Rovira

Los puntos fuertes de la economía misionera para captar inversiones

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Después de recibir una nueva calificación positiva de la consultora Moody’s, Misiones se destaca por varios puntos fuertes en materia económica, que la hacen atractiva y previsible a la hora de salir a buscar potenciales inversiones.
¿Cuáles son las fortalezas fiscales de Misiones para captar inversiones privadas?
Ante una coyuntura volátil es pertinente que las finanzas públicas provinciales estén con las cuentas ordenadas a los fines de no afectar de manera negativa las previsiones de inversión a realizar por parte del sector privado.
 

  1. a) Historia de resultados operativos normalmente superavitarios:

En el promedio de los últimos siete años de la ejecución presupuestaria de Misiones se observa un superávit económico equivalente al 9,4 % de los ingresos corrientes. En tal sentido, conforme al cierre del último ejercicio financiero en 2017, Misiones obtuvo un resultado económico positivo equivalente a 2.570 millones de pesos. Los ingresos corrientes alcanzaron a los 45.076 millones, superiores a los gastos corrientes que ascendieron a 42.506 millones, permitiendo destinar el remanente a inversiones reales directas en todo el ámbito de la Provincia.
 

  1. b) No está expuesta al riesgo cambiario

 
La volatilidad del mercado cambiario producto de la coyuntura económica internacional que presiono la suba del precio del dólar en un 40 % en lo que va del 2018 con respecto al precio promedio de diciembre de 2017, generó que el stock de deuda del gobierno nacional, de las provincias y de las empresas en dólares se hayan incrementado en la misma proporción, es decir, si tenían una deuda al cierre de diciembre de US$ 100 dólares que equivalía a $ 1772,73 pesos, hoy (15/05/18) estarían debiendo $ 2.463 pesos, producto de la devaluación de la moneda, que en determinadas ocasiones puede dificultar a dichas entidades al cumplimiento de los servicios de deuda a consecuencia del descalce.
Atento a ello, Misiones desde 2003 adoptó una clara política de desendeudamiento provincial revirtiendo la composición de la moneda de su deuda, pasando una participación del 93 % de la deuda en dólares en el año 1999 al 5 % en el año 2017, lo que claramente reduce cualquier impacto de la suba del tipo de cambio en las finanzas provinciales dotándola de previsibilidad.
 

  1. c) Bajo ratio de endeudamiento sobre los ingresos totales:

 
Al cierre del 2016 el stock de deuda sobre los ingresos totales para la Provincia de Misiones representaba el 16 %, encontrándose un 19 % por debajo de la media de las 24 jurisdicciones (23 provincias más CABA) dado que el ingreso total de las 24 jurisdicciones al cierre del 2016 ascendió a $ 1.387.879 millones y el stock de deuda pública alcanzó a los $ 460.165 millones de pesos, siendo su ratio promedio del 33 %.
A pesar de diferenciarse positivamente, Misiones en el año 2016 con respecto al ratio observado de las demás jurisdicciones, en el año 2017 siguió adoptando una política de reducción de su nivel de deuda en función a sus ingresos totales producto que, en el cierre del 2017, el indicador pasó a ser del 14 %, es decir, dos puntos porcentuales menos que el observado en el 2016.
 

  1. d) Participación del gasto de Capital por encima de la media:

 
Con el fin de dotar de una infraestructura indispensable que generar ambientes propicios para la canalización de las inversiones privadas internas como externas, en cuanto a obras viales, escuelas, hospitales, viviendas, entre otros, Misiones de cada $ 100 pesos que gastó en 2016, $ 16 lo destinó a gasto de capital, estando 5% por encima de la media de las provincias (11 %). 
Asimismo, producto del resultado económico positivo, el Gasto de Capital de Misiones en 2017 se incrementó 59%, lo que representó un incremento en términos reales del 27 % al deflactar la inflación de dicho periodo (24,8 %), elevando la participación del gasto de capital sobre el gasto total al 18 %.
 

  1. e) Bajo nivel de ocupación estatal con respecto a la media nacional:

 
Misiones es una de las jurisdicciones con menor cantidad de empleados públicos cada mil habitantes ocupando el puesto Nº 19 en 2016, que es el último dato publicado por el Ministerio de Hacienda de la Nación, lo que refleja una política de austeridad a los fines de no comprometer el normal desenvolvimiento de las finanzas públicas.
 
Misiones en 2017 con respecto al 2016 incrementó su planta un 0,63 %, cuando su crecimiento poblacional es del 1,18 % promedio anual.
 

