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Brasil amplía en un 70% dos áreas protegidas en el Pantanal

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva anunció el domingo (22.03.2026) la ampliación en un 70 % de dos áreas protegidas situadas en el Pantanal, el mayor humedal del planeta.

La superficie conjunta del Parque Nacional del Pantanal Matogrossense y de la Estación Ecológica de Taiamã sumará 104.200 hectáreas adicionales.

Esto supone aumentar el área total de humedal bajo protección del 4,7 % al 5,4 %, según un comunicado del Ministerio de Medioambiente.

La dependencia afirmó que la ampliación “fortalece” la resiliencia del ecosistema frente al cambio climático, así como la protección de especies amenazadas y de criaderos de peces.

Además, la decisión refuerza acciones de combate a los incendios, una de las principales amenazas al humedal, gracias a la ampliación de las brigadas de bomberos.

El anuncio sobre la ampliación lo hizo el presidente Lula durante la ceremonia inaugural de la decimoquinta conferencia de la ONU sobre especies migratorias (COP15) en la ciudad de Campo Grande, considerada como la puerta de entrada al Pantanal.

“No habrá prosperidad duradera en Latinoamérica sin la protección de la biodiversidad”, declaró.

El Pantanal, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad y que Brasil comparte con Paraguay y Bolivia, es el hábitat de cientos de especies de animales, como el jaguar, el tapir y el oso hormiguero.

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Hoy los glaciares, mañana la selva: el riesgo de un voto equivocado

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Declarada Capital Nacional de la Biodiversidad por Ley Nacional 27.495 de 2019, la provincia de Misiones ostenta una riqueza en materia de recursos naturales que en términos ambientales resultan tan estratégicos como los glaciares. 

Con más de 1,6 millones de hectáreas protegidas (incluyendo remanentes de selva paranaense), rodeada por ríos y atravesada por 900 arroyos internos, la biodiversidad misionera representa en sí misma una reserva de servicios ecosistémicos que el mundo entero mira con atención. En términos porcentuales, Misiones explica un 52% de la biodiversidad de la Argentina, aun cuando su extensión acapara apenas el 1% de la superficie total del país.

Ante este panorama, resulta una paradoja verdaderamente inentendible que los diputados y senadores nacionales por Misiones acompañen la reforma de la Ley de Glaciares impulsada por el oficialismo nacional. 

El proyecto de ley en cuestión limita la protección a los glaciares ya inventariados, excluyendo a los ambientes periglaciares y habilitando lo que hasta ahora estaba prohibido: las explotaciones mineras e hidrocarburíferas en zonas protegidas. 

Bajo el argumento de que las provincias deben tener la potestad de decidir sobre sus recursos, se intenta romper un piso mínimo de protección ambiental que la Nación debe garantizar a todos los argentinos por igual. Es decir, no se discuten competencias jurisdiccionales, se exigen políticas ambientalmente estratégicas. 

Mientras el gobierno de Javier Milei debilita instituciones y flexibiliza normas bajo la promesa de inversiones que nunca llegan a las economías regionales, los legisladores misioneros parecen dispuestos a acompañar sin reparos medidas y proyectos que lesionan directamente a sus representados. Productores yerbateros, forestales y otros numerosos sectores productivos y laborales de Misiones vienen siendo afectados severamente por las políticas nacionales. 

Esta actitud contradice incluso, el marco legal e institucional misionero.

En 2022, la provincia sancionó la primera Ley de Humedales del país, creando un registro provincial, estableciendo categorías de protección y reconociendo el valor estratégico de estos ecosistemas para la regulación del clima, la provisión de agua y la mitigación de desastres. También creó el Área integral de conservación y desarrollo sustentable  “Corredor verde de la provincia de Misiones” (LEY XVI -No 60) y un Sistema de gestión integrada de cuencas hidrográficas (LEY XVI – No 150). 

Hablamos de la única provincia del país que cuenta con un Ministerio de Ecología y Recursos Naturales y un Ministerio de Cambio Climático, sin dejar de mencionar al Instituto Misionero de la Biodiversidad, un organismo de características únicas en el país. Se trata del ente que llevó a cabo el Primer Inventario de la Biodiversidad Misionera, que relevó 21.941 especies, triplicando los registros previos y reafirmando a Misiones como un hotspot mundial de biodiversidad. 

Hablamos de una provincia que entiende que la conservación y el cuidado de sus recursos naturales también pueden constituirse en posibilidades de desarrollo económico. Dan cuenta de ello, las distintas iniciativas de uso sostenible de la biodiversidad, el pago de servicios ecosistémicos y herramientas de finanzas sostenibles que ponen a la jurisdicción a la vanguardia de cuestiones ambientales.

