SEF

Quita de subsidios de Nación: suben hasta 7,5% las tarifas eléctricas con impacto fuerte en la industria

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El nuevo esquema tarifario de la electricidad ya está formalmente vigente en Misiones. El Ministerio de Hacienda, Finanzas, Obras y Servicios Públicos aprobó mediante la Resolución 810 los cuadros que Electricidad de Misiones y las cooperativas eléctricas deben aplicar desde el período agosto de 2026, trasladando a las facturas provinciales la nueva estructura de costos definida por la Secretaría de Energía de la Nación.

El cambio no es uniforme. El impacto promedio previsto por la propia resolución es de 1,8% para los usuarios residenciales sin subsidios, 2,4% para los residenciales alcanzados por los Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), 3% para la demanda no residencial y 7,5% para los Grandes Usuarios GUDI. Detrás de esos porcentajes aparece, sin embargo, una modificación más profunda: el subsidio nacional deja de acompañar todo el consumo de los hogares beneficiarios y se concentra en un bloque determinado.

El límite clave: 300 kWh

Misiones está clasificada por Nación dentro de la Zona Bioambiental Muy Cálido, condición que establece bloques estacionales especiales. Durante mayo, junio, julio y agosto, los hogares beneficiarios del SEF tienen hasta 300 kWh mensuales subsidiados. El bloque baja drásticamente a 150 kWh entre septiembre y noviembre, mientras que en diciembre vuelve a elevarse a 550 kWh.

Para agosto, la bonificación nacional sobre el costo mayorista alcanza el 66,59%, resultado de combinar el descuento general del 50% con una bonificación extraordinaria adicional del 16,59%. Pero ese beneficio opera solamente sobre el consumo base: una vez superados los 300 kWh, el excedente pasa a afrontar precios mayoristas plenos.

Ese mecanismo queda claramente expuesto en el Cuadro Tarifario 655, publicado en el Boletín Oficial. Para un residencial SEF de hasta 500 kWh mensuales, por ejemplo, los primeros bloques presentan valores netos del orden de $100,85 a $104,194 por kWh; una vez agotado el bloque subsidiado, el valor prácticamente se duplica y pasa a $207,236 por kWh.

La diferencia es todavía más evidente cuando se compara el cuadro subsidiado con el precio de referencia sin subsidios. Para un residencial de hasta 500 kWh, los primeros 30 kWh tienen un valor subsidiado de $100,850 por kWh, mientras que el precio de referencia sin subsidio es $199,671. Es decir, la bonificación reduce aproximadamente a la mitad ese componente inicial de la tarifa. Los valores publicados son netos y no incluyen IVA.

Cuánto cuesta la energía residencial

El Cuadro Tarifario divide a los residenciales sin subsidio de acuerdo con su nivel de consumo. Para los hogares de hasta 500 kWh mensuales, los primeros 120 kWh cuestan $272,997 por kWh, los siguientes 80 kWh $276,333 y los siguientes bloques llegan a $278,926. El cargo fijo de servicio es de $2.309,10.

En el segmento de hasta 700 kWh, el precio comienza en $274,643 por kWh y llega a $279,984. Para consumos de hasta 1.400 kWh, comienza en $275,593 y alcanza $280,965, con un cargo de servicio de $2.640,90. Para los residenciales que superan los 1.400 kWh mensuales, el precio llega a $283,132 por kWh. Los cuadros oficiales muestran así una estructura escalonada en la que el costo unitario aumenta junto con el nivel de consumo.

Hay una situación particular para jubilados y pensionados comprendidos en la Ley 2620. Los primeros 120 kWh del cuadro general aparecen a $203,474 por kWh, los siguientes 80 kWh a $208,896 y posteriormente los precios convergen progresivamente hacia los valores residenciales generales, hasta alcanzar $283,132 por encima de los 1.400 kWh.

Comercios, industrias y hoteles: la energía por encima de $260 por kWh

El cuadro permite dimensionar también el costo que enfrentan las actividades económicas. En la categoría comercial con consumo menor a 2.000 kWh, los primeros 60 kWh tienen un precio neto de $263,594, los siguientes 140 kWh de $266,659 y el excedente de 800 kWh alcanza $282,401, además de una cuota de servicio de $4.119,20.

