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Logística y tecnología lideraron el empleo en 2025 y anticipan más demanda de técnicos en 2026

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El mercado laboral argentino cerró el segundo semestre de 2025 con señales claras de recuperación en sectores estratégicos como logística, producción alimenticia, frigoríficos y tecnología, y proyecta para 2026 un escenario de mayor dinamismo, con fuerte demanda de perfiles técnicos, operativos y administrativos. Así lo revela el último informe de Ceta Capital Humano, que identifica tendencias clave, brechas de formación y desafíos estructurales para el empleo formal.

El relevamiento, elaborado a partir del monitoreo de avisos laborales, datos oficiales y estudios propios, confirma que la recuperación del empleo se concentra allí donde existe actividad productiva real, inversión en tecnología y expansión de la cadena de valor. Al mismo tiempo, expone los límites del proceso: alta informalidad, brechas de género persistentes y dificultades para cubrir puestos por falta de capacitación específica.

Sectores que traccionaron el empleo en el segundo semestre de 2025

Entre julio y diciembre de 2025, logística y correo concentraron el 22% de las búsquedas laborales, impulsadas por el crecimiento del e-commerce, la distribución y la reorganización de las cadenas de suministro. En segundo lugar se ubicaron los servicios, con el 17% de la demanda, especialmente en atención al cliente y soporte, mientras que la producción alimenticia explicó el 13% de las búsquedas, en línea con una mayor industrialización del sector.

El informe también destaca el peso de los frigoríficos (12%) y de la tecnología (10%), lo que evidencia una creciente necesidad de talento técnico y digital transversal a múltiples actividades económicas. Más atrás se posicionaron la agroindustria (8%), minería y energía (6%), salud y asistencia (6%), construcción (4%) y administración y recursos humanos (2%).

En este contexto, los diez perfiles más solicitados durante el segundo semestre de 2025 fueron: operarios de depósito y logística; pickers y preparadores de pedidos; personal de carga y descarga; camareros, mucamas y cocineros en hotelería y gastronomía; representantes de atención al cliente; técnicos de mantenimiento y electromecánicos; operarios de producción y frigorífico; clarkistas; administrativos generales; y ejecutivos de cuentas y vendedores.

“Lo que vemos con claridad es que el empleo está creciendo donde hay operación real: movimiento de mercadería, producción y mantenimiento técnico. La logística, los frigoríficos y la industria alimenticia están traccionando fuerte y la tecnología aparece cada vez más integrada a procesos que antes no eran digitales”, explicó Soledad Curbelo, coordinadora de Reclutamiento y Selección en Ceta Capital Humano.

Indicadores laborales, salarios y brechas estructurales

El informe muestra una recuperación del empleo formal, aunque con desafíos persistentes. La tasa de actividad se ubicó en 48,6%, la tasa de empleo en 45,4% y el desempleo cerró en 6,6%. Sin embargo, el dato estructural que continúa condicionando el mercado laboral es la informalidad, que alcanza al 36,7% de los trabajadores.

En materia salarial, el salario promedio bruto del sector privado llegó a $1.798.332 en diciembre de 2025, con una variación interanual del 44,34%, reflejando tanto la recomposición nominal como la presión inflacionaria del período. Los rangos salariales confirman la centralidad de los perfiles técnicos y operativos: un técnico de mantenimiento percibió entre $1.450.000 y $1.800.000, un clarkista entre $1.100.000 y $1.350.000, los administrativos entre $1.000.000 y $1.400.000, y los operarios de depósito entre $820.000 y $990.000, según el relevamiento de la compañía del Grupo Ceta.

En términos de género, la participación femenina continúa rezagada: 38% frente al 61% de hombres, aunque se observa una mayor inserción de mujeres en atención al cliente, administración, hotelería y salud, sectores donde la demanda se mantuvo activa durante 2025.

El mapa federal del empleo y las tendencias que marcarán 2026

Desde el punto de vista geográfico, Buenos Aires concentró la mayor cantidad de avisos en logística, atención al cliente, administración y ventas farmacéuticas. Córdoba mostró una demanda diversificada en agroindustria, logística, producción y servicios técnicos. En Neuquén y Río Negro se destacó la actividad vinculada a Oil & Gas, hotelería y mantenimiento industrial, mientras que Santa Fe combinó búsquedas en minería, producción, logística y perfiles ejecutivos.