Este estatus se pone en riesgo cuando advertimos que los diputados misioneros – en sintonía con sus pares en el Senado – podrían votar a favor de una reforma que desprotege a nuestros glaciares. Porque si mañana alguien argumenta que los bosques nativos o los humedales son un freno para el agronegocio o que las cuencas hídricas pueden flexibilizarse en nombre de la inversión, ¿con qué autoridad moral podrá Misiones oponerse?

Al votar la reforma a la Ley de Glaciares, los representantes misioneros legitiman un mecanismo que tarde o temprano puede usarse contra su propia provincia.

Porque la misma lógica que hoy desprotege glaciares para habilitar la minería en la cordillera es la que mañana puede desproteger la selva y los cauces hídricos misioneros para dar lugar a cualquier proyecto extractivista. 

La coherencia en juego

La Cámara de Diputados definirá en los próximos días el futuro de esta reforma. El oficialismo, en un gesto que debería alarmarnos, ha restringido las audiencias públicas: de los aproximadamente 60 mil inscriptos, apenas 200 podrán exponer de manera presencial o virtual. El resto deberá conformarse con enviar un video de cinco minutos o un texto por escrito.

En estas condiciones se debate una ley que cuida las reservas de agua estratégicas para millones de argentinos.

Misiones puede ser coherente y sostener en el Congreso Nacional el modelo misionero que implica una trayectoria innegable en defensa de la biodiversidad. Es también una oportunidad para recordar la vigencia del Acuerdo de Escazú, exige participación pública, acceso a la información y a la justicia ambiental. 

Caso contrario, los legisladores misioneros demostrarán que están dispuestos a seguir siendo parte de un proyecto que, bajo la bandera de la desregulación, desmantela décadas de construcción institucional, con reformas que benefician a unos pocos a costa de todos.

Los diputados misioneros tienen la palabra. Y los ciudadanos, la memoria.

Porque si hoy son los glaciares, mañana puede ser la selva. Y pasado, todo lo que todavía creemos que está a salvo.

Florencia Gómez es abogada, ex secretaria de Política Ambiental de la Nación.

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Efecto borde: un factor soslayado de la deforestación que genera degradación “invisible” de bosques nativos

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(Agencia CyTA-Leloir).- El Chaco Seco, un bosque seco subtropical que abarca porciones de Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil, es una de las regiones del mundo con mayor tasa de deforestación en las últimas décadas. Esto genera impactos negativos sobre la conservación de la biodiversidad y el balance de carbono, entre otros aspectos. Ahora, un equipo de investigación de Argentina y Alemania advierte que existe un factor subestimado o inadvertido que también produce una degradación forestal “muy relevante”: el llamado “efecto borde”, que define los cambios en la estructura y funcionamiento de los bosques en las áreas lindantes al desmonte. Una especie de daño a distancia.

El efecto borde “puede tener una profundidad de hasta 700 metros y una magnitud cercana al 40% en términos de la caída de la cobertura de árboles y arbustos y de la cantidad de biomasa, lo que implica una degradación de casi el 20% de los bosques remanentes”, explicó a la Agencia CyTA-Leloir el doctor en Biología y autor principal del estudio, Sebastián Torrella, docente investigador del Departamento de Ecología, Genética y Evolución de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y del Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires (IEGEBA), que depende del CONICET.

“Si como impacto del avance agropecuario contamos sólo el bosque perdido por deforestación (que es un montón) estamos subestimando el verdadero impacto. Los bosques que no son desmontados también son afectados de manera muy relevante a través del efecto borde”, remarcó Torrella.

Para el trabajo, publicado en la revista Global Change Biology, Torrella y colegas analizaron imágenes satelitales y diseñaron mapas de la región del Chaco Seco desde 1976, incluyendo un relevamiento de la cobertura vegetal del bosque, los lotes desmontados y la actividad desarrollada en cada uno de ellos, como agricultura o pastura.

Los resultados fueron alarmantes. Por distintos factores, como mayor exposición a la radiación solar o el viento, la deriva de agroquímicos o la incursión de ganado, el bosque sufre el impacto de los lotes contiguos. Y no es un perjuicio menor: el equipo de investigación calculó que el efecto borde en el Chaco Seco habría implicado la pérdida de 92,3 millones de toneladas de biomasa aérea, lo que equivale a llenar 1.000 estadios grandes de fútbol con madera y vegetación compactada. El efecto probó ser mayor cuando las áreas desmontadas se destinaron a cultivos.

