Soja

La Bolsa de Rosario elevó la proyección de divisas del agro en 2026 a US$ 36.100 millones

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La mejora en las estimaciones de soja y maíz, junto con una suba de precios internacionales, agregó US$ 800 millones a la previsión de ingreso de dólares. El dato vuelve a colocar al agro en el centro de la estabilidad cambiaria y fiscal del Gobierno.

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) ajustó al alza su previsión de liquidación de divisas del agro para 2026 y estimó ingresos por US$ 36.111 millones, unos US$ 800 millones más que en abril. La revisión se produjo luego de que el informe mensual de GEA-BCR incrementara las proyecciones de producción de soja y maíz para la campaña 2025/26 y registrara mejores precios internacionales para la mayor parte de los productos exportables.

El dato adquiere relevancia política y económica porque el flujo de dólares del complejo agroexportador continúa siendo una de las principales fuentes de ingreso de divisas para la economía argentina. En un escenario donde el Gobierno mantiene el foco en la estabilidad cambiaria y la acumulación de reservas, la evolución de la cosecha y de las exportaciones agrícolas vuelve a convertirse en una variable crítica.

Más soja, más maíz y mayor volumen exportable

En su último informe mensual de estimación de producción nacional, GEA-BCR elevó sus previsiones para la soja y el maíz 2025/26 a 50 Mt (+2 Mt vs. abril) y 68 Mt (+1 Mt vs. abril), respectivamente. Esta mayor oferta se traduce en un aumento en la estimación de molienda de oleaginosa (+1 Mt), y mayores exportaciones de harina/pellets y aceite de soja para la campaña. Asimismo, la proyección de exportaciones de maíz se incrementa en 500.000 t.

Este ajuste al alza en la previsión de exportaciones de maíz, harina y aceite de soja, sumado a precios levemente mayores a los vigentes hace un mes para prácticamente todos los productos dejan a la actualización en la estimación de liquidación de divisas del agro en US$ 36.111 millones para 2026, lo que significa un incremento de US$ 800 millones respecto de abril y un monto prácticamente idéntico al 2025 contemplando tanto lo liquidado en el MLC como lo liquidado vía el mercado Contado con Liquidación. 

En los primeros 4 meses del año el agro liquidó un estimado de US$ 8.516 millones, por debajo de los US$ 9.000 del primer cuatrimestre del año pasado. Esta caída en la comparación interanual se explica, por un lado, por los coletazos finales del régimen de eliminación temporaria de retenciones de septiembre pasado (hubo un efecto “adelantamiento” que hizo mermar el ingreso en los meses subsiguientes); por el otro, por el lento avance de la cosecha y comercialización durante el mes de abril. 

En los primeros días de mayo, el buen avance en las labores de recolección de soja junto con una mejora en los precios ofrecidos aceleró la comercialización por parte de los productores. 

De esta manera, el flujo de divisas de la nueva cosecha al MLC ya ha comenzado a sentirse, y se prevé que el mes cierre con un incremento considerable respecto de abril, ubicándose por encima del promedio del último lustro y manteniéndose arriba para lo que resta del año. 

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El debate verde y productivo que excede la coyuntura electoral

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“Estamos tutelando un bien que es patrimonio de la humanidad”, destacó el gobernador Hugo Passalacqua en un encuentro con propietarios de reservas privadas que conservan y potencian la biodiversidad en Misiones. Son 56 reservas privadas que se suman a otros 60 espacios de conservación, entre parques provinciales, reservas y parques nacionales o federales. Hacen a la identidad de Misiones, con su verde y monte característico. Son también un freno a la expansión de la frontera agrícola, que desde algunos sectores se insiste en potenciar, no como una salida para los productores, sino como una oferta que podría cambiar la matriz identitaria de la chacra misionera. 

Es un debate político que excede lo electoral, pero con consecuencias determinantes para el futuro: qué modelo productivo debe sostener o adoptar Misiones. El debate no es original, pero se recicla con un condimento exógeno y en medio de una profunda crisis de la chacra, fundamentalmente por la desregulación del mercado yerbatero, pero también por la pérdida de rentabilidad de otras cadenas productivas como el té, la madera o la mandioca.

