Tareferos

Emergencia yerbatera: Passalacqua recibió un proyecto para fijar un precio sostén y proteger a pequeños productores

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La crisis de la producción primaria de yerba mate dio un nuevo paso hacia la búsqueda de una respuesta institucional. Tras reunirse con el gobernador Hugo Passalacqua, representantes de asociaciones de productores y de los tareferos entregaron un proyecto de ley que propone declarar la emergencia yerbatera en Misiones y crear un régimen extraordinario para proteger a los pequeños productores mediante la fijación de un Precio Mínimo Sostén para la hoja verde. La iniciativa busca contener una situación que, según los impulsores, ya dejó de ser un problema sectorial para convertirse en una amenaza para la economía provincial.

El abogado de las asociaciones de productores, Federico Padolsky, explicó a Economis que el encuentro permitió abrir una instancia de trabajo con el Ejecutivo provincial. “Le presentamos un proyecto de ley de emergencia. Entendemos que se tiene que decretar la emergencia yerbatera en la provincia de Misiones. El gobernador nos escuchó y nos dijo que estaba totalmente de acuerdo con lo que le comentaron tanto tareferos como productores”, señaló.

Como resultado de la reunión, las partes acordaron conformar una mesa de trabajo para revisar la iniciativa y darle forma definitiva antes de enviarla a la Cámara de Representantes de Misiones para su tratamiento legislativo.

De la reunión participaron el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori; referentes de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM), encabezados por Hugo Sand; representantes del INYM, de la Asociación del Alto Uruguay, de la Asociación Civil Impulso Yerbatero, de la Cooperativa Río Paraná y del Movimiento Agrario de Misiones, además de integrantes del Sindicato Único de Obreros Rurales (SUOR), del Sindicato de Tareferos de Jardín América (SITAJA), de la UATRE y de la Asociación Civil de Tareferos de la Zona Centro.

Productores esperando ser recibidos por el Gobernador de Misiones

“Siempre estoy del lado de aquellos que producen”, afirmó Passalacqua

A través de un comunicado emitido por Casa de Gobierno, se indicó que el mandatario propuso avanzar con una mesa de diálogo para profundizar el análisis de la situación y manifestó su acompañamiento a los reclamos de los productores. “Siempre estoy del lado de aquellos que producen”, remarcó.

El gobernador también ratificó su respaldo a la recuperación de las facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). “No voy a parar de luchar para que el instituto recupere sus facultades. Acá no hay cuestiones partidarias”, afirmó.

Además, sostuvo que las cuestiones de mercado no resuelven por sí solas todos los problemas económicos de los ciudadanos y señaló que la situación que atraviesa la actividad yerbatera “priva a todos los misioneros” de mejores condiciones de vida.

Los fundamentos del proyecto

La propuesta se sustenta en un diagnóstico económico contundente. Según expusieron los representantes del sector durante el encuentro, la caída del precio de la hoja verde provocó que aproximadamente 250.000 millones de pesos dejaran de ingresar al circuito económico de Misiones, afectando no solo a los productores y tareferos, sino también al comercio, los municipios y toda la economía del interior.

Padolsky remarcó que la problemática no responde a una crisis del negocio yerbatero en su conjunto, sino específicamente al eslabón más débil de la cadena productiva. “No es la crisis del negocio yerbatero; es la crisis del sector primario. Al desaparecer la herramienta de regulación de precios, los pequeños productores perdieron capacidad de negociación y hoy enfrentan un proceso acelerado de descapitalización“, sostuvo.

Foto Prensa Casa de Gobierno

El planteo coincide con los fundamentos del proyecto de ley presentado al gobernador. Allí se argumenta que la crisis actual no se explica por una sobreproducción ni por una caída del consumo, sino por una alteración en las condiciones de negociación de la materia prima tras los cambios introducidos por el DNU 70/2023, que limitaron las facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

La iniciativa propone declarar la emergencia por 360 días para productores cuya unidad económica no supere las 50 hectáreas, facultando al Poder Ejecutivo provincial a establecer un Precio Mínimo Sostén obligatorio para la hoja verde. Ese valor debería cubrir los costos de producción, la mano de obra, las obligaciones previsionales y tributarias, además de garantizar un margen de rentabilidad que permita la continuidad de las explotaciones familiares.

