Rovira

La Cámara de Representantes de Misiones iniciará las sesiones el 1º de Mayo

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Según la convocatoria del presidente del Poder Legislativo, Carlos Rovira, la sesión especial de apertura será a las 9, en el edificio histórico de la Legislatura, ubicado en inmediaciones del Parque Paraguayo de la capital provincial. En el inicio formal del período de sesiones ordinarias, el gobernador Hugo Passalacqua, dará su discurso anual ante los legisladores, para dar cumplimiento a lo preceptuado por la Constitución Provincial.

La sesión especial fue convocada mediante el Decreto N° 271 del presidente de la Cámara de Representantes, Carlos Rovira.

La Carta Magna de Misiones, en el artículo 96, establece que el Alto Cuerpo Parlamentario deberá iniciar su período ordinario de sesiones el 1° de mayo de cada año.

También determina, en el artículo 116, inciso 1, que el gobernador deberá “informar a la Cámara de Representantes al iniciarse el período de sesiones ordinarias, del estado general de la administración, del movimiento de fondos que se hubiere producido dentro o fuera del presupuesto general durante el ejercicio económico anterior y de las necesidades públicas y soluciones inmediatas”.

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En cómodas cuotas

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El rostro sonriente detrás de una cortina y los dedos en V, burlones, de Nicolás Massot ante el reclamo furibundo de la oposición para que se discuta en el Congreso un freno a los aumentos de tarifa, desnuda un debate en el que solo gana el oficialismo. Como en el cruce de Gabriela Cerruti con el ministro de Finanzas of shore, Luis Caputo, la anécdota tapa lo importante.
El incremento de tarifas es un drama para buena parte de la población, agobiada por la inflación que no detiene su marcha. Y también se estaba convirtiendo en un problema para el Gobierno con las críticas de los propios aliados. Pero el escándalo del Congreso sirvió para desviar el foco.