De cara a 2026, el informe de Ceta Capital Humano identifica cinco grandes tendencias que marcarán el mercado laboral argentino: la automatización y digitalización de procesos, con mayor demanda de técnicos especializados; el crecimiento de los empleos verdes vinculados a eficiencia energética y sostenibilidad; una mayor articulación entre empresas y centros educativos para reducir la brecha de habilidades; el avance de la digitalización en Recursos Humanos; y un foco creciente en la inclusión femenina en sectores productivos, logísticos y tecnológicos.

“Para este año esperamos una demanda todavía más marcada de perfiles técnicos y administrativos, por eso el gran desafío sigue siendo la formación. Hay puestos disponibles que no siempre se logran cubrir por falta de capacitación específica. Es clave el trabajo conjunto entre empresas, instituciones educativas y programas de inclusión laboral para fortalecer el talento”, analizó Curbelo.

Más oportunidades, pero con el desafío de la capacitación

El cierre de 2025 dejó una señal clara: el empleo crece donde hay inversión en tecnología, logística y producción, y ese patrón se profundizará en 2026. Sin embargo, la sostenibilidad de este proceso dependerá de la capacidad del sistema educativo, las políticas de empleo y el sector privado para cerrar la brecha de habilidades, reducir la informalidad y ampliar la inclusión laboral. En ese equilibrio se juega la calidad del crecimiento del mercado laboral argentino en el corto y mediano plazo.

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Distribución del ingreso y empleo: el salario ganó participación en el tercer trimestre de 2025, según el INDEC

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La remuneración al trabajo asalariado volvió a ganar peso en la economía argentina. En el tercer trimestre de 2025, los salarios representaron el 43,4% del valor agregado bruto (VAB), con un incremento interanual de 0,54 puntos porcentuales, mientras que el excedente empresario perdió participación. En paralelo, el empleo mostró una expansión moderada: los puestos de trabajo crecieron 2% interanual y las horas efectivamente trabajadas aumentaron 0,7%, de acuerdo con el informe de Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra difundido por el INDEC.

Más peso del salario en el valor agregado y retroceso del excedente empresario

Según el organismo estadístico, en el tercer trimestre de 2025 la remuneración al trabajo asalariado (RTA) creció 43,9% interanual en términos nominales. Medida sobre el valor agregado bruto a precios básicos, su participación alcanzó el 43,4%, frente al 42,8% del mismo período de 2024. El avance fue de 0,54 puntos porcentuales, explicado tanto por el sector público (0,22 p.p.) como por el privado (0,32 p.p.).

En sentido contrario, la participación del excedente de explotación bruto (EEB) —indicador asociado a la rentabilidad empresarial— se ubicó en 44,2% del VAB, con una caída de 1,53 p.p. interanual. El descenso estuvo traccionado principalmente por “Comercio mayorista, minorista y reparaciones” (-2,46 p.p.), “Industria manufacturera” (-2,24 p.p.) y “Transporte, almacenamiento y comunicaciones” (-0,43 p.p.), sectores clave por su peso en la estructura productiva.

El ingreso mixto bruto (IMB), que refleja la remuneración del trabajo y del capital en unidades productivas no constituidas en sociedad, representó el 13,6% del VAB, con un aumento de 0,56 p.p. frente al tercer trimestre de 2024. A su vez, los otros impuestos netos de subsidios a la producción incrementaron su participación en 0,43 p.p., hasta -1,2%, como resultado de un mayor crecimiento de los impuestos a la producción en relación con los subsidios.

Empleo en alza moderada: más puestos, pero horas trabajadas con bajo dinamismo

En materia laboral, el informe del INDEC mostró que los puestos de trabajo totales alcanzaron 22.668 mil en el tercer trimestre de 2025, lo que implicó una suba de 2,0% interanual. El crecimiento estuvo explicado principalmente por los puestos no asalariados, que avanzaron 5,2%, mientras que los asalariados crecieron 0,9%.

Dentro del empleo asalariado, se observó una dinámica heterogénea: los puestos registrados se mantuvieron prácticamente estables (0,0% interanual), mientras que los no registrados crecieron 2,8%, una señal relevante para el análisis de la calidad del empleo y la informalidad laboral.