El proyecto aclara que no pretende reemplazar al INYM ni modificar el régimen nacional, sino ejercer las competencias que conserva la Provincia para proteger el trabajo rural y evitar el colapso de la principal economía regional misionera. También contempla facultades de fiscalización, control y sanciones para quienes paguen por debajo del precio mínimo establecido.

Uno de los aspectos que más destacaron los representantes del sector es el perfil social de los beneficiarios de la iniciativa. “Cuando hablamos de productores no estamos hablando de grandes empresarios. El promedio es de 20 hectáreas y el límite que propone la ley es de 50 hectáreas. Estamos hablando de minifundistas, de familias agrarias que viven exclusivamente de ese ingreso“, explicó Padolsky.

Esa mirada también fue compartida por el gobernador durante el encuentro, según relataron los participantes, al reconocer que la crisis excede a la producción primaria y termina impactando sobre toda la estructura económica provincial.

Una herramienta transitoria para evitar el colapso

El proyecto de emergencia plantea un mecanismo excepcional, pero con un objetivo concreto: evitar que miles de pequeños productores abandonen la actividad mientras se redefine el marco regulatorio nacional.

En sus fundamentos sostiene que el federalismo habilita a la Provincia a ejercer sus competencias constitucionales cuando está comprometida la continuidad de una actividad estratégica para el desarrollo económico y social de Misiones.

La propuesta busca instalar un piso de negociación, no un precio único. El texto deja expresamente establecido que cualquier comprador podrá pagar por encima del Precio Mínimo Sostén, pero nunca por debajo de ese valor, considerado indispensable para garantizar la supervivencia económica de las explotaciones familiares.

Con la conformación de la mesa de trabajo entre el Gobierno provincial y las organizaciones del sector, la discusión ingresa ahora en una etapa política. Si prospera el consenso, Misiones podría debatir en las próximas semanas una ley que intenta convertirse en el principal instrumento provincial para contener una crisis que ya trasciende a la yerba mate.

Un proyecto para sostener el precio de la hoja verde

Tras la reunión, el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, se refirió al proyecto presentado por los productores para abordar la situación del sector yerbatero. “Vinieron a presentar un proyecto de ley para buscar levantar el precio de la hoja verde, que es la principal problemática que venimos trabajando desde hace dos años, a partir de que el INYM perdió su función de regular un precio mínimo”, señaló.

El ministro indicó que el gobernador instruyó al Ejecutivo provincial a trabajar junto con la Cámara de Representantes en herramientas legislativas que permitan proteger a productores y trabajadores rurales mientras continúe la discusión nacional sobre las atribuciones del instituto. “Vamos a seguir defendiendo que se devuelvan las facultades del INYM y, mientras eso no ocurra, como provincia autónoma vamos a trabajar para buscar un mejor precio y respaldo para los trabajadores rurales”, sostuvo.

Foto Prensa Casa de Gobierno

Asimismo, se refirió a la postura del Gobierno provincial respecto del proyecto de modificación de la Ley de Tierras. “Misiones es una de las provincias que tiene más tierra en manos extranjeras, así que el gobernador fue contundente: no vamos a acompañar la ley de tierras”, afirmó.

Una agenda común para el futuro de la Yerba Mate

En diálogo con los medios tras la reunión, el presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM), Hugo Sand, destacó la necesidad de avanzar en herramientas que permitan sostener la actividad y mejorar las condiciones del sector.

“Ese valor debe contemplar los costos de producción, un margen de rentabilidad para el productor y las condiciones laborales necesarias para que los trabajadores puedan desempeñarse dignamente”, expresó.

