tasas de interés

Deuda con el FMI: el verdadero riesgo para América Latina en 2026 pasa por la caja

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País Deuda con el FMI (USD aprox.)
Argentina ≈ 57.300.000.000
Ecuador ≈ 9.889.000.000
Costa Rica ≈ 2.432.000.000
Jamaica ≈ 1.220.000.000
Honduras ≈ 644.000.000
Surinam ≈ 589.000.000
Barbados ≈ 551.000.000
Paraguay ≈ 318.000.000
El Salvador ≈ 236.000.000
Haití ≈ 222.000.000

Estimación en dólares estadounidenses a partir de una tasa aproximada de conversión de 1 DEG ≈ 1,37 USD (principios de febrero de 2026). Montos originales en derechos especiales de giro (DEG/SDR), saldo al 06/02/2026. Fuente: FMI, “Total IMF Credit Outstanding”.

América Latina llegará a 2026 con un desafío menos visible, pero más exigente: el problema no es el tamaño del stock de deuda, sino la capacidad de pagar intereses y amortizaciones sin perder acceso al financiamiento ni desestabilizar la macroeconomía. Esa es la principal conclusión del análisis publicado por Bloomberg Línea a partir de datos del Fondo Monetario Internacional y de entrevistas con economistas del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF).

El contexto es adverso: tasas internacionales altas en términos reales, crecimiento regional moderado y una menor tolerancia de los mercados a desvíos fiscales. En ese escenario, el servicio de la deuda absorbe una porción creciente de los ingresos públicos y vuelve más frágil el equilibrio financiero, incluso en países sin problemas inmediatos de solvencia.

Argentina, el caso más desafiante

Dentro del ranking regional, Argentina se mantiene como el país más endeudado con el FMI en todo el mundo. El desafío, según los analistas citados por Bloomberg Línea, no pasa solo por el volumen de la deuda, sino por la gestión de flujos en un contexto de acceso limitado al mercado y necesidad de acumular reservas.

Un dato que ilustra esa tensión operativa: a comienzos de febrero, el Gobierno argentino pagó intereses al FMI utilizando Derechos Especiales de Giro (DEG) adquiridos al Tesoro de los Estados Unidos. La operación fue reportada por Forbes, que detalló que el pago rondó los US$808 millones, en el marco de un calendario de vencimientos exigente para 2026.

Actualmente, Argentina mantiene un acuerdo de Facilidades Extendidas con el Fondo por US$20.000 millones, con un programa que pone el foco en el ancla fiscal, la transición monetaria y cambiaria y una agenda de reformas estructurales orientadas a mejorar productividad y competitividad.

Ecuador y las economías dolarizadas

Detrás de Argentina aparece Ecuador, segundo mayor deudor regional con el FMI. Si bien su exposición es menor en términos absolutos, resulta elevada en relación con el tamaño de su economía. Además, el país opera bajo un régimen de dolarización, lo que elimina amortiguadores monetarios y concentra todo el ajuste en la caja fiscal, el crecimiento y el acceso al financiamiento.

Según el análisis, esta característica vuelve especialmente sensibles a Ecuador y también a El Salvador, donde cualquier deterioro en la confianza se traduce rápidamente en mayores costos financieros.

El foco se desplaza del stock al flujo

El consenso entre los analistas es claro: lo que separará a las economías más resilientes de las más expuestas en 2026 no será el nivel heredado de deuda, sino la capacidad de absorber pagos de intereses y amortizaciones. En un escenario de tasas altas y crecimiento insuficiente, incluso déficits primarios moderados pueden volverse problemáticos.

Por eso, el riesgo ya no se mide solo en ratios de deuda sobre PIB, sino en cuánta “caja” requiere el servicio de la deuda y cuán creíble resulta el mix de políticas fiscales, monetarias y financieras ante los mercados.

