Superávit Fiscal

Milei recortó casi $3 billones del Presupuesto 2026 y endurece el ajuste para sostener el superávit

Compartí esta noticia !

El Gobierno nacional oficializó una profunda modificación del Presupuesto 2026 mediante la Decisión Administrativa 20/2026, firmada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. La medida combina ampliaciones puntuales de gasto previsional con recortes por casi $3 billones en distintas partidas del Estado nacional para reforzar la meta de superávit fiscal comprometida por el presidente Javier Milei.

El ajuste se produce en un contexto diferente al del inicio de gestión. Según los datos citados en el reporte, la caída de la inflación y el deterioro de la recaudación tributaria redujeron el margen que el Gobierno había utilizado en 2024 para licuar gasto público. La discusión fiscal ahora se traslada a un terreno más delicado: qué partidas sostener, cuáles reducir y cuánto impacto político puede absorber la administración nacional.

El Gobierno amplió pagos previsionales y financió retiros en ANSES

Uno de los cambios centrales del decreto presupuestario fue la ampliación de $500.000 millones para cancelar sentencias judiciales previsionales y acuerdos vinculados con jubilaciones. El nuevo techo autorizado asciende a: $712.288 millones

La ampliación responde a retroactivos derivados de ajustes sobre prestaciones del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), administrado por ANSES.

Al mismo tiempo, el Gobierno incorporó: $162.000 millones destinados al Plan de Retiros de Voluntad Recíproca dentro de ANSES.

El programa busca reducir estructura administrativa mediante retiros voluntarios y establece restricciones para quienes adhieran, incluyendo la imposibilidad de volver al sector público nacional durante el plazo fijado y la renuncia a tutela sindical en caso de cargos gremiales.

La mayor poda cayó sobre subsidios y programas de infraestructura

El ajuste más fuerte se concentró en partidas vinculadas a subsidios económicos y gasto de capital.

Entre los principales recortes aparecen:

  • $1,47 billones en “Otras Asistencias Financieras – Servicios Económicos”
  • $359.497 millones en programas de uso racional y eficiente de la energía
  • $320.671 millones en infraestructura para desarrollo deportivo
  • $97.104 millones para obras sobre la Ruta Nacional 38
  • $78.711 millones en compensación salarial docente
  • $63.021 millones en programas de cáncer
  • $55.465 millones en integración social y ciudadanía
  • $39.442 millones en integración socio-urbana

La Administración Central terminó con un recorte neto de: $2,5 billones

A eso se sumaron mayores ingresos por: $565.000 millones

Según lo informado, el resultado eleva la meta de superávit fiscal a: $3,2 billones

El ajuste entra en otra etapa: menos licuación y más administración fina

El trasfondo económico de la medida refleja un cambio importante en la dinámica fiscal del Gobierno.

Durante 2024, la alta inflación funcionó como mecanismo indirecto de reducción del gasto real. Esa herramienta perdió potencia en 2026 por dos factores mencionados en el reporte: desaceleración inflacionaria, y caída de la recaudación.

El economista Isidro Guardarucci, de FIEL, advirtió que el superávit ya no depende únicamente de grandes recortes lineales, sino de una “gestión fina” del gasto público.

Según los datos citados: la recaudación tributaria cayó 8% real en el primer trimestre, equivalente a unos $3 billones menos respecto de 2025, mientras el gasto retrocedió 5,1% real. El IVA aparece como uno de los tributos más afectados, con una caída cercana a: $0,9 billones

El escenario obliga al Ejecutivo a administrar tensiones más complejas que en el inicio de mandato: universidades en recomposición presupuestaria, subsidios que dejan de caer y provincias con menor margen financiero.

El Consejo de la Magistratura recibió refuerzos presupuestarios

La modificación también incluyó incrementos para el Consejo de la Magistratura.

Las partidas adicionadas contemplan: $115.194 millones para gastos de personal, y $22.000 millones para bienes de uso vinculados a la Justicia de Máxima Instancia.

Según el texto oficial, la reasignación busca garantizar el funcionamiento operativo del organismo judicial.

Menos obra pública y presión sobre las provincias

Aunque la decisión tiene alcance nacional, el ajuste sobre infraestructura, subsidios y transferencias repercute especialmente en provincias periféricas como Misiones.

La reducción de partidas vinculadas a: integración socio-urbana, obras públicas, energía, y transferencias puede impactar sobre la capacidad de financiamiento de proyectos locales y sobre la actividad económica vinculada a construcción y servicios.