Foto Prensa Casa de Gobierno

“Nosotros no nos resignamos. El Instituto Nacional de la Yerba Mate cumplió con sus obligaciones y con sus funciones. En el mientras tanto, necesitamos una herramienta de emergencia que nos permita sostener a los pequeños y medianos productores”, sostuvo.

Sand también valoró la propuesta del gobernador de generar un espacio de trabajo conjunto para abordar la crisis del sector. “El señor gobernador nos ofreció generar una mesa de diálogo y creemos que a partir de ahí tenemos que convocar a toda la comunidad y a todos los sectores sociales para defender los derechos de los ciudadanos”, afirmó.

Proyecto Ley Emergencia Yerbatera by CristianMilciades

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Crisis yerbatera: Sand volvió a pedir una ley de emergencia con precio sostén para frenar el colapso del sector

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La crisis de la producción yerbatera en Misiones sumó un nuevo capítulo político e institucional. Tras reunirse con el obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM) confirmó que impulsará un proyecto de ley de emergencia provincial para establecer un precio mínimo sostén para la hoja verde, mientras la Iglesia convocará a una mesa de diálogo con productores, tareferos y distintos actores sociales.

El encuentro dejó en evidencia que el conflicto ya excede la discusión por el precio de la materia prima. Para los productores, la caída de los ingresos amenaza la supervivencia de miles de familias rurales y pone en riesgo la economía de los pueblos del interior misionero.

Hugo Sand, referente de APAM, aseguró que la desregulación del mercado tras la pérdida de facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) provocó una transferencia de recursos desde los pequeños productores hacia los grandes compradores. Según afirmó, el sector dejó de percibir alrededor de 200.000 millones de pesos por año, situación que atribuyó a la eliminación del mecanismo que regulaba los precios.

“El mercado de la yerba es imperfecto. Hay una posición dominante de unas pocas empresas que concentran más de la mitad del mercado. Nunca van a competir entre ellas para mejorar el precio al productor; por el contrario, terminan acordando valores más bajos”, sostuvo Sand.

Desde APAM plantean que el mercado, por sí solo, no garantiza una remuneración justa para quienes producen la materia prima. Por eso proponen una legislación provincial que establezca un precio mínimo obligatorio, calculado sobre el costo real de producción, incluyendo gastos laborales, previsionales y un margen razonable de rentabilidad.

Actualmente, explicó Sand, el kilo de hoja verde se paga entre 230 y 280 pesos, mientras que el valor de equilibrio debería ubicarse por encima de 700 pesos si se toma como referencia histórica el equivalente a 50 centavos de dólar. Si el cálculo se actualiza por inflación, el precio superaría los 1.100 pesos por kilo, según las estimaciones de la entidad.

“La diferencia ya no es una discusión de unos pesos más o menos. Estamos frente a un problema humanitario”, advirtió.

La iniciativa que APAM presentará propone que sea el Poder Ejecutivo provincial el que determine periódicamente ese precio sostén mediante estudios técnicos realizados por organismos oficiales, evitando que quede exclusivamente sujeto a la negociación entre industrias y productores.

El dirigente también confirmó que solicitarán formalmente la declaración de la emergencia yerbatera y que continuarán reclamando la recuperación de las herramientas regulatorias del INYM, aunque reconoció que, mientras esa discusión continúa en la Justicia y en el ámbito político nacional, resulta imprescindible que la Provincia intervenga con instrumentos propios.

En ese contexto, Sand valoró el acompañamiento del gobernador Hugo Passalacqua en los planteos judiciales contra la desregulación, aunque pidió avanzar ahora con medidas concretas para proteger a los pequeños productores.

Uno de los principales resultados de la reunión con el obispo Martínez fue el compromiso de avanzar en una mesa institucional de diálogo, que reúna a productores, tareferos, organizaciones sociales, representantes políticos y distintos sectores económicos.