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Caputo reconoce tasas elevadas y apuesta a la baja de la inflación y al ingreso de dólares

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El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció públicamente que las tasas de interés reales en pesos se mantienen en niveles elevados, una situación que —según admitió— genera tensiones sobre la actividad económica y complica el objetivo oficial de reactivación. El funcionario atribuyó este fenómeno a la volatilidad preelectoral y a un contexto de “ataque político” al oficialismo, y proyectó que los rendimientos comenzarán a descender a medida que la inflación consolide su tendencia a la baja. El reconocimiento se produjo en un momento particularmente sensible para la política económica: el Tesoro enfrenta vencimientos de deuda en pesos por casi $10 billones en los próximos días y acaba de convalidar tasas cercanas al 3% efectivo mensual en letras de corto plazo.

Tasas altas, volatilidad y equilibrio macroeconómico

Están altas, obviamente”, respondió Caputo al ser consultado sobre la evolución de las tasas de interés. No obstante, explicó que el nivel actual de rendimientos es consecuencia directa de la incertidumbre preelectoral, que impacta sobre las expectativas financieras y encarece el costo del dinero en pesos. En ese marco, sostuvo que la volatilidad tuvo efectos transversales: “Tuvo sus consecuencias fuertes, en todo: en el nivel de crecimiento que tuvo el país, en el nivel de inflación y en el nivel de riesgo país”.

El ministro señaló que el descenso de las tasas será un proceso de convergencia natural, en la medida en que la inflación continúe desacelerándose. En el corto plazo, sin embargo, los rendimientos elevados cumplen una doble función: sostienen el carry trade y apuntalan la estabilidad cambiaria observada en las últimas semanas, a costa de restringir el crédito y elevar el costo financiero para familias y empresas.

Desde una perspectiva de política económica, la baja de tasas aparece como un objetivo estratégico del Gobierno para el mediano plazo, ya que permitiría reducir el costo del financiamiento, mejorar el acceso al crédito y potenciar la recuperación de la actividad.

Licitaciones, rollover y tasas convalidadas por el Tesoro

El debate sobre el nivel de las tasas se da en paralelo a un calendario exigente de financiamiento en pesos. En la última licitación, con apenas $2,3 billones depositados en el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el Tesoro adjudicó $10,34 billones, tras recibir ofertas por $11,17 billones. El resultado fue un rollover del 124,20% respecto de los vencimientos del día, lo que implicó una absorción neta de liquidez del mercado.

El dato central estuvo en las tasas de las letras más cortas. En particular, las LECAPs con vencimiento el 16 de marzo convalidaron rendimientos de hasta 2,99% efectivo mensual, un nivel elevado si se tiene en cuenta que para marzo se espera una inflación por debajo del 3%.

Las lecturas del mercado fueron dispares. Para Lucio Garay Méndez, economista de Eco Go, el rendimiento es “mucho”, aunque consistente con licitaciones previas: “Ya en la licitación pasada habían dado un buen premio, similar a este en la LECAP más corta”. En cambio, Nicolás Cappella, de Invertir en Bolsa (IEB), relativizó el impacto y sostuvo que la Secretaría de Finanzas otorgó “un poco de premio en la parte corta”, pero dentro de una licitación “normal” y favorable para el Gobierno.

Desde GMA Capital, destacaron que la operación funcionó como un mecanismo de absorción monetaria, retirando del mercado alrededor de $2 billones y endureciendo levemente las condiciones de liquidez, en un contexto en el que la tasa de caución rondaba el 20% anual y el dólar mostraba subas moderadas.

La atención ahora está puesta en la próxima licitación, prevista para la semana entrante, cuando vencen $10 billones, de los cuales $9 billones corresponden a acreedores privados. El resultado será clave para evaluar la sostenibilidad de la estrategia financiera en un escenario de tasas elevadas.

Dólares, Ley de Inocencia Fiscal y expectativas de baja de tasas

En paralelo, Caputo vinculó el problema de las tasas altas con la escasez de ahorro en el sistema financiero y volvió a poner el foco en los dólares fuera del circuito formal. En el marco de la reglamentación de la Ley de Inocencia Fiscal, que se publicaría en los próximos días, aseguró que el ingreso de esos fondos podría aliviar significativamente las tensiones financieras.

Los datos del BCRA dicen que hay USD 170.000 millones debajo de los colchones de los argentinos”, afirmó. En comparación, señaló que los depósitos privados en dólares rondan los USD 77.000 millones, lo que implica que existe casi tres veces ese monto fuera del sistema. “Imaginate si eso fuera en los próximos meses al sistema financiero; con la mitad de eso, la gran mayoría de los problemas de la Argentina se solucionarían”, sostuvo en declaraciones radiales.

