Misiones recibirá a Santilli en medio de tensiones por recursos y reclamos federales
El nuevo ministro del Interior de la Nación, Diego Santilli, llegará a Misiones este martes para mantener reuniones con las principales autoridades políticas y gubernamentales de la provincia, en lo que será su primera visita oficial al interior del país desde que asumió en el cargo. La agenda completa se conocerá en las próximas horas, pero la elección del destino no es casual: Misiones fue, incluso en los momentos más complejos, una provincia que mantuvo canales de diálogo institucional abiertos con la Casa Rosada.
Sin embargo, el contexto de la visita dista de ser el ideal. Según trascendió, Santilli desembarcará en la provincia sin presupuesto propio para gestionar y con una misión incómoda: pedir colaboración y ofrecer muy poco a cambio, repitiendo la dinámica que caracterizó la gestión de su antecesor, Guillermo Francos. Es la marca de un Gobierno nacional que muestra soltura para exigir acompañamiento, pero escasa disposición para garantizar reciprocidad y condiciones de gobernabilidad a las jurisdicciones del interior.
Ese esquema se profundiza con un intento cada vez más explícito de condicionar a los gobiernos provinciales desde Buenos Aires, mediante recortes de recursos, tensiones en la discusión presupuestaria y una estrategia política que busca ordenar los territorios “a premio y castigo”. En lugar de avanzar hacia un federalismo de acuerdos, se consolida una relación vertical, donde la Nación solicita apoyo, pero evita asumir plenamente los efectos de las decisiones que adopta sobre las provincias.
En contraste, Misiones sostiene una estrategia propia para enfrentar este escenario. La defensa de la regulación del mercado yerbatero, los reclamos del Norte Grande por una distribución más equitativa de los recursos, y la continuidad de políticas concretas como el plan de pavimentación urbana en Oberá, forman parte de una hoja de ruta que apuesta a un Estado presente, capaz de intervenir para corregir desigualdades históricas y mejorar la calidad de vida.
Claro que esa acción tiene límites: el esfuerzo provincial no alcanza si la macroeconomía nacional continúa asfixiando la producción, el empleo y el consumo. Pero el contraste de enfoques es evidente. Mientras el Gobierno nacional avanza en un proceso de retirada, Misiones elige fortalecer su rol, sostener la inversión pública y defender sus sectores estratégicos.
La visita de Santilli pondrá a prueba esa tensión. Y, aunque el diálogo institucional está asegurado, la expectativa sobre respuestas concretas -políticas, fiscales o presupuestarias- es baja. Misiones recibirá al ministro, pero la discusión de fondo seguirá abierta: cómo construir un federalismo real en un país donde las provincias reclaman ser parte de las decisiones, y no solo receptoras de pedidos.