Desde APAM consideran que la Iglesia puede desempeñar un rol clave para construir consensos y visibilizar la dimensión social de la crisis, que ya afecta no solo al sector primario sino también al comercio, el empleo y la actividad económica de numerosas localidades del interior de Misiones.

Sand destacó que la convocatoria realizada por el obispo permitió reunir a representantes de diferentes zonas productivas y fortalecer un mensaje común: la necesidad de construir soluciones colectivas frente a una crisis que amenaza la sustentabilidad de la principal economía regional de la provincia.

El dirigente también vinculó la situación yerbatera con otros debates nacionales sobre la propiedad de la tierra, los recursos naturales y el modelo de desarrollo, al sostener que las políticas actuales favorecen la concentración económica mientras debilitan a la agricultura familiar.

Para APAM, el desafío inmediato pasa por transformar el reclamo sectorial en una política pública que garantice ingresos mínimos para quienes producen la materia prima, evitando un mayor deterioro social en las zonas rurales. Con el respaldo de la Iglesia y el impulso de una futura mesa de diálogo, los productores buscan instalar que la crisis yerbatera dejó de ser exclusivamente económica para convertirse en una cuestión de interés social y humanitario para toda Misiones.

Productores esperando ser recibidos por el Gobernador de Misiones

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El Obispo Martínez respaldó el reclamo yerbatero y recordó que: “Todo proyecto económico que no incluya a la gente no nos sirve”

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La crisis de la producción yerbatera sumó un nuevo actor institucional de peso. El obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, recibió este miércoles a representantes de productores, tareferos y organizaciones civiles de Misiones, quienes expusieron el profundo deterioro económico y social que atraviesa la actividad. Tras el encuentro, el titular de la Diócesis de Posadas advirtió que la provincia enfrenta una situación de emergencia y sostuvo que “todo proyecto económico que no incluya a la gente no nos sirve para nada”.

La reunión fue solicitada por las entidades que representan a miles de familias vinculadas a la producción de yerba mate. Para el obispo, el principal objetivo fue escuchar de manera directa una realidad que ya conoce a partir de sus recorridas pastorales por toda la provincia, pero que esta vez llegó con el respaldo de organizaciones que expresan la problemática de pequeños productores y trabajadores rurales.

Martínez diferenció la realidad del sector yerbatero misionero de otros conflictos agropecuarios del país. Remarcó que en Misiones predominan los pequeños productores y los tareferos, familias que dependen exclusivamente de la actividad para subsistir y que hoy enfrentan un escenario de extrema vulnerabilidad.

“Acá no estamos hablando de grandes terratenientes ni de grandes capitalistas. Estamos hablando de pequeños productores y tareferos que padecen circuitos de injusticia y que hoy, según ellos mismos manifestaron, ya no pueden sobrevivir”, afirmó.

El obispo explicó que la crisis trasciende al sector primario y termina afectando a toda la economía de los pueblos del interior. Cuando el ingreso de quienes producen y cosechan yerba desaparece, también se resiente el consumo, caen las ventas en los comercios y se deteriora la actividad económica local.

“Esa depresión económica alcanza al supermercado, al almacén, al comerciante, a las fuentes de trabajo. Es un problema social que impacta sobre toda la comunidad”, describió.

Durante la reunión surgió además la propuesta de conformar una mesa de emergencia que permita articular respuestas entre distintos actores sociales e institucionales. Martínez recordó que la Diócesis cuenta con la Comisión de Justicia y Paz, organismo que ya intervino en otras etapas críticas de la historia argentina, especialmente durante la crisis de 2001.

El obispo consideró que aquel antecedente demuestra que el diálogo institucional puede contribuir a ordenar situaciones complejas cuando los sectores afectados logran expresar sus demandas de manera organizada.

Más allá de la coyuntura yerbatera, Martínez amplió el análisis hacia el rumbo económico nacional. Reconoció que la estabilidad macroeconómica constituye un objetivo compartido, pero advirtió que pierde legitimidad cuando no mejora la vida cotidiana de la población.