“Esa degradación no se expresa en el momento, sino a lo largo de los años o décadas. Por eso decimos en el artículo que queda una ‘deuda de degradación’ pendiente”, sostuvo Torrella.

“En virtud del hallazgo ¿se deberían incluir ‘áreas de amortiguamiento’ o distancias mínimas obligatorias entre los cultivos y el bosque?”, preguntó la Agencia CyTA-Leloir“Para un desmonte nuevo no recomendaría utilizar parte del área habilitada como zona de amortiguamiento. Me parece más razonable que en esa área se mantenga bosque, porque es importante mantener la mayor superficie de bosque posible”, respondió Torrella. Y añadió que sería necesario planificar la forma y el tamaño de los lotes y bosques remanentes, evitando la fragmentación para minimizar la cantidad de estos últimos que queden expuestos al impacto del efecto borde.

“Nuestro trabajo apoya la visión de que la planificación de la conservación debe priorizar áreas forestales grandes y contiguas para ayudar a mantener bosques ecológicamente funcionales”, concluyó el equipo autoral.

Del estudio también participaron Rubén Ginzburg y Sebastián Aguiar, del IEGEBA; María Piquer Rodríguez, de la Universidad Libre de Berlín, Alemania; Matthias Baumann, Marie Pratzer y Tobias Kuemmerie, del Departamento de Geografía de la Universidad de Humboldt de Berlín, Alemania; y Gregorio Gavier Pizarro, del Instituto de Fisiología y Recursos Genéticos Vegetales (IFRGV) del INTA, en Córdoba.

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Misiones recreó un video viral de las favelas de Brasil y lo adaptó a la selva misionera

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En una estrategia que combina creatividad, identidad territorial y lenguaje digital, el Ministerio de Turismo de Misiones impulsó la recreación local de un video viral surgido en las favelas de Brasil, adaptándolo al paisaje y la estética de la selva misionera. La pieza audiovisual fue difundida a través de redes sociales y rápidamente comenzó a circular entre usuarios de la región y del exterior.

El video, grabado en el monte que rodea a la Cruz de Santa Ana, replica la dinámica, el ritmo y la puesta en escena del contenido original brasileño, pero reemplaza el contexto urbano por la frondosidad característica de la Selva Misionera. El resultado es una reinterpretación que apela al humor, la sorpresa y la identificación cultural, sin perder de vista el objetivo central: visibilizar a Misiones en el ecosistema digital.

Desde el área de Turismo explican que la iniciativa forma parte de una línea de acciones orientadas a conectar con nuevas audiencias, especialmente jóvenes, que consumen contenidos turísticos a través de plataformas como Instagram y priorizan experiencias visuales breves, auténticas y compartibles. En ese marco, la viralidad se convierte en una herramienta clave para amplificar el alcance del destino.

La propuesta también dialoga con una tendencia global del marketing turístico, donde los destinos buscan apropiarse de lenguajes culturales contemporáneos para reinterpretarlos desde su propia identidad. En este caso, la selva, los sonidos del entorno y la impronta local funcionan como elementos diferenciadores frente al video original, resignificando el contenido sin copiarlo de manera literal.

El lanzamiento generó múltiples reacciones en redes sociales, desde comentarios celebrando la creatividad misionera hasta debates sobre los nuevos formatos de promoción turística. Más allá de las lecturas, el impacto en términos de visibilidad fue inmediato y volvió a poner a Misiones en conversación dentro del circuito digital regional.

Con esta acción, Misiones refuerza una estrategia que trasciende la promoción tradicional y apuesta a que la naturaleza, la cultura y el ingenio local también se expresen en clave viral, consolidando a un destino que combina biodiversidad, innovación y comunicación contemporánea.

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Plan climático: la política ambiental puede ser un motor económico para Misiones

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El cambio climático se ha consolidado como uno de los principales desafíos  estructurales del siglo XXI, con impactos crecientes sobre los sistemas naturales,  económicos y sociales. En este contexto, la acción climática dejó de ser una agenda  exclusivamente internacional o nacional para convertirse en una responsabilidad  compartida por todos los niveles de gobierno. Las jurisdicciones subnacionales — provincias y municipios— ocupan un lugar estratégico, ya que es en el territorio  donde se manifiestan los impactos climáticos y donde se implementan de manera  concreta las políticas públicas. 