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Closs: “La Renovación ha funcionado bien como proyecto político y como gobierno”

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Unos días antes de la corrida cambiaria, Maurice Closs anticipó que la salida del Gobierno era pedirle auxilio al FMI. Hoy advierte que aunque se superó la encrucijada del SuperMartes con los vencimientos de Lebacs, los problemas de fondo de la economía argentina siguen estando en el mismo lugar, pero con un saldo de más deuda, mayor inflación y tasas de interés asfixiantes. El senador advierte que la turbulencia de esta semana modifica el escenario electoral pensando en 2019, año donde tendrá el rol de acompañar: “No estoy en clave electoral”, asegura.
¿Ese anticipo fue información privilegiada o experiencia?
Venía viendo el devenir de la economía con el escaso conocimiento que uno tiene, pero nos dábamos cuenta. El modelo de tipo de cambio atrasado con tasas de interés altísimas y apertura de importaciones sin potencial exportador, hacía que la Argentina se quede sin dólares, con déficit fiscal, que sale a financiarse con letras, Lebacs a tasas altísimas, lo que arma una bola de nieve que no paraba más. Ante la primera corrida uno empieza  a ver cuál es el camino de salida que tiene, porque ya le pidió plata prestada a todo el mundo y el usurero te estaba apretando un poco más de la cuenta. Conociendo el modelo de gobierno y conociendo el ajuste que no se estaban animando a hacer, veo que le queda el prestamista de última instancia, al que le vas a pedir cuando estás fundido. Decía dos cosas: “Ajuste y Fondo Monetario, que son las dos caras de una misma moneda”. Fue lo que ocurrió. Por ahí no era indispensable, pero conociendo como piensan algunos del Gobierno, veía que de este descalabro se salía con otro prestamista y el único prestamista de última instancia que te puede resolver 30 mil millones de dólares es el FMI.
 
¿Se solucionaron los problemas o se compró tiempo?
Las causas que llevaron a esta corrida, siguen prácticamente todas vigentes. El déficit fiscal, la gran bola de nieve de las Lebacs. Lo único que cambió, pero lo hizo el mercado, es el tipo de cambio, que se fue a 25 pesos, que ya es un precio de salida más caro para quienes quieren salir del país. Las causas que provocaron la corrida, se mantienen intactas. Lo que ganamos con el SuperMartes, que hay que reconocer que estuvo bien jugado, es tiempo hasta el próximo vencimiento de las Lebacs, que será dentro de un mes, porque las Lebacs se están colocando a un plazo muy corto.
¿Cuál es la salida?
El principal error es querer parar la inflación cuando no la podía parar. El Presidente habla mucho de la herencia recibida, pero si hay algo que el Gobierno anterior no le dejó, fue herencia de deuda, aunque sí una política de precios desvirtuada. Salir de esa política tiene sus costos, básicamente de inflación, porque si subís tarifa, sube la inflación, subís combustible, más inflación, el maíz, sube la carne, más inflación… acomodar todo el tema tarifas es inflacionario.  El error fue haberse puesto como objetivo pautas de inflación bajas cuando todavía no había resuelto el esquema de precios relativos de la economía y todavía no los terminó de resolver. Yo hubiera puesto a crecer la economía, porque había condiciones, con inflación, devuelto competitividad con el tipo de cambio y acomodar gradualmente las tarifas, pero con una economía más dinámica, en crecimiento. Ahora lo que queda, para mí, es cambiar el modelo, mirar mucho más a la producción y no tanto a las finanzas. No puede ser que el ajuste fiscal sea todo para disminuir gastos, que significa menos viviendas, menos rutas, menos obra pública, menos Conectar Igualdad, y que suba el déficit financiero, que es plata para la timba. Eso lo tienen que parar, haciéndoles pagar a ellos el costo financiero. Para eso creo que viene el Fondo Monetario Internacional. Van a tratar de conseguir dinero para sustituir el esquema perverso de las Lebac.

El Presidente pidió un gran pacto ¿Hay que acompañar?
El presidente está jugando muy fuerte a la política y ese fue uno de los errores. En 2017 decidió instalar la grieta entre buenos y malos, como la economía no andaba. Le dio resultados. Tuvo una gran elección con la grieta de por medio, pero la economía seguía en problemas. Con ese resultado pensó que tenía ganado el 2019 y el 2023. Yo decía en la campaña electoral: “Se vienen los ajustes de segunda generación y tienen cara de joven y cara jubilado”. ¿Qué pasó? Intentaron el ajuste previsional y lo hicieron, como vieron que salieron un poco dañados en su imagen, volvieron a jugar a la política y lanzaron la candidatura de Macri, la reelección de María Eugenia Vidal y Horacio Larreta. Mezclaron la política y esto les explotó en las manos. Mezclaron un modelo inconsistente en la visión económica y financiera. No había posibilidad de cubrir estos vencimientos, con la anticipación de un calendario electoral. Cuando el Presidente llama a los gobernadores es como la mancha venenosa, llama para compartir el ajuste. Hay que ser sensato, hay que darle las herramientas de administración, para tarifas, para la deuda. Pero que él sea el que se lleva los laureles si le sale bien o los costos si le sale mal, porque esto de compartir los costos es adolescente.
¿Por dónde se haría el ajuste?
El gasto social es lejos el más alto. Cuando Macri asume, con el karma de ser de derecha, cuida todos los derechos adquiridos en el Gobierno anterior e incluso amplía la base en algunos casos, como la reparación histórica a los jubilados o la AUH para monotributistas. Mantuvo el fuerte esquema social… que uno tiene que preguntarse si es consistente o no, en cobertura. La torta del gasto es social. El Gobierno va a intentar mantener esos programas, pero es probable que lo que cambie sea el mecanismo de actualización, o sea licuar vía inflación. Es probable que no sea más automático. Van a eliminar planes, Conectar Igualdad no va a quedar nada. El gobernador Hugo Passalacqua contó que le eliminaron cien médicos de cabecera. Es probable que saquen todo. No es meter miedo. Estará difícil que pague los planes forestales como prometió. Por ahí cerraría la canilla.
Es como un déficit cero…
Un déficit cero sin anunciarlo, con una base caja, con egresos muy similares a los ingresos. Se va a parar la obra pública en un Estado que ya se retiró de la obra pública menor. El Gobierno nacional ha bajado la partida en viviendas de modo gigantesco.
¿Cambió el escenario 2019?
Cambió notablemente. Macri empezó a jugar a la política mucho tiempo antes, cuando anunció las tres reelecciones. Esa anticipación de la carrera, parecía una enorme madrugada con la oposición fría esperando el 2019 y 2023 en manos de Cambiemos. Hoy el peronismo federal o el kirchnerista sabe que juntos o separados tienen posibilidad de ganar en 2019. Llama la atención la mezquindad de Vidal en estos días de crisis, cuidando su imagen y no defendiendo al Gobierno. Ahora las encuestas la miden a ella arriba de Macri. Ahora… creo que el plan B, Vidal, no existe. Si la gente se cansa de Cambiemos, Cambiemos no gana ni que le pongan a Messi de candidato.

