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El PJ Federal tendió un puente con Passalacqua y busca construir una alternativa política hacia 2027

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El PJ Federal abrió un nuevo canal de diálogo político con el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, con una mirada puesta en la construcción de una alternativa nacional hacia 2027 y en una mayor coordinación parlamentaria. El encuentro, realizado este miércoles en la residencia oficial de la Gobernación, reunió a la primera línea del espacio peronista federal con el mandatario misionero, en un contexto de reacomodamiento del poder provincial tras su ruptura política con Carlos Rovira.

Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel, Juan Manuel Olmos, Federico Achával y Emir Félix llegaron a Misiones para mantener una reunión de trabajo y avanzar sobre una agenda que combina intereses provinciales, producción regional y posicionamiento político. El objetivo de fondo es construir un puente entre gobernadores y dirigentes del peronismo del interior que permita superar la fragmentación y discutir una estrategia común de cara a 2027.

La conversación tuvo además una dimensión estrictamente parlamentaria. Los dirigentes federales buscaron explorar puntos de coincidencia que permitan aumentar el trabajo conjunto en ambas cámaras del Congreso, donde los legisladores misioneros pueden adquirir un peso relevante en votaciones de proyectos estratégicos para las provincias.

Uno de los temas que quedó sobre la mesa fue la continuidad de las PASO. El espacio peronista considera que las primarias pueden funcionar como una herramienta para ordenar la competencia interna y reunir distintos perfiles dentro de una eventual construcción opositora para 2027. La delegación buscó conocer si los seis legisladores nacionales de Misiones podrían acompañar esa posición, aunque el asunto quedó abierto y continuará siendo materia de negociación.

En cambio, hubo señales más concretas en torno a iniciativas vinculadas directamente con la economía provincial. Tolosa Paz, Michel y Félix manifestaron su disposición a acompañar el proyecto impulsado por Herrera Ahuad para reducir el IVA sobre la harina y la fécula de mandioca, además de sostener el reclamo por una emergencia para la producción yerbatera, uno de los sectores centrales de la economía misionera.

La coincidencia en estos puntos constituye una primera señal de acercamiento entre el PJ Federal y la administración de Passalacqua. El esquema que buscan construir tiene una particularidad política: los dirigentes peronistas reconocen el endurecimiento del gobernador misionero frente al Gobierno de Javier Milei, pero también su decisión de mantener distancia del kirchnerismo.

Ese posicionamiento intermedio abre un espacio para una articulación federal que no necesariamente implique una incorporación orgánica al peronismo nacional. La apuesta del PJ Federal es convertirse en un canal capaz de acercar agendas parlamentarias y productivas, preservando al mismo tiempo la identidad política de los actores provinciales.

Durante el encuentro también hubo coincidencias sobre el escenario económico y social. La caída de la recaudación, el aumento del endeudamiento de las familias, el deterioro de las rutas nacionales y la situación de las economías regionales formaron parte de una conversación en la que ambas partes identificaron problemas similares desde la perspectiva del interior.

Passalacqua puso especial énfasis en el estado de las rutas nacionales 12 y 14 y cuestionó el manejo de los recursos destinados a su mantenimiento. La infraestructura vial aparece así como uno de los puntos con mayor potencial para articular una agenda común entre Misiones y el peronismo federal, especialmente por su impacto sobre el transporte, el comercio, el turismo y la producción.

El diagnóstico también alcanzó al consumo. Tanto el gobernador como los dirigentes visitantes señalaron la pérdida de dinamismo de la demanda interna y observaron como una expresión concreta de esa situación las extensas filas de vehículos que atraviesan hacia Paraguay para abastecerse de combustible y realizar compras. Para Misiones, el fenómeno agrega una dimensión fronteriza a la discusión nacional sobre competitividad y poder adquisitivo.

El encuentro adquiere mayor relevancia por el momento político que atraviesa la provincia. El 3 de agosto, Passalacqua se desafilió de Encuentro Misionero, el espacio creado por Rovira como reemplazo del Frente Renovador de la Concordia. La decisión formalizó un quiebre que ya había comenzado a modificar el esquema de poder provincial.

Desde entonces, el gobernador avanzó con cambios en el gabinete, reconstruyó su mesa política y concentró bajo su conducción el vínculo con los legisladores nacionales de Misiones. En el Senado, Sonia Rojas Decut se alineó con Passalacqua y se apartó de Carlos Arce, mientras que en Diputados Alberto Arrúa, Yamila Ruiz y Daniel Vancsik también quedaron bajo la conducción política del mandatario, junto con el exgobernador Oscar Herrera Ahuad.

El reordenamiento también tuvo una expresión institucional en el Congreso. El bloque que reunía a los legisladores misioneros con representantes de Salta, Formosa y San Luis dejó atrás la denominación Innovación Federal, un sello asociado a la estructura electoral que había diseñado Rovira. La nueva identidad todavía no fue definida, pero el espacio mantendría su composición.

