Soja

Coninagro: el trigo y la yerba mate pierden poder de compra mientras soja y hacienda se fortalecen

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Un nuevo informe de Coninagro confirma la creciente heterogeneidad del agro argentino: mientras el trigo y la yerba mate registran un marcado deterioro en su capacidad de compra frente a insumos y costos productivos, la soja y la hacienda muestran una mejora significativa en su relación insumo-producto.

El relevamiento compara enero de 2026 contra enero de 2025 y también frente al promedio de los últimos cinco años, y revela fuertes contrastes entre cadenas productivas.

Trigo: fletes récord y caída frente al gasoil

En el caso del trigo, el deterioro es evidente. La cosecha récord del cereal coincidió con un debilitamiento de su precio internacional, afectando directamente el poder adquisitivo del productor.

Uno de los datos más preocupantes es el costo logístico: para un traslado de 300 kilómetros, el flete representa hoy el 21% del valor del trigo, el nivel más alto de los últimos años. Además, en comparación con el promedio de los últimos cinco años, el productor necesita 55% más de trigo para adquirir la misma cantidad de gasoil.

Frente a los insumos, el cereal perdió 10% interanual respecto de la urea y 8% frente a la bolsa de semillas de 40 kilos. Solo muestra una leve mejora coyuntural frente a la cosechadora (-3%), aunque en el mediano plazo el deterioro alcanza el 35%.

El informe advierte que esta brecha entre precios de venta y costos genera un escenario de vulnerabilidad, obligando a replantear decisiones de siembra, financiamiento y manejo de recursos en un contexto de alta volatilidad.

Soja: mejora de rentabilidad y recuperación del poder de compra

En contraste, la soja atraviesa un momento favorable. Se requiere 25% menos de oleaginosa para adquirir glifosato, camionetas y cosechadoras, y 19% menos para cubrir gasoil y fletes.

En la comparación de cinco años, los granos en general mejoraron su relación frente a glifosato, urea, inmuebles, camionetas y construcción, aunque perdieron contra fletes, maquinaria, hacienda, semillas y salarios rurales.

Dentro del complejo agrícola, la soja aparece como el mejor desempeño relativo, mientras que el trigo es el más afectado. El maíz, por su parte, mejora frente al gasoil y cosechadora, pero empeora frente a semillas y urea.

Hacienda: fuerte recomposición de precios

La ganadería también muestra señales positivas. Durante 2025, la hacienda aumentó en promedio 75%, consolidando una mejora real en el poder de compra del productor.

En diciembre pasado se necesitaron 34% menos kilos de novillito para adquirir un kilo de semillas de alfalfa que un año antes, pasando de casi 4 kilos a aproximadamente 2,7 kilos.

La hacienda hoy permite comprar más inmuebles, alambre, camionetas, pasturas y materiales de construcción, aunque pierde frente a la compra de terneros.

Yerba mate: el peor desempeño relativo

La situación más crítica es la de la yerba mate. Tras un muy mal 2024 y 2025, el sector acumula una pérdida del 30% en su poder de compra respecto del promedio de los últimos cinco años.

En el inicio de 2026, los registros siguen débiles: solo mejora frente a fitosanitarios (tomando la media desde 2020), pero pierde frente a gasoil, salario rural y camionetas.

El informe deja en claro que no hay un “campo” homogéneo: mientras algunos complejos productivos recuperan margen y capacidad de inversión, otros enfrentan una creciente presión de costos que erosiona rentabilidad y competitividad.

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El 75% del mundo disfruta productos agroindustriales argentinos

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FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) publicó su informe Monitor de Exportaciones Agroindustriales. “Le vendemos a más de 143 países, es el 75% del mundo. Si analizamos nuestro rol en los mercados globales, vemos que somos los primeros vendedores de maní, aceite de soja y aceite y jugo de limón. Estamos segundos con harina de soja y yerba mate y completamos el podio con el maíz. Es un orgullo como argentinos”, revela Nicolle Pisani Claro, Economista Jefa FADA.

Este trabajo, desde hace años, analiza 20 complejos con 10 indicadores: 200 datos que permiten descubrir la gran diversidad productiva de nuestro país. Desde los limones del NOA y el té del NEA hasta las peras y manzanas de la Patagonia: “cada una de estas producciones genera trabajo, desarrollo y las divisas que necesitamos”, agrega Pisani Claro.

¿Cómo nos fue en 2025?

