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El sur de Brasil sigue en alerta: al menos 147 muertos por las inundaciones

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Río Grande do Sul, en el sur de Brasil, permanece en alerta por la crecida de los ríos y riesgos geológicos, como los deslizamientos. La tragedia de las inundaciones ha dejado hasta este lunes 13 de mayo al menos 147 muertos y 127 desaparecidos. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, pospuso su viaje a Chile para atender la crisis.

Las regiones metropolitanas de la capital del estado brasileño Río Grande do Sul, Porto Alegre, y el sur del estado están inundadas. Más de 619.000 personas se han desplazado para salvar sus vidas. Las calles de decenas de localidades de este estado brasileño fronterizo con Argentina y Uruguay se han convertido en ríos de lento caudal.

Dos semanas después del inicio de las lluvias torrenciales, el río Guaíba, que pasa por la capital Porto Alegre, está volviendo a crecer, tras haber superado su nivel más alto de todos los tiempos.

La medición de la Agencia Nacional de Agua y Saneamiento Básico (ANA) informó que el nivel del Guaíba, en Porto Alegre, alcanzó los 4,78 metros este lunes. Las autoridades apuntan a que el río seguirá creciendo y podría alcanzar los 5,5 metros.

Eduardo Leite, gobernador del estado, advirtió sobre nuevas inundaciones en por lo menos cuatro ciudades y aconsejó a los miles de desplazados no regresar ante el riesgo de deslizamientos y la crecida de los ríos.

Por su parte, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, decidió posponer su viaje a Chile debido a este desastre climático, que ya deja al menos 147 muertos y 127 desaparecidos. El Gobierno brasileño considera que, con las precipitaciones de las últimas horas, la situación de la población empeorará.

Desplazados en Río Grande do Sul, migrantes climáticos 

Según el Centro Nacional de Vigilancia y Alerta de Desastres Naturales (Cemaden), Porto Alegre enfrenta el mes de mayo más lluvioso desde 1961.

Las devastadoras y continuas inundaciones en el sur de Brasil están obligando a parte del medio millón de residentes desplazados a considerar desarraigar sus vidas de las ciudades inundadas para reconstruir en terrenos más altos.

Con cientos de miles de familias huyendo de las inundaciones y más de un centenar de muertos y desaparecidos, este desastre es uno de los mayores casos de migración climática de Brasil en la historia reciente.

La ubicación del sur de Brasil en la confluencia de corrientes tropicales y polares ha alimentado períodos de sequías y lluvias cada vez más intensas debido al cambio climático, según los científicos.

Por tercera vez en siete meses, Cassiano Baldasso tuvo que retirar carretillas llenas de barro de su casa en Muçum, una pequeña ciudad a 150 kilómetros río arriba de Porto Alegre.

El alcalde Mateus Trojan aseguró que muchos de los 5.000 residentes de Muçum tendrán que reubicarse. Su oficina tiene previsto reconstruir el 40% de la ciudad en otros lugares.

Casi 81.000 personas en todo el estado de Río Grande do Sul se encuentran en albergues y otras 538.000 se encuentran sin hogar (en casas de amigos y familiares).

Con información de Reuters y medios locales

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Lula anuncia millonario paquete de reconstrucción de Rio Grande do Sul que ya tiene 107 muertes por las inundaciones

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo este miércoles que las graves inundaciones en el sur del país, que dejan ya 107 muertos y una vasta destrucción en 425 municipios afectados, son “un aviso para el mundo” y “una factura que le está pasando el planeta” a la humanidad. Las operaciones de rescate en la castigada Porto Alegre, capital del estado de Rio Grande do Sul, fueron suspendidas por nuevas lluvias.

“Tenemos que parar esto a tiempo”, declaró Lula en un acto en el que fue presentado un paquete de inversiones en áreas de infraestructura y prevención de desastres naturales, que apuntan a “corregir décadas de ocupación desordenada de las ciudades de este país”. Se trata de proyectos por un valor inicial de 18.300 millones de reales (3.560 millones de dólares), que serán ejecutados en 532 ciudades de todas las regiones del país. En todos los casos, son iniciativas que estaban en estudio antes del desastre que las lluvias de los últimos días provocaron en el sur del país.

Para el plan de reconstrucción, el gobierno de Brasil prometió unos 10.000 millones de dólares.