El radicalismo, que venía amagando con críticas picantes, salió con el pecho inflado: logró ser recibido y escuchado por el Presidente. De socio quisquilloso a agradecer un descuentito en cuotas… con interés.  Alfredo Cornejo terminó pidiendo que “el argentino consuma menos”, como paliativo a lo que debe pagar. “La inflación deriva de que la sociedad cree que tiene más derechos que recursos“, completó Javier González Fraga, con su habitual desdén por los que están más abajo. Obvia recordar que bajo su conducción en el Banco Central se desataron las dos peores hiperinflaciones entre 1989 y 1990.
Por esos años también se pagaba los servicios en cuotas. Durante la hiperinflación, en 1989, Carlos Menem, recién asumido después de la partida anticipada de Raúl Alfonsín, tuvo esa generosidad. En julio de ese año se anunciaba la medida. Al mismo tiempo, el radicalismo daba su apoyo al plan económico.
El presidente Mauricio Macri y su equipo no suavizaron un ápice los aumentos ya confirmados. Pero sus explicaciones dejaron conformes a “todos”, dijeron macristas y radicales después de la cumbre en la Casa Rosada. El todos excluye, claro, a quienes deben pagar las tarifas. Incluye a quienes la cobran y quienes deciden. Pero no a todos.
Lo curioso es que las fórmulas para justificar los tarifazos contradicen lo mismo que decían los ahora gobernantes cuando estaban en el llano. “Aumentan las tarifas de los servicios, aumenta el precio de gas en boca de pozo, se reabre el canje de deuda. ¿Renuncia Kicillof?, se preguntaba en 2012 un sonriente Rogelio Frigerio desde el llano. Ahora él mismo anticipa que no se terminaron las subas, sino que habrá varias más por “cuatro o cinco años”.
En dos años, la electricidad aumentó 562% en promedio, el agua (338%) y el gas (223%), muy por encima de lo que subieron (en términos nominales) los sueldos de los asalariados.
Según un estudio de la Universidad Nacional de Avellaneda en 2015, el peso promedio de una canasta de servicios públicos rondaba el 6% del salario mínimo, mientras que en el 2018 este porcentaje subió al 21 por ciento. En este sentido, la Argentina pasó de estar última en 2015 al tercer puesto en 2018 detrás de Venezuela (33%) y Chile (23%).
La frialdad del Gobierno contrasta con la necesidad de la oposición de encontrar un elemento que aglutine fuerzas. El rechazo al tarifazo obligó a las principales fuerzas a sentarse en el recinto del Congreso, pero la sesión fracasó por el faltazo de varios actores principales. El quórum dependía de un legislador.
El misionero Daniel Di Stefano llegó sobre el sonido de la chicharra pero no alcanzó para evitar la frustración.
La sesión fallida no es responsabilidad de Di Stefano ni debe cargarse a Cambiemos, que, en el juego de la política, se puede permitir esos costos. Es un problema de la oposición. Algunas ausencias fueron notorias.
Fue una oportunidad perdida para que Misiones haga oír sus demandas por las asimetrías internas que soporta desde hace años con el costo de la energía. Lo había planteado ante sus pares el renovador Ricardo Wellbach al explicar que Misiones recibe energía cara y que no tiene cómo sustituir lo que demanda la producción.
La Provincia reclama cobrar las regalías de Yacyretá en energía, para poder darle el destino que mejor requiera el desarrollo económico local y eventualmente decidir el costo interno de la energía. El bloque Federal, que integra el Frente Renovador de la Concordia misionero, presentó una alternativa razonable a los tarifazos: propone que para los usuarios residenciales, las tarifas de luz y gas no podrán subir más que los salarios y serán estables por 12 meses. Además, para PyMEs, cooperativas de trabajo y empresas recuperadas, los aumentos de tarifas no podrán ser mayores al índice de precios mayoristas del INDEC.
La garantía de gobernabilidad que le brinda Misiones a la Nación permite hacer una oposición seria y hacerse escuchar en las demandas. Es una posición mejor que la de los socios del radicalismo o los locales del PRO que tienen obediencia debida.
El sector empresario presentó su propia propuesta, que apunta a bajar la carga tributaria en el valor de la tarifa. Si la carga tributaria no cambia, el aumento porcentual de la factura es igual al aumento porcentual de la tarifa. Si la carga tributaria indirecta baja, el aumento porcentual de la factura es menor al aumento porcentual de la tarifa”, indica un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal.