Hace algunos años, el macrismo quería plantar 250 mil hectáreas de maíz para exportar a Brasil. Ahora, la sucesión libertaria ofrece, desembozadamente, volcarse a la soja o el trigo. 

El problema no es qué producto se promociona, sino lo que trae aparejado. El macrismo, que también impulsaba la desregulación yerbatera que concretó la versión libertaria, nunca pudo explicar el impacto ambiental que traería aparejado ampliar la producción de maíz. Serían miles de litros de glifosato, lo mismo que demandaría la incorporación de trigo y de soja, que hoy no aparecen en el mapa productivo de Misiones. La dosis típica de glifosato oscila entre 2 y 4 litros por hectárea para malezas anuales, aunque puede aumentar hasta 15 o más litros en casos de alta resistencia o cultivos específicos 

Misiones inició un camino inverso, con el objetivo de erradicar el uso de agroquímicos. Pero no es el único punto de fricción: el modelo sojero no es compatible con el minifundio misionero y sólo tiene rentabilidad en grandes extensiones. Y la renta no se quedaría en la chacra, sino en los capitales inversores. 

Significaría la expulsión del pequeño productor de la chacra para darle entrada a dos o tres grandes grupos. Y también un profundo cambio de la provincia, tal como se la conoce. 

El ejemplo más cercano es Chaco. Hace una década o un poco más, era impensado que allí se plantase soja. Hoy es uno de los territorios baluartes del agronegocio, con montes totalmente arrasados, grandes extensiones sin agua y poblaciones afectadas por la contaminación de agroquímicos. 

Un poco más lejos, en Brasil, las actividades agropecuarias permanentes siguen siendo el mayor impulsor de la pérdida de bosques primarios (73 % entre 2002 y 2025), en gran parte por la soja y el ganado. Algunos estados del Amazonas han aprobado legislación para debilitar las protecciones ambientales a nivel estatal, lo que amenaza con socavar el progreso.

Por ejemplo, Rondônia, Maranhão y Mato Grosso eliminaron los incentivos fiscales para las empresas que forman parte de la moratoria de la soja, un acuerdo voluntario entre los comerciantes de soja para no comprar soja en áreas deforestadas en el Amazonas. Estos movimientos aumentan la incertidumbre en torno al futuro de la moratoria de la soja, y son una razón por la que a principios de 2026 los principales comerciantes de soja anunciaron planes para retirarse del acuerdo.

La expansión de la frontera agrícola en Brasil se refleja en una foto inversa. Lo que en los 70 u años 80 -y quizás un poco más acá en el tiempo- era un inmenso manchón verde, de la Mata Atlántica, se fue reduciendo por el avance de la soja en Brasil y Paraguay. Esa mancha verde quedó casi exclusivamente en Misiones. “Es el último relicto. Vamos a cuidar lo que está porque es lo último que queda. Como ciudadano siento la inmensa responsabilidad de cuidar ese millón de hectáreas que es la última mancha que queda de la selva paranaense”, describió Passalacqua. En total, Misiones custodia poco más de un millón de hectáreas en distintos grados de protección.  La tasa de deforestación cayó 18 por ciento. 

Un análisis de la Fundación Vida Silvestre Argentina muestra que entre 1985 y 2023 el Bosque Atlántico, uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta compartido entre Argentina, Brasil y Paraguay, perdió 6,6 millones de hectáreas, equivalente al 13,9% de su superficie original. La superficie perdida es comparable a poco más de 320 veces la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La porción argentina del Bosque Atlántico se encuentra en la provincia de Misiones, también conocida como selva misionera. Allí se registró una reducción del 14,9%, con 318 mil hectáreas menos que hace cuatro décadas. Aun así, Misiones conserva hoy el 52% del Bosque Atlántico que se mantiene en el país, y continúa siendo un sitio clave para la conservación de esta ecorregión trasfronteriza.