Las horas efectivamente trabajadas totalizaron 36.115 millones (anualizadas), con un aumento de 0,7% interanual. Sin embargo, al desagregar, las horas de los asalariados cayeron 0,2%, mientras que las de los no asalariados crecieron 3,3%. En particular, las horas trabajadas por asalariados no registrados aumentaron 3,6%, contrastando con la caída de 1,7% en las horas de los asalariados registrados.

Sectores ganadores y perdedores en la distribución del ingreso

El detalle sectorial muestra una economía con señales mixtas. En términos de participación salarial, se destacaron los aumentos en “Enseñanza” (0,23 p.p.), “Comercio mayorista, minorista y reparaciones” (0,20 p.p.) y “Construcción” (0,15 p.p.), lo que explica parte del avance de la remuneración al trabajo en el total del VAB.

En contraste, la caída del excedente empresario se concentró en actividades intensivas en empleo y consumo interno, como industria, comercio y transporte, mientras que mostraron incidencia positiva “Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler” (2,59 p.p.) e “Intermediación financiera” (0,66 p.p.).

Lectura económica

Los datos del tercer trimestre de 2025 confirman un reacomodamiento en la distribución funcional del ingreso, con mayor participación del salario y del ingreso mixto, y menor peso relativo del excedente de explotación. Desde el plano económico, el resultado combina mejoras en la masa salarial nominal con un crecimiento moderado del empleo, aunque con señales de fragilidad en la calidad laboral, reflejadas en el avance de los puestos y horas no registrados.

En términos institucionales, el informe refuerza la centralidad de las cuentas nacionales del INDEC como herramienta para evaluar la relación entre crecimiento, empleo y distribución del ingreso, en un contexto donde la evolución del mercado de trabajo y la rentabilidad sectorial siguen siendo variables clave para la política económica.

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El Changuito Federal: cuánto cuesta la canasta en cada provincia y por qué el impacto es mayor en el norte

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El costo de la canasta mensual de alimentos y bebidas para una familia tipo volvió a mostrar en diciembre marcadas diferencias entre provincias, con subas relevantes en varias regiones y un impacto desigual sobre el poder adquisitivo. El relevamiento de la consultora Analytica confirma que, mientras la Patagonia concentra los changuitos más caros del país, el Nordeste enfrenta una mayor presión relativa sobre los ingresos, aun con precios más bajos. El dato vuelve a poner en foco la inflación, los precios relativos y la brecha regional en la Argentina.

Un changuito que sube distinto según la provincia

La canasta denominada “El Changuito Federal”, elaborada por la consultora Analytica, mide una selección de productos de supermercado representativos del consumo de la clase media en alimentos y bebidas. Está diseñada para reflejar una compra mensual típica de una familia compuesta por dos adultos y dos menores, utilizando exactamente los mismos productos, marcas y cantidades en todas las provincias para garantizar la comparabilidad interregional.

En diciembre, el costo del changuito registró los mayores incrementos mensuales en San Juan (+3,9%), Salta (+3,7%) y el interior de la provincia de Buenos Aires (+3,5%). En el extremo opuesto, Formosa mostró una suba significativamente menor, de apenas +1,3%, muy por debajo del promedio del resto del país.

Al analizar las variaciones absolutas respecto del 28 de noviembre, los mayores aumentos en pesos se observaron en Misiones (+$46.037), San Juan (+$40.688) y Santa Cruz (+$39.218). En contraste, las subas más moderadas correspondieron a Catamarca (+$20.294), Córdoba (+$18.318) y Formosa (+$4.323).

Estos datos reflejan una dinámica inflacionaria heterogénea, con comportamientos de precios que difieren no solo entre regiones, sino también entre productos dentro de la misma canasta.

Carnes, galletitas y huevos: qué empujó los precios

Al interior de la canasta, el rubro carnes fue el principal impulsor de las subas. El asado encabezó los aumentos, con variaciones que oscilaron entre el 10% y el 15% según la provincia. La carne picada mostró incrementos más moderados, de entre el 4% y el 8%, aunque en Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego los aumentos alcanzaron alrededor del 16%.

