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Turismo inteligente en la tierra colorada: “Hago”, la app que conecta destinos y experiencias

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“Hago” la app gratuita que conecta a turistas con los rincones más fascinantes de Misiones. Un sistema creado por misioneros para planificar o descubrir lugares para “escapadas” disfrutando de la belleza de la tierra colorada.

Franco Nasario, creador de la aplicación, presentó los detalles de este innovador desarrollo en una entrevista con Economis y Radio Open 101.7. “Hago” es una plataforma híbrida diseñada para conectar a usuarios con los principales atractivos turísticos de Misiones, ofreciendo una experiencia única con solo un clic.

“Te muestra lugares naturales, parques, sitios turísticos y alojamientos cercanos. Todo en función de tu ubicación”, explicó Nasario. Actualmente, la app está disponible en línea a través de su sitio web hagomisiones.com.ar, mientras se finalizan los detalles para su lanzamiento en tiendas como Apple Store y Play Store a partir de enero.

En cuanto a quién está dirigida la App y cómo surgió la idea, Nasario contó que nació por una necesidad propia, porque quería conocer lugares de Misiones, pero no sabía cómo llegar. Para ello, contó que “estamos utilizando la información pública que en este momento está disponible para recopilar y tener esa data, para que sea una facilidad para el usuario”, o sea, tanto para el turista interno como las personas que vienen de otros países.

Una herramienta completa para explorar la tierra colorada

El desarrollo de “Hago” llevó dos años debido a la enorme cantidad de atractivos que ofrece Misiones. “La provincia cuenta con más de 225 saltos y cascadas, lo que nos obliga a actualizar la app todos los días para incluir más información”, detalló Nasario.

La plataforma destaca por su funcionalidad. Según el creador, permite:

  • Recomendaciones personalizadas: Basadas en la ubicación del usuario y sugerencias propias de la app.
  • Información detallada: Incluye reseñas, contactos, direcciones y rutas en Google Maps.
  • Conexión comunitaria: Los usuarios pueden registrarse para compartir experiencias, interactuar con otros viajeros y dejar comentarios sobre los sitios visitados.

Nasario también subrayó que “Hago” es completamente gratuita y lo seguirá siendo. La idea es democratizar el acceso a la información turística, beneficiando tanto a turistas locales como a visitantes internacionales.

Un proyecto con visión internacional

El desarrollo de la app consta de tres etapas:

  1. Fase inicial: Focalizada en bellezas naturales, parques, alojamientos y campings.
  2. Ampliación lingüística: Incorporación de contenido en portugués para atender al turismo fronterizo.
  3. Internacionalización: Versión en inglés para turistas de otros países.

“Es una herramienta sencilla y accesible, pensada para que cualquier persona pueda disfrutar de la tierra colorada de manera práctica y organizada”, resaltó Nasario.

Publicidad local y sostenibilidad del proyecto

Para financiar la aplicación, se optó por un modelo de publicidad interna. “Solo promocionamos empresas y emprendimientos de Misiones, porque queremos priorizar a los productores locales y ofrecer información relevante a los usuarios”, comentó el desarrollador.

Además, la app planea incorporar tecnología de geofencing, que permitirá enviar notificaciones a los usuarios cuando ingresen en áreas cercanas a puntos turísticos, hoteles o comercios. Tienen pensado también otro modelo de negocio basado en publicidad bloging que es un blog que ofrecerá una ruta o recomendaciones a través de Trenders.

“Hago” no solo facilita la planificación de viajes, sino que también promueve a pequeños productores y destinos menos conocidos, contribuyendo al desarrollo del turismo en la provincia”, concluyó Nasario.

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La bioeconomía amazónica: un camino imprescindible para el desarrollo sostenible

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Escribe Mario Lubetkin / Inter Press Service – La Amazonia se encuentra en un momento crítico. A pesar de su abundante biodiversidad, su riqueza cultural y su incalculable valor ambiental, enfrenta serias amenazas que ponen en riesgo su futuro y el de las comunidades que dependen de ella. Los altos índices de pobreza, la desigualdad y los desafíos ambientales comprometen el progreso de sus habitantes y su capacidad para acceder a alimentos seguros y nutritivos.