El estudio, basado en datos de MapBiomas, una red internacional multiinstitucional integrada por universidades, ONG y empresas tecnológicas que utiliza imágenes satelitales para monitorear los cambios en el uso del suelo, confirma la magnitud de la transformación sufrida por el Bosque Atlántico. Sin embargo, también pone en valor los esfuerzos sostenidos que se realizan en la región para revertir la pérdida de bosque nativo.“Si bien alguna vez cubrió casi una décima parte de Sudamérica, hoy el Bosque Atlántico es un frágil tesoro reducido a fragmentos dispersos. Aun así, sigue siendo uno de los bosques más diversos y fascinantes del planeta, y requiere un enorme esfuerzo colectivo para asegurar su existencia para las generaciones futuras”, señaló Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina. “El Bosque Atlántico siempre fue una prioridad para Vida Silvestre y por ello, además de una oficina y equipo técnico permanente, desarrollamos proyectos de restauración del paisaje forestal de manera sostenida”.

El retroceso del Bosque Atlántico: casi cuatro décadas de pérdida forestal

El mapa animado muestra la transformación del ecosistema compartido por Argentina, Brasil y Paraguay entre 1985 y 2023, con foco en la porción argentina ubicada en Misiones.

Mapa animado real
Mapa animado de la pérdida del Bosque Atlántico entre 1985 y 2023
6,6 M hectáreas perdió el Bosque Atlántico entre 1985 y 2023.
13,9% fue la reducción regional de la superficie del ecosistema.
14,9% fue la pérdida registrada en Misiones, donde se ubica la porción argentina.
318 mil hectáreas menos en la selva misionera en casi cuatro décadas.
52% del Bosque Atlántico remanente en Argentina se conserva en Misiones.
Fuente: elaboración de Economis sobre datos de Fundación Vida Silvestre Argentina y MapBiomas. Imagen animada: Fundación Vida Silvestre Argentina.
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La soja y el trigo son transgénicos, con un paquete tecnológico que demanda entre otras cosas el uso indiscriminado de glifosato, urea, fósforo. Aún cuando el productor misionero promedio pudiese acceder al capital para incorporar todo el paquete tecnológico, con los rindes de 25 hectáreas no podría acceder al gran mercado exportador de los cereales en general, que en la práctica, está cartelizado, entre cuatro o cinco corporaciones. 

“Es un modelo en el que es necesaria la expulsión de las familias campesinas para transformar la matriz productiva en latifundios, extractivistas de tipo cerealero y de commodities. Que nada tiene que ver con producir alimentos. Pero incluso el modelo extractivista del agronegocio está absolutamente agotado. Basta mirar a Grobocopatel, que fue a la quiebra. Y así están absolutamente todas las grandes empresas, fundamentalmente los los que se dedican a la producción en sí. El productor hoy está en bancarrota. El año pasado se perdieron, abandonaron la producción de trigo cerca de 5000 productores en zona núcleo. Este año sigue la sangría por el aumento de los insumos, como el gasoil. ¿Entonces, para quién es el negocio?, argumenta Juan Carlos Furlán, historiador y productor orgánico. 

Para Passalacqua la discusión ambiental no puede quedar atrapada en la urgencia económica ni en la tentación de los commodities de corto plazo. Su mirada parte de una advertencia concreta: priorizar únicamente la rentabilidad inmediata puede derivar en daños irreversibles sobre el territorio, como ya ocurrió —según ejemplificó— en países y regiones que avanzaron con procesos intensivos de deforestación para expandir la frontera agrícola.

“Yo entiendo lo de la soja, es un commodity, pero no podemos dejarnos tentar por el hoy; hay que pensar en el mañana”, planteó. En esa línea, citó el caso de Paraguay y también de Brasil, donde la pérdida de grandes superficies de bosque terminó generando consecuencias ambientales severas. “De tener una selva gigantesca se quedaron prácticamente sin nada, con mucha soja, pero sin bosque”, resumió.

El mandatario vinculó esa transformación con fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes. Recordó, por ejemplo, las inundaciones que afectaron al estado de Río Grande do Sul y especialmente a Porto Alegre, donde amplias zonas quedaron bajo agua. También mencionó los procesos de reforestación en São Paulo, donde —según señaló— se impulsan programas de replantación masiva tras décadas de deforestación.

