Tareferos

Productores impulsan “yerbatazos” para sostener precios y financiar la cosecha en plena crisis del sector

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El sector yerbatero volvió a exhibir señales de tensión económica con la realización de un nuevo “yerbatazo” en el centro de Paraná, Entre Ríos, donde cooperativas de Misiones comercializaron yerba mate a precios promocionales para reunir fondos destinados a la cosecha. La iniciativa, que ya tuvo experiencias previas en Buenos Aires, se presenta como una respuesta directa a la falta de financiamiento y a los bajos valores que perciben los productores.

La jornada, desarrollada el viernes 10 de abril, permitió vender packs de tres kilos de yerba agroecológica con dos años de estacionamiento natural a $10.000. Según lo expresado por los organizadores, el objetivo central fue obtener recursos para cubrir costos inmediatos como fletes, pago de cosecha y mejorar el ingreso de tareferos y productores.

Crisis de precios y falta de financiamiento

El trasfondo del “yerbatazo” es un escenario de restricción económica para los pequeños productores. De acuerdo con lo manifestado por referentes del sector, la imposibilidad de acceder a crédito y la falta de liquidez obligan a buscar mecanismos alternativos de comercialización.

El presidente de la cooperativa Misionera El Colono (que produce la yerba Grapia Milenaria), Carlos Bietchteler señaló que los costos operativos deben afrontarse al contado, mientras que las herramientas financieras tradicionales no están disponibles o resultan inaccesibles. En ese marco, la venta directa al consumidor aparece como una estrategia para generar ingresos inmediatos y sostener la actividad.

Venta directa como herramienta de supervivencia

El esquema implementado rompe con el circuito comercial tradicional. En lugar de depender de intermediarios o mercados concentrados, los productores trasladan el producto a centros urbanos para venderlo de forma directa.

La lógica es doble: por un lado, ofrecer un precio competitivo al consumidor; por otro, captar el total del ingreso para financiar la cadena productiva. Según lo informado, los fondos recaudados se destinan a garantizar la compra de hoja verde y mejorar las condiciones de pago dentro de la cadena yerbatera.

Además, la experiencia incluye un componente de promoción del producto misionero en nuevos mercados, ampliando visibilidad y potencial demanda.

Productores buscan autonomía frente a un esquema tensionado

La aparición de estos mecanismos expone un reordenamiento en la dinámica del sector. Los pequeños productores, tradicionalmente en una posición más débil dentro de la cadena de valor, buscan generar canales propios de comercialización para reducir su dependencia.

Al mismo tiempo, la necesidad de recurrir a estas acciones evidencia límites en las políticas de financiamiento y en la capacidad del sistema para sostener precios que permitan cubrir costos.

La participación y el respaldo logístico de autoridades locales en Paraná también reflejan un componente político: las economías regionales logran instalar su problemática fuera del territorio de origen y generar apoyos en otras jurisdicciones.

Impacto económico: liquidez inmediata, pero escala limitada

Desde el punto de vista económico, el “yerbatazo” permite generar liquidez en el corto plazo, clave para iniciar o sostener la cosecha. También mejora el flujo de ingresos hacia los eslabones más débiles, como los tareferos.

Sin embargo, se trata de una herramienta de escala acotada frente a un problema estructural de precios y financiamiento. Su impacto depende de la capacidad de replicación en otras ciudades y del volumen de ventas alcanzado.

Misiones exporta su crisis al resto del país

La iniciativa traslada la problemática yerbatera de Misiones a centros urbanos de otras provincias, ampliando visibilidad. En este caso, la experiencia en Entre Ríos se suma a antecedentes en Buenos Aires, con la intención explícita de replicar el modelo en más ciudades.

Referentes del sector plantean que este tipo de acciones podría extenderse a otras urbes, incluso dentro de Misiones, como una forma de sostener la actividad en el corto plazo.

Entre la autogestión y la necesidad de soluciones estructurales

El avance de los “yerbatazos” abre un interrogante sobre su continuidad y alcance. Por un lado, muestran capacidad organizativa y adaptación del sector. Por otro, dejan planteada la necesidad de soluciones estructurales para el financiamiento y la formación de precios.