En ese escenario, la visita del PJ Federal funciona como un reconocimiento político al nuevo liderazgo territorial de Passalacqua. Para los dirigentes del espacio, Misiones representa un actor con capacidad para incidir en el Congreso y una provincia cuya agenda productiva coincide con varios de los ejes que buscan instalar a nivel nacional.

La construcción, sin embargo, todavía se encuentra en una fase exploratoria. No hubo definiciones electorales ni un acuerdo formal sobre las PASO, pero sí una primera convergencia en proyectos legislativos, infraestructura y economías regionales. El dato político es que ambas partes decidieron mantener abierto el canal de diálogo.

La apuesta hacia 2027 dependerá de la capacidad para transformar esas coincidencias sectoriales en una agenda política común. Para Misiones, el desafío consiste en utilizar su nuevo margen de autonomía para negociar recursos, infraestructura y políticas productivas. Para el PJ Federal, el objetivo es sumar a gobernadores y dirigentes provinciales a una construcción nacional que pueda disputar representación sin quedar subordinada a la lógica de Buenos Aires.

El encuentro de Posadas, en ese sentido, no constituye todavía una alianza electoral, pero sí marca un movimiento político relevante: el intento de construir un puente entre el nuevo esquema de poder misionero y un peronismo federal que busca recuperar capacidad de articulación territorial. El Congreso aparece como el primer terreno concreto para poner a prueba esa convergencia.

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El Norte Grande le pasó la factura a Nación: sin gas, rutas rotas y energía impagable

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La Odisea esta vez no fue la protagonista del IMAX del Centro del Conocimiento, sino hacerle entender al Jefe de Gabinete de la Nación, Diego Santilli, los reclamos unificados de las diez provincias del Norte Grande. El funcionario nacional llegó con una premisa muy elevada: “El 90 por ciento de los planteos de los gobernadores está resuelto”, dijo antes de la cumbre. “El dato que tengo es que la yerba está exportando mucho”, evadió ante la consulta por la crisis de la producción yerbatera, que lleva 27 meses en rojo, según el semáforo de Coninagro. 

Claramente, los mandatarios que iban entrando al hall del cine donde se realizó la cumbre, no pensaban lo mismo que el ex PRO. 

La coincidencia en el planteo fue la energía y la necesidad de que la Nación vuelva a invertir en las rutas, fundamentales para la seguridad vial y bajar costos a la producción, además de exigir respaldo de la Nación para enfrentar las consecuencias del fenómeno El Niño, que amenaza las poblaciones costeras y la producción de toda la zona. 

Aunque el gas natural es una problemática común -Osvaldo Jaldo, gobernador de Tucumán se quejó por el encarecimiento de las tarifas y el flujo más lento desde que dejó de ingresar gas de Bolivia-, el más enfático en el reclamo fue el anfitrión Hugo Passalacqua, quien pidió solucionar esa “deuda histórica” con Chaco, norte de Corriente y Misiones: “Misiones ni siquiera tiene acceso. Estamos como en el siglo XIX, quemando leña para poder producir”, cuestionó. 

El planteo de Passalacqua terminó siendo uno de los ejes de la cumbre. No sólo la falta de gas, sino que la electricidad que consumen las industrias misioneras, del norte correntino y muchas de El Chaco, se ha vuelto impagable para muchas industrias de la región, que quedan fuera de competencia con constante alza de los costos. 

La semana próxima -el 18- habrá una nueva reunión, esta vez en Buenos Aires, con representantes de Nación y ministros de Energía de las provincias para delinear un mecanismo de compensación energética diseñado especialmente para atender las demandas de la industria, además de los usuarios residenciales. 

Nación necesita los votos para aprobar la disminución de los subsidios para las zonas frías y el ministro de Economía, Luis Caputo, había prometido atender la situación del norte, algo que nunca concretó. La posición de los gobernadores es hoy de un peso específico distinto, después de haber frenado la reforma de la ley de Tierras y la del Manejo del Fuego, por eso Santilli no tuvo más remedio que aceptar el reclamo. 

El régimen de Zona Fría había sido creado en 2002 para subvencionar a usuarios residenciales emplazados en regiones donde la severidad climática es indiscutible, como la Patagonia, Malargüe y la Puna.

Sin embargo, en 2021 el esquema se amplió de manera significativa mediante la Ley 27.637, impulsada por Máximo Kirchner, incorporando grandes centros urbanos y regiones cuya pertinencia dentro del régimen siempre fue mucho más discutida desde el punto de vista técnico y fiscal, como gran parte de Buenos Aires, centro y sur de Córdoba, sur de Santa Fe, Mendoza y casi la totalidad de San Luis. Algunas de esas zonas se caracterizan por sus climas templados, importantes niveles de actividad económica y una media/alta densidad poblacional.