Incluso puso como ejemplo a la provincia de Córdoba, desde donde buscaron apoyo de la Biofábrica Misiones para recuperar especies arbóreas luego de desmontes vinculados al avance agrícola. “Deforestaron para poner soja y después se les inundaba la provincia. Entonces hay que cuidarlo, muchísimo”, insistió.

En ese contexto, Passalacqua defendió el marco normativo ambiental de Misiones y sostuvo que la provincia construyó durante décadas una política de protección forestal y ecosistémica que hoy constituye una ventaja estratégica. Respondió así a sectores opositores que cuestionan algunas regulaciones vinculadas al uso del suelo y la preservación ambiental.

“Hay que conocer las leyes forestales que hay acá. Son muy buenas”, afirmó. Y subrayó que no se trata de una construcción reciente ni partidaria: “Son leyes de hace 40, 50 años, de hace 30, de hace 20, de hace 10; atravesaron todos los gobiernos”.

Para el gobernador, ese consenso histórico representa uno de los principales patrimonios institucionales de la provincia. “No debe haber provincia en el país que tenga tantas leyes de protección no solamente forestal, sino ambiental y ecosistémica”, sostuvo. Aunque admitió que toda norma es perfectible y debe ser debatida, defendió la base conceptual de esa legislación: desarrollo sí, pero con límites claros para preservar el capital natural.

“Eso es un orgullo, porque atraviesa todos los gobiernos”, concluyó, en una definición que busca reafirmar a Misiones como una provincia donde la política ambiental no es un eslogan coyuntural, sino una política de Estado.

La oferta libertaria aparece como seductora para tapar la crisis generada por la desregulación en la producción primaria yerbatera, por la que atraviesan también otras producciones cuya rentabilidad se redujo drásticamente por la suba de costos, energía y dólar planchado, lo que minimiza el impacto de la mejora exportadora. 

En la vereda opuesta al planteo ambientalista del gobernador Hugo Passalacqua, desde el espacio libertario emergen voces que proponen revisar el modelo productivo de la provincia con una mirada más orientada a la expansión agroindustrial y al aprovechamiento intensivo de la tierra.

El referente libertario en Misiones, Adrián Núñez, que hace unos días admitió la crisis en el sector primario por la desregulación yerbatera, ahora sostuvo que la reactivación no será homogénea entre sectores. Señaló que actualmente los rubros energético, petrolero y minero muestran un crecimiento acelerado, aunque admitió que no son actividades con fuerte demanda de mano de obra. En ese contexto, defendió la necesidad de generar condiciones para que sea el sector privado el principal motor de la recuperación.

“La generación de riqueza es del sector privado y el Estado, según nuestra visión e ideología, no tiene mucho que hacer”, remarcó, en línea con la concepción económica promovida por el presidente Javier Milei.

Para Misiones, Núñez planteó que uno de los ejes estratégicos debe ser la expansión del desarrollo agrícola y ganadero. “Hoy hay un boom con la carne, con lo cual Misiones tiene que ser protagonista en el desarrollo agrícola”, indicó, y agregó que la provincia debe “empezar a plantearse la explotación de la tierra”, al considerar que actualmente su aprovechamiento productivo está “muy limitado”.

En ese marco, abrió el debate sobre cultivos históricamente resistidos por sectores ambientalistas. “Habrá que plantearse la soja, habrá que prepararse en trigo, habrá que discutir distintos modelos productivos”, sostuvo, junto con la necesidad de fortalecer sectores como la metalmecánica y la industria metalúrgica.

Para el libertario, el debate de fondo es definir qué tipo de provincia quiere construir Misiones en los próximos años. “Vamos a discutir ideas sobre un modelo de provincia distinto. Se viene otro país, y Misiones no se va a quedar afuera de eso”, expresó.

También vinculó esa discusión con el modelo energético y con la necesidad de reconversión productiva. “El productor tiene que estar dispuesto a reconvertirse, todos tenemos que estar dispuestos a reconvertirnos. La provincia va a cambiar y estamos en ese proceso”, señaló.