Este vasto territorio, que abarca Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela, no es solo una fuente de recursos naturales, sino también el hogar de 50 millones de personas y más de 400 pueblos indígenas y diversas comunidades tradicionales.

Las soluciones para los retos de la Amazonia no solo deben llegar desde el exterior, sino que, fundamentalmente, deben nacer del corazón mismo de las comunidades. Son ellas quienes poseen el conocimiento local y la fuerza para proponer acciones hacia un futuro sostenible.

Aquí es donde cobra relevancia el concepto de la bioeconomía amazónica, que plantea aprovechar de forma sostenible e inclusiva los recursos naturales de la región, beneficiando a las poblaciones locales.

Aunque es una propuesta prometedora, el camino incluye diversos desafíos. Los riesgos climáticos, la deforestación y las desigualdades agravan las dificultades para establecer un modelo económico que funcione tanto para las personas como para la naturaleza.

No podemos permitir la continuidad de modelos de negocio que sacrifiquen la biodiversidad y los recursos naturales, pues, inevitablemente, estaremos frente a un colapso irreversible. Por ello, es crucial promover mecanismos que permitan generar un desarrollo económico sostenible, mejorando el acceso a alimentos, incrementando ingresos, creando empleo y elevando las condiciones de vida.

El encuentro de los “Diálogos Amazónicos”, organizado por la FAO y el gobierno de Brasil hace un año en Belém, abrió la puerta para que múltiples sectores – academia, sociedad civil, sector público, sector privado, pueblos indígenas – discutieran cómo abordar este desafío.

Como resultado, ocho países firmaron la Declaración de Belém, con 113 objetivos para avanzar hacia el desarrollo sostenible de la región. La conclusión fue clara: la bioeconomía puede ser un pilar fundamental, pero requiere un enfoque integral y multisectorial.

La FAO, junto con la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (Otca), continúa trabajando para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional, reducir la pobreza y fortalecer cadenas de valor sostenibles en la región, a través de acciones orientadas a mejorar la productividad, generar bienes públicos e impulsar la bioeconomía, brindando perspectivas de un futuro mejor.

Por medio de la iniciativa Mano de la Mano, la FAO impulsa un programa de inversiones con tres componentes: fortalecer los bienes públicos y la formulación de políticas; garantizar el acceso a servicios digitales y la conectividad; y desarrollar cadenas de valor sostenibles, especialmente en la gestión de las cuencas hídricas y los recursos pesqueros.

La bioeconomía amazónica no es solo un modelo económico; es una oportunidad para reforzar nuestra relación con la naturaleza, reconociendo a la Amazonía como un patrimonio que debemos proteger y valorar.

Avanzar en este camino requiere un enfoque intersectorial con la participación de comunidades, gobiernos, sector privado y financiero, y la academia.

Debemos mantenernos activos en los foros y espacios de diálogo, como el Foro Mundial de Inversiones 2024, que se celebrará del 15 al 17 de octubre en Roma, Italia, donde los países presentarán sus programas de inversión ante entidades financieras, públicas y privadas, interesadas en apoyar el desarrollo de diferentes cadenas de valor.

Este es un esfuerzo colectivo. Juntos, podemos lograr una transformación inclusiva en el bioma amazónico, protegiendo su biodiversidad y creando sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles, sin dejar a nadie atrás.

Mario Lubetkin subdirector general de la FAO y su representante regional para América Latina y el Caribe.
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Micropresas, una solución para la escasez de agua rural en Brasil

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Escribe Mario Osava / Inter Press Service – La escasez de agua acabó, surgieron o se hicieron perennes las nacientes, se formaron pequeñas lagunas con peces y los pastizales se hicieron más verdes y permanentes, todo gracias a las “barraginhas”, el nombre en portugués con que se llaman en Brasil a las micropresas que retienen el agua de la lluvia y la infiltran en el suelo.

El testimonio es común entre los muchos hacendados que asumieron la técnica desarrollada y difundida por Luciano Cordoval, un agrónomo e investigador de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), entidad pública compuesta por 43 centros de estudio distribuidos por el país.