Esa ampliación elevó el alcance del régimen hasta abarcar a más de 4 millones de usuarios y convirtió al esquema en uno de los componentes más relevantes dentro de la masa de subsidios energéticos que financia el Estado nacional.

En la Cumbre del Norte Grande en Posadas, la infraestructura vial y logística ocuparon también un lugar central en la mesa. Misiones y Corrientes comparten una agenda marcada por el deterioro de las rutas nacionales y la necesidad de mejorar las condiciones de competitividad de una región alejada de los principales centros de consumo y de los puertos de exportación.

Uno de los reclamos apunta al estado de las rutas nacionales 12 y 14, dos corredores estratégicos para el transporte de cargas, el comercio y el turismo del NEA. Entre los mandatarios del Norte también comenzó a tomar fuerza la posibilidad de reclamar que parte de los recursos provenientes del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) llegue de manera automática a las provincias, con un mecanismo similar al de la coparticipación, para garantizar financiamiento destinado a infraestructura vial.

La otra demanda compartida por Misiones y Corrientes tiene como eje a la Hidrovía Paraná-Paraguay. Ambas provincias buscan que el corredor navegable incorpore formalmente el tramo del río Paraná comprendido entre Confluencia y Posadas, actualmente fuera del esquema central de la Hidrovía.

El planteo adquiere especial relevancia a partir de la reactivación de la infraestructura portuaria del NEA. Los puertos de Corrientes, Ituzaingó y Posadas comienzan a configurar un nuevo corredor logístico para la región, con particular importancia para el complejo foresto-industrial, que necesita reducir los costos de traslado de grandes volúmenes de carga hacia los puertos de Rosario y Buenos Aires y, desde allí, acceder a los mercados internacionales.

Por eso, el reclamo no se limita a una modificación administrativa del trazado. Misiones y Corrientes buscarán impulsar obras de dragado y mejoras de navegabilidad en el Paraná, particularmente en el tramo comprendido entre Yacyretá y Confluencia, para consolidar una salida fluvial competitiva para la producción regional.

El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, puso el foco en una de las principales coincidencias entre Corrientes y Misiones: el déficit de infraestructura que condiciona la competitividad del NEA. El mandatario sostuvo que el Norte necesita las mismas oportunidades de desarrollo que el centro y el sur del país y señaló especialmente la ausencia de una red de gas natural con capacidad para abastecer a la industria. “Acá en Misiones no tenemos problema de gas porque claramente no tenemos gas”, recordó que planteó Hugo Passalacqua durante la cumbre. Valdés advirtió que buena parte de la producción regional depende todavía de biomasa y leña para generar energía, una desventaja que impacta sobre los costos y puede convertirse incluso en una barrera para acceder a determinados mercados como el de Europa, tras el acuerdo con el Mercosur. Mencionó el caso del arroz correntino y extendió el problema a la cadena yerbatera que comparten Corrientes y Misiones. A ese déficit sumó la falta de infraestructura energética y el deterioro de las rutas nacionales como parte de una misma brecha estructural que el Norte Grande busca colocar en la agenda de la Nación.

Otro punto de fuerte coincidencia entre ambas provincias fue la Hidrovía Paraná-Paraguay. Valdés planteó la necesidad de mejorar la profundidad del canal navegable aguas arriba para reducir las limitaciones que hoy enfrentan los puertos del NEA. El objetivo, explicó, es alcanzar al menos entre 12 y 14 pies de calado, una profundidad que permitiría operar con otro tipo de embarcaciones, aumentar la capacidad de carga y ganar competitividad logística, aunque todavía se encuentre lejos de los 34 pies disponibles en otros sectores del sistema troncal. Corrientes viene trabajando esta agenda junto con Misiones y Chaco, en momentos en que las provincias buscan potenciar sus puertos y aprovechar el Paraná como alternativa al costoso transporte terrestre. Para Valdés, la discusión vuelve siempre al mismo punto: que las inversiones nacionales en infraestructura también lleguen al Norte y permitan achicar las asimetrías históricas con las regiones más desarrolladas del país.

La discusión de fondo atraviesa buena parte de la agenda del Norte Grande: cómo reducir el costo de la distancia. Para las provincias del NEA, mejores rutas y una Hidrovía plenamente operativa no son solamente obras de infraestructura, sino herramientas para bajar costos logísticos, atraer inversiones y darle competitividad a una producción que debe recorrer cientos -y en muchos casos más de mil- kilómetros antes de llegar a los principales mercados y puertos del país.