“Todos queremos estabilidad económica. Pero si esos números cierran sin la gente, si aumenta la pobreza, si cierran comercios, si se pierden fuentes de trabajo y se deteriora la vida social, entonces ese modelo nos daña profundamente”, sostuvo.

En ese sentido, llamó a que las políticas públicas contemplen especialmente a los sectores más vulnerables y recordó que el desarrollo económico solo resulta sostenible cuando incorpora inclusión social.

Frente a las familias que hoy atraviesan la crisis productiva, Martínez dejó un mensaje de esperanza, pero también de organización comunitaria.

“Nunca hay que bajar los brazos. En los momentos difíciles es fundamental mantenerse unidos, organizarse y sostener la esperanza”, expresó.

Durante la conferencia también fue consultado sobre el debate nacional en torno al proyecto de ley sobre la inviolabilidad de la propiedad privada. El obispo recordó que tanto la Conferencia Episcopal Argentina como la Pastoral Social ya manifestaron su rechazo a la iniciativa.

Explicó que la Doctrina Social de la Iglesia reconoce el valor de la propiedad privada, pero rechaza su concepción absoluta cuando entra en conflicto con el bien común. En esa línea, advirtió sobre la necesidad de proteger los recursos estratégicos del país frente a intereses económicos globales.

“Tenemos que defender nuestros minerales, el litio, el acuífero y todos aquellos recursos que forman parte del patrimonio nacional. Si no existe un discernimiento adecuado, podemos terminar entregando riquezas que condicionarán el futuro de las próximas generaciones”, afirmó.

Para el obispo, la actual crisis yerbatera también debe interpretarse como una oportunidad para fortalecer los espacios de diálogo entre el Estado, los sectores productivos y las organizaciones sociales. Consideró que las soluciones no surgirán únicamente desde los indicadores macroeconómicos, sino de la capacidad de construir consensos que permitan sostener el empleo, preservar la producción y evitar que miles de familias rurales continúen profundizando su situación de vulnerabilidad.

El respaldo de la Iglesia Católica al reclamo de productores y tareferos incorpora una nueva dimensión institucional a un conflicto que ya dejó de ser exclusivamente económico. La preocupación expresada por la Diócesis de Posadas refleja que la crisis de la yerba mate impacta sobre el tejido social de Misiones y plantea el desafío de encontrar respuestas antes de que las consecuencias sean aún más profundas.

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La realidad yerbatera se expone hoy en el Congreso

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La Comisión de Economías Regionales y la de Economía de la Cámara de Diputados de la Nación abren el debate sobre el impacto de los Decretos 70/2023 y 812/2025 en la cuenca yerbatera. Con un costo técnico de producción fijado en $411,46 y precios de mercado en chacra que oscilan entre $220 y $285 por kilo, los pequeños productores operan con un quebranto real de hasta el 47%, mientras la parálisis fiscal nacional recorta $1.705 millones en financiamiento tecnológico cooperativo.

La discusión, convocada por las comisiones de Economía y de Economías Regionales de la Cámara de Diputados, se transformará en un caso testigo sobre el impacto del esquema de desregulación impulsado por el Gobierno nacional sobre las economías regionales. La exposición reunirá a productores, cooperativas, sindicatos rurales, economistas y funcionarios de Misiones y Corrientes. El dato político no es menor: la convocatoria se produce después de que intendentes misioneros firmaran en Capioví un documento técnico conjunto donde advierten que la crisis yerbatera ya dejó de ser sectorial y comenzó a afectar el tejido económico y social del interior provincial.

La convocatoria legislativa de este jueves 21 de mayo de 2026 funciona como la caja de resonancia de un colapso estructural en el Noreste Argentino (NEA). La pérdida de las potestades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) para fijar precios sostén obligatorios ha quebrado la cadena de pagos en el interior provincial. Mientras los molinos líderes concentran la molienda —Las Marías y Playadito retienen el 48% del mercado nacional—, el eslabón primario se descapitaliza mediante liquidaciones a plazos de hasta 120 días y cheques diferidos. La crisis no solo licúa el margen bruto del colono, sino que deprime de forma drástica la recaudación de las tasas municipales de abasto y la circulación monetaria en los pueblos yerbateros.