Cordoval trabaja desde 1983 en la unidad Embrapa Maíz y Sorgo, con sede en Sete Lagoas (Siete Lagunas, en portugués), un municipio de 227 397 habitantes en el sureño estado de Minas Gerais, donde profundizó su especialización en irrigación y conservación del suelo.

Su Proyecto Barraginhas despegó en 1997 con inversiones gubernamentales. Pero el especialista disemina desde antes las micropresas como forma de “captar el agua de las torrentes y promover su almacenaje en el suelo, evitando la erosión, la sedimentación y la contaminación ambiental, con incremento del volumen en los manantiales”, según su currículo.

Cien micropresas crean una laguna

Antonio Alvarenga, un precursor de la iniciativa, construyó en 1995, con el proyecto y elapoyo de Cordoval, 28 micropresas en su finca de unas 400 hectáreas en Sete Lagoas. “Eran tierras degradadas y secas, afectadas por mucha erosión”, recordó.

En poco tiempo las barraginhas se llenaron y vaciaron varias veces y empezó a manar agua en la parte baja de la hacienda, antes totalmente seca. El ingeniero de profesión que se hizo ganadero a medio tiempo, pudo entonces tener allí su soñada laguna, que tras ampliaciones ya ocupa 42 000 metros cuadrados de su tierra.

Con las otras micropresas construidas ya llegó a “más de 100” y tiene planes para otras 40. El efecto se ve en las nacientes recuperadas y la abundancia hídrica que le permite irrigar los pastizales en el estiaje y así duplicar la productividad ganadera.

“Antes criaba solo un vacuno en dos hectáreas, hoy son dos animales en cada hectárea”, dijo a IPS en Sete Lagoas, para destacar los buenos resultados de la innovación.

“Me convertí en productor de aguas, que llenan mi laguna ‘artificial’. El agua es todo”, alabó. Los beneficios visibles a simple vista alentaron a sus vecinos a construir sus propias micropresas, con ayuda de la alcaldía. Además, un reportaje televisivo sobre su iniciativa ayudó a difundir esta “tecnología social”, como se denomina.

También en la Amazonia

En la Floresta do Araguaia, a 1800 kilómetros de Sete Lagoas y en el sudeste del amazónico y norteño estado de Pará, otro ganadero, con cerca de 6000 hectáreas y 2000 cabezas de ganado vacuno, destaca datos también impresionantes.

“Esta parte de Pará no es rica en agua”, al contrario de la creencia general de que llueve mucho en toda la Región Amazónica, aclaró Pedro de Carvalho, un veterinario oriundo de Minas Gerais, estado del sudeste brasileño, pero que vive en la Amazonia oriental desde 1974.

“Llueve mucho en el último bimestre del año, pero no en el resto del año”, es un área de Cerrado, especie de sabana brasileña, no de bosques amazónicos, acotó a IPS en entrevista telefónica desde su hacienda.

“Antes no tenía agua suficiente, tenía que comprarla de camiones cisterna y perdí muchos vacunos muertos de sed”, recordó.

Pero como era amigo de Cordoval desde joven, conocía sus ideas y fue construyendo sus barraginhas. En total cree que en la actualidad cuenta con 168, sin estar seguro de la cifra exacta. Compró una máquina excavadora para construirlas y mejorarlas, “porque todo se puede mejorar”.

Algunos escépticos sobre esa innovación en la región le recomendaron pozos artesianos. “Pura ignorancia. Donde uno saca el agua y no la repone, suele acabarse. Las barraginhas abastecen la napa freática. El resultado no aparece en el primer año, pero sí en el tercero”, observó.

Puso como ejemplo el de una ciudad, Unai, en Minais Gerais, que perforó muchos pozos artesianos y luego tuvo que desactivar 70 % de ellos, “porque se secaron”.

En su caso, ya no necesita comprar agua, la tiene acumulada en lagunas donde hay peces. Animales como la capibara (Hydrochoerus hydrochaeris, un gran roedor nativo de Sudamérica, que vive en torno al agua y también se conoce como chigüiro), el caititu (Dicotyles tajacu, un cerdo salvaje americano), aves variadas y hasta  abejas, avispas y hormigas pasaron a proliferar en su hacienda.