El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, destacó que la cumbre dejó avances concretos en tres ejes de la agenda regional. Por un lado, señaló que el Consejo Federal de Inversiones trabaja en el proyecto final de una nueva ley de cabotaje –que reserva el transporte de cargas y pasajeros entre puertos nacionales exclusivamente para barcos con bandera argentina, para incluir barcos de bandera extranjera, una iniciativa que, según sostuvo, permitiría mejorar la eficiencia de distintos sectores de la economía y que ya se encuentra bajo análisis del Gobierno nacional. A esto sumó el impulso de la marca Norte Grande como herramienta para posicionar a las diez provincias en mercados externos: el planteo será trabajado con Cancillería y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, se comprometió a coordinar las gestiones con el área de relaciones exteriores.

Menos contemplativo fue el tucumano Osvaldo Jaldo, quien, aunque valoró la presencia de Santilli en la cumbre, reclamó más respuestas de Nación. Jaldo puso el foco en la distancia que todavía existe entre los indicadores macroeconómicos y la realidad cotidiana de los hogares. “Hoy la Argentina no está bien. Hoy lo único que se hizo es mejorar algunas variables macroeconómicas, pero ese mejoramiento no llegó abajo, no llegó a la gente, no llegó a la microeconomía”, advirtió. 

Para el mandatario tucumano, el deterioro se refleja especialmente en los ingresos y en el creciente peso de las deudas familiares: “Hoy los sueldos, si bien aquel que tiene la posibilidad de tener un empleo, no llega a fin de mes; y también el que tiene un empleo tiene un nivel de endeudamiento importante”

En ese escenario, señaló como problemas centrales “los salarios bajos, las faltas de incrementos salariales y, ni qué hablar, los niveles de desocupación que tiene hoy la Argentina”.

Jaldo sostuvo que ese escenario obliga a mantener una agenda federal de reclamos y reivindicó al Norte Grande como herramienta de negociación colectiva con la Nación. “Hay problemas muy importantes por solucionar”, afirmó, antes de destacar la continuidad institucional alcanzada por el bloque: “Desde esta asamblea, que es la número 24 que llevamos los gobernadores del Norte, humildemente vamos haciendo nuestros planteos, vamos planteando nuestras necesidades”. El gobernador tucumano defendió además los resultados obtenidos a partir de esa estrategia conjunta: “Muchos problemas hemos solucionado en el ámbito de este tipo de asambleas”, aseguró, al remarcar el valor de sostener una voz común de las provincias del Norte frente al Gobierno nacional.

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Jalil, sobre la economía argentina: “Hay sectores que están bien y sectores que están sufriendo esta transición”

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La 24ª Asamblea de Gobernadores del Norte Grande tendrá este miércoles en Misiones una agenda que combina infraestructura, energía, transporte de gas y desarrollo regional. Pero el encuentro también funciona como una instancia de interlocución política con la Nación, en un momento en que los gobernadores buscan respuestas sobre el financiamiento de obras, el deterioro de las rutas y las condiciones para sostener las economías regionales.

Antes de la reunión en Posadas, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, puso el acento en una herramienta que, según planteó, debería ordenar la relación entre las provincias y el Gobierno de Javier Milei: el diálogo y el consenso.

Consultado por los planteos judiciales que evalúan los gobernadores por los fondos específicos destinados al mantenimiento de las rutas, Jalil evitó anticipar una estrategia judicial conjunta y señaló que existen conversaciones en desarrollo. “Siempre hemos pensado que a través del diálogo y el consenso es la mejor forma de llevar adelante un acuerdo con el Gobierno nacional”, sostuvo.

La definición adquiere relevancia porque el deterioro de la infraestructura vial se convirtió en uno de los principales puntos de tensión entre las provincias y la Nación. El reclamo excede la discusión presupuestaria: para las economías regionales, la calidad de las rutas determina costos logísticos, acceso a mercados y posibilidades concretas de expansión productiva.

En ese marco, Jalil valoró especialmente la presencia del jefe de Gabinete, Diego Santilli, en la Asamblea. “Agradecemos al jefe de Gabinete que venga”, señaló, al considerar que el encuentro permite debatir directamente con la Nación las demandas de los mandatarios provinciales.

Una economía con ganadores y sectores en transición

Al analizar el escenario económico nacional, Jalil ofreció una lectura menos homogénea que la que surge de los indicadores macroeconómicos. “Hay sectores que están bien, sectores que están sufriendo esta transición económica”, afirmó.

El gobernador catamarqueño reconoció que la desaceleración de la inflación constituye uno de los cambios relevantes del proceso, aunque señaló como contrapartida el impacto sobre el empleo. “La inflación ha bajado, ha generado también un poco de desempleo”, sostuvo.

Su diagnóstico incorpora una cuestión central para las provincias del Norte Grande: la recuperación no se distribuye de manera uniforme entre actividades ni territorios. Mientras algunas cadenas vinculadas a recursos naturales muestran expansión, otras actividades enfrentan mayores dificultades para atravesar el proceso de transformación económica.