Para comercios con consumos iguales o superiores a 2.000 kWh, los valores se mueven entre $264,987 y $284,473 por kWh, mientras que para los establecimientos de mayor consumo la energía llega a $284,748 en uno de los bloques.

La industria tampoco queda al margen. Para establecimientos industriales de hasta 2.000 kWh, los primeros 800 kWh cuestan $265,796 por unidad y el excedente $281,844, con un cargo de servicio de $6.418,60. Entre 2.000 y 4.000 kWh, la energía se ubica entre $267,798 y $283,836 y la cuota de servicio asciende a $8.026.

El cuadro específico para hoteles -una categoría especialmente sensible en una provincia turística- establece valores desde $263,340 por kWh para establecimientos de menor consumo y llega hasta aproximadamente $283,9 por kWh en los segmentos superiores, además de cargos fijos de entre $4.119,20 y $5.240.

El mayor impacto recae sobre los grandes usuarios

El salto más significativo de esta actualización se concentra en la demanda intensiva. Mientras los hogares reciben incrementos medios inferiores al 3%, la resolución calcula un aumento promedio de 7,5% para los Grandes Usuarios GUDI.

La explicación está en el costo mayorista. Nación aumentó el Precio Estabilizado de la Energía un promedio de 5,6% para la demanda residencial, 8,7% para la no residencial y 16,7% para los GUDI. Paralelamente, el Precio de Referencia de la Potencia cayó 2,2% y el de Servicios Adicionales retrocedió 9,8%.

También aumentaron componentes que atraviesan a todo el sistema. El Precio Estabilizado de Transporte quedó en $5.617 por MWh, 11,5% más, mientras que el Fondo Nacional de Energía Eléctrica fue actualizado a $2.508 por MWh, con una suba del 10%.

La Provincia sostiene en la resolución que Energía de Misiones y las cooperativas eléctricas no están en condiciones de absorber esas variaciones y, por ese motivo, autoriza su traslado al cuadro tarifario.

El subsidio se verá en la factura

La nueva estructura busca además hacer explícita la diferencia entre lo que cuesta la electricidad y lo que efectivamente paga un usuario subsidiado. Energía de Misiones y las cooperativas deberán continuar informando en cada factura tanto la tarifa calculada sin subsidio nacional como la tarifa efectivamente cobrada, identificando la diferencia como “Subsidio Estado Nacional”.

El esquema deja así dos movimientos simultáneos. Por un lado, suben los precios mayoristas que Misiones traslada a usuarios residenciales, comercios, industrias y grandes consumidores. Por otro, Nación continúa reduciendo y focalizando la asistencia, concentrándola en determinados hogares y dentro de bloques de consumo cada vez más relevantes para definir el monto final de la factura.

Y hay un dato que anticipa el próximo capítulo: en agosto Misiones dispone de un bloque subsidiado de 300 kWh por su condición climática, pero desde septiembre ese umbral cae a apenas 150 kWh mensuales. Todo consumo residencial beneficiario que supere ese nivel quedará expuesto a precios mayoristas sin bonificación nacional. Esa reducción del bloque puede tener más peso sobre las facturas de primavera que la actualización porcentual del cuadro tarifario en sí misma.

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Energía corrige un error administrativo y ratifica el bloque subsidiado de 200 kWh para septiembre

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La Secretaría de Energía corrigió un error material detectado en la resolución que había elevado a 200 kWh mensuales el consumo base subsidiado para septiembre y ratificó que ese será el límite aplicable durante este mes para los hogares alcanzados por el régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). La modificación no cambia la decisión de fondo, sino que reemplaza el anexo que había sido confeccionado con valores incorrectos para otros períodos y zonas bioambientales.

La Resolución 238/2026, publicada este viernes en el Boletín Oficial, sustituye el Anexo I de la Resolución 221/2026, dictada el 31 de agosto. Según explicó la Secretaría de Energía, al confeccionar aquel anexo se habían consignado valores que no coincidían con los establecidos originalmente para los meses y zonas que no habían sido alcanzados por la modificación de septiembre.

