desarrollo de infraestructura asociada no solo permitirá incrementar la producción de shale oil, sino también mejorar la capacidad de transporte y procesamiento, condiciones consideradas esenciales para sostener un crecimiento exportador en la próxima década.

Desde una perspectiva económica, el proyecto busca combinar mayor producción, generación de divisas y desarrollo de proveedores locales, uno de los requisitos incorporados en la evaluación del RIGI. Para la industria energética, representa una señal de continuidad del esquema de incentivos impulsado por el Gobierno para atraer capital de largo plazo hacia uno de los sectores considerados estratégicos para la estabilidad macroeconómica del país.

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El RIGI suma un nuevo proyecto de litio en Catamarca: aprobaron una inversión de US$709 millones

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El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) continúa ampliando su cartera de proyectos estratégicos. El Comité Evaluador aprobó el ingreso de la iniciativa presentada por la sucursal dedicada de LIEX S.A., destinada a desarrollar un complejo de producción de carbonato de litio en el Salar Tres Quebradas, ubicado en Fiambalá, provincia de Catamarca. La inversión comprometida asciende a US$709 millones, consolidando al litio como uno de los sectores con mayor capacidad para atraer capitales de largo plazo dentro de la minería argentina.

El anuncio fue realizado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien destacó que el proyecto contempla la construcción y operación de una planta con capacidad para producir 40.000 toneladas anuales de carbonato de litio, además del desarrollo integral de la infraestructura necesaria para la explotación del yacimiento. El plan incluye la perforación de pozos para extracción de salmuera, ductos de transporte, sistemas de purificación, caminos internos, tuberías, instalaciones industriales auxiliares y obras de control de inundaciones, entre otras inversiones vinculadas a la operación del complejo.

Desde la perspectiva económica, el emprendimiento presenta indicadores de escala relevantes. Según la documentación evaluada por el Comité, el yacimiento dispone de recursos suficientes para sostener más de 19 años de producción efectiva, mientras que las exportaciones proyectadas alcanzarían aproximadamente US$400 millones por año, fortaleciendo el ingreso de divisas provenientes del sector minero y ampliando la participación del litio dentro de la matriz exportadora argentina.

El impacto también se proyecta sobre el mercado laboral. Durante las etapas de construcción y operación, el desarrollo demandará 4.406 puestos de trabajo directos e indirectos, generando un efecto multiplicador sobre proveedores, servicios especializados, infraestructura y actividades vinculadas a la cadena minera de Catamarca.

La aprobación representa un nuevo respaldo al RIGI como herramienta para canalizar inversiones de gran escala en sectores considerados estratégicos por el Gobierno nacional. Con la incorporación de LIEX S.A., el régimen acumula 21 proyectos aprobados, que en conjunto comprometen US$46.700 millones en inversiones distribuidas entre minería, energía e infraestructura.

Para la administración nacional, la incorporación de nuevos proyectos busca consolidar un esquema de previsibilidad regulatoria orientado a acelerar el desarrollo de inversiones intensivas en capital y con fuerte perfil exportador. En ese contexto, el litio continúa posicionándose como uno de los principales motores del crecimiento minero argentino, impulsado por la creciente demanda internacional asociada a la transición energética y a la fabricación de baterías para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía.

La aprobación del proyecto en Catamarca reafirma además el protagonismo del denominado “triángulo del litio”, integrado por Argentina, Chile y Bolivia, una región que concentra una parte sustancial de las reservas mundiales del mineral y que se ha convertido en uno de los principales destinos para las inversiones globales en minerales críticos.

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La balanza energética logró en el primer semestre el mayor superávit de la historia

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La balanza comercial energética argentina alcanzó un nuevo hito durante el primer semestre de 2026. Impulsada por el fuerte crecimiento de la producción de petróleo y gas, el aumento de las exportaciones y la reducción de las importaciones de combustibles, el saldo positivo del sector habría superado los US$ 6.987 millones, el mayor registro para una primera mitad de año desde que existen estadísticas comparables, de acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

Exportaciones en máximos históricos e importaciones en mínimos de 20 años llevan al saldo comercial de la energía a crecer un 87%. Más del 70% del crecimiento exportador se explica por el alza de la producción.