Jalil mencionó entre los sectores que actualmente presentan mayor dinamismo a la minería en Catamarca, además del gas y el petróleo en otras provincias. También incluyó a la ganadería entre las actividades que muestran crecimiento.

El dato es significativo para Catamarca, donde la minería ocupa un lugar creciente en la estrategia productiva provincial, pero el propio gobernador evitó presentar esa dinámica como una solución general para toda la economía. Su planteo fue que la transición debe gestionarse mediante acuerdos que contemplen las distintas realidades sectoriales.

“Es importante que esta transición económica, esta materia económica, la hagamos a través del diálogo y el consenso”, sostuvo.

Norte Grande: infraestructura, energía y economías regionales

La Asamblea de Posadas se desarrolla así sobre una tensión doble. Por un lado, los gobernadores reconocen que determinadas variables macroeconómicas muestran una evolución favorable respecto del escenario previo. Por otro, advierten que ese proceso todavía no alcanza de manera homogénea a las actividades productivas y al empleo en las provincias.

Esa diferencia explica buena parte de la agenda regional. El financiamiento de infraestructura, la energía, las rutas y las economías regionales no aparecen como demandas aisladas, sino como condiciones necesarias para que los sectores que hoy tienen capacidad de crecimiento puedan ampliar su impacto sobre el resto de las cadenas productivas.

En paralelo, la discusión nacional por el proyecto de Zonas Frías y la posibilidad de establecer posteriormente un régimen específico para las provincias con temperaturas extremas agrega una dimensión energética a la negociación entre la Nación y los gobernadores.

El desafío para el Norte Grande consiste, entonces, en transformar la Asamblea en una instancia de coordinación que permita convertir reclamos provinciales dispersos en una agenda común. La presencia del jefe de Gabinete ofrece una oportunidad para avanzar en ese sentido, aunque la eficacia del encuentro dependerá de que las conversaciones puedan traducirse posteriormente en obras, financiamiento y políticas concretas.

Jalil también destacó el carácter institucional de la reunión y su presencia en Misiones como una señal de acompañamiento a Hugo Passalacqua. “Venimos a acompañar a un gran gobernador, Hugo Passalacqua”, expresó.

La definición sintetiza el tono con el que Catamarca llega a Posadas: respaldo institucional al anfitrión, disposición al diálogo con la Nación y una advertencia sobre la heterogeneidad de la transición económica. Para los gobernadores del Norte Grande, el punto central ya no parece ser solamente discutir si la economía mejora o empeora, sino determinar qué sectores están capturando esa mejora, cuáles están quedando rezagados y qué políticas pueden acelerar la transmisión del crecimiento hacia el territorio.

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Sáenz, antes de la cumbre del Norte Grande: “Hay que empezar a mirar más para el interior”

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La 24ª Asamblea de Gobernadores del Norte Grande tendrá este miércoles en Misiones una discusión que excede la foto institucional. El encuentro reunirá a los mandatarios de las provincias del norte con una agenda atravesada por infraestructura, energía, transporte y economías regionales, pero también por una negociación política de mayor alcance: la búsqueda del Gobierno nacional de respaldo para el proyecto de Zonas Frías y, posteriormente, para un régimen específico destinado a las provincias sometidas a temperaturas extremas.

Antes de la reunión, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, planteó cuál será la posición con la que llega a Posadas: construir una agenda común que permita que las necesidades del Norte Grande tengan una representación efectiva frente al Gobierno nacional. En ese marco, confirmó que los mandatarios esperan aprovechar la presencia del jefe de Gabinete, Diego Santilli, para plantear demandas que, según remarcó, no siempre coinciden con las prioridades de la Casa Rosada.

“Hay una agenda en común para las necesidades del NOA y del Norte Grande”, sostuvo Sáenz, al señalar que los gobernadores están dispuestos a dialogar y acompañar aquellas medidas que consideren beneficiosas para la región, pero también a rechazar las que puedan perjudicar sus economías. La clave, en su planteo, es que determinadas cuestiones deben ser defendidas independientemente de la pertenencia política de cada mandatario.

“Hay cosas que son propias de la región, necesidades que son propias de la región y que tenemos que defender independientemente del partido político que seamos”, afirmó.

La infraestructura aparece como uno de los principales puntos de convergencia. Sáenz enumeró las rutas nacionales, la falta de obras y el financiamiento pendiente como problemas compartidos con Misiones y otras provincias. Puso como ejemplo las rutas 9 y 34 en Salta y cuestionó el deterioro de la red vial nacional.

“La ruta ya no son rutas y no son pozos. Son cráteres y se van cobrando lamentablemente vidas de la gente”, graficó. En paralelo, cuestionó el destino de los recursos vinculados al impuesto destinado al mantenimiento vial y anticipó que la problemática debería ser abordada como una acción conjunta de las provincias.

