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Semana de la Sal: advierten que el consumo duplica lo recomendado y afecta más que la presión arterial

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En la cocina diaria, el sabor suele asociarse automáticamente con la sal. Sin embargo, cada vez más evidencia muestra que el problema no está solo en el salero, sino en una gran cantidad de alimentos que consumimos a diario sin advertir su contenido de sodio.

En el marco de la Semana Mundial de Sensibilización sobre la Sal, profesionales de la salud alertan sobre el impacto del consumo excesivo de sal, una de las principales causas de hipertensión en personas de todas las edades.

“El organismo regula el sodio a través de los riñones, pero cuando la ingesta es elevada, se retiene más agua, aumenta el volumen sanguíneo y el corazón debe trabajar más, lo que eleva la presión arterial”, explica la Lic. Patricia Mariela Chavez (MN 10039 MP 6252), nutricionista de DIM Centros de Salud. Pero el impacto va más allá: el exceso de sodio también se asocia con enfermedades cardiovasculares, patologías renales, osteoporosis, obesidad e incluso cáncer gástrico.

La sal que no vemos

Uno de los principales desafíos es que la mayor parte del sodio que consumimos no proviene del salero, sino de alimentos industrializados y preparaciones cotidianas.

Entre los principales aportantes se encuentran:

  • Panificados
  • Quesos
  • Salsas y aderezos
  • Snacks
  • Fiambres y productos procesados

A esto se suma la llamada “sal oculta”, presente en productos como sopas instantáneas, conservas y comidas listas para consumir.

¿Cuánta sal deberíamos consumir?

La Organización Mundial de la Salud recomienda no superar los 5 gramos de sal por día (equivalente a una cucharadita o 2000 mg de sodio). Sin embargo, en la práctica, el consumo suele duplicar ese valor.

Cambiar el hábito (sí es posible)

Aunque las preferencias por los sabores se construyen desde la infancia, el paladar tiene capacidad de adaptación. Reducir la sal de manera progresiva permite redescubrir el sabor natural de los alimentos.

Algunas recomendaciones clave:

  • Retirar el salero de la mesa
  • Priorizar alimentos frescos sobre procesados
  • Incorporar hierbas, especias, limón o ajo para realzar sabores
  • Leer etiquetas nutricionales
  • Reducir gradualmente la sal en las preparaciones
  • Limitar sopas, salsas y aderezos comerciales
  • Prestar atención al sodio en productos de panadería

Un dato importante: la sal rosada, marina o del Himalaya contienen prácticamente la misma cantidad de sodio que la sal común, por lo que la recomendación de moderación es la misma.

Menos sal, más sabor: llevarlo a la práctica

Reducir el sodio no implica resignar disfrute. Por el contrario, abre la puerta a nuevas combinaciones, ingredientes frescos y formas de cocinar.

A continuación, algunas propuestas de menú bajos en sodio para incorporar en el día a día:

7 PROPUESTAS DE MENÚES DIARIOS BAJOS EN SODIO.

1)     Carpaccio de Zucchini, Crema de Almendras y Lima Fresca

Ingredientes (2 porciones)

  • 2 zucchinis medianos
  • 3 cdas de almendras remojadas 8 h
  • Jugo y ralladura de 1 lima
  • 1 cda aceite de oliva extra virgen
  • Pimienta
  • Hojas de menta fresca

Preparación – Cortar el zucchini en láminas muy finas. Luego, procesar las almendras con jugo de lima hasta lograr crema suave. Disponer el zucchini, pincelar con oliva y agregar un poco de pimienta. Finalizar con la ralladura y las hojas de menta.

2)     Tomates Asados con Crumble Mediterráneo

Ingredientes (2 porciones)

  • 500 g de tomates variados (200 g tomate Cherry, 150 g tomate perita, 150 g tomate redondo)
  • 2 cucharadas (20 g) de avena gruesa
  • 2 cucharadas (20 g) de nuez picada sin sal
  • 1 cucharadita de tomillo fresco picado
  • 1 cucharada (10 ml) de aceite de oliva extra virgen
  • Pimienta negra opcional

Preparación – Asar tomates 20 min a temperatura media. Mezclar avena, nuez y tomillo; tostar en seco. Servir tomates tibios con crumble por encima.

3)     Croquetas de Coliflor y Cúrcuma

Ingredientes (1 porción)

  • 1 taza coliflor rallada
  • 1 huevo
  • 2 cucharadas avena fina
  • Cúrcuma y pimienta negra

Preparación – Mezclar los ingredientes y formar croquetas. Hornear 20 minutos.

4)     Crema Fría de Zanahoria Asada y Jengibre

Ingredientes (2 porciones)

  • Zanahorias asadas peladas y cortadas en rodajas (4-5 medianas)
  • Jengibre fresco rallado (1 cucharadita)
  • Aceite de oliva (10 m)
  • Pimienta blanca a gusto
  • 200 ml de agua caliente

Preparación – Asar las zanahorias a 180 °C durante 25–30 minutos hasta que estén tiernas y ligeramente caramelizadas. Licuar junto con el jengibre, el aceite de oliva y el agua hasta obtener una textura cremosa. Ajustar pimienta. Refrigerar al menos 1 hora y servir fría.