El año 2026 espera ser un año importante para el sector del petróleo y gas de la República Argentina. Proyectamos para este año un crecimiento del 16% en la extracción de petróleo del país, lo que llevaría a la mayor producción petrolera de la historia argentina y rompería el máximo productivo de 1998. 

En este sentido, cabe destacar que más del 72% de las exportaciones de combustibles y energía de la Argentina consisten en petróleo crudo y gas. Por lo tanto, el crecimiento productivo y exportador de estos bienes es determinante para la balanza energética nacional. Y su impulso proviene principalmente de Vaca Muerta con su producción no convencional, que ya representa más del 68% del petróleo y del 67% del gas del país en lo que va del 2026.

De esta manera, estimamos que la balanza comercial de la energía argentina superó los US$ 6.987 millones en el primer semestre del año. Así, la primera mitad del 2026 se muestra con un superávit un 87% mayor que en 2025. No conforme con ello, nos encontramos ante el mayor superávit energético de la historia argentina para un primer semestre. 

No caben dudas que este 2026 viene siendo atravesado por una alta volatilidad de los precios de la energía. La guerra entre Estados Unidos e Irán, que derivó en el cierre del Estrecho de Ormuz, trajo consigo una importante alza de las cotizaciones internacionales del petróleo. Tres meses después del inicio del conflicto, y luego de un alto el fuego, esta semana tuvo lugar un reinicio de hostilidades. Hace pocos días los precios de la energía se encontraban cerca de los niveles previos a la guerra, aunque hoy vuelven a encontrar espacio para subir mientras recrudezca el conflicto. 

Sin embargo, es claro el impacto en las exportaciones de la mayor producción y los mayores precios en este primer semestre. Las exportaciones de combustibles y energía habrían marcado un crecimiento del 52% en la primera mitad de 2026, pasando de US$ 5.345 millones a más de US$ 8.118 millones. La energía viene representando más del 15% de las exportaciones en lo que va del año, una participación en máximos de 20 años que representa a su vez el máximo histórico de exportaciones para un primer semestre. 

Por otro lado, las importaciones de combustibles y lubricantes se proyectan con una merma de 29% en dólares para la primera mitad del año. De esta manera, se ubicarían en mínimos de 2007 medido en dólares corrientes. Representando menos del 3%, la participación de la energía en las importaciones toca un mínimo que no se veía desde 1999. 

Asimismo, a la hora de separar el crecimiento de las exportaciones de combustibles y energía, el ascenso productivo de Vaca Muerta impacta más que la guerra en Medio Oriente. En este sentido, el 79% del crecimiento exportador en lo que va del año corresponde a subas en las cantidades exportadas. De manera análoga, el 21% de la suba de exportaciones hasta mayo se explican por la suba de los precios internacionales, de acuerdo con los datos de comercio exterior del INDEC. 

De esta manera, más allá de las oscilaciones de los valores de la energía, no hay dudas que la cuenca neuquina y su creciente producción de hidrocarburos vienen impulsando hacia arriba la balanza energética argentina. Proyectando el cierre de 2026, las exportaciones de combustibles y energía podrían superar los US$ 14.400 millones. Con las tendencias de importaciones actuales, la balanza energética del 2026 podría marcar un récord histórico y superar los US$ 12.000 millones.

Más allá de las exportaciones y las importaciones energéticas, un aspecto relevante para el sector de los  hidrocarburos en Argentina espera tener lugar en noviembre de este año. Desde Allen hasta Punta Colorada, el oleoducto VMOS espera llegar a una capacidad de exportación de hasta 550 mil barriles por día, con posibilidad de llegar hasta 700 mil barriles diarios de seguir creciendo la producción. 

Este oleoducto de casi 600 kilómetros conectará la cuenca neuquina con la costa de Río Negro, terminando en una terminal de exportación. Sobre finales de este año se espera que el oleoducto se ponga en marcha y genere una evacuación adicional de 190.000 barriles diarios. Sobre mediados de 2027, la capacidad de VMOS ya podría ubicarse en torno a los 390.000 barriles por día. Aprobado en el marco del RIGI en marzo de 2025, se espera que el proyecto genere un nuevo salto exportador para la energía argentina. Con ello, en 2027 las exportaciones de energía podrían proyectarse por encima de los US$ 18.500 millones.