Carvalho, veterinario especializado en reproducción, fue uno de los pioneros de la “colonización amazónica” en los años 70. Primero se instaló cerca de Araguaína, un municipio de 171 000 habitantes en el norte del estado de Tocantins, donde tiene una hacienda de “entre 3000 y 4000 hectáreas”.

Pero se dedica, actualmente, más al predio de Floresta do Araguaia, un municipio de solo 18 000 habitantes, pero al que anticipa un futuro prometedor por la expansión de la soja.

La multiplicación del agua

Las barraginhas se diseminaron por todas las regiones de Brasil y en todo tipo de predios rurales, desde grandes haciendas a pequeñas fincas. Cordoval y la Embrapa participaron directamente en la construcción de unas 300 000, pero él estima que ya puede haber dos millones de esas micropresas en todo el país.

El primer proyecto, patrocinado por la Secretaría de Recursos Hídricos del gobierno federal a partir de 1997, tuvo como objetivo construir 960 unidades cerca de Sete Lagoas, recordó Cordoval durante una entrevista a IPS en su oficina en Embrapa en este municipio.

Entre 2005 y 2008 se construyeron 3600 en el estado nororiental de Piauí, en un proyecto impulsado por el entonces diputado Wellington Dias, luego gobernador del estado y ahora ministro de Desarrollo Social.

Desde el inicio la capacitación de propagadores fue una prioridad, un factor de la rápida diseminación. “Los resultados suelen convertir los beneficiados en mis ‘clones’, que incorporan el DNA de las barraginhas y las diseminan por pasión, sin pensar en el dinero”, sostuvo Cordoval.

En 2011, un grupo de 23 ingenieros de diferentes partes de África estuvo en Sete Lagoas conociendo la experiencia local con las micropresas.

Se trata de una tecnología social reconocida por varios premios nacionales que impulsa  otras que también tienen como fin producir agua o protegerla.

Es el caso de fosas sépticas y biodigestores que evitan la contaminación de la napa freática, pequeñas lagunas de múltiplo uso con el piso de lona impermeable para evitar pérdidas hídricas y un sistema de irrigación para agricultores familiares.

Una alternativa para terrenos de declive superior a 10 %, límite aconsejable para las establecer barraginhas, es un foso lineal que sigue la curva de nivel y aguanta torrentes en pendientes de hasta 25 %.

Las barraginhas y sus anexos son un factor de salud, al mejorar la disponibilidad de agua de buena calidad, lo que reduce gastos médicos y mejora el ingreso familiar. Además contienen la erosión, por ende la sedimentación de los cursos de agua, realzó Cordoval.

Una variante de esa tecnología se construye en los bordes de las carreteras, justamente para evitar su deterioro a causa de la erosión.

Manantiales y pozos recuperados

Para João Roberto Moreira, alias Betinho, pequeño ganadero con un hato de unas 50 vacas de leche, el gran beneficio de las 11 barraginhas construidas en 1998 en el cerro de su hacienda fue intensificar y perennizar los manantiales que abastecen las tres familias que comparten el predio de 200 hectáreas.

“Fue una bendición. Antes las nacientes secaban, el agua no escurría hasta las casas y fracasaron los intentos de bombearla”, recordó. “Ahora hay agua todo el año, nunca he visto tanta agua que nos llega por gravedad”, a través de cuatro mangueras desde arriba del cerro, detalló.

Además sobra agua para tres lagunas, donde crían peces.

En Cáceres, un municipio de 90 000 habitantes en el centro-oeste de Brasil, Samuel Laudelino Silva, químico y profesor jubilado de la Universidad del Estado de Mato Grosso (Unemat), construyó 43 barraginhas de distintos tamaños y un kilómetro del foso en curva de nivel en su finca con creciente escasez hídrica.

Un pozo de 208 metros de profundidad, que no produjo agua incluso porque un derrumbe lo redujo a 135 metros, actualmente aporta 2640 litros diarios, suficiente para las necesidades esenciales en la finca. Tiene agua a partir de 48 metros de profundidad.