En el caso de las galletitas de agua, que el mes previo habían mostrado bajas en varias jurisdicciones y estabilidad en otras, diciembre marcó un punto de inflexión: se registró un aumento generalizado de entre el 3% y el 6%, con la excepción de Santa Cruz, donde el alza llegó al 8,0%.

Por su parte, el precio de la docena de huevos se mantuvo mayormente estable a nivel nacional, con algunas excepciones puntuales: bajas en CABA (-3,1%), Conurbano bonaerense (-1,8%), Entre Ríos (-1,6%) y el interior de la provincia de Buenos Aires (-0,8%), y un aumento en Chubut (+3,1%).

La combinación de estos movimientos confirma que la inflación en alimentos sigue mostrando comportamientos dispares, con productos clave que presionan de manera distinta según la región.

Patagonia versus NEA: precios, salarios y poder adquisitivo

El relevamiento de Analytica también expone con claridad la brecha regional en el costo del changuito. Santa Cruz lidera el ranking con la canasta más cara del país, con un valor de $890.350, seguida por Chubut ($876.576), Río Negro ($863.809), Tierra del Fuego ($860.986) y Neuquén ($840.602). Todas estas provincias pertenecen a la región patagónica.

En el otro extremo, las compras más económicas se registraron en Formosa ($783.302), el conurbano bonaerense ($795.370) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ($796.000).

Entre las causas que explican esta dispersión de precios aparece el distinto costo de vida entre regiones. La Patagonia, que concentra los changuitos más caros, coincide con ser la región con los salarios promedio más elevados. En particular, Santa Cruz, que registra la canasta más costosa, es también la segunda provincia con mayor salario promedio del sector privado registrado, solo por detrás de Neuquén.

Esta relación implica que los mayores costos están parcialmente compensados por remuneraciones más altas. De hecho, en la región patagónica, el costo promedio del changuito representa el 15,6% de la suma de dos salarios privados registrados promedio, apenas 0,1 puntos porcentuales más que el mes anterior.

La situación es distinta en el NEA. Allí, si bien los precios de la canasta son más bajos, los salarios también se ubican en niveles inferiores. El resultado es más desfavorable: el costo del changuito representa el 29,1% de la suma de dos salarios promedio del sector privado registrado, 1,1 puntos porcentuales más que el mes pasado. Este patrón es consistente con la Encuesta Nacional de los Hogares 2017/18, que ya mostraba que los hogares del norte del país destinan una mayor proporción de su gasto al consumo de alimentos y bebidas.

Un indicador clave para leer la economía cotidiana

Más allá de los valores puntuales, “El Changuito Federal” funciona como un termómetro de la economía real y del impacto de la inflación sobre los hogares. Las diferencias regionales, la incidencia de los alimentos básicos y la relación entre precios y salarios exponen las tensiones estructurales de la economía argentina: desigualdad territorial, problemas de precios relativos y una presión persistente sobre el poder adquisitivo.

La nota metodológica del informe subraya que, en todas las provincias, se releva el mismo producto idéntico en marca y cantidad, con consumos mensuales representativos. También aclara que el peso de las compras en supermercados varía según la región, un factor que puede incidir en la percepción y en el impacto efectivo de los precios sobre los hogares.

En ese marco, el changuito no solo mide cuánto cuesta llenar el carrito, sino también cuán lejos o cerca está cada región de sostener ese gasto con sus ingresos.

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ARCA publicó las tablas de Ganancias 2026, qué cambia en las retenciones y quiénes reciben devolución

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) oficializó las deducciones personales y la escala del Impuesto a las Ganancias aplicables a empleados en relación de dependencia para el primer semestre de 2026. La actualización, ya disponible en el sitio oficial del organismo, tiene impacto inmediato en las retenciones mensuales y habilita la devolución de importes retenidos en exceso, ya que rige con carácter retroactivo al 1° de enero.

La medida resulta clave tanto para trabajadores alcanzados por el tributo como para empleadores, que deberán recalcular las liquidaciones ya efectuadas en caso de haber aplicado las tablas correspondientes al período anterior. El esquema define nuevos mínimos no imponibles, deducciones por cargas de familia y una escala progresiva con alícuotas que van del 5% al 35%, según el nivel de ganancia neta imponible acumulada.