El corazón del conflicto: quién captura la renta de la yerba

El trasfondo del debate es el efecto concreto del DNU 70/2023 y del Decreto 812/2025, que eliminaron la facultad del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Instituto Nacional de la Yerba Mate) para fijar precios mínimos obligatorios.

El informe técnico elaborado para la Comisión de Economías Regionales sostiene que la desregulación profundizó una estructura históricamente desigual: 17.000 productores atomizados; menos de 200 operadores industriales y dos grandes jugadores que concentran cerca del 48% de la molienda nacional.

La consecuencia inmediata fue una transferencia de ingresos desde la producción primaria hacia los eslabones industriales y comerciales de la cadena. Mientras el precio de la yerba en góndola subió más de 124% desde diciembre de 2023, el valor pagado al productor apenas avanzó en términos nominales y se derrumbó en términos reales.

Para Misiones, la discusión excede el precio de la hoja verde. La provincia depende de la yerba como eje de circulación económica territorial. Cuando cae el ingreso del colono, se retrae el consumo en pueblos enteros.

Radiografía del desarme de la cadena de valor

Quebranto Estructural en Chacra: Frente a un costo real de $411,46 por kilo de hoja verde, las industrias imponen valores de compra de entre $220 y $285, forzando pérdidas anuales de entre $3,7 y $5,7 millones en explotaciones familiares promedio de 5 hectáreas.

Presión Bajista por Sobreoferta: El stock de yerba canchada acumulado en secaderos cerró en 306,1 millones de kilos, equivalente a 11,3 meses de cobertura frente a los 8,9 meses de fines de 2023. La molienda tiene sobreoferta para casi un año, lo que destruye el poder de negociación del colono.

Éxodo Tarefero Récord: Estimaciones gremiales de UATRE y el SUOR confirman que cerca de 40.000 trabajadores misioneros tramitaron el CPF brasileño para migrar a las cosechas del país vecino. El dato se contrasta con que entre 2016 y 2021 unos 8.000 misioneros por año tramitaban el CPF brasileño.

Asfixia al Sistema Cooperativo: Entidades históricas como la Cooperativa de Jardín América registran un colapso financiero que las obliga a recortar coberturas de obras sociales y servicios al asociado por falta de liquidez en la molienda.

Documento e Informe Técnico Intendentes by CristianMilciades

La frontera como válvula de escape impositiva

A diferencia de la llanura pampeana, donde las economías de escala asimilan las fluctuaciones regulatorias, en Misiones la yerba mate es un cultivo minifundista de arraigo poblacional. El territorio misionero, rodeado en un 90% por fronteras internacionales, sufre una fuga de capital humano sin precedentes. La devaluación real del precio de la hoja verde (una caída del 74% en poder de compra desde fines de 2023) coexiste con un incremento del 124,9% en el precio de góndola que paga el consumidor final.

Esta disparidad macroeconómica incentiva el despoblamiento de los frentes de colonización y debilita la posición de Misiones frente al centralismo fiscal. Mientras los distritos pampeanos acumulan saldos exportadores granarios, las transferencias discrecionales hacia el NEA caen, y los municipios se ven obligados a desviar fondos de infraestructura vial para sostener comedores comunitarios y asistencia médica directa en barrios tareferos vacíos.

En el Congreso exponen actores clave que enfrentan la asimetría del libre mercado en pie de igualdad: “De los $230 que ofrece el secadero por la hoja verde, al colono le quedan apenas $60 en el bolsillo una vez descontados los costos de cosecha, transporte y flete logístico. Cosechar a estos precios es profundizar el quebranto”, plantea Jorge Skripczuk, de la Asociación Civil Impulso Yerbatero.