El ministro de Finanzas, Fernando Haddad, prometió una “inyección de recursos del orden de 50.000 millones de reales”. El paquete de medidas contempla principalmente la entrega de créditos para ayudar a trabajadores, empresas y municipios afectados.

“Vamos a tener que prepararnos porque veremos el tamaño de los problemas cuando el agua baje y los ríos vuelvan a la normalidad”, dijo Lula.

“Mucha gente perdió mucho y tenemos que tener eso en cuenta”, añadió.

Más temprano, Leite había estimado el monto de la recuperación en 19.000 millones de reales (3.700 millones de dólares), según dijo en X.

El agua cubrió ciudades enteras como Porto Alegre, capital de Rio Grande do Sul, estado fronterizo con Argentina y Uruguay, declarado en estado de calamidad y donde 1,5 millones de personas de unos 400 municipios sufren con la falta de agua y alimentos y serios problemas en el suministro de energía. También fueron destruidas miles de viviendas e infraestructuras, como puentes o rutas, y se vieron perjudicadas la producción agropecuaria y toda la actividad económica de uno de los estados más prósperos de Brasil.

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Inundaciones: cien muertos en Río Grande do Sul y temor por nuevas lluvias

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Las inundaciones causadas por las fuertes lluvias en el sur de Brasil ya dejan 100 muertos y 1,5 millones de personas damnificadas en 417 municipios, que ahora volvieron a estar en alerta máxima por nuevos temporales que van a afectar aún más a la región y el riesgo de colapso de las represas 14 de Julio en Cotiporã y Bento Gonçalves y PCH Salto Forqueta, em São José do Herval e Putinga.

Además, la Defensa Civil ha contabilizado, hasta el momento, 131 desaparecidos y 362 heridos por las lluvias e inundaciones sin precedentes que afectan principalmente al estado de Rio Grande do Sul.

Hasta el momento, 401 municipios se han visto afectados; “prácticamente todo el estado”, señaló en una rueda de prensa Eduardo Leite, gobernador de Rio Grande do Sul, la región más damnificada por las lluvias.

El anuncio de nuevos temporales a partir de este miércoles, y que serán más fuertes entre el viernes y el domingo, tiene en alerta a las autoridades que preparan desde ya las medidas de contingencia.

Según el Instituto Nacional de Metereología (INMET), en los próximos días se esperan “fuertes lluvias y tormentas” en el área más austral del estado de Rio Grande do Sul, en toda la zona fronteriza con Uruguay, debido a la llegada de un frente frío.

El gobernador hizo un llamado a los habitantes de municipios que ya fueron afectados y que posiblemente volverán a caer en la mira de las lluvias para que permanezcan en los albergues y solo regresen a ver lo ocurrido con sus hogares cuando las autoridades confirmen total seguridad para sus vidas.

No es hora de volver a laS casas ni de estar en los sitios que fueron afectados”, señaló el gobernador, quien además advirtió que las nuevas precipitaciones van a tener incidencia en varios municipios y en la zona metropolitana de la capital, Porto Alegre, donde se prevén deslizamientos.

Rio Grande do Sul ha sido el estado de Brasil más azotado por las lluvias, con 100 víctimas mortales, mientras que el vecino estado de Santa Catarina registró un fallecimiento.

En total, ya son 1,5 millones de personas que sufren con la falta de alimentos, de medicinas y de servicios básicos como luz y energía, de las cuales unas 160.000 están refugiadas en casas de amigos o familiares y otras 48.799 en abrigos improvisados por las autoridades.

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Inundaciones en Brasil dejan al menos 95 muertos y decenas de desamparados

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Además, se investigaban otros cuatro fallecimientos, mientras que 131 personas seguían con paradero desconocido y 155.000 se habían quedado sin hogar.

Los equipos de rescate se apresuraban el martes en evacuar a las personas atrapadas por las devastadoras inundaciones en el estado de Rio Grande do Sul, en el sur de Brasil, donde se reportaban 95 muertos y supervivientes desesperados en busca de alimentos y suministros básicos.

En las afueras de Eldorado do Sul, a 17 kilómetros de Porto Alegre, la capital del estado, muchas de las personas que abandonaron sus hogares dormían al borde de la carretera y dijeron a Reuters que estaban pasando hambre. Familias enteras se marchaban a pie, llevando sus pertenencias en mochilas y carritos de la compra.

“Llevamos tres días sin comer y acabamos de conseguir esta manta. Estoy con gente que ni siquiera conozco, no sé dónde está mi familia”, dijo un joven llamado Ricardo Junior.

Las inundaciones han dificultado las labores de rescate, y docenas de personas siguen esperando ser evacuadas en botes o helicóptero de las casas afectadas. Pequeñas embarcaciones recorren la ciudad inundada en busca de supervivientes.

La agencia estatal de Defensa Civil dijo que el número de víctimas mortales había aumentado a 90 y que se estaban investigando otras cuatro muertes, mientras que 131 personas seguían en paradero desconocido y 155.000 se habían quedado sin hogar.

En Porto Alegre, ciudad de 1,3 millones de habitantes situada a orillas del río Guaiba, las calles del centro estaban bajo el agua, mientras los habitantes se encontraban con estanterías de supermercados vacías y gasolineras cerradas, y las tiendas racionaron la venta de agua mineral.

Las inundaciones también han afectado a los servicios de agua y electricidad, con más de 1,4 millones de damnificados en total, según la Defensa Civil de Brasil.

Casi medio millón de personas se quedaron sin electricidad en Porto Alegre y las ciudades periféricas, ya que las compañías eléctricas cortaron el suministro por motivos de seguridad en los barrios inundados.

El operador de la red nacional, ONS, dijo que cinco presas hidroeléctricas y líneas de transmisión habían quedado fuera de servicio debido a las fuertes lluvias.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva declaró en un programa de televisión gubernamental que la magnitud de los daños no se conocerá hasta que bajen las aguas. 

Asimismo, prometió ayuda federal para el estado en lo que se considera el peor desastre climático de su historia.

Los economistas de JP Morgan prevén que el impacto de las inundaciones en la economía brasileña sea un modesto descenso del crecimiento del PIB y un aumento marginal de la inflación, debido principalmente a la subida de los precios del arroz, que se produce en gran parte en Rio Grande do Sul.

Fuente: Reuters.

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Desastre en Porto Alegre: Las razones detrás del colapso que mantiene a la ciudad sumergida

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Porto Alegre, una de las principales ciudades de Brasil, se encuentra sumida en una crisis sin precedentes debido a las intensas lluvias que han azotado la región en los últimos días. Las precipitaciones, concentradas en un lapso de cuatro días, provocaron el desbordamiento del río Guaíba, sumiendo a la ciudad en una inundación masiva y dejando a gran parte de su población sin acceso a servicios básicos como agua y electricidad.

La situación es crítica: prácticamente toda la ciudad se encuentra afectada, con barrios enteros bajo el agua y una notable falta de suministros. La magnitud del desastre ha llevado a la evacuación de cientos de residentes, así como de los huéspedes de los hoteles ubicados en las zonas afectadas.

Según informó el alcalde de Porto Alegre, Sebastião Melo, la nueva inundación fue causada por la desconexión de una bomba de drenaje, recomendada por la compañía eléctrica para prevenir cortocircuitos. Esta medida, sin embargo, no impidió que el río alcanzara su nivel máximo histórico el domingo, superando en más de dos metros la cota de desbordamiento.

A pesar de los esfuerzos para controlar la situación, el nivel del río apenas ha descendido en los últimos días, dejando a numerosos barrios bajo el agua y paralizando por completo la actividad en la ciudad. El aeropuerto y la estación de autobuses permanecen cerrados, mientras que las carreteras y puentes han sufrido daños significativos, lo que requerirá una costosa reconstrucción en los próximos meses.

La magnitud del desastre se extiende más allá de Porto Alegre, afectando a toda la región metropolitana, donde residen millones de personas. Se estima que miles de hogares sufren cortes de agua y electricidad, mientras que las condiciones de aislamiento y las dificultades para acceder a servicios básicos agravan aún más la crisis.

Este desastre natural, que ha dejado a su paso una estela de destrucción y desolación, plantea importantes desafíos para las autoridades locales y nacionales, que deberán coordinar esfuerzos para hacer frente a las consecuencias de una de las peores inundaciones que ha sufrido la ciudad en su historia reciente.

Por qué se inundó Porto Alegre

La cuenca del Guaíba recibe toda su agua de los ríos Taquari, Jacuí y Caí, los más afectados por las torrenciales lluvias. Juntos, representan alrededor del 90 % del volumen total del Guaíba, que tiene más características de lago que de río y un flujo naturalmente lento.

Las intensas lluvias concentradas en cuatro días provocó que el Guaíba pasara de cerca de 2 mil metros cúbicos por segundo a 25 mil metros cúbicos por segundo. En consecuencia, el agua subió extremadamente rápido.

Otro problema es que no baja con esa velocidad y por eso persisten las inundaciones. El lento flujo se debe al extraordinario volumen de agua y también al hecho de que Guaíba fluye por un estrecho paso hacia la Laguna de los Patos, de unos dos kilómetros de ancho.

Atravesando una situación de calamidad pública, Porto Alegre viene sufriendo inundaciones debido a las crecidas del Guaíba, principal vía que abastece a la ciudad. Tan solo en la última semana, el nivel subió más de dos metros por encima del nivel de inundación y alcanzó este lunes un nivel récord, de 5,33 metros. El límite máximo sin correr riesgos es de 3 metros.

A esto se suma la geografía de la central fluvial de Rio Grande do Sul. Hay una serie de afluentes del interior del estado que desembocan en el Guaíba, que en condiciones normales no genera problemas de inundaciones.

Con el aumento de las precipitaciones, aumenta la cantidad de agua que alimenta el río, que por otro lado enfrenta dificultades para desembocar en la Laguna de Los Patos

Los diques protectores bajo amenaza

Porto Alegre está bordeada por 24 kilómetros de diques de contención externos, que fueron instalados como una forma de prevenir posibles avances de ríos bajo la ciudad.

El sistema atraviesa varios barrios de la capital y la zona donde hay un muro de contención está rodeada por 14 compuertas.

El sábado pasado se desbordó el dique que represa las aguas del río Gravataí, ubicado junto a la Federación de Industrias de Rio Grande do Sul (Fiergs), en la Zona Norte de Porto Alegre.

Ese día, la Municipalidad de la capital de Rio Grande do Sul emitió una alerta de evacuación para el barrio Sarandí, en los alrededores del dique, y sigue sacando a los vecinos de la zona con apoyo del Ejército y los Bomberos.

Según el Servicio Geológico Brasileño (SGB), la mitad de las lluvias previstas para todo el año 2024 cayó en este estado en los últimos días. “La situación es terrible. La gente está sin infraestructura, prácticamente en la oscuridad. Viene mucha gente aquí”, narró Paula Brust, una de las voluntarias que acoge a los que llegan a un refugio temporal en Porto Alegre.

La situación es tan crítica que, aunque no lloviera en los próximos días, igual seguría siendo grave.

La previsión es que lloverá más en la región.

Al menos 86 muertos y 134 desaparecidos

La devastación y el avance del agua dejó hasta el momento al menos 86 muertos y 134 desaparecidos, según el balance más reciente divulgado por las autoridades regionales.

El nuevo balance de víctimas agrega dos fallecidos y 23 desaparecidos a la anterior lista de víctimas de la catástrofe, que ha afectado gravemente a buena parte del estado de Rio Grande do Sul, fronterizo con Argentina y Uruguay.

Las autoridades investigan las causas de otros cuatro fallecimientos, para determinar si están relacionados con las precipitaciones, que afectan el sur de Brasil desde hace una semana.

La región más afectada es Rio Grande do Sul, donde se han registrado 85 de las 86 víctimas mortales, y el otro fallecimiento ocurrió en el estado vecino de Santa Catarina.

Los datos de la Defensa Civil local señalan que 153.824 personas se han visto obligadas a abandonar sus casas y trasladarse a recintos de familiares y amigos, mientras otras 47.676 están alojadas en albergues improvisados por las autoridades.

Lula prometió ayuda

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, prometió que la burocracia no será obstáculo en las labores de recuperación del estado y que se pondrá a disposición de la región todos los recursos necesarios.

“Le debemos mucho a Río Grande del Sur y al pueblo gaucho”, dijo Lula.

Lula visitó este fin de semana la región encabezando una comitiva formada por varios ministros de su Gobierno y los presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, y de la Cámara de Diputados, Artur Lira, quienes han adelantado que esta semana el Congreso votará “medidas extraordinarias” de auxilio financiero.

“Estamos en guerra, sé que ese es el sentimiento del presidente Lula, no habrá limitaciones, ni restricciones legales. Es necesario deshacerse de la burocracia, las trabas y las limitaciones para que nada falte en la reconstrucción de Río Grande del Sur”, expresó Pacheco.

Con información de Infobae

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