El informe también menciona que las transferencias corrientes a provincias cayeron: 27% real

Para distritos del NEA, donde el peso de la coparticipación y los recursos nacionales tiene mayor incidencia relativa, el endurecimiento fiscal agrega presión sobre presupuestos provinciales y municipales.

El Gobierno busca sostener el superávit mientras cae la recaudación

La modificación presupuestaria expone la prioridad política de la administración Milei: preservar el equilibrio fiscal incluso en un escenario económico menos favorable.

El desafío ahora es distinto al de 2024. El margen para recortar gasto sin afectar áreas sensibles parece reducirse mientras la actividad económica y el consumo muestran señales de desaceleración.

El mercado seguirá de cerca tres variables: evolución de la recaudación, capacidad del Gobierno para sostener el ajuste, y reacción de provincias, universidades y sectores alcanzados por los recortes.

La discusión fiscal dejó de girar únicamente sobre cuánto recortar. El eje empieza a desplazarse hacia dónde ajustar y cuánto costo político puede absorber el esquema de superávit permanente.

Compartí esta noticia !

Caputo cierra acuerdos en Washington y apunta a refinanciar deuda por US$4.300 millones sin afectar reservas

Compartí esta noticia !

El ministro de Economía, Luis Caputo, finalizó su gira por Washington tras participar de las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, donde cerró una serie de acuerdos con organismos multilaterales orientados a refinanciar vencimientos de deuda y fortalecer el frente financiero del Gobierno. El objetivo inmediato es cubrir compromisos por US$4.300 millones en julio sin presionar las reservas del Banco Central.

La agenda incluyó reuniones con el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el propio FMI, en una semana que el equipo económico calificó como positiva en términos de acceso a financiamiento y respaldo institucional.

Respaldo internacional en un momento crítico

La gira se desarrolló en un contexto donde la Argentina enfrenta exigencias concretas del programa firmado con el FMI, que incluye metas fiscales, monetarias y de acumulación de reservas. En ese marco, Caputo se reunió con la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, tras la aprobación de la segunda revisión del acuerdo vigente.

Esa instancia habilitaría un desembolso cercano a los US$1.000 millones, según lo informado, lo que permitiría reforzar reservas y atender compromisos inmediatos. Durante el encuentro, se evaluó la marcha del programa y los próximos pasos en materia de deuda y financiamiento.

El programa con el FMI, firmado en 2025 por US$20.000 millones bajo la modalidad de facilidades extendidas, establece revisiones periódicas que condicionan el acceso a nuevos fondos.

Financiamiento y costo de la deuda

Según el balance difundido por el ministro, los acuerdos alcanzados con el FMI, el BID, el Banco Mundial y el MIGA permitirán al Gobierno acceder a financiamiento en condiciones más favorables que las del mercado.

El eje de la estrategia es claro: refinanciar vencimientos a tasas más bajas, reduciendo el costo financiero y evitando una salida de divisas del Banco Central en un momento donde la acumulación de reservas sigue siendo un punto sensible.

Además, el equipo económico expuso ante inversores internacionales distintas alternativas para afrontar pagos en dólares, incluyendo nuevas herramientas de financiamiento.

El respaldo como activo político

La gira dejó un dato central: el Gobierno busca consolidar apoyo externo como ancla de su programa económico. El aval de organismos como el FMI y el Banco Mundial no solo habilita financiamiento, sino que también funciona como señal hacia los mercados.

El respaldo al rumbo fiscal aparece como uno de los puntos más valorados por los organismos. En marzo, el sector público nacional registró un superávit financiero de $484.789 millones, con un resultado primario de $930.284 millones. En el acumulado del primer trimestre, el superávit financiero alcanzó aproximadamente el 0,2% del PIB.

Este resultado refuerza la narrativa oficial de disciplina fiscal, un componente clave para sostener las negociaciones internacionales y acceder a mejores condiciones de crédito.

Reservas, deuda y estabilidad

El esquema que busca implementar el Gobierno apunta a evitar un deterioro de las reservas internacionales en un momento crítico del calendario financiero. Cubrir vencimientos sin recurrir a reservas implica sostener la estabilidad cambiaria y reducir riesgos de tensión en el mercado.

Al mismo tiempo, una baja en el costo de financiamiento podría aliviar la carga de intereses en el mediano plazo, aunque su efectividad dependerá de la continuidad del acceso al crédito multilateral.