“Los gobiernos deberían promover la instalación e gran escala de esa tecnología, incluso como forma de mitigar las sequías y los consecuentes incendios que están azotando el Pantanal, una gran área húmeda de la frontera de Brasil con Bolivia y Paraguay, en los últimos años”, defendió Silva a IPS en un diálogo por correo electrónico.

Cáceres queda en la parte alta del Pantanal, dentro del estado de Mato Grosso.

Mario Osava es corresponsal de IPS desde 1978 y encargado de la corresponsalía en Brasil desde 1980
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La pista clandestina en una reserva natural del Chaco 

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Escribe Aldo Benitez en El Surti/Connectas – El operativo A Ultranza Py revela la conexión entre narcotráfico y crímenes ambientales

El mayor operativo contra el narcotráfico en Paraguay inició hace más de dos años y sacudió la política local al revelar cómo el crimen organizado ha penetrado lugares comunes como el fútbol hasta las más altas esferas de gobierno. Un diputado colorado, Juan Carlos Ozorio, y el ex ministro de Emergencia, Joaquín Roa, fueron procesados en el marco de este operativo conocido como A Ultranza Py. La justicia apunta al senador Erico Galeano como colaborador del esquema criminal investigado. Pero la acusación más reciente de la Fiscalía paraguaya muestra una faceta hasta ahora poco conocida del caso: el uso de una reserva natural en el Chaco para instalar una pista clandestina por donde se movían cargamentos de droga. 

Según la acusación del fiscal Deny Pak, el grupo liderado por Miguel Ángel Insfrán Galeano, alias Tío Rico, y el uruguayo Sebastián Marset, ingresaba cocaína al territorio paraguayo a través de la Reserva Natural Cerro Cabrera – Timane, un remanente boscoso de unas 125.061 hectáreas en la región Occidental. El establecimiento está ubicado en el distrito de Bahía Negra, en el departamento de Alto Paraguay, a unos pocos kilómetros de la frontera con Bolivia. 

Imagen de la pista clandestina en la Reserva Cerro Cabrera – Timane en el Chaco paraguayo.

Según la Fiscalía, entre 2020 y 2021 se registraron al menos 961 vuelos desde la pista en la reserva a diferentes puntos registrados en el esquema criminal montado, como empresas, establecimientos ganaderos y estancias. 

En la última acusación, el fiscal Pak asegura que el senador Erico Galeano facilitó las operaciones del grupo de Insfrán Galeano varias veces. Para Pak, el cartista inyectó al sistema financiero paraguayo los millones de dólares que el grupo recibía por la venta de drogas. También prestó su avioneta para trasladar varias veces a Marset, el líder del Primer Cartel Uruguayo (PCU).

Los antecedentes de la mayor operación contra el narco en Paraguay

De forma oficial los operativos de A Ultranza Py arrancaron en febrero de 2022 con una serie de allanamientos simultáneos, pero la investigación se originó años antes. El caso que le da inicio sucedió el 18 de junio de 2020, cuando un cargamento de poco más de 1.000 kilos de cocaína fue decomisado en el puerto de Amberes, Bélgica, dentro de un contenedor que salió de puerto Seguro, en Villeta. 

Tras esta incautación, autoridades paraguayas, en coordinación con agentes de la Interpol, de la Policía Europea y agentes antinarcóticos de la DEA, hicieron un seguimiento a las conexiones de las empresas encargadas del cargamento de Amberes. 

Las autoridades lograron incautar otros 19.898 kilos de cargas de cocaína en distintos lugares. Las incautaciones se dieron en el puerto de Amberes; en el puerto de Rotterdam en Países Bajos; en una estancia llamada El Tigre en el Chaco paraguayo; y en un depósito de la Zona Norte de la ciudad de Fernando de la Mora. 

Todas las personas, empresas, puertos, importadores y exportadores que estuvieron de alguna manera involucrados con estas cargas fueron analizados para que, finalmente, se proceda a los allanamientos y al inicio de A Ultranza Py en febrero de 2022. 

