El deterioro del empleo registrado, la escalada de las prepagas y la pérdida de cobertura social están reconfigurando el mapa sanitario argentino. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis de Gestión (IAG), elaborado en base a datos del INDEC, durante el segundo semestre de 2025 se alcanzó un récord histórico en toda la serie estadística: el 45% de los niños, niñas y adolescentes del país no tiene cobertura médica adicional y depende exclusivamente del sistema público de salud.
En términos absolutos, son 3.631.000 menores de 18 años los que solo cuentan con hospitales y centros de salud públicos para atenderse. La cifra forma parte de un universo total de 10.293.000 personas que quedaron sin obra social, prepaga, mutual o servicio de emergencia, consolidando un fuerte retroceso en la cobertura sanitaria.
El dato no solo expone una crisis sanitaria, sino también una consecuencia directa del deterioro del mercado laboral y del fuerte incremento de los costos de la medicina privada.
Más de 742 mil personas perdieron cobertura en dos años
En comparación con el segundo semestre de 2023, cuando había 9.551.000 personas dependiendo exclusivamente del sistema público, en 2025 se sumaron 742 mil nuevos casos.
Ese incremento se distribuyó de la siguiente manera:
- 254 mil menores de 18 años
- 467 mil personas entre 18 y 64 años
- 20 mil mayores de 65 años
En el caso de los adultos mayores, el impacto es menor debido a que el 96,7% cuenta con cobertura a través de PAMI.
El informe vincula esta situación con dos factores centrales: la desregulación del sistema de medicina prepaga y la caída del empleo registrado.
Personas sin cobertura médica adicional (2° semestre 2025)
| Grupo |
Cantidad |
| Menores de 18 años |
3.631.000 |
| 18 a 64 años |
6.542.000 |
| Mayores de 65 años |
119.000 |
| Total |
10.293.000 |
Desde el DNU 70/2023 impulsado por el presidente Javier Milei, que liberó el precio de las prepagas, estos servicios aumentaron un 417%, frente a una inflación acumulada de 293% en el mismo período. Paralelamente, se perdieron 206 mil empleos registrados desde el inicio de la actual gestión nacional, reduciendo el acceso a obra social y arrastrando también a los grupos familiares de esos trabajadores.
La desprotección laboral también marcó un récord
El fenómeno sanitario está estrechamente vinculado al deterioro del empleo formal. La tasa de desprotección laboral alcanzó el 44,9% de los ocupados, el nivel más alto de toda la serie, lo que significa que más de 6 millones de trabajadores no cuentan con cobertura derivada del empleo formal.
Como consecuencia, la población con obra social, prepaga o mutual cayó del 67,5% en el segundo semestre de 2023 al 65,4% en igual período de 2025. Es decir, en apenas dos años se perdieron 2,1 puntos porcentuales de cobertura médica privada o sindical.
El impacto fue mayor en las mujeres
El informe también revela una fuerte feminización de la pérdida de cobertura médica.
De las 742 mil personas que quedaron sin cobertura en los últimos dos años, el 59,8% fueron mujeres: unas 444 mil personas más, frente a 298 mil varones.
Esto provocó que, por primera vez en este período, las mujeres pasaran a ser mayoría dentro del grupo que depende exclusivamente del sistema público:
- Mujeres: 5.180.000
- Varones: 5.113.000
Según IAG, este comportamiento está directamente relacionado con el mayor deterioro de la inserción laboral femenina. Entre el cuarto trimestre de 2023 y el cuarto trimestre de 2025, la desprotección laboral creció 8,5% entre las mujeres, frente a un 4,6% en los varones.
La pérdida de empleo formal, la informalidad y la mayor vulnerabilidad ocupacional explican buena parte de este desplazamiento.
Una presión creciente sobre el sistema público
El crecimiento sostenido de personas sin cobertura privada implica una presión cada vez mayor sobre hospitales, centros de salud y redes sanitarias provinciales.
Con más de 10 millones de personas dependiendo exclusivamente del sistema público, el desafío ya no es solo presupuestario, sino estructural: más demanda, mayores tiempos de espera, más costos de atención y un sistema que debe absorber el impacto de una crisis económica que también se expresa en la salud.
El dato más alarmante sigue siendo el de la infancia: casi uno de cada dos menores de edad en Argentina depende exclusivamente del sistema público para atender su salud. Una señal clara de que la crisis dejó de ser solo económica y ya impacta de lleno en la protección social más básica.