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La pérdida de selvas tropicales cayó 36% en 2025, pero el mundo todavía pierde once canchas de bosque por minuto

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La pérdida de bosques primarios tropicales se redujo 36 por ciento en 2025 respecto de 2024, un año marcado por incendios extremos. El dato surge del laboratorio GLAD de la Universidad de Maryland, disponible en Global Forest Watch, WRI y Global Nature Watch. Sin embargo, la mejora no alcanza para cambiar el diagnóstico de fondo: el planeta perdió 4,3 millones de hectáreas de selvas tropicales primarias, el equivalente a más de once campos de fútbol por minuto.

La caída aparece como una señal alentadora, pero no como una reversión estructural. Según el informe, la pérdida de bosques primarios tropicales sigue siendo 46 por ciento más alta que hace una década, lo que mantiene bajo presión a ecosistemas clave para la biodiversidad, el almacenamiento de carbono, la regulación del clima, la provisión de agua y la identidad cultural de comunidades locales.

El dato central tiene una lectura directa para regiones como Misiones, donde la conservación de la Selva Paranaense forma parte de una estrategia ambiental, turística y productiva. El informe global vuelve a mostrar que la expansión agropecuaria, la presión sobre la tierra y los incendios siguen siendo los principales factores de pérdida de cobertura arbórea.

Bosques tropicales primarios: señales de alivio, alerta de fondo

Datos 2025 de GLAD / Universidad de Maryland, Global Forest Watch y WRI

Pérdida tropical primaria 2025 4,3 millones de hectáreas
Variación contra 2024 -36%
Ritmo equivalente Más de 11 canchas por minuto
Comparación con una década atrás +46%
Distancia frente a la meta 2030 70% por encima del nivel necesario
Fuente: GLAD / Universidad de Maryland, Global Forest Watch, WRI y Global Nature Watch.

Brasil fue el principal responsable de la mejora global. El país redujo 42 por ciento la pérdida de bosques primarios y alcanzó su nivel más bajo de pérdida no asociada a incendios. El informe vincula esa mejora con políticas ambientales más activas, mayor fiscalización y el relanzamiento del PPCDAm, el plan federal contra la deforestación.

Pero el mismo caso brasileño expone las tensiones de fondo. Las actividades agropecuarias permanentes explicaron 73 por ciento de la pérdida de bosques primarios entre 2002 y 2025, principalmente por soja y ganadería. Algunos estados amazónicos, además, avanzaron en normas que debilitan incentivos ambientales, lo que abre interrogantes sobre la continuidad de la moratoria de la soja.

Colombia también redujo la pérdida de bosques primarios, con una baja de 17 por ciento entre 2024 y 2025. El informe asocia ese resultado con nuevas herramientas legales, concesiones forestales comunitarias, reconocimiento de entidades territoriales indígenas y normas de trazabilidad ganadera.

Quiénes mejoraron y dónde siguen las alertas

Pérdida de bosques primarios tropicales en 2025

País Dato central Lectura
Brasil -42% Redujo fuerte la pérdida, asociada a mayor control ambiental y políticas públicas.
Colombia -17% Baja vinculada a trazabilidad ganadera, concesiones forestales y territorios indígenas.
Indonesia +14% Aumentó, aunque sigue por debajo de los picos de la década pasada.
Bolivia Segundo nivel más alto registrado Incendios, ganadería y expansión agrícola mantienen una presión crítica.
República Democrática del Congo Tercera mayor pérdida tropical Cultivo itinerante, leña, conflicto armado y minería agravan la pérdida forestal.
Fuente: GLAD / Universidad de Maryland, Global Forest Watch, WRI y Global Nature Watch.

En cambio, Bolivia aparece como uno de los focos más críticos. En 2025 registró su segunda mayor pérdida de bosque primario tropical, detrás del récord de 2024. El informe señala que los incendios, en gran parte provocados por acción humana, y la expansión de la ganadería, la soja, el maíz y el sorgo explican buena parte del deterioro.