El punto central es que la rectificación no implica un nuevo cambio en el esquema de subsidios. Energía sostiene expresamente que la Resolución 221 había tomado una decisión concreta: establecer para septiembre de 2026 un consumo base diferencial de 200 kWh por mes para las distintas zonas bioambientales. Ese criterio permanece vigente.

El nuevo anexo permite, además, reconstruir cómo queda el esquema de consumo base dentro del régimen SEF. Para enero, febrero y diciembre se establecen 550 kWh mensuales para las zonas calificadas como “Muy cálido”, 370 kWh para “Cálido” y 300 kWh para el resto. Durante mayo, junio, julio y agosto el bloque es de 300 kWh mensuales para las tres categorías.

Para marzo, abril, octubre y noviembre, el consumo base vuelve a ubicarse en 150 kWh mensuales para todas las zonas. La excepción vigente es septiembre de 2026, cuando el límite fue elevado a 200 kWh mensuales también sin distinción entre las categorías “Muy cálido”, “Cálido” y “Resto”.

La discusión es relevante porque el esquema de subsidios energéticos focalizados busca concentrar la asistencia estatal sobre el consumo considerado indispensable de los usuarios residenciales vulnerables, en lugar de subsidiar de manera generalizada todo el consumo. El Decreto 943/2025, que creó el SEF, otorgó a la Secretaría de Energía la facultad de establecer consumos diferenciales para regiones con particularidades climáticas y bioambientales y de revisar periódicamente los volúmenes máximos alcanzados por el subsidio.

En ese marco, la diferenciación territorial no es un detalle administrativo. El propio régimen reconoce que las necesidades energéticas de un hogar no son iguales en todo el país y permite adaptar el bloque subsidiado a las condiciones climáticas. La tabla corregida conserva esa lógica, con mayores consumos base en los períodos de temperaturas extremas y un esquema más acotado durante los meses de menor demanda.

La decisión de septiembre tiene, además, una particularidad: el incremento a 200 kWh fue dispuesto para todas las zonas bioambientales. La Resolución 238 no modifica ese parámetro, sino que busca evitar que el error documental introducido en la resolución anterior genere confusión sobre los valores aplicables en el resto del calendario.

Desde el punto de vista administrativo, la Secretaría invocó el artículo 101 del Reglamento de Procedimientos Administrativos para subsanar el error material. La norma deja así asentado que la corrección afecta exclusivamente la exteriorización documental de la medida anterior y no su contenido sustancial.

Para los usuarios alcanzados por el SEF, la consecuencia práctica es concreta: septiembre mantiene un bloque base de 200 kWh mensuales, mientras que los restantes meses conservan los valores establecidos según cada zona bioambiental. La corrección busca ordenar la referencia normativa sin alterar el criterio de subsidio que había sido anunciado para este mes.

El desafío de fondo permanece: que la focalización de los subsidios consiga combinar una reducción del gasto público con una protección efectiva del consumo indispensable de los hogares vulnerables. En ese equilibrio, la precisión de los parámetros y su correcta comunicación son parte de la política energética, no una cuestión meramente formal.

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El costo nacional de la energía subió 423% desde 2024 y suma presión sobre las tarifas en Misiones

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El precio de la electricidad atravesó una profunda transformación desde el comienzo de la gestión de Javier Milei. Primero fue el shock del costo mayorista. Después avanzó la reducción de subsidios. Y en 2026 entró en escena una tercera variable que resulta especialmente sensible para Misiones: la cantidad de energía que Nación reconoce como consumo base subsidiable cambia según el mes del año.

Los números permiten dimensionar el cambio.

Para el conjunto de usuarios directos de Energía de Misiones, el costo de compra de electricidad acumuló un incremento del 423% entre 2024 y agosto de 2026, mientras que la tarifa media aumentó 91,7%.

La distancia entre ambos indicadores alcanza más de 331 puntos porcentuales y muestra que la formidable recomposición del costo nacional de abastecimiento no tuvo una correspondencia equivalente en la evolución de la tarifa media de los usuarios misioneros.