Nuevas deducciones personales: los montos vigentes a diciembre de 2026

Según las tablas publicadas por ARCA, los conceptos deducibles del Impuesto a las Ganancias para personas humanas alcanzadas por la cuarta categoría presentan los siguientes valores anuales:

  • Ganancias no imponibles (artículo 30, inciso a): $5.151.802,50
  • Cargas de familia (artículo 30, inciso b):
    • Cónyuge: $4.851.964,66
    • Hijo: $2.446.863,48
    • Hijo incapacitado para el trabajo: $4.893.726,96
  • Deducción especial (artículo 30, inciso c):
    • Apartado 1: $18.031.308,76
    • Apartado 1 – “nuevos profesionales/emprendedores”: $20.607.210,01
    • Apartado 2: $24.728.652,02

Además, se mantiene la deducción especial equivalente a la doceava parte del total de deducciones de los incisos a), b) y c) apartado 2, que se computa según la situación particular de cada contribuyente.

Estos valores determinan el piso a partir del cual los ingresos quedan alcanzados por el impuesto y resultan determinantes para reducir la base imponible mensual de los trabajadores en relación de dependencia.

Escala progresiva: cómo se calcula el impuesto en el primer semestre de 2026

La tabla de alícuotas publicada por ARCA establece tramos acumulados de ganancia neta imponible, con montos fijos a ingresar y porcentajes crecientes sobre el excedente. El esquema es el siguiente:

  • Hasta $2.000.030,09: 0%
  • Más de $2.000.030,09 y hasta $4.000.060,17: 5% sobre el excedente
  • Más de $4.000.060,17 y hasta $6.000.090,26: 9%
  • Más de $6.000.090,26 y hasta $9.000.135,40: 12%
  • Más de $9.000.135,40 y hasta $18.000.270,80: 15%
  • Más de $18.000.270,80 y hasta $27.000.406,20: 19%
  • Más de $27.000.406,20 y hasta $40.500.609,30: 23%
  • Más de $40.500.609,30 y hasta $60.750.913,96: 27%
  • Más de $60.750.913,96: 35%

Este esquema define una progresividad más clara del impuesto y permite estimar con mayor precisión el impacto del tributo sobre el ingreso disponible de los asalariados.

Aplicación retroactiva y devolución de retenciones

El tributarista Sebastián Domínguez explicó que la publicación de las tablas habilita de inmediato su aplicación por parte de los empleadores. “De esta forma, los empleadores ya pueden actualizar sus sistemas y empezar a aplicar las retenciones a los empleados considerando las tablas del primer semestre 2026”, señaló.

Domínguez remarcó además que la normativa tiene efecto retroactivo al 1° de enero, por lo que “si los empleadores ya pagaron remuneraciones aplicando la tabla del año pasado, tienen que hacer el recálculo en el próximo pago de sueldos y devolver lo retenido de más”.

En la práctica, el especialista advirtió que muchas empresas demoran la actualización de sus sistemas de liquidación. “Es muy probable que si alguna empresa paga en estos días, siga aplicando tablas anteriores y lo solucione en el próximo pago”, indicó. No obstante, aclaró que algunas firmas optan por recalcular de inmediato y devolver exclusivamente la retención de Ganancias, beneficiando de forma directa al trabajador.

Impacto para trabajadores y empresas

La actualización de las escalas de Ganancias tiene un doble efecto. Por un lado, alivia la carga tributaria efectiva sobre los salarios, especialmente en un contexto de ajustes nominales de ingresos. Por otro, genera una obligación administrativa adicional para los empleadores, que deben recalcular retenciones y efectuar devoluciones cuando corresponda.

Desde el punto de vista fiscal, la medida ordena el esquema de retenciones del primer semestre de 2026 y reduce contingencias futuras por ajustes mal aplicados. Para los asalariados alcanzados, en cambio, puede traducirse en mejoras puntuales en el ingreso de bolsillo durante los próximos meses, producto de las devoluciones retroactivas

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Informe del IARAF: cuatro de seis sectores cerraron 2025 con ingresos reales negativos

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Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, la mayoría de los ingresos reales registrados en la Argentina perdió poder adquisitivo, en un período que coincide con el inicio de la gestión de Javier Milei. Así lo revela un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), difundido por el economista Nadin Argañaraz, que muestra caídas reales en cuatro de los seis sectores analizados. Solo dos grupos lograron ganarle a la inflación: los receptores de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y los jubilados que cobran el haber mínimo sin bono.