En ese sentido, el ministro definió a la Ley de Inocencia Fiscal como “un atajo enorme para que la recuperación sea mucho más rápida”, al facilitar el blanqueo y la canalización de ahorros hacia el sistema financiero formal. De concretarse, el ingreso de divisas podría mejorar la liquidez, reducir el costo del dinero y acelerar el proceso de baja de tasas que el Gobierno considera indispensable para consolidar la recuperación económica.

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Baja el dólar oficial, pero la escasez de pesos sigue intacta

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La nueva fase de re-monetización avanzó durante la última semana con una baja del dólar oficial y una mayor presencia compradora del Banco Central en el mercado de cambios. Sin embargo, según un informe de la consultora Ecolatina, la estrategia no logró recomponer la liquidez en pesos: el mercado sigue ajustado, las tasas muestran mayor volatilidad y el sistema financiero opera con un colchón de liquidez más estrecho. El dato es relevante porque condiciona el costo del crédito, la dinámica financiera y el margen de maniobra de la política monetaria en el inicio de 2026.

El tipo de cambio spot finalizó en $1.430, con una caída del 2,4% respecto del viernes previo, y amplió la distancia al techo de la banda cambiaria hasta el 8,1%, ubicado en $1.546,18, el mayor desvío desde el 17 de noviembre de 2025. A su vez, el dato de inflación de diciembre implicó que las bandas se deslicen a ±2,8% en febrero, lo que llevaría el techo a $1.607 en la última rueda hábil del segundo mes de 2026, un 3,2% por encima del nivel que habría resultado bajo el esquema previo de ajuste mensual del 1%.

Reservas estables, pero deterioro en la posición neta

Los últimos datos monetarios permitieron evaluar el impacto del pago de cupones por USD 4.400 millones realizado la semana anterior. Pese a ese egreso, las Reservas Brutas se mantuvieron prácticamente inalteradas, en torno a los USD 44.000 millones, gracias a tres factores compensatorios.

En primer lugar, el ingreso de USD 3.000 millones por el REPO constituido por el BCRA con bancos privados, de los cuales el Tesoro compró al Central USD 2.319 millones. En segundo término, el aumento de encajes bancarios por USD 1.231 millones, como contrapartida del crecimiento de los depósitos en dólares tras el pago de cupones: el 9 de enero, el stock de depósitos aumentó USD 675 millones en el sector privado y USD 396 millones en el sector público. En menor medida, también contribuyeron las compras de divisas realizadas por el BCRA en el mercado.

El panorama cambia al observar las Reservas Netas. El REPO tiene un plazo apenas superior a un año, por lo que ya corresponde comenzar a descontar su vencimiento de la medición. Además, se conoció la cancelación del tramo del swap activado con Estados Unidos por USD 2.500 millones, a cambio de deuda con organismos internacionales. Aunque aún no se difundieron los detalles y será necesario esperar la publicación del 23 de enero de la planilla de reservas que el BCRA informa al FMI, el efecto ya se refleja en los cálculos.

En concreto, tras el pago, las Reservas Netas (Brutas – Encajes – Swap – Organismos Internacionales – REPOs – SEDESA) pasaron de un nivel cercano a +USD 2.000 millones a un rojo de -USD 1.700 millones. La medición más exigente, que además descuenta los depósitos del Tesoro en dólares y los vencimientos de BOPREAL, se deterioró desde -USD 2.300 millones hasta -USD 4.100 millones.

Más compras de dólares, pero liquidez en pesos ajustada

En este contexto, Ecolatina destaca como una señal positiva que el BCRA sostenga la postura compradora en el MULC. La autoridad monetaria acumuló USD 469 millones en la semana, hilando dos semanas consecutivas de compras, con un máximo diario de USD 187 millones el miércoles —la compra más elevada desde el 12 de marzo de 2025— y USD 125 millones en la última rueda. Desde el lunes 5, el total asciende a USD 687 millones, lo que implica un ritmo diario de USD 69 millones que, de mantenerse, derivaría en compras cercanas a USD 1.400 millones hacia fin de mes.