El año del shock mayorista

El primer gran movimiento ocurrió en 2024. Durante ese año se produjo el salto más pronunciado en el costo de abastecimiento. De acuerdo con la información de Energía de Misiones, el costo que las distribuidoras debieron afrontar por la compra de energía aumentó aproximadamente 525% en promedio, mientras que el precio de la potencia se disparó más de 3.600%.

Son porcentajes correspondientes al costo de abastecimiento y, por lo tanto, no deben confundirse con la variación de la factura final que recibió cada usuario.

Para el universo de usuarios directos de Energía de Misiones que releva el informe, el costo de compra registró durante 2024 un incremento del 346%, frente a un aumento de 55% de la tarifa media.

El impacto tampoco fue idéntico entre las diferentes categorías. En los residenciales sin subsidio, el costo de compra aumentó 261%; para los residenciales subsidiados, 920%; en comercios y pequeñas industrias, 352%; y entre los grandes usuarios de media tensión, 271%.

Fue, en definitiva, el año del shock del precio nacional de la energía.

Durante 2025 las actualizaciones del precio mayorista continuaron, aunque a una velocidad considerablemente menor. El costo medio de compra aumentó aproximadamente 20%.

Pero mientras se moderaba ese frente, comenzó a ganar peso otro fenómeno: la reducción de los subsidios nacionales y el traslado de una mayor proporción del costo energético hacia los consumidores.

El impacto fue diferente según la categoría y el nivel de asistencia recibido por cada usuario.

Los datos de Energía de Misiones reflejan esa heterogeneidad. Durante 2025, el costo de compra aumentó 21% para los residenciales sin subsidio y 34% para aquellos que todavía recibían subsidios.

La política energética comenzaba así a transitar desde el enorme ajuste inicial de los precios mayoristas hacia una modificación más profunda de quién recibe asistencia nacional y sobre qué cantidad de electricidad.

El cambio estructural llegó con el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), creado por el Decreto 943/2025 y puesto en funcionamiento durante 2026.

El nuevo régimen unificó los subsidios energéticos nacionales destinados a los hogares considerados beneficiarios y estableció bloques máximos sobre los cuales se aplican las bonificaciones.

Desde entonces, para entender una factura eléctrica ya no alcanza con mirar cuánto consumió un hogar o si tiene acceso al subsidio. También importa en qué mes realizó ese consumo.

Nación estableció un bloque base de 300 kWh mensuales para enero, febrero, mayo, junio, julio, agosto y diciembre.

Para marzo, abril, septiembre, octubre y noviembre, el límite baja a solamente 150 kWh mensuales.

Todo lo consumido por encima de esos bloques queda fuera de la bonificación.

En otras palabras: un mismo hogar puede consumir prácticamente la misma cantidad de electricidad durante dos meses diferentes y recibir un impacto tarifario distinto, porque cambia la cantidad de kilovatios alcanzados por el subsidio nacional.

El calor misionero

Este diseño tiene una derivación particularmente relevante para Misiones.

Entre los meses para los cuales Nación fija el bloque reducido de apenas 150 kWh aparecen marzo y noviembre, períodos en los que las temperaturas misioneras pueden continuar siendo elevadas y mantener un uso intensivo de refrigeración.

El propio Decreto 943 reconoce esta problemática: instruye a la Secretaría de Energía a evaluar las necesidades indispensables de los hogares ubicados en las provincias más cálidas del país o zonas con particularidades bioambientales, habilitando la posibilidad de establecer consumos base diferenciales.

Ese punto abre una discusión particularmente importante para Misiones y el NEA: si un esquema estacional uniforme puede reflejar adecuadamente la demanda eléctrica de regiones con condiciones climáticas muy diferentes al centro del país.

Agosto: 300 kWh subsidiables y continuidad del SEF

El esquema adquiere nueva relevancia con las decisiones adoptadas para agosto.

El Gobierno nacional ratificó la continuidad del régimen de Subsidios Energéticos Focalizados. En electricidad, agosto se encuentra entre los meses para los cuales el consumo base alcanza los 300 kWh mensuales. El excedente queda fuera de la bonificación prevista por el régimen.