Las variables a observar pasan por la replicación de estas experiencias, el volumen de recursos que logren movilizar y la evolución de las condiciones económicas que afectan al sector yerbatero.

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Éxodo misionero: crece la cantidad de tarjetas CPF para argentinos que buscan trabajar en Brasil

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El diario brasileño Folha de São Paulo, uno de los más influyentes del país vecino, publicó este fin de semana un extenso artículo en el que analiza el aumento de trabajadores argentinos que buscan empleo en Brasil, con foco en la provincia de Misiones, principal región productora de yerba mate.

El informe pone el acento en un dato que refleja la magnitud del fenómeno: el fuerte crecimiento en la emisión del CPF (Cadastro de Pessoas Físicas), un documento tributario indispensable para trabajar legalmente en Brasil.

Según datos de la Receita Federal, citados por el medio paulista, la cantidad de CPFs otorgados a ciudadanos argentinos pasó de un promedio de unos 8.000 por año entre 2016 y 2021 a cerca de 40.000 en 2025, lo que marca un salto significativo en el interés por acceder al mercado laboral brasileño.

El CPF funciona en Brasil como una identificación fiscal obligatoria para casi todas las actividades económicas: desde firmar un contrato laboral hasta abrir una cuenta bancaria o alquilar una vivienda.

Misiones, en el centro del fenómeno

El artículo sitúa el fenómeno principalmente en Misiones, provincia fronteriza con Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná, y principal productora de yerba mate en la Argentina.

Según el reportaje, parte de los trabajadores rurales misioneros comenzó a tramitar el CPF para poder emplearse en actividades agrícolas del sur de Brasil, especialmente en las cosechas de uva, tomate y frutas.

“El número de CPFs concedidos a argentinos aumentó cerca de 8.000 al año entre 2016 y 2021 y llegó a casi 40.000 el año pasado”, señala la publicación brasileña.

Para el medio paulista, este crecimiento está vinculado a la situación económica del sector yerbatero argentino tras la desregulación del precio de la materia prima, que hasta 2023 era fijado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

Trabajadores misioneros en las cosechas brasileñas

El artículo recoge testimonios de tareferos y productores misioneros que relatan cómo parte de la mano de obra rural comenzó a migrar temporalmente a Brasil.

Uno de ellos es Joaquín Ríos, un trabajador rural de San Pedro que viajó recientemente a la ciudad gaúcha de Pinto Bandeira para participar en la cosecha de uva.

Según cuenta al diario brasileño, en el establecimiento donde trabaja hay cerca de 500 argentinos empleados en tareas rurales.

Otro trabajador, Lucio Rodríguez Velásquez, asegura que viene realizando trabajos estacionales en Brasil desde 2018, en cosechas de tomate, uva y frutillas en distintas localidades del estado de Rio Grande do Sul.

Demanda laboral del lado brasileño

El reportaje también recoge la mirada de dirigentes rurales y empresarios brasileños, quienes destacan el creciente número de trabajadores argentinos en las cosechas.

El presidente del Sindicato de Trabajadores Rurales de Bento Gonçalves, Cedenir Postal, afirmó que la presencia de argentinos en la vendimia viene aumentando en los últimos años.

Según explicó, muchos llegan por recomendación de familiares o conocidos que ya trabajan en el país vecino.

Al mismo tiempo, productores brasileños destacan la experiencia de los trabajadores misioneros en tareas agrícolas, particularmente en la cosecha de yerba mate, donde poseen un conocimiento específico del cultivo.

Un indicador que sigue creciendo

Más allá de las interpretaciones políticas que plantea el artículo, el dato que sobresale es el crecimiento acelerado del CPF entre ciudadanos argentinos, una señal clara del interés por acceder al mercado laboral brasileño.

En regiones fronterizas como Misiones, donde la movilidad laboral entre ambos países forma parte de la dinámica histórica de la zona, el aumento en la tramitación de este documento aparece hoy como uno de los indicadores más visibles de esa tendencia.

