Superávit Fiscal

Presupuesto 2027: el Gobierno proyecta 4% de crecimiento y 21,1% de inflación

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El Gobierno nacional presentó este martes el proyecto de Presupuesto 2027, con una hoja de ruta macroeconómica que combina crecimiento del 4%, una inflación promedio del 21,1% y una mejora nominal del salario medio del 25,4%. El esquema también contempla un tipo de cambio promedio de $1.728 durante el año, exportaciones superiores a US$130.000 millones y un saldo favorable de bienes y servicios por encima de los US$15.000 millones.

El proyecto ingresó a la Cámara de Diputados y comenzará a transitar el debate parlamentario. Según lo informado, las primeras exposiciones en la Comisión de Presupuesto y Hacienda están previstas para el 7 de octubre, con la participación de los secretarios de Hacienda, Carlos Guberman, y de Finanzas, Federico Matías Furiase.

El dato central de la propuesta es que el Ejecutivo vuelve a colocar el resultado fiscal como ancla del programa económico. El Gobierno sostiene que, si se cumplen las proyecciones, 2027 marcaría el cuarto año consecutivo con superávit financiero, una secuencia que el Ministerio de Economía presenta como inédita para un período sin default. El ministro Luis Caputo también vinculó este resultado con una estrategia orientada a sostener el equilibrio macroeconómico y ampliar la capacidad exportadora.

La pauta de crecimiento del 4% supone que la economía mantendrá durante 2027 una expansión suficiente para acompañar la recuperación de los ingresos y la actividad. En paralelo, la inflación promedio proyectada es de 21,1%, mientras que para diciembre de 2027 el proyecto contempla una variación interanual cercana al 18%. Esa diferencia entre promedio anual y dato de cierre resulta relevante para leer el supuesto de desinflación que sostiene las cuentas públicas.

El salario promedio aparece como una de las variables con mayor impacto sobre la economía cotidiana. El Presupuesto calcula una mejora nominal del 25,4%, por encima de la inflación promedio prevista. Si ambas trayectorias se concretaran, implicarían una recuperación del poder adquisitivo durante el año. La traducción efectiva de esa hipótesis, sin embargo, dependerá de la evolución del empleo, la informalidad, el crédito y la capacidad de los distintos sectores para trasladar la recuperación de ingresos a consumo e inversión.

El dólar también ocupa un lugar central en la arquitectura del proyecto. El Gobierno calcula un tipo de cambio promedio anual de $1.728 y, según la explicación oficial, ese valor no debe interpretarse como una predicción puntual de mercado, sino como el resultado de actualizar el tipo de cambio vigente por la inflación proyectada para 2027. Para diciembre, en tanto, el escenario contempla un valor de $1.847,60.

La referencia cambiaria tendrá efectos sobre buena parte de las variables presupuestarias: desde los recursos asociados al comercio exterior hasta las obligaciones denominadas en moneda extranjera. También funcionará como uno de los supuestos que deberán ser contrastados durante el debate parlamentario con la evolución efectiva de precios, actividad, reservas y mercado cambiario.

El otro pilar de la estrategia es externo. El proyecto prevé exportaciones superiores a los US$130.000 millones y un saldo favorable de bienes y servicios mayor a US$15.000 millones. El Gobierno viene planteando que la expansión de las ventas externas de agroindustria, energía, minería, industria y servicios es una fuente central de generación de divisas y de sostenimiento del equilibrio macroeconómico.

Para las economías regionales, esa hipótesis abre una cuestión concreta: cuánto de esa expansión exportadora puede transformarse en mayor producción, inversión, empleo y demanda sobre las cadenas locales. El propio Gobierno viene impulsando reducciones progresivas de derechos de exportación para distintos complejos agroindustriales con el argumento de mejorar competitividad y estimular producción e inversión.