Argentina exportó por un total de USD 87.076 millones. La agroindustria aportó el 61% de esa cifra, un total de USD 52.900 millones. “En otras palabras, 6 de cada 10 dólares que ingresaron a nuestro país provienen de las cadenas agroindustriales”, explica Antonella Semadeni, economista FADA. “Si nos preguntamos de dónde vienen principalmente, el Monitor revela que el 69% se origina en los granos, el 14% de las economías regionales, 9% de las carnes, 3% de lácteos y 5% de otros”, completa Semadeni.

En cuanto a la balanza comercial argentina, para el 2025 alcanzó un superávit de USD 11.285 millones. Por rubro, las cadenas agroindustriales, energía y minería, son los únicos con superávit comercial, sin embargo, el de estos dos últimos es notablemente inferior. En el caso de la agroindustria fue de USD 42.196 millones, USD 6.663 millones para energía y USD 3.845 millones en minería.

“Cada complejo presenta particularidades, por eso la riqueza de analizarlos uno a uno”, explica Fiorella Savarino, economista FADA. De los 20 complejos analizados, 13 aumentaron sus exportaciones tanto en dólares como toneladas: soja, trigo, girasol, lácteo, pesquero, maní, peras y manzanas, forestal, limón, arroz, legumbres, ovino y yerba. 

“Desde el primer Monitor de Exportaciones en 2019 a hoy, 6 complejos presentaron récord en exportaciones, tanto en dólares como en toneladas: yerba, maní, girasol, arroz, lácteo y pesquero”, destaca Semadeni

El complejo de la carne de vaca creció un 25% respecto al año anterior y es la tercera cadena generadora de dólares. “Si nos detenemos en las carnes, podemos ver que del total que producimos de vaca, el 73% es para nuestro consumo y el 27% lo exportamos. En el cerdo el 99% queda en Argentina y en el pollo el 93%”, comentan desde FADA.

Lo nuestro, en el mundo

“Si dividimos nuestros productos en grandes grupos, vemos que los granos van principalmente a Perú, Brasil, Arabia Saudita, india, Vietnam y China. Al considerar las carnes identificamos a China, EE.UU., Israel, Alemania y Países Bajos como los principales compradores. En el caso de las economías regionales, encabezan la lista Brasil, EE.UU., España, Italia y China”, resume Fiorella Savarino, economista FADA.

Destinos y orígenes: ¿cómo se distribuyen geográficamente nuestros productos?

En la Región Pampeana predominan los complejos de granos, carnes y lácteos, que representan el 98% de las exportaciones agro-pampeanas. En el NEA y NOA se encuentran principalmente economías regionales como limón, poroto (del complejo legumbres), forestal, té y yerba. En Cuyo, el complejo de la uva representa el 59% de las exportaciones de la región. En la Patagonia, las actividades de peras y manzanas y el complejo pesquero representan el 99% de las exportaciones agro-patagónicas.

En promedio, el 64% de las exportaciones se dirigieron a los principales cinco países de destino de cada complejo. “Si vemos cuánto de los que se produce se exporta y cuanto queda, el promedio de todos los complejos nos da que la mitad es para exportación, el 51%”, comenta Savarino.“Es curioso conocer qué países eligen qué productos argentinos, es uno de los tantos datos que aporta el Monitor de Exportaciones Agroindustriales de FADA”, añaden las economistas. Por ejemplo, el maíz llega a más de 85 países, pero el top 5 de compradores lo integran Vietnam, Perú, Malasia, Argelia y Arabia Saudita. Si analizamos la carne de vaca, estamos en la mesa de más de 60 países y quienes mas nos eligen son China, Estados Unidos, Israel, Alemania y Países Bajos.

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Nació un gigante del agro: Bunge cerró la fusión con Viterra en la Argentina y se conoció el CEO

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Tras un extenso proceso de aprobaciones regulatorias a nivel internacional y nacional, que incluyó negociaciones estratégicas en mercados clave, Bunge anunció la finalización del proceso de combinación con Viterra en la Argentina. La operación, valuada en US$18.000 millones, es uno de los movimientos corporativos más relevantes del sector agroindustrial de la última década y da origen a una compañía líder global en soluciones agroindustriales, con un valor combinado estimado en US$34.000 millones.

En conjunto, Bunge y Viterra exportaron durante 2025 cerca de 23 millones de toneladas de granos y subproductos, volumen que posiciona a la nueva Bunge Argentina como el principal actor del comercio exterior agroindustrial del país, superando ampliamente al resto de los grandes operadores del mercado.

Desde la compañía señalaron que continúan trabajando para dar cumplimiento a los requerimientos regulatorios y corporativos exigidos en la Argentina. Este hito se enmarca en el proceso de integración global anunciado en julio de 2025 y fortalece la posición de Bunge como un actor clave de la industria agroalimentaria en la región.