Las nuevas disposiciones nacionales también profundizan la identificación de los componentes vinculados con el costo de la energía y los subsidios en las facturas, buscando hacer visible cuánto corresponde al abastecimiento y cuánto aporta el Estado nacional mediante las bonificaciones.

La política sigue así una lógica que combina recomposición del precio de la energía con subsidios focalizados sobre una cantidad limitada de consumo.

Como antecedente inmediato, para julio la Secretaría de Energía había elevado al 16,59% la bonificación adicional extraordinaria aplicable a los usuarios eléctricos beneficiarios del SEF, sobre el consumo base correspondiente, por encima del 10,67% originalmente establecido para mayo-julio.

Para los usuarios no residenciales el panorama es diferente.

Comercios e industrias no cuentan con el mismo mecanismo de protección que los hogares subsidiados y, por lo tanto, quedan más directamente expuestos a las recomposiciones del costo mayorista.

Eso se observa también en los números acumulados de Misiones.

Desde 2024, para comercios y pequeñas industrias, el costo de compra de energía aumentó 400%, mientras que la tarifa media avanzó 143%.

Entre los grandes usuarios de baja tensión, el costo acumuló un incremento del 343% y la tarifa media del 135%. Para los grandes usuarios de media tensión, la diferencia llegó a 440% contra 172%.

Y 2026 volvió a mostrar una aceleración: solamente entre enero y julio, el costo de compra para los grandes usuarios de media tensión aumentó 152%, frente a una suba del 83% de la tarifa media.

Para el sector productivo, por lo tanto, la discusión energética se transforma directamente en una cuestión de competitividad, porque la electricidad forma parte de la estructura de costos de comercios, industrias y servicios.

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Energía extiende subsidios y busca amortiguar el impacto tarifario del invierno

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El Gobierno nacional resolvió sostener y ampliar parcialmente las bonificaciones extraordinarias sobre tarifas de electricidad y gas para los usuarios alcanzados por el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), en un contexto de mayor demanda por las bajas temperaturas y creciente sensibilidad social frente al costo de los servicios públicos.

La medida quedó formalizada este miércoles mediante la Resolución 121/2026 de la Secretaría de Energía del Ministerio de Economía, publicada en el Boletín Oficial. La norma prorroga durante junio la bonificación adicional del 25% para usuarios de gas natural y gas propano por redes, mientras que para la electricidad fija un nuevo esquema extraordinario del 11,97% sobre el consumo base subsidiado.

La decisión aparece en un momento delicado para la política tarifaria del Gobierno de Javier Milei. Aunque la administración nacional mantiene su estrategia de reducción de subsidios y recomposición de precios relativos, el incremento del consumo energético en invierno obliga a introducir mecanismos de contención para evitar un deterioro más acelerado del ingreso disponible de los hogares.

Un esquema de subsidios que busca sostener la gradualidad

El SEF fue creado por el Decreto 943/2025 como parte de la reorganización integral de los subsidios energéticos nacionales. El sistema unificó beneficios sobre electricidad, gas natural y gas propano bajo un esquema focalizado, con bonificaciones segmentadas según nivel de ingresos y consumos base.

Ahora, la Secretaría de Energía decidió mantener para junio el refuerzo extraordinario del 25% aplicado sobre las tarifas de gas. Según los fundamentos oficiales, el aumento del consumo estacional y los mayores costos de abastecimiento —incluidas importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) y combustibles sustitutos expuestos a precios internacionales— justifican la continuidad del alivio tarifario.

En el caso de la electricidad, la cartera energética modificó el porcentaje extraordinario que había sido fijado previamente para mayo, junio y julio. Para junio, la bonificación adicional pasará a ser de 11,97% sobre un consumo base de hasta 300 kWh mensuales para usuarios residenciales beneficiarios del SEF.

La resolución sostiene que el objetivo es “morigerar el impacto tarifario” y preservar criterios de “gradualidad, razonabilidad y previsibilidad” en el proceso de reestructuración de subsidios.