Impacto indirecto en economías regionales

Si bien los acuerdos se negocian a nivel nacional, sus efectos alcanzan a las economías regionales. La estabilidad macroeconómica, el acceso al crédito y la evolución del tipo de cambio son variables que inciden directamente en sectores productivos del NEA, incluyendo exportaciones agroindustriales y cadenas forestales.

En provincias como Misiones, la disponibilidad de financiamiento y la previsibilidad macro son factores clave para sostener inversión y actividad.

El resultado de la gira abre una nueva etapa en la relación con los organismos internacionales, pero deja variables en seguimiento. La capacidad del Gobierno para cumplir metas del programa, sostener el superávit fiscal y acumular reservas será determinante para mantener el flujo de financiamiento.

También será clave observar la evolución del costo del crédito y la reacción de los mercados ante los próximos vencimientos. El desafío no es solo conseguir fondos, sino sostener condiciones que permitan refinanciar sin aumentar la vulnerabilidad financiera.

Compartí esta noticia !

El mercado ajusta expectativas: inflación más baja, dólar retrasado y crecimiento moderado

Compartí esta noticia !

El nuevo Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) difundido el 5 de marzo por el Banco Central (BCRA) trazó una radiografía que el sistema financiero sigue con atención: inflación anual proyectada en 26,1% para 2026, un dólar mayorista estimado en $1.707 a fin de año y un crecimiento económico del 3,4%.

Los números surgen de una encuesta realizada entre el 25 y el 27 de febrero a 46 participantes —entre 34 consultoras y centros de investigación locales e internacionales y 12 entidades financieras— y ofrecen una señal clave para el clima económico y político del país: el mercado espera que la inflación continúe bajando, pero al mismo tiempo proyecta un tipo de cambio que crecería menos que los precios, lo que abre interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema cambiario.

La pregunta que sobrevuela la City es evidente: ¿se consolida un escenario de estabilidad macroeconómica o se trata de un equilibrio frágil sostenido por expectativas aún en construcción?

Inflación en descenso y un dólar que corre detrás de los precios

El relevamiento anticipa que la inflación mensual seguirá desacelerándose durante el año. Para febrero, los analistas estimaron un IPC de 2,7%, cifra que se ubica por debajo del 2,9% registrado en enero, aunque 0,6 puntos porcentuales por encima del REM anterior.

En el caso de la inflación núcleo, el indicador se proyecta en 2,5% mensual, también con un leve ajuste al alza frente al informe previo.

Según el escenario que trazan los analistas, la barrera del 2% mensual recién se quebraría en mayo, tras lo cual el índice de precios seguiría una trayectoria descendente hasta cerrar el año con 26,1% de inflación acumulada.

En paralelo, el REM muestra un ajuste a la baja en las expectativas de tipo de cambio. El dólar mayorista promedio para marzo se proyecta en $1.429, es decir $73 menos que en el relevamiento anterior.

Para diciembre de 2026, el consenso de mercado ubica el dólar en $1.707, lo que implicaría una suba interanual de 17,9%, claramente por debajo de la inflación esperada.

Esa relación —precios creciendo más rápido que el tipo de cambio— aparece como uno de los datos más sensibles del informe, porque sugiere un proceso de apreciación real del peso, una dinámica que el mercado suele observar con cautela cuando se prolonga en el tiempo.

Crecimiento moderado y estabilidad laboral

El REM también ofrece una proyección sobre el nivel de actividad. Los analistas estimaron que el Producto Interno Bruto (PIB) habría crecido 0,8% en el cuarto trimestre de 2025 respecto al trimestre anterior, una mejora de 0,6 puntos porcentuales frente al relevamiento previo.

Para 2026, el consenso proyecta una expansión económica del 3,4% en promedio, con un crecimiento trimestral de 1,0% en el primer trimestre y 0,9% en el segundo.

En el mercado laboral, las expectativas se mantienen estables. La tasa de desempleo se ubicaría en 6,7% de la Población Económicamente Activa en el cuarto trimestre de 2025, y se mantendría prácticamente en el mismo nivel —6,7%— hacia fines de 2026.

La estabilidad proyectada en el empleo sugiere que los analistas no anticipan cambios abruptos en el mercado laboral, aunque tampoco esperan una mejora significativa.

Superávit comercial y equilibrio fiscal en el radar

El informe también muestra una perspectiva relativamente favorable para el frente externo.