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Proponen exceptuar a pequeños productores del pago de la Corresponsabilidad Gremial

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Ante la profunda crisis que atraviesa la actividad yerbatera, el diputado Héctor “Cacho” Bárbaro (PAyS) presentó un proyecto de comunicación para que el Poder Ejecutivo, a través del Ministerio del Agro y la Producción, gestione con carácter urgente medidas que alivien la carga de la tarifa sustitutiva del Convenio de Corresponsabilidad Gremial sobre los productores de Misiones.

La iniciativa plantea que los productores que acrediten una producción anual de hasta 150.000 kilogramos de hoja verde queden exceptuados del pago de dicha tarifa, atendiendo a su menor escala productiva y a la situación de vulnerabilidad económica que atraviesan.

“La actividad yerbatera atraviesa una crisis profunda que impacta directamente en la rentabilidad del productor primario”, se fundamenta en el proyecto, señalando que la caída del precio de la hoja verde, la desregulación del mercado y la pérdida de herramientas de intervención del INYM dejaron a pequeños y medianos productores en una situación de extrema fragilidad.

Actualmente, muchos chacareros están percibiendo valores por debajo de sus costos de producción, lo que pone en riesgo la continuidad de miles de explotaciones familiares en la provincia. En ese contexto, la tarifa sustitutiva —si bien cumple una finalidad social vinculada a la seguridad social de los trabajadores rurales— representa un costo significativo que recae directamente sobre el productor primario.

El proyecto sostiene que “no puede exigirse el mismo esfuerzo contributivo a quien produce millones de kilos que a quien apenas sostiene su explotación con mano de obra familiar y escaso margen de rentabilidad”. Por ello, considera razonable establecer una excepción para quienes produzcan hasta 150 mil kilos anuales, contemplando su menor escala y su vulnerabilidad económica.

Además, la propuesta abre el debate sobre el mecanismo de financiamiento del sistema, promoviendo que el costo de la corresponsabilidad gremial no recaiga exclusivamente sobre el productor, sino que sea trasladado al precio final en góndola, distribuyendo el esfuerzo contributivo en el consumo y no comprometiendo la sustentabilidad de la producción en origen.

Misiones concentra más del 85% de la producción nacional de yerba mate y el sector constituye un pilar económico, social y cultural de la provincia. Sostener al pequeño productor, remarcan, no es solo una cuestión económica, sino una decisión estratégica para preservar el empleo rural, el arraigo y la identidad productiva misionera.

En este escenario, se considera imprescindible que el Estado impulse medidas urgentes que alivien la carga sobre quienes hoy se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad, garantizando al mismo tiempo la continuidad del sistema previsional y una distribución más justa de los esfuerzos contributivos dentro de la cadena yerbatera.

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El balance del INYM, un argumento clave frente a la nueva desregulación del sector yerbatero

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El balance de gestión del Instituto Nacional de la Yerba Mate correspondiente al período 2002–2023 se convirtió en un documento central dentro del debate actual sobre el futuro de la actividad yerbatera. En un contexto marcado por la desregulación introducida a partir del Decreto 70/23, el informe permite observar, con datos objetivos y verificables, los logros alcanzados por el organismo hasta antes de la quita de sus facultades, y se posiciona como una pieza clave para argumentar la necesidad de preservar su continuidad institucional. Ese documento fue enviado al ministro del Interior, Diego Santilli, a quien se le pidió que intervenga para frenar lo que consideran una “destrucción criminal” de la producción primaria.

El documento, elaborado por las entidades productivas que tienen representación en el INYM, repasa 21 años de gestión pública-privada en una de las economías regionales más relevantes del noreste argentino. En ese período, el instituto funcionó como ente de derecho público no estatal, con financiamiento del propio sector y un directorio integrado por representantes públicos y privados, y tuvo un rol decisivo en el ordenamiento, crecimiento y modernización de toda la cadena productiva yerbatera .