Sin embargo, para la Nación, la culpa de los tarifazos es, como no podía ser de otra manera, culpa de la herencia, pero también de los gobiernos provinciales y municipales. Ese es el argumento del radical Luis Pastori, quien defendió los tarifazos de Juan José Aranguren y culpó a la provincia por los costos de energía.
En realidad, la tarifa eléctrica de un usuario residencial, subió 34 por ciento en Misiones, pero ese número podría ser mucho más dramático: Emsa paga por la energía que compra a la Nación, 62,50 por ciento más que en marzo del año pasado. La Provincia absorbió prácticamente la mitad de las subas en el último año, al mismo tiempo que normalizaba los números de Emsa.
El secretario de Energía, Sergio Lanziani, advirtió que lo peor no ha llegado: Aranguren tomó la decisión de eliminar subsidios por 9 mil millones de dólares. Quiere decir que los redistribuidores van a tener que pagar el precio pleno de la generación en 2019, ese precio hoy es de 75 dólares el megavatio hora. Pastori dice la verdad: este nuevo gobierno federalizó el costo, a todos los distribuidores de entrega al mismo precio, que son alrededor de 50 dólares por megavatio hora, pero significa que para igualar el costo de generación, del mix nacional que son 75 dólares, todavía falta incrementar las tarifas eléctricas un 50% en dólares”. Si sube el dólar, será cada vez más caro, como sucede con los combustibles.
Los números oficiales ratifican que Misiones requiere una atención especial. No sólo subieron las tarifas de energía, sino que el combustible se disparó castigando a los usuarios de todo el país, pero especialmente a la Provincia, encajonada por las asimetrías con los países vecinos, pero especialmente con Paraguay. Desde marzo del año pasado la nafta súper aumentó en Posadas 50,5 por ciento interanual, acentuando las asimetrías con Encarnación, donde el mismo combustible se consigue hoy por ocho pesos menos el litro. En la vecina orilla en las últimas horas hasta bajó el precio. Aquí no hace más que subir.
Y no hay perspectivas de que la inflación se detenga. El Fondo Monetario Internacional –fuego amigo- anticipó para este año una inflación de 19,2 por ciento, por encima de las recalibradas metas del equipo económico. También habrá un menor crecimiento del esperado por el Gobierno, de solo 2 por ciento, cuando la expectativa era de 2,9. Eso implica menor reactivación y menor empleo.
La reactivación celebrada por el Gobierno es, hasta ahora, bastante endeble. Del medio millón de empleos creados en 2017, la mayoría son cuentapropistas y trabajadores en negro. 379 mil en total. Ese trabajador no aporta para su jubilación, tributa poco a la seguridad social y en definitiva, será un problema futuro para el Estado.
Misiones no escapa a esa tendencia, aunque en menor proporción. Según datos del Instituto Provincial de Estadística y Censos, en Posadas al tercer trimestre de 2017 había 155.436 personas ocupadas (5,1% más que en el mismo trimestre del 2016). De ese total, 74,0% pertenecen a la categoría obrero/empleado, es decir, 114.981 personas (4,8% más que en el mismo trimestre del 2016).
Los cuentapropistas conforman el 20,6% del total de ocupados (con un crecimiento interanual del 3,0%) y son patrones el 4,6% de los ocupados (con un crecimiento interanual del 33,4%).
Por el contrario, trabajadores familiares sin remuneración el 0,8% (la cifra interanual disminuyó un 26,2%), lo que revela una “migración” de amas de casa a buscar un trabajo para complementar los ingresos familiares. El empleo no registrado o “en negro”, aumentó 6,2% con respecto al tercer trimestre del año anterior (pasando de 37.284 a 39.607 personas), mientras que el empleo registrado creció en menor proporción: un 4,1% de manera interanual (pasando de 72.431 a 75.374 empleados registrados).
Está claro que Misiones debe potenciar sus propias cualidades para no depender exclusivamente del rumbo nacional.
La buena sintonía del gobernador Hugo Passalacqua con el presidente Mauricio Macri no anula la idea de que la prioridad es el “misionerismo” y, por el contrario, encuentra oportunidades para potenciarla. El Presidente tiene a Misiones entre sus favoritas a la hora de promocionar el turismo y lo demostró en una nueva “minicumbre” con el mandatario misionero en el Foro Mundial del Turismo que se celebró en Buenos Aires. Allí se cerró el acuerdo con Globalia, el grupo español que invertirá en dos hoteles en Cataratas, además de unirla en vuelo directo con Madrid con una inversión global de 80 millones de dólares.