Por su parte, el intendente de Concepción de la Sierra, Hugo Marcelo Humeniuk, junto con bloques cooperativos representados por Fedecoop, ratificaron ante los diputados que la subinversión forzada en labores culturales (como la falta de fertilización y control de plagas) compromete seriamente la productividad y sanidad vegetal de los yerbales para los próximos 5 años.

La ventana de corrección del ciclo yerbatero proyecta un piso crítico entre el segundo semestre de 2026 y los primeros meses de 2027. Los tomadores de decisiones deben vigilar la demanda judicial por inconstitucionalidad de los artículos desreguladores del DNU 70/2023 presentada por las asociaciones de productores. De continuar la parálisis del INYM en sus facultades de arbitraje, la destrucción de la base de pequeños colonos acelerará un proceso de concentración de tierras en manos de los molinos integrados, alterando de forma irreversible la fisonomía socioeconómica de la tierra colorada.

El Congreso como escenario de presión política

La audiencia parlamentaria tendrá un fuerte componente técnico, pero también político. Expondrán referentes históricos del sector, representantes de empresas y el actual presidente del INYM:

  • Ángel Ozeñuk – productor de San Vicente, Misiones
  • Manfredo Seifert – productor y gerente de la Cooperativa Montecarlo, impulsor del INYM | Montecarlo, Misiones
  • Susana Cuadra – productora de Colonia Itatí | Cdte. Andresito, Misiones
  • ⁠Jorge Pujato – secretario de la Asociación Forestal Mesopotamica, Misiones
  • ⁠Rodrigo Correa – Presidente del INYM | Posadas, Misiones
  • Ricardo Maciel – Secretario de asuntos yerbateros de Misiones
  • Denis Bocher.
  • Edgar Gustavo Hein presidente de la Federación de Cooperativas Agrícolas de la provincia de Misiones (Fedecoop)
  • Ana Cubilla – Sec. General del SUOR | Cdte. Andresito, Misiones
  • Gustavo Quatrin – productor de yerba Playadito | Colonia Liebig, Corrientes
  • Jorge Skripczuk – productor y presidente de la Asoc. Civil Impulso Yerbatero | Aristóbulo del Valle, Misiones
  • Carolina Torres – productora yerbatera
  • Javier Gortari – economista, Doctor en Cs. Sociales y ex Rector de la UNAM | Posadas, Misiones
  • ⁠Joaquín Comas – Pte. de la Asociación de Productores Molineros de Corrientes
  • Cristian Castro – Diputado provincial de Misiones por el Partido Agrario y Social
  • Hugo Marcelo Humeniuk – productor e intendente de Concepción de las Sierra, Misiones
  • Federico Layh: productor yerbatero, fue parte del directorio del INYM durante el 2018 y representante de la federación agraria. Gob Virasoro – Corrientes
  • ⁠Hugo Sand – integrante de APAM, ingeniero agrónomo e impulsor del INYM | Posadas, Misiones

La estrategia del bloque impulsor apunta a instalar que la crisis no responde solamente a un ciclo de sobreoferta, sino a una falla institucional generada por la pérdida de herramientas regulatorias del INYM.

El informe entregado a la comisión recuerda que entre 1991 y 2001, tras la disolución de la CRYM, el sector sufrió abandono de yerbales y salida masiva de productores; mientras que entre 2002 y 2023, con el INYM regulando precios, se produjo una etapa de estabilización y expansión exportadora.

La sesión se podrá seguir desde las 11 en el siguiente link

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La Soberana, otra yerba que nace al calor de la crisis

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En medio de la crisis que atraviesa la cadena yerbatera por la desregulación del mercado y la caída del precio de la hoja verde, más de 200 pequeños productores de Misiones nucleados en la Unión de los Trabajadores de la Tierra (UTT) y comunidades de pueblos originarios lanzaron “La Soberana”, una nueva marca de yerba mate con la que buscan garantizar un precio justo para los colonos, evitar el quebranto productivo y sostener el trabajo rural.