La República Democrática del Congo tuvo la tercera mayor pérdida de bosques primarios tropicales. Allí, el informe identifica como motores principales el cultivo itinerante a pequeña escala, la extracción de madera para leña y carbón, el conflicto armado y la minería.

El informe advierte que el mundo está lejos del objetivo de detener y revertir la pérdida de bosques para 2030. La deforestación de 2025 fue 70 por ciento superior al nivel compatible con esa meta.

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La Bolsa de Rosario confirma récord productivo y acelera la cosecha con un salto de 800.000 toneladas en soja

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El último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, al 30 de abril de 2026, confirmó un giro clave en la campaña agrícola: en apenas siete días se cosechó un millón de hectáreas de soja y la estimación de producción creció en 800.000 toneladas. El dato no solo refleja una aceleración operativa, sino que consolida un escenario de récord productivo en la región núcleo, con implicancias directas en la economía nacional.

El relevamiento señala que el desbloqueo de la cosecha respondió a una mejora en las condiciones climáticas, que permitió recuperar ritmo en una campaña que venía condicionada por excesos de humedad. La magnitud del avance semanal configura uno de los saltos más intensos de la temporada.

Una campaña que se redefine sobre el final

El informe técnico ubica este resultado dentro de una campaña gruesa atravesada por variaciones climáticas, pero que termina convergiendo en un balance positivo. La región núcleo —principal polo agrícola del país— muestra un comportamiento heterogéneo en rendimientos, aunque con una tendencia general de mejora respecto de las proyecciones iniciales.

En términos estructurales, el ciclo 2025/26 alcanza cifras históricas: el maíz lidera con una producción estimada de 19,5 millones de toneladas, mientras que la soja aportaría 17 millones . A esto se suma una campaña de trigo previa que también fue récord, con 10,4 millones de toneladas .

Este combo posiciona al sistema agrícola en un punto de máxima productividad, sostenido por la combinación de clima favorable en etapas clave y capacidad operativa del sector.

El dato más relevante del informe es la velocidad de cosecha: un millón de hectáreas en una semana. Este ritmo no solo reduce riesgos operativos, sino que permite consolidar los rindes en campo.

Los resultados muestran mejoras especialmente en la franja oeste de la región núcleo, donde se confirman rendimientos por encima de lo esperado. En paralelo, persisten zonas con desempeño dispar, afectadas por sequía o excesos hídricos, lo que explica la heterogeneidad general.

El maíz aparece como el principal motor del récord, mientras que la soja, con el ajuste de 800.000 toneladas adicionales, termina de consolidar el volumen final.

El agro vuelve a marcar la agenda económica

El informe refuerza el peso estructural del complejo agroexportador en la economía argentina. En un contexto donde el Gobierno nacional sostiene un esquema de estabilización macroeconómica, la consolidación de una campaña récord introduce un factor de alivio potencial en términos de generación de divisas.

El fortalecimiento del sector productivo también reconfigura el equilibrio entre actores: el agro gana centralidad como proveedor de dólares, mientras que la política económica queda condicionada a la capacidad de capitalizar este ciclo favorable.

No hay en el informe referencias a medidas oficiales, pero el volumen proyectado sugiere un impacto directo en la dinámica de exportaciones y en la disponibilidad de recursos para el sistema económico.

El incremento de producción, especialmente en soja y maíz, se traduce en mayor volumen disponible para exportación. Esto implica, en términos concretos, una mejora potencial en el ingreso de divisas.

El salto de 800.000 toneladas en soja no es marginal: representa un ajuste significativo en la oferta total, que puede incidir en la cadena comercial y en la logística del sector.

A esto se suma que las condiciones climáticas actuales permiten proyectar una finalización de campaña sin mayores interrupciones, lo que reduce riesgos de pérdidas adicionales.

Clima, precios y logística como variables clave

El cierre de la campaña gruesa se perfila favorable, pero el escenario no está completamente definido. Las variables a observar pasan por la continuidad del clima estable, la evolución de los rindes en zonas aún no cosechadas y la capacidad logística para absorber el volumen récord.