El ministro de Turismo, José María Arrúa, mantuvo además reuniones con otros potenciales inversores. Hoy, sin dudas, es el turismo el gran atractivo: en los últimos dos años la actividad atrajo 160 millones de dólares, mucho más que otros sectores económicos.
El sector forestal, por caso, principal beneficiado de la reforma fiscal, que este año dejará de tributar 500 millones de pesos en Misiones, no ha reinvertido ni generado empleo en los últimos meses. La Mesa Forestal provincial se reunió el viernes es una herramienta fundamental para fortalecer la sinergia entre privados y Estado. Pero el empresariado debe ponerse en línea con el momento. El sector más concentrado de la economía, como nunca está recibiendo una enorme transferencia de recursos y, aún ganando más, lo ideal sería que haya una retribución social. De otro modo, el denostado Estado será el único aportante: menos recursos para atender más demandas.
Los productores entendieron que la única manera de proteger a la familia yerbatera es mantenerse unidos. Una demostración de fuerza fue la que hicieron al firmar un documento en contra de la desregulación del mercado, con la que insiste el Presidente.
Los yerbateros no quieren que se repita la historia, esa que los fundió entre 1991 y el 2000 y los obligó a malvender por limosnas el producto de su esfuerzo. Curiosamente, el documento elaborado contiene una fuerte defensa del Instituto Nacional de la Yerba Mate, la herramienta imperfecta que vino a poner un poco de orden después de sendos tractorazos entre 2001 y 2002. “El INYM nos pertenece, porque lo parimos, con gran sufrimiento, con dolor y lo vamos a defender como una madre defiende un hijo”, resaltaron los productores, como una advertencia a la ola de protestas que se levantará si Macri decide finalmente ponerle la firma a su proyecto.
Cambiemos tuvo que salir, casi por obligación a poner el pecho en defensa de la desregulación.
Alfredo Schiavoni indicó que “el Estado no puede meterse indefinidamente en el mercado, pero no puede retirarse de la fijación de precios”. Como propuesta, sugirió fijar cupos –algo que el INYM ya hizo sin suerte- para equilibrar oferta y demanda. El ex diputado provincial sostuvo que otra medida puede ser el reemplazo de los yerbales por plantas de pomelo y palta, que “tienen mercado en el mundo”. De cualquier modo, reconoció que el Estado no puede retirarse del todo, porque hay problemas en el mercado.
Lo cierto es que el mercado tiene problemas. Hay una concentración en cuatro empresas que marcan el ritmo de los precios a quince mil productores. Hace unos años eran diez las que dominaban el mercado. Una desregulación hará incluso más grande la porción para unos pocos. E incluso las grandes tienen problemas financieros que vienen de arrastre.
Lejos de medias tintas, el embajador en España, Ramón Puerta, dejó al desnudo que los argumentos del Presidente son los suyos. “La fijación de precio es un error, pero la desregulación sería tremenda. Hay que regular; no hay que plantar cuando hay superproducción; los precios deben ser reales, es decir lo que la oferta y la demanda van marcando”, señaló Puerta.
El ahora diplomático, pero nunca lejos de la política, reconoció que quiere ser parte de la alianza Cambiemos en 2019. “Unión Popular es en Misiones un brazo muy importante de un peronismo que fue vapuleado en los últimos años. Nosotros (Unión Popular) no somos parte de Cambiemos, pero somos un partido frentista”, se ofreció.
En Cambiemos no lo quieren pero reconocen su lealtad para con Macri y un núcleo duro de votos que puede aportar.
En cambio, en el radicalismo local hay enojo por el posible acercamiento. Pretenden una exclusividad que el PRO le niega persistentemente. De ambas partes reconocen que prácticamente no hay diálogo. La UCR disfruta más de las internas que de la construcción. El presidente, Francisco Fonseca, es cuestionado por sus correligionarios por el escaso apego al trabajo político en el partido y como enlace con Cambiemos.  Incluso, un dirigente ironizó: “Tenemos más motivos para una intervención que el PJ”.
 