El reclamo adquiere una dimensión federal porque, según explicó, los gobernadores comenzaron a conocer a partir de una investigación periodística cómo se administra y distribuye el fondo destinado a las rutas. Sáenz sostuvo que existe una asignación discrecional de esos recursos y planteó que el debate debe involucrar al conjunto de los mandatarios del Norte Grande.

En ese punto, la discusión sobre infraestructura se conecta directamente con la competitividad de las economías regionales. Para Sáenz, la situación que atraviesan los productores misioneros tiene un correlato en Salta con actividades como la producción de banana y otras cadenas regionales que enfrentan dificultades para sostener su actividad.

“Lo mismo está pasando con la banana en Salta, con las distintas economías regionales”, señaló, en una definición que busca correr el debate del terreno estrictamente político hacia una problemática productiva común: costos, infraestructura, logística y regulaciones nacionales impactan de manera diferente en cada territorio, pero comparten una consecuencia sobre el entramado productivo.

En el caso de Misiones, la crisis yerbatera y el reclamo por condiciones que permitan sostener a los productores forman parte de esa agenda. Sáenz afirmó conocer la situación del sector productivo misionero y sostuvo que las economías regionales serán uno de los temas que los gobernadores deben llevar tanto al Ejecutivo como al Congreso.

La presencia de Santilli en Posadas adquiere así un valor político y operativo. Sáenz destacó que el jefe de Gabinete “ha venido a acompañar y a escuchar”, una actitud que consideró compatible con el respeto que merecen los gobernadores por haber sido elegidos por sus respectivas sociedades.

Pero el gobernador salteño también dejó una definición que excede la coyuntura: el Norte Grande no pretende limitar su agenda a la negociación con la Nación, sino construir capacidad política propia para defender intereses regionales.

“Hay que empezar a mirar más para el interior”, sostuvo. Y agregó que ningún gobierno nacional, a su criterio, ha mirado suficientemente las necesidades de las provincias del interior frente al peso político y económico de Buenos Aires, el conurbano y la Capital Federal.

La crítica apunta también al proceso de toma de decisiones. Sáenz cuestionó que se impulsen desregulaciones o modificaciones normativas sin suficiente conocimiento de las particularidades productivas de cada provincia. Como ejemplo mencionó medidas vinculadas a barreras sanitarias en Salta, que, según su interpretación, pueden afectar la producción cuando son diseñadas sin contemplar las características territoriales.

“Estaría bueno que empiecen a conocer” las provincias, planteó, y reclamó que ministros y funcionarios nacionales recorran los territorios antes de adoptar decisiones que impactan sobre las economías regionales.

Zonas Frías y el nuevo mapa de negociación

La agenda de la Asamblea estará atravesada además por la negociación nacional alrededor del proyecto de Zonas Frías. El Gobierno busca avanzar primero con la iniciativa que ya tuvo tratamiento en Diputados y posteriormente discutir un régimen destinado a las denominadas zonas cálidas, una cuestión especialmente sensible para las provincias del norte por las temperaturas extremas y el impacto energético sobre hogares y actividades productivas.

En ese escenario, el Norte Grande aparece como un actor necesario para la construcción de mayorías legislativas, pero también como un bloque territorial con demandas propias. La presencia de Santilli abre un canal de negociación que los gobernadores pretenden aprovechar para discutir no sólo tarifas, sino también infraestructura, rutas, energía y financiamiento.

Sáenz sostuvo que el diálogo no implica acompañamiento automático. “Estamos siempre dispuestos al diálogo y siempre predispuestos a seguir avanzando y acompañar en lo que tenemos que acompañar y no acompañar aquello que perjudica al norte argentino”, resumió.

Un federalismo que busca pasar de la foto a la gestión

La dimensión política también apareció en la conversación. Sáenz señaló que el encuentro representa una oportunidad para acompañar al gobernador anfitrión, Hugo Passalacqua, y defendió la necesidad de respaldar a quienes fueron elegidos por los ciudadanos de cada provincia.

Consultado por una eventual reelección de Passalacqua, sostuvo que acompañaría su decisión si finalmente resolviera ser candidato, aunque remarcó que la definición corresponde al propio gobernador y a los misioneros. La declaración se inscribe en una discusión más amplia sobre el poder territorial en Misiones y el rol de los gobernadores como interlocutores frente a la Nación.

Más allá de esa dimensión política, el planteo central de Sáenz vuelve sobre una cuestión estructural: la capacidad de las provincias para construir una agenda federal que no dependa exclusivamente de las prioridades del Gobierno nacional de turno.

“Tenemos que juntarnos todos, reunirnos todos, pelear por los misioneros, pelear por los salteños, pelear por los catamarqueños, pelear por los tucumanos”, sostuvo.