El Presupuesto también plantea una meta fiscal exigente. De acuerdo con las cifras difundidas sobre el proyecto, el Sector Público Nacional prevé para 2027 un superávit primario de $18,44 billones, equivalente al 1,3% del PBI, y un superávit financiero de $3,30 billones, equivalente al 0,2% del producto. La segunda cifra incorpora el pago de intereses de la deuda y, por eso, es una referencia particularmente relevante para evaluar la consistencia del programa.

La discusión parlamentaria tendrá así dos planos. Por un lado, deberá analizar las partidas concretas de gasto, inversión y funcionamiento del Estado. Por otro, deberá poner a prueba los supuestos macroeconómicos que sostienen la estimación de recursos y el resultado fiscal: crecimiento del 4%, inflación del 21,1%, expansión salarial del 25,4%, dólar promedio de $1.728 y fuerte crecimiento de las exportaciones.

Más que una simple planilla de ingresos y gastos, el Presupuesto 2027 funciona como la hoja de ruta con la que el Gobierno buscará convertir la estabilización fiscal y monetaria en crecimiento sostenido. El desafío será que esas variables macroeconómicas se traduzcan en mayor actividad productiva, inversión y capacidad de generación de empleo sin perder el equilibrio fiscal que el Ejecutivo convirtió nuevamente en el eje de su programa.

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“Esperaba que aplaudieran”, el insólito reclamo de Luis Caputo a los empresarios

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El ministro de Economía, Luis Caputo, pidió “no dejarse llevar por las ansiedades” y reclamó un aplauso por haber logrado el cuarto año con superávit fiscal.

El jefe del Palacio de Hacienda salió a replicar a quienes le piden cambios en el programa para “ponerle plata en el bolsillo a la gente” y sostuvo que “al populismo no se lo combate con más populismo sino con más ortodoxia”.

“El camino correcto”

“Vamos a seguir haciendo las cosas bien”, resumió de cara al futuro Caputo al exponer en la celebración del Día de la Exportación.

“Estamos cambiando el modelo y aplicando lo que funciona en todas partes del mundo porque tenemos un presidente que tiene el coraje de llevar estas políticas a cabo”, subrayó.

En ese sentido, Caputo remarcó: “Este es un proceso que requiere: uno, saber que estamos por el camino correcto, y dos, perseverar y no dejarse llevar por las ansiedades políticas del momento”.

Reclamo por aplausos

Al inicio de su presentación, Caputo destacó que el gobierno presentará el presupuesto 2027 con superávit financiero y será el cuarto año consecutivo con esta característica, además del primer período en la historia.

Al finalizar la frase, le reclamó al auditorio: “Esperaba que aplaudieran… pero nadie lo hizo”. Recién en ese momento se produjo el aplauso. También aseguró que el actual modelo “empuja las exportaciones” y negó que sea un modelo financiero en detrimento de la industria.

Caputo subrayó que se estima que 2026 termine con un saldo comercial superavitario en US$27.000 millones. El ministro afirmó que, por estos días, se enfrentan a un “shock externo brutal” con fuerte suba de la tasa de interés y aumento del precio del petróleo y de la energía.

“Previsibilidad”

“Hace tres años hubiésemos discutido si durábamos uno o dos minutos”, aseguró el ministro y agregó que se mantiene la estabilidad cambiaria y macroeconómica por la fortaleza que impone la disciplina fiscal.

Caputo dijo que la generación de dólares que ofrecen sectores como el petróleo, la energía, la minería y el agro asegura “estabilidad cambiaria y orden macro”, lo cual dota a la economía de una “previsibilidad” que favorece a todos los sectores.

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Empleo: la Argentina encadenó por primera vez un año completo de caída del trabajo privado registrado

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La economía argentina volvió a mostrar una señal que expone la distancia entre la recuperación de algunos indicadores de actividad y su impacto sobre el mercado laboral. Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), en mayo se completaron doce meses consecutivos de caída del empleo privado registrado, una secuencia inédita desde que existen registros comparables, que comienzan en 2009.

La contracción comenzó en junio del año pasado y desde entonces no registró interrupciones. No se trata de la caída más profunda en términos de magnitud histórica, pero sí de la más prolongada sin un solo mes de recuperación.