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Se aceleran los tiempos

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La decisión de intervenir el partido Justicialista parece haber dado el puntapié inicial a un año político que recién debía amanecer dentro de varios meses. La inexplicable decisión de la jueza María Servini de Cubría, que usa como argumento la “derrota” del peronismo en las últimas dos elecciones, puso en alerta a todo el arco político. Poner a Luis Barrionuevo como garante de la “normalización” institucional del peronismo es una fina ironía: es el mismo Barrionuevo que en 2003, no hace demasiado tiempo, quemaba urnas en Catamarca enojado porque no lo dejaban candidatearse. Antes, claro, acuñó la frase: “Hay que dejar de robar durante dos años”.
Es imposible despegar la movida judicial de una intencionalidad política. Barrionuevo es un massista con partido propio, que vino a excluir a peronistas con partido propio. Para la “normalización” se reunirá con Sergio Massa y Eduardo Duhalde, pero no con el kirchnerismo al que preferentemente, se quiere tener lejos.

Parece una jugada armada para inclinar la cancha hacia un solo lado. Y no es el peronismo. La decisión judicial encendió las alarmas de todos los partidos, que se solidarizaron con el PJ. Incluso los radicales están intranquilos. Saben que son socios de conveniencia pero, más puristas, quieren resguardar la “institucionalidad” para competir en política.
El radicalismo está en Cambiemos por conveniencia y casi no convencido. El gobernador de Mendoza, Gustavo Cornejo se quejó de que en el Gobierno nadie consulta a la UCR y exigió lugares en las fórmulas de 2019. “Están dadas las condiciones para que el radicalismo tenga un mayor protagonismo en la Argentina que viene”, resaltó en su discurso en el Rotary Club en el que advirtió que no acompañarán la reforma laboral que impulsa Cambiemos, aunque reclamó políticas para “despedir con facilidad”.
Como contracara, cada vez que puede el Gobierno muestra su desdén por los socios. Elisa Carrió tiene mucho más peso específico dentro de la alianza gobernante que los socios radicales. La posadeña Aida Ayala, figurita radical de El Chaco y frustrada candidata a gobernadora, llegó al Congreso como parte del “cambio”. Ahora, cuando pidieron su desafuero por supuestos hechos de corrupción, los medios afines al gobierno hablan de “diputada radical”. En las malas, no forma parte.
Ayala está acusada de malversar fondos públicos y de lavado de dinero en operaciones cuando era intendenta de Resistencia. Ahora el Congreso debe votar su desafuero. La última vez que analizaron un caso similar, los legisladores fueron contundentes: si el juez lo pide, hay desafuero. El expulsado fue Julio De Vido.
Aída, como es conocida en Misiones, donde tiene aceitados vínculos con el radicalismo vernáculo y especialmente con el diputado nacional Luis Pastori, celebró en cambio el “apoyo” de sus pares de Cambiemos en el Congreso. ¿Tendrá la misma suerte que De Vido o algunos son más culpables que otros hasta que se demuestre su inocencia?
Hasta ahora Cambiemos protegió a todos sus funcionarios sospechados de alguna irregularidad. Ahora trascendió que el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, se sumó a la lista de patriotas con dinero afuera. A diferencia de su par de finanzas, Luis Caputo, el ex comentarista de TN habría blanqueado a través de la ley de “sinceramiento fiscal”, la friolera de 20 millones de pesos apenas unos meses antes de asumir como ministro. El Gobierno hizo silencio.
La gestión económica es hoy una preocupación para la administración de Macri. Los números son poco alentadores en materia fiscal y la inflación está lejos de ser domada. Es decir, se flaquea en las dos grandes promesas de campaña. Se festeja que baja el rojo primario, pero como contracara, se disparó el déficit financiero que ya representa el 12 por ciento de los ingresos tributarios.
El rojo primario acumuló $31.000 millones en el primer trimestre de 2018, lo que equivale a 0,3% del PBI, una meta sobrecumplida, que obedece al mayor ritmo de incremento de los ingresos genuinos (+28% i.a., motivado por la expansión de la actividad) frente a un incremento de los gastos (+18,5% i.a.) inferior a la inflación.
La contracción real del gasto primario se explica, principalmente, por la reducción nominal de las erogaciones en subsidios económicos y gastos de capital. Los subsidios económicos cayeron 20 por ciento.
Según datos de la consultora Ecolatina, aunque el Palacio de Hacienda puede mostrar mejoras en el resultado primario, no puede hacer lo mismo en el pago de intereses, que saltó de 29.290 millones en el primer trimestre de 2017 a 60.520 millones de pesos en los primeros tres meses del año (+106,6% i.a.). De hecho, en el primer cuarto de 2017 representaban sólo 0,3% del PBI, mientras que en el acumulado a marzo de este año arrojan un valor de 0,5% del PBI. Asimismo, en relación a los ingresos tributarios, la participación de los intereses pasó de 7% a 12%, respectivamente.
A pesar de las mejoras en el resultado primario, el déficit financiero aumentó 29,6%, al pasar de $70.630 millones en el primer trimestre de 2017 a $91.520 millones en los primeros tres meses de 2018. De este modo, se mantuvo estable en términos del PBI (-0,7%).
En paralelo, la inflación lejos está de ser dominada por el gradualismo. Los datos de marzo volvieron a asustar por el ímpetu de los aumentos: 2,3 por ciento, empujados básicamente por la educación -23 por ciento en el año- y los alimentos. Por regiones, las subas son dispares y en el NEA marcó 2,4. Pero en Posadas, los datos son desalentadores, lo que vuelve a disparar alarmas por las asimetrías.
La sociedad observa que hacen falta mucho más que eslóganes para derrotar a la inflación que corroe el poder adquisitivo. Pasó más de la mitad de mandato y la suba de precios sigue siendo explosiva. Las metas del 15 por ciento ya fueron pulverizadas y se habla de volver a “recalibrar” lo que ya fue mal calculado. Es ese el punto de mayor desencanto con el Gobierno. Incluso por encima de las cuestiones políticas, la desilusión se siente en el bolsillo y los dirigentes de Cambiemos admiten que si no hay un repunte inmediato, será más complejo volver a seducir al electorado.
Algunas encuestas ya comienzan a reflejarlo. Si antes la grieta estaba marcada entre Macri y Cristina, ahora los que desprecian a la ex presidenta se animan a sondear una tercera vía que todavía no es identificada.