El INYM fue creado en 2002 por la Ley 25.564, como respuesta directa a una profunda crisis sectorial que derivó en protestas masivas de productores, tareferos, secaderos, cooperativas e industrias, conocidas como los “tractorazos”. En aquel momento, la actividad carecía de datos confiables, normativa actualizada y mecanismos de regulación que garantizaran previsibilidad. Desde su puesta en funcionamiento, el organismo comenzó a generar estadísticas, registros y herramientas de planificación que permitieron diseñar políticas sectoriales de mediano y largo plazo .

Uno de los pilares de su accionar fue la fijación del precio mínimo de la materia prima, una herramienta que, según el balance, permitió ordenar el mercado y generar condiciones de estabilidad. En 2023, incluso, el precio de la hoja verde llegó a pagarse por encima del valor oficial, en un escenario que el propio informe define como uno de los mejores momentos de la actividad en más de un siglo de cultivo sistemático.

Crecimiento productivo y expansión de la cadena

Los datos recopilados por el INYM muestran un crecimiento sostenido de la actividad entre 2011 y 2022. La producción de hoja verde pasó de 703.312 toneladas a 829.237 toneladas, mientras que aumentó la cantidad de productores, secaderos y molinos en la zona productora de Misiones y el norte de Corrientes. En el mismo período, los productores que comercializaron hoja verde crecieron de 7.360 a 9.942, los secaderos de 166 a 209 y los molinos y fraccionadores de 96 a 101 .

El mercado interno también evidenció una expansión: el consumo pasó de 248.989 toneladas en 2011 a 275.809 toneladas en 2022. En paralelo, las exportaciones crecieron de 35.428 a 40.304 toneladas, con presencia en más de 50 países. Estos registros consolidaron a la Argentina como principal productor y exportador mundial de yerba mate, con un consumo per cápita que alcanzó niveles récord en los últimos años.

Uno de los aspectos destacados del balance es la Resolución 170/21, aprobada en junio de 2021, que reguló la expansión de la superficie plantada. La norma habilitó la plantación de hasta cinco hectáreas por año y la renovación de hasta el dos por ciento de la superficie existente, estableciendo reglas comunes para pequeños, medianos y grandes productores. Según el INYM, esta medida permitió un crecimiento ordenado de la materia prima, favoreció el arraigo de las familias rurales, fortaleció a las cooperativas y dinamizó las economías locales donde se concentran las plantaciones .

El informe también detalla el funcionamiento del Servicio de Extensión Yerbatero (SEY), creado en 2020, integrado por ingenieros agrónomos que trabajan directamente con pequeños productores. El objetivo fue mejorar la productividad de manera sustentable, mediante prácticas de conservación de suelos, manejo del agua, control biológico de plagas y mitigación de los efectos del cambio climático. Esta asistencia técnica integral se orientó a lograr incrementos graduales y sostenidos de la producción, sin comprometer los recursos naturales.

En paralelo, el INYM desplegó más de 25 programas de apoyo al sector, que incluyeron la entrega de herramientas, indumentaria y equipamiento, así como becas educativas para hijos de productores y tareferos. Entre 2020 y 2023 se distribuyeron miles de motoguadañas, motosierras, tijeras automáticas y equipos de protección, con el objetivo de mejorar las condiciones laborales y la eficiencia de la cosecha.

El respaldo al sector tarefero ocupó un capítulo específico, con aportes al Programa Intercosecha, capacitación laboral y provisión de equipamiento durante los períodos sin actividad. Estas acciones, según el balance, fueron claves para sostener el empleo y reducir la vulnerabilidad social en una actividad altamente estacional.

Otro eje central fue la política de calidad. El INYM creó el Área de Control y Gestión de Calidad y fortaleció la fiscalización, con controles fisicoquímicos y microbiológicos en toda la cadena. Se implementaron normas para la yerba mate importada, con el objetivo de resguardar a la industria nacional y garantizar que el producto que llega al consumidor cumpla con los estándares argentinos.