El saldo acumulado es significativo: durante esos doce meses se perdieron 135.500 puestos de trabajo privado registrado.

La dinámica tampoco fue compensada por otras modalidades laborales. En el mismo período desaparecieron 16.700 empleos públicos registrados, mientras que se incorporaron 42.600 monotributistas. Es decir, el incremento del trabajo independiente formal estuvo lejos de cubrir la destrucción de puestos asalariados.

Si la comparación se extiende hasta el cambio de gestión nacional, el deterioro es mayor: de acuerdo con el IAG, desde entonces se perdieron 241.200 empleos privados registrados.

Una economía que crece sin generar empleo

El fenómeno aparece acompañado por una composición particular de la actividad económica. En junio, la actividad avanzó 0,8% y quedó 2,7% por encima del mismo mes del año anterior. Sin embargo, el segundo trimestre terminó 0,9% por debajo del primero, mientras que el primer semestre acumuló una expansión de 1,9%.

El problema está en qué sectores explican el crecimiento.

La pesca registró un salto de 247,6% y la minería creció 15,6%. En sentido contrario, la industria acumuló una caída de 1,9% y el comercio retrocedió 1,2% durante el semestre.

La diferencia no es menor. Industria y comercio representan, en conjunto, alrededor del 26% del Producto Bruto Interno y el 38% del empleo privado registrado, según los datos presentados por el Instituto Argentina Grande.

Así, una parte relevante del crecimiento está concentrándose en actividades de fuerte expansión pero con una capacidad relativamente menor para generar empleo masivo, mientras permanecen debilitados dos de los principales motores laborales de la economía.

Superávit fiscal, con ajuste sobre subsidios y provincias

El otro pilar del programa económico continúa siendo el resultado fiscal. Julio terminó con un superávit primario de $2,96 billones y un resultado financiero positivo de $244.897 millones.

En los primeros siete meses del año, el superávit primario equivale al 0,9% del PBI y el financiero al 0,1%.

Según el análisis del IAG, parte del resultado volvió a sostenerse sobre la reducción de subsidios y las transferencias a las provincias.

El contraste define uno de los principales interrogantes de la economía argentina: la actividad puede recuperar terreno y las cuentas públicas permanecer equilibradas, pero el empleo privado formal todavía no encuentra un piso.

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El Gobierno logró en julio un superávit financiero de $244.897 millones pese al fuerte pago de intereses

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El Sector Público Nacional volvió a mostrar un resultado fiscal positivo en julio, después del déficit registrado en junio. Según informó el Ministerio de Economía, las cuentas públicas cerraron el mes con un superávit primario de $2.960.333 millones y un superávit financiero de $244.897 millones, luego de afrontar un volumen particularmente elevado de vencimientos de intereses de la deuda pública.

El dato adquiere relevancia porque el resultado financiero se obtuvo después de descontar $2.715.436 millones correspondientes al pago de intereses de deuda pública netos de las tenencias intra sector público. La concentración de vencimientos estuvo vinculada principalmente con el pago de cupones de los bonos Globales y Bonares, de modo que el excedente fiscal de julio se construyó sobre una diferencia de casi $3 billones entre los ingresos y los gastos primarios, suficiente para absorber la carga financiera del mes.

El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó precisamente ese componente al señalar que el superávit se alcanzó “en un mes con una alta concentración de vencimientos de intereses de deuda”. La señal que busca transmitir el Palacio de Hacienda es que el resultado no depende exclusivamente de una baja carga financiera coyuntural, sino de la generación de un excedente primario capaz de cubrir buena parte del servicio de la deuda.

Con el resultado de julio, el acumulado de los primeros siete meses del año arroja un superávit primario equivalente a aproximadamente 0,9% del PIB y un superávit financiero de alrededor de 0,1% del producto. La diferencia entre ambos indicadores refleja el peso que continúa teniendo el servicio de la deuda sobre las cuentas nacionales.