Para 2026, los analistas proyectan exportaciones por US$92.737 millones e importaciones por US$80.204 millones, lo que arrojaría un superávit comercial de US$12.533 millones, una cifra US$1.358 millones superior a la estimada en el relevamiento anterior.

En materia fiscal, el REM anticipa un superávit primario de $16,1 billones para 2026, mientras que el promedio del Top 10 de analistas lo ubica en $15,9 billones. Ningún participante del relevamiento prevé un superávit inferior a $9 billones.

El escenario fiscal proyectado aparece alineado con el objetivo de equilibrio presupuestario, una variable que el mercado considera central para sostener la estabilidad macroeconómica.

Tasas y liquidez: el costo del dinero en pesos

Las expectativas sobre las tasas de interés también reflejan el intento de equilibrar inflación, liquidez y estabilidad cambiaria.

El REM proyecta que la tasa TAMAR de bancos privados se ubique en 31,3% nominal anual en marzo, equivalente a 2,6% efectiva mensual. Para diciembre de 2026, el consenso prevé una reducción hasta 24% nominal anual.

El nivel de tasas aparece como una de las herramientas clave para sostener la demanda de pesos frente al dólar, en un contexto donde el tipo de cambio proyectado crece más lento que los precios.

Expectativas en construcción

El REM no fija política económica, pero funciona como una brújula del clima financiero. Sus proyecciones condensan la mirada de consultoras, bancos y centros de análisis sobre el rumbo macroeconómico.

El escenario que surge del informe combina inflación en descenso, crecimiento moderado, estabilidad laboral y superávit fiscal, pero también plantea una dinámica cambiaria que el mercado seguirá de cerca.

La clave, en los próximos meses, será observar si las expectativas comienzan a alinearse con los datos reales o si aparecen tensiones entre inflación, tipo de cambio y tasas que obliguen a recalibrar el escenario.

Por ahora, el consenso del mercado traza una trayectoria relativamente ordenada para 2026. Pero, como suele ocurrir con las proyecciones económicas, el verdadero test llegará cuando la economía avance sobre el terreno de los hechos.

Compartí esta noticia !

Caputo ratifica el esquema cambiario: apuesta a sostener el dólar sin sobresaltos y a bajar la inflación

Compartí esta noticia !

El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó este lunes que el Gobierno continuará comprando dólares mientras no comprometa la estabilidad del tipo de cambio, sostuvo que la inflación de febrero perforará el 2,9% registrado en enero y descartó el envío de una ley integral de reforma tributaria al Congreso. En cambio, anticipó ajustes impositivos graduales, atados a la consolidación del superávit fiscal. El mensaje no fue técnico: buscó fijar expectativas en un momento donde el mercado mira reservas, el Congreso discute reformas estructurales y el frente externo suma incertidumbre. La pregunta es si la estrategia alcanza para sostener la calma cambiaria sin abrir nuevos frentes políticos.

Dólar bajo control y reservas en acumulación “inteligente”

Caputo defendió el esquema de bandas cambiarias y rechazó la idea de fijar un piso al dólar. “Nadie quiere ver un dólar a $1.100, pero no le podemos poner piso”, sostuvo. La señal apunta a evitar arbitrajes especulativos: si el mercado percibe un umbral garantizado, los exportadores retienen y la dinámica se tensa.

El ministro afirmó que hoy el equipo económico compra reservas entre cinco y seis veces lo comprometido con el FMI y que el objetivo es acumular “de manera inteligente”, considerando la demanda de dinero y la profundidad del mercado. En paralelo, remarcó que el cepo está levantado en un “90%” y que el Banco Central mantiene cautela para no desarmar de golpe los controles luego del “demasiado esfuerzo” realizado.

La arquitectura es clara: flotación administrada dentro de bandas, intervención prudente y acumulación sin fijar precios. Es una estrategia de equilibrio fino. Demasiada intervención puede erosionar credibilidad; demasiada libertad, disparar volatilidad.

Inflación y ancla fiscal: la promesa del “cero”

En materia de precios, Caputo anticipó que febrero cerrará por debajo del 2,9% de enero. No dio una cifra concreta, pero reforzó la idea de continuidad en el equilibrio fiscal y la estabilización de la tasa de interés como anclas del proceso.

El horizonte político lo fijó el presidente Javier Milei, quien prometió que la inflación podría empezar con cero en agosto. Caputo relativizó el plazo —podría demorarse “algún mes”—, aunque sostuvo que el equipo trabaja para que ocurra. Más que un dato estadístico, la referencia a un dígito mensual inicial en cero funciona como meta simbólica: consolidar el giro macro y blindar capital político.