En esa lógica, la 24ª Asamblea del Norte Grande puede funcionar como algo más que una instancia protocolar. Si los reclamos sobre rutas, energía, economías regionales y financiamiento logran traducirse en posiciones comunes, el espacio regional puede transformar demandas dispersas en una agenda negociadora con mayor peso institucional.

El desafío, en definitiva, es que el federalismo deje de agotarse en una declaración política y consiga convertirse en mecanismos concretos de financiamiento, infraestructura y desarrollo productivo. En una región donde las distancias encarecen la logística y donde las decisiones nacionales tienen impactos asimétricos, la coordinación entre provincias puede ser una herramienta para reducir esa brecha.

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Santilli llegó a Misiones con un mensaje incómodo sobre la recuperación: “El cambio va a llegar a todos los sectores”

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La 24ª Asamblea de Gobernadores del Norte Grande tendrá este miércoles en Posadas una agenda que excede la tradicional discusión sobre infraestructura y federalismo. El encuentro llega atravesado por reclamos concretos de las provincias y, al mismo tiempo, por una negociación política entre la Casa Rosada a cargo del jefe de gabinete, Diego Santilli y los gobernadores para avanzar con el régimen de Zonas Frías y abrir posteriormente una discusión específica para las regiones que soportan temperaturas extremas durante el verano.

En la previa de la reunión, el jefe de Gabinete de la Nación, Diego Santilli, anticipó que el Gobierno nacional llevará a la mesa una agenda vinculada con energía, rutas, transporte y desarrollo productivo. Pero la conversación con los gobernadores tendrá un componente inevitablemente político: Misiones reclama respuestas sobre el costo energético, la infraestructura vial y la situación de la cadena yerbatera, mientras el oficialismo busca sostener su estrategia de transformación económica frente a un escenario social que todavía exhibe fuertes tensiones.

“Todos vamos a hablar”, señaló Santilli al ser consultado sobre los planteos que llevará Misiones. El funcionario sostuvo que la agenda del encuentro será “de gestión” y enumeró entre los temas centrales la energía, las rutas y una propuesta de cabotaje que habría sido presentada por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) a partir de pedidos de los gobernadores.

El funcionario también mencionó cuestiones vinculadas con la coparticipación y aseguró que existe una agenda amplia de trabajo con las provincias. En ese marco, buscó separar la negociación institucional de las diferencias políticas y electorales: “La agenda hoy es una agenda de gestión”, remarcó.

Energía: el reclamo misionero por las tarifas llega a la mesa nacional

La cuestión energética será uno de los puntos sensibles del encuentro. Misiones viene planteando la necesidad de contar con un esquema que contemple las particularidades climáticas de la región y permita reducir el impacto de las tarifas sobre hogares, comercios y actividades productivas.

Santilli confirmó que el Gobierno está trabajando con los gobernadores sobre el concepto de “zonas cálidas”, una discusión que aparece como contrapartida de la iniciativa de Zonas Frías que ya avanzó en el Congreso. “Estamos discutiendo el tema de las cálidas horas cálidas, estamos trabajando con los gobernadores”, sostuvo.

La definición es relevante porque abre una puerta institucional para un reclamo que el Norte Grande viene planteando desde hace tiempo: que la política energética incorpore no sólo las necesidades de calefacción durante el invierno, sino también los costos asociados al consumo eléctrico y la refrigeración durante los meses de temperaturas elevadas.

En el caso de Misiones, el planteo tiene una dimensión económica adicional. La energía es un insumo transversal para la industria, el comercio y los servicios, por lo que el costo tarifario incide directamente sobre la competitividad de las empresas y sobre el ingreso disponible de los hogares.

Rutas: Nación asegura que avanzará con el esquema de concesiones

La infraestructura vial será otro de los ejes de la conversación. Santilli sostuvo que el Gobierno nacional está avanzando en el proceso de concesión de la Red Federal de Concesiones y destacó que se trata de más de 9.000 kilómetros por los que circula, según sus palabras, alrededor del 70% de la red vial argentina.

El jefe de Gabinete aseguró que ya se completó una etapa del proceso y que resta adjudicar unos 3.000 o 3.500 kilómetros, con la expectativa de que las obras comiencen hacia fines de agosto o principios de septiembre.

En el caso de Misiones, afirmó que existen dos rutas incluidas en el paquete de obras que la Nación está discutiendo con el gobierno provincial. Santilli también mencionó acuerdos alcanzados con otras jurisdicciones, como San Juan, y trabajos proyectados en Corrientes.

La discusión vial adquiere especial importancia para el Norte Grande porque la infraestructura no constituye solamente una cuestión de conectividad. Para economías alejadas de los principales centros de consumo y puertos, el estado de las rutas determina costos logísticos, tiempos de traslado y capacidad de competir en mercados nacionales e internacionales.