Según la investigación, atendiendo al valor que tiene la cocaína en el mercado europeo, los cargamentos incautados estarían valorados en 433.500.000 dólares. La Fiscalía asegura que la pista ubicada en la Reserva Natural Cerro Cabrera – Timane fue una de las  principales rutas de acceso a Paraguay de gran parte de los miles de kilos de cocaína que movilizó el grupo criminal hasta Europa.

Otra reserva desprotegida por el Estado

La situación de la Reserva Cabrera no es novedad para el Chaco paraguayo. Al igual que otras áreas protegidas de esta región, la reserva no tiene protección adecuada. Si bien figura dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP) desde 2001, El Surtidor pudo comprobar que no cuenta con guardaparques designados.

Elí Francisco León, director de áreas silvestres protegidas del Ministerio del Ambiente (MADES), explicó que la institución no tiene cubierto el área donde se encuentra la pista porque aún falta definir la mensura judicial para asegurar la titulación. Por esta razón no han intervenido en los operativos de la Fiscalía. El director también comentó que tienen identificada otra pista en el interior de la Reserva. Asegura que está inactiva desde hace 40 años y que el acceso a ella es imposible. 

Las áreas protegidas del Chaco no son las únicas afectadas por el narcotráfico. En julio de 2022, la SENAD informó de la destrucción de cuatro pistas clandestinas operativas en el Parque Nacional Paso Bravo, en Concepción. En febrero de 2024, en otro operativo, intervino una pista clandestina que estaba ubicada muy cerca de la Reserva Cerro Cabrera – Timane. Esa vez, los intervinientes decomisaron una avioneta y detuvieron a diez personas extranjeras que estaban en el lugar. 

Para el MADES, la Reserva Cerro Cabrera tiene como objetivo proteger y conservar una zona representativa de la ecorregión conocida como Chaco Seco, sus comunidades naturales y las especies que albergan.  

Como su nombre insinúa, en esta área protegida se forma un cerro – declarado por el Estado como monumento natural – que llega a su pico máximo a los 623 metros sobre el nivel del mar. La zona se destaca por sus praderas, elevaciones rocosas y la cantidad de especies endémicas (especies que solo viven en esa zona). 

Especialistas cuentan que allí se puede apreciar la mayor cantidad de poblaciones de tatú carreta (Priodontes maximus). También merodean jaguaretés (Pantera onca) o pumas (Puma concolor) como en el resto del Chaco.  

La Reserva Cerro Cabrera se encuentra en el núcleo mismo de lo que se conoce como Reserva de la Biósfera del Chaco, un área de 7,4 millones de hectáreas que integra, desde el 2005, la lista mundial de reservas de biosferas que la UNESCO reconoce como patrimonio natural.

Dentro de esta biosfera está el Parque Nacional Defensores del Chaco, el área protegida más grande de Paraguay, con unas 700.000 hectáreas. El parque tiene apenas cuatro guardaparques para cuidar el perímetro. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) recomienda que haya un guardaparque por cada 500 hectáreas como mínimo. El MADES admite que el país tiene solo 83 guardaparques para 2.446.769 hectáreas de áreas silvestres protegidas. 

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Piden moratoria para frenar la minería en el fondo marino

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Por: Nicolás Bustamante Hernández en SciDev.Net Impulsar una moratoria para hacer estudios a largo plazo. Ese fue el pedido de 115 organizaciones no gubernamentales durante la reunión de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA, en inglés). Desarrollada en Kingston, Jamaica, la última semana de marzo, la cita tuvo como objetivo evaluar un documento borrador sobre minería marina presentado en febrero, que será decisivo para aprobar o no esta actividad en los océanos del mundo.

La 29° reunión de ISA, que congregó a delegados de varios países del mundo, es previa a los encuentros de julio y agosto, cuando se analizará el documento y, de ser aprobado, hará posible la minería marina. Debido a que esa actividad se podría hacer en ambientes aún inexplorados, muchos alegan que se desconoce el impacto que podrá tener en los ecosistemas.