También será determinante cómo este aumento de producción se articula con el mercado y con las condiciones macroeconómicas. La magnitud del volumen proyectado abre oportunidades, pero también desafíos en términos de comercialización y gestión de excedentes.

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Agronegocios: el maíz redefine el mapa productivo

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El primer cuatrimestre de 2026 cerraría con un hito para la agroindustria argentina: unas 40 millones de toneladas exportadas, un 11% por encima del récord previo, según la Bolsa de Comercio de Rosario. El dato no es menor en el actual escenario económico: se consolida como una fuente clave de divisas en momentos donde el Gobierno necesita sostener estabilidad cambiaria y acumulación de reservas. El impulso lo lidera el maíz, con embarques por 10,3 Mt entre marzo y abril, un volumen sin precedentes que redefine el arranque de campaña. La pregunta se instala: ¿es un ciclo estructural que fortalece la estrategia oficial o un pico condicionado por factores externos difíciles de sostener?

Los dos primeros meses de la campaña de maíz hacen historia, promediando 5 Mt embarcadas en cada uno. El girasol argentino llega para salvar un hueco en la Unión Europea. Se recuperan los precios internos por maíz.

El primer cuatrimestre del año cerraría con un nuevo hito para la agroindustria argentina, con embarques récord de maíz por segundo mes consecutivo

El ritmo de embarques de maíz está siendo extraordinario para el inicio de la campaña. Considerando el volumen programado a exportar hasta fines de este mes, entre marzo y abril se embarcarían 10,3 Mt de maíz, esto es 54% más que el primer bimestre de la campaña anterior y 3,7 Mt más que el promedio de los últimos cinco años; teniendo en cuenta que nunca antes se habían superado las 5 Mt para un solo mes. Al maíz se le añaden los embarques récord de trigo y girasol, la gran performance de las exportaciones de cebada y un ritmo promedio para sorgo y soja. 

Teniendo en cuenta los embarques programados hacia fines de abril, el desempeño exportador de la agroindustria en el primer cuatrimestre del 2026 sorprende positivamente: 40 Mt de granos se habrían enviado hacia el resto del mundo, ya sea en forma de grano o transformados en productos derivados, 11% más que el récord anterior. Los volúmenes toman más relevancia si se tiene en cuenta que la soja de nueva cosecha todavía no comenzó a llegar de manera generalizada como ya suele ocurrir para esta altura. De hecho, en los últimos 26 años, el complejo soja nunca había tenido tan poca participación en los embarques agroindustriales del primer cuatrimestre como el presente año.

Girasol: performance exportadora sin precedentes 

Tal como se comentó anteriormente, el mercado de girasol 2025/26 se encuentra muy dinámico dada una producción récord que la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) estima en 7,3 Mt; 30,4% más que en el año anterior. Según dicho organismo, ya se cosecharon 6,98 Mt y se emitieron cartas de porte por 4,55 Mt.

Más allá del lado productivo, sorprende el gran crecimiento en las exportaciones de semilla de girasol en bruto en el primer cuatrimestre: estaría cerca del millón de toneladas. No es habitual que sea la semilla en bruto la que lidere el mix exportador, sino que suelen tener mucha mayor participación los subproductos del crushing. Cabe, entonces, indagar el porqué de tal salto exportador de girasol sin procesar, que creció muy por encima que la producción.

Se puede pensar que, esta situación de mercado tiene que ver con la combinación de un nivel productivo local sin precedentes y, fundamentos coyunturales de oferta y demanda global que implican necesidades de importación del mercado europeo. Según la Comisión Europea, Argentina suministró el 30,6% de las importaciones de semillas de girasol de la UE, cuando el año pasado el share a esta altura era de 1%. La harina de girasol también ganó importancia en el mercado europeo, con un share de 54%, cuando el año pasado era de 27%. 

Este año los dos grandes importadores del bloque son Bulgaria y Rumania. Bulgaria —el segundo mayor productor de girasol de la UE—padeció el destiempo climático en momentos críticos, implicando la caída en la producción interna. Esto derivó en una oferta ajustada y en bajos stocks para la industria de crushing. Frente a este escenario, las fábricas debieron complementar la oferta local con girasol importado, siendo Argentina el origen elegido. Según se informó en Bulgaria, inicialmente se comprarían hasta 400.000 t de semilla argentina.