“La finalización de esta integración representa un paso estratégico para nuestra compañía. La combinación de capacidades, talento y experiencia nos permitirá ofrecer soluciones más eficientes y un servicio de mayor valor para productores, clientes y socios estratégicos. Reafirmamos así nuestro compromiso con el crecimiento de la industria agrícola en la Argentina y a nivel global”, afirmó Vladimir Barisic, Country Manager de Bunge en la Argentina.

En el marco de la integración, Barisic -quien lideró Viterra en Argentina, Paraguay y Uruguay- asumió como Country Manager de Bunge para Argentina y el Cono Sur. Durante el período de transición, ambas compañías mantuvieron operaciones independientes en el país con el objetivo de garantizar la continuidad operativa y el cumplimiento de los procesos locales.

El cierre de la fusión local se concreta dos años después del inicio de los trámites regulatorios internacionales, siendo la aprobación en China la última instancia pendiente. La operación global integra los activos de dos gigantes con presencia en más de 50 países, reforzando la capacidad de originación, procesamiento y distribución de productos agrícolas. El valor combinado de la nueva compañía ronda los US$34.000 millones, según consignó Reuters.

Tras el anuncio, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC) saludaron “el proceso de integración estratégica entre Bunge y Viterra, dos empresas socias de esta Cámara, que a partir de ahora operan como Bunge Argentina”.

Según los términos del acuerdo aprobados por los directorios, los accionistas de Viterra recibieron aproximadamente 65,6 millones de acciones de Bunge y unos US$2.000 millones en efectivo, lo que representa una contraprestación compuesta en un 75% por acciones y un 25% en efectivo. Tras la operación, los accionistas de Bunge controlan el 70% de la compañía combinada, mientras que los de Viterra poseen el 30% restante.

Con esta integración, Bunge consolida su lugar en el selecto grupo de las “ABCD” -junto a ADM, Cargill y Louis Dreyfus-, las cuatro empresas que dominan el comercio mundial de granos.

A nivel global, la compañía es liderada por Greg Heckman, CEO de Bunge, quien destacó que “este es un momento decisivo para nuestra empresa y nuestro equipo global al completar esta combinación transformadora. Hemos creado una organización más sólida, con capacidades mejoradas para responder a las necesidades cambiantes de nuestros clientes y conectar a los agricultores con los consumidores para suministrar alimentos, piensos y combustible al mundo”.

De acuerdo con el ranking de exportadores elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Viterra exportó en 2025 un total de 12,43 millones de toneladas, ubicándose en el segundo lugar del podio, con un crecimiento interanual del 32,37%. Por su parte, Bunge exportó 10,56 millones de toneladas, posicionándose en el quinto puesto. En conjunto, ambas compañías habrían operado cerca de 23 millones de toneladas, un volumen que las coloca como el mayor exportador de granos de la Argentina, por encima de Cargill, que lideró el ranking individual con 17,3 millones de toneladas.

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Récord para el agro argentino: se registró un volumen histórico de embarques de granos y aceites en 2025

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El año 2025 cerró con números históricos para el complejo agroexportador argentino. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los embarques de granos y aceites alcanzaron volúmenes récord, en un contexto marcado por incentivos fiscales transitorios, tensiones geopolíticas y una fuerte disponibilidad de oferta.

Durante el año se despacharon 61,5 millones de toneladas de granos y 7,8 millones de toneladas de aceites vegetales. Si se incorporan los 30,9 millones de toneladas de subproductos, el total exportado configura el segundo mayor registro histórico del sector, confirmando el peso estructural del agro como generador de divisas.

Incentivos, geopolítica y oferta abundante

El desempeño del sector no fue lineal ni espontáneo. Estuvo apuntalado por una secuencia de incentivos de corto plazo, en particular la baja de las retenciones y su eliminación temporal, que aceleraron la venta de granos y adelantaron flujos de exportación.

A ese esquema se sumó un factor externo clave: el conflicto comercial entre Estados Unidos y China, que abrió espacio para mayores compras del gigante asiático a proveedores alternativos, entre ellos la Argentina. En paralelo, la campaña 2024/25, con una producción estimada de 138,7 millones de toneladas, aseguró volumen suficiente para sostener el salto exportador.

El resultado fue claro: récord de volumen embarcado de granos y aceites, con impacto directo en el ingreso de dólares.