5) Tacos de Lechuga con Pescado y Mango

Ingredientes (2 porciones)

• 8 hojas grandes de lechuga mantecosa

• 2 filets medianos de merluza fresca (aprox. 300 g en total)

• Ralladura de 1 lima

• ¼ cucharadita de comino

• Pimienta negra a gusto

• 1 taza de mango fresco en cubos pequeños

• ¼ taza de cebolla morada picada fina

• 2 cucharadas de cilantro fresco picado

• Jugo de ½ limón

• 1 cucharada de aceite de oliva extra virgen

Preparación – Cocinar la merluza en plancha antiadherente a fuego medio durante 3–4 minutos por lado. Condimentar con ralladura de lima, comino y pimienta. Retirar del fuego y desmenuzar en trozos grandes. Disponer las hojas de lechuga como base y rellenar con el pescado. Agregar el mango, la cebolla morada y el cilantro fresco. Finalizar con jugo de limón y unas gotas de aceite de oliva antes de servir.

6)            Ensalada Tibia de Durazno Grillado y Quinoa

Ingredientes (2 porciones)

• 1 taza de quinoa cocida

• 2 duraznos firmes cortados en gajos

• 1 taza de rúcula fresca

• 2 cucharadas de almendras laminadas sin sal

• Jugo de ½ limón

• 1 cucharada de aceite de oliva extra virgen

• Pimienta negra a gusto

Preparación – Grillar los gajos de durazno en plancha caliente durante 2–3 minutos por lado. Colocar la quinoa cocida en un bol y mezclar con la rúcula. Agregar los duraznos grillados y las almendras. Aliñar con limón, aceite de oliva y pimienta antes de servir.

7)            Brochettes Mediterráneas de Pollo, Ananá y Romero

Ingredientes (2 porciones)

• 2 pechugas de pollo en cubos (aprox. 300 g)

• 1 taza de ananá fresco en cubos

• ½ morrón amarillo en cubos

• 1 cucharada de aceite de oliva extra virgen

• 1 cucharada de jugo de limón

• Romero fresco picado

• Pimienta negra a gusto

Preparación – Mezclar el pollo con aceite de oliva, limón, romero y pimienta. Ensartar en palitos alternando pollo, ananá y morrón. Cocinar en plancha o parrilla 10–12 minutos, girando hasta que el pollo esté bien cocido. Servir inmediatamente.

Un cambio pequeño, un impacto grande

Reducir la sal no se trata de eliminar el sabor, sino de transformarlo. Con ajustes simples y progresivos, es posible cuidar la salud cardiovascular sin resignar el placer de comer.

Con el asesoramiento de la Lic. Patricia Mariela Chavez (MN 10039 // MP 6252) – nutricionista de DIM Centros de Salud

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El alto consumo de sal se relaciona con la ateroesclerosis, aunque la presión arterial sea normal

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Por Fran Lowry. Un amplio estudio sueco concluye que un consumo de sal considerable es un factor de riesgo de ateroesclerosis importante, incluso para personas sin hipertensión.[1]

El estudio, que incluyó a más de 10.000 individuos de entre 50 y 64 años del Swedish Cardiopulmonary bioImage Study, mostró una relación significativa entre el consumo de sal en la dieta y el riesgo de lesiones ateroescleróticas en las arterias coronarias y carótidas, incluso en participantes con presión arterial normal y sin enfermedad cardiovascular documentada.

El hallazgo indica que la sal podría ser un factor perjudicial por sí mismo antes de que aparezca la hipertensión, afirmaron los autores. Los resultados fueron publicados en versión electrónica el 30 de marzo en European Heart Journal Open.

Se sabe desde hace tiempo que la sal está relacionada con la hipertensión, pero no se ha examinado el papel que desempeña en la ateroesclerosis, dijo a Medscape Noticias Médicas el primer autor, Dr. Jonas Wuopio, del Instituto Karolinska, en Huddinge, y del Centro de Investigación Clínica de Falun de la Universidad de Uppsala, ambos en Suecia.

“Casi nadie analiza los cambios en la calcificación de las arterias, las placas ateroescleróticas y la asociación con el consumo de sal”, explicó el Dr. Wuopio. “Teníamos estos datos exclusivos de nuestra cohorte, así que quisimos utilizarlos para cerrar esta brecha de conocimiento”.

El análisis contó con 10.788 adultos de edades comprendidas entre los 50 y los 64 años (edad promedio: 58 años; 52% mujeres) que se sometieron a una angiografía coronaria por tomografía computarizada. Se utilizó la excreción de sodio estimada en 24 horas para medir la ingesta de sodio.

Se utilizó la angiografía coronaria por tomografía computarizada para obtener imágenes tridimensionales de las arterias coronarias con el fin de medir el grado de calcio arterial coronario y detectar estenosis en las arterias coronarias. Los participantes también se sometieron a ecografía de las arterias carótidas.

Luego del ajuste por edad, sexo y lugar de estudio (el estudio se realizó en Uppsala y Malmö), los investigadores descubrieron que el aumento del consumo de sal estaba relacionado de forma lineal con el aumento de la ateroesclerosis tanto en las arterias coronarias como en las carótidas.

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