En ese escenario, el Presidente necesita más que nunca sostener su gobernabilidad. Por eso se apoya en los gobernadores que le pueden garantizar estabilidad. La relación con Hugo Passalacqua, después de la visita a Misiones, quedó en su mejor momento.
Tanto que hasta en Cambiemos ponen mala cara. Algunos referentes de la alianza, especialmente del radicalismo, preferirían una relación más distante. Sin embargo, la relación institucional es excelente y, al menos en Misiones, la Renovación brinda más garantías que el propio partido. En el radicalismo protestan cada decisión del Gobierno y exigen más espacios de los que está dispuesto a ofrecer el PRO. Esa puja deriva en problemas territoriales que complican las perspectivas para 2019. Hay localidades en las que todavía no han hecho pie y no se conoce ni a sus figuras ni mucho menos, sus propuestas.
Por eso no sorprende que haya casi un acuerdo tácito de buenas ondas entre Macri y Passalacqua. El primero probablemente busque la reelección. El segundo es la garantía de continuidad de un proyecto político que tiene al misionerismo como bandera, pero que no pone palos en la rueda al desempeño nacional.
El misionerismo consolida su rumbo en forma independiente a los vaivenes nacionales. Está claro que las decisiones macro tienen un impacto en el territorio local, pero es desde aquí que se pretende mejorar la propia realidad. Y plantarse cuando se hace necesario, como en la intención del propio Macri de avanzar en la desregulación del mercado yerbatero. Ni siquiera los de Cambiemos –menos los radicales- se animan a suscribir la idea confirmada por Macri y ratificada como parte de la agenda de la próxima reunión de la Mesa de Competitividad, posiblemente a fin de mes.
El Estado está presente –a diferencia de la toma de distancia de la Nación- en buena parte de los eslabones de la economía y realiza aportes cuando hay que inyectar dosis de optimismo a las áreas más complejas.
Asumió una deuda financiera para desarrollar la construcción de viviendas de madera en el Parque Industrial de Posadas. Ahora Passalacqua cerró un acuerdo con la empresa Bioars que fabricará en Misiones reactivos para diagnóstico médico.
El presidente de Bioars, Giampaolo Scarton explicó que “se seleccionó Misiones por la ubicación geográfica, por la cercanía de otros países limítrofes. Además, por las condiciones de calidad de vida y la tranquilidad a la que pueden acceder los empleados; este factor hace que se logre mayor productividad y por ende, rentabilidad”.
Passalacqua quiere sumar la pata industrial a la mesa de la economía misionera, que tiene como puntales a la forestación, la agricultura y el turismo.
La naturaleza es un activo valioso para la economía que no tiene techo. Misiones alcanzó durante el verano un promedio de cinco noches de pernocte, lo que alienta a ir por más. Aunque los turistas que llegaron gastaron menos en comparación con 2016, el mayor número de visitantes y la mayor cantidad de noches alojadas, derivó en un gasto total de 7.080.935.400 pesos, contra los 5.856.345.600 de 2016.
Se necesitan inversiones en hotelería y servicios, pero el turismo es hoy el 7,5 por ciento del PBG misionero con más de once mil puestos de trabajo registrados -10 por ciento del total provincial-. En los últimos once años, la actividad creció 560,5 por ciento y si todas las rutas aéreas solicitadas operan, se estima un total de 1.600.000 movimientos de pasajeros, que representaría un incremento del 32% y un total de 15.000 movilizaciones de aeronaves, que representaría un incremento del 16%.
La relevancia del turismo está dada por el nivel de las visitas. Este sábado estuvo en las Cataratas del Iguazú el CEO de la Organización Mundial de Turismo, Zurab Pololikashvili, quien llegó con el Ministro de Turismo de la Nación Gustavo Santos. Luego Passalacqua recibió a empresarios del grupo inversor francés Huttopia, interesados en invertir en distintos puntos del territorio provincial.
Misiones necesita potenciar las inversiones para poder competir en mejores condiciones con las fronteras de Brasil y Paraguay. Es nuevamente el Estado provincial el que toma la posta para defender al comercio y las empresas afectados por las asimetrías y nuevamente se planteará el reclamo de la reglamentación del artículo 10 de la ley Pymes, esta vez con dos o tres puntos unificados. Incentivar el consumo local y conseguir una rebaja de las contribuciones patronales están entre las prioridades.
No hay en esa defensa una especulación electoral. El sector empresario es el que más apoyo le ha dado a Cambiemos en las últimas elecciones, pero es el más perjudicado por algunas de sus decisiones. Lo que se cuida, en el fondo, es el empleo local, que no admite jugadas políticas.
El conductor de la Renovación, Carlos Rovira es uno de los que gusta de evitar la especulación política. Esta semana dio una muestra: en medio del debate por la despenalización del aborto, el presidente de la Legislatura pidió declarar en Misiones un beneplácito por las manifestaciones a favor de la vida.