La medida alcanza a usuarios residenciales incluidos dentro del régimen SEF y también a entidades sin fines de lucro contempladas por las leyes de Clubes de Barrio y Entidades de Bien Público.

En términos prácticos, el Gobierno evita por ahora un traslado pleno del costo energético durante el pico de demanda invernal. El alivio será especialmente relevante en gas natural, donde el consumo residencial suele dispararse durante junio y julio.

La resolución también instruye al nuevo Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad —creado tras la unificación del ENRE y ENARGAS— a reflejar los cambios en los cuadros tarifarios y mecanismos de facturación.

La consolidación del nuevo ente regulador marca además un movimiento institucional relevante dentro de la reforma energética impulsada por Economía. Con la integración de las funciones regulatorias, el Ejecutivo busca centralizar decisiones y acelerar la implementación de la nueva política tarifaria.

La tensión entre ajuste fiscal y contención social

La resolución expone una de las tensiones centrales de la política económica actual: cómo avanzar en la reducción de subsidios sin provocar un deterioro abrupto del consumo y del poder adquisitivo.

El Gobierno sostiene públicamente la necesidad de sincerar tarifas para reducir el peso del gasto público energético. Sin embargo, el incremento estacional del consumo obliga a moderar parcialmente el ritmo del ajuste para evitar un impacto más severo en hogares de menores ingresos.

La decisión también muestra que el proceso de segmentación aún requiere mecanismos compensatorios extraordinarios, incluso en un escenario de fuerte disciplina fiscal.

En paralelo, la resolución reconoce indirectamente otra variable sensible: la volatilidad internacional del mercado energético. El costo del GNL importado y de combustibles sustitutos continúa condicionando la estructura tarifaria argentina y limita el margen de maniobra fiscal.

En Misiones, donde el consumo eléctrico residencial suele incrementarse tanto en invierno como en verano por cuestiones climáticas, las bonificaciones adicionales pueden contribuir a amortiguar subas en las facturas durante junio.

El caso del gas presenta una particularidad regional: gran parte del NEA aún no cuenta con cobertura masiva de gas natural por redes, por lo que el alcance efectivo del beneficio dependerá del tipo de abastecimiento disponible en cada localidad.

La resolución también incorpora a cooperativas, distribuidoras provinciales y organismos locales dentro del esquema operativo de implementación, un aspecto relevante en provincias donde el sistema energético tiene fuerte participación de prestadores públicos y cooperativos.

Un invierno con presión sobre tarifas y consumo

La continuidad de las bonificaciones extraordinarias deja abierto un interrogante central para los próximos meses: hasta dónde podrá sostener el Gobierno mecanismos de compensación tarifaria mientras mantiene su programa de ajuste fiscal.

La evolución de las temperaturas, el costo internacional de la energía y el comportamiento del consumo residencial serán variables determinantes en el segundo semestre.

Por ahora, Economía optó por una estrategia intermedia: sostener el sendero de reducción de subsidios, pero evitando un shock tarifario pleno en el momento de mayor demanda energética del año.

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El Gobierno ajusta el Plan Gas.Ar para aplicar subsidios focalizados y anualizar el precio del gas

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El Gobierno redefine el Plan Gas.Ar para aplicar subsidios energéticos focalizados y suavizar el impacto estacional del precio del gas

El Poder Ejecutivo Nacional modificó el Plan Gas.Ar 2023-2028 mediante el Decreto 26/2026, publicado el 26 de enero de 2026, con el objetivo de adecuar el esquema de precios del gas natural al nuevo régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). La medida redefine el mecanismo de traslado del precio del gas a la demanda y establece que el Estado nacional asumirá las diferencias —positivas o negativas— entre el Precio Anual Uniforme y el precio de mercado estacional, buscando amortiguar el impacto de los picos de consumo invernales sobre los usuarios residenciales sin alterar la cadena de pagos del sector hidrocarburífero.

El cambio resulta clave en términos económicos, fiscales y regulatorios: consolida la anualización del costo del gas para los usuarios finales, redefine el rol del Estado como compensador de las variaciones estacionales y sienta las bases operativas para la implementación plena del SEF, creado por el Decreto 943/2025, que unificó los subsidios energéticos de jurisdicción nacional.