Yerba mate: Santilli reivindicó las exportaciones, pero deberá escuchar el reclamo de los tareferos

Consultado específicamente por la crisis yerbatera, el jefe de Gabinete evitó anticipar medidas y sostuvo que escuchará el planteo del gobernador Hugo Passalacqua. Su argumento se concentró en el comportamiento externo del complejo: “Yerba está exportando mucho”, afirmó, y señaló que los números hacia afuera muestran un fuerte desempeño.

El dato exportador, sin embargo, convive con una problemática interna que constituye uno de los principales reclamos productivos de Misiones. La fortaleza de las ventas externas no necesariamente se traduce de manera automática en una mejora de los ingresos de todos los eslabones de la cadena, particularmente en el segmento de productores y trabajadores rurales.

La propia entrevista expuso esa tensión cuando se puso sobre la mesa la situación de los aproximadamente 12.000 tareferos que atraviesan dificultades laborales. Santilli respondió que el Gobierno debe mirar “toda la película”, en referencia a la situación económica general y al proceso de transformación que, según su interpretación, atraviesa el país.

La discusión resulta particularmente relevante para Misiones porque coloca frente a frente dos indicadores que pueden evolucionar en direcciones diferentes: el crecimiento de las exportaciones y la distribución interna del ingreso generado por una cadena productiva. Para una política pública orientada al desarrollo regional, el desafío consiste precisamente en lograr que una mayor inserción externa se traduzca en mejores condiciones para productores, trabajadores y comunidades vinculadas a la actividad.

“Los mejores años” y el reclamo que incomoda al Gobierno

La conversación también puso a prueba uno de los principales argumentos del Gobierno nacional: que la estabilización macroeconómica terminará dando paso a una etapa de crecimiento más extendido.

Frente al señalamiento de que el discurso sobre “los mejores años” de la economía lleva tiempo sin reflejarse en la vida cotidiana, Santilli reconoció que la recuperación todavía no alcanzó de manera homogénea a todos los sectores. “Hay sectores que están padeciendo, sí, es verdad”, admitió.

El jefe de Gabinete defendió, al mismo tiempo, el rumbo económico y sostuvo que la Argentina se encuentra en una transición desde una economía que, según su diagnóstico, destruía valor hacia otra que busca fortalecer los sectores productivos.

En su explicación apeló a la magnitud de la crisis heredada y recordó los niveles de pobreza e indigencia registrados al comienzo de la gestión de Javier Milei. Pero la respuesta más significativa llegó cuando se le planteó por qué el costo del proceso parece recaer todavía sobre las pequeñas empresas, los trabajadores y los hogares mientras la recuperación macroeconómica no termina de derramarse sobre el consumo.

“Yo creo que va a llegar”, respondió Santilli, y ubicó la transformación argentina dentro de un horizonte de entre tres y siete años al comparar con procesos de cambios estructurales atravesados por otros países.

El problema político de esa respuesta es evidente: el horizonte macroeconómico no necesariamente coincide con el horizonte social de una familia que no llega a fin de mes, de un comercio que perdió ventas o de un trabajador que quedó fuera del mercado laboral. La estabilización puede ser condición necesaria para el crecimiento, pero no constituye por sí sola una garantía de recuperación distributiva.

“Venimos de una película de terror”, la metáfora con la que Santilli defendió el rumbo

La entrevista terminó concentrando buena parte de la discusión que atravesará la Asamblea del Norte Grande. Ante el planteo sobre los misioneros que enfrentan dificultades para pagar la luz, sostener el consumo o conseguir trabajo, Santilli eligió reivindicar el esfuerzo social y pidió evitar una lectura exclusivamente pesimista.

“Primero, agradecerle por el esfuerzo que viene haciendo el misionero y el argentino”, afirmó. Luego reconoció que “llevamos dos años y no es fácil”, aunque insistió en que el cambio estructural todavía debe alcanzar a los sectores que permanecen rezagados.

La definición más gráfica llegó al final: “Venís de una película de terror y está cambiando esa película”.

El desafío para el Gobierno nacional es convertir esa metáfora política en resultados verificables. Para Misiones, la Asamblea representa una oportunidad para medir esa promesa en variables concretas: tarifas energéticas compatibles con la realidad climática regional, rutas que reduzcan costos logísticos, respuestas para las cadenas productivas y políticas capaces de transformar el crecimiento exportador en empleo e ingresos.

La reunión del Norte Grande, en ese sentido, no será sólo una fotografía institucional de gobernadores. Será una instancia para determinar cuánto de la agenda federal puede convertirse en decisiones concretas y, especialmente, si el proceso de recuperación que defiende la Casa Rosada comienza finalmente a llegar a aquellos sectores que Santilli reconoce que todavía están esperando.

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