En paralelo, el organismo impulsó investigaciones científicas sobre las propiedades benéficas de la yerba mate, organizó jornadas de divulgación y creó una base de datos bibliográfica única a nivel mundial. Estas acciones acompañaron el posicionamiento del producto en mercados internacionales, donde crece la demanda de alimentos naturales y funcionales, y favorecieron el desarrollo de nuevos formatos de consumo.

Un balance que alimenta el debate actual

El documento concluye destacando que, en sus 21 años de funcionamiento, el INYM brindó previsibilidad, crecimiento y desarrollo a una cadena integrada por unos 15.000 tareferos, más de 12.500 productores, decenas de cooperativas, secaderos e industrias, con impacto directo en Misiones y el norte de Corrientes. En ese sentido, el balance se presenta hoy como una herramienta central para evaluar las consecuencias de la desregulación y como un insumo clave en el debate sobre la continuidad del organismo.

En un escenario de fuerte incertidumbre para la actividad yerbatera, los datos del INYM permiten observar que la regulación no sólo ordenó el mercado, sino que también promovió inversión, empleo, calidad y expansión internacional. Para los actores del sector, estos antecedentes constituyen elementos fundamentales para defender la vigencia del instituto como órgano regulador y evitar la pérdida de un esquema que, hasta su desarticulación, había mostrado resultados concretos y medibles en una de las principales economías regionales del país.

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Misiones acreditó el Programa Intercosecha para 6.400 tareferos

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El Gobernador Hugo Passalacqua anunció el pago del Programa Intercosecha para más de 6.400 trabajadores yerbateros de Misiones

Passalacqua confirmó que desde el 1 de diciembre están depositados en el Banco Nación los fondos destinados al Primer Pago del Programa Intercosecha. El beneficio alcanza a más de 6.400 tareferos de la yerba mate y constituye un refuerzo clave para las familias durante el período de receso laboral.

Una asistencia clave para el sector yerbatero en plena temporada baja

El Gobierno de Misiones informó que el lunes 1 de diciembre quedaron acreditados los fondos del Primer Pago del Programa Intercosecha, una herramienta que asiste a los trabajadores de la cosecha de yerba mate durante los meses en los que la actividad se detiene.

Este beneficio alcanza a más de 6.400 trabajadores de la cosecha de la yerba mate en los meses de receso de la actividad”, explicó el mandatario provincial Hugo Passalacqua a través de sus redes sociales, destacando la importancia del programa en un sector caracterizado por la estacionalidad y los ingresos variables.

El Intercosecha se consolidó en los últimos años como un sostén económico temporal para las familias tareferas, cuyo trabajo depende de ciclos biológicos y productivos que no garantizan continuidad laboral durante todo el año.

Gestiones provinciales y acompañamiento a las familias tareferas

El pago fue posible tras las gestiones realizadas por el Gobierno de Misiones, a través del Ministerio de Trabajo, que intervino tanto en el vínculo institucional con los organismos nacionales como en la asistencia técnica a los beneficiarios.

Según detalló la administración provincial, el Ministerio se encargó de: realizar el proceso de verificación y carga de datos, acompañar a los trabajadores en la actualización de documentación, y administrar el registro a través del Sistema de Tareferos Misioneros (SITAMI).

El SITAMI funciona como una base de datos unificada que permite ordenar la información del sector y garantizar que los pagos lleguen a quienes cumplen los requisitos del programa.

Las consultas sobre el Programa Intercosecha pueden realizarse sitami.com.ar

Impacto económico y social en el corredor yerbatero

El desembolso representa un alivio directo para más de 6.400 trabajadores, en un contexto en el que los tareferos enfrentan dificultades estructurales asociadas al trabajo rural estacional. El Programa Intercosecha, además de brindar una asistencia económica, contribuye a sostener el consumo local en municipios cuya economía depende fuertemente del circuito yerbatero.

Para los productores y cooperativas del sector, el anuncio también aporta previsibilidad institucional, ya que confirma la continuidad del esquema de apoyo estatal durante los meses sin cosecha. Al mismo tiempo, consolida una estrategia provincial centrada en fortalecer el registro laboral y reducir los niveles de informalidad.

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