Sin ley de reforma tributaria: gradualismo por superávit

El ministro descartó el envío de una reforma tributaria integral al Congreso. La decisión no es menor. Implica evitar una negociación legislativa amplia y potencialmente conflictiva con la oposición. En su lugar, el Ejecutivo avanzará con reducciones impositivas selectivas, condicionadas a la consolidación del superávit fiscal.

La lectura es táctica: mantener la iniciativa sin abrir un frente parlamentario que pueda trabar la agenda. Al mismo tiempo, se preserva el discurso pro-empresa y se incentiva la inversión. Caputo estimó que existen cerca de US$170.000 millones “en los colchones” que podrían canalizarse hacia crédito productivo. Vinculó esa posibilidad con la aprobación de la reforma laboral y la Ley de Inocuidad Fiscal, orientadas —según dijo— a formalizar empleo y fortalecer el financiamiento interno.

Deuda, mercado y shock externo

Caputo también descartó un canje de los bonos con vencimientos en 2029 y 2030 emitidos en la reestructuración liderada por Martín Guzmán. Argumentó que, con una participación del 60%, el ahorro de flujos sería de apenas US$1.000 millones, insuficiente para justificar la operación. La decisión busca evitar ruido en el mercado de deuda y preservar previsibilidad.

En el frente externo, el ministro admitió que la situación en Medio Oriente constituye un “shock externo fuerte” que afecta la apertura de los mercados y tendrá consecuencias. Allí introdujo una clave conceptual: el “mejor escudo” frente a esos shocks es tener los fundamentos ordenados. El alineamiento internacional definido por Milei también fue respaldado explícitamente.

Correlación de fuerzas y agenda

La estrategia económica fortalece al Ejecutivo en tanto logre sostener la desaceleración inflacionaria y evitar sobresaltos cambiarios. Pero condiciona su margen político: sin reforma tributaria integral, el Gobierno dependerá de avances fragmentados y de la aprobación de reformas estructurales en el Congreso para consolidar el relato de normalización.

La oposición, por su parte, pierde terreno si la inflación continúa bajando, aunque conserva capacidad de presión en el plano legislativo. El mercado, mientras tanto, seguirá testeando la consistencia entre acumulación de reservas, flexibilización del cepo y estabilidad del tipo de cambio.

El Gobierno apuesta a que la disciplina fiscal y la prudencia cambiaria alcancen para atravesar la volatilidad global sin resignar la hoja de ruta. El desafío no es técnico sino político: sostener expectativas en un año donde cada dato macro impacta directamente en la arquitectura de poder.

Compartí esta noticia !

Milei avanza con reformas sin financiamiento definido

Compartí esta noticia !

Cuando resta menos de un mes para la sanción del Presupuesto 2026, el gobierno de Javier Milei avanzó con dos proyectos de ley —la reforma laboral y el nuevo Régimen Penal Juvenil— que no detallan su impacto fiscal ni las fuentes de financiamiento. Ambas iniciativas, incluidas en el temario de sesiones extraordinarias, no están contempladas en la “ley de leyes” y reavivan la tensión entre el discurso oficial del “no hay plata”, el cumplimiento de la Ley de Administración Financiera y la sostenibilidad del superávit fiscal del 1,5% del PBI que el Ejecutivo exhibe como principal ancla del programa económico.

El contraste se vuelve más marcado si se lo compara con la decisión del Poder Ejecutivo de no cumplir la ley de Emergencia en Discapacidad, sancionada e insistida por el Congreso, bajo el argumento de que no especifica su financiamiento. Una justificación que, según surge de la redacción de las propias iniciativas oficiales, no se aplica con el mismo rigor cuando se trata de proyectos impulsados por la Casa Rosada.

Emergencia en Discapacidad: la ley vigente que el Ejecutivo se niega a ejecutar

Pese a pronunciamientos judiciales y a la insistencia del Congreso, el presidente Javier Milei continúa sin ejecutar la ley que declara la Emergencia en Discapacidad hasta diciembre de 2027. Días atrás, cuando el jefe de Gabinete Manuel Adorni reasignó los créditos presupuestarios del ejercicio en curso, no incluyó partidas para esta norma ni para la ley de Financiamiento Universitario, también reclamada por el Parlamento.