¿Los gobernadores son el sostén?
La política debería ser el sostén, donde los gobernadores ocupan un rol muy importante. Macri debería respetar aunque suene duro, los códigos de la política. Es jodido pedirle gobernabilidad a un espacio como el peronismo cuando se intervino el partido. Hoy necesitan que los gobernadores de espacios provinciales como el nuestro den una mano, cuando hace unos días los tenías a los cachetazos.
¿Y en Misiones? El año pasado hablaste de preservarte…
Nunca dije preservar. Mi visión no pasa por preservar. Pero muchas veces me ayudaron para que sea y ahora dispuesto a ayudar. He vivido en clave electoral desde 2003, con Carlos Rovira, después como candidato a senador, a gobernador, la reelección. Se lo que es estar en clave electoral y hoy no lo estoy. Estoy absolutamente en otra cosa, quiero ayudar desde mi rol de legislador, aportando la visión desde la política o la economía. Pero después de catorce años de estar en clave electoral, hoy no lo estoy.  
 
¿Cómo está la Renovación?
Ha decidido un esquema de convivencia, de gobernabilidad. Eso genera algunas zonas grises, pero habiendo hecho bien las cosas durante tantos años en este proceso, tiene más posibilidades que un modelo que se presenta como el cambio, pero que en el corto tiempo que le tocó administrar el país, no lo está haciendo con éxito. La Renovación tiene mucho más para mostrar.
La clave es mostrar que la Renovación ha funcionado bien como proyecto político y como gobierno. Es fácil que te digan te queremos cambiar porque hace mucho que estás en el Gobierno. ¿Qué vas a traer? ¿Algo nuevo? La Renovación tiene que resaltar sus procesos y poner en valor lo que hizo desde 2003. El desendeudamiento, el país y la provincia estaban endeudados y la Renovación, primero Rovira, después yo y ahora Hugo, en ningún momento emitió deuda, con un proceso de desendeudamiento que hace que si hoy sube el dólar no tenemos que preocuparnos por sacar plata de la educación para pagar la deuda. Segundo, resultados en educación. Haber logrado ser la provincia con mayor inclusión en escolaridad rural o los Nenis, fue un proceso que hoy se mantiene. Por último, obras públicas, son producto de ese proceso que tiene resultados en la política fiscal, desarrollo social, salud, son resultado de un continuo desde 2003. Yo defiendo ese continuo y a quienes fueron responsables desde 2003.

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Misiones tendrá un instituto para promover el valor de sus recursos genéticos

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. Se construyó en Puerto Iguazú un espacio integral para el abordaje de la temática, cuya primera etapa está terminada y próxima a inaugurarse. Será único en su tipo en la Argentina. Su creación fue aprobada por la Cámara de Representantes en la sesión de este jueves.

El organismo se encargará de investigar los componentes de la biodiversidad para impulsar estrategias de uso sustentable y desarrollo tecnológico que apunten a la equidad intergeneracional. Proveerá servicios profesionales y tecnológicos a empresas e instituciones, y ante requerimientos particulares. Se busca valorar los servicios ecosistémicos y resguardar la biodiversidad de la provincia, así como también incorporar capitales a los circuitos de la bioeconomía misionera.

En los fundamentos del proyecto, Rovira explicó que “la concreción del IMiBio será un gran avance y un fuerte impulso para los investigadores y becarios que optan por planificar sus vidas y carreras científicas en nuestra provincia”.

Afirmó que la iniciativa presenta grandes oportunidades y desafíos para el desarrollo de la investigación científica y también para las actividades que vinculan a todo el pueblo misionero con la biodiversidad. Mencionó, como ejemplos,  la docencia, extensión y transferencia de conocimientos, para el desarrollo de bioproductos y de actividades productivas sostenibles en la provincia.

“El funcionamiento del IMiBio permitirá contar con un instrumento estratégico para la conservación y puesta en valor de la biodiversidad existente en nuestros montes, campos, humedales, lagos, arroyos y ríos; incrementará la calidad y excelencia en la formación de recursos humanos y promoverá su residencia y trabajo en la provincia”, expresó.

Para el legislador, será “una de las herramientas que utilizaremos para mejorar la calidad de vida de los misioneros, aportando los conocimientos necesarios para el uso y administración responsable de los bienes naturales existentes, y contribuyendo a garantizar a la población el derecho y disfrute de un ambiente saludable en Misiones”.

En la norma sancionada también se declaran de interés público las actividades que promuevan el desarrollo científico, tecnológico, social, cultural y económico, basadas en un uso sustentable directo e indirecto; y la conservación de la biodiversidad de la provincia.

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De vuelta al fondo

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La tortuosa relación de la Argentina con el Fondo Monetario Internacional se inició en 1956 por iniciativa del presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu. Desde entonces, Argentina estuvo “bajo acuerdo” con el organismo durante 38 años hasta 2006, cuando Néstor Kirchner canceló casi diez mil millones de dólares de la deuda contraída en los años previos, que terminaron en estallido de 2001. Las “transitorias” asistencias financieras, fueron para el país, casi una norma, aunque las relaciones no siempre fueron carnales.
Cuando la balanza se inclinó hacia una mayor intervención del Estado en la economía, las presiones fueron asfixiantes. En 1966, la dictadura de Juan Carlos Onganía se sacó el corset, canceló la deuda y suspendió el acuerdo.
En cambio, en los períodos de preponderancia del libre mercado, hubo indulgencia, como en los últimos años del menemismo, cuando el país se encaminaba a una evidente crisis por el exceso de deuda y la inevitable caída en default.
Durante la dictadura de 1976, el Fondo apoyó el programa regresivo y se convirtió en garante del repago de 43 mil millones de dólares que se convirtieron en la herencia económica que después condicionó a los gobiernos democráticos.
Raúl Alfonsín recurrió cuatro veces al Fondo, Menem otras cinco y la fugaz alianza otras dos, incluido el Megacanje y el Blindaje. Duhalde cerró un último acuerdo hasta que Néstor Kirchner rompió relaciones para recuperar independencia económica.
Con el santacruceño hubo una guerra frontal y hasta 2018, la Argentina se había librado de la imposición de las políticas del FMI.
En ninguno de los períodos bajo el mandato del FMI hubo una real mejora económica y de los indicadores sociales.
Durante pequeños períodos pos acuerdos, se equilibran las variables que obligaron a pedir auxilio, pero a largo plazo, los efectos son contrarios. Lo mismo sucede con la pobreza, que siempre creció en igual proporción que los montos de los préstamos, hasta un insoportable 50 por ciento después del estallido de la Convertibilidad, sostenida por el placebo que inyectaban los mercados y el complaciente Fondo.
Sorpresivamente, el martes, el presidente Mauricio Macri anunció la vuelta al FMI. Fue apenas unas horas después de una cumbre con sus socios de la alianza Cambiemos para analizar la suba de tarifas y la corrida del dólar. Todos salieron a “ratificar el rumbo” y a negar cualquier problema. El senador Humberto Schiavoni aseguró que la disparada del dólar se debía al movimiento de tasas en Estados Unidos y que “gracias a la competencia del Gobierno en el manejo de las variables, el Gobierno pudo calmar a los mercados”. El radicalismo ni se enteró. El dólar, tampoco. Siguió subiendo hasta superar los 25 pesos al filo del cierre del viernes, cuando el Central gastó 25 mil millones de pesos para enfriar la fiebre.
Para contener la suba, el Gobierno gastó desde abril casi el cinco por ciento de las reservas y no hay certezas de que haya tocado el techo. En las últimas semanas se esfumó el equivalente a toda la porción de educación en el presupuesto nacional y el doble de salud, un plan de infraestructura completo para el país, o varios años del denostado Fútbol para Todos. El dólar subió 50 por ciento en un año y 25,5 solo en 2018.  
Pese a contar en su equipo con el Messi de las finanzas y varios ministros de economía sin sillón, no hubo receta que calmara la fiebre.
Macri dio un mensaje con un giro dramático y juró que pedía el préstamo “pensando en el mejor interés de todos los argentinos, no mintiéndoles como tantas veces nos han hecho”.
El tono y la estructura traen a la mente un mensaje similar, en diciembre de 2000, cuando Fernando De la Rúa también difundía un spot grabado celebrando el Blindaje que iba a salvar la economía argentina. “Es un éxito para mí como Presidente y para todo el pueblo que se beneficiará porque a partir de esta extraordinaria operación económica podremos crecer espectacularmente y comenzar a generar los empleos que necesitamos”. “¡Qué lindo es dar buenas noticias!”, se despedía sin presagiar que exactamente un año después debería huir en helicóptero.
Macri no dio demasiados detalles del pedido de auxilio que sorprendió a propios y extraños. Pedir auxilio al FMI no es el mejor cartel para una campaña que se avecina y contrasta con una de las políticas que el kirchnerismo transformó en bandera.
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, tampoco explicó los alcances del nuevo blindaje, siquiera después del encuentro en Washington con Christine Lagarde. Hasta ahora se sabe que Argentina intentará calificar para un crédito stand by de alto acceso.  
Es un misterio lo qué sucedió entre la noche del lunes, cuando se hizo la cumbre de Cambiemos y el mediodía del martes, cuando hubo que salir a pedir auxilio al Fondo.
Todo indica que no fue la imparable corrida del dólar, sino la posibilidad certera de no poder cancelar vencimientos de deuda y de bonos Lebacs que se acumulan en forma geométrica. El modelo de financiamiento vía deuda externa llegó a su fin con la suba de tasas en Estados Unidos y ya no hay garantías de que el “mercado” confíe en la Argentina.
La suba de tasas del Banco Central pretende enfriar el furor por la moneda verde, pero el costo es demasiado elevado y ya hay quienes miran con desconfianza la táctica de ofrecer demasiado. Cuando la ganancia es tan alta, hasta el Lobo de Wall Street se pone en guardia.
El peso de los intereses es ya de dos puntos del PBI y el déficit fiscal de 6,4 por ciento.      
El martes vencen cerca de 30 mil millones de dólares en Lebacs, el instrumento favorito de Federico Sturzenegger para contener la inflación. Si hipotéticamente, los tenedores decidieran salirse y recuperar sus dólares, se llevarían el equivalente al salvataje que se busca con el FMI. El préstamo serviría para financiar la fuga de capitales. También es cierto que hoy pedirle plata al fondo es más barato que apostar a los mercados financieros, aunque el costo político sea enorme.
¿Por qué el mercado mira con desconfianza a un Gobierno que hizo casi todos los deberes? Tener al Messi de las finanzas no garantiza ganar el partido de la economía real. La acumulación de endeudamiento y la falta de recursos por la parálisis económica y un dólar cada vez más caro, obligan a replantear estrategias.
Para 2018, el monto total de vencimientos de deuda era de u$s 64.649 millones, pero el 30% ya fue cancelado y restan pagar u$s 44.842 millones. De los casi u$s 65.000 millones, casi 70% son colocaciones realizadas en 2017. El porcentaje sube al 80% si se toman las colocaciones a partir de la asunción de Macri, indica  la Fundación Abdala.
Para 2019, los vencimientos de deuda entre capital e intereses alcanzan a u$s 35.410 millones. En este caso, el 68% de ese total fue colocado por la actual administración
Si consigue los 30 o 40 mil millones de dólares que va a buscar, Macri tendría el colchón para cubrir los vencimientos por lo menos hasta el fin de su mandato y daría una señal a los mercados para conseguir más financiamiento.  
Lo curioso es que el propio Gobierno alimentó varios monstruos que ahora lo amenazan. Desactivó las trabas para la fuga de capitales y la remisión de utilidades al exterior, eliminó retenciones a la patria de la soja y el límite de tiempo para liquidar ganancias a los exportadores. Claro está, hoy no hay dólar que alcance.
Los sojeros, por los que “se jugaron la vida”, según reclamó Carrió, no devuelven generosidad. No liquidan a la espera de una mayor devaluación que maximice rentabilidad. La patria primero.
El modelo económico instaurado en 2015 consiste en asegurar el funcionamiento en base a un masivo endeudamiento externo con una preeminencia del capital por sobre el trabajo. Este nuevo endeudamiento estuvo orientado siempre a incrementar reservas y atender las obligaciones externas y no al desarrollo interno.
La política de tasas altas para seducir a los mercados se traduce en problemas en la economía real que cada día se acentúan. La construcción solo crece en el centro del país, mientras que en la mayoría de las provincias registra una caída. En Misiones la construcción privada cerró el año en una baja de 5,3 por ciento –comparada con un 2016 que ya había sido pésimo- y hoy hay constructoras que no pueden vender departamentos ya terminados, lo que desató una guerra sucia entre empresarios para poder captar algún cliente.
El Banco Nación suspendió los créditos hipotecarios a una tasa del 17 por ciento y acceder a un crédito es cada vez más complejo por el nivel de las tasas. La entidad que conduce Javier González Fraga le echa la culpa a Sturzenegger, pero tomó otra medida que causó pánico en cientos de empresas a lo largo del país: decidió parar la compra de cheques diferidos, un recurso por el que las empresas se hacen de efectivo a cambio de sus cheques a plazo, pagando una tasa de descuento. Las empresas que canjeaban sus cheques para conseguir liquidez se vieron desnudas. La ola de quejas hizo dar marcha atrás. Pero ahora canjear los cheques tendrá un costo de 36 por ciento, por lo menos hasta que pase la tormenta.

Pretender que la vuelta al Fondo será esta vez inocua para la Argentina es pecar de ingenuo. “Es un Fondo Internacional muy distinto al de hace 20 años”, argumentó Dujovne, más en defensa propia que en ayuda del organismo.
Vale mirar a Grecia que está bajo el auxilio del FMI desde hace varios años y todavía sigue en respirador artificial. A cambio de la asistencia financiera, el país helénico tuvo que hacer una reforma laboral, achicar el Estado y privatizar casi todos sus activos. Los otros países con créditos stand by como los que pidió Argentina, son Irak, Jamaica y Kenia.
En diciembre pasado, un reporte del FMI sobre Argentina advertía que “es esencial reducir el gasto público, sobre todo en los ámbitos en que dicho gasto ha aumentado rápidamente en los últimos años, en particular salarios, pensiones y transferencias sociales” y recomendaba “considerar la adopción de un ancla fiscal a mediano plazo y de un mecanismo más riguroso para exigir el cumplimiento”. En paralelo plantearon “acelerar la reducción de los aranceles de importación, eliminar la mayoría de los permisos de importación, retirar los obstáculos a la inversión y la entrada de empresas al mercado y adoptar medidas para promover la competencia interna”.     
En un nuevo reporte, publicado en las últimas horas, el FMI reclama que “en los casos en que la sostenibilidad o credibilidad fiscal pudieran correr riesgo, las autoridades deben abordar esas inquietudes aplicando un ajuste con una fase inicial más intensa e impulsando la reforma fiscal”.
Entre las demandas del organismo para prestar plata a la Argentina, figurarían un congelamiento de las jubilaciones y pensiones y un achique en la planta del Estado, además de la reforma laboral demorada por la presión de los sindicatos. “Ahora nos van a exigir más”, admitió el jefe de Gabinete, Marcos Peña.
Hasta ahora el Presidente no dio detalles de lo que está dispuesto a aceptar como condiciones. Solo explicó la urgencia a un grupo de gobernadores y una decena de empresarios de primera línea, entre los que se encontraba el misionero Gerardo Díaz Beltrán, como flamante presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa.

Lejos de las especulaciones políticas, los gobernadores apelaron a la responsabilidad. Un grupo estuvo en la Casa Rosada a pedido del Presidente.
El misionero Hugo Passalacqua fue recibido en la Residencia de Olivos.
La apelación a los gobernadores es una señal clara que la política es la única instancia para sostener el timón cuando la turbulencia financiera pone en peligro al barco.
“Las dificultades del momento imponen racionalidad, sensatez y unidad”, expresó Passalacqua tras reunión con Macri. Fue el mismo tono diplomático de los demás gobernadores. No comparten la decisión, pero no es momento para pasar facturas. 
“Sin pertenecer al color político del Gobierno nacional creemos que el paso de la toma de crédito por parte de la Nación colabora en despejar incertidumbres en el universo de las finanzas y el crédito internacional.  Aunque ellos (por el Gobierno nacional) sean quienes tengan la responsabilidad de gobernar al país no vamos a ser los misioneros, a quienes cuidaremos siempre, quienes dificultemos la acciones de gobierno”, insistió el gobernador misionero.
La responsabilidad institucional contrasta con el socio de la alianza Cambiemos. La UCR emitió un duro comunicado firmado por el presidente de la Convención Nacional, Jorge Sappia. “Sostenemos que antes de esa determinación deberían haberse intentado otras medidas menos gravosas para el pueblo, sus trabajadores, sus empresarios, sus jubilados. Ahora, existe un riesgo cierto de recesión, y con ella, la caída del consumo, la parálisis económica y la pérdida de fuentes de trabajo y de empleo”, critica. No es la primera vez que el radicalismo hace públicas sus desavenencias, aunque su actitud adolescente se interpreta como la necesidad de forzar internas para ganar espacios de cara a 2019.
Lejos del poder central, las críticas corrieron desde todos los espectros políticos. Hasta la Iglesia, en la voz del obispo Jorge Lugones, titular de la Pastoral Social, acudir al FMI “no es una salida inteligente”. Además cuestionó al Gobierno: “Acá de gradualidad no hay nada”.
Misiones ha sostenido en todo este tiempo la palabra gobernabilidad. Desde la vereda opuesta al Gobierno nacional diferencia los matices ideológicos de la necesidad de sostener un timón institucional. En la última semana dio una nueva muestra. Se opuso a los tarifazos, pero también a la idea de que el Congreso imponga otra política. Es una decisión que corresponde al Presidente.
Como nunca, en esta nueva turbulencia, resalta la tranquilidad de haber asumido una política económica opuesta al modelo actual. Desde 2003, cuando el hoy presidente de la Legislatura, Carlos Rovira asume su segundo mandato como gobernador, se dejó de tomar deuda y se limitó la exposición en dólares de los pasivos.  Por estas horas, el conductor de la Renovación transmitió un mensaje claro: “Hay que estar más que nunca al lado del pueblo. En los peores momentos hay que proteger y socorrer a los que necesitan”.
 