El estudio cuantifica pérdidas y ganancias acumuladas en términos reales, expone diferencias significativas entre sectores públicos y privados y aporta un diagnóstico preciso sobre la evolución del poder adquisitivo en los primeros dos años del actual gobierno.

Pérdidas generalizadas: trabajadores y jubilados con bono, los más afectados

El informe de IARAF concluye que cuatro de los seis sectores con ingresos registrados terminaron 2025 con variaciones reales negativas respecto de noviembre de 2023. Entre los más golpeados aparecen los trabajadores públicos nacionales, los empleados del sector privado, los trabajadores públicos provinciales y los jubilados que perciben el haber mínimo más bono compensatorio.

En el caso de los asalariados del sector privado, el documento señala que “habrían finalizado el 2025 con una pérdida acumulada de poder adquisitivo equivalente al 80% del poder adquisitivo del mes de noviembre de 2023”. En términos concretos, esa merma equivale a 24 días del ingreso real de aquel mes.

Para los trabajadores públicos nacionales, la situación resulta aún más severa: la pérdida acumulada asciende a 7 ingresos reales de noviembre de 2023. El informe detalla que, aunque cobraron 25 salarios mensuales durante el período, esos ingresos equivalen en términos reales a 18 salarios de noviembre de 2023. En tanto, los trabajadores públicos provinciales cerraron 2025 con una pérdida acumulada de 2,8 salarios reales de referencia.

Los jubilados que cobran el haber mínimo más el bono tampoco lograron sostener su poder de compra. Según IARAF, este grupo perdió el equivalente a 1,4 ingresos reales de noviembre de 2023, reflejando el impacto de la inflación sobre una prestación que combina haber y refuerzos discrecionales.

En términos de pérdidas acumuladas, el informe subraya que los empleados públicos nacionales fueron el sector con mayor deterioro real, al resignar en 25 meses el equivalente a siete ingresos completos.

Los ganadores: AUH y jubilados sin bono le ganaron a la inflación

En contraste con el panorama general, el estudio identifica dos sectores con mejoras reales acumuladas. El primero es el de los receptores de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que se consolidó como el principal ganador del período.

Según el informe, quienes perciben la AUH finalizaron 2025 con un mayor poder adquisitivo acumulado equivalente a 21,3 ingresos reales de noviembre de 2023. En términos prácticos, esto implica que, en 25 meses de ingresos, obtuvieron un ingreso extra equivalente a 21 ingresos reales de aquel mes base, lo que se tradujo en un aumento del 85% del ingreso real acumulado en dos años.

El segundo grupo con resultado positivo fue el de los jubilados que cobran únicamente el haber mínimo, sin bono. Para este segmento, el cierre de 2025 significó un aumento real acumulado de 0,8 haberes de noviembre de 2023, un desempeño que el propio informe destaca como exactamente opuesto al de los trabajadores privados registrados.

Poder adquisitivo y clase media: un deterioro persistente

El análisis de IARAF también aborda la evolución del poder adquisitivo al cierre de 2025, con resultados que refuerzan la tendencia observada en los ingresos acumulados. De acuerdo con lo explicado por Argañaraz, los trabajadores privados registrados llegaron a diciembre de 2025 con un poder de compra casi 1% por debajo del nivel de noviembre de 2023.

Para los trabajadores públicos nacionales, la pérdida fue mucho más profunda: 33% de poder adquisitivo, aproximadamente, respecto del mismo mes de referencia. Los empleados públicos provinciales, tras una fuerte caída inicial, cerraron el período con una pérdida real del 6,5%. En tanto, los jubilados que cobran haber mínimo más bono finalizaron 2025 con una merma del 7,5% en su poder de compra.

Del lado positivo, los jubilados que perciben solo el haber mínimo registraron una suba real del 9,3%, mientras que los beneficiarios de la AUH duplicaron su poder adquisitivo frente a noviembre de 2023, consolidándose como el sector poblacional con mayor mejora real en los últimos dos años.

El informe concluye que esta dinámica se traduce en una clase media más empobrecida, con fuertes asimetrías entre sectores y con un esquema de ingresos donde las políticas de transferencias sociales explican buena parte de las mejoras relativas.

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