El grupo de ongs, denominado Coalición para la Conservación del Fondo Marino (DSCC, en inglés), manifestó preocupación por el bienestar de estos ecosistemas. Además, 25 países se oponen a la minería del fondo marino. Entre los latinoamericanos que apoyan una pausa de precaución están Chile, Costa Rica, Ecuador, Panamá, República Dominicana y Brasil. Por su parte, México (con Nueva Zelanda, Suiza, Canadá y Reino Unido) promueven la moratoria minera. En contraste, China, India, Japón y Corea del Sur impulsan la aprobación de esta actividad.

“Esperamos que se unan otros países de la región como Guatemala, Perú, Colombia y Argentina”, aseguró a SciDev.Net Daniel Cáceres Bartra, biólogo marino peruano y representante de la organización Sustainable Ocean Alliance (SOA), quien participó en la reunión de Kingston.

Alertó que la minería afectaría a la región de una manera que aún no se puede predecir específicamente. “Tenemos que prepararnos para la asamblea de julio en la que se discutirá políticamente la moratoria global de estas actividades”, afirmó Cáceres.

“La reunión del Consejo muestra que sigue habiendo una gran división entre los Estados con respecto al desarrollo de un Código de Minería en ausencia de una ciencia sólida. Ante el aumento diario de las crisis en nuestros océanos, las profundidades marinas, como patrimonio de la humanidad, deben servir como fuerza unificadora. Para salvaguardar nuestro patrimonio colectivo debemos unirnos detrás de una moratoria global”, dijo en un comunicado, Sofia Tsenikli, líder de la campaña global de minería en aguas profundas del DSCC.

Consultado por SciDev.Net, Travis Aten, director de campaña de comunicaciones de DSCC, explicó que entre las actividades humanas que plantean un riesgo para la salud de las profundidades marinas está la pesca y la minería en aguas profundas, entre otras.

“Los principales impulsores de estas amenazas son los gobiernos que priorizan la explotación sobre la protección de los océanos, el incumplimiento de los compromisos, la falta de transparencia y una explotación y extracción inadecuadamente reguladas”, señaló Aten.

Según Aten, América Latina vive una situación particular, principalmente en el Océano Pacífico, que se vería afectado por la minería en aguas profundas, pues la primera área que las compañías mineras esperan explotar es la Zona Clarion Clipperton (CCZ, en inglés), entre México y Hawaii.

“Un motivo importante de preocupación es el tamaño de las zonas de la CCZ que podrían verse afectadas por la minería de nódulos [rocas del tamaño de un puño incrustadas en el fondo marino que concentran minerales de interés comercial]. Se espera que una sola operación minera extraiga 15.000 km2 de lecho marino en un contrato minero de 25 a 30 años, con impactos indirectos que se extenderán a 75.000 km2 o más por operación”, indicó Aten.

En la reunión, la DSCC y más de 20 estados propusieron que se aplique una moratoria a la emisión de contratos de explotación y exploración hasta que se comprendan los riesgos ambientales, sociales y económicos de estas actividades.

Luisa Dueñas, del Departamento de Biología de la Universidad Nacional de Colombia e investigadora en ecosistemas de mar profundo, aseveró que en el fondo marino se han descubierto zonas de depósitos ricos en níquel, cobre, manganeso, cobalto, zinc, plata, oro, platino y tungsteno, entre otros minerales usados en aplicaciones electrónicas. De ahí el interés en explotar estas zonas.

Para Dueñas, por mucho tiempo se consideró que el mar profundo era un gran desierto de diversidad biológica, pero estudios a lo largo de los años han demostrado la gran variedad de organismos que habitan allí.

“Por eso los ambientes profundos pueden ser una fuente de nuevos productos farmacéuticos para combatir enfermedades. Aunque el conocimiento de estas zonas creció en las últimas décadas, hace falta por explorar gran parte del suelo oceánico”, reconoció.

“No se tiene conocimiento certero de los daños ambientales que puede generar la industria que usa métodos destructivos para la explotación, que podría desestabilizar el sumidero de carbono más grande del planeta, lo cual traería pérdidas irreversibles de ecosistemas y biodiversidad. No vale la pena arriesgar lo que tenemos cuando pueden existir otras fuentes de minerales o tecnologías que permitan reciclar o reutilizar los materiales necesarios para las aplicaciones electrónicas”, puntualizó Dueñas.

Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net

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