El Maracaná lomo rojo(Primolius maracana) era un guacamayo abundante en Misiones. Hoy está virtualmente extinto en Argentina, ya que desde hace 20 años no se registran individuos en nuestro país. Tampoco hay precisiones sobre las causas de su extinción, pero se cree que la pérdida de grandes árboles para su nidificación, el mascotismo y la persecución, llevaron a esta especie a la desaparición.
Desde el año 2023, el equipo del Proyecto Maracaná de Aves Argentinas trabaja arduamente en la Reserva El Puente Verde, al norte de Misiones, para recuperar este monumento natural. El día a día del equipo incluye el enriquecimiento ambiental, el entrenamiento de las habilidades de cada individuo, la alimentación con frutos y flores nativas del Bosque Atlántico y, ahora, el entrenamiento de vuelo; todo esto para asegurar que estén preparados para sobrevivir en libertad.
Vuelve un monumento natural
La inauguración de una nueva y ampliada área de entrenamiento de vuelo es crucial para preparar a los maracanás para su liberación y su regreso a los cielos misioneros.
Para ello, herreros especializados y el equipo de Aves Argentinas, diseñaron y construyeron un gran y moderno jaulón que se encuentra inmerso en el corazón de la reserva.
Con una longitud de 20 metros y más de 6 metros de altura, esta estructura está especialmente preparada para que las aves desarrollen la musculatura y las habilidades de vuelo esenciales para sobrevivir en la selva.
Además, tiene una zona de manejo extra de 5 metros, diseñada para la manipulación y chequeos de los ejemplares de la manera más segura y con el menor contacto humano posible, crucial para una reintroducción exitosa, con foco en la independencia y su comportamiento natural, aspectos vitales para su supervivencia una vez liberados.
“Este proyecto representa un esfuerzo colectivo clave en la conservación y recuperación del patrimonio natural de Argentina. Cada paso que damos es pensando en el bienestar del plantel. Estamos cada vez más cerca de verlos volver” expresó Sofía Zalazar, responsable del proyecto en Aves Argentinas.
El Proyecto Maracaná se enmarca en las acciones de Aves Argentinas que, con el Proyecto Bosque Atlántico, trabaja en ejes estratégicos como la creación y fortalecimiento de áreas naturales protegidas, la restauración de ambientes, el estudio y manejo de especies amenazadas, la producción sostenible y el turismo de naturaleza.
Con todo este trabajo, la reintroducción del Maracaná lomo rojo en Misiones está cada vez más cerca de concretarse.
Puerto Iguazú vuelve a marcar el rumbo como uno de los principales polos de inversión turística del norte argentino. El gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, junto al ministro de Turismo, José María Arrúa, recibieron a Pedro Loitegui, propietario de la cadena Loi Suites, quien anunció una inversión de 10 millones de dólares destinada a ampliar el complejo Loi Suites Iguazú y desarrollar un nuevo centro de atracciones con experiencias inmersivas, orientadas a “vivir la selva desde adentro” sin alterar el entorno natural.
“La incorporación de este nuevo atractivo no solo jerarquiza la oferta turística de Iguazú, sino que también genera más trabajo para nuestra gente”, destacó Passalacqua tras el encuentro, subrayando el impacto directo del proyecto en el empleo y la economía local.
Arquitectura integrada a la selva
El proyecto se desarrollará dentro de la reserva Selva de Iryapú, prolongación natural del Parque Nacional Iguazú, en un predio lindero de 10 hectáreas sobre el curso inferior del río Iguazú, aguas abajo del actual hotel. Se trata de un terreno cubierto por selva nativa, con fuertes desniveles y una pronunciada barranca hacia el río, cuyas características definieron el enfoque arquitectónico del emprendimiento.
La propuesta mantiene la identidad conceptual del actual Loi Suites Iguazú y se apoya en un minucioso estudio planialtimétrico y de relevamiento de especies de gran porte, con un factor de ocupación del suelo muy bajo y una altura edilicia que no supera el techo natural de la selva. Lejos de un edificio único, el diseño segmenta el proyecto en módulos articulados por circulaciones peatonales, generando recorridos inmersivos en permanente contacto con la naturaleza.
Los materiales elegidos –madera, vidrio, planos de piedra y revestimientos texturados en tonos tierra– buscan integrar la arquitectura al paisaje, mientras que las construcciones se apoyan en bases aisladas, sin alterar el perfil rocoso del terreno
Con una superficie total de 4.919,52 metros cuadrados, el proyecto amplía de manera significativa la capacidad y los servicios del complejo. En la cota del lobby, con continuidad del acceso vehicular, se desarrollarán un salón de eventos con restaurante parrilla y una pileta semicubierta, ambos de aproximadamente 1.000 metros cuadrados.