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Rovira declaró su apoyo a las marchas “ProVida”

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El presidente de la Cámara de Diputados, Carlos Rovira, presentó un proyecto para declarar de interés provincial las marchas “Pro Vida” que realizan distintos credos en contra de la despenalización del aborto.

“Desde mi lugar como padre, ciudadano y político en observación de la humanidad que nos rodea, considerando como principio de la dignidad de la persona humana, punto de partida para la defensa de todos los derechos humanos que derivan de él, se propone la presentación de la declaración en afirmación de su valor”, sostiene el conductor de la Renovación.

“Para el pleno desenvolvimiento de la persona y dotarla de la oportunidad de desarrollo de su propia vida, hace necesario la protección de la vitalidad desde el primer momento, capacidad de crecimiento y desenvolvimiento en plenitud, cuyo respeto incondicional es inescindible de su existencia”, argumenta.

La declaración pretende “contribuir al sostenimiento del derecho a la vida”.

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Debates asimétricos

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“Pagamos todo”, disparó, suelto de cuerpo, el ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere. Se refería a la deuda que reclama Misiones por más de mil millones de pesos, en fondos del tabaco y planes forestales. Pero el ex presidente de la Sociedad Rural sorprendió al desconocer la deuda. “Pagamos todo”, deslizó, sonriente en una entrevista con Canal 12. También incluyó en el paquete invisible a la deuda con los forestales, por más de 250 millones de pesos.
En el Gobierno provincial tomaron con desconcierto las palabras del ministro. En las últimas semanas fueron intensas las gestiones para liberar los fondos y numerosas las quejas de los productores. Incluso el subsecretario de asuntos Forestales de la Nación, el misionero Nicolás Laharrague, se mostró sorprendido por las declaraciones de su jefe y prometió ocuparse de agilizar los pagos.
No se sabe a ciencia cierta si Etchevehere no sabe o si su negación forma parte de una estrategia elaborada para asfixiar a Misiones y generar un malestar que siempre, siempre, primero se siente en el terreno local. Las dudas crecen y el 2019 está cada vez más cerca.
No parece tratarse de una guerra abierta, pero sí de una táctica que genera un desgaste en Misiones y la necesidad de estar permanentemente a la defensiva buscando solucionar problemas generados básicamente por los efectos de la política económica nacional. A los integrantes locales de la alianza, este escenario les es más conveniente, mientras mantienen casi a diario reuniones con diversos sectores económicos en las que lanzan promesas para un eventual segundo semestre político de Cambiemos, después de 2019.
En esas mesas, cuestionan especialmente la política fiscal de la provincia y reclaman que la Provincia “haga el esfuerzo”.
Olvidan explicar que cuando la economía estaba activa, la política fiscal era la misma y no cercenaba la expansión de nadie. Obvian también explicar que sin la política fiscal sostenida en la última década, la situación financiera de la Provincia seguramente sería igual a la de otros Estados que tienen una deuda impagable en dólares combinada con atrasos en pagos a proveedores o salarios.
Por el contrario, es la política fiscal la que le permite a Misiones “arreglárselas” bastante bien con la escasez de recursos federales.
La nueva visita Mauricio Macri –estará el jueves en Puerto Iguazú- será un termómetro para conocer cuan cerca está el Presidente de conceder alguna de las demandas que tiene Misiones por las asimetrías fronterizas. Hasta ahora ni siquiera hubo algún síntoma de que la Nación entienda el problema misionero y mucho menos, que esté pensando en algún remedio efectivo. Por el contrario, el único analgésico que tenía la capital provincial, fue quitado con la reforma impositiva que trae consigo más dolores de cabeza para los empresarios locales. Es peor el remedio que la enfermedad.
El jefe de Gabinete, Marcos Peña, reconoció la mora en la reglamentación del artículo 10 de la ley Pymes, pero al mismo tiempo relativizó la existencia de las asimetrías. “Lo peor ya pasó”, deslizó en la primera señal de que nada iba a cambiar demasiado.
La llegada a Posadas del secretario Pymes, Mariano Mayer, confirmó los temores. El funcionario, de tercera línea, se mostró interesado en los problemas expuestos, pero dejó claro que la solución no depende de él, lo mismo que la reglamentación del mentado artículo 10 de la ley Pymes, pese a que ese fue el título de su reunión.
Los empresarios locales también dejaron flancos expuestos. Los intereses de la Cámara de Comercio colisionan con la mirada que tiene la Confederación Económica de Misiones. Los primeros reclaman, con lógica territorial, medidas que atenúen el impacto de las diferencias de precios con Encarnación. Los segundos, algún remedio de fondo para toda la provincia, entendiendo que las condiciones geográficas generan daños permanentes a la economía. Esa grieta fue aprovechada por Mayer para eludir las demandas y pedir que se unifique un discurso. Fue la excusa perfecta para levantar la reunión que dejó pocos puntos positivos.
Los asociados a la Cámara de Comercio salieron con caras de pocos amigos. “Qué montón de palabras vacías. Con los costos y las asimetrías, los únicos que invertimos acá somos los que tenemos raíces en Posadas. No sé en qué país vive este muchacho, pero no entiende a Misiones. Recuerdo que nos quejábamos del relato, pero ahora tienen el mismo discurso incorporado, es la misma historia”, se quejó uno de los asistentes al encuentro cerrado de apuro para que Mayer pueda cumplir con la apretada agenda que se cerró con una reunión política a la que asistieron únicamente los dirigentes de la alianza Cambiemos. Mayer le contó después a Economis que vio “divididos” a los empresarios y aseguró que será muy difícil generar alguna medida si no hay una demanda en común.
Es más, el funcionario le bajó el tono a la reglamentación del artículo 10, promocionado en la campaña por los candidatos de Cambiemos, Luis Pastori y Alex Ziegler. “Es una buena herramienta pero deberían moderarse las expectativas de los alcances de esta normativa”, sorprendió.
Además del artículo 10, los empresarios reclamaron acciones urgentes: reducción de aportes patronales y como aspecto complementario que se cumplan los regímenes de intercambio en la frontera, sin dejar de considerar la necesidad de aplicar medidas de fondo, políticas de frontera y la tan mentada reglamentación del artículo 10 de la ley Pyme. Quedaron en revisar una propuesta para recuperar la vigencia del decreto 814, derogado con la reforma impositiva. Ese decreto le permitía a las empresas alejadas del centro del país, realizar aportes patronales a cuenta de Ganancias. En el caso de Misiones, hasta un 9,5 por ciento.
Mayer dejó claro que la Afip difícilmente acepte “condiciones especiales”, pero dijo que lo pondrá en la agenda. Ese fue quizás el único avance de la reunión: la promesa –difusa- de recuperar algo que ya se tenía.
El presidente de la CEM, Gerardo Díaz Beltrán solicitó que “de manera inmediata se apliquen los descuentos en las cargas patronales y no esperar hasta 2020. Esto impactaría en el sector industrial y el de los grandes comercios que son los que traccionan la actividad” y agregó que “habría que evaluar qué impacto tendría aplicar estos descuentos antes de 2020 y considerar la incorporación del sector productivo que no está contemplado”.
La CEM cuestionó el “discurso poco preciso y sin definiciones concretas” del enviado nacional. “Una reunión más”, hizo notar la entidad, cansada de discutir sobre lo mismo hace dos años.
A esta altura, ya parece una cuestión de fe seguir insistiendo. La confianza ciega, esa que se tenía hace unos meses, comienza a titubear.
El Gobierno nacional no parece tener la necesidad ni la urgencia de resolver cuestiones a mil kilómetros del radar de los principales medios porteños. Menos en momentos en que algunos indicadores le devuelven el alma al cuerpo, como la recuperación de la construcción o la caída de la pobreza. Sin embargo, ambos indicadores tienen su contracara.
La construcción crece dominada por grandes obras de infraestructura concentradas en un puñado de empresas y en dos o tres provincias. Crece la venta de asfalto y de cemento a granel, pero no la de bolsas individuales que se compran para hacer una casa. El promedio, como se sabe, puede ser engañoso. Misiones está lejos del boom de los ladrillos.
Lo mismo sucede con la pobreza. Sorprendieron los datos oficiales con una caída de cinco puntos en comparación con fines de 2016. La recuperación es obvia en comparación con el primer año de mandato de Macri, cuando se paralizó la actividad económica y se multiplicaron los ajustes de tarifa y salarios. Llamativo es que la política de ajustes siguió durante el año pasado, especialmente con el alza de tarifas y aun así haya bajado la pobreza.
En Posadas hubo una caída en el último semestre, pero creció dos puntos en comparación con el fin de 2016. Queda claro que las consecuencias de las asimetrías y suba de tarifas se siguen sintiendo en la capital provincial, donde se cerraron varios cientos de comercios. La preocupación del Gobierno provincial, local y las empresas por medidas de compensación urgentes, está más que justificada. La actividad económica en Posadas creció por debajo de la inflación.
En el Gobierno provincial advierten cada día que no hay tiempo para quedarse en lamentos. La solución de los problemas demanda una atención permanente y casi mano a mano con vecinos en las ciudades y los productores en el interior.
La inauguración de la anhelada ruta 8, entre Campo Grande y Dos de Mayo es una muestra de la continuidad de las políticas impulsadas por la Renovación. “La dirección es una sola, hacia adelante, a veces con pasos más cortos, otras con pasos más largos”, reflexionó gobernador Hugo Passalacqua.
En consonancia con su constante apelación a la unidad de los misioneros destacó: “Suelo decir que la alta política, la más suprema de las políticas es tratar de hacer un poco más feliz a la gente todos los días. Esa es nuestra responsabilidad y lo vamos a hacer si somos humildes, serenos, calmos, respetuosos; si no tenemos fanatismos, si sabemos trabajar juntos, si nos toleramos en las diferencias. No encuentro otra manera de trabajar”. Passalacqua tiene claro que el mejor camino para resolver los problemas es trabajar, desde la distancia y en otra vereda política, en conjunto con la Nación. La lógica es demoledora. Si garantizando gobernabilidad las soluciones demoran, imaginen en oposición política.
Los remedios, por lo pronto, son suministrados por el Estado provincial. Incentivos al consumo a través de distintos programas como el Ahora Misiones –vital para los comercios- o apoyando iniciativas como El Reventón que se hará por estos días.
La permanente planificación para mejorar las propuestas al turismo está dando resultados sorprendentes. Más al norte, las Cataratas del Iguazú vivieron la mejor Semana Santa. Hoteles repletos, colas para entrar al Parque Nacional y una oferta cultural que unió esfuerzos públicos con privados. Pese al aluvión de turistas no hubo mayores inconvenientes y los servicios funcionaron en forma correcta. Apenas hubo problemas en algunos vuelos sobrevendidos y faltante de habitaciones.
Por primera vez se arribará al medio millón de turistas en una fecha tan temprana, cifra que recién se alcanzaba a mediados de mayo. Todo un récord, pero que obedece a una larga proyección. Habrá que revisar los números finales, pero seguramente Cataratas fue uno de los lugares más visitados de la Argentina.
Esta vez, como nunca, también hubo efecto cascada. Los hoteles de El Soberbio también estuvieron repletos y los de la ruta 12, desde Posadas al norte, con capacidad colmada.
La Misa Popular en San Ignacio fue presenciada por más de diez mil personas que quedaron maravilladas por el espectáculo de Jairo y Baglietto en el cautivante escenario histórico de las Misiones Jesuíticas. La simbiosis entre cultura popular, religión y lo más moderno del show musical, es también un reflejo la propia realidad misionera. Una provincia joven, pero con mucha historia y que proyecta al futuro con la educación como emblema. La escuela de Robótica es el contraste de la última tecnología, que se mixtura con el legado de guaraníes y jesuitas. Y habrá más. Este año Misiones será pionera con las leyes de educación digital y del observatorio astronómico.
Ante la falta de respuestas de la Nación, es fundamental profundizar la búsqueda de soluciones desde lo local. La Renovación apuesta a ese mano a mano.

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