La dinámica del gasto constituye otro de los factores centrales. Durante julio, el gasto primario se redujo 7% interanual en términos reales, mientras que las erogaciones correspondientes a la Asignación Universal por Hijo crecieron 3,8%. El comportamiento muestra que el ajuste no fue homogéneo entre las distintas partidas y que algunas políticas sociales mantuvieron o incrementaron su cobertura real dentro de una estructura general de contención del gasto.

Para el Gobierno, el equilibrio fiscal funciona además como uno de los pilares de su estrategia de estabilización macroeconómica. Caputo sostuvo que el superávit se alcanzó en paralelo con una reducción acumulada de impuestos cercana a 3% del PIB desde el inicio de la gestión. La combinación busca mostrar que la mejora fiscal no se explica únicamente por un incremento de la presión tributaria, sino por una reducción del gasto y una modificación de la estructura de las cuentas públicas.

Sin embargo, el resultado también abre una discusión sobre la calidad y sostenibilidad del ajuste. En los últimos días cobró relevancia el debate sobre recursos retenidos a fondos fiduciarios que no habrían sido aplicados a los destinos específicos para los cuales fueron constituidos. La cuestión introduce una diferencia importante entre contabilizar un resultado fiscal positivo y determinar qué componentes explican ese resultado y cuáles son sus efectos sobre la prestación de políticas públicas.

Ese debate es particularmente relevante desde una perspectiva de largo plazo. El superávit fiscal contribuye a reducir las necesidades de financiamiento del Tesoro, mejora la señal de solvencia y puede favorecer la recomposición de las condiciones monetarias y crediticias. Pero su impacto económico depende también de qué gasto se recorta, qué obligaciones se difieren y qué recursos dejan de ejecutarse para alcanzar el equilibrio.

La cuestión central, por lo tanto, ya no es solamente si las cuentas públicas presentan superávit, sino cuánto de ese resultado puede sostenerse sin deteriorar infraestructura, servicios públicos o capacidades estatales necesarias para acompañar la recuperación económica. En otras palabras, la discusión fiscal empieza a desplazarse desde la aritmética del déficit hacia la composición y eficiencia del gasto.

El dato de julio ofrece, en ese sentido, una señal favorable para la estrategia de estabilización: aun después de afrontar intereses por $2,7 billones, el Estado nacional logró terminar el mes con resultado financiero positivo. Pero la consolidación fiscal enfrenta el desafío de sostener ese excedente mientras disminuye impuestos, atiende compromisos de deuda y evita que el ajuste sobre el gasto termine trasladándose a sectores estratégicos de la economía.

Para las provincias y, particularmente, para las economías regionales, esa discusión tiene una consecuencia concreta. La trayectoria de las cuentas nacionales condiciona la disponibilidad de recursos para infraestructura, transferencias y políticas productivas, pero también puede contribuir a generar un escenario macroeconómico más previsible. El punto de equilibrio estará en convertir la disciplina fiscal en una condición para crecer, y no solamente en un objetivo contable.

Julio dejó así una fotografía fiscal favorable para el Gobierno: $244.897 millones de superávit financiero, $2,96 billones de resultado primario y un acumulado anual positivo aun después de afrontar una elevada carga de intereses. El próximo desafío será demostrar que ese equilibrio puede sostenerse con una estructura de gasto eficiente, transparencia sobre los recursos utilizados y capacidad para preservar las inversiones que permitan transformar la estabilización en crecimiento.

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Stelatto designó a Laura Blodek como secretaria de Hacienda de Posadas

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La Municipalidad de Posadas tendrá un cambio en la conducción de su área económica luego de que el intendente Leonardo “Lalo” Stelatto anunciara a Laura Blodek como nueva secretaria de Hacienda, Desarrollo Económico y Turismo. La designación se produce después de la renuncia de Martín Alejandro Leiva Varela, quien dejó el cargo ad honorem tras informar que el municipio cerró provisoriamente el primer semestre de 2026 con un superávit fiscal equivalente al 8% de los ingresos totales.