Un nuevo esquema de precios para compatibilizar el Plan Gas.Ar con los subsidios focalizados

La modificación introducida por el Decreto 26/2026 sustituye el punto 13 del Anexo del Decreto 892/2020, que regula el funcionamiento del Plan Gas.Ar. A partir de ahora, se establece expresamente que el Estado nacional podrá tomar a su cargo el pago mensual de una porción del Precio Anual Uniforme definido por la Autoridad de Aplicación, con el fin de reducir el costo del gas trasladado a los usuarios, conforme a las Reglas Básicas de las Licencias de Distribución de gas por redes.

El texto del nuevo punto 13 precisa que dicho monto “podrá ser igual, inferior o superior al Precio de Mercado que surja de las adjudicaciones de la Subasta, ajustado por el factor del Período Estacional”. Asimismo, determina que el diferencial entre ambos precios, cualquiera sea su signo —positivo o negativo—, estará a cargo del Estado nacional o se deducirá del monto a su cargo, según corresponda.

Este rediseño normativo se apoya en el esquema introducido por el artículo 11 del Decreto 943/2025, que dispuso que las bonificaciones al gas natural, en el marco del SEF, se apliquen exclusivamente sobre el costo promedio ponderado anualizado del precio surgido del Plan Gas.Ar, excluyendo el gas natural licuado (GNL) regasificado y los contratos celebrados fuera de dicho programa.

Fundamentos técnicos y regulatorios: anualización de costos y neutralidad del Plan Gas.Ar

Desde el punto de vista técnico, el decreto reconoce que la adopción de un Precio Anual Uniforme, construido sobre el costo real de abastecimiento del gas, puede generar desvíos temporales respecto del precio de mercado estacional: precios superiores en los meses de verano e inferiores durante el invierno, sin modificar el valor anual total del esquema.

El Ejecutivo subraya que la eliminación del diferencial estacional para el usuario no implica una modificación sustantiva del Plan Gas.Ar ni de los derechos de los productores firmantes, quienes continúan percibiendo el Precio Ofertado ajustado por el factor estacional, conforme a los puntos 4.34 y 14 del Anexo del Decreto 892/2020. En este sentido, se ratifica que el nuevo esquema no altera los compromisos contractuales ni los incentivos a la producción de gas natural.

El decreto también se apoya en el proceso de participación ciudadana llevado adelante por la Secretaría de Energía del Ministerio de Economía, instrumentado a través de las Resoluciones 484/2025 y 592/2025, cuyo informe de cierre fue emitido el 22 de diciembre de 2025 por la Subsecretaría de Transición y Planeamiento Energético.

Impacto económico y operativo: usuarios, productores y finanzas públicas

La redefinición del punto 13 del Plan Gas.Ar tiene efectos directos sobre varios actores del sistema energético. Para los usuarios finales, especialmente los de demanda prioritaria, el nuevo esquema busca evitar que el mayor consumo invernal se vea amplificado por la suba estacional del precio del gas, estabilizando las facturas a lo largo del año calendario.

Para los productores de gas, el decreto aclara que las compensaciones derivadas del esquema anualizado pueden resultar positivas en algunos meses y negativas en otros, sin alterar el flujo anual de ingresos. En este marco, el artículo 2° del decreto instruye a la Secretaría de Energía a adecuar el régimen de cálculo de compensaciones previsto en los puntos 62 a 77 del Anexo del Decreto 892/2020, a fin de reflejar correctamente estas variaciones.

Desde la perspectiva fiscal e institucional, el Estado nacional asume explícitamente el rol de amortiguador de las diferencias de precio, lo que refuerza su intervención en la política energética en un contexto de reordenamiento de subsidios. El decreto enfatiza que estas adecuaciones son “impostergables y necesarias” para la implementación inmediata del SEF, conforme al artículo 22 del Decreto 943/2025, y se dicta bajo las facultades del artículo 99, incisos 1 y 3, de la Constitución Nacional, con posterior control parlamentario según la Ley 26.122.

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