El Plan de Respuesta al Cambio Climático (PRCC) surge como una herramienta  central de planificación, orientada a ordenar, priorizar y coordinar las acciones de  mitigación y adaptación al cambio climático. A partir del caso del Plan de Respuesta  al Cambio Climático de la Provincia de Misiones, este documento desarrolla: (i) qué  es un Plan de Respuesta al Cambio Climático, (ii) por qué las jurisdicciones deben  implementarlos, y (iii) qué beneficios y oportunidades vinculadas al desarrollo  sostenible y climático aportan estos planes a los territorios. 

1. ¿Qué es un Plan de Respuesta al Cambio Climático? 

Un Plan de Respuesta al Cambio Climático es un instrumento de política pública de  carácter estratégico que define el conjunto de lineamientos, objetivos, medidas y  mecanismos institucionales que una jurisdicción adopta para enfrentar el cambio  climático de manera integral. Su finalidad principal es orientar la acción climática en  el territorio, abordando tanto la reducción de las emisiones de gases de efecto  invernadero (mitigación) como la disminución de la vulnerabilidad frente a los  impactos climáticos presentes y futuros (adaptación). 

Desde el punto de vista conceptual, el PRCC se apoya en el reconocimiento científico  de que el cambio climático es un fenómeno de origen predominantemente  antropogénico, asociado a las emisiones de gases de efecto invernadero  provenientes de la quema de combustibles fósiles, los cambios en el uso del suelo,  la agricultura, los procesos industriales y la gestión de residuos. Frente a este 

diagnóstico, los planes de respuesta traducen los compromisos internacionales y  nacionales en acciones concretas a escala subnacional. 

En el caso argentino, los Planes de Respuesta al Cambio Climático se enmarcan en  la Ley Nacional N.º 27.520 de Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al  Cambio Climático Global, que establece la obligación de las jurisdicciones de  planificar e implementar políticas climáticas coherentes con las Contribuciones  Determinadas a Nivel Nacional (NDC) asumidas por el país en el marco del Acuerdo  de París. 

Un PRCC presenta, habitualmente, los siguientes componentes: 

Diagnóstico climático y territorial, que identifica las principales fuentes de  emisiones, los sumideros de carbono, las amenazas climáticas y las  vulnerabilidades sectoriales. 

Componente de mitigación, con objetivos y medidas orientadas a reducir  emisiones y/o aumentar capturas de carbono, priorizando sectores  estratégicos como energía, transporte, residuos y uso del suelo. 

Componente de adaptación, enfocado en reducir riesgos, fortalecer la  resiliencia de los sistemas productivos, sociales y ecosistémicos, y proteger a  las poblaciones más vulnerables. 

Gobernanza climática, que define la arquitectura institucional, los  mecanismos de coordinación intersectorial y la participación ciudadana. • Sistema de monitoreo y evaluación, que permite medir avances, garantizar  transparencia y ajustar las políticas en el tiempo. 

Estrategia de financiamiento climático, que identifica fuentes de recursos y  mecanismos para viabilizar la implementación del plan. 

En síntesis, el Plan de Respuesta al Cambio Climático no es un documento  declarativo, sino una hoja de ruta operativa que integra la variable climática en la  planificación del desarrollo territorial. 

2. ¿Por qué las jurisdicciones deben implementar Planes de  Respuesta al Cambio Climático? 

La implementación de Planes de Respuesta al Cambio Climático por parte de las  jurisdicciones responde a razones normativas, técnicas, territoriales y políticas. 

2.1 Razones normativas e institucionales 

Desde el punto de vista jurídico, las jurisdicciones subnacionales tienen  competencias directas sobre áreas clave para la acción climática, como el  ordenamiento territorial, el transporte, la energía, la gestión de residuos, la  producción agropecuaria y la protección de los ecosistemas. En el marco federal  argentino, la Ley 27.520 establece presupuestos mínimos, pero delega en provincias 

y municipios la responsabilidad de diseñar e implementar políticas acordes a sus  realidades territoriales. 

Asimismo, los Planes de Respuesta permiten asegurar la coherencia vertical entre  los compromisos internacionales (Acuerdo de París), las NDC nacionales y las  políticas locales, evitando superposiciones, vacíos normativos o contradicciones  entre niveles de gobierno. 

2.2 Razones técnicas y territoriales 

El cambio climático no impacta de manera homogénea en todo el territorio. Las  amenazas, vulnerabilidades y capacidades de respuesta varían significativamente  entre regiones, lo que hace indispensable una planificación climática situada. Las  jurisdicciones cuentan con un conocimiento más preciso de sus dinámicas  productivas, sociales y ambientales, lo que les permite diseñar medidas más  eficaces y contextualizadas. 

En el caso de Misiones, por ejemplo, la elevada cobertura boscosa y la importancia  del sector forestal determinan un perfil climático particular, caracterizado por una  alta capacidad de captura de carbono. Un Plan de Respuesta permite poner en valor  estas características, proteger los sumideros naturales y orientar el desarrollo hacia  un modelo bajo en emisiones. 

2.3 Razones políticas y de gestión pública 

Los Planes de Respuesta al Cambio Climático fortalecen la capacidad de gestión  pública al proporcionar un marco estratégico que ordena prioridades, asigna  responsabilidades y facilita la coordinación intersectorial. Además, constituyen una  señal política clara de compromiso climático, tanto hacia la ciudadanía como hacia  actores nacionales e internacionales. 

La existencia de un plan aprobado y en implementación mejora la elegibilidad de las  jurisdicciones para acceder a financiamiento climático, cooperación técnica y  programas de fortalecimiento institucional, al demostrar planificación, coherencia y  capacidad de ejecución. 

3. Beneficios y oportunidades de los Planes de Respuesta al Cambio  Climático para los territorios 

La implementación de Planes de Respuesta al Cambio Climático genera múltiples  beneficios y oportunidades, que trascienden la dimensión ambiental y se articulan  con el desarrollo sostenible. 

3.1 Beneficios ambientales y climáticos 

En primer lugar, los PRCC contribuyen directamente a la reducción de emisiones de  gases de efecto invernadero y a la conservación de los sumideros de carbono, lo que 

fortalece la contribución de las jurisdicciones a los objetivos climáticos nacionales e  internacionales. Asimismo, las medidas de adaptación reducen la vulnerabilidad  frente a eventos extremos, disminuyendo pérdidas económicas, daños a la  infraestructura y riesgos para la salud. 

La protección de ecosistemas, la gestión sostenible del suelo y la restauración de  áreas degradadas generan beneficios adicionales en términos de biodiversidad,  servicios ecosistémicos y calidad ambiental. 

3.2 Oportunidades para el desarrollo productivo sostenible 

Los Planes de Respuesta abren oportunidades para diversificar y modernizar las  economías locales mediante la promoción de sectores estratégicos como las  energías renovables, la eficiencia energética, la economía circular, la gestión  sostenible de residuos y la producción agroforestal. 

Estas acciones impulsan la generación de empleo verde, fomentan la innovación  tecnológica y fortalecen cadenas de valor locales, contribuyendo a un desarrollo  económico más resiliente y competitivo. 

3.3 Beneficios sociales y territoriales 

Desde una perspectiva social, los PRCC permiten incorporar criterios de equidad y  justicia climática, priorizando a las poblaciones y territorios más vulnerables. La  planificación climática mejora la calidad de vida al reducir riesgos sanitarios,  fortalecer la seguridad hídrica y promover entornos urbanos más saludables. 

Además, los procesos participativos asociados a la elaboración e implementación de  los planes fortalecen la gobernanza democrática, el acceso a la información y la  corresponsabilidad social en la acción climática. 

3.4 Acceso a financiamiento e inserción internacional 

Contar con un Plan de Respuesta al Cambio Climático posiciona a las jurisdicciones  para acceder a financiamiento climático nacional e internacional, incluyendo fondos  multilaterales, cooperación bilateral y mecanismos innovadores como los mercados  de carbono previstos en el Artículo 6 del Acuerdo de París. 

En territorios con ventajas comparativas, como aquellos con alta capacidad de  captura de carbono, estos instrumentos pueden convertirse en una fuente relevante  de recursos para financiar políticas públicas, siempre que se garantice la integridad  ambiental y los beneficios sociales locales.

Conclusiones 

El Plan de Respuesta al Cambio Climático constituye una herramienta clave para que  las jurisdicciones enfrenten de manera estratégica e integrada los desafíos del  cambio climático. Más allá de su función ambiental, estos planes ordenan la acción  pública, fortalecen la gobernanza, generan oportunidades de desarrollo sostenible y  mejoran la resiliencia de los territorios. 

El caso del Plan de Respuesta al Cambio Climático de la Provincia de Misiones  muestra cómo la planificación climática subnacional puede articular mitigación,  adaptación y desarrollo, poniendo en valor las capacidades territoriales y  alineándose con los compromisos nacionales e internacionales.  

En este sentido, la implementación efectiva de estos planes no solo es una  obligación normativa, sino también una oportunidad estratégica para construir  territorios más sostenibles, resilientes e inclusivos.

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