Stelatto presentó la incorporación de Blodek como parte de la continuidad del esquema de administración que, según planteó, busca combinar responsabilidad fiscal y eficiencia en el uso de los recursos municipales. “Tiene la misión de continuar el camino trazado desde el primer día: responsabilidad fiscal y eficiencia para que cada peso de los posadeños vuelva en mejores servicios y soluciones urbanas”, sostuvo el intendente.

El jefe comunal destacó además la experiencia de la nueva funcionaria en la administración pública y la vinculó con el objetivo de consolidar las políticas que el Municipio viene desarrollando en los distintos barrios de la capital provincial. La conducción de Hacienda tendrá así el desafío de sostener el equilibrio fiscal al mismo tiempo que administra las demandas de servicios, infraestructura y atención urbana.

La designación se conoce apenas días después de que Leiva Varela formalizara su renuncia mediante una nota dirigida al Ejecutivo municipal. El ahora exsecretario había asumido el 12 de enero y ejercía el cargo ad honorem. En su presentación agradeció la confianza recibida, repasó los principales resultados de su gestión y no explicitó los motivos de su alejamiento.

Uno de los datos centrales aportados por Leiva Varela fue la evolución de las cuentas municipales. Según detalló, el ejercicio 2025 había terminado con un déficit fiscal equivalente al 15% de los ingresos totales, mientras que los recursos habían registrado una caída real del 12% y los gastos habían aumentado 6%.

Sobre esa base, el exfuncionario señaló que la prioridad durante su gestión fue estabilizar las finanzas municipales, garantizar la continuidad de los servicios esenciales y sostener la atención de una demanda social creciente. El resultado informado para los primeros seis meses del año marca, en términos fiscales, un cambio respecto del punto de partida que describió al asumir.

Leiva Varela también vinculó las dificultades económicas de Posadas con factores propios de una ciudad fronteriza. Entre ellos mencionó la presión tributaria nacional, la evolución de los precios y la diferencia cambiaria con Paraguay, variables que, según su evaluación, afectaron la competitividad del comercio, la industria y los servicios locales.

El recambio en Hacienda ocurre, por lo tanto, sobre una agenda que excede el control del gasto. La nueva conducción deberá administrar el equilibrio entre la necesidad de preservar las cuentas públicas y las políticas destinadas a sostener la actividad económica en una ciudad particularmente expuesta a los cambios de competitividad derivados de la dinámica fronteriza.

La continuidad planteada por Stelatto coloca a Blodek ante una doble tarea: preservar los avances fiscales informados durante el primer semestre y, al mismo tiempo, transformar ese ordenamiento en capacidad efectiva para financiar servicios y respuestas urbanas. El desafío será sostener el resultado de las cuentas sin desatender una economía local atravesada por menores niveles de actividad y una demanda creciente sobre el Estado municipal.

Blodek ya conoce el manejo de la ciudad de Posadas

Blodek cuenta con una consolidada trayectoria en la gestión pública. Se desempeñó como Secretaria de Hacienda durante los dos mandatos del ex Intendente Orlando Franco, lideró programas de desarrollo económico y financiero con organismos internacionales como el BIRF y el BID en la Unidad Ejecutora Provincial, y ejerció como Directora de Administración en la Dirección Provincial de Vialidad. Desde el inicio de la gestión del Intendente Stelatto, integró el equipo económico como asesora.

El Contador Bruno Mariani continuará en sus funciones como Subsecretario de Hacienda, Desarrollo Económico y Turismo, consolidando la estructura profesional y técnica que viene trabajando para garantizar el funcionamiento del Municipio ante el complejo contexto económico nacional y provincial.

Al asumir, la contadora Blodek destacó: “Vamos a dar continuidad a las líneas de trabajo que han caracterizado desde el primer día a la gestión del Intendente Stelatto, sostener el equilibrio financiero y presupuestario para hacer posible la transformación y progreso que ha vivido nuestra ciudad en estos años. Todo lo que se ha logrado en Posadas es resultado del trabajo coordinado de un equipo muy comprometido bajo el liderazgo político del Intendente, administrando con máxima responsabilidad los recursos de los vecinos”.

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