La contrapartida de estas operaciones es una inyección de pesos que resulta acotada e insuficiente para un mercado con liquidez tensada. El aumento estacional de la demanda de dinero en diciembre se reflejó en un crecimiento de los agregados monetarios, estancados desde mediados de 2025. Descontando el factor estacional, tanto el M2 Privado (circulante más cajas de ahorro) como el M3 Privado (M2 más plazos fijos) crecieron 1,6% mensual, cortando una racha de dos meses consecutivos de caída.

El crédito al sector privado avanzó 1,1%, recuperando parte de la baja de noviembre, impulsado por los préstamos comerciales: los adelantos crecieron 2,2%. Sin embargo, los préstamos al consumo —personales y tarjetas, que representan cerca de la mitad del stock— acumularon cuatro meses consecutivos a la baja. Detrás de esta dinámica aparecen una tasa más volátil y en alza y el deterioro de la mora de las familias, que en octubre de 2025 se ubicó en 7,8% de los préstamos, el valor más alto de la serie iniciada en enero de 2010.

Como resultado, las entidades financieras cerraron diciembre con una marcada escasez de liquidez. A fines de 2025, la liquidez en pesos descendió al 42,8%, un nivel similar al observado en julio y agosto de 2025, en pleno desarme de las LEFIs. En consecuencia, las tasas comenzaron a deslizarse al alza, con cauciones a un día negociándose por encima del 100% TNA en algunas ruedas. La estrechez también comprimió el margen diario de los bancos con el BCRA vía pases: la absorción neta de pesos cayó desde $4 billones el 31/11/2025 a $0,8 billones el 30/12/25, y se ubicó en apenas $0,06 billones el 14/01/26, ya en medio de las compras de divisas, equivalentes a una inyección de $0,7 billones en esa fecha ($1 billón a valores actuales).

Menor rol del Tesoro y tasas más sensibles

En este escenario, el Ministerio de Finanzas cerró la licitación de la semana con un rollover del 98%, en una primera subasta de 2026 marcada por la falta de liquidez y una posición en pesos del Tesoro de $3,1 billones. Esa posición se vio afectada por la compra de dólares al BCRA (-$3,4 billones), que consumió la inyección previa desde bancos públicos (+$2,4 billones) realizada antes del pago de cupones.

El Tesoro adjudicó $9,37 billones frente a vencimientos por $9,59 billones. La demanda se concentró en instrumentos a tasa fija (69%), especialmente en los tramos cortos de la curva, con las LECAPs más cercanas explicando la mayor parte de lo adjudicado. Los títulos dollar linked representaron apenas el 2% del valor efectivo adjudicado, mientras que los instrumentos ajustados por CER explicaron el 14% y la tasa variable el 15%. Finanzas convalidó tasas superiores a las del mercado secundario, con rendimientos de 3,39% TEM (S27F6), 2,86% TEM (S29Y6), 2,51% TEM (S30N6) y 2,58% TEM (T30J7).

El informe concluye que, aun priorizando la acumulación de reservas, el Gobierno optó por sostener niveles ajustados de liquidez. Al mismo tiempo, mostró disposición a intervenir de forma discrecional —incluida la compra de LECAPs— para evitar picos de volatilidad. Mientras el BCRA compra dólares y ofrece cobertura cambiaria en el mercado secundario, el apetito por cobertura permanece lejos de los niveles observados en el contexto electoral.

Dólar oficial a la baja y brecha estable

El movimiento del spot fue acompañado por los dólares alternativos. El dólar minorista cayó 2,0% hasta $1.483, el MEP con AL30 bajó 1,2% a $1.467, el CCL con CEDEARs descendió 0,3% a $1.521, y el blue se mantuvo estable en $1.505. De este modo, la brecha cambiaria promedio se ubicó en torno al 5%.

Los futuros de dólar acompañaron el movimiento: los contratos entre enero y marzo retrocedieron 2,2%, mientras que los vencimientos desde abril de 2026 bajaron 2,0%. Las devaluaciones implícitas cerraron en +1,4% para enero, +4,1% para febrero y +7,0% para marzo.