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Problemas de corazón

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Pretendían atacar el corazón del programa económico nacional”.  Con ese argumento salió a justificarse el diputado nacional de Cambiemos, Luis Pastori, el único misionero que votó en contra de la posibilidad de que la Provincia tenga un impuesto cero a la transferencia de los combustibles, como arma para combatir las asimetrías con Paraguay y Brasil.
La iniciativa formó parte de una batería de proyectos impulsados por la oposición para ponerle freno a los tarifazos en la energía.
La dramática defensa de Pastori deja al desnudo que no hay plan B al ajuste de tarifas sobre el consumidor para parchar un déficit fiscal que sigue creciendo en paralelo a la inflación y al endeudamiento.
Si ese es el corazón, se entienden los problemas cardíacos. Pastori acusó a la oposición de pretender mellar la salud del Gobierno frenando sus políticas con “proyectos improvisados”, similar argumento al que utilizó cuando rechazó la declaración de la emergencia yerbatera, a la que calificó de “una mentira”. La avanzada desreguladora del Presidente y la amenaza de un nuevo tractorazo, demuestran, un año después, que la crisis estaba latente.
No hacía falta tanta obediencia, entienden incluso en el radicalismo. Con una abstención o incluso, votando a favor, no cambiaba el resultado final de la votación en el Congreso, pero simbólicamente no se ponía (ni a la UCR) a favor de los tarifazos y en contra de los misioneros.
El apuro no parece ser el problema real, sino la voluntad política de encontrar soluciones. A fin de cuentas, la ley Pymes, de la que él fue promotor con la esperanzadora inclusión del artículo 10 con herramientas específicas para combatir las asimetrías, pasó por todas las formalidades y todavía sigue sin reglamentarse en su totalidad.
“No solo apuntábamos a la nafta, sino a la reactivación de la economía, a que haya un mayor movimiento y una mayor fuente de ingresos por recaudación. Eso es lo que perdió Misiones en este ida y vuelta de caprichos. Nos perjudican los caprichos cuando no hay racionalidad. Las veces que tuvimos que acompañar cosas que creímos que hacían bien al país, lo hicimos”, señaló el diputado Ricardo Wellbach como síntesis de una sesión en la que el oficialismo bloqueó todas las iniciativas de la oposición al requerir los dos tercios de los votos.
La Nación nunca atendió ni entendió las problemáticas fronterizas. Las asimetrías ahora pasaron a ser “exageradas”, pero las colas para ir a Paraguay siguen siendo eternas y el combustible está mucho más barato, nueve pesos menos que en Posadas. Ya hay una consecuencia directa. La venta de combustibles cayó entre 12 y 15 por ciento desde la eliminación del ITC diferenciado. Pero discutir algún remedio es “apurado”.
Hasta ahora el único ajuste real vino por el lado de las tarifas y la eliminación de subsidios que recae sobre el usuario de a pie. En los últimos dos años, la tarifa eléctrica aumentó 2.500 por ciento y la única aspirina es un pago en cuotas de una parte de la factura. Es un costo político que recae sobre la Nación y que se acrecienta ante cada suba. El bolsillo es mucho más transparente que las preferencias políticas. No miente. Y eso hace al descontento, indisimulable.
El Presidente advirtió el malhumor creciente. Y para evitarse un mal mayor, pretendió trasladar ese costo a los gobernadores, a través de un pedido de bajar impuestos en las tarifas. Si la responsabilidad es de todos, no es de ninguno en especial.
Pero la realidad marca que el escenario es dispar. Hay provincias como Buenos Aires, con una carga impositiva que supera el 15 por ciento. Otras están por la mitad y Misiones, en el promedio de cinco por ciento de Ingresos Brutos a la distribución de energía. Ante un aumento del 2500 por ciento, la quita de un impuesto que significa el 5 por ciento, no modifica sustancialmente la ecuación final.
El pedido presidencial de un “costo compartido” por los gobernadores, responde al malhumor social por las tarifas, que no estaba en los planes.
Hace apenas unos meses se firmó el Pacto Fiscal en el que se acordó la reducción gradual de Ingresos Brutos a los servicios de electricidad gas y agua del 5 por ciento a cero en 2022. Pretender cambiar las reglas de juego apenas unos meses después no es la mejor muestra de solidez ni previsibilidad.
Incluso se barajó en un momento un proyecto de ley del propio Gobierno para bajar todos los impuestos, incluido el IVA –que alcanza al 27 por ciento en el sector comercial-. Eso significaría perder recaudación en un impuesto que además se coparticipa. Nunca hubo un mínimo replanteo que apunte a la ganancia empresaria.
De todos modos, la primera en salir a cumplir los deseos de Macri, fue María Eugenia Vidal, quien ordenó una rebaja de impuestos que ella misma había restablecido este año. No se pagaban desde 2016, pero la favorita presidencial apeló a la Justicia para volver a cobrarlos. Ahora, convenientemente, anunció una rebaja del 15 por ciento, lo mismo que representaban el Fondo Especial de Desarrollo Eléctrico y el Fondo Especial para Grandes Obras que ella reinstauró.