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Ravier admitió que la recuperación aún no alcanza a todos, pero defendió el rumbo económico del Gobierno

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El vocero presidencial, Adrián Ravier, reconoció que la mejora macroeconómica impulsada por el Gobierno todavía no se traduce de manera homogénea en la realidad cotidiana de los argentinos. Durante una nueva conferencia de prensa en Casa Rosada, el funcionario admitió que existen sectores que continúan atravesando dificultades, aunque ratificó que la administración de Javier Milei mantendrá sin cambios el programa de estabilización económica y las reformas estructurales.

“Yo también escucho en mi entorno que hay personas que no están bien y es una realidad”, afirmó Ravier, en una de las definiciones más autocríticas desde que asumió como portavoz presidencial. Sin embargo, sostuvo que el país “no está todavía donde quiere estar” y que el camino elegido sigue siendo el correcto para consolidar el crecimiento de largo plazo.

El vocero vinculó la recuperación económica con el ordenamiento macroeconómico, la estabilidad monetaria y el proceso de desregulación impulsado por el Ejecutivo. Según explicó, la estrategia apunta a reducir el peso del Estado sobre la actividad privada para favorecer la inversión, el incremento de las exportaciones y una expansión sostenida del empleo y la producción.

En ese contexto, defendió los resultados obtenidos en los primeros dos años y medio de gestión. Señaló que, respecto de diciembre de 2023, “la Argentina ya es otra” y aseguró que numerosos indicadores económicos muestran una mejora significativa. No obstante, reconoció que esos avances todavía no son percibidos por todos los sectores sociales y económicos.

“Está claro que no todo el mundo siente que está bien. Nos encantaría que esa sensación fuera generalizada, pero todavía falta”, sostuvo el economista, quien remarcó que los procesos de estabilización suelen requerir plazos más extensos para reflejarse plenamente en los ingresos y el bienestar de la población.

Ravier también destacó el papel que, según el Gobierno, comenzará a desempeñar el interior del país en la nueva etapa de crecimiento. En ese sentido, mencionó a provincias como Neuquén, Catamarca y San Juan como ejemplos de jurisdicciones donde las inversiones comienzan a dinamizar la actividad económica, impulsadas principalmente por proyectos vinculados a energía y minería.

En paralelo, el vocero puso como ejemplo del nuevo esquema de desarrollo la inversión anunciada por la estadounidense Meitner Energy, perteneciente al Ansari Group, que destinará unos 1.200 millones de dólares para construir un reactor nuclear privado en Argentina. Desde la Casa Rosada califican la iniciativa como la mayor inversión privada de la historia del sector nuclear nacional y la presentan como el primer proyecto enmarcado en el denominado “Súper RIGI”.

Según Ravier, este tipo de desembolsos reflejan la confianza que comienza a generar el nuevo marco regulatorio. “Será la cuarta central nuclear del país y la primera desarrollada íntegramente con inversión privada, lo que implica mayor seguridad energética sin costo para el Estado”, afirmó.

Durante la conferencia también surgieron cuestionamientos de periodistas acreditados respecto de las restricciones para circular libremente dentro de Casa Rosada. El funcionario respondió que el tema se encuentra bajo evaluación, aunque defendió las actuales limitaciones por razones de seguridad.

En el plano político, el vocero proyectó que la consolidación del programa económico requerirá continuidad institucional. En ese sentido, manifestó su expectativa de que el presidente Javier Milei obtenga la reelección en 2027 para profundizar el proceso de estabilización, la desregulación y las reformas orientadas a atraer inversiones.

La declaración deja al descubierto una estrategia comunicacional que busca combinar una defensa firme del rumbo económico con un reconocimiento explícito de las dificultades que aún enfrentan numerosos hogares. Mientras el Gobierno sostiene que los principales indicadores macroeconómicos muestran una recuperación, admite que el desafío inmediato pasa por trasladar esa mejora al bolsillo de una mayor parte de la población y consolidar el crecimiento en las economías regionales y el interior del país.

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Argentina todavía arrastra restricciones que la separan de una economía plenamente normalizada

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Aunque la economía argentina muestra señales de estabilización macroeconómica y un renovado respaldo de los mercados internacionales, el proceso de normalización todavía está lejos de completarse. Así lo plantea el último informe Economic GPS de PwC Argentina, que sostiene que la mejora en la percepción de riesgo soberano no alcanza, por sí sola, para equiparar al país con otros mercados emergentes.