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El dólar oficial cayó 2,4% en la semana y marcó su mayor baja desde noviembre

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El dólar oficial cayó por cuarto día consecutivo y registró su mayor retroceso semanal en dos meses, en un contexto de tasas de interés elevadas y una política monetaria contractiva. El Banco Central volvió a comprar divisas y ya acumula un saldo positivo significativo en lo que va de 2026, una dinámica que fue destacada por el Fondo Monetario Internacional.

El mercado cambiario cerró la semana con una señal clara de estabilidad. Este viernes, el dólar oficial volvió a retroceder y extendió la denominada “pax cambiaria”, consolidando una baja acumulada que lo llevó a marcar su mayor caída semanal desde el anteúltimo mes del año pasado. La dinámica se dio en paralelo a nuevas compras de divisas por parte del Banco Central (BCRA) y a un esquema de tasas de interés que continúa actuando como ancla sobre la demanda de dólares.

Cuarta baja consecutiva y fuerte retroceso semanal del dólar oficial

En el segmento mayorista, el tipo de cambio cayó $23 hasta los $1.430, su valor más bajo desde el 20 de noviembre, y quedó a más de 8% del techo de la banda cambiaria, actualmente ubicado en $1.545,70. En términos semanales, la divisa oficial acumuló una baja de $35 (-2,4%), el mayor retroceso semanal en dos meses.

En el Banco Nación, el dólar minorista descendió $15 hasta los $1.455, un nivel que no se observaba desde noviembre. En el balance semanal, el recorte también fue de $35, en línea con la evolución del mayorista.

El volumen operado mostró un repunte significativo. En el segmento de contado se negociaron u$s398,209 millones, mientras que en el mercado de futuros el monto ascendió a u$s1.018 millones, según precisó el operador Gustavo Quintana.

En los dólares financieros, el cierre fue mixto. El dólar blue finalizó en $1.505, el MEP retrocedió a $1.471,11, mientras que el contado con liquidación (CCL) avanzó hasta $1.517,54. En el mercado de futuros, todos los contratos operaron a la baja: enero en $1.450,50, febrero en $1.487 y marzo en $1.531, reflejando expectativas de continuidad en la estabilidad cambiaria de corto plazo.

Tasas altas, señal monetaria y liquidación del agro

Uno de los factores centrales detrás de la estabilidad cambiaria sigue siendo el nivel de las tasas de interés. Tras la última licitación de deuda, el Gobierno debió pagar un premio para lograr el rollover, reforzando la señal de que el sesgo de la política monetaria continuará siendo contractivo.

Desde PPI señalaron que esta definición fue clave para el comportamiento reciente del mercado: “El equipo económico dio una señal muy contundente en la licitación: el sesgo de la política monetaria seguirá siendo contractivo, lo que mantendrá elevadas las tasas de interés. La confirmación de esta postura parecería que terminó de convencer a los agentes económicos a desarmar posiciones en dólares”. En ese marco, destacaron que los agroexportadores liquidaron u$s143 millones, acelerando desde un promedio de u$s79,2 millones en las cinco ruedas previas.

Este flujo adicional de divisas contribuyó a sostener la oferta en el mercado oficial y reforzó la tendencia bajista del tipo de cambio, en un contexto donde la demanda se mantiene contenida por el atractivo relativo de los instrumentos en pesos.

Novena compra consecutiva del BCRA y respaldo del FMI

En este escenario, el Banco Central volvió a intervenir en el Mercado Libre de Cambios (MLC) con saldo positivo. El jueves, la autoridad monetaria compró u$s47 millones, encadenando así su novena rueda consecutiva con compras, algo que no ocurría desde el primer trimestre de 2025.

Con este resultado, el BCRA ya acumula en 2026 un saldo neto positivo de u$s562 millones, un monto que supera ampliamente el 5% del volumen operado en el MLC, umbral que la entidad había señalado como referencia para evitar generar volatilidad adicional en la cotización del dólar.

La estrategia fue destacada por el Fondo Monetario Internacional. “Nos alientan mucho las medidas que están tomando las autoridades para reconstruir las reservas. Estas medidas se ven respaldadas por los recientes ajustes en los marcos monetario y cambiario, incluida la introducción de un programa de compra de reservas de divisas anunciado previamente”, afirmó la portavoz del FMI, Julie Kozack.

Si bien las compras fortalecen la posición del Central, las reservas brutas no siempre reflejan de manera inmediata estas operaciones, dado que parte de los dólares adquiridos ya se encontraban depositados en el sistema y otros se ven compensados por pagos a organismos internacionales.

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Empresas salen al mercado y el Banco Central acelera la acumulación de reservas

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El Banco Central aprovechó una serie de colocaciones de deuda en dólares realizadas por empresas de primera línea para acelerar la acumulación de reservas en la primera quincena del año. En un contexto de alto riesgo país y necesidad de recomposición de activos externos, la estrategia combinada entre financiamiento privado y absorción de divisas oficiales permitió compras por más de USD 500 millones, un desempeño que fue destacado públicamente por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El movimiento se refleja en los datos oficiales del jueves 15 de enero de 2026, cuando las reservas internacionales alcanzaron los USD 44.646 millones, mientras el Banco Central registró una compra neta de USD 47 millones en el mercado de cambios. La dinámica confirma que el ingreso de dólares financieros del sector corporativo se transformó en una fuente clave para fortalecer la posición externa del organismo monetario.

Colocaciones privadas y acumulación de reservas: el mecanismo en marcha

En los últimos días, empresas de primera línea accedieron al mercado internacional de deuda en dólares, incluso con un riesgo país cercano a los 600 puntos, en busca de financiamiento a tasas más convenientes que las disponibles en el mercado local. Ese flujo fue absorbido en buena medida por el Banco Central, que logró acelerar la acumulación de reservas sin alterar el funcionamiento del mercado.

Entre las colocaciones más relevantes se destacó John Deere, que obtuvo USD 80 millones, y Scania, que colocó USD 41 millones. A esos montos se sumó Telecom, que concretó una emisión por USD 600 millones mediante la colocación de un bono. En paralelo, Banco Macro anticipó que saldrá al mercado por USD 400 millones, mientras que YPF anunció la reapertura de un bono con vencimiento en 2034 por otros USD 500 millones.

Este conjunto de operaciones explica que, en la primera quincena del año, el Banco Central haya podido comprar más de USD 500 millones, consolidando una tendencia que ya había sido señalada como positiva por el FMI.

Señales monetarias y financieras del BCRA

El contexto de acumulación de reservas se dio con un esquema de tasas de interés que mantiene rendimientos elevados en moneda local. Al 15 de enero de 2026, la tasa TAMAR (TNA) para bancos privados se ubicó en 34,94%, mientras que la BADLAR (TNA) alcanzó el 31,19%, según los datos oficiales del Banco Central.

En el mercado cambiario minorista, el tipo de cambio promedio vendedor se ubicó en $1.466,870 por dólar, una referencia clave para evaluar la relación entre tasas, expectativas y demanda de divisas.

Estos indicadores muestran un delicado equilibrio: por un lado, tasas que buscan sostener la demanda de pesos; por otro, un tipo de cambio que acompaña la estrategia de acumulación de reservas sin generar sobresaltos bruscos.

El respaldo del FMI y las implicancias económicas

Las compras de divisas del Banco Central fueron elogiadas por el Fondo Monetario Internacional, cuya titular, Kristalina Georgieva, destacó que la acumulación de reservas se está realizando a un ritmo más acelerado de lo previsto. Ese respaldo técnico refuerza la lectura de que la estrategia oficial cumple un rol central en la estabilización macroeconómica y en el cumplimiento de los compromisos asumidos con el organismo.

Desde el punto de vista institucional, la combinación entre endeudamiento privado y absorción de dólares oficiales reduce presiones sobre el mercado cambiario, mejora la hoja de balance del Banco Central y aporta previsibilidad de cara a las próximas revisiones del programa económico.

Al mismo tiempo, la dinámica plantea desafíos: la sostenibilidad del proceso dependerá de que continúe el acceso del sector privado al financiamiento externo y de que el Banco Central logre mantener el delicado balance entre tasas, tipo de cambio y actividad económica.

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