Por su parte, Rumania es el principal productor de girasol de la UE, el cual también mostró un fuerte interés en la materia prima argentina, adquiriendo más de 100.000 t y siendo el segundo destino en nivel de importancia de las exportaciones de semillas. En este caso, no por una escasez de oferta interna, sino porque la alta competitividad de la cosecha argentina deja un margen atractivo para la industria molinera rumana, aun considerando los fletes, dado el alto precio del aceite de girasol en Europa.

La gran cosecha argentina llega a los mercados internacionales en un contexto óptimo. La anterior campaña mundial de girasol fue la más baja en cinco años, y la presente, si bien es superior a la 2024/25, no es suficiente para recuperar stocks, debido a los bajos resultados productivos en Ucrania, la UE y Turquía. Según el USDA, bajo este escenario las semillas de girasol argentinas representan 13% de la producción global, el share más alto en el último lustro. Además, el país gana lugar en una coyuntura con precios favorables, pues el valor FOB promedio del aceite de girasol entre septiembre de 2025 y marzo de 2026 marca US$1.300/t según el USDA, cuando en el mismo periodo un año antes era de US$ 1.100/t.

El maíz: el gran protagonista de la campaña 2025/26

Traccionadas por la demanda externa, las compras internas en el mercado de maíz se mantienen a un ritmo acelerado. Hasta el momento, se acumulan negocios por 23,7 Mt en lo que va de la campaña, el 35% de la cosecha estimada. Si bien – en términos de volumen – el ritmo actual de compraventa interna es significativamente mayor al del año pasado, la producción esperada es tan elevada este año, que en proporción de la producción los compromisos se encuentran completamente en línea con el promedio en torno al 36% respectivamente.

El avance de cosecha a nivel nacional ya alcanza 32% de la superficie objetivo según SAGyP, 4 p.p. por encima del año pasado a esta altura. Al mismo tiempo, se destaca que dicho organismo oficial volvió a subir la estimación de área sembrada desde 10,5 hasta 11,2 M ha (↑0,7 M ha), lo cual lleva la proyección de producción hasta 67,6 Mt, en línea con lo que había estimado Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario en su informe del 8 de abril pasado.

Entre la combinación de excelentes rindes observados y una alta participación de los planteos tempranos, este año el efecto en precios fue notable. Actualmente, el precio disponible por maíz ronda los AR$ 260.000/t, ajustando por inflación es 18% por debajo de comienzos de año, pero repuntando del piso de hace algunas semanas atrás. En este marco, la presión de cosecha fue más aguda este marzo que durante años anteriores: al iniciar el año, la diferencia relativa entre el precio de la 2025/26 y el promedio era 12,3%. Actualmente, la distancia es del 29%.

En línea con lo anterior, la tendencia ha venido cambiando estas últimas semanas y el movimiento de las cotizaciones parece haber encontrado ciertos fundamentos para recuperar terreno. En perspectiva del mercado global y sacando el ingreso de la cosecha argentina, queda menos cereal disponible hasta que llegue la safrinha brasilera. Por el lado de Estados Unidos, está avanzado con su programa exportador, habiendo comprometido ya 87% de las 83,8 Mt proyectadas a exportar. Situación similar sucede en Ucrania, dado que, a esta altura del año, le restan pocos suministros para abastecer al mercado, sumado que no está operando con su máximo potencial productivo y exportador. Esta coyuntura viene traccionando las cotizaciones en Chicago, revalorizando de esa forma el FOB argentino de maíz que, desde principios de año hasta ahora, subió más de US$ 15/t.

Por último, se puede remarcar que, con el cambio de los precios relativos el maíz sigue siendo una opción atractiva para la venta: las cotizaciones disponibles por maíz se recuperaron significativamente luego de tocar mínimos a fines de marzo y es la soja la cuál ahora está sintiendo el rigor de la presión de cosecha.

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