El reporte destaca que durante junio se combinaron varios factores positivos: las mejoras en la calificación crediticia otorgadas por Fitch y S&P, la baja del riesgo país por debajo de los 450 puntos básicos y el avance de garantías multilaterales para facilitar el acceso al financiamiento privado. Sin embargo, la decisión de MSCI de mantener a la Argentina fuera de la categoría de mercado emergente dejó en evidencia que todavía persisten obstáculos estructurales.

La diferencia es significativa. Mientras las calificadoras evalúan principalmente la capacidad de pago del Estado, MSCI analiza aspectos vinculados al funcionamiento del sistema financiero: acceso de los inversores extranjeros, liquidez del mercado, disponibilidad de instrumentos, estabilidad regulatoria y previsibilidad institucional.

En ese terreno, PwC advierte que Argentina todavía mantiene restricciones que la separan de una economía plenamente normalizada. El principal ejemplo es la continuidad de las limitaciones cambiarias para las empresas. Aunque el cepo se flexibilizó en distintos frentes, el mercado cambiario aún no opera bajo condiciones comparables con las de otros países emergentes, un aspecto que sigue pesando en la evaluación de los inversores internacionales.

Más confianza, pero una normalización incompleta

El informe remarca que la reducción del riesgo país constituye un cambio relevante porque refleja una mejora en la percepción del mercado sobre la solvencia argentina. El superávit fiscal, la desaceleración de la inflación, la acumulación de reservas y el fortalecimiento del frente externo permitieron reconstruir parte de la confianza perdida durante los últimos años.

A ello se suma el respaldo de organismos multilaterales. La garantía del Banco Mundial por 2.000 millones de dólares y los programas similares impulsados por el Banco Interamericano de Desarrollo y la CAF reducen el costo del financiamiento en un contexto internacional que continúa siendo exigente por las elevadas tasas de interés globales.

Sin embargo, PwC subraya que una mejor calificación crediticia no implica automáticamente una normalización financiera completa. Para alcanzar ese objetivo será necesario avanzar hacia un mercado más profundo, con reglas estables y sin restricciones operativas para el ingreso y salida de capitales.

La inversión ya empezó, pero sigue concentrada

El documento también rechaza la idea de que la falta de reclasificación de MSCI implique ausencia de inversiones. Por el contrario, señala que la Argentina ya está captando importantes proyectos de largo plazo, especialmente en energía y minería, impulsados por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

Estos sectores cuentan con ventajas estructurales —recursos naturales, escala y marcos regulatorios específicos— que ofrecen previsibilidad a los inversores. El desafío será extender ese flujo de capital hacia el resto de la economía y del sistema financiero.

Una economía que crece, pero a distintas velocidades

PwC también observa una recuperación de la actividad económica, aunque con fuertes diferencias entre sectores. Los rubros vinculados a la generación de divisas —como el agro, la energía, la minería y algunos servicios— lideran el crecimiento, mientras que otros segmentos más ligados al consumo interno avanzan con mayor lentitud.

El informe sostiene que la recomposición del salario real, la recuperación gradual del crédito y la baja de la inflación deberían contribuir a que esa expansión se vuelva más homogénea durante los próximos meses.

No obstante, advierte que el mercado laboral todavía muestra rezagos. La tasa de desempleo descendió apenas de manera marginal respecto del año anterior y la creación de empleo no alcanza para absorber completamente el aumento de la población económicamente activa. Esto se explica porque los sectores que hoy lideran el crecimiento son intensivos en capital, pero no necesariamente en generación de puestos de trabajo.

Del equilibrio macro a una economía normal

La conclusión del estudio es que Argentina ingresó en una nueva etapa. La discusión dejó de centrarse exclusivamente en evitar la inestabilidad macroeconómica y comenzó a desplazarse hacia cómo transformar esa mejora de confianza en mayor financiamiento, inversión y crecimiento sostenido.

Para PwC, el desafío ahora consiste en aprovechar esta ventana para construir una economía menos dependiente de medidas excepcionales y más apoyada en reglas estables, profundidad financiera y capacidad productiva. La confianza comenzó a recuperarse; la normalización, en cambio, todavía está en construcción.

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