La iniciativa surge como respuesta directa al deterioro del sector primario tras la pérdida de poder regulador del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), en un contexto donde los productores denuncian que los valores actuales no alcanzan siquiera para cubrir los costos de producción y donde la cosecha, lejos de generar rentabilidad, implica trabajar a pérdida.

El proyecto fue impulsado por la UTT junto a Productores Independientes de Piray (PIP) y otras organizaciones territoriales, con el objetivo de avanzar hacia una integración más directa en la cadena comercial, reduciendo intermediarios y fortaleciendo el modelo asociativo.

Una de las referentes del proceso es Miriam Pena, productora misionera e integrante de PIP, quien explicó que el principal objetivo es “que haya un precio justo para los productores, los tareferos y todos los servicios que rodean a esta economía”, en referencia a una actividad que moviliza miles de familias en la provincia.

De la protesta a la marca propia

La crisis del sector no solo derivó en tractorazos, protestas y reclamos por mejores precios en distintos puntos de Misiones. También empujó a los productores a buscar alternativas propias para sostener la actividad.

“Se está pagando muy poco la hoja verde y se está esclavizando la mano de obra. Eso es lo que buscamos cambiar con La Soberana”, resumió Pena, al explicar el espíritu del proyecto.

Hace dos años, los socios comenzaron a trabajar en conjunto. En la primera cosecha lograron reunir 17.000 kilos de yerba mate; actualmente ya alcanzan los 23.000 kilos, que fueron industrializados gracias a un acuerdo con el secadero Pérez Hermanos, de San Pedro.

Ese volumen permitió avanzar en el envasado y la distribución inicial de la nueva marca, que ya comenzó a presentarse en distintos espacios de alto valor simbólico y comercial.

Uno de los primeros desembarcos fue en La Plata, durante la inauguración del Centro Cultural Amaranto, donde se distribuyeron los primeros paquetes y se organizó una gran mateada. Luego, la marca llegó a la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, en el marco de un trabajo conjunto que sostienen desde hace tiempo con esa casa de estudios.

Una respuesta al derrumbe de precios

El trasfondo económico es contundente. Tras casi dos años sin precios de referencia oficiales, los productores denuncian una fuerte pérdida de rentabilidad y una creciente concentración en favor de grandes actores industriales.

Según los testimonios recogidos en el lanzamiento, el precio que hoy ofrece buena parte del sector molinero ronda los 160 pesos por kilo de hoja verde, un valor muy por debajo de los costos reales de producción. Frente a eso, La Soberana busca construir una alternativa comercial que mejore la retribución al productor y fortalezca el arraigo rural.

La experiencia también pone en discusión el modelo de comercialización tradicional y revaloriza el esquema cooperativo como herramienta de defensa económica.

“Nos costó mucho, pero nos da la certeza de que vamos por el camino correcto y eso nos fortalece mucho. Estamos muy felices”, sostuvo Pena.

Más que yerba: un modelo de soberanía alimentaria

El objetivo no termina en la yerba mate. Los productores ya proyectan extender la marca “La Soberana” a otros alimentos que forman parte de su red productiva, como harinas, panificados y conservas.

Además, el acuerdo con el secadero prevé al menos dos años de producción asegurada, mientras avanzan en la incorporación de nuevos asociados y en la consolidación de una red comercial más estable.

Para los impulsores, la experiencia representa mucho más que una marca: es una estrategia de supervivencia económica y una apuesta política por la soberanía alimentaria.

“Es muy triste lo que está pasando y genera mucha bronca, pero el camino es trabajar en conjunto, de manera organizada y comprometida. Así el sector le va a ir encontrando la vuelta. No todo está perdido”, concluyó la referente.

En un escenario donde la crisis yerbatera sigue profundizando tensiones entre productores, secaderos, molinos y exportadores, La Soberana aparece como una señal de resistencia desde la base productiva: una marca nacida en la chacra para disputar precio, mercado y futuro.

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