Por supuesto, en Cambiemos y los medios se elogió el “gesto” desprendido. Pero ese gesto va de la mano de una enorme caja extra que recibió Vidal gracias al desprendimiento –forzoso– del resto de las provincias. Cuarenta mil millones adicionales de coparticipación que antes se repartían en porciones a cada Estado. Semejante incentivo, lo menos que puede despertar es la generosidad.
En Misiones, pese a los recursos cedidos, el Gobierno hizo un enorme esfuerzo para que la tarifa no suba en la misma proporción que los aumentos que llegaban. Absorbió parte de los mayores costos de la energía que se compra al sistema federal y ahora subsidió la tarifa final para el usuario. Antes, por decisión del gobernador Hugo Passalacqua, se había congelado el Valor Agregado de Distribución. Ese esfuerzo se tradujo en una transformación sorprendente, que pone en cuestionamiento el mito de que en Misiones se paga la energía más cara del país. Según datos de la Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica de la República Argentina, a marzo, Emsa estaba entre la cuarta y la segunda distribuidora con tarifas más bajas del país y al mismo tiempo, entre las de menor carga impositiva.
Pese al permanente latiguillo opositor, Emsa es hoy una empresa que está muy cerca de alcanzar el equilibrio financiero, se enorgullecen en el Gobierno. Ven como un acierto la elección de Passalacqua al poner al frente a Guillermo Aicheler, un outsider que vino con mano de hierro a sanear la empresa. También destacan la decisión del Gobernador de congelar el VAD  para que el bolsillo sienta menos.
Seguramente será uno de los temas a analizar por el Gobernador en su discurso del 1 de Mayo en la apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura provincial. Hay mucha expectativa por el texto del discurso, que se mantuvo encerrado bajo siete llaves. Cada palabra será estudiada con lupa para encontrar alguna señal sobre el año político que se avecina.
Los primeros escarceos muestran a una Renovación unida y a una oposición que se esfuerza por mostrar despliegue con suerte dispar. Los socios radicales de Cambiemos no pudieron nominar a candidatos para disputar espacios en el Instituto de Previsión Social. El mismo problema tienen a la hora de desembarcar en los barrios. Una cosa es el dirigente que necesita mostrarse y ser parte. Otra cosa el militante, que debe explicar que el cambio que hoy se siente en el bolsillo, es a la larga lo más conveniente.
Del otro lado, como depredadores cuando huelen sangre, los opositores que hasta ahora se habían lamido las heridas de las derrotas electorales, descubrieron que juntos, pueden poner en apuros al Gobierno. El peronismo “federal”, el más kirchnerista y otras corrientes, se encontraron de pronto, juntos en posiciones similares en contra del aumento de las tarifas. Pero hasta el radicalismo y la siempre dispuesta Lilita Carrió descubrieron la debilidad del Gobierno que se desgasta al defender el ajuste como respuesta a todo. Dispararon fuego amigo, buscando salir lo menos dañados del mal momento de los socios.
Ese es el verdadero costo político, incluso mayor que el descontento social, que deberá pagar el Gobierno nacional por su política de ajustes. La oposición encontró puntos en común para construir desde la diversidad. Esa cercanía no existía hasta el tarifazo. La foto en Córdoba, con Juan Schiaretti como anfitrión de un variopinto escenario político, todavía sin liderazgos claros, revela que al oficialismo le ha nacido un potencial rival.
Y mientras atiende el frente político, el Gobierno debió lidiar con el económico, el que hasta ahora menos dolores de cabeza le había dado. Pero un día todo junto pareció flaquear. El dólar se disparó en una preocupante corrida y obligó al Banco Central a una fuerte intervención para frenar la sangría. En una semana se usó todo un arsenal: suba de tasas y ventas por 4343 millones de dólares. Pero el dólar cerró por encima de los 21 pesos. Cinco pesos por encima del pronóstico de Alfonso Prat Gay, cuando advertía que un dólar a 16 pesos sería un fracaso del Gobierno.
El presidente del Banco Central, Federico Struzenegger es, pese a todo, el menos cuestionado en medio de la tormenta. Las peores críticas se las llevan el jefe de Gabinete, Marcos Peña y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.
El enojo empresarial está en alza. Sienten que las tasas altas terminan influyendo en la inflación y conspiran contra la posibilidad de crecimiento. Tampoco comparten la política para contener al dólar. Y algunos voceros lo hacen público: “No apostamos al cambio para esto”. En definitiva, viven de las ventas y el mercado interno no repunta salvo en sectores puntuales.
Ahora, una de las entidades empresarias de mayor peso en la Argentina, será comandada por un misionero: Gerardo Díaz Beltrán fue electo presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa y quiere aportarle una mirada federal a la entidad. “Estamos en un país que tiene un discurso permanentemente federalista, pero que no se da en la práctica.  Por qué, no empezar por casa e iniciar  ese federalismo, por CAME era el momento de hacerlo”.

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