En la cota de las habitaciones, conectados por senderos peatonales, se construirán tres módulos de suites en dos niveles, con recepción y áreas de estar independientes, que suman unos 2.800 metros cuadrados y permitirán incorporar 24 nuevas suites al hotel.
El nuevo centro de atracciones con experiencias inmersivas se plantea como un complemento estratégico: una propuesta de valor diferencial que combina tecnología, interpretación ambiental y turismo de naturaleza, alineada con la creciente demanda de experiencias auténticas y sostenibles.
La ampliación del Loi Suites se inscribe en un ciclo de inversiones privadas de alto impacto en Puerto Iguazú, que en los últimos años sumó proyectos clave para el turismo de reuniones y eventos. Entre ellos se destaca el Centro de Convenciones Yriapú, impulsado por CT Hoteles, que fortaleció la capacidad de la ciudad para captar congresos, encuentros corporativos y eventos de escala regional e internacional.
Este entramado de inversiones consolida a Iguazú no solo como destino de naturaleza, sino también como plataforma de turismo premium, corporativo y de experiencias, con fuerte anclaje en la sustentabilidad ambiental y la generación de empleo local.
En ese camino, la nueva apuesta de Loi Suites refuerza una tendencia clara: crecer sin romper el equilibrio con la selva, transformando el entorno natural en el principal activo económico y simbólico del destino.
Más de 450 personas se acercaron este sábado a la Plaza San Martín de Puerto Iguazú para celebrar una nueva edición de “Somos la Selva”, el festival organizado por la Fundación Vida Silvestre Argentina y Defensores del Yaguareté en conmemoración del Día Internacional y Provincial del Yaguareté.
La jornada combinó propuestas artísticas, actividades para toda la familia y espacios informativos que pusieron en valor el trabajo que diversas organizaciones realizan para conservar la selva misionera y su biodiversidad.
“Fue una tarde para disfrutar y, al mismo tiempo, compartir información sobre el yaguareté y el cuidado de la selva, ya que toda la sociedad tiene un rol indispensable en esta tarea. El yaguareté y la selva son parte esencial de la identidad misionera, y ese es justamente el espíritu de Somos la Selva”, indicó Sebastián Fermani, director de conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina.
“Las familias se acercaron con mucho entusiasmo, disfrutaron de la propuesta artística y recorrieron los diversos stands. Sin lugar a dudas, este tipo de espacios son fundamentales para acercar la conservación a la comunidad de manera participativa”, señaló Camila Cabanes, integrante de Defensores del Yaguareté.
La tarde del sábado contó con música, danza, humor, juegos y maquillaje artístico. Toda la familia encontró entretenimiento de la mano de los payasos Chispita y Chispón, el Ballet Folklórico Municipal “El Mensú”, y la música de Aryel y Selvadélica, que animaron al público durante la jornada.
Además, el evento reunió stands de Defensores del Yaguareté, la Fundación Vida Silvestre Argentina, el Parque Nacional Iguazú, el Ministerio de Ecología, el Ministerio del Agro y la Producción, Proyecto Yaguareté (IBS-CONICET), la Fundación Mundo Sano, y Vecinos Sustentables, quienes compartieron información, actividades interactivas con el público y experiencias sobre conservación, restauración y convivencia con la fauna. A su vez, contó con el acompañamiento del Instituto Misionero de Biodiversidad, el GuiráOgá, y el Centro de Rescate Ohana.
Con el apoyo de Iguazú Jungle, la Municipalidad de Puerto Iguazú, Aguas de las Misiones, Gaby Chipas y yerba mate Lapacho Rosa, la edición 2025 de “Somos la Selva” volvió a convocar a vecinos, turistas y familias para reconocer la importancia del yaguareté, especie en peligro crítico de extinción en Argentina, y fortalecer el compromiso colectivo con el cuidado de la selva misionera.
El Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones lleva adelante una intensa tarea de control y fiscalización del aprovechamiento forestal en toda la provincia, con el objetivo de resguardar uno de sus mayores patrimonios naturales: más de 1.500.000 hectáreas de bosques nativos que resguarda uno de los últimos relictos de la Selva Paranaense del país. A través de operativos permanentes en rutas, inspecciones en establecimientos forestales y controles en zonas protegidas, se busca garantizar el cumplimiento de la normativa ambiental vigente, prevenir la tala ilegal y promover un modelo de desarrollo basado en la sostenibilidad y el uso responsable de los recursos.
Según un informe de la cartera de Ecología, los equipos técnicos y los inspectores forestales lograron identificar una serie de infracciones reiteradas que revelan las maniobras más comunes utilizadas para burlar los controles y explotar de forma irregular la madera nativa. Entre las prácticas más habituales se encuentra el transporte ilegal de madera aserrada oculta en cargas de especies implantadas, como pino y eucalipto. Estas especies no requieren documentación para su traslado, motivo por el cual algunos transportistas las utilizan como cobertura para trasladar madera nativa que carece de autorización, intentando evitar así la fiscalización en rutas provinciales.
Otra de las irregularidades detectadas con mayor frecuencia está relacionada con la adulteración de la documentación forestal. Durante los operativos, los inspectores proceden a la retención y análisis de las guías forestales que amparan el transporte de la madera. A partir de ese cotejo se detectaron casos de datos falsos en los registros de transportistas, diferencias entre la carga declarada y la efectivamente transportada, e incluso el uso de una misma guía para amparar distintas cargas. Estas situaciones son muy dañinas para el sistema de control, ya que afectan la trazabilidad del recurso forestal y dificultan la identificación del origen real de la madera.
Para hacer frente a estas maniobras, el Ministerio fortaleció los controles móviles, que permiten verificar en tiempo real la validez de la documentación, y posteriormente realizar un análisis administrativo detallado en gabinete. Cuando se comprueba una infracción, se aplican sanciones que van desde multas económicas hasta la suspensión de autorizaciones y de los registros oficiales, dependiendo de la gravedad de cada caso.
El trabajo de fiscalización no se limita al transporte. También alcanza directamente a los predios que cuentan con Planes de Manejo o autorizaciones de Cambio de Uso del Suelo otorgadas por la Dirección General de Bosques. En estos casos, los inspectores forestales se trasladan a terreno para constatar que las actividades desarrolladas se ajusten a lo aprobado en cada plan. Allí se verifica qué especies están siendo aprovechadas, en qué cantidad, en qué sectores del predio y bajo qué modalidad de intervención.
A partir de estas inspecciones, se detectaron situaciones en las que se extrajeron volúmenes superiores a los autorizados, se aprovecharon especies no contempladas en los planes aprobados o se modificaron las condiciones originales establecidas en las autorizaciones. A ello se suman los casos de tala fuera del área habilitada, una infracción considerada gravísima, ya que implica la intervención directa sobre lotes o parcelas que no fueron evaluadas ambientalmente ni incluidas dentro de los permisos otorgados.
En paralelo, se desarrolla un exhaustivo trabajo de revisión administrativa y técnica de los expedientes correspondientes a los Planes de Manejo Sostenible y Planes de Cambio de Uso del Suelo que se encuentran en trámite o ejecución. Este análisis se realiza en gabinete y se complementa con información obtenida a partir de imágenes satelitales, uso de drones y sistemas digitales de gestión forestal.
Como resultado de estas constataciones, durante el período 2024-2025 se procedió a la suspensión inmediata de nueve planes por incumplimientos a la legislación vigente. Las principales causales fueron la realización de desmontes sin autorización previa, el desarrollo de actividades forestales en zonas no habilitadas y la intervención sobre áreas ambientalmente protegidas.
Entre las situaciones más delicadas detectadas se encuentran las intervenciones en zonas categorizadas como rojas y amarillas, áreas que, por su elevado valor de conservación, cuentan con restricciones especiales. También se constató el daño en fajas de protección de cursos de agua, bosques protectores y zonas buffer, sectores fundamentales para resguardar los recursos hídricos y la biodiversidad de la provincia.
La utilización de nuevas tecnologías se convirtió en una herramienta clave para fortalecer la capacidad de control del Estado. El monitoreo mediante imágenes satelitales permite detectar cambios en la cobertura forestal, identificar desmontes ilegales y realizar seguimientos de largo plazo. A su vez, el uso de drones facilita la inspección de zonas de difícil acceso, mejorando la eficacia de los procedimientos y reduciendo los tiempos de detección.
Este sistema integral de control no tiene como objetivo exclusivo la aplicación de sanciones, sino fundamentalmente la prevención y el ordenamiento de la actividad forestal. La fiscalización permanente apunta a desalentar prácticas ilegales, promover la formalización del sector y garantizar que el aprovechamiento del recurso se realice dentro del marco legal.
El control forestal es considerado una política pública prioritaria, orientada no solo a resguardar el ambiente, sino también a proteger a los productores que trabajan dentro de la ley, promoviendo condiciones de competencia justa y sustentable.
Misiones es una de las provincias con mayor riqueza biológica del país, y sus bosques nativos cumplen una función esencial en la regulación climática, la conservación del suelo y la protección del agua. Por eso, cada operativo, cada inspección y cada expediente analizado forman parte de una estrategia más amplia de conservación, cuyo objetivo final es asegurar que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de este patrimonio natural único.
Con un marco legal de máxima protección y un esquema de acciones integrales que abarcan desde la prevención en rutas hasta la intervención judicial, Misiones consolida su política de Estado en favor de la protección ambiental, con una de las estrategias más fuertes de América para evitar la extinción del yaguareté y otros monumentos naturales protegidos.
El yaguareté, monumento natural provincial y nacional y emblema de la biodiversidad local, camina la espesura verde de la selva y se convierte en un termómetro de salud. Esta provincia, que protege el 52 por ciento de la biodiversidad de todo el país, despliega una batería de medidas que integra la ciencia, la gestión territorial y la firmeza legal en una lucha constante contra la extinción.
Desde hace décadas, Misiones tiene clara la protección de su flora y su fauna y las acciones para la supervivencia del yaguareté, entre otras especies. La hoja de ruta está en Ley Provincial XVI -Nº 22 que declara Monumento Natural Provincial y le confiere, a este felino, protección absoluta. Este estatus se refuerza con la Ley XVI -Nº 11 de Conservación de la Fauna Silvestre, que prohíbe de forma terminante su caza bajo severas sanciones: multas que equivalen a cien sueldos mínimos, además del decomiso de elementos utilizados en la infracción y clausura de locales.
Asimismo, para acompañar los nuevos tiempos, un decreto reciente, el 2098/24, marca un punto de inflexión. Ordena a la Fiscalía de Estado que actúe de oficio en todos los casos que comprometan la conservación de la especie, con la instrucción de iniciar demandas, denuncias y constituirse como querellante ante la caza, la muerte no natural -incluidos atropellamientos-, la tenencia ilegal, la comercialización de ejemplares o sus partes, y cualquier otro delito tipificado. La norma transforma la protección en una acción judicial proactiva.
La ley cobra vida en el territorio a través de un trabajo silencioso y persistente. Uno de los frentes más críticos son las rutas. La campaña “Yo freno por la fauna”, junto con carteles, radares y controles, busca reducir la velocidad en los corredores biológicos donde el riesgo de atropellamiento es alto. Esta iniciativa es solo la parte visible de un sistema que incluye análisis de tramos críticos, instalación de vallas y protocolos de rescate.
En las zonas rurales, donde el conflicto con la ganadería puede surgir, Misiones implementa un mecanismo pionero. A través de un trabajo conjunto con el Ministerio del Agro, se ofrece compensación y acompañamiento técnico a los productores. El objetivo busca evitar represalias contra el felino y promover prácticas de manejo que disuadan los ataques, construyendo un puente entre la producción y la conservación.
Este esfuerzo se sostiene sobre una red humana compuesta por guardaparques, técnicos del Instituto Misionero de Biodiversidad y organizaciones como el Proyecto Yaguareté. Su labor es intensa, desde el monitoreo con cámaras trampa y collares satelitales, generan datos vitales para entender los movimientos de esta especie, identificar corredores y priorizar áreas de intervención.
Cuando un ejemplar se aventura cerca de zonas pobladas, se activa un protocolo de acción rápida. Un equipo especializado -con personal del Ministerio de Ecología, la Policía con su Dirección de Medio Ambiente y ONGs- se moviliza para capturar, evaluar y reubicar al animal, siempre con prioridad en su bienestar. Estas acciones se complementan con campañas de tenencia responsable de mascotas para minimizar encuentros conflictivos.
La conservación del yaguareté en Misiones es un trabajo conjunto y complejo. Cada eslabón -la señalética en una ruta, el diálogo con un productor, el rastreo de una huella, una denuncia judicial- es indispensable. No es una tarea de un día, sino una política de Estado que entiende que la sombra del yaguareté, proyectándose sobre el monte misionero, es la prueba viviente de un ecosistema que aún late con fuerza. Su futuro depende de que este entramado de esfuerzos se mantenga, se fortalezca y no ceda.
En Misiones, la protección del yaguareté no es un gesto simbólico, sino un compromiso sostenido que atraviesa leyes, ciencia, territorio y comunidad. La Provincia consolida una política ambiental que combina prevención, control, justicia y convivencia, entendiendo que la supervivencia del felino más emblemático del país refleja la salud de todo el monte. Mantener viva su presencia es garantizar que Misiones siga siendo un bastión de biodiversidad, donde cada acción suma para que el yaguareté continúe caminando la selva que lo vio nacer.