Soja y trigo empujan, maíz retrocede

El detalle por producto muestra una dinámica heterogénea. El crecimiento del volumen de granos despachados se explicó principalmente por la soja, con un aumento interanual de 7 millones de toneladas, y por el trigo, que sumó 6,1 millones de toneladas adicionales.

En contraste, el maíz mostró una contracción, con una caída de 5,2 millones de toneladas respecto a 2024, reflejando cambios en la demanda externa y en la secuencia de ventas.

En aceites vegetales, los despachos alcanzaron 7,8 millones de toneladas, un máximo histórico. La BCR destacó que el volumen creció 8 % interanual y se ubicó 28 % por encima del promedio, impulsado casi en su totalidad por el aceite de soja (+400.000 toneladas) y, en menor medida, por el aceite de girasol (+374.200 toneladas).

Asia concentra la demanda

En términos de destinos, Asia absorbió el 52,6 % de los embarques, consolidándose como el principal mercado del complejo agroindustrial argentino. Le siguieron América (19,8 %), África (13,7 %), Europa (12,7 %) y Oceanía (1,1 %), con exportaciones distribuidas en 97 países.

Dentro de Asia, China y Vietnam lideraron las compras, mientras que Brasil se ubicó como el tercer destino individual, con 6 millones de toneladas de productos agroindustriales.

En el caso específico de los aceites vegetales, India fue el principal comprador, seguida por Bangladesh y Perú.

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La cadena agropecuaria marcó un récord histórico y quedó 11,3% por encima del año 2024

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La cadena agropecuaria argentina alcanzó un récord histórico de actividad en diciembre de 2025, al registrar un crecimiento mensual desestacionalizado del 1,7%, lo que ubicó al sector 11,3% por encima del nivel observado en igual mes del año anterior. El dato confirma un cierre de año con alta intensidad productiva, impulsado principalmente por las labores agrícolas y algunos segmentos de la agroindustria, en un contexto de desempeño dispar entre rubros.

La medición surge del Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que releva mensualmente la evolución de la producción primaria, la agroindustria y el comercio exterior de origen agropecuario en Argentina.

El impulso agrícola y la agroindustria explican el máximo histórico

El principal motor del crecimiento mensual fue el avance de las labores agrícolas, que mostraron una suba del 3,3% respecto de noviembre. A este desempeño se sumaron incrementos en la molienda de cebada, que creció un 4,2%, y en la molienda de trigo, con una mejora del 0,9%.

En el segmento energético de origen agroindustrial, la producción de bioetanol registró un aumento del 3,6%, mientras que la producción de biodiesel avanzó un 0,6%. Estos movimientos aportaron al resultado general del índice, consolidando el peso de los biocombustibles dentro de la dinámica de la cadena.

La faena de porcinos también mostró una variación positiva, aunque moderada, con una mejora mensual del 0,3%, lo que contribuyó marginalmente al nivel récord de actividad alcanzado en diciembre.

Caídas sectoriales y señales mixtas en ganadería y exportaciones

Pese al máximo histórico del índice general, el informe de la BCR expuso desempeños heterogéneos dentro de la cadena. En particular, el procesamiento de soja y girasol presentó una caída del 2,7% en comparación con noviembre, reflejando una contracción en uno de los complejos industriales más relevantes del país.

El sector ganadero también exhibió retrocesos: la faena bovina disminuyó un 1,5%, la faena aviar cayó un 1,6%, y la producción láctea registró una baja del 0,6% mensual. Estas cifras moderaron el impacto positivo del avance agrícola y de algunas ramas industriales.

En cuanto al frente externo, el subíndice de agroexportación mostró una disminución mensual del 0,9%, explicada principalmente por una caída en los envíos de maíz. No obstante, el desempeño exportador fue parcialmente compensado por resultados destacados en otros complejos.

Exportaciones: récord del trigo y fuerte aporte del complejo soja

A pesar del retroceso mensual del subíndice exportador, el informe destacó que el complejo trigo alcanzó un volumen récord para un mes de diciembre, consolidando su aporte al comercio exterior agropecuario.

Asimismo, las exportaciones del complejo soja totalizaron 3,5 millones de toneladas, un volumen significativo que contribuyó a sostener el nivel de actividad general, aun en un contexto de caídas puntuales en el procesamiento industrial.

El récord alcanzado por el IACA-BCR en diciembre de 2025 confirma el rol central de la cadena agropecuaria en la actividad económica, tanto por su peso productivo como por su capacidad de traccionar sectores industriales y energéticos asociados. Al mismo tiempo, la dispersión de resultados entre rubros revela tensiones internas que condicionan la sostenibilidad del crecimiento agregado.

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