El argumento oficial se apoya en la Ley de Administración Financiera, que establece que los proyectos deben indicar el origen de los fondos. Según la interpretación del Presidente, la Emergencia en Discapacidad incumple ese requisito. Sin embargo, el artículo 19 de la norma es explícito:
Facúltese al jefe de Gabinete de Ministros a efectuar las ampliaciones y modificaciones presupuestarias tendientes a asegurar el financiamiento de las medidas de protección y promoción de los derechos de las personas con discapacidad (…) Las reestructuraciones presupuestarias no podrán realizarse con la reducción de los créditos correspondientes a la finalidad ‘Servicios Sociales’”.

En los hechos, el Congreso dejó en manos del Ejecutivo —entonces bajo la jefatura de Guillermo Francos, hoy de Adorni— la definición de las partidas, siempre que no se afecten los créditos sociales. Un esquema similar al que el propio Gobierno utilizó durante sus primeros años, cuando administró con presupuestos heredados de la gestión de Alberto Fernández, ya desactualizados.

Además, al momento del debate parlamentario, el impacto fiscal de la emergencia sí fue estimado: el entonces presidente de la Comisión de Presupuesto, José Luis Espert (LLA), solicitó un cálculo a la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), por lo que los legisladores contaban con una referencia sobre costos y financiamiento. Aun así, el oficialismo se negó a reasignar partidas, acusó a la oposición de intentar romper el equilibrio fiscal y, hasta hoy, mantiene la ley sin ejecución.

Régimen Penal Juvenil: una redacción idéntica, pero con trato diferente

La doble vara aparece con claridad en el tratamiento del nuevo Régimen Penal Juvenil, reflotado por el oficialismo y sumado al temario de extraordinarias con Patricia Bullrich como principal impulsora política. El proyecto ya había sido promovido en 2024 y vuelve a escena tras el asesinato del joven Jeremías Monzón en Santa Fe.

El artículo 52 del dictamen firmado en mayo del año pasado establece: “Las erogaciones que requiriere al Estado nacional el cumplimiento de la presente ley se atenderán con los recursos que se incluyan en las leyes presupuestarias correspondientes (…) el jefe de Gabinete de Ministros deberá disponer la reasignación de las partidas correspondientes”.

La redacción es prácticamente idéntica a la de la Emergencia en Discapacidad. Sin embargo, en este caso, el Gobierno no cuestiona la validez del texto ni su compatibilidad con la Ley de Administración Financiera.

Más aún, durante el debate en comisión, Espert se negó a solicitar a la OPC un análisis del costo fiscal del régimen penal, pese a ser el único con facultad para hacerlo. En su lugar, presentó un cálculo elaborado por los ministerios de Justicia y Seguridad, que estimó el impacto en 0,34% del Presupuesto 2024, o 0,0042% del PBI. Ese número generó fuertes dudas entre los bloques opositores. “Hacen como si todo lo que implica el proyecto no saliera plata”, resumió un diputado que participó del debate. El pedido público de Germán Martínez, jefe del bloque de Unión por la Patria, para girar el proyecto a la OPC nunca fue atendido.

Reforma laboral y Presupuesto 2026: el interrogante sobre el superávit

Un esquema similar se repite con la reforma laboral, cuyo dictamen fue firmado en el Senado a fines de diciembre. El texto tampoco especifica su financiamiento, a pesar de incluir bajas y derogaciones impositivas que impactan incluso en impuestos coparticipables, afectando las finanzas provinciales.

El presidente de la Comisión de Presupuesto, Ezequiel Atauche (LLA), tampoco envió el proyecto a la OPC. El resultado es el mismo: se desconoce el costo fiscal y la fuente de recursos.

El punto crítico es el calendario. Tanto la reforma laboral como el Régimen Penal Juvenil se impulsan a menos de un mes de la sanción del Presupuesto 2026, por lo que sus eventuales costos no están contemplados en la “ley de leyes”. De aprobarse, el financiamiento quedará nuevamente en manos del jefe de Gabinete mediante reasignaciones presupuestarias.

El propio Milei celebró que el Presupuesto 2026 refleje un superávit fiscal del 1,5% del PBI. La pregunta que empieza a ganar espacio en el Congreso y en los mercados es cuánto de ese margen quedará en pie si ambas iniciativas avanzan sin una estimación clara de costos y sin partidas específicas. En ese interrogante se juega no solo la coherencia del discurso fiscal del Gobierno, sino también